BIBLIOTECA
Ponemos a tu disposición toda esta biblioteca gratuita para que puedas disfrutarla.
Si tienes algún documento relacionado con la teosofía y quieres compartirlo, háznoslo saber para poder añadirlo.

Biblioteca Teosófica

INFORME ANUAL ESPANA-OCTUBRE 2021 A SEPTIEMBRE 2022

Durante los últimos doce meses, desde el 1 de octubre de 2021 hasta el 30 de septiembre de 2022, hemos continuado apoyando las actividades a largo plazo ya comprometidas al inicio de dicho periodo, que fueron descritas con bastante detalle en nuestro informe del pasado periodo de 12 meses.

PAKISTÁN

Se ha dado prioridad en nuestras aportaciones económicas al apoyo a las Escuelas Qandeel, en Karachi, Pakistán, gestionadas por la propia OTS pakistaní–desde su creación en tiempos de Annie Besant, cuando la India y Pakistan eran una misma colonia británica–que ofrecen educación gratuita a niñas de familias pobres, que de otra forma no tendrían acceso a ningún tipo de educación, desde la primaria, por ser un país fundamentalista islámico.                       

 Nuestra última contribución, sin embargo, se dirigió a paliar los gravísimos daños derivados de las catastróficas inundaciones del verano en algunas zonas del país.

Ver más información, boletines periódicos, etc. de estas escuelas en nuestra página web, en las secciones OTS en el Mundo/Pakistan, y Proyectos/Pakistan.

UCRANIA

A partir del mes de marzo, tras la agresión e invasión decretada e impuesta por el gobierno dictatorial de Putin desde Moscú, las necesidades imperiosas y urgentes de Ayuda Humanitaria a los millones de desplazados internos, que huyen de las zonas de combate, se convirtieron en una prioridad absoluta, y siguiendo las indicaciones de la S.G. de la ST y OTS en Kiev, Svitlana Gavrilenko, hemos canalizado el apoyo financiero de nuestra OTS a la Asociación para la Defensa de los Derechos Humanos en Ucrania, ubicada en Lviv/Leópolis, Patrimonio de la Humanidad de la Unesco, y un importante centro cultural e histórico, muy cerca de la frontera occidental ucraniana con Polonia. 

En la sección OTS en el Mundo/Ucrania de nuestra web se pueden encontrar boletines, vídeos y fotografías de las actividades de esta Asociación, así como los Boletines de la ST (Svitoch/Lucifer), y de la OTS (Serdcha bez Granich/Corazones sin Fronteras) en Ucrania.

Además, una madre ucraniana, refugiada en nuestro pais, que tiene a su marido e hijo enrolados en el ejército ucraniano, ha sido acogida en el sur de España a través de nuestra OTS.

WEB OTS

La transformación de la antigua web existente en una más flexible, profesional y fácil de usar, basada en el extendido sistema World Press, se completó en el tercer trimestre de 2022.     La URL del renovado sitio web no ha cambiado, y sigue siendo https://voluntariadoteosofico-ots.com.

En su sección OTS en el Mundo, y bajo los respectivos países, Pakistán y Ucrania, se encuentra la documentación detallada de las actividades apoyadas, antes mencionadas, en ambos países, en inglés/español en un caso, y en ucraniano/español en el otro, ya que la web traduce automáticamente, a elección del lector, el idioma original al castellano, y viceversa, exceptuando los documentos en PDF, que sólo pueden verse en su versión original. Poco a poco, iremos sustituyendo los documentos PDF por DOC, para que puedan ser visualizados en ambos idiomas.

De especial interés es el Boletín «Serdcha bez Granich»-Corazones sin Fronteras- de la O.T.S. ucraniana, http://ukrtos.blogspot.com/, por el amplísimo contenido dedicado a la historia de la familia rusa/alemana Hahn/Gan, en la que nació H.P.B, y al uso, destino y actividades actuales de su casa natal, hoy Centro Museo H.P.Blavatsky, (Dnepropetrovsk/antigua Shandrovka, ob.Yekaterinoslav), que puede verse tanto en ucraniano como en español, a voluntad.

OTS en la ESCUELA DE VERANO 2022

La última semana de agosto, en la Escuela de Verano de la Sección Española en Barcelona, tuvimos la oportunidad de presentar la renovada web de la OTS, informar de las actividades de la OTS durante el pasado año, y lanzar la idea de realizar una videoconferencia periódica, cada dos/tres meses, invitando a participar en ella a cualquier persona, que quiera involucrarse en las actividades de la OTS, para compartir e intercambiar la experiencia de todos en actividades altruistas, orientadas a ayudar a personas desfavorecidas y en circunstancias desfavorables.                                                                     

OTS España

Equipo Coordinador  

www.voluntariadoteosofico-ots.com

email: [email protected]

INFORME ANUAL SOBRE LAS ACTIVIDADES DE LA OTS EN LA SECCION ESPANOLA 2019

Alejandro Bueno

Coordinador OTS, Sección española

Octubre 2019

Este informe anual cubre solamente los últimos cinco meses del periodo de doce, que debería cubrir, desde el 1º de octubre de 2018 hasta el 30 de septiembre de 2019.

La razón es que en Febrero pasado transcendió a la luz, Fernando Pérez, anterior Presidente de la OTS en la Sección española y de la rama Rakoczy en Madrid, después de muchos años de servicio activo, dejando vacante el liderazgo y la coordinación de la OTS  en España.

A principios de mayo, las responsabilidades de Fernando Pérez  fueron asumidas por el nuevo coordinador, Alejandro Bueno, miembro del grupo teosófico KALAHAMSA de Málaga, en el sur de España.

Por lo tanto, sólo los cinco meses de mayo a final de septiembre son objeto de este informe

Cuando tomamos contacto, por primera vez, con las ramas y grupos teosóficos a lo largo de España, encontramos que, en  general, las únicas actividades OTS que se llevaban regularmente a cabo, en un cierto número de ramas, eran rituales de sanación, así como meditaciones por la paz y meditaciones del Zodiaco. También en algunas ramas se recaudaban algunos fondos, mediante la  venta de pequeños objetos artesanales, hechos por sus miembros, que se vendían en determinadas fechas del año, propicias para ello, con el propósito de obtener fondos para ayudar a aquellos miembros, que, temporalmente, pudieran atravesar serias dificultades económicas, que, en algunos casos, podrían incluso impedirles la asistencia a muchas de las actividades de la Rama. 

Con ocasión de la Escuela de Verano 2019, celebrada en Sant Feliú de Guixols del 25 al 31 de Agosto, tuvimos la oportunidad de organizar un par de reuniones con aquellos participantes interesados en colaborar como voluntarios para impulsar las actividades de la OTS, fuera de las ramas y grupos, o que estuvieran dispuestos a participar en la creación de una  organización básica dentro de la propia OTS.       En este sentido se lograron dos objetivos:

  • Crear un pequeño equipo de coordinación, compuesto ahora por tres personas–el coordinador nacional más otros dos miembros de diferentes puntos del país–trabajando en estrecha cooperación.
  • Designar una o dos personas en cada rama y grupo para ser el contacto o enlace directo de ese grupo  con el equipo de coordinación. Unos cuantos se decidieron sobre la marcha, dos más fueron comunicados poco después y aún quedan varios pendientes de definir.

Y, a través de estos canales de comunicación, descubrimos con gran satisfacción que, a nivel individual, ya se venían haciendo un cierto número de actividades, orientadas al exterior, desde hace ya unos cuantos años. En lo que sigue menciono algunas de ellas:

  • Acompañamiento y apoyo a pacientes terminales tanto en casa como en hospitales–aunque en los hospitales las posibilidades están mucho más restringidas–para permitir unas pocas horas de libertad a sus cuidadores habituales, generalmente miembros de la familia. Esta proximidad habitual con los pacientes terminales facilita también la oportunidad de reconfortarles espiritualmente, cualesquiera que sean sus creencias, lo que sin  duda es más importante que el mero acompañamiento humano.
  • En este mismo sentido, conocemos algunos casos en los que se organizan charlas sobre la muerte, alrededor de una taza de café, con personas, de edad más o menos avanzada, para quienes la muerte, un episodio de la vida tan connatural como el nacimiento, supone un tabú inabordable, que les llena de temor.
  • Apadrinamiento de niños en países de África, Latinoamérica y Asia, con el objetivo de que el niño apadrinado pueda completar sus estudios, desde la educación básica o primaria hasta alcanzar la universidad o formación profesional, con el compromiso de que, una vez graduado, y convertido ya en un profesional en activo, deben extender el mismo tipo de apadrinamiento a otros  niños capacitados y necesitados de ayuda.Como bien sabemos, solo mediante la educación y formación es posible salir de la extrema pobreza.
  • Ayudar como voluntarios en residencias y centros de día para la tercera edad, con actividades tales como terapias ocupacionales, para mantenerlos ocupados y motivados, mantener sus mentes activas para retrasar el deterioro cognitivo, y también para dar algunas horas de descanso y libertad a sus cuidadores habituales, en la mayor parte de los casos, miembros de la familia. 

Entre estas terapias podemos mencionar:

  • Empleo de la memoria mediante juegos sociales de mesa—parchís y otros.
  • Hacer trabajos manuales para mantener activa su imaginación y sus habilidades manuales.
  • Lectura en grupo en la que, después de escuchar un cuento, fábula o relato, se les pide explicar lo que han entendido. 
  • Salidas y paseos, de media mañana de duración, para visitar exposiciones de pintura, etc. y también paseos a través de hermosas zonas urbanas, o entornos naturales, durante los cuales se les va explicando todo lo que van viendo.
  • Encuentros con familiares una vez al mes.
  • Actuaciones de grupos folclóricos en el centro. 
  • Visitas por Navidad de grupos  escolares, que les cantan villancicos.
  • Hacer disfraces para su propio uso en determinadas festividades: Papá Noel, Santa Claus o los Reyes Magos en Navidad, Carnaval, o el Entierro de la Sardina–miércoles de ceniza– y otras.

Muchos de nosotros, miembro de la ST en España, conocemos y hemos tratado muchas veces a una miembro, que, hace ya muchos años, está enteramente entregada en la ayuda altruista a los demás, cualesquiera que sean sus necesidades. Y este compromiso personal, ocupa cerca del cien por cien de sus horas de vigilia. Algunas de las actividades anteriores de voluntariado, proceden de sus experiencias y actividades, presentes y pasadas. Y aún le queda tiempo y energía para impulsar un proyecto de recogida de ropa usada, que se procesa  a través de tres canales diferentes:

  • La ropa en buenas condiciones, que pueda ser reutilizada– una vez lavada, planchada y revisada–se vende a precios muy, muy asequibles en un centro, dando, de este modo, ocupación a nueve mujeres maltratadas, que viven con sus hijos en una casa de acogida cercana.
  • La ropa que no puede ser reutilizada como tal, se procesa en  una máquina, que la convierte en tiras, y la de tipo más liviano, se pasa por otro tipo de máquina para recuperar de ella las hebras de hilo del tejido.
  • A continuación las tiras obtenidas se emplean para fabricar mantas muy coloridas—“harapas” en lenguaje local,– que se envían a países africanos …. o, a veces, se usan localmente por las familias más pobres.                               Los hilos obtenidos en el segundo proceso se emplean para fabricar vendas, que se envían también a los países africanos.  

Ninguna de estas actividades es llevada a cabo por ningún equipo, perteneciente a una rama o grupo teosófico, sino que en ellas participan, a título personal, miembros de las ramas y grupos, a lo largo y ancho del país.

Dando difusión a estos ejemplos de voluntad de Servicio, pretendo despertar, en nuestros grupos y ramas teosóficos, una mayor sensibilidad y participación colectiva en estas actividades altruistas, para ayudar a la gente necesitada de apoyo, de una forma más o menos organizada, por parte de un equipo de personas, lo que ampliaría las posibilidades y el alcance, que las mismas puedan tener.                  No olvidemos que, el Servicio altruista es la Teosofía en Acción.

 Un problema a resolver es cómo conseguir fondos para apoyar las actividades de servicio a un nivel más amplio, y, puesto que los recursos y los medios para ello siempre serán limitados, es importante definir cuáles deben ser las prioridades.                 En mi opinión la respuesta es casi evidente: la educación de niños y jóvenes en los valores y enseñanzas Teosóficas, así como proporcionarles, al mismo tiempo, una formación profesional de acuerdo con sus capacidades individuales y sus tendencias vocacionales, para permitirles ganar, de forma ética, justa y plenamente satisfactoria, los medios necesarios para cubrir las necesidades de su grupo familiar. No olvidemos que ellos constituyen la nueva generación, que reemplazará a la nuestra, y tratemos de prepararles, para que puedan hacer de su mundo, un lugar mucho mejor de lo que es el nuestro. Así sea.

Alejandro Bueno

Coordinador OTS, Sección española

Octubre 2019

Isis Sin Velo y El Visishtadwaita

H.P. BLAVATSKY

Publicado originalmente en “The Theosophist” de Enero 1886

CORRESPONDENCIA

Señor, en el número de Octubre de nuestra revista, «R.P.» trata de probar que en el libro «Isis sin Velo» enseñé, sustancialmente, la doctrina Visishtadwaita; sin embargo discrepo con este punto de vista. Estoy consciente del hecho de que «Isis sin Velo» dista mucho de ser la obra completa que hubiera podido resultar si el mismo material lo hubiese redactado una persona más erudita. Vale la pena agregar que como trabajo literario carece de simetría y, quizá, de vez en cuando, de exactitud. Pero tengo algunas excusas para todo esto: fue mi primer libro en un idioma que no era mi lengua madre y, por lo tanto, no tenía la costumbre de escribir en él. Además, el inglés era un idioma con el cual, ciertos filósofos asiáticos que me auxiliaron, tenían muy poca familiaridad y, finalmente, el Coronel Olcott, que revisó el manuscrito, colaborando desde el principio, en 1875-1876, ignoraba, casi por completo, la Filosofía Aria y, por lo tanto, no podía detectar ni rectificar, los errores que yo podía fácilmente cometer cuando expresaba mis pensamientos en inglés. No obstante lo antedicho, opino que la crítica de «R.P .» es errónea.

Si me equivoqué porque no enfaticé la distinción entre un Dios Impersonal o Parabrahm y un Dios Personal, tampoco me confundí al grado de que permuté, completamente, el uno por el otro. Las páginas 2, 216-17 del primer volumen de Isis sin Velo y la 153 del segundo volumen (versión inglesa original), de las cuales se vale «R.P.» en su crítica, no representan mi doctrina; sino las ideas de otros autores. Las primeras dos son una cita entresacada de Manu, mostrando la respuesta que un brahman y un budista letrados darían a la afirmación del profesor Max Müller, según la cual, Moksha y Nirvana significan aniquilación. Mientras en la página 153 del segundo volumen, se encuentra una defensa y una explicación del sentido esotérico de la Biblia, desde el punto de vista de un místico cristiano. Es obvio que esto tendría visos de Visishtadwaítismo que, análogamente al Cristianismo, adjudica atributos personales al Principio Universal. En lo que concierne al prefacio de la página 2, podemos decir que, aun cuando se lee literalmente, refleja sólo mi opinión personal y no la Doctrina Esotérica. Siendo una escéptica en mi juventud, busqué y obtuve, mediante los Maestros, la plena confirmación de la existencia de un principio, (no un Dios Personal), «un océano ilimitado e insondable» del cual mi «alma» era una gota. Al igual que los Adwaitas, no hice ninguna distinción entre mi Séptimo Principio y el Espíritu Universal o Parabrahm, ni creo en un espíritu individual recluído dentro de mí, como algo separado del entero. Como prueba de lo antedicho, lean mi observación sobre «la omnipotencia del espíritu inmortal del ser humano», la cual sería un absurdo lógico si se basara en alguna teoría de separación egoísta. El error que cometí fue que, en toda la obra usé, indistintamente, la palabras Parabrahm y Dios para expresar la misma idea: seguramente un pecado venial, cuando uno se percata de lo limitado que es el idioma inglés, al grado de que, aun ahora, estoy usando una palabra sánscrita para expresar una idea y el inglés para otra. Que sea Adwaita ortodoxo o no, como ocultista y valiéndome de la autoridad de la Doctrina Secreta, sostengo que el espíritu del ser humano, aun cuando se sumerge enteramente en Parabrahm y aunque no sea individual por sí, preserva su individualidad distinta en Paranirvana, debido a la acumulación de los agregados o skandhas que han sobrevivido de las facultades superiores de Manas después de cada fallecimiento. Después de la muerte de cada personalidad a lo largo de las líneas de renacimientos, las aspiraciones más espirituales, es decir, superiores y más divinas de cada personalidad, siguen a Buddhi y al Séptimo Principio en Devachan (Swarga), convirtiéndose en parte integrante de la Mónada. La personalidad desaparece, disipándose antes de que ocurra la evolución de la nueva personalidad que sale del Devachan, renaciendo; sin embargo, la individualidad del espíritu-alma (ay y de nuevo ay, ¡qué se puede hacer con este inglés!), se preserva hasta el final del gran ciclo (Maha-Manwantara), cuando cada Ego entra en Paranirvana o se sumerge en Parabrahm. Para nuestra comprensión de talpas, el espíritu humano se pierde, entonces, en el Espíritu Uno, así como la gota de agua en el océano no se puede detectar ni recuperar. En efecto no es así en el mundo del pensamiento inmaterial, cuya relación con el pensamiento humano dinámico es comparable al poder visual del microscopio más poderoso concebible y la vista de un ser semiciego. Sin embargo, este es un símil muy insuficiente; ya que la diferencia es inexpresable en términos de sistema métrico. A pesar de lo largo que la «noche de Brahma» o aun el Pralaya Universal (no el local, que afecta sólo a un grupo de mundos) pueda ser, cuando ésta termine, la misma Mónada individual Divina vuelve a empezar su majestuoso sendero evolutivo, aunque en una cadena de tierras superiores y cien veces más perfecta y más pura que anteriormente, llevando consigo toda la esencia de las espiritualidades compuestas por sus previos e innumerables renacimientos. Por lo tanto: lo antedicho demuestra que estos «espíritus» o unidades Parabrhámicos y Paranirvánicos tienen y deben conservar sus individualidades divinas y (no humanas). No hay que olvidar que la evolución espiral es dual y que el sendero de la espiritualidad gira, como un sacacorchos, dentro y alrededor de la evolución fisica, semifísica y suprafísica. Me estoy enfrascando en detalles que es mejor dejarlos a la plena consideración que su importancia se merece y que le otorgaremos en mi inminente libro: «La Doctrina Secreta».

www.upasika.com

Jiddu KRISHNAMURTI (1895-1986)

Jiddu KRISHNAMURTI (1895-1986)

He aquí tres cartas de J. Krishnamurti a los profesores, padres y alumnos de sus escuelas. Están tomadas del libro El aprendizaje es la esencia de la vida. Pero antes, leamos un pasaje del prefacio de Jean-Louis Dewez que merece toda nuestra atención.

Krishnamurti es conocido por su penetrante visión y su libertad de expresion. Sin duda, es menos conocido por sus cuestionamientos sobre la educacion.  Puso en guardia contra las religiones, las sectas y los gurús de todas las tendencias y orientaciones . Él mismo disolvió una organización religiosa, al frente de la cual pretendian situarle. Las únicas estructuras que realmente llegó a crear fueron las escuelas. Krishnamurti fue un educador.

Las escuelas de todo el mundo parecen formar parte de la competencia económica en la que están inmersos los distintos países. Los objetivos de los padres se están adaptando a estas cambiantes condiciones económicas. Hemos llegado a la conclusión de que nuestros hijos deben dominar en primer lugar los conocimientos que les permitirán encontrar su lugar en el mundo del trabajo, en la organización social y en la cultura. Ante el crecimiento exponencial de la producción de conocimientos, las escuelas suelen responder especializándose desde la formación inicial. En muchos países industrializados, la presión educativa sobre los jóvenes roza ya lo insoportable.

Al mismo tiempo, oímos a los expertos advertirnos de los efectos negativos de nuestra civilización industrial: cambio climático, crecimiento demográfico exponencial, destrucción alarmante de especies vivas, consumo desenfrenado de recursos naturales, etc.

Estamos preparando a nuestros hijos para que sean los actores de una forma de relacionarse con el mundo, que tendremos que cambiar rápidamente. ¿Tendrán nuestros hijos que tener, en nuestro lugar, la inteligencia necesaria para el cambio? Es esta inteligencia la que debemos dejar que florezca. Es esta cuestión del despertar de la inteligencia la que plantea Krishnamurti.

Yo mismo soy profesor, padre y abuelo. También me siento responsable de lo que intuyo que será una fase peligrosa en la historia de la humanidad. También me corresponde a mí, especialmente en este prefacio, el hacer las preguntas y, si es posible, abrir las perspectivas.

Permítanme, por lo tanto, continuar este prefacio escribiendo lo que creo entender sobre el cuestionamiento que debería hacerse en nuestro sistema escolar hoy en día. Sólo tenemos unas pocas décadas para cambiar radicalmente nuestra relación con el mundo. Son los niños que estamos educando ahora los que asegurarán y experimentarán este cambio. La escuela actual está en el centro del problema de este cambio.

No hace falta decir que debemos a estos niños la transmisión de los conocimientos que la humanida ha logrado reunir hasta el presente.

La escuela debe asegurar, en primer lugar, de calidad de esta transmisión. Krishnamurti siempre apeló en sus escuelas a la excelencia académica.

Mas allá de una Escuela de Instrucción de Conocimientos Básicos, ¿ofrece tambien un espacio para el desarrollo de la libertad y la inteligencia de nuestros hijos?

Siempre me ha sorprendido que la escuela se ocupe de la adquisición de conocimientos, pero apenas del desarrollo de la inteligencia. Tal vez la medición del coeficiente intelectual nos de la respuesta. Un niño puede ser inteligente o no. Es posible medirlo.

Además, ¿no se consideran los resultados escolares como una forma de esta medición? Por lo tanto, la escuela sólo podría observar este hecho. El desarrollo de la inteligencia no sería realmente su responsabilidad.

Más allá del dominio de los conocimientos básicos, ¿no es esta inteligencia lo que todo padre desea que desarrollen sus hijos? ¿No es asi?¿No es la capacidad de adaptación lo que más necesitará nuestra sociedad ante los retos que se avecinan? Necesitamos la inteligencia de todos estos jóvenes. La escuela no es para condicionar a los jóvenes para que se conviertan en los engranajes de nuestra sociedad. La escuela está al servicio de la libertad de estos jóvenes, para que creen su sociedad.

Tal vez, en este punto de mi prefacio, se espera que haga algunas propuestas. En primer lugar, permítanme tomar algunas precauciones. Soy consciente de que la inteligencia no se puede cuestionar de forma tan sencilla. Soy consciente de que la educación no se limita ciertamente a la escuela, que el papel de los padres es esencial y que la

Soy consciente de que la educación no se limita a la escuela, que el papel de los padres es esencial y que todas las relaciones sociales son fundamentales. Tal vez la persona que hace estas propuestas debería ser primero inteligente antes de entrar en este ámbito. Estoy de acuerdo, ¡y sigo!

Si la inteligencia es la capacidad de vincular elementos que de otro modo permanecerían separados, el primer requisito para la escuela, tal como es hoy, me parece que es el de cuestionar el propio conocimiento. ¿Cómo puede uno liberarse del conocimiento que se le transmite sin que se le den los medios para hacerlo? ¿Cómo puede liberarse del conocimiento que se le transmite sin que se le den los medios para considerarlo como un objeto criticable, para estudiar su naturaleza y sus interrelaciones?

Knowledge and conflict in human relationships, J. Krishnamurti

Dialogue 2
San Diego, California, USA
February 18, 1974

Q: What place has knowledge in relationship?

There must be freedom from the known, otherwise the known is merely the repetition of the past, the tradition, the image.

The observer is tradition, the past, the conditioned mind that looks at things, at itself, at the world.

When the observer observes he does so with memories, experience, hurts, despairs, hopes, with the background of knowledge.

Whenever man operates with that knowledge in relationships there is division and therefore conflict.

LA ATENCIÓN

LA ATENCIÓN

Krishnamurti nos dice que nos hemos vuelto insensibles porque se vive de una manera  brutal y creemos que a través de las ideas podemos recuperar la sensibilidad. Sin embargo ésta no se recupera con el intelecto.

La gente se da cuenta que su vida se ha vuelto rutinaria y repetitiva haciendo y escuchando cosas que no le importan, y vive en permanente conflicto con sus relaciones.

La sensibilidad la destruye la mediocridad, porque cada día que pasa nos volvemos más y más mediocres, no tanto en el sentido peyorativo sino en la forma en que las personas se conforman con pertenecer al promedio; y aún llegados a la edad madura, continúan en la mediocridad bajo otras formas diferentes.

La sensibilidad es la más alta cualidad de la inteligencia, de manera que el que no es sensible no es inteligente.

Ser sensible es estar totalmente alerta, con la mente agudizada al máximo; porque la sensibilidad requiere atención directa, sin intermediarios y el observador y lo observado son uno y la misma cosa.

Somos seres de hábitos y éstos nos embrutecen y convierten la vida en algo tedioso, aburrido, sin sentido.

La atención no significa concentración, sino sólo estar atentos, saber escuchar y saber mirar sin ninguna barrera, sin interferencias y sin comparar ni juzgar.

De esa manera el hombre puede descubrir por sí mismo, qué es verdadero y qué es falso.

Estar atento no es cuestión de tener voluntad, porque la voluntad se relaciona con el cumplimiento de los deseos y estar atento no tiene que ver con el deseo.

Estar atento no requiere esfuerzo alguno porque se logra de una manera natural, cuando nos damos cuenta que estamos desatentos.

Esto hace que la mente se vuelva muy sutil, muy alerta, sin desperdiciar energía.

Entonces, la atención se necesita para lograr sensibilidad, que es el grado más alto de inteligencia; porque para vivir se necesita gran inteligencia y sólo la inteligencia puede producir una revolución en nosotros mismos.

Este gran cambio es necesario porque el hombre todavía sigue combatiendo contra sí mismo y contra el mundo y la paz no existe.

La sociedad se ha vuelto cada vez más compleja, competitiva y desordenada; pero no se trata de cambiar a la sociedad sino al hombre que la ha creado.

El ser humano vive en un estado de permanente contradicción, por lo tanto, la cultura que ha creado es contradictoria y eso produce desorden, guerras y división, tanto en la sociedad como en nuestras propias vidas; y nosotros somos los responsables de ese desorden.

El orden es indispensable para que haya paz y bondad; y es virtud, pero no es producto de la mente.

Lo que sí se puede saber con la mente qué es el desorden porque dándose cuenta del desorden se podrán conocer sus causas y comprenderlas bien; y de esa comprensión surgirá el orden.

La atención surge cuando se aprende a mirar sin intermediarios, porque cuando es la imagen la que mira o escucha es producto de la memoria del pasado de todas las experiencias vividas.

La imagen no permite el contacto directo, no hay acción inmediata y hay conflicto; porque cuando el contacto es directo, la acción es instantánea y el pasado desaparece.

La atención es amor y es virtud; y cuando la mente llega al máximo de orden absoluto, ella misma se vuelve sagrada, porque se ha liberado del pasado y se pueden ver las cosas tal como son.

Surge así el amor y la bondad, que es lo más sagrado que existe; y allí es donde termina la búsqueda.

Fuente: «La raíz del conflicto – El despertar de la inteligencia (Vol. I)».

Recopilación de Conferencias de J. Krishnamurti.

LA CAÍDA DE LOS IDEALES

H.P. BLAVATSKY

Artículo publicado en 1889

“El mal nos llena de deudas a pagar, el Bien libera y redime, huye del mal, sigue el bien; ¡gobiérnate a ti mismo! Este es el Camino. ” GAUTAMA BUDDHA

INTRODUCCIÓN

El debate filosófico comenzó en nuestro articulo El Origen del Mal, y continúa en éste, que es reedición de un artículo que se publicó en la revista Lucifer , en 1889. Un cuidadoso estudio de estos dos artículos desvelará la verdad de las sabias palabras de un gran Adepto:

“Después de tener en cuenta los males que son naturales y no pueden ser evitados –y son tan pocos que yo reto a toda la hueste de metafísicos occidentales a que los llamen males, o que los conduzcan directamente a una causa independiente –, señalaré el mayor y principal motivo de casi los dos tercios de los males que persiguen a la Humanidad desde que éste se convirtió en poder: es la religión, cualquiera que sea su forma, y en la nación que sea; es la casta sacerdotal, el clero y las Iglesias; en esas ilusiones que el hombre tiene como sagradas, es donde se tiene que hallar el origen de esa multitud de males, los cuales son la mayor maldición de la Humanidad y de casi todas las agresiones del género humano.
La ignorancia creó a los Dioses, y los astutos aprovecharon la oportunidad. Miremos la India, el Cristianismo, el Islamismo, el Judaísmo, y el Fetichismo. Es la imposición por parte de los sacerdotes lo que hace aparecer a esos Dioses tan terribles para el hombre. La religión ha convertido a éste en un hipócrita egoísta: el fanático que odia a todo hombre que no pertenezca a su propia secta sin otorgarle nada mejor ni más moral a cambio. Es la creencia en Dios y los Dioses, lo que ha convertido a las dos terceras partes de la Humanidad en esclavos de unos pocos, de aquellos que les engañan bajo la falsa pretensión de salvarlos. ¿No está el hombre siempre dispuesto a cometer cualquier clase de males si se le dice que su Dios o Dioses se lo piden?; víctima voluntaria será de un Dios engañoso, esclavo y abyecto de sus artificiosos ministros.
Los campesinos irlandeses, italianos y eslavos morirían de hambre y verían a su familia sucumbir de inanición y desnuda, por alimentar y vestir a su “padre ” y Papa. . Durante dos mil años la India gimió bajo el peso de las castas, los brahmanes sólo se alimentaban de las riquezas de la tierra, y hoy los seguidores de Cristo y los de Mahoma se despedazan entre ellos, en el nombre de y por el engrandecimiento y la gloria de sus respectivos mitos.
Recuerden que la suma de las miserias humanas no disminuirá hasta el día en que la mejor parte de la Humanidad destruya los altares de sus falsos dioses en nombre de la Verdad, Moralidad y Caridad Universal. ”

En un mundo de ilusión dirigido por la ley de la evolución, nada sería más natural que los ideales del Hombre (entendiendo a éste como la totalidad del género humano)estuvieran siempre cambiando. Una parte de la Naturaleza le rodea,
esa proteica y siempre cambiante Naturaleza, y así como cada una de sus partículas es transformada incesantemente, mientras que el armonioso cuerpo permanece como un todo, siempre el mismo, el hombre estará continuamente cambiando, física, intelectual, moral, espiritualmente. En un momento dado, se encontrará en el punto más alto del desarrollo; en otro, en el más bajo. Y como alternativamente sube y baja tanto, su moral natural se expandirá y contraerá; así su código de moral unas veces reunirá los más nobles, altruistas y elevados ideales, mientras que en otras, la conciencia que lo dirige no será sino el reflejo del egoísmo, la brutalidad y la falta de fe. Pero esto, solamente es en lo externo, en el plano ilusorio. En su interior, o mejor dicho en su constitución esencial , tanto la Naturaleza como el hombre son lo mismo, porque su esencia es idéntica. Todo nace, se desarrolla y se dirige hacia la perfección en la matriz donde se originó su percepción externa, o como dijo un filósofo “siempre llegando a ”.

Pero en el último extremo de la esencia espiritual, todo es y por lo tanto permanece inmutable. Todo va hacia esa Esencia eterna, adonde cada cosa y cada ser tienden gradualmente, de manera casi imperceptible, pero con tanta seguridad como el Universo poblado de estrellas y mundos se mueve hacia un misterioso punto, al que la Astronomía aún no ha dado nombre, y que es llamado por los ocultistas el Sol Central Espiritual.

Es señalado en casi todas las épocas históricas que un vasto intervalo –casi un vacío – dista entre el ideal de perfección y su aplicación práctica. A pesar de esto, cada cierto tiempo aparecieron en la Tierra grandes genios que enseñaron a la Humanidad a mirar más allá del velo de la ilusión, y el hombre aprendió que ante él no existía un abismo infranqueable, sino que la providencia que guía a la humanidad es quien, mediante sus más altas y espirituales razas, ha de rellenar cada vez más el gran hueco, en cada ciclo venidero. Pues, como una unidad, cada hombre tiene la facultad de poder llenar ese vacío con su propio mito. Sí, todavía existen hombres que, a pesar del presente estado caótico del mundo moral y los tristes despojos de los más altos ideales humanos, persisten en creer y enseñar que el actual ideal de perfección humano no es un sueño, sino una ley de naturaleza divina; y que la Humanidad aún deberá esperar quizás millones de años hasta que llegue el día en que se transforme en una raza de dioses. Mientras tanto, los periódicos ascensos y descensos de la naturaleza humana en su aspecto exterior apartan al hombre de su posición, pues la percepción media de la Humanidad es demasiado débil para ver que ambos procesos ocurren cada vez en un nivel más elevado que el precedente. Pero para tales transformaciones no siempre se necesitan siglos, pues algunos cambios externos son forjados por veloces fuerzas activas –por ejemplo: guerras, nuevas teorías, epidemias, devastación por hambre o fanatismo religioso –, y por lo tanto, las masas ciegas imaginarán que el hombre fue, es, y será el mismo. A nuestros ojos, la humanidad es como nuestro globo, aparentemente estacionario; sin embargo ambos se mueven en el espacio y en el tiempo con velocidad semejante, alrededor de sí mismos y avanzando .

Además, cualquiera que sea el fin de esta evolución, el hombre era desde el nacimiento de su conciencia, y todavía lo es, el vehículo de un espíritu dual, el bien y el mal. Como las hermanas gemelas del gran poema póstumo de Víctor Hugo, Satanás –la progenie surgida respectivamente de la Luz y las Tinieblas –, el ángel “Libertad ”y el ángel “Isis-Lilith ”, han escogido al hombre como habitáculo en la Tierra, y ambos están en eterna disputa dentro de él.

Las Iglesias dicen al mundo que “el hombre nace en pecado ”, y San Juan (I Epístola III, 8)agrega que: “Aquel que cometa pecado es del mal, pues el mal pecó, desde el principio ”. Aquellos que todavía creen en la fábula de “la costilla y la manzana ”, y en «Satanás » –el ángel rebelde creen como consecuencia, por supuesto, en un Diablo personal como contraste –en una religión dualista –un Dios personal. Nosotros, filósofos esoteristas, no creemos en ninguno. Vamos, quizás, más allá de la letra muerta de la Biblia. Pues decimos que, como entidades extracósmicas , no hay diablo ni dios; no obstante ambos existen. Y añadimos que ambos habitan en la Tierra, en el hombre, el verdadero hombre en sí mismo, que es –como un ser físico –el diablo, el verdadero vehículo del mal , y –como una entidad espiritual –es Dios o el bien . Por lo tanto, al decirle a la Humanidad “tú tienes el diablo en ti ” se dice tanto de verdad metafísica
como cuando decimos a todos sus hombres “¿No conocéis a ese dios que habita en vosotros?” Ambas declaraciones son ciertas. . Pero nosotros estamos en el punto crítico del gran ciclo social, y es la primera evidencia la que domina ahora. Sin embargo –parafraseando un texto de San Pablo – “hay muchos diablos … pero no hay más que un Satanás ”; así, mientras nosotros tenemos una gran variedad de demonios constituyendo colectivamente la Humanidad, hay pocos, si los hay, de tan grandiosos caracteres satánicos como los descritos por Milton, Byron, y recientemente por Víctor Hugo. Por lo tanto, debido a tal mediocridad, los ideales humanos están cayendo, para permanecer irremplazados; una vida en prosa tan espiritualmente muerta como la niebla de Londres en noviembre, da tanta vitalidad al materialismo brutal y los vicios –de los que los siete pecados capitales no serían más que una pequeña parte – como esa niebla fomenta los microbios patógenos.

Ahora raramente encontramos en el corazón humano aspiraciones dirigidas al ideal eterno, sino que, en lugar de ello, cada pensamiento tiende hacia la única y central idea de nuestro siglo, el gran “Yo ”, que es para cada uno el único centro posible alrededor del cual todo el Universo está para girar y rodar.
Cuando el emperador Juliano –llamado “el Apóstata ” porque, , al creer en los grandes ideales de sus antecesores, los Iniciados, no quiso aceptar la antropomorfización –vio por última vez a sus amados Dioses que se le aparecieron, lloró.

¡Ay!, ellos no fueron los brillantes seres espirituales que él había adorado, sino sólo las decrépitas, pálidas y gastadas sombras de los Dioses que tanto amó. Tal vez ellos fueron las visiones proféticas de los ideales desaparecidos de su época, y también de nuestro propio ciclo. Estos “dioses ” son ahora considerados por la Iglesia demonios , y así son llamados; mientras que quien les guarde un poético y dilatado amor es inmediatamente tachado como un Anticristo y un Satanás moderno.

Bien, Satanás es un término elástico y nadie ha dado todavía siquiera una definición lógica aproximada del significado simbólico del nombre. El primero que lo antropomorfizó fue John Milton, él es un verdadero padre intelectual putativo, como está ampliamente admitido que el teológico Satanás de la Caída es el “Hijo de la Mente ” del poeta ciego. . Sin sus atributos teológicos y dogmáticos, Satanás es simplemente un adversario; no necesariamente un “diablo travieso ” o un “perseguidor de hombres ”, sino posiblemente también un enemigo del mal. El pudo, de ese modo, convertirse en el Salvador de los oprimidos, un paladín de los débiles y pobres, aplastado por los demonios, menores (los hombres), los demonios de la avaricia, egoísmo e hipocresía. Michelet lo llama el “Gran Desheredado ”, y lo acepta en su corazón. El Satanás gigante del concepto poético no es, en realidad, sino el compendio de todos los descontentos y nobles entendimientos de la época. Pero Víctor Hugo fue el primero en comprender la oculta verdad. Satanás, en su poema así llamado, es una

Entidad verdaderamente grandiosa, con la suficiente humanidad en él para poder ser comprendido por un intelecto normal.
Entender el Satanás de Milton y de Byron es como intentar apresar un puñado de niebla: no hay nada humano en ellos. El Satanás de Milton pelea con ángeles que son especie de marionetas volátiles, sin espontaneidad, sacadas al escenario de la existencia y la acción por el hilo invisible de la predestinación teológica. El Lucifer de Hugo entabla una espantosa batalla con sus propias y terribles pasiones, y nuevamente se convierte en Arcángel de la Luz después de las agonías más pavorosas jamás concebidas por una mente mortal ni escritas por una pluma humana. Todos los demás modelos satánicos palidecen ante su esplendor. El Mefistófeles de Goethe es un verdadero diablo de la Teología; el Ahrimán del Manfredo de Byron es un personaje demasiado sobrenatural que incluso tiene poca afinidad con el elemento humano, y es tan elevado como fue el genio de su creador. Todas estas figuras se empequeñecen ante el Satanás de Víctor Hugo, quien ama tan intensamente como odia. Manfredo y Caín son las Protestas encarnadas de los oprimidos, agraviados y perseguidos individualmente, contra el “Mundo ” y la “Sociedad ” –aquellos demonios gigantes y monstruos salvajes de injusticia colectiva –. Manfredo es el modelo de una voluntad indomable, orgulloso, que no se doblega ante ninguna influencia terrenal o divina, que valora su absoluta libertad de acción por encima de cualquier sentimiento o consideración social, superior a la Naturaleza y a todo lo que hay en ella.

Pero, tanto en Manfredo como en Caín, el sí-mismo, el “Yo ”, es siempre prioritario, y no hay una chispa de amor redentor en ellos, sino de miedo. Manfredo tampoco se someterá al universal Espíritu del Mal; todavía permanece solo, cara a cara, con el oscuro oponente de Ahura-Mazda (luz Universal), Ahrimán y sus incontables huestes de la Oscuridad.

Estos modelos nacen de un intenso preguntarse, de un asombro espantoso y atrevida actitud desafiante, pero que no mueve a resentimientos humanos; además, ellos son sobrenaturales . Byron nunca pensó en unificar a su Arcángel con aquella chispa imperecedera de amor, la cual constituye –y debe constituir – la esencia del “Primer –Nacido ” fuera de la esencia homogénea de la eterna Armonía y Luz, , y es el elemento de la piadosa reconciliación, incluso en su (según nuestra filosofía)última progenie terrenal, la Humanidad.
La discordia es el compañero de la diferenciación, y Satanás estando en evolución, debe en este sentido, ser un adversario, un contraste, siendo un símbolo de la materia caótica . La esencia del amor no puede extinguirse, sino sólo pervertirse. Sin este poder salvador redentor, imbuido en Satanás, simplemente aparecería como un absurdo fracaso, de una omnipotente y omnisciente imbecilidad, lo cual es llamado, muy justamente, de manera desdeñosa, antagonista, por la teología cristiana. Con ello, él se convierte en una Entidad concebible: los Asuras de los mitos puránicos, los primeros alientos de Brahma quienes, después de pelearse con los Dioses y derrotarles, son finalmente ellos mismos derrotados y después arrojados a la Tierra donde encarnan en la Humanidad. De este modo la Humanidad Satánica se hace comprensible. Y después de moverse de un lado a otro en su ciclo de pruebas, puede –con las experiencias acumuladas por todo el dolor de la Humanidad – emerger de nuevo a la luz, , como la filosofía oriental enseña.

Si Víctor Hugo hubiera vivido para completar su poema, posiblemente con el discernimiento robustecido, habría combinado su concepto satánico con el de las razas arias, las cuales hacen que todos los poderes menores, buenos o malos, nazcan al comienzo y mueran al final de cada “Era Divina ”. Como la naturaleza humana es siempre la misma y, sociológica, espiritual e intelectualmente, la evolución es una cuestión de superación paso a paso, es muy posible que en vez de apresar una unidad del ideal satánico como hizo Hugo, el siguiente gran poeta pueda hacerlo enteramente; haciéndose eco de su generación, con la eterna idea del equilibrio cósmico tan noblemente enfatizado en la mitología aria.

La primera mitad de este ideal se aproxima suficientemente al ideal humano como
para hacer las torturas morales del Satanás de Hugo completamente comprensibles para los filósofos esoteristas. ¿Cuál es el principal tormento de este Anarquista Cósmico?Es la agonía moral causada por tal dualidad en la Naturaleza, el desgarramiento del Espíritu del Mal y la Oposición por el inmortal elemento del amor originario en el Arcángel. Esta chispa de amor divino, de Luz y Armonía, que ningún odio puede descomponer totalmente, le causa una tortura mucho más insoportable que su Caída y exilio por protestar y rebelarse. Esta brillante y celestial chispa, que irradia Satanás en la negra oscuridad de su reinado de noche moral, le hace visible al lector intuitivo. Esto hizo que Víctor Hugo le viera sollozando con una desesperación sobrehumana, de manera que cada gemido estremecía la Tierra de un polo a otro.

Primero, sollozos de ira al no poder él extirpar el amor por la divina bondad de su naturaleza; luego cambiando a un estado de desesperación por ser separado de ese amor divino que tanto anhela. Todo esto es intensamente humano. Este abismo de desesperación es la salvación de Satanás. En esta Caída una pluma se desprende de un ala, antes blanca e inmaculada, siendo iluminada por un rayo de resplandor divino, e inmediatamente transformada en un Ser brillante: el Ángel de la libertad. Esta es la hija
de Satanás, la hija conjuntamente de Dios y del Ángel Caído, la progenie del Bien y del Mal, de la Luz y de la Oscuridad, y Dios reconoce esta común y “sublime paternidad ” que los une. Es la hija de Satanás quien le salva a él. En la cima de la desesperación, al sentirse odiado por la LUZ, Satanás oye las palabras divinas: “No; yo no te odio ”, dice la Voz. “Un Angel está entre nosotros, y sus obras te dan prestigio. El hombre sujeto a ti, por ello está ahora liberado ”.

“¡Oh Satanás, tu puedes ahora decir: yo viviré! Ven, el Ángel de la Libertad, es tu hijo y el mío. ¡Esta paternidad sublime nos une …!”

La concepción total es una eflorescencia de idealidad metafísica. Esta blanca flor de
loto del pensamiento nace ahora, como en épocas anteriores, de la corrupción del mundo de la materia, generando Protesta y Libertad. Está naciendo entre nosotros mismos y ante nuestros ojos del fango de la civilización moderna, lecho fecundo de virtudes encontradas. En este sucio suelo crecieron los gérmenes que finalmente se convirtieron en protestones que lo niegan todo, ateístas, nihilistas y anarquistas, hombres del terror. Algunos podrán ser malos, violentos, criminales, pero ninguno igualará a Satanás; pero tomando esta descorazonada, desesperada, amargada porción de la Humanidad, colectivamente son Satanás mismo; pues él es la síntesis ideal de todas las fuerzas discordantes, y cada vicio humano por separado o pasión, no son sino un átomo de su totalidad. En lo profundo del corazón de esta humana-satánica totalidad, arde la chispa divina, a pesar de todas las negaciones. Se llama AMOR POR LA HUMANIDAD, una ardiente aspiración por un reino universal de Justicia, de aquí el deseo latente de Luz, Armonía y Bondad. ¿Dónde encontramos tal chispa divina entre los orgullosos y los ricos?En una sociedad respetable y con una correcta ortodoxia, así llamada por los creyentes, no se encuentra sino el predominio de un sentimiento de egoísmo y el deseo de riquezas a expensas del débil y el desposeído, de ahí el paralelismo entre la indiferencia ante la injusticia y el mal. Ante Satanás, la Protesta encarnada se arrepiente y reúne con los hombres en una Hermandad común, y todo motivo de protesta habrá desaparecido de la Tierra. Y eso sólo puede ocurrir cuando la avaricia, la marginación y los prejuicios desaparezcan ante elementos de altruismo y justicia para todos. Ahora mismo, la libertad no es sino una palabra vana en todo el mundo civilizado; libertad no es más que un sinónimo solapado de opresión de las gentes en nombre de las gentes y existe para castas, nunca para unidades. Para conseguir el reino de la libertad, tal como lo contempla el Satanás de Hugo, “el Angel de la Libertad ” tiene que nacer simultáneamente, , por mutuo amor y con el consentimiento de la más elevada clase dominante, y las clases inferiores –los pobres –; en otras palabras, convertirse en progenie de Dios y Satanás, y así reconciliar a ambos. Pero esto es una utopía en el presente. No puede acontecer antes de que las castas de los modernos levitas y su teología –el fruto del Mar Muerto de la espiritualidad –hayan desaparecido; y que los sacerdotes del Futuro hayan declarado ante el mundo entero en las palabras de su Dios:

“Y yo oscurezco la noche siniestra, y ya no queda nada,
¡Satanás ha muerto, renace, oh LUCIFER CELESTE!”

LA CIENCIA DE LA VIDA

H.P. BLAVATSKY

La Ciencia de la Vida, publicado en “Lucifer” de noviembre 1887 Digitalizado por Biblioteca Upasika, 2004

www.upasika.tk

¿Qué es la vida? Centenares de las mentes más filosóficas y una miríada de médicos eruditos y muy hábiles, se han hecho esta pregunta, la cual aún queda en suspenso. El velo que cubre al Kosmos primordial y los principios misteriosos de la vida de éste, jamás se han descorrido de forma que satisfaga a la ciencia honrada y seria.

Mientras más los científicos autorizados tratan de penetrar las anfractuosidades kósmicas oscuras, más intensas se vuelven estas tinieblas, ofuscándoles la vista. Podríamos compararlos con los buscadores de tesoros que vagaron por los mares a fin de encontrar lo que estaba sepultado en su jardín.

Entonces, ¿qué es esta ciencia? ¿Es la biología o el estudio de la vida en su aspecto general? No. ¿Es la fisiología o la ciencia de la función orgánica? Tampoco; ya que la primera deja el problema como el enigma de la Esfinge y la segunda es más la ciencia de la muerte que de la vida. La fisiología se basa en el estudio de las distintas funciones orgánicas y de los órganos necesarios para que la vida se manifieste. Sin embargo, lo que la ciencia llama materia viva es, en realidad, materia muerta. Cada molécula de los órganos vivientes contiene el germen de la muerte y empieza a fallecer en el momento en que nace, dando la oportunidad de vivir a su molécula sucesora, la cual perecerá también. Un órgano, una parte natural de cada ser viviente es, simplemente, el medio de alguna función particular en la vida y es una combinación de dichas moléculas. El órgano vital, el entero, se pone la máscara de la vida, ocultando el constante decaimiento y la muerte de sus partes. Por lo tanto, el binomio biología y fisiología no es la ciencia, ni siquiera la rama de la Ciencia de la Vida, sino sólo la ciencia de las apariencias de la vida. Mientras la verdadera filosofía es como Edipo delante de la Esfinge de la vida y no se atreve a pronunciar la paradoja contenida en la respuesta al enigma proferido, la ciencia materialista, arrogante como siempre, sin dudar por un momento de su sabiduría, se «biologiza» a sí misma ya muchos otros en la creencia de que ha resuelto este grandioso problema de la existencia. En realidad, es probable que jamás se haya acercado, ni siquiera, a su umbral. Seguramente, nunca podrá promover la verdad, tratando de engañarse a sí misma y a los incautos diciendo que la vida es simplemente el resultado de la complejidad molecular. ¿Es la fuerza vital realmente un simple»fantasma», según la define Du-Bois Raymond? Ya que su invectiva de que la «vida», como algo independiente, es sólo un remanso de la ignorancia de los que buscan refugio en las abstracciones cuando es imposible alcanzar una explicación directa, se aplica con mucha más intensidad y justicia a esos materialistas dispuestos a obcecar la gente a la realidad de los hechos, sustituyéndolos con palabras altilocuentes. Una de las cinco divisiones de las funciones de la vida, cuyos nombres pretenciosos son: Archebiosis (origen de la vida), Biocrosis (fusión de la vida), Biodiaeresis (división de la vida), Biocaenosis (renovación de la vida) y Bioparodosis (transmisión de la vida), ¿ha, acaso, jamás ayudado a un Huxley o a un Haeckel a hurgar más plenamente el misterio de las generaciones de la humilde hormiga, por no hablar del ser humano? Es cierto que no; ya que la vida y todo lo que le pertenecen, es parte integrante del dominio legal del metafísico y del psicólogo y la ciencia física no puede reclamarlo. «Lo que ha sido es lo que será y lo que ha sido ya tiene un nombre: Hombre.» Esta es la respuesta al enigma de la Esfinge. Pero en tal caso, el término «hombre» no se refiere al ser físico, por lo menos cuando hablamos desde el punto de vista esotérico. Los escalpelos y los microscopios pueden solucionar los misterios de las partes materiales de la vestidura del ser humano, pero jamás podrán abrirse una ventana en su alma para asomarse a la vista más pequeña de alguno de los horizontes más amplios del ser.
Los únicos pensadores que reciben alguna recompensa son los que, ateniéndose a la frase del oráculo délfico, han conocido la vida en sus yoes internos, estudiándola meticulosamente en sí mismos antes de tratar de delinear y analizar su reflejo en sus vestiduras externas. Análogamente a los filósofos del fuego medioevales, han soslayado las apariencias de la luz y del fuego en el mundo de los efectos, concentrando su plena atención sobre los entes arcanos productores. Entonces, al percatarse de que se remontaban a la causa abstracta, han probado a sondear el Misterio, cada uno en conformidad con sus capacidades intelectuales. Así se cercioraron de que

  1. 1)  el mecanismo, aparentemente vivo, llamado hombre físico, es meramente el combustible, el material con el cual la vida se alimenta para poder manifestarse y,
  2. 2)  2) mediante éste, el ser interno recibe, como recompensa, la posibilidad de acumular ulterior experiencia de las ilusiones terrenales llamadas vidas.

Uno de dichos filósofos es, innegablemente, el gran novelista y reformador ruso: Conde León Tolstoi. El estudio de algunos fragmentos de una conferencia que presentó a Moscú delante de la Sociedad Psicológica local demostrará cuán cercanas son sus
ideas con las enseñanzas esotéricas y filosóficas de la Teosofía superior .

El Conde, hablando del problema de la vida, invita a su audiencia a admitir, en gracia al argumento, una imposibilidad.
El orador dice:
«Supongamos, por un momento, que todo lo que la ciencia moderna anhela aprender sobre la vida ya lo aprendió y ahora lo sabe; que el problema se ha convertido tan diáfano como el día; que se ha aclarado el asunto de cómo la materia orgánica, mediante una simple adaptación, procede de la materia inorgánica; que es cristalino como las fuerzas naturales pueden transformarse en sentimientos, voluntad, pensamiento y que, al final, todo esto es consabido no sólo por el estudiante urbano; sino por el escolar campesino.«

Así, estoy consciente de que tal y tal pensamiento y sentimiento deriva de tal y tal movimiento. Bien: ¿y luego qué? ¿Puedo o no puedo producir y guiar tales movimientos para poder estimular en mi cerebro los pensamientos correspondientes? La cuestión: cuáles son los pensamientos y los sentimientos que debería generar en mí y en los demás, sigue, no sólo sin resolverse, sino que intocada.

Todavía esta cuestión es la interrogante fundamental acerca de la idea central de la vida.
La ciencia ha elegido como su objetivo unas pocas manifestaciones que acompañan a la vida y, confundiendo (1) la parte por el entero, ha llamado estas manifestaciones la vida en su totalidad […]

La cuestión indisoluble desde la idea de la vida, no es de donde procede esta última, sino ¿cómo se debería vivirla? Sólo usando esta pregunta como punto de partida, es posible esperar llegar a alguna solución en el problema de la existencia.
La respuesta a la interrogante: ‘ ¿Cómo deberíamos vivir?’, parece muy simple para la persona que no la estima digna de consideración.

[ . . . ] Uno debe vivir lo mejor que puede y basta. A primera vista parece simple y de dominio público, sin embargo no es tan sencillo, ni consabido como uno puede imaginar [ . . . ]
Al principio, para el ser humano, la idea de la vida parece un asunto muy simple y evidente. En primer lugar, considera que la vida reside en sí mismo, en su cuerpo. Sin embargo, tan pronto como uno empieza a buscar esa vida en algún sitio particular del cuerpo, incurre en dificultades. La vida no está en el pelo, en las uñas, en el pie, en el brazo, ambos amputables, no está en la sangre, en el corazón, ni en el cerebro. Está por todas partes y por ningún lado. En síntesis: la Vida no es localizable en ninguna de sus moradas. Entonces, el ser humano empieza a buscar la vida en el Tiempo. También esto, al principio, parece un asunto simple [ . . . ] Sin embargo, cuando empieza su búsqueda, percibe que la cuestión es más complicada de lo que pensaba. Según mi documento bautismal he vivido 58 años, pero sé que de entre estos 58, he pasado durmiendo al menos 20.

¿Entonces cómo? ¿He vivido todos estos años o no? ¿Si deducimos los meses de gestación y aquellos pasados en los brazos de la nana deberíamos llamarlos también vida? Nuevamente, de entre los remanentes 38 años, sé que una mitad de ese tiempo la pasé durmiendo, aun siendo activo y por lo tanto, en este caso, no puedo decir si durante tal lapso viví o no.
Puede haber sido un alternarse entre la vida y el estado vegetativo. Nuevamente, uno se percata de que la vida, tanto en el tiempo como en el cuerpo, se encuentra por todas partes y en ningún lado. Entonces, surge naturalmente la cuestión: ¿de dónde proviene esa vida que no puedo reconducir a ninguna parte? Ahora empezaré a aprender [ . . . ] Sin embargo, aun en esta coyuntura, lo que al principio me parecía simple, ahora parece
imposible. No cabe duda que estuve buscando algo distinto de la vida. Entonces, una vez que debemos ir en pos de los paraderos de la vida, si buscar debemos, no habría que dirigirse hacia el espacio ni el tiempo, ni siquiera a la causa y al efecto, sino que deberíamos seguir a algo que conozco en mí, independiente de espacio, tiempo y causalidad.
Lo que nos queda por hacer es estudiar el yo. ¿Pero cómo puedo conocer la vida en mí?
He aquí como: en primer lugar, sé que soy vivo y vivo deseando para mí todo lo que es bueno. Deseo esto desde que tengo conciencia de mí y persiste de día y noche. Todo lo que vive fuera de mí es importante a mis ojos sólo si coopera con la creación de lo que produce mi bienestar. Considero que el universo es relevante sólo porque puede deleitarme.
Mientras tanto, algo más se intercala al conocimiento interno de mi existencia. Hay otra percepción que es inseparable de la vida que siento y es también su aliada: además de mi persona, me rodea un mundo entero de criaturas vivientes que, al igual que yo, se percatan, instintivamente, de sus vidas exclusivas y todas estas criaturas viven por sus objetivos ajenos a mí, al mismo tiempo ellas ignoran y ni siquiera les interesa, saber algo de mis pretensiones para una vida exclusiva y, todas estas criaturas, a fin de llenar con éxito sus objetivos, están dispuestas a aniquilarme en cualquier momento. Esto no es todo. Mientras observo la destrucción de criaturas
parecidas a mí, estoy consciente de que se me depara, también, un rápido e inevitable decaimiento, aunque me sienta tan precioso y el único en el cual la vida es representada.
Es como si en el ser humano residiesen dos «yoes» que jamás pueden cohabitar en paz. Es como si libraran un combate incesante, tratando de expulsarse mutuamente.

Un «yo» dice: «Soy el único que vive como se debería, todos los demás sólo parecen vivir. Así, la razón por la cual el universo existe, es para que pueda sentirme cómodo.» El otro «yo» replica: «El universo no existe para tí, sino por sus metas y propósitos y no le interesa mucho saber si eres feliz o infeliz.»
¡Después de esto la vida se convierte en una cosa asombrosa!
Un «yo» dice: «Quiero gratificar todos mis deseos, por eso necesito el universo.»
El otro «yo» contesta: «Toda la vida animal existe sólo para gratificar sus deseos. Sólo los deseos de los animales se gratifican a expensas de otros animales. De ahí la lucha incesante entre las especies animales. Eres un animal y por lo tanto debes pelear. Sin embargo, a pesar del éxito ganado en tu batalla. el resto de las criaturas que luchan deben, a la larga, aplastarte.»
¡Peor aún! La vida se hace más asombrosa […] La cosa más terrible de todas, la síntesis de lo antedicho, es que:
Un «yo» dice: «Quiero vivir, vivir para siempre.»
El otro «yo» contesta: «Quizá mueras dentro de unos minutos, así como perecerán tus seres queridos; ya que tú y ellos, en cada movimiento, estáis destruyendo vuestras vidas y por lo tanto os acercáis, siempre más, al sufrimiento ya la muerte, lo que odias y temes más que todo.»
Esto es lo peor [ . . . ]
Cambiar tal condición es imposible [ . . . ] Se puede evitar el movimiento, el descanso, la comida y aun el respiro, pero no podemos substraernos del pensamiento. Uno piensa y ese pensamiento, mi pensamiento, está emponzoñando cada paso de mi vida como personalidad.
Tan pronto como un ser humano ha empezado a vivir conscientemente, esa conciencia empieza a repetirle, sin cesar, la misma cosa: «Ya no es posible vivir la existencia que sentiste y viste en tu pasado, la vida de los animales y de muchos seres humanos, vivida de esa forma que te indujo a ser lo que eres ahora. Si trataras de hacerlo, jamás podrías substraerte a luchar con todo el mundo de criaturas que viven como tú: por sus objetivos personales y entonces, estas criaturas, inevitablemente, te destruirán.» […] Cambiar dicha situación es imposible. No nos resta más que una cosa, que es lo que hace la persona que, empezando a vivir, transfiere sus objetivos de la vida fuera de sí, proponiéndose alcanzarlos. [ . . . ] A pesar de lo distante que los coloque de su personalidad, tan pronto como su mente se aclara, ninguno de estos objetivos lo satisfarán.
Bismarck ha unido Alemania y ahora gobierna a Europa. Si su razón ha irradiado un poco de luz sobre los resultados de su actividad, debe percibir, al igual que su cocinero que prepara una cena que dentro de una hora ya será devorada, la misma antinomia sin resolver entre la vanidad y la insensatez de toda su obra y la eternidad y la racionalidad de lo que existe para siempre. Si ellos pensaran en esto, ambos se percatarían de lo
siguiente, en primer lugar: la integridad de la cena de Bismarck se debe a la policía, mientras la integridad de Alemania al ejército, siempre que ambos: Bismarck y el cocinero, se mantengan vigilantes. Todo esto porque hay personas muertas de hambre que comerían de buen grado dicha cena y naciones que se alegrarían de ser tan
poderosas como Alemania. En segundo lugar, se darían cuenta de que la cena de Bismarck y el portento del imperio teutónico no coinciden con las metas y los propósitos de la vida universal, sino que son tajantemente antitéticos con ellos. En tercer lugar, ya sea el cocinero o el poderío alemán morirán en breve tiempo, por lo tanto, a la cena en cuestión ya Alemania se les depara el mismo destino. El único que sobrevivirá es el Universo, el cual jamás pensará en la cena ni en Alemania y, aun menos, en los que la cocinaron.

Cuando la condición intelectual humana crece, el individuo se da cuenta de que ninguna felicidad conectada con su personalidad es un logro, sino sólo una necesidad. La personalidad es sencillamente ese estado incipiente de la vida y el límite último de ésta […] Se me preguntará: ¿Dónde comienza y dónde termina la vida? ¿Dónde acaba la noche y dónde empieza el día? ¿Dónde, en la orilla, termina el dominio del océano y comienza el de la tierra? Hay día y hay noche; hay tierra y hay mar, hay vida y hay ausencia de vida.
Nuestra vida, desde que nos hicimos conscientes de ella, es un movimiento pendular entre dos límites.
Un límite es el desinterés absoluto por la vida del Universo infinito, una energía dirigida simplemente hacia la gratificación de la propia personalidad.
El otro límite es una renuncia completa de esa personalidad, el interés más profundo por la vida del Universo infinito, en plena armonía con él, el traspaso de todos nuestros deseos y buena voluntad desde uno mismo hacia ese Universo infinito y todas las criaturas fuera de nuestro perímetro.(2)
Mientras más nos acerquemos al primer límite, menos vida y dicha hay. Mientras más gravitemos hacia el segundo límite, más vida y dicha hay. Por ende, el ser humano siempre oscila de un extremo al otro: vive. Este movimiento es la vida misma.
Cuando hablo de la vida me estoy refiriendo, en mis concepciones, a la idea que está indisolublemente ligada con la de la vida consciente. No conozco, ni hay nadie que conozca, otro tipo de vida que no sea la vida consciente.
Con el término vida aludimos a la de los animales ya la vida orgánica. Pero ésta no es la vida; sólo es cierto estado o condición de vida que se nos manifiesta.
¿Qué es esta conciencia o mente, cuyas exigencias excluyen a la personalidad, transfiriendo la energía del ser humano fuera de él y en ese estado que para nosotros es el estado dichoso del amor?
¿ Qué es la mente consciente? Cualquier cosa que queramos definir, hay que definirla con nuestra mente consciente. Entonces, ¿con qué definir a la mente? [ . . . ]
Si debemos definir todo con nuestra mente, es obvio que la mente consciente no puede definirse. Sin embargo, nosotros, no sólo la conocemos, sino que es la única cosa que conocemos realmente.
Es la misma ley como la de la vida, de todo lo orgánico, lo animal o lo vegetal, con la única diferencia que vemos la realización de una ley inteligente en la vida de una planta. Sin embargo, no vemos la ley de la mente consciente a la cual estamos sujetos, así como el árbol está sujeto a su ley, sino que la cumplimos […]
Hemos convenido que la vida es lo que no es nuestra vida. Aquí acecha la raíz del error. En lugar de estudiar esa vida, de la cual estamos conscientes dentro de nosotros de forma absoluta y exclusiva; ya que no podemos conocer nada más, observamos lo que está desprovisto del factor y de la facultad más importantes de nuestra vida: la conciencia inteligente. Al comportarnos de esta forma actuamos como el estudiante de un objeto que se vale de su sombra o reflejo para llevar a cabo el estudio.

Si sabemos que, durante la transformación de las partículas de la sustancia, ellas están sujetas a la actividad del organismo, no depende del hecho de que hemos observado o estudiado tal proceso; sino, simplemente, porque poseemos cierto organismo
familiar que está unido a nosotros: el organismo de nuestro animal, que conocemos muy bien como el material de nuestra vida, sobre el cual es nuestro deber trabajar y gobernar ,

sometiéndolo a la ley de la razón [. . .] Tan pronto como el ser humano ha perdido su fe en la vida, tan pronto como ha transferido esa vida en lo que no es vida, se convierte en un infeliz y ve la muerte […] Aquél que concibe la vida tal como la encuentra en su conciencia, desconoce la infelicidad y la muerte; ya que para él, todo lo bueno de la vida estriba en la supeditación de su aspecto animal a la ley de la razón. Hacer lo cual no sólo está en su poder; sino que acontece en él inevitablemente. Estamos familiarizados con la muerte de las partículas en el ser animal. Conocemos la muerte de los animales y del ser humano como animal, pero ignoramos la muerte de la mente consciente y no podemos saber algo de esto porque esa mente consciente es la vida misma y la Vida jamás puede ser Muerte [. . .]

El animal vive feliz, no ve la muerte, la desconoce y perece sin darse cuenta. ¿Por qué el ser humano debería haber recibido el don de verla y conocerla y por qué la muerte debería ser tan terrible para él, al grado que le tortura el alma, induciéndolo, a menudo, a suicidarse por el mero miedo a la muerte? ¿Por qué debería ser así? Porque el ser humano que ve la muerte es un enfermo, ha infringido la ley de su vida y ha cesado de vivir una existencia consciente. Se ha convertido en un animal, un animal que ha también infringido la ley de la vida.

La vida del ser humano es una aspiración a la dicha ya él se le entrega el objeto de su anhelo. La luz alumbrada en el alma humana es la dicha de la vida y esta luz jamás podrá ser tinieblas; ya que para el ser humano existe, en verdad, sólo esta luz solitaria que arde en su alma.”

** *

Hemos traducido este largo extracto del relato de la magnífica conferencia del Conde Tolstoi, porque es eco de las enseñanzas más sublimes de la ética universal de la verdadera teosofía. Su definición de la vida en el sentido abstracto y de la vida que
cada teósofo serio debería seguir conforme y en la medida de sus capacidades naturales, es la síntesis y el Alfa y Omega de la vida práctica psíquica, como también la vida espiritual. La conferencia contiene frases que para el teósofo medio parecerán demasiado nebulosas y quizá incompletas. Sin embargo, no encontrará ninguna que el ocultista práctico más exigente impugne. Podríamos llamarlo un tratado sobre la Alquimia del Alma; ya que la luz «solitaria» en el ser humano que arde perpetuamente y que jamás puede ser tiniebla en su naturaleza intrínseca, aunque el «animal» fuera de nosotros puede no percibirla, es esa «Luz» acerca de la cual han sido escritos volúmenes por los Neoplatónicos de la escuela alejandrina y, después de ellos, por los Rosacruces y especialmente los Alquimistas, si bien actualmente, su verdadero sentido es un misterio oscuro para la mayoría de la gente. Es cierto que el Conde Tolstoi no es un alejandrino ni un teósofo moderno y aun menos un Rosacruz o un Alquimista. Sin embargo, el gran pensador ruso transfiere, del campo de la metafísica al de la vida práctica, lo que éstos han ocultado bajo una fraseología particular de los filósofos del Fuego, confundiendo a propósito las transmutaciones cósmicas con la Alquimia Espiritual. El Conde Tolstoi, sin dejar el plano terrenal, ha reunido todo lo que Schilling definiría como un percatarse de la identidad del sujeto y el objeto en el Ego interno humano, eso que une y cohesiona el Ego con el Alma universal, que es simplemente la identidad del sujeto y el objeto en un plano superior o la Deidad desconocida.
Tolstoi es uno de esos pocos electos. que empiezan con la intuición y terminan con una parcial omnisciencia. Ha alcanzado la transmutación de los metales inferiores, la masa animal, en oro y plata o la piedra filosofal, el desarrollo y la manifestación del Yo superior del ser humano. El alcahest del Alquimista menor es el All-geist, el Espíritu Divino omniabarcante del Iniciado superior; ya que, como pocos hoy en día saben, la Alquimia era y es una filosofía espiritual y una ciencia física. Aquel que desconoce la primera, no sabrá mucho de la segunda. Aristóteles, hablando a su discípulo Alejandro sobre la piedra filosofal, le dijo lo siguiente: «No es una piedra, se encuentra en cada ser y en todo lugar, en todas las estaciones y se le llama el fin de todos los filósofos», así como la Vedanta es el fin de todas las filosofías. Como epílogo a este ensayo sobre la ciencia de la Vida, agregamos unas palabras acerca del enigma eterno que la Esfinge profirió a los mortales. No lograr resolver el problema que contenía, implicaba ser destinado a una muerte segura; ya que la Esfinge de la vida devoraba al ser no intuitivo que vivía sólo en su «animal.» Aquél que vive para la personalidad y sólo por ella, fallecerá seguramente, como le dice el «Yo superior» al yo inferior o «animal», en la conferencia de Tolstoi. El enigma consta de siete claves y el Conde penetra el misterio con una de las más elevadas, dado que, según el bello párrafo del autor de la «Filosofía Hermética»: «El auténtico misterio más familiar y al mismo tiempo más desconocido para cada ser humano, en el cual debe iniciarse o perecer como un ateo, es él mismo. Para él es el elixir de la vida, cuya libación antes del descubrimiento de la piedra filosofal implicaría beber el líquido de la muerte, el cual confiere al adepto y al epoptes la verdadera inmortalidad. Puede conocer la verdad en su autenticidad, Aletheia, el aliento de Dios o la Vida, la mente consciente en el ser humano. Este es el “Alcahest que disuelve todo” y el Conde Tolstoi ha comprendido bien el enigma.

NOTAS

(1) «Confundir» es un término erróneo en este caso, porque los científicos saben muy bien que su enseñanza acerca de la vida es una ficción materialista que la lógica y el hecho contradicen a cada paso.
En esto, la ciencia es abusada; ya que se emplea para servir a las nociones personales de los científicos ya la actitud determinada para sofocar en la humanidad toda aspiración y pensamiento espiritual. Sería más correcto decir: «pretenden confundir», – H.P.B.

(2) Esto es lo que los teósofos llamarían «vivir la vida.» -H.P.B.

LA CONCIENCIA Y LA CONCIENCIA DE SÍ MISMO

H.P. BLAVATSKY

El ciclo de la conciencia. Se argumenta que no puede haber más de un objeto de percepción al mismo tiempo ante el alma, porque el alma es una unidad.

El Ocultismo enseña que nuestra conciencia puede recibir simultáneamente no menos de siete distintas impresiones, e inclusive pasarlas a la memoria.

Esto puede ser comprobado tocando al mismo tiempo siete tonos de la escala de un instrumento, digamos de un piano los 7 sonidos alcanzarán la conciencia simultáneamente; aunque la conciencia no entrenada no pueda ser capaz de registrarlos al primer segundo, sus vibraciones prolongadas percutirán los oídos con 7 distintos sonidos, cada uno con un tono más alto que el otro. Todo depende del entrenamiento y de la atención. Es así que la transferencia de una sensación a la conciencia a partir de cualquier órgano es casi simultánea si la atención se concentra en ella, pero si la atención es distraída por cualquier ruido, llevará varios segundos antes de que alcance la conciencia. El Ocultista debería entrenarse a sí mismo para recibir y transmitir toda impresión o impresiones simultáneamente en el sentido de las siete escalas de su conciencia. Aquel que más reduzca los intervalos del tiempo físico, habrá hecho el mayor progreso posible.

Los nombres y el orden de las siete escalas son:

1. Percepción de los Sentidos.
2. Percepción de Sí mismo (o apercepción).
3. Apercepción Psíquica,

4. Percepción Vital.
Estas son las cuatro escalas inferiores y pertenecen al hombre psicofísico.

Luego vienen:
5. Los discernimientos Manásicos.
6. La percepción de la Voluntad
7. La apercepción consciente Espiritual.

El órgano especial de la conciencia está desde luego en el cerebro, y se localiza en el aura de la glándula pineal en el hombre vivo. Durante los procesos de la mente o del pensamiento manifestado a la conciencia, tienen lugar constantes vibraciones de luz.

Si uno pudiese ver clarividentemente en el cerebro de un hombre vivo, casi podría contar (y ver con los ojos) los siete matices de las escalas sucesivas de luz, desde el más lánguido hasta el más brillante.

Fisiológicamente nunca podrá ser definido lo que es la conciencia. Podemos clasificar y analizar sus obras y sus efectos, pero no podremos definirla al menos que postulemos un Ego distinto del cuerpo. La escala septenaria de los estados de conciencia se refleja en el corazón, o más bien en su aura, la cual vibra e ilumina los siete cerebros del corazón como lo hacen las siete divisiones o rayos alrededor de la glándula pineal.

Esta conciencia nos muestra la diferencia entre la naturaleza y la esencia entre, por ejemplo, el cuerpo astral y el Ego. El primero es molecular, e invisible a menos que se condense, otro es espiritual-atómico. (Ver el ejemplo del fumador en diez cigarrillos el humo de cada uno retendrá su afinidad).

La idea del Ego es la única compatible con los hechos de la observación psicológica.

La mente o Ego, el sujeto de todos y cada uno de los estados de conciencia es esencialmente una unidad. Los millones de diferentes sub-estados de conciencia son una prueba de la existencia de ese Ego.

Hasta las células del cerebro nos proporcionan esos estados de conciencia que nos confirman que hay un alma inmortal, etc.

Cada uno de los cinco sentidos aceptados actualmente fue primariamente un sentido mental. Un pez nacido en una caverna es ciego pero si se le deja salir a un río, comenzará a sentir que ve, hasta que gradualmente el órgano físico de la visión evolucione y llegue a ver. Un hombre sordomudo oye internamente, a su manera.

Conocer, sentir, querer, no son facultades de la mente sino sus colegas.

Este texto es posiblemente el comienzo inacabado de un artículo escrito por H.P.B. el cual existe en los archivos de Adyar en un manuscrito de su puño y letra. Originalmente fue publicado en The Theosophist, Vol.XLVI, No.11, agosto,1925, pp.632-34, el cual se reprodujo de acuerdo a C.Jinarâjadâsa, exactamente como lo escribió H.P.B. Nota de Boris de Zirkoff.

Ver Atma Vidyâ N o.4, Diagrama del cerebro, p.6 y las explicaciones acerca de la glándula pineal en pp.10-12.(Editor).

Ver Atma Vidyâ N o.2, pp.27-28 (Editor).

LA EDUCACIÓN MONTESSORI – Las Escuelas Montessori-Maria Montessori (1870- 1952)

María Montessori procedía de una familia de clase media. Su padre era contable en la administración pública. Aunque fue educada bajo una disciplina muy estricta, su madre, muy unida a ella, respetó siempre su libertad. En 1875, sus padres se trasladan a Roma, y pretenden que se estudie pedagogía.

En 1884, María muestra un gran interés por las matemáticas y la cocina, lo que da lugar a los primeros conflictos con su padre. Estudia entonces en una escuela técnica para chicos, donde descubre la biología y decide hacerse médico. En 1890, se matricula en la universidad en ciencias naturales, y una vez graduada en 1892, y tras grandes dificultades, logra entrar en la Facultad de Medicina (normalmente reservada a los hombres), y obtiene una beca.  El conflicto con su padre aumenta, y éste decide desinteresarse de lo que hace su hija. Muchas personas de su entorno, tanto en su familia, como en la universidad, la critican y se muestran hostiles hacia ella.

En 1896, con 26 años, María Montessori se convierte en una de las primeras mujeres graduadas en medicina en Italia.   Trabaja durante dos años en la clínica psiquiátrica de la Universidad de Roma, donde estudia el comportamiento mental de jóvenes “retrasados mentales”. Allí descubre que estos niños no tenían ningún juego a su disposición, ni ninguna actividad para su progreso, cuando necesitan sus manos  para desarrollar su inteligencia. En paralelo descubre las investigaciones de Jean Itard (1774-1838), médico  creador de la otorrinolaringologia, que trabajaba con sordomudos, y, especialmente, sus escritos sobre Victor, niño salvaje en el Aveyron, así  como los de Édouard Séguin (1812-1880), pedagogo francés que trabaja con niños «idiotas» en Bicétre, autor de Higiene y educación de los idiotas, publicado en 1846, que abandonó Francia en 1850, para trabajar como médico en Estados Unidos.

A partir de 1900, decide dedicarse a la pedagogía. Trabaja en la Cuola Magistrale Ortofrénica. Interviene en el Congreso de Pedagogía de Turín en 1898: poco después, el Ministro de Educación le pide dar  unas  conferencias en Roma.    Refiriéndose a los niños débiles (en sentido médico) dice entonces: “Tengo la intuición de que el problema de estos niños deficientes, es, no tanto, de orden médico, como pedagógico….yo haría un informe de educación moral”.  Poco después, creó una escuela de ortofrenia, en la que forma  enseñantes, y les hace tomar conciencia de la importancia de la observación: “observar y no juzgar”.  Participa en numerosos congresos en Roma, luego en París, de donde trae las obras de Itard y de Seguin, que traduce y copia a mano. Estudia a fondo por las noches; durante el día trabaja con niños deficientes, a los que enseña a leer, escribir, y consigue que pasen con éxito exámenes,  junto con  niños “normales”.

En 1901, comienza a interesarse por los niños «normales», y emprende estudios de psicología y filosofía. En 1906, punto de inflexión en su vida, se dedica a los niños “normales” en edad preescolar, para los que va a crear su método pedagógico.  La creación del primer Hogar para niños tuvo lugar en 1907 en un barrio popular de Roma. Una institución comenzó a construir dos edificios para mejorar las condiciones de vida en los barrios marginales. El director pidió entonces a María Montessori, que organizara la vida de los niños de estos edificios. Los objetivos eran reunir a todos los niños, evitar que vagabundearan, mejorar la higiene y establecer la armonía familiar.

Se ofrece a los niños una «casita», dentro de una «casa grande», para pasar en ella la jornada. Los padres tienen libre acceso a la escuela. A cambio, deben asegurarse de que los niños estén limpios y bien vestidos. El profesor tiene la obligación de vivir en el edificio para colaborar mejor con los padres, con el objetivo común de educar a los niños. La Casa dei bambini se convirtió en un lugar de investigación, un laboratorio de experimentación, donde Maria Montessori construyó y probó su método.

A partir de 1913, organiza cursos internacionales.  Muchas asociaciones y organizaciones benéficas le piden crear “Casas para niños”.  Se multiplican sus viajes para dar conferencias, y organizar talleres de formación pedagógica práctica. De 1914 a 1918, reside en los Estados Unidos de América, donde crea un colegio para enseñantes, y dirige una «semana pedagógica». De 1921 a 1931 participa en los intercambios de la Liga Internacional para la nueva educación, y, en particular, en sus congresos, donde presentó sus trabajos y conoció a otros líderes de este movimiento, como Adolphe Ferriére, John Dewey y Roger Cousinet.

En 1929 funda la Asociación Internacional Montessori, cuyos objetivos eran preservar, propagar y promover los principios pedagógicos y prácticos, que había formulado, para el pleno desarrollo del ser humano.

A partir de 1936, el gobierno italiano de Mussolini intenta imponer el uniforme fascista en las escuelas Montessori, a lo que ella se niega, por lo que el gobierno condena y proscribe los principios Montessori, lo que lleva al cierre de todas las escuelas. María Montessori deja Italia y se traslada a España, pero la llegada de Franco  al poder, la hace cambiar sus planes, y se traslada a los Países Bajos.

En 1939, es invitada a Madrás, en la India británica, por la Sociedad Teosófica, su Presidente Internacional George Arundale y su esposa Rukmini Devi, para impartir un curso de formación, y la ayudan activamente en el desarrollo de su sistema educativo. Al estallar la Segunda Guerra Mundial, fue puesta bajo arresto domiciliario por ser de nacionalidad italiana. Con la ayuda de su hijo Mario, pudo organizar otros dos cursos de formación, y aprovechar este periodo para continuar con el desarrollo de su método,  para niños de 6 a 12 años. Permanece en la India hasta 1946.

En 1946 regresa a Italia, donde fue rehabilitada, pero prefirió establecerse en los Países Bajos. Murió en Noordwijk aan Zee (Países Bajos) en 1952 a la edad de 81 años. El hijo de María Montessori, Mario, continuó su labor hasta 1982, en que falleció a los 83 años.

Hoy en día hay más de 20.000 escuelas Montessori en todos los continentes. Varios estudios han demostrado el interés de este enfoque para los niños víctimas de conflictos armados (entorno), o para los niños autistas, combinado con un enfoque cognitivo.

El concepto central de María Montessori es la idea de la educación no como una transmisión de conocimientos, sino como el acompañamiento del desarrollo natural del niño, en un entorno preparado y adaptado a las características y necesidades de su edad. Su método pretende ser una pedagogía científica, basada en el conocimiento, y el respeto de las leyes que rigen el desarrollo psicológico de los niños.

Esta pedagogía es un método educativo «abierto», basado en:

la observación del niño;

el niño,  no sólo como persona digna de interés, sino, sobre todo, como futuro de la sociedad;

la importancia de la educación y la instrucción antes de los 6 años.

«El intelecto del niño no trabaja solo, sino siempre y en todo,en íntima conexión con su cuerpo, y, especialmente, con su sistema nervioso y muscular», decía María Montessori. Para ella, el cuerpo tiene gran importancia, en el desarrollo intelectual del niño, lo que resulta particularmente importante para los niños con memoria cinética. Alrededor del 30% de los niños tienen una memoria predominantemente cinética, es decir, memorizan por la acción. Los niños necesitan utilizar sus manos y  gestos para aprender, por ejemplo, mediante el dibujo..

Y, por último, he aquí tres citas de Maria Montessori:

«El niño no es un jarrón que hay que llenar, sino una fuente a la que hay que dejar fluir”.

“La cualidad fundamental para  padres y educadores es saber observar”.  

“Lo que falta no es el tiempo, sino la paciencia».

LA ESTRELLA DE SEIS Y LA DE CINCO PUNTAS

H.P. BLAVATSKY

LA ESTRELLA DE SEIS Y LA DE CINCO PUNTAS

Los más famosos kabalistas occidentales, tanto de la Edad Media como de la Moderna, representan o simbolizan el Microcosmos por medio del pentagrama o estrella de cinco puntas, y el Macrocosmos por el doble triángulo o estrella de seis puntas. Eliphas Levi (el abate Constant) y creemos que también Kunrath, uno de los más insignes ocultistas de pasados tiempos, dan la razón de ello.

En la obra Rosacruces de Hargrave Jermings aparece la exacta relación del Microcosmos con el hombre en el centro del pentagrama. Se necesitaría un espacio mucho más amplio del que nos consiente un artículo para explicar con toda claridad el esoterismo de ambos símbolos.

Los genuinos kabalistas occidentales saben que el Espíritu y la Materia están simbolizados por los respectivos colores de los dos triángulos enlazados, sin relación alguna con las líneas o lados de los triángulos.

El filósofo kabalista y hermético considera trino todo cuanto existe en la Naturaleza; cada cosa es una multiplicidad y una Trinidad en la Unidad, por lo que representa estos aspectos por medio de figuras geométricas. Dice Platón que “Dios geometriza ”. Los Tres Rostros kabalísticos son las Tres Luces y las Tres Vidas de Ain –Suph (el Parabrahman de los occidentales) llamado también el invisible Sol central. El Universo es su Espíritu, Alma y Cuerpo, sus Tres emanaciones.

Esta Trina Naturaleza, la puramente Espiritual, la puramente Material y la intermedia (o Materia imponderable que constituye el Alma Central del hombre) está representada por el triángulo equilátero, cuyos tres lados iguales simbolizan que dichos Tres Principios están difundidos por todo el Universo en la misma proporción y que son eternos y coexistentes, según la ley natural de equilibrio perfecto.

Así vemos que, con leve variación, la simbología occidental es la misma que la de los arios. El doble triángulo que simboliza el Macrocosmos o Universo mayor entraña las ideas de Unidad, de Dualidad (en los dos colores y los dos triángulos) de Espíritu y Materia, de Trinidad, de la Tetraktys pitagórica, del cuadrado perfecto, hasta el dodecágono y el dodecaedro.

Los antiguos kabalistas caldeos, maestros e inspiradores de la Kábala judía, no tuvieron el antropomórfico concepto de Dios que se advierte en el Antiguo Testamento y subsiste en nuestros días. Su Ain–Supl, ilimitado e infinito,“tiene y no tiene forma ” según dice el Zohar, aunque después explica esta aparente contradicción añadiendo: “El invisible asumió forma al poner el Universo en existencia ”. Esto equivale a la idea puramente panteísta de que sólo es posible concebir a Dios en la naturaleza objetiva.

Los tres lados de los triángulos simbolizan para los ocultistas, lo mismo que para los arios, el Espíritu, la Materia y la Naturaleza intermedia (identificada en su significado con el espacio), así como también simbolizan las Energías Creadora, Conservadora y Destructora representadas en las Tres Luces.

La Primera Luz infunde vida inteligente y consciente en todo el Universo, en correspondencia con la Energía Creadora. La Segunda Luz construye incesantemente formas con la Materia Cósmica preexistente dentro del círculo cósmico y por ello es la Energía Conservadora. La Tercera Luz produce el conjunto universal de la materia física densa, que según se aparta de la céntrica Luz espiritual, pierde su brillantez y se convierte en tinieblas o en mal, que conduce a la muerte, por lo que es la Energía Destructora manifestada en lo mudable y perecedero de las formas. Los Tres Rostros kabalísticos del Anciano de los Ancianos que sin embargo no tiene rostro, son las divinidades arias llamadas Brahma, Vishnu y Shiva.

El doble triángulo de los kabalistas está inscrito en un círculo formado por una serpiente que se muerde la cola (el emblema egipcio de la Eternidad) y a veces en un sencillo círculo geométrico.

La única diferencia entre los símbolos oriental y occidental del doble triángulo –según explica Krishna Shankar Laishankar en el artículo publicado con el mismo título que el presente– consiste en omitir el profundo significado de lo que dicho autor llama el Cenit y el Cero.

Según los kabalistas occidentales, el vértice superior del triángulo blanco se pierde en el Cenit 1, en el Mundo de pura Espiritualidad o inmaculado Espíritu, mientras que el vértice inferior del triángulo negro se pierde en el nadir y simboliza, según prosaica expresión de los ocultistas medievales, la materia grosera, los desechos del Fuego Celestial (el Espíritu) caídos en el vórtice de aniquilación, en el mundo inferior, donde las formas y la vida senciente se dispersan para retornar a su fuente originaria, la Materia Cósmica. Según las enseñanzas puránicas, el punto central “es la sede de Brahma Avyakta o Divinidad inmanifestada”.

En efecto, como el punto geométrico carece de dimensiones, es un símbolo apropiado del invisible Sol central, de la Luz de la Divinidad inmanifestada; pero los ocultistas trazan en la figura, en vez del punto geométrico, la Cruz Ansata o la Tau Egipcia, en cuya parte cenital dibujan un círculo como símbolo del ¡limitado e increado espacio. Así modificada, la Tan Egipcia tiene casi el mismo significado que la cruz mundana de los antiguos herméticos egipcios, o sea una cruz inscrita en un círculo.

Por lo tanto, es erróneo decir que el doble triángulo sólo simboliza el Espíritu y la Materia, pues contiene muchos otros símbolos. Dice nuestro crítico: Si el doble triángulo sólo representa el Espíritu y la Materia, no se explica ni se rebate la objeción de que con dos lados no es posible trazar un triángulo, ni que el Espíritu y la Materia estén simbolizados por la distinción de blanco y negro de dos triángulos.

Creyendo ya haber explicado suficientemente algunas dificultades y expuesto que los kabalistas occidentales siempre vieron la Trinidad en la Unidad y la Unidad en la Trinidad,

podemos añadir que los pitag6ricos rebatieron ya, hace 2500 años, la objeción levantada por el autor de las precedentes palabras.

La idea cardinal de los pitagóricos era que, bajo las fuerzas y cambios fenomenales del Universo, subyace un permanente principio de Unidad. Los Sagrados Números de dicha escuela no incluyen el Dos o la Duada, pues los pitagóricos no reconocían este número ni como idea abstracta, fundándose en que geométricamente es imposible construir una figura con sólo dos líneas rectas; por tanto no puede identificarse el número dos con ninguna figura geométrica plana o sólida para simbolizar la Unidad en la multiplicidad, como puede simbolizarla una figura poligonal. Así es que los pitagóricos no consideraban el Dos como Número Sagrado, porque representado en geometría por dos líneas horizontales = y en numeración romana por dos verticales II, y careciendo la línea de anchura y profundidad, sin otra dimensión que la longitud, era necesario añadirle al dos otra unidad para emplearlo simbólicamente en figura de triángulo.

Así resulta evidente por qué los herméticos emplearon dos triángulos enlazados para simbolizar el Espíritu y la Materia (el Alfa y el Omega del Kosmos) y representaron el triángulo que simboliza el Espíritu de color blanco y el de la Materia, de color negro. En cuanto a la pregunta de que si el vértice del triángulo blanco que se dirige hacia arriba simboliza el Espíritu,¿qué simbolizan los otros dos vértices del triángulo blanco?, responderemos que, según los kabalistas, simbolizan el Espíritu caído en la generación, es decir, la pura Chispa Divina mezclada ya con la materia del mundo fenomenal.

La misma explicación conviene al simbolismo de los dos vértices de la base del triángulo negro, cuyo tercer vértice representa la progresiva densificación de la Materia.

Por otra parte, decir que “toda idea de ascenso y descenso, de arriba y de abajo en el sublime concepto del Kosmos no sólo es repulsiva sino falsa”, equivale a negar la posibilidad de que una idea abstracta esté simbolizada por una imagen concreta.

Entonces,¿Por qué no invalidar toda clase de signos, incluso los de Vishnu y las eruditas explicaciones puránicas que de ello nos da el autor? Lo anteriormente expuesto da la clave de la fórmula pitagórica de la Unidad en la multiplicidad, del Único manifestado en muchos.

Esta idea está simbolizada en la Década (1+2+3+4=10) lejos de ser repulsiva es positivamente sublime. El Uno es la Divinidad. El Dos es la Materia, que por sí misma no puede ser una entidad consciente 2. El Tres (el triángulo) resulta de la combinación de la Mónada y la Duada, participa de la naturaleza de ambas y es la Tríada o mundo fenomenal. La Tétrada o sagrada Tetraktys es la forma de la Perfección para los pitagóricos y expresa o simboliza al propio tiempo la ilusión fenomenal o Maya–La Década o suma total simboliza el Kosmos.

Decimos en Isis sin Velo: “El Universo es la combinación de mil elementos; y sin embargo la expresión de un solo Elemento: del Espíritu o Absoluta Armonía. Es un caos para los sentidos y un perfecto Kosmos para la razón”.

Pitágoras aprendió filosofía en la india y de aquí la similitud entre las ideas fundamentales de los antiguos Iniciados brahmánicos y las de los pitagóricos. Al definir al Shatkon dice el autor que “representa el gran Universo (Brahmanda), el ilimitado Mahakasha, con todos los mundos estelares en él contenidos”. Con esto no hace más que repetir, en diferentes palabras, la explicación dada por Pitágoras y los filósofos de la estrella hexagonal o doble triángulo, como anteriormente indicábamos.

En cuanto a los restantes tres puntos de los dos triángulos, los tres lados de cada uno de ellos y el círculo en que están inscritos, como quiera que los herméticos simbolizaban todas las cosas visibles e invisibles, no podían menos que simbolizar completamente el Macrocosmos.

Los pitagóricos incluían en su Década todo el Kosmos, pero aún reverenciaban mayormente el número Doce, porque representaba la sagrada Tetraktys multiplicada por tres, de donde resulta una Trinidad de cuadrados perfectos llamados Tétradas.

Los filósofos herméticos u ocultistas, siguiendo los pasos de los antiguos Maestros pitagóricos, representaron el número Doce en el doble triángulo, el Macrocosmos, e incluyeron en él el pentagrama o Microcosmos, al que dieron el nombre de Universo menor.

Dividiendo las doce letras de los ángulos externos en cuatro grupos de tríadas o tres grupos de tétradas, obtuvieron el dodecágono, un polígono regular de doce lados iguales con doce ángulos también iguales, que para los antiguos caldeos simbolizaban los doce Dioses mayores, y para los kabalistas hebreos los diez Sephiroth o Potestades Creadoras de la Naturaleza emanados de Sephira (la Divina Luz) que era jefe de los Sephiroth, emanada a su vez de Hakoma, la Suprema e Inmanifestada Sabiduría, y de Ain –Suph el infinito, esto es, tres grupos de tríadas de Sephiroth, y una cuarta tríada constituida por Sephira, Ain – Suph y Hakoma, que “no puede comprenderse por reflejo” y que “está oculta dentro y fuera del cráneo de Rostro Largo”, según consta en el Idra Rabba. La cabeza superior del triángulo de arriba forma los Tres Rostros kabalísticos que constituyen los doce. Además, las doce figuras dan dos cuadrados o la doble Tetraktys que en la simbología pitagórica representan los mundos físico y espiritual. Los dieciocho ángulos internos y los seis centrales dan además de veinticuatro, dos veces el Sagrado Número Macrocósmico; también las veinticuatro Divinas Potestades Inmanifestadas.

Dice Jámblico que “las Divinas Potestades se indignan contra quienes revelan la manera de inscribir en una esfera el dodecaedro, uno de los cinco cuerpos sólidos geométricos, compuesto por doce pentágonos regulares”.

El pentagrama situado en el centro del doble triángulo da la clave del significado para los filósofos herméticos y los kabalistas. Tan conocido es este doble signo que se ve en la entrada de los templos budistas, en las lamaserías y en los relicarios del Tíbet.

Los kabalistas medievales nos dan en sus escritos el significado del doble triángulo con el pentagrama central. Dice Paracelso: “El hombre es un Microcosmos contenido en el interior del Macrocosmos, como un feto sostenido por sus Tres principales Espíritus en la matriz del Universo”.

Estos Tres Espíritus son dobles, a saber: 1o, el Espíritu de los elementos (cuerpo terrestre y Principio Vital); 2o, el Espíritu de las estrellas (el cuerpo astral y la Voluntad que lo gobierna); 3o, el Espíritu del mundo espiritual (las Almas animal y Espiritual). El séptimo Principio es un espíritu casi inmaterial, el divino Augoeides, el Âtma, representado por el punto central, que corresponde al ombligo humano. Este séptimo Principio es el Dios personal de cada hombre, según dicen los ocultistas orientales y occidentales.

Al hablar de los cinco triángulos compuestos de cinco veces cinco o veinticinco puntos, dice el aludido autor que el pentagrama es un “número correspondiente con los veinticinco elementos constitutivos del ser humano”.

Supongamos que el autor entiende por elementos lo que los kabalistas decían cuando enseñaban que las emanaciones de las veinticuatro Potestades Divinas e inmanifestadas, que con el inexistente o céntrico punto son veinticinco, constituyen un perfecto Ser Humano.

Sin discutir el relativo valor de las palabras elementos y emanación, y teniendo en cuenta la observación adicional del autor de que “toda la figura” del Microcosmos es “el signo de Brahma o la deificada Energía Creadora”, resulta esta afirmación incongruente con el parecer de eminentes herméticos y kabalistas, para quienes las cinco puntas del pentagrama simbolizan los cinco miembros cardinales del cuerpo humano.

Aunque no pertenecemos a la escuela kabalística occidental, afirmamos que tienen razón en este punto, porque si los veinticinco elementos representados por la estrella de cinco puntas constituyen un ser humano, dichos elementos han de ser vitales, ya sean mentales o físicos, y si la figura simboliza la Energía Creadora, el concepto kabalístico resulta reformado. Los cinco elementos groseros: tierra, agua, fuego, aire y éter, entran en la constitución del hombre, y lo mismo da decir cinco órganos de acción que cinco miembros o cinco sentidos.

En el Codex Nazaræus, el libro más kabalístico, Mano, el supremo rey de Luz y jefe de los Eones, emana de sí los cinco Eones que con Mano y el Señor Ferho (la Vida ignota y sin forma de la que surgió Mano) forman los siete, que simbolizan los siete Principios constituyentes del hombre. Los cinco inferiores son puramente materiales y semimateriales y los dos superiores casi inmateriales y espirituales.

De cada uno de los siete Eones surgen cinco refulgentes rayos de luz, y en todos los antiguos ejemplares del Codex Nazaræus se ve que la cabeza, brazos y pies del hombre, están simbolizados en las cinco puntas del pentagrama.

NOTAS
1 En la pirámide egipcia tiene el mismo significado. El notable arqueólogo francés, Dr. Rebold demuestra la gran cultura de los egipcios de 5000 años antes de la Era Cristiana, al afirmar, apoyado en varias autoridades, que en aquel tiempo existían no menos de treinta o cuarenta colegios de Iniciados que estudiaban Ciencias Ocultas y Magia práctica.

2 Compárese este concepto de los pitagóricos con el del sistema Sankia de Kapila, en el que Purusha y Prakriti sólo pueden manifestarse en el mundo sensorio cuando están combinados tino con otro.

LA GRAN PARADOJA

H.P. BLAVATSKY

LA GRAN PARADOJA1

Según parece, la paradoja es el lenguaje natural del ocultismo. Más aún, parecería que ésta penetra profundamente en el corazón de las cosas, y por ello es inseparable de cualquier intento para poner en palabras la verdad, la realidad que subyace por debajo del drama exterior de la vida.

Y la paradoja no sólo se encuentra en las palabras sino en la acción, en la misma conducción de la vida. Las paradojas del ocultismo deben vivirse, no sólo proferirse. Aquí se encuentra un gran peligro, ya que es demasiado fácil llegar a perderse en la contemplación intelectual del sendero, y así olvidar que el camino sólo puede conocerse caminándolo.

El estudiante encuentra desde el comienzo mismo una paradoja sobrecogedora, que lo confronta con formas cada vez más nuevas y extrañas a cada vuelta del camino. Uno como él ha buscado quizás el sendero deseando encontrar una guía, una pauta de lo que es apropiado para la conducción de su vida. El aprende que el alfa y el omega, el comienzo y el fin de la vida es el altruismo o el no egoísmo: y siente la verdad del adagio. que solamente en la profunda inconsciencia del olvido de sí, puede revelarse la verdad y, la realidad del ser a su anhelante corazón.

El estudiante aprende que ésta es la ley del ocultismo y al mismo tiempo la ciencia y el arte de vivir, la guía hacia la meta que él desea alcanzar. Encendido de entusiasmo entra valientemente en la senda de la montaña. Luego encuentra que su maestro no alienta sus ardientes arranques de sentimiento; su anhelo de olvido total por lo infinito –sobre el plano exterior de su vida y conciencia actuales. Al menos, si ellos de hecho no desalientan su entusiasmo, le trazan, como primera tarea indispensable, el conquistar y controlar su cuerpo. El estudiante encuentra que lejos de incitarlo a vivir en los pensamientos encumbrados de su cerebro, e imaginarse el haber alcanzado ese éter en donde existe la verdadera libertad –olvidándose de su cuerpo, de sus acciones y de su personalidad exterior- se le pone una tarea mucho más cercana a la tierra. Toda su atención y vigilancia son requeridas en el plano exterior; nunca debe olvidarse de sí mismo, nunca perder la atención sobre su cuerpo, su mente, su cerebro. Debe incluso aprender a controlar la expresión de cada rasgo, verificar y refrenar la acción de cada músculo, ser maestro del más mínimo movimiento involuntario. Se le señala como el objeto de su estudio y observación, la vida diaria alrededor y dentro de él. En vez de olvidar lo que usualmente se llaman las pequeñas bagatelas. los pequeños descuidos de lengua o de memoria. se le fuerza a hacerse cada día más consciente de esas equivocaciones, hasta que finalmente éstas parecen este articulo fue firmado por H.P.B. bajo el pseudónimo de Fausto, envenenar el mismo aire que respira, entiesándolo, creyendo incluso haber perdido de vista y comunicación con el gran mundo de libertad hacia el cual ha estado luchando, hasta que cada hora de cada día parece estar llena del sabor amargo de sí mismo y, su corazón se enferma cada vez más por el dolor y la lucha de la desesperación. Y la obscuridad se hace aún más profunda por la voz, que al interior de él mismo clama sin cesar diciendo: “olvídate de ti mismo”. ¡Cuidado! no sea que te hagas egocéntrico y la gigantesca hierba mala del egoísmo espiritual se enraíce firmemente en tu corazón; ¡cuidado, cuidado, cuidado!

La voz remueve su corazón hasta lo más profundo ya que siente que las palabras son ciertas, su batalla diaria y a cada minuto le está enseñando que el egocentrismo es la raíz de la miseria, la causa M dolor, y su alma está llena del anhelo de ser libre.

Es así como el discípulo se desgarra por la duda. El confía en sus instructores, ya que sabe que a través de ellos habla la misma voz que escucha en el silencio de su propio corazón. Pero ahora profieren palabras contradictorias; una, la voz interior, le pide olvidarse completamente de sí mismo en servicio de la humanidad; la otra, la palabra hablada de aquellos de los que busca la guía en su servicio, le piden primero conquistar su cuerpo. su ser exterior. Y a cada hora él se da cuenta mejor que nadie qué tan mal se conoce a sí mismo en esa batalla con la Hydra, y ve crecer de nuevo siete cabezas en el lugar que había cercenado a cada una.

Primero oscila entre las dos, obedeciendo ahora a una, y luego a1a otra. Pero pronto aprende que esto es inútil. Porque el sentido de libertad y ligereza, que en un principio llega cuando deja su ser exterior sin vigilar, en busca de] aire interior, pronto pierde su agudeza y un repentino sobresalto le revela que se ha resbalado y, caído en el sendero ascendente. Entonces, en su desesperación se arroja sobre la traicionera serpiente de sí, y, trata de matarla estrangulándola; pero su constante movimiento en espirales elude su alcance, la insidiosa tentación de sus resplandecientes escamas ciega su visión y de nuevo se vuelve a enredar en la agitación de la batalla. la cual le gana día con día, y parece finalmente llenar todo el mundo. borrando todo lo demás fuera de su conciencia. Se encuentra cara a cara con una paradoja abrumadora, cuya solución debe vivirse antes de que pueda realmente comprenderse.

En sus horas de meditación silenciosa. el estudiante encontrará que hay, un espacio de silencio dentro de él en donde puede encontrar refugio de sus pensamientos y deseos de la agitación de los sentidos y de los engaños de la mente. Hundiendo su conciencia profundamente en su corazón puede alcanzar ese lugar al principio solamente cuando se encuentra sólo, en el silencio y, la obscuridad. Pero cuando la necesidad de silencio ha crecido suficientemente, volverá a buscarlo, incluso en medio de la lucha consigo mismo. y lo encontrará. Sólo que no debe dejar libre a su ser o sí exterior, o a su cuerpo, debe aprender a retirarse a su ciudadela cuando se haga más fiera la batalla. Pero hacerlo sin perder de vista la batalla: sin dejarse engañar a sí mismo creyendo que por hacer esto haya logrado la victoria. La victoria se gana solamente cuando todo está en silencio tanto afuera como adentro de la ciudadela interior. Peleando de esta manera, desde adentro de ese silencio, el estudiante encontrará que habrá resuelto la primera gran paradoja.

Sin embargo la paradoja aún lo persigue. Cuando de esta manera logra primero tener éxito en retirarse dentro de sí mismo. sólo busca allí refugio de la tempestad de su corazón. Y cuando lucha para controlar los arrebatos de la pasión y, del deseo, se da cuenta de manera más plena, de lo enorme de los poderes que se ha jurado a sí mismo conquistar. Aún se siente separado del silencio, más cerca y afín con las fuerzas de la tormenta. ¿Cómo podrá con sus mezquinas fuerzas, hacerle frente a esos tiranos de la naturaleza animal?

Esta pregunta es difícil de contestar en palabras directas; si es que en verdad puede darse una semejante respuesta. Pero la analogía podría indicarnos el camino en donde encontrar la solución.

Al respirar tomamos cierta cantidad de aire en nuestros pulmones y, con esto podemos imitar en miniatura al poderoso viento de los cielos. Podemos producir una débil semblanza de la naturaleza: una tempestad en un vaso de agua. un ventarrón que pude arrastrar e incluso hacer zozobrar a un barco de papel. Y podemos decir. “Yo hago esto; es mi aliento”. Pero no podemos soplar en contra de un huracán. y mucho menos contener un ventarrón en nuestros pulmones. Si embargo los poderes de los cielos están dentro de nosotros; la naturaleza de las inteligencias que guían la fuerza del mudo está unida a la nuestra, y si sólo pudiésemos darnos cuanta de esto, olvidándonos de nuestros síes o seres exteriores, los vientos mismos serían nuestros instrumentos.

De igual manera es en la vida. Mientras que el hombre se apegue a su ser exterior, -sí, incluso a cualquiera de las formas que asume cuando es desechado este “cuerpo mortal” –, seguirá tratando de disolver un huracán con el aliento de sus pulmones Tal empresa es inútil y vana; ya que tarde o temprano los grandes vientos de la vida. deberán barrer con él Pero si cambia su actitud en sí mismo, si actúa con 1 fe de que su cuerpo. sus deseos, sus pasiones. si cerebro, no son él mismo aunque él esté a cargo de ellos y sea responsable de ellos: si intenta tratarlo como partes de la naturaleza. entonces podrá espera llegar ser uno con las grandes marcas del ser, y alcanzar por fin, el apacible lugar sin peligro del olvido de sí mismo.

LA LEYENDA DEL LOTO AZUL

H.P.BLAVATSKY

Todo titulo de revista o de libro tiene que tener su razón de ser, y el de una publicación teosófica sobre todo. El titulo se atiene a la expresión del

objeto de que se trate, simbolizando, por así decirlo, el contenido de la publicación. Siendo la alegoría el lema de las filosofías orientales, seria una lastima que uno percibiera en el nombre de “Lotus Bleu” (Loto Azul) tan solo el nombre de una planta acuática, la Nymphoea Cerulea o Nelumbo. Con el fin de no cometer semejante torpeza, vamos a tratar de iniciar a nuestros lectores en el simbolismo del loto en general y del loto azul en particular. Esta planta misteriosa y sagrada fue desde siempre considerada como el símbolo del Universo, tanto en Egipto como en las Indias. No existe un solo monumento en el valle del Nilo, ni un papiro, en los que esta planta no tenga su lugar de honor. Desde los capiteles de las columnas egipcias hasta las residencias y hasta el tocado de los reyes-dioses, el loto se encuentra por todas partes simbolizando el Universo. Se convirtió necesariamente en un atributo indispensable de todo dios creador, así como de toda diosa, si bien esta ultima no tenia en filosofía mas que el aspecto femenino del Dios, andrógino en principio, masculino a continuación.

Es del Padma Yont, “el seno del loto”, del Espacio absoluto o del Universo, fuera del tiempo y del espacio, que emana el cosmos condicionado y limitado por el tiempo y por el espacio. El Hiranya Garbha, “el huevo”(o la matriz) de oro, de donde surgió Brahmâ es llamado a menudo el loto celestial. El dios Vihnu, la síntesis de la trimurti o trinidad hindú, flota adormecido durante las noches de Brahmâ”, sobre las aguas primordiales, tendido sobre una flor de loto. Su diosa la bella Lakshmi, surgiendo como la Venus Afrodita del seno de las aguas, tiene a sus pies un loto blanco.

Es como un batir de los dioses reunidos, del Océano de leche, símbolo del espacio y de la vía láctea que, formada de la espuma de las olas cremosas, que Lakshmi, diosa dela belleza y madre del amor (kama), se apareció ante los dioses maravillados, apoyada en un loto y sujetando otro en la mano. He aquí el por qué los dos principales títulos de Lakshmi: padma, el loto, y Ksztrabblit-tazzuyâ, hija del Océano de leche. Gautama , el Buda, que jamás fue degradado al nivel de un dios, al ser sin embargo el primer osado mortal que en la época histórica interrogo a la esfinge muda que se denomina el Universo, y termino por arrancarles los secretos de la vida y de la muerte, y que sin embargo, repetimos, jamás fue deificado, fue no obstante reconocido por las generaciones posteriores de Asia como dominador del Universo. Y es por esto que este vencedor y dueño del mundo intelectual y filosófico se representa sentado sobre un loto abierto, símbolo de este universo adivinado por él. En las Indias y en Ceilán, el loto es generalmente de color dorado, entre los buddhistas del Norte es azul.

Sin embargo existe en el mundo una tercera clase de loto, el Ztzyphus. El que come de él olvida su patria y a sus seres queridos, dicen los antiguos. No sigamos este ejemplo: no olvidemos nuestra patria intelectual, la cuna de la raza humana, y el lugar del nacimiento del loto azul.

Levantemos pues el velo del olvido que recubre una de las alegorías mas antiguas, una leyenda vedica que los cronistas brahmanes han preservado sin embargo. Solo que como estos cronistas la explican cada uno a su manera, añadiendo variaciones,(1) la damos aquí, no según las versiones y traducciones incompletas de los señores orientalistas, sino según la versión popular. Así es como la cantan los antiguos bardos del Rajistán, cuando en las tardes cálidas de la estación de las lluvias vienen asentarse bajo el mirador del bungalow de los viajeros. Dejemos, pues, a los orientalistas con sus especulaciones fantasiosas. ¿Que nos importa que el padre del príncipe pusilámine y egoísta, que fue la causa dela transformación del loto blanco en loto azul, se llamara Hartschandra o Ambarisha? Los nombres no tienen nada que ver ni con la candida poesía de la leyenda, ni con su moral, porque se encontrara una si se busca bien. Observemos mas bien que el episodio principal recuerda curiosamente otra leyenda, la de Abraham bíblico y la del sacrificio de Isaac.

He aquí la leyenda del Loto Azul.
Siglos y siglos han transcurrido desde que Ambarisha, rey de Ayodhyâ, reinaba en la ciudad fundada por el santo Manú Vaivasvata, el hijo del sol. El rey era un Sûryavansa (un descendiente de la raza solar) y se decóa el servidor mas fiel de Varuna, el Eterno, el dios mas grande así como el mas poderoso en el Rig-Veda (2). Pero el Eterno había negado herederos masculinos a su adorador, lo cual hacia que el rey se sintiera completamente derrotado.

“¡Ay! Se lamentaba este cada mañana mientras hacia su puja (prácticamente sus devociones) ante los dioses inferiores. “¡Ay, de que me sirve ser el rey mas grande de la tierra, si el Eterno me niega un sucesor de mi sangre!”. Cuando haya muerto y este en la pila funeraria, ¿quién llevara a cabo por mi el dulce deber filial de romper el cráneo a mi cadáver para liberar mi alma de sus ultimas trabas terrenales? ¿Qué mano extraña, durante la luna llena, colocara el rij del Sraddha, para honrar a mis manes? (3) los mismos pájaros de la muerte(4) ¿no se sustraerán del festín fúnebre? Porque, con toda seguridad, mi sombra remachada a la tierra por su gran desespero, no les dejara que la toquen!”

De este modo se sentía el rey desolado, cuando su grithasta (capellán de la familia) le inspiro la idea de hacer un voto. Si el Eterno le enviaba dos o mas hijos, él le prometía al dios sacrificarle el mayor, en una ceremonia publica , cuando la victima hubiera alcanzado la pubertad. Atraído por esta promesa de carnes sangrientas y humeantes, de tan grato perfume para todos los grandes dioses, Varuna acepto la promesa del rey, y el feliz Ambarisha tuvo un hijo, seguido de varios otros. El mayor, el heredero de la corona, pro tempore fue llamado Rohita (el rojo) y apellidado el Devarata, lo cual, traducido literalmente significa el “Dios dado”. Devarata creció y muy pronto se convirtió en un guapo príncipe, pero tan egoísta y astuto como bello, si hemos de dar crédito a las leyendas.

Cuando el príncipe hubo alcanzado la edad requerida, el Eterno, hablando por boca del mismo capellán de la corte, conminó al rey a mantener su promesa. Pero, Ambarisha, inventando cada vez mas pretextos para alejar el momento del sacrificio hizo que, finalmente, el Eterno se enfadara…Y como dios colérico y celoso que era, amenazó al rey con toda su cólera divina.

Durante mucho tiempo, ni requerimientos ni amenazas obtuvieron el efecto deseado. Mientras hubo vacas sagradas que pasaban de los establos reales a la de los brahmanes, y dinero en las tesorerías para llenar las criptas de los templos, los brahmanes consiguieron tener tranquilo a Varuna. Pero, cuando ya no quedaron ni vacas ni dinero, el Eterno amenazo al rey de sumergir su palacio con él y sus herederos, y si escapaban a ellos quemarlos vivos. Habiendo agotado los argumentos, el pobre rey Ambarisha hizo llamar a su primogénito y le informo de la suerte que le esperaba. Pero Devarata no le presto oídos. Se negó a someterse a la doble voluntad paternal y divina.

De modo que, cuando se hubieron encendido las hogueras del sacrificio y cuando toda la buena gente de Adyodhya se hubo reunido emocionada. El príncipe heredero fue el único que falto a la fiesta.
Se había refugiado en los bosques de los yoguis. Ahora bien, estos bosques estaban habitados por santos eremitas y Devarata sabia que allí era inatacable e inexpugnable. Se le podía visitar, pero nadie podía violentarle, ni siquiera el mismo Varuna, el Eterno. Esto era muy simple. Las austeridades religiosas de los Aranyakas (los santos de la selva), de entre los cuales varios eran Datillas, (titanes, la raza de gigantes y demonios), les proporcionaban tal poder que todos los dioses temblaban ante su omnipotencia y sus poderes sobrenaturales, incluido el Eterno.

Estos Yoguis antediluvianos, según parece, poseían el poder de destruir a este mismo Eterno, a voluntad, tal vez porque fueron ellos mismos quienes lo habían inventado.
Devarata paso en los bosques varios años; luego, finalmente, tuvo bastante. Diciéndose que podría satisfacer a Varuna encontrado un sustituto que se hiciera inmolar en su lugar, con tal que fuera un hijo de un Rishi, se puso en camino y termino por descubrir lo que necesitaba.

En el país que se extiende cerca d e las riberas floridas del famoso lago Pushkara, había hambre, y un gran Santo llamado Ajigarta, (5) estaba a punto de morir de hambre con toda su familia. Tenia varios hijos, el segundo de los cuales, un adolescente virtuoso llamado Sunahsepha, estaba apunto de convertirse en Rishi él también. Aprovechando la penuria y pensando, con razón, que panza hambrienta tendría mas oídos que vientre satisfecho, el astuto Devarata puso al corriente de su historia. Después de lo cual le ofreció cien vacas a cambio de Sunahsepha, para servirle de sustituto como comida de ofrenda en el altar del Eterno. El padre virtuoso se negó abiertamente al principio. Pero el dulce Sunahsepha se ofreció él mismo y hablo de este modo a su padre:

“¿Qué importa la vida de un solo hombre, cuando ésta puede salvar la vida de tantos otros?. El Eterno es un Dios grande, y su misericordia es infinita; pero también es un dios muy celoso y su cólera es pronta y vengativa. Varuna es el dueño del terror, y la muerte obedece a su mandato. Su espíritu no se avendrá siempre con el que le desobedece . se arrepentirá de haber creado al hombre y entonces quemara vivos cien mil lakhs de personas inocentes, (6) por un solo culpable. Si su victima se le escapa, con toda seguridad secara nuestros ríos, hará que la tierra arda y afectara las mujeres en cinta, en su bondad infinita…Deja, pues, que me sacrifique, padre mío, por este extranjero que nos ofrece cien vacas; porque eso evitará que tu y mis hermanos, muráis de hambre y librara a miles de otros de una muerte terrible. A este precio, abandonar la vida es dulce para mí.”

El viejo Rishi vertió un mar de lagrimas; pero terminó por consentir y se fue a preparar la pira de sacrificio.
El lago Pushkara (8) era uno de los lugares favorecidos de esta tierra por la diosa Lakshmi-Padma (loto blanco), quien se sumergía a menudo en sus frescas olas para rendir visita a su hermana mayor, Varuni, la esposa de Varuna, el Eterno. (9) Lakshmi-Padma escucho la ofrenda de Devarata, vio el desespero del padre y admiro la devoción filial de Sunahsepha. Llena de piedad, la madre del amor y de la compasión mando buscar al Rishi Visvamitra, uno de los siete Manús primordiales e hijos de Brahma, y consiguió interesarle en la suerte de su protegido. El gran Rishi le prometió su ayuda. Apareciéndose ante Sunahsepha mientras permanecía invisible para los demás, le enseño dos versículos sagrados (Mantras) del Rig-Veda, haciéndole prometer que los recitaría en la pira. Ahora bien, el que pronunciara estos dos mantras (invocaciones) obligaría a todo el cónclave de los dioses, con Indra a la cabeza, a venir en su ayuda y se convertiría por eso mismo en Rishi en esta vida o en su próxima encarnación.

El altar se levanto a la orilla del lago, la pira preparada y la multitud reunida. Entendiendo y después atando a su hijo sobre el altar perfumado. Ajigarta se provee del cuchillo del sacrificio. Luego, levanta su brazo trémulo por encima del cuerpo de su hijo amado, mientras éste recita los versículos sagrados. Todavía un instante de duda y de dolor supremo…y, cuando el hijo termina su mantram, el viejo Rishi hunde su cuchillo en el seno de Sunahsepha…..

Pero, ¡Oh milagro! Al instante, Indra, el dios del azur (el firmamento) se desliza desde los cielos y se precipita en medio de la ceremonia. Rodeando la pira y la victima con una espesa nube azulada, la neblina apaga las llamas de la pira y desata las cuerdas que sujetaban al hijo cautivo. Es como si un ángulo del cielo azul se hubiera abatido sobre el lugar iluminando el país entero y coloreando toda la escena con su dorado azul. Asustados, la multitud y el mismo Rishi cayeron prosternados, medio muertos de miedo. Cuando volvieron en si, la niebla había desaparecido y se había verificado un cambio total de la escena.

El fuego de la pira se había reanimado por si mismo y, extendida encima, se veía una cierva (Rohitj, (9) que no era otra que el príncipe Rohita, el Devarata, que, con el corazón traspasado por el cuchillo que el había dirigido contra otro, se quemaba en holocausto por su pecado.

A pocos pasos del altar, extendiendo, también, pero sobre un lecho de lotos, dormía apaciblemente Sunahsepha. Y en el lugar donde el cuchillo había alcanzado su seno, se vio expandirse un hermoso loto azul . El mismo lago Pushkara, recubierto un instante antes de lotos blancos cuyos pétalos brillaban al sol como copos plateados llenos de amrita (10) Reflejaban ahora el azul del cielo; los lotos blancos se habían convertido en azules. Entonces se oyó una voz melodiosa como la voz de la vina, elevándose en el aire desde el fondo de las olas, que pronunciaba estas palabras y esta imprecación :

“Un príncipe que no sabe morir por sus súbditos no es digno de reinar sobre los hijos del Sol. Reinara en una raza de cabellos rojos, una raza bárbara y egoísta; y las naciones que descenderán de él no tendrán como herencia sino el poniente. Es el segundo hijo de un asceta mendicante, aquel que sacrifica sin dudar su vida para salvar la de los demás, el que se convertirá en rey y reinara en su lugar.”

Un estremecimiento de aprobación puso en movimiento el tapiz florido que recubría el lago. Abriendo a la luz dorada sus corazones azules, los lotos sonrieron de alegría y enviaron un himno de perfume a Surya, su sol y señor. Toda la naturaleza se regocijó, excepto Devarata que no era mas que un puñado de cenizas.

Entonces Visvamitra, el gran Rishi, aunque padre ya de cien hijos, adopto a Sunahsepha como su primogénito, y maldijo de antemano, a modo de precaución, a todo mortal que se negara a reconocer en el ultimo nacido del Rishi, al primogénito de sus hijos y heredero legitimo del trono del rey Ambarisha.

Como consecuencia de este decreto Sunahsepha nació, en su siguiente encarnación, en la familia real de Ayodhyâ, y reino sobre la raza Solar durante 84.000 años.
En cuanto a Rohita, por mas Devarata o dios que fuera, sufrió la suerte a la que Lakshmi-Padma le había señalado. Se reencarno en la familia de un extranjero sin casta, (Mecckha-Yavana) ,y se convirtió en el antecesor de las razas bárbaras de cabellos rojos que habitan Occidente.”

Es para la conversión de estas razas que le Loto Azul se fundo. Y si algunos de nuestros lectores pone en duda la verdad histórica de esta narración de nuestro antepasado Rohita y de la transformación de los lotos blancos en azules, quedan invitaos a realizar un viaje a Ajinir.

Una vez allí, no tendrán mas que situarse a la orilla del lago tres veces santo, llamado Pushkara, donde todo peregrino que en él se baña durante la luna llena del mes de octubre-noviembre, alcanza la mas elevada santidad, sin mayor preocupación. Allí, los escépticos podrán ver con sus propios ojos el lugar donde se levanta la pira de Rohita, así como las aguas frecuentadas en otro tiempo por Lakshmi.

Podrán ver incluso los lotos azules, si gracias a una nueva transformación decretada por los dioses, la mayoría de estas plantas no se han convertido desde entonces en cocodrilos sagrados a los que nadie tiene el derecho de molestar. Lo cual hace que nueve peregrinos de cada diez que se bañan en las aguas del lago, tienen la oportunidad de entrar en el Nirvana casi en seguida, y que los cocodrilos sagrados son los mas grandes de su especie.

(De LE LOTUS BLEU, abril 1890, copiado del de octubre 2001) (Sophia no 157,enero 2002, S.T.E )

(1) – Comparad la historia de Sunahspha, en “Bhâgavata”,IX, XVI,35; el Ramayana, leer I,cap. LX; Manú X, 105; Koulloûka Bhatla (el Historiador); Bahwruba y Aitareya Brahmanas; Vishnu Purana, etc. Etc. Cada libro en su versión.

(2) – Sólo es mucho mas tarde, en el Panteón dogmático y el politeísmo simbólico de los brahmanes que Varuna se convierte en el Poseidón o Neptuno que ahora es. En el Veda, es el mas antiguo de los dioses, uno con el Urano griego; es decir, una personificación del espacio celeste y de los cielos infinitos, el creador y el gobernador del cielo y de la tierra, el Rey, el Padre y el Maestro elegido del mundo, de los dioses y de los hombres. El Urano de Hesiodo y el Zeus de los griegos en uno.
– Las cornejas y los cuervos.

– La Sraddha es una ceremonia póstuma observada durante nueve días por el pariente mas próximo del difunto. Hubo un tiempo en que esta ceremonia era mágica . actualmente consiste principalmente en esparcir, entre otras practicas, granos de arroz cocido delante de la puerta de la casa del difunto. Si las cornejas devoran rápidamente el arroz, es un signo de que el alma se ha liberado y esta en paz. Sino, estos pájaros tan voraces, al no tocar el alimento, facilitan la prueba de que el pisatcha o blout (fantasma) está allí para impedirlo. La Sraddha es una superstición, evidentemente, pero no más, con toda seguridad, que las novenas y misas de los muertos.

– Otros lo llaman Rishita y hacen del rey Ambarisha, Harixhandra, el famoso soberano que fue el parangón de todas las virtudes.

– Un lakh es una medida de 100.000, se trate de hombres o de monedas.

– Manú (lib. X, 105), aludiendo a esta historia señala que Ajigarta, el santo Rishi, no cometió ningún pecado vendiendo la vida de su hijo, puesto que este sacrificio preservaba su vida y la de toda su familia. Esto nos recuerda otra leyenda, más moderna, si bien puede servir de paralelo a está. El Conde Ugolino, condenado a morir de hambre en su torreón, ¿no devoro a sus hijos “para conservarle un padre”?. La leyenda popular de Sunashsepha es mas hermosa que el comentario de Manú; una interpolación de los brahmanes en los Manuscritos falsificados, evidentemente.

– Este lago es llamado algunas veces Pohker en nuestros días. Es un famoso lugar de peregrinación anual situado en un bonito lugar y a cinco millas inglesas de Ajmir, en el Rajistán. Poushkara significa “loto azul”, y el agua del lago esta recubierta como si fuera un tapiz por estas hermosas plantas. Pero la leyenda asegura que en un principio eran blancas. Poushkara es también nombre propio de hombre y el nombre de una de las “siete islas sagradas” de la Geografía delos hindúes , las Sapta dvipa.

Varuni, diosa del calor (mas tarde diosa del Vino) también nació del Océano de leche. De los “catorce objetos preciosos” producidos por el batir, ella aparece la segunda y Lakshmi la ultima, precedida por la copa de Amrita, la bebida que proporciona la inmortalidad.

(10) – Un juego de palabras, Rohit en sánscrito es el nombre de la hembra del gamo, de la cierva, y Rohita quiere decir “el rojo”. Es por su cobardía y su miedo a morir que fue transformado en cierva por los dioses, según la leyenda.

(11) –El elixir que confiere inmortalidad.
(12) –Una especie de laúd cuya invención es atribuida al dios Shiva.

*** *** ***

Digitalizado por Biblioteca Upasika www.upasika.tk

LA MAREJADA

H.P. BLAVATSKY

(The Tidal Wave, Lucifer, nov. 1889)

   La marejada de almas más profundas,
   En nuestro ser más recóndito se estrella,
   Elevándonos inconscientemente,
   De todas las preocupaciones ordinarias.

—Longfellow

El gran cambio psíquico y espiritual que está verificándose en el campo del Alma humana es muy significativo. Vio sus albores casi al principio del último cuarto de nuestro siglo a punto de terminar y, según una profecía mística, culminará, en el bien o en el mal para la humanidad civilizada, con el ciclo actual que se clausurará en 1897. Sin embargo, el gran cambio no se efectúa en solemne silencio ni son pocos los que pueden percibirlo. Al contrario, se afinca en medio de un bullicio estentóreo de lenguas petulentas y gárrulas, un contraste de opinión pública a cuya comparación, el rugido incesante y ascendente de la agitación política más tumultuosa, se asemejará al revoleteo de las hojas de la joven foresta en un cálido día primaveral.

En realidad, el Espíritu humano finalmente ha despertado, después de haber estado cuidadosamente ocultado al ojo público y desterrado de la arena del aprendizaje moderno. Ahora se está afirmando, exigiendo, enfáticamente, sus derechos no reconocidos, mas sin embargo legítimos. No acepta más ser el objeto del pisoteo que el materialismo perpetra con su pie brutal, no quiere ser el tema de especulación de las iglesias y la insondable fuente de entrada económica para aquellos que se han autoconstituido sus custodios universales. El materialismo negaría, a la Presencia Divina, todo derecho a existir, mientras los otros tratan de acentuarlo y probarlo mediante sus emisarios y custodios eclesiásticos provistos de bolsa y caja para recaudar fondos. Sin embargo, el Espíritu humano, el rayo y emanación directa, si bien ahora distorsionado, del Espíritu Universal, finalmente ha despertado. Hasta la fecha, en el campo de la Ilusión, ha permanecido desoído y desapercibido mientras que, a menudo, ha sido objeto de vilipendio, persecución y degradación debido a la ignorancia, la ambición y la codicia. Con frecuencia, un Orgullo desatinado lo ha convertido «en un ciego transeúnte, como un bufón al que otros bufones escarnecen.» Hoy, el Espíritu humano ha vuelto, como el Rey Lear, de una demencia aparente a sus sentidos y, alzando la voz, ahora habla con tono autoritario, que los seres de antaño solían escuchar en silencio reverencial a través de edades incalculables hasta que, ensordecidos por el fragor y el bullicio de la civilización y la cultura, no pudieron oírlo más […]

¡Mirad a vuestro alrededor y observad! Pensad en lo que vosotros véis y oís y sacad vuestras conclusiones. La edad del burdo materialismo, de la insensatez y de la ceguera del Alma está rápidamente escurriéndose. Una lucha mortal entre el misticismo y el materialismo no es más inminente; pero ya se ha librado. La falange que ganará en la hora suprema se convertirá en el maestro de la situación y del futuro: será el autócrata y el único a disponer de los millones de seres ya nacidos y por nacer, hasta la parte final del siglo xx. Si podemos confiar en los signos del tiempo, los Animalistas no serán los conquistadores. Esto nos lo avalan los autores denodados y prolíficos que últimamente se han sublevado por defender los derechos del Espíritu

para que reine sobre la materia. Muchas son las almas honestas y pletóricas de aspiraciones que se elevan como un dique contra el torrente de aguas fangosas del materialismo y, encarando entonces la inundación hasta la fecha dominante, la cual continúa, imperturbablemente, arrastrando los fragmentos del naufragio del Espíritu Humano derrocado, precipitándolos en abismos ignotos, ahora preceptúan: «¡Hasta aquí has llegado, no irás más allá!»

Oímos un sonido elevarse entre toda esta desavenencia exterior y desorganización de armonía social, entre la confusión y las vacilaciones anémicas y cobardes de las masas, vinculadas al yugo estrecho de la rutina, la propiedad y la hipocresía, entre la reciente calma muerta del pensamiento público que ha desterrado de la literatura toda referencia acerca del Alma, el Espíritu y su función divina durante el completo período intermedio de nuestro siglo. La voz de la grandiosa Alma humana, abandonando los tonos tímidos, proclama, como una nota de promesa clara, definida y de amplio alcance, el ascenso y la casi resurrección del Espíritu humano en las masas, el cual está despertando en los representantes más eminentes en el campo del pensamiento y de la erudición. Habla en el más humilde y en el más encomiado, estimulándolos a todos a la acción. El Espíritu humano renovado y dispensador de vida está, intrépidamente, liberándose de las cadenas oscuras de la existencia animal y de la materia que, hasta entonces, habían subyugado todo. Observadlo, dice el poeta, mientras se eleva con sus amplias alas prístinas, ascendiendo a las regiones de la verdadera vida y luz, donde, tranquilo y divino, contempla, con auténtica piedad, esos ídolos áureos del moderno culto material, con sus pies de arcilla, los cuales, hasta entonces, han eclipsado, de la vista cegada de las masas, sus verdaderos dioses vivientes […]

Una vez, un crítico escribió que la literatura es la confesión de la vida social, capaz de reflejar todos sus pecados y todos sus actos viles y heroicos. En este sentido, un libro es mucho más importante que cualquier ser humano. Los libros no representan a un ser, sino son el espejo de una hueste de individuos. Por lo tanto, el gran poeta-filósofo inglés, hablando de los libros, dijo que era tan difícil matarlos y eran tan prolíficos como los dientes del dragón de la fábula y, al sembrarlos aquí y allá, engendrarán luchadores armados. Matar un buen libro equivale a matar un ser humano.

El «poeta-filósofo» tiene razón.

Es cierto que en la literatura está rayando una nueva era. Nuevos pensamientos e intereses han creado necesidades intelectuales inéditas, por lo tanto, está surgiendo una incipiente raza de autores. La nueva especie en cuestión, gradual e imperceptiblemente, excluirá a la antigua, esos matusalenes de antaño quienes, aunque reinen nominalmente, se les consiente hacerlo por fuerza de costumbre más que por predilección. Aquel que repite como loro y de manera obstinada la antigua fórmula literaria, ateniéndose, desesperadamente, a las tradiciones del editor, no satisfará las nuevas necesidades. Lo mismo vale para el ser que prefiere la estrecha disciplina de su grupo en lugar de la búsqueda para el Espíritu humano desterrado desde hace mucho tiempo y las Verdades ahora perdidas. Ellos no apagarán las nuevas necesidades, rol desempeñado por aquel que, separándose de su amada «autoridad,» iza intrépidamente la bandera del Hombre Futuro sustentándola impávidamente. Al final, aquellos que, entre el actual dominio omnímodo de la adoración de la materia, los intereses materiales y el egoísmo, habrán luchado con denuedo en favor de los derechos humanos y la naturaleza divina del ser, se convertirán, si vencen, en los maestros de las masas en el próximo siglo y también en sus benefactores.

Sin embargo, desgraciado sea el siglo XX si prevalece la escuela de pensamiento vigente; ya que, una vez más, al Espíritu se le pondría en cautiverio, enmudeciéndolo hasta el final de la edad entrante. Los fanáticos de una hermenéutica literal, los iconoclastas y los vándalos que

pugnan contra el nuevo Espíritu de pensamiento y las Cabezas Redondas1 modernas que apoyan a las antiguas tradiciones religiosas y sociales puritanas, jamás serán los protectores ni los salvadores del pensamiento y del Espíritu humano en su fase actual de resurrección. Los sabios del futuro no serán estos sustentadores excesivamente proclives al antiguo culto, ni las herejías medioevales de aquellos que guardan, como una reliquia, todo error de su secta o grupo y que vigilan celosamente sobre su pensamiento, no sea que, saliendo de su adolescencia, asimilen alguna idea más fresca y benéfica. La hora de la nueva edad histórica no habrá sonado para ellos; sino para los que hayan aprendido a expresar y practicar las aspiraciones y las necesidades físicas de las generaciones emergentes y de las masas ahora pisoteadas. Para que uno comprenda plenamente la vida individual con sus misterios fisiológicos, psíquicos y espirituales debe dedicarse al estudio y al conocimiento de la vida colectiva o de la Humanidad, con todo el fervor de la filantropía altruista y el amor hacia sus hermanos, los seres humanos. Debe descifrar, entender y recordar los sentimientos y las aspiraciones profundas y más recónditas del gran corazón doliente de los pobres, sin preconceptos o prejuicios y sin el menor temor hacia los posibles resultados en una u otra dirección. Para que efectúe esto debe, primero: «afinar su alma con la de la Humanidad,» según enseña la antigua filosofía; dominar cabalmente el correcto significado de cada línea y palabra en el Libro de la Vida de la Humanidad cuyas páginas se vuelven rápidamente y saturarse por completo con la verdad de que esta última es un entero inseparable de su propio Ser.

En nuestra edad tan decantada de ciencia y cultura, ¿cuántas personas capaces de interpretar profundamente la vida podemos encontrar? Por supuesto, no nos estamos refiriendo sólo a los autores, sino a los filántropos y a los altruistas contemporáneos que actúan sin reconocimiento, si bien todos los conozcan. Los amigos de la gente, los amantes generosos del ser humano y los defensores del derecho humano para la emancipación del Espíritu. Estos son, en realidad, muy pocos; ya que constituyen las raras flores de la edad y por lo general son los mártires de las masas inclinadas al prejuicio y de los oportunistas. Como las maravillosas «flores de la nieve» de la Siberia nórdica, las cuales, a fin de germinar del suelo glacial y congelado, deben penetrar un espeso estrato de nieve sólida y helada, así estos caracteres atípicos deben pugnar sus luchas toda la vida contra la indiferencia, la crueldad humana y el mundo egoísta y escarnecedor de los acaudalados. Aún, sólo ellos pueden cumplir la tarea de perseverancia y sólo a ellos se les ha entregado la misión de hacer virar, los círculos sociales de la clase más conspicua, de la ancha y simple vía de la riqueza, la vanidad y los placeres vacuos, para encauzarlos en el sendero arduo y espinoso de los problemas morales superiores y la percepción de deberes morales más elevados que aquellos a los cuales están dedicando su búsqueda. Estos son también los individuos que, estando ya despiertos a una actividad superior del Alma, se les dota, al mismo tiempo, de talento literario y cuyo deber consiste en desempeñar el rol de despertar, a la vida real y a la luz, la Bella durmiente y la Bestia en su Castillo encantado de Frivolidad. Aquellos que pueden, que procedan intrépidamente manteniendo esta idea axial en su mente y tendrán éxito. Se debe regenerar a los ricos si queremos beneficiar a los pobres; ya que la clase de los «desheredados» es la planta muy frondosa de la raíz del mal que reside en los acaudalados. A primera vista, esto puede parecer paradójico, sin embargo es verídico y demostrable.

En presencia de la degradación actual de todo ideal y también de las aspiraciones más nobles del corazón humano, que cada día adquieren más prominencia en las clases altas, ¿qué podemos esperar de los desamparados? Toca a la cabeza guiar a los pies, a los cuales, no se les puede considerar responsables por sus acciones. Consecuentemente, trabajad para el advenimiento de la regeneración moral de las clases cultas, sin embargo más disolutas, antes de tratar de hacer lo mismo por nuestros jóvenes Hermanos más ignorantes. La regeneración de estos últimos se emprendió años atrás y continúa siendo vigente hoy; pero sin buenos resultados perceptibles. ¿No es quizá evidente que la razón de esto remonta al hecho de que, (exceptuando a) unos pocos trabajadores diligentes, sinceros y dispuestos al sacrificio completo en ese campo, la gran mayoría de los voluntarios consiste de estas mismas clases frívolas y superegoístas que «juegan a la caridad» y cuyas ideas sobre el mejoramiento del estado físico y moral de los pobres están circunferidas a su concepto favorito según el cual sólo la Biblia y el dinero pueden efectuarlo? Afirmamos que este binomio no puede realizar ningún bien; ya que la predicación de la letra muerta y una lectura de la Biblia forzada, exacerban a la gente conduciéndolas, después, al ateísmo, mientras el dinero, como una ayuda transeúnte, remunera las cajas de las cantinas en lugar de ser el medio con el cual comprar el pan. Por lo tanto, la raíz del mal yace en una causa moral y no física.

Si se nos pregunta: ¿Qué es lo que puede auxiliar? Contestamos diciendo intrépidamente: la literatura teosófica, apresurándonos a especificar que con este término no implicamos los libros concernientes a los adeptos y a los fenómenos, ni a las publicaciones de la Sociedad Teosófica.

Disfrutad y beneficiad de la «marejada» que ahora está felizmente estallando sobre media Humanidad. Hablad al Espíritu de la Humanidad que está despertando, al Espíritu humano y al Espíritu en el hombre, estos tres en Uno y el Uno en el Todo. Dickens y Tackery, ambos nacidos un siglo demasiado tarde o un siglo demasiado pronto, se intercalaron entre dos marejadas del pensamiento humano espiritual y si bien han dado un buen servicio individual, induciendo ciertas reformas parciales, aún no lograron tocar a la Sociedad y a las masas en general. Lo que el mundo europeo necesita actualmente, es una docena de escritores como el ruso Dostoievsky, cuyas obras, aún siendo tierra ignota para la mayoría, son bien conocidas en el continente y entre las clases cultas americanas e inglesas. La actitud del autor ruso es la siguiente: ha perorado, de manera denodada e intrépida, las verdades menos agradables, a las clases superiores y hasta a aquellas oficiales, las cuales constituyen un peligro más grande que las primeras. Aún, mirad, la mayoría de reformas administrativas de los últimos 20 años, se deben a la influencia silenciosa e inoportuna de su pluma. Según uno de sus críticos, las grandes verdades que el escritor expuso, tocaron a todas las clases de forma tan vívida y poderosa que las personas con concepciones diametralmente antitéticas, no podían más que sentir una simpatía más amable hacia este escritor impávido, expresándosela, como demuestra el siguiente extracto:

A los ojos de todos, amigos o enemigos, se convirtió en el portavoz de la necesidad, irreprimible e indemorable sentida por la Sociedad, de otear, con absoluta sinceridad, las reconditeces más íntimas de su propia alma y llegar a ser el juez imparcial de sus acciones y de sus aspiraciones.

Toda nueva corriente de pensamiento, toda nueva tendencia de la edad tuvo y siempre tendrá sus contrincantes y sus enemigos, algunos acometiéndola con osadía pero sin éxito y otros con gran destreza. Sin embargo, podemos decir que están hechos de la misma pasta común a todos: los mismos objetivos externos, egoístas y mundanos y los idénticos fines y cálculos materiales que alimentan su resistencia y objeciones son aquellos que guiaban a ss contendientes. Mientras apuntan otros problemas y abogan otros métodos, en realidad, no cesan, ni por un instante, de vivir con sus enemigos en un mundo poblado por los mismos intereses comunes y continuando también en las idénticas concepciones fundamentales de la vida.

Entonces, lo que llegó a ser necesario era un hombre quien, ajeno a todo partidismo o lucha en favor de la supremacía, aportara su pasado como una garantía que avalara la sinceridad y honestidad de sus ideas y propósitos. Una persona cuyo sufrimiento personal sellara la firmeza de

sus convicciones y por último, un escritor de innegable genio literario. Sólo un hombre de tal género podía pronunciar palabras capaces de despertar el verdadero espíritu en una sociedad que está navegando a la deriva en una dirección errónea.

Dostoievsky era un hombre de este calibre, el patriota-preso, el ganapán retornado de la Siberia, el escritor famoso en Europa y en Rusia, el pobre inhumano gracias al aporte voluntario, el poeta que tocaba el alma de toda persona desheredada, insultada, injuriada y humillada. Aquel que presentó, con una crueldad imperturbable, las plagas y las llagas de su edad […]

Esta clase de escritores es lo que hace falta en nuestros días de redespertar y no autores que escriben por la riqueza o la fama; sino apóstoles impávidos del Mundo viviente de la Verdad, los sanadores morales de las llagas pustulosas de nuestro siglo. Francia tiene a su Zola quien indica, de manera suficientemente brutal, sin embargo realista, la degradación y la lepra moral de su gente. Mas Zola, mientras castiga los vicios de las clases inferiores, nunca se ha atrevido, con su pluma, a fustigar un nivel más alto que la pequeña burguesía, haciendo entonces, caso omiso de la inmoralidad de las clases superiores. Por lo tanto, sus obras no han afectado mínimamente a los campesinos que no las leen, mientras la burguesía, interesándose muy poco de la plebe, ha prestado una tal atención a su novela Pot Bouille que ha hecho perder, al realista francés, todo deseo de meterse donde no lo llaman. Desde el principio, Zola ha seguido un camino que, aún conduciéndolo a la fama y a la fortuna, se ha demostrado ser infructuoso en lo que concierne a los efectos benéficos.

Es dudoso que los teósofos presentes o futuros, realicen una aplicación de la sugerencia anterior. Escribir novelas con un sentido moral suficientemente profundo para embullir a la Sociedad, implica un gran calibre literario y un teósofo congénito como lo era Dostoievsky, dejando fuera del cotejo a Zola. Sin embargo, estos talentos son raros en todos los países. Aun cuando se carezca de tal versación, se puede hacer el bien de manera más reducida y humilde: anotando y exponiendo, en narrativas impersonales, los vicios y los males evidentes de nuestra época, valiéndose de la palabra, de la acción, de la prensa y del ejemplo práctico. Que la fuerza del ejemplo anime a otros que lo seguirán y los seres del siglo XX, si no del XIX, en lugar de mofarse de nuestras doctrinas y aspiraciones, tendrán una vista más clara y una capacidad de discernir con conocimiento y según los hechos, en lugar de prejuzgar conforme a conceptos erróneos arraigados. Entonces y sólo entonces, el mundo se verá obligado a reconocer su posición equivocada admitiendo que únicamente la Teosofía puede, poco a poco, crear una humanidad tan armoniosa y simple en su alma como el Cosmos, sin embargo, para que esto se actualice, los teósofos deben comportarse como tales. Habiendo secundado el despertamiento espiritual en muchos seres, afirmamos intrépidamente, retando a la contradicción, ¿deberíamos, quizá, detenernos, en lugar de nadar con la Marejada?

Lucifer, Noviembre de 1889

Nota

1 Sobrenombre burlón aplicado a los puritanos.

La Memoria en el Agonizante

H.P. BLAVATSKY

La Memoria en el Agonizante

Encontramos en una carta muy antigua de un MAESTRO, escrita años atrás a un miembro de la Sociedad Teosófica, las siguientes líneas sugestivas sobre el estado mental de un hombre agonizante:

» En el último momento, la vida entera es reflejada en nuestra memoria y emerge de todos los rincones y esquinas olvidadas, cuadro tras cuadro, un evento tras otro. El cerebro agonizante desaloja su memoria con un fuerte y supremo impulso; y la memoria restablece fielmente cada impresión que le ha sido confiada durante el período de actividad del cerebro. Esos pensamientos e impresiones que fueron los más fuertes, naturalmente se vuelven los más vívidos, y sobreviven, por así decirlo, a todos los demás, los cuales ahora se desvanecen y desaparecen por siempre, pero reaparecerán en el Devachan. Ningún hombre muere demente o inconsciente, como unos fisiólogos afirman. Igualmente un hombre loco o uno en un ataque de delirium tremens tendrán su instante de perfecta lucidez en el momento de la muerte, aunque sean incapaces de decírselo a los que estén presentes. El hombre frecuentemente podría aparentar estar muerto. Todavía desde la última pulsación, y entre el último latir de su corazón y el momento cuando la última chispa de calor animal abandone el cuerpo, el cerebro piensa y el EGO vive, en estos pocos segundos, vive su vida entera de nuevo. Hablad en voz baja, tú que le asistes en su lecho de muerte, y te encuentras ante la solemne presencia de la muerte. Especialmente guardad silencio, después que la muerte ha puesto su mano fría sobre el cuerpo. Hablad en voz baja os digo, para que no perturbes la silenciosa onda de pensamiento e impidas el arduo trabajo del Pasado proyectando su reflexión sobre el velo del futuro…»1

La declaración precedente ha sido más de una vez opuesta intensamente por los materialistas; la Biología y la Psicología (científica), insistían en oponerse juntas a la idea, y mientras la última no tenía datos que tendieran a demostrar tal hipótesis, la anterior rechaza la idea como una «superstición» vacía. Mientras tanto, incluso la biología esta limitada a progresar, y esto es lo que de sus últimos logros hemos aprendido. El Dr. Ferré ha comunicado muy recientemente a la Sociedad Biológica de París una muy curiosa nota sobre el estado mental del agonizante, la cual corrobora maravillosamente las líneas antes expuestas. Por que, es este fenómeno especial de la reminiscencia de la vida y del súbito resurgir de las paredes vacías de la memoria, de todo su largo abandono y olvidados «rincones y esquinas», de «cuadro tras cuadro», que el Dr. Ferré atrae la atención de los Biólogos.

Debemos prestar atención especial a dos de entre los numerosos casos dados por este científico en su Informe, que muestra como científicamente correctas las enseñanzas que recibimos de nuestros Maestros Orientales.

El primer caso es el de un tísico moribundo cuya enfermedad desarrolló a consecuencia de una afección espinal. Ya la conciencia había dejado al hombre, cuando fue llamado a la vida por dos inyecciones sucesivas de un gramo de éter, el paciente levantó ligeramente su cabeza y empezó a hablar rápidamente en Flamenco, un idioma que ninguno alrededor ni tampoco él mismo, entendían. Ofreciéronle un lápiz y un pedazo de cartón blanco, escribió con gran rapidez varias líneas en ese idioma — muy correctamente, como se determinó posteriormente – calló de espalda y murió. Cuando se tradujo, se encontró que el escrito se refería a un asunto muy prosaico. Él había repentinamente recordado y escrito que le debía a cierto hombre una suma de 15 francos desde 1868 – hacía más de veinte años — y deseó que le fuera pagado.

¿Pero, porqué escribió su último deseo en flamenco? El difunto era nativo de Antwerp, pero había salido de su país de niño, sin nunca haber aprendido el idioma, y habiendo vivido toda su vida en París, hablaba y escribía solamente en Francés. Evidentemente su conciencia retornó, esa última llamarada de memoria se desplegó ante él, como un panorama retrospectivo de toda su vida, aun para el hecho fútil de haber pedido prestado veinte años atrás unos francos a un amigo, esto no emanó de su cerebro físico solamente, sino que de su memoria espiritual, del Ego

Superior (Manas o Individualidad Re-encarnada). El hecho de hablar y escribir en Flamenco, un idioma que había escuchado una vez en su vida cuando todavía no podía pronunciarlo, es una prueba adicional. El EGO es casi omnisciente en su naturaleza inmortal. De hecho la materia no es nada más que «el último grado y como la sombra de la existencia», como Ravaisson, miembro del Instituto Francés, nos dijo.

Pero, a nuestro segundo caso.

Otro paciente, agonizando de un consumo pulmonar e igualmente reanimado por una inyección de éter, giró su cabeza hacia su esposa y rápidamente le dijo: «Tú no puedes encontrar el prendedor ahora, todo el piso ha sido renovado desde entonces». Esto era en referencia a la pérdida de un prendedor de bufanda dieciocho años atrás, un hecho tan insignificante que casi se había olvidado, pero que no falló en ser revivido en el último pensamiento del moribundo, quien habiendo expresado en palabras lo que vio, de repente se detuvo y respiró por última vez. Así uno de los miles de pequeños eventos diarios, y accidentes de una larga vida parecerían ser llamados a la conciencia fluctuante, en el supremo momento de la disolución. ¡Una larga vida, quizás, vuelta a vivir en el espacio de un corto segundo!

Un tercer caso al que podemos prestar atención, que corrobora todavía más fuertemente esa aserción del Ocultismo que localiza tales recuerdos en el poder-pensamiento de la individualidad, en lugar del EGO personal (inferior). Una joven muchacha, quien había sido sonámbula hasta sus veintidós años, ejecutó durante sus horas de sueño sonámbulo las funciones más variadas de vida doméstica. De las que no tenía ningún recuerdo al despertar.

Entre otros impulsos síquicos que se manifestaron únicamente mientras ella dormía, estaba una tendencia sigilosa bastante ajena a su estado de vigilia. En este último ella era franca y sincera hasta cierto punto, y muy descuidada en su propiedad personal; pero en el estado sonámbulo tomaría artículos que le pertenecían o que estuvieran a su alcance y los ocultaría con ingeniosa habilidad. Este hábito siendo conocido por sus amigos y parientes, y estando al cuidado de dos enfermeras, las cuales observaban con atención sus acciones durante sus paseos nocturnos por años, nada desapareció que no se pudiera restaurar fácilmente a su lugar usual. Pero en una noche sofocante, la enfermera calló dormida, la joven se levantó y fue al estudio de su padre. Este último, un notario de fama, había trabajado hasta muy tarde esa noche. Y fue durante una ausencia momentánea de su cuarto que la sonámbula entró, y deliberadamente tomó posesión de un testamento dejado sobre el escritorio, y también de una suma de varios miles de libras en bonos y notas. Luego procedió a ocultarlos en la cavidad de dos pilares huecos colocados en la biblioteca para hacer juego con los pilares sólidos, y robándoselo del cuarto antes del regreso de su padre, regresó a su habitación y cama sin despertar a la enfermera que aún estaba dormida en el sillón.

El resultado fue, que, como la enfermera negó categóricamente que la joven dejara el cuarto, la sospecha fue desviada del real culpable, y el dinero no pudo ser recuperado. La pérdida del testamento implicó una demanda legal la cual casi empobreció a su padre y arruinó por entero su reputación, y la familia calló en grandes aprietos. Cerca de nueve años más tarde la muchacha quien, durante los últimos siete años no había sido sonámbula, cayó dentro de un consumo del cual finalmente murió. En su lecho de muerte, el velo que había colgado delante de su memoria física se levantó, su discernimiento divino despertó; los cuadros de su vida vinieron de repente ante su ojo interno; y entre otras cosas vio la escena de su robo sonámbulo. De repente despierta del letargo en el que había quedado por varias horas, su rostro mostró señales de una terrible emoción dentro de ella, y lloró exclamando «¡Ah! ¿Qué he hecho?… fui yo quién tomó el testamento y el dinero… Vayan a buscar en los pilares huecos en la biblioteca, yo he… » Ella nunca terminó su oración, pues la propia emoción la mató. Pero la búsqueda se realizó y el testamento y el dinero fueron encontrados dentro de los pilares de roble como ella había dicho. Lo que hace este caso más extraño es que, los pilares estaban tan altos que, aún parándose en una silla y con suficiente tiempo a su disposición, en lugar de sólo unos pocos minutos, la sonámbula no podría haber alcanzado y haber dejado caer los objetos dentro de las columnas huecas. Se debe notar, sin embargo, que el extático y el convulsivo (Vide the Convulsionnaires de St. Médard et de Morizine) parecen poseer una facilidad anormal para escalar paredes y saltar aún a la cima de los árboles.

Tomando los hechos como se han dicho, ¿no podrían inducirnos a creer que el personaje sonámbulo posee una inteligencia y memoria propia aparte de la memoria física del despierto Ego inferior; y que es la anterior la que recuerda in articulo mortis, el cuerpo y los sentidos físicos cuando en el último caso cesan de funcionar, y la inteligencia gradualmente fabrica su escape final a través de la avenida de la psiquis y por último de toda la conciencia espiritual? ¿Y porqué no? La ciencia materialista comienza ahora a conceder a la psicología más de un hecho que hubiera vanamente suplicado reconocimiento veinte años atrás. En «La Existencia Real», Ravaisson nos dice, «la vida de la cual cada otra vida es un imperfecto bosquejo, un boceto débil, es aquella del Alma». Esa que el público en general llama «alma», nosotros la llamamos «Ego reencarnado». «Ser, es vivir, y vivir es voluntad y pensamiento», dice el científico francés.2

Pero, si de hecho el cerebro físico es sólo un área limitada, el campo para contener las rápidas llamaradas del ilimitado e infinito pensamiento, ni la voluntad ni el pensamiento se puede decir se generan dentro de él, aun de acuerdo a la ciencia materialista, la grieta intransitable entre la materia y la mente ha sido ya confesada por Tyndall y muchos otros. El hecho es que el cerebro humano es simplemente un canal entre los dos planos –el psico- espiritual y el material–por medio del cual cada idea abstracta y metafísica se filtra desde el plano Manásico a la más baja conciencia humana. Por consiguiente, las ideas sobre el infinito y el absoluto no son, ni pueden estar, dentro de las capacidades de nuestro cerebro. Ellas pueden ser reflejadas fielmente únicamente por nuestra conciencia Espiritual, por lo tanto son más o menos una débil proyección en los índices de nuestras percepciones en este plano. Así mientras frecuentemente se borran archivos de eventos importantes de nuestra memoria, ni siquiera la más trivial acción de nuestras vidas puede desaparecer de la memoria del «Alma», porque no hay MEMORIA para ello, sino una siempre presente realidad en el plano que esta fuera de nuestras concepciones de espacio y tiempo. «El hombre es la medida de todas las cosas», dijo Aristóteles; ¡y ciertamente él no quiso decir por hombre, una forma de carne, huesos y músculos!

De todos los profundos pensadores Edgard Quinet, el autor de » La Creación», expresó mejor esta idea, hablando del hombre, lleno de sentimientos y pensamientos de los cuales no tiene conciencia del todo, o de los cuales él siente solamente una opaca o nublada impresión, muestra que el hombre se da cuenta realmente sólo de una pequeña porción de su ser moral. «Los pensamientos que pensamos, pero que no somos capaces de definir y formular, una vez rechazados, buscan refugio en la misma raíz de nuestro ser»… Cuando son alcanzados por el esfuerzo persistente de nuestra voluntad, «se retiran ante ello, más allá, aún más profundo de — quien sabe que — fibras, pero donde se mantienen para reinar e impresionar en nosotros aún sin ser invitados y desconocidos…»

; ellos se vuelven tan imperceptibles y tan inalcanzables como las vibraciones del sonido y el color cuando estos superan el rango normal. Sin ser vistos y eludiéndose, trabajan todavía, y así de esta manera ponen los fundamentos de nuestras acciones y pensamientos futuros, y obtienen dominio sobre nosotros, aunque nunca pensaríamos en ellos y a menudo ignoráramos su mismo ser y presencia. En ninguna parte Quinet, el gran estudiante de la Naturaleza, parece ser más acertado en sus observaciones que, cuando habla de los misterios de los cuales estamos todos rodeados: «Los misterios ni de tierra ni del de cielo, sino aquellos presentes en la médula de nuestros huesos, en las células de nuestro cerebro, en nuestros nervios y fibras. Esos no faltan», él agrega, «para investigar lo desconocido, nos perdemos en el reino de las estrellas, cuando aquí, cerca de nosotros y en nosotros, descansa lo inalcanzable. Así como nuestro mundo está en su mayor parte formado de seres imperceptibles que son los verdaderos constructores de sus continentes, así también es el hombre».

Verdaderamente, desde que el hombre es un manojo obscuro, y para sí mismo de percepciones inconscientes, de sentimientos indefinidos y emociones mal interpretadas, de memorias por siempre olvidadas y conocimientos que llegan a ser sobre la superficie de su plano —la ignorancia. Sin embargo, mientras la memoria física en un hombre saludable es a menudo obscurecida, un hecho fuerte deja fuera otro débil, ahí en el momento del gran cambio que el hombre llama muerte–eso que llamamos «memoria» parece regresar a nosotros con un vigor y frescura total.

¿Podría esto no ser debido como se dijo, simplemente al hecho que, por unos pocos segundos al menos, nuestras dos memorias (o más bien los dos estados, el superior e inferior de conciencia) se mezclan, y en consecuencia forman uno, y que el ser agonizante se encuentra en el mismo plano en el qué no hay pasado ni futuro, todo es presente? La memoria, como todos sabemos, es más fuerte con respecto a sus primeras asociaciones, en aquel tiempo cuando el hombre del futuro es solamente un niño, y más un alma que un cuerpo; y si la memoria es una parte de nuestra Alma, entonces, como Thackeray ha dicho en alguna parte, la memoria debe ser por necesidad eterna. Los científicos niegan esto; nosotros, los teósofos, afirmamos que esto es así. Ellos tienen para lo que sostienen sólo pruebas negativas; nosotros tenemos, para apoyarnos, innumerables hechos por el estilo citados, en los tres casos descritos por nosotros. Los eslabones de la cadena de causa y efecto con relación a la mente son, y deben quedar siempre como una terra-incognita para los materialistas. En realidad ya han adquirido una profunda convicción y, como dice Pope,

Adormecidos en las innumerables cámaras del cerebro
nuestros pensamientos están unidos por muchas cadenas ocultas…3

…y si todavía los materialistas son incapaces de descubrir estas cadenas, ¿cómo esperan desenredar los misterios de la mente más elevada, de la mente espiritual?

Lucifer, Octubre, 1889

H. P. B.

Notas

1 The Mahatma Letters to AP Sinnett

2 Rapport sur la Philosophie en France au XIXme. Siècle.
3 Lulled in the countless chambers of the brain / Our thoughts are linked by many a hidden chain…

La Mente en la Naturaleza

H.P. BLAVATSKY

La Mente en la Naturaleza

Inmensa es la presunción de la ciencia moderna y sin paralelo son sus logros. Los filósofos precristianos y medioevales pueden haber dejado algunas huellas en minas inexploradas; pero el descubrimiento del oro puro y de las joyas inestimables se debe a la labor paciente del erudito moderno. Así declaran que el conocimiento real y genuino de la naturaleza del Kosmos y del ser humano, es un fruto reciente. La lozana planta moderna ha nacido de las malas hierbas mustias de las antiguas supersticiones.

Sin embargo, los estudiantes de Teosofía no comparten lo antedicho y afirman que no es suficiente usar las invectivas de Tyndall y de otros, según los cuales: «el pasado inculto tenía concepciones insostenibles,» para ocultar las minas intelectuales que contribuyeron a esculpir las reputaciones de numerosos filósofos y científicos modernos. Le corresponde a la posteridad imparcial decir cuántos de entre nuestros eximios científicos han derivado honor y crédito con simplemente embellecer las ideas de esos antiguos filósofos que siempre denigran. Sin embargo, la soberbia y la presunción han atenazado el cerebro del docto medio como dos cánceres terribles, especialmente en el caso de los orientalistas, los estudiosos de sánscrito, los egiptólogos y los asiriólogos. A los orientalistas los guían (o quizá sólo pretenden ser guiados), por comentadores post-Mahâbhârata,1 mientras los asiriólogos siguen la interpretación arbitraria de papiros compulsados con lo que éste o aquél escritor griego ha dicho o ha soslayado en silencio y se valen de inscripciones cuneiformes en tablillas de arcilla semidestruidas, que los asirios copiaron de registros «acado»-babilónicos. Entre ellos, hay una plétora inclinada a olvidarse, en cada oportunidad conveniente, que los numerosos cambios idiomáticos, la fraseología alegórica y el sigilo evidente de los antiguos escritores místicos, los cuales, generalmente, se encuentran bajo la obligación de no divulgar jamás los secretos solemnes del santuario, pueden haber tristemente desviado tanto a los traductores como a los comentadores. La mayoría de nuestros orientalistas, en lugar de admitir su ignorancia, prefieren permitir a la soberbia ofuscar la lógica y los poderes del raciocinio, afirmando, con orgullo, como lo hace el profesor Sayce,2 que han descifrado el verdadero significado de los antiguos símbolos religiosos y pueden interpretar los textos esotéricos con más acierto que los hierofantes iniciados caldeos o egipcios. Esto equivale a decir que los antiguos hierogramáticos y los sacerdotes, los inventores de todas las alegorías que servían para velar las numerosas verdades enseñadas durante las Iniciaciones, estaban completamente a obscuras de los textos sagrados que ellos mismos recopilaron o escribieron. Esto colinda con la otra ilusión de algunos estudiosos de sánscrito quienes, aunque jamás han estado en la India, pretenden que su conocimiento del acento sánscrito, su pronunciación y también el sentido de las alegorías védicas, superan a aquel de los más letrados entre los excelentes pundits brahmánicos y eruditos sanscritistas indos.

Después de esto no hay que maravillarse si el estudiante moderno interpreta literalmente la fraseología y los velos de nuestros alquimistas y cabalistas medioevales; los eruditos en griego de las universidades de Oxford y Cambridge corrigen el griego y aun las ideas de Esquilo y las parábolas veladas de Platón se atribuyen a su «ignorancia.» Sin embargo, si los estudiantes de los idiomas muertos algo conocen, deberían saber que en la filosofía antigua y moderna se practica el estilo del determinismo extremo; que todo lo que se nos concede saber en la tierra desde el principio de la humanidad, estaba bajo la égida segura de los Adeptos del santuario; que las diferencias en los credos y en la práctica religiosa eran sólo externas y que estos custodios de la primitiva revelación divina, los cuales habían resuelto todo problema asible por el intelecto humano, estaban unidos por una francmasonería universal de ciencia y filosofía, formando así una cadena ininterrumpida alrededor del globo. Le corresponde a la filología y a los orientalistas esforzarse por encontrar la punta del hilo. Pero si siguen buscándola sólo en una dirección que además es equivocada, nunca descubrirán la verdad ni el hecho. Así, es el deber de la psicología y la teosofía ayudar al mundo para que alcancen la verdad y el hecho. Hay que estudiar las religiones orientales a la luz de la filosofía oriental y no occidental y si ustedes logran desatar un sólo eslabón de los antiguos sistemas religiosos, la cadena del misterio puede soltarse. Para llevar a cabo esto, no se debe concordar con los que enseñan que es antifilosófico investigar en las causas primeras y que todo lo que podemos hacer es considerar sus efectos físicos. La naturaleza física circunfiere el campo de la investigación científica, por lo tanto, una vez alcanzados los límites materiales, la investigación debe detenerse y el trabajo debe volver a empezar. Como al teósofo no le gusta caer en un círculo vicioso, debe rechazar seguir la orientación de los materialistas. Él sabe, en todo caso, que según la antigua doctrina, las revoluciones del mundo físico corresponden con revoluciones análogas en el mundo intelectual; ya que en el universo, la evolución espiritual procede de forma cíclica como la física. ¿Quizá en la historia no discernimos un alternarse regular de flujo y reflujo en la marea del progreso humano? ¿Acaso no percibimos en la historia y también en el ámbito de nuestra experiencia, que los grandes reinos del mundo, después de haber alcanzado su apogeo, vuelven a descender en armonía con la misma ley mediante la cual ascendieron? Esto acontece hasta que llegan a su punto más bajo, momento en que la humanidad se reafirma y vuelve a subir y, mediante esta ley de progreso ascendente cíclico, su pináculo es un poco superior al punto desde el cual bajó. Los reinos y los imperios están sujetos a las mismas leyes cíclicas que las plantas, las razas y toda cosa en el Kosmos.

No es una quimera la división histórica de la humanidad en lo que los hindúes llaman Sattva, Tretya, Dvâpara y Kali Yugas, mientras los griegos los definen como «las Edades de Oro, de Plata, de Bronce y de Hierro.» Lo mismo es discernible en la literatura humana. A una edad de gran inspiración y productividad espontánea, le sucede, invariablemente, una de crítica y análisis. La primera proporciona el material para el intelecto analítico y crítico de la otra. «Este es el momento idóneo para reexaminar las antiguas filosofías. Los arqueólogos, los filólogos, los astrónomos, los químicos y los físicos se están acercando más y más al punto en que se verán obligados a considerarlas. La ciencia física ya ha alcanzado sus límites de exploración y la teología dogmática se da cuenta de que los manantiales de su inspiración están secándose. Está acercándose el día en que el mundo recibirá las pruebas de que sólo las religiones antiguas estaban en armonía con la naturaleza y la ciencia de antaño abarcaba todo lo cognoscible.» Volvemos a reiterar la profecía presentada en Isis sin Velo hace veinte años: «Los secretos mantenidos por mucho tiempo se revelarán; los libros caídos en el olvido y las artes perdidas desde hace un gran lapso, pueden sacarse nuevamente a la luz; papiros y pergaminos de importancia inestimables aparecerán en las manos de hombres que pretenderán haberlos desplegado de las momias o haber tropezado con ellos en las criptas sepultadas; también se exhumarán e interpretarán tablillas y columnas, cuyas revelaciones esculpidas desconcertarán a los teólogos y confundirán a los científicos. ¿Quién sabe las posibilidades del futuro? Muy pronto alboreará una era de desencanto y reconstrucción, mejor dicho, ya empezó. El ciclo casi ha llegado a sus postrimerías, uno nuevo está por comenzar y las páginas futuras de la historia pueden contener la prueba tajante de lo susodicho, corroborándolo plenamente.

Desde los días que el párrafo anterior fue escrito, gran parte de su contenido se ha vuelto en una realidad: el descubrimiento de las tejas de arcilla asirias y sus archivos, han inducido a los intérpretes cristianos y librepensadores de las inscripciones cuneiformes, a alterar la edad del mundo.3

Hoy, la cronología de los Purânas hindúes reproducida en La Doctrina Secreta es objeto de escarnio, sin embargo llegará el momento en que será aceptada universalmente. Podríamos considerar esto una simple suposición, que será tal, sólo por el momento. En rigor, es simplemente una cuestión de tiempo. El asunto de la disputa entre los defensores de la sabiduría antigua y sus detractores legos y clericales estriba en dos puntos: (a) la comprensión errónea de los antiguos filósofos por la carencia de las claves que los asiriólogos se ufanan haber encontrado y (b) las tendencias materialistas y antropomórficas de la edad. Esto no impide, para nada, que los darwinistas ni los filósofos materialistas excaven en las minas intelectuales de los antiguos, beneficiándose del caudal de ideas que ahí encuentran; ni detiene a los sacerdotes de descubrir dogmas cristianos en la filosofía platónica, llamándolos «presentimientos,» como demuestra el libro del doctor Lundy: El Cristianismo Monumental y otras obras del género.

Toda la literatura o lo que permanece de los escritos sacerdotales de los indos, egipcios, caldeos, persas, griegos y guatemaltecos (Popol Vuh), está pletórica de tales «presentimientos.» Las religiones primitivas, sin excepción, basándose en la misma piedra angular, los Misterios antiguos, reflejan las creencias más importantes entre las que en un tiempo eran universales, por ejemplo: un Principio impersonal, divino y universal, absoluto en su naturaleza e incognoscible para el intelecto «cerebral» o el conocimiento condicionado y limitado del ser humano. En el universo manifestado es imposible imaginarse quién pueda presenciar esto, sino la Mente Universal, el Alma del universo. Lo que por sí solo es una prueba eterna e incesante de la existencia del Principio Uno, es la presencia de un designio innegable en el mecanismo kósmico, el nacimiento, el desarrollo, la muerte y la transformación de todo lo existente en el universo, desde las estrellas silenciosas e inalcanzables al humilde liquen, desde el ser humano a las vidas invisibles que ahora llamamos microbios. De aquí la aceptación universal del «Pensamiento Divino,» el Anima Mundi (Alma del Mundo) de la antigüedad. Entre todas las doctrinas más antiguas ahora conocidas y creíadas por la humanidad, se enumera la idea de Mahat, (el gran) Akâshâ o el aura de transformación de Brahmâ entre los hindúes, la idea de Alaya, «el Alma divina del pensamiento y de la compasión» de los místicos trans-himaláyicos; la idea de la «Divinidad perpetuamente razonadora» de Platón. Por lo tanto, no se puede decir que se originaron con Platón, Pitágoras ni con ninguno de los filósofos dentro del período histórico. Los Oráculos Caldeos dicen: «Las obras de la naturaleza coexisten con la Luz intelectual y espiritual del Padre; ya que es el Alma que adornó el inmenso cielo y que lo adorna como el Padre.»

«El mundo incorpóreo ya estaba completo y, teniendo su morada en la Razón Divina,» dice Philo, al cual se le tilda, injustamente, de derivar su filosofía de Platón.

En la Teogonía de Mochus vemos que el Eter es el primero y después le sigue el aire, los dos principios de los cuales nace Ulom, el Dios inteligible (el universo visible de materia).

En los himnos Orficos, el Eros-Fanes se desenvuelve del Huevo Espiritual que los vientos etéreos fecundan. El viento es el «Espíritu de Dios» que, según se dice, se mueve en el éter, «revoloteando sobre el Caos,» la «Idea» Divina. En el Kathopanishad hindú, Purusha, el Espíritu Divino, antecede la Materia original. De su unión nace la gran Alma del Mundo, «Mahâ-Atmâ, Brahm, el Espíritu de la Vida.» Estos términos son sinónimos de Alma Universal o Anima Mundi y la Luz Astral de los Teúrgos y los Cabalistas.

Pitágoras trajo sus doctrinas de los santuarios orientales y Platón, que las había aceptado completamente, las compiló en una forma más inteligible para la mente no iniciada, que los números pitagóricos misteriosos. Por lo tanto, para Platón, el Kosmos es «el Hijo,» cuyo padre y madre son el Pensamiento Divino y la Materia. El «Ser Primario»4 es una emanación de la Mente Universal o del Demiurgo, la cual contiene, desde la eternidad, la idea del «mundo a crear» dentro de sí, cuya idea, el Logos inmanifestado la produce de Sí. La primera Idea «nacida en la oscuridad antes de la creación del mundo,» permanece en la Mente inmanifestada; la segunda es esta Idea que se desprende de la Mente (ahora el Logos manifestado), como un reflejo que se reviste de materia, asumiendo una existencia objetiva.

Lucifer, Septiembre de 1896 Notas

1 Famoso poema épico de la India.

2 Véase las Conferencias de Hibbert, de 1887 pp. 14-17, referentes al origen y desarrollo de la religión de los antiguos babilonios. En este contexto, el profesor A. H. Sayce dice que, si bien: «muchos de los textos sagrados se escribieron para que sólo los iniciados [yo puse el estilo bastardillo H.P.B.] los entendieran, una vez que poseían las claves, él agrega que los orientalistas tienen «un indicio para interpretar estos documentos que ni siquiera los sacerdotes iniciados poseían.» (Pag. 17). El «indicio al que alude, es la moda moderna, tan querida por Gladstone y tan mustia en su monotonía para la mayoría, según la cual, en cada símbolo de las religiones antiguas los orientalistas perciben un mito solar y cada vez que la oportunidad lo exija, lo degradan a un emblema sexual o fálico. De aquí deriva la declaración que: «mientras Gisdhubar era simplemente un paladín y un conquistador de la antigüedad,» para los orientalistas, quienes «pueden descifrar los mitos,» es sencillamente un héroe solar, quien era sólo el descendiente transformado de un Dios menor del Fuego.

3 Sargon, el primer monarca «semita» de Babilonia, el prototipo y el original de Moisés, ahora se hace remontar al 3,750 a. de J.C., mientras la Tercera Dinastía egipcia data, más o menos «6,000 años» y por lo tanto antecedería, algunos años, la creación del mundo, según la cronología bíblica. (Véase Las Conferencias Hibbert sobre Babilonia de A. H. Sayce, 1887, pp. 21-33.

4 Para los teósofos son Seres, en cuanto son la agregación colectiva de los Rayos divinos.

LA NAVIDAD DE ENTONCES Y LA DE HOY

H.P. BLAVATSKY

Christmas then and Christmas now, The Theosophist, Vol. I, No. 3, Diciembre, 1879, pp. 58-59

Estamos alcanzando la época del año en que todo el mundo cristiano se está preparando para celebrar la más notable de sus solemnidades, el nacimiento del Fundador de su religión. Cuando este artículo llegue a sus suscriptores occidentales habrá festividad y regocijo en cada casa. En Europa Noroccidental y en Estados Unidos el acebo y la hiedra decorarán cada hogar y las iglesias estarán cubiertas con siemprevivas, una costumbre derivada de las antiguas prácticas de los druidas paganos “cuyos espíritus silvestres podían reunirse en las siemprevivas y permanecer intocados por la helada hasta una estación más templada”. En los países católicos romanos grandes multitudes se reúnen durante toda la tarde y la noche de la “Víspera de Navidad” en las iglesias, saludan imágenes de cera del Divino Niño y de su Madre Virgen, en su atavío de “Reina del Cielo”. Para una mente analítica, este desafío de rico oro y encaje, bordado de perlas, satén, terciopelo, y la cuna enjoyada, parecerá bastante paradójico. Cuando uno piensa en el pobre, carcomido, sucio pesebre de la posada judía en que, si damos crédito al Evangelio, el futuro “Redentor” fue colocado en su nacimiento por carecer de un refugio mejor, no podemos dejar de sospechar que, ante los ojos deslumbrados del sencillo devoto, el establo de Belén desaparece completamente. Para ponerlo en términos suaves, esta llamativa exhibición parece inapropiada de los sentimientos democráticos y el desprecio realmente divino por las riquezas del “Hijo del Hombre” quien no tenía “en donde apoyar su cabeza”. Se vuelve más difícil para el cristiano medio considerar la declaración explícita de que “es más fácil para un camello pasar a través del ojo de una aguja, que para un hombre rico entrar en el reino de los cielos”, como cualquier otra cosa que una amenaza retórica. La Iglesia Romana actuaba sabiamente al prohibir con severidad a sus feligreses leer o interpretar por sí mismos los Evangelios y dejando al Libro, imaginando que esto fuese posible, proclamar sus verdades en latín –“la voz que clama en el desierto.” En esto ha seguido a la sabiduría de las edades, la sabiduría de los antiguos arios quienes también son “justificados por sus niños”; pues, como ni el moderno devoto hindú entiende una palabra del sánscrito, ni el moderno parsi una sílaba del zend, así para el católico medio el latín no es más que jeroglíficos. El resultado es que los tres –el alto sacerdote brahmánico, el mobed zoroastriano, y el pontífice católico-, tienen ilimitadas oportunidades para desarrollar nuevos dogmas religiosos salidos de las profundidades de sus propias suposiciones, para beneficio de sus respectivas iglesias.

Para anunciar este gran día se hacen repicar alegremente las campanas a la medianoche, a través de Inglaterra y del continente. En Francia e Italia, después de la celebración de la Misa en iglesias magníficamente decoradas, “es habitual que los festejantes participen de una colación (réveillon) para que puedan soportar mejor la fatiga de la noche”, dice un libro que trata de los ceremoniales de la iglesia papista. Esta noche de ayuno cristiano recuerda a uno uno el Sivarâtri de los seguidores del dios Siva, – el gran día de tristeza y ayuno, en el undécimo mes del año hindú. Solamente en este último la larga noche de vigilia es precedida y seguida por un estricto y rígido ayuno. Nada de réveillons ni compromisos para ellos. En verdad, ellos son los perversos “paganos” y por lo tanto su camino hacia la salvación debe ser diez veces más duro.

Aunque ahora es universalmente observado por las naciones cristianas como el aniversario del nacimiento de Jesús, el 25 de diciembre no era originalmente aceptado como tal. De los más móviles entre los días festivos cristianos, durante las primeras centurias, la Navidad era frecuentemente confundida con la Epifanía, y celebrada en los meses de abril y mayo. Como nunca existió algún registro auténtico, o prueba de su identificación, tanto en la historia secular como en la eclesiástica, la selección de aquel día permaneció durante mucho tiempo siendo opcional, y fue solamente durante el cuarto siglo que, impulsado por Cirilo de Jerusalén, el Papa (Julio I) ordenó a los obispos que hicieran una investigación, y así es como finalmente se llegó a un cierto acuerdo sobre la fecha presumible de la natividad de Cristo. ¡Su opción recayó en el 25 de diciembre, y desde entonces se ha probado que ha sido la más desafortunada elección! Fue Dupuis, seguido por Volney, quienes asestaron los primeros golpes a este natalicio. Probaron que durante incalculables períodos antes de nuestra era, basados en datos astronómicos muy claros, casi todos los pueblos antiguos habían celebrado el nacimiento de sus dioses solares en ese mismo día. “Dupois dice que el signo celestial de la VIRGEN Y EL NIÑO existía desde varios millares de años antes del nacimiento de Cristo” –comenta Higgins en su Anacalypsis1. Como Dupois, Volney y Higgins pasaron todos a la posteridad como infieles y enemigos del Cristianismo, y bien podemos citar también, en esta relación, las confesiones del obispo cristiano de Ratisbona, “el hombre más instruido que produjo la Edad Media” –el dominico Alberto El Magno. “La señal de la virgen celestial se eleva sobre el horizonte en el momento en el cual fijamos el nacimiento del señor Jesucristo”, afirma2. También Adonis, Baco, Osiris, Apolo, etc., nacieron todos el 25 de diciembre. La Navidad llega en el momento del solsticio de invierno; los días entonces son más cortos, y es mayor la Oscuridad sobre la faz de la tierra. Se creía que todos los dioses solares nacían anualmente en esta época, porque desde ese momento en adelante la Luz disipaba cada vez más la oscuridad a medida que se sucedían los días, y el poder del Sol comenzaba a aumentar.

De este modo puede ser que, las festividades de Navidad que fueron llevadas a cabo por los cristianos durante casi quince siglos, hayan tenido un carácter particularmente

1 [Vol. I, p. 313.]
2 Este pasaje proviene del Anacalypsis de Godfrey Higgins, Vol. I, p. 314, donde atribuye estas palabras a Albertus Magnus y da como referencia el “Lib. De Univers.” – Compilador. pagano. Incluso, tememos que las actuales ceremonias de la Iglesia difícilmente puedan escapar al reproche de estar copiadas casi literalmente de los misterios de Egipto y Grecia, realizadas en honor de Osiris y Horus, Apolo y Baco. Tanto Isis como Ceres fueron llamadas “Vírgenes Santas” y un NIÑO DIVINO puede ser encontrado en cada religión “pagana”.

Ahora dibujaremos dos cuadros de Feliz Navidad; uno que retrata los “buenos viejos tiempos”, y otro, el estado presente de la adoración cristiana. Desde los primeros días de su establecimiento como Navidad, el día fue considerado desde la doble óptica de una sagrada conmemoración y de una festividad más alegre: fue igualmente determinada como de devoción, mérito y significado desmesurados. “Entre los divertimentos de la estación navideña estaban los banquetes denominados de tontos y de asnos, grotesca saturnalia, que eran designadas las ‘liberalidades de diciembre’, en que todo aquello que fuese serio era satirizado, el orden de la sociedad subvertido, y sus decencias ridiculizadas.” –dice un compilador de antiguas crónicas. “Durante la Edad Media fue célebre por el espectáculo fantásticamente alegre de los misterios dramáticos ejecutados por personajes con máscaras grotescas y trajes singulares. El show era usualmente representado por un niño en una cuna, rodeado por la Virgen María y San José, por cabezas de toros, querubines, Magos de Oriente (los Mobeds de antaño) y múltiples ornamentos.” La costumbre de entonar cánticos navideños, llamados carolas, era para recordar las canciones de los pastores en la natividad. “Los obispos y el clero se unían a menudo al populacho al entonar carolas, y las canciones eran estimuladas por danzas, y por la música de tambores, guitarras, violines y órganos…” Podemos constatar que aún en los tiempos presentes, durante los días que preceden la Navidad, tales misterios están siendo representados por marionetas y muñecos, en el sur de Rusia, Polonia y Galicia, siendo conocidas como el Koliadovki. En Italia, los trovadores calabreses descienden de sus montañas hacia Nápoles y Roma, y se aglomeran en las capillas de la Virgen María, alegrándolas con su música salvaje.

En Inglaterra, los festejos iniciaban usualmente en la víspera de la Navidad y continuaban frecuentemente hasta la Fiesta de las Candelas (2 de febrero) siendo cada día feriado hasta la décima segunda noche (6 de enero). En las casas de los grandes nobles era designado un “señor de la confusión”, o “abad de la locura”, cuyo deber era hacer el papel de bufón. “La despensa era llenada con capones, gallinas, pavos, gansos, patos, carne de vaca, cordero, cerdo, tortas, pasteles, nueces, ciruelas, azúcar y miel.” … “Un fuego intenso, hecho de grandes troncos, el principal de los cuales era designado ‘tronco de Yule’, o bloque de Navidad, el que podía arder hasta la víspera de la Fiesta de las Candelas, resguardaba del frío del exterior; y la abundancia era compartida por los súbditos del señorío en medio de la música, conjuros, enigmas, berberechos calientes, bromas de campo, chanzas, risas, juergas, juegos de prendas y danzas.”

En nuestros tiempos modernos, los obispos y los clérigos no se mezclan más con el populacho en carolas y danzas abiertas; y las fiestas de “tontos y asnos” son realizadas más en la sagrada privacidad que a la vista de los peligrosos reporteros de ojos agudos. Con todo, las festividades destinadas al comer y al beber se preservan a través del mundo cristiano; y, más muertes súbitas son causadas sin duda alguna por la glotonería y la intemperancia durante las fiestas de Navidad y Pascua, que en cualquier otro momento del año. Aun así, la adoración cristiana se torna cada año más y más un falso pretexto. La insensatez de este palabrerío fue denunciada innumerables veces, pero nunca, pensamos, con un toque más pleno de realismo que en un encantador cuento de ensueños que apareció en el diario New York Herald en la última Navidad: un viejo hombre, mientras presidía una reunión pública, dijo que aprovecharía la oportunidad para comentar una visión de que fuera testigo la noche anterior.

…El visualizó que se encontraba en el púlpito de la catedral más deslumbrante y magnífica que hubiese tenido oportunidad de ver. Ante él estaban el padre o pastor de la iglesia, y a su lado un ángel con una tableta y un lápiz en sus manos, cuya misión era hacer el registro de todo acto de adoración u oración que aconteciera en su presencia y que ascenderían como una ofrenda aceptable al trono de Dios. Cada uno de los bancos estaba ocupado con adoradores de ambos sexos ricamente ataviados. La música más sublime que jamás haya descendido sobre su embelesado oído llenó el aire con su melodía. Transcurrió todo el bello ritual del servicio de la Iglesia, inclusive un enaltecedor y elocuente sermón del talentoso ministro ya había acontecido, a costa de mucho sudor, ¡y el ángel registrador no había hecho aún ninguna anotación en su tableta! La congregación ya se despedía, dispensada por el pastor con una prolongada y bella oración, seguida por una bendición, ¡y el ángel aún no anotaba siquiera un signo!

…Siendo aun observado por el ángel, el orador dejó el salón por la puerta posterior de la iglesia, retirándose de la congregación ricamente ataviada. Una pobre y desarrapada mendiga estaba parada en la cuneta al lado de la acera, con su pálida y famélica mano extendida, implorando silenciosamente por limosna. En cuanto los ricamente vestidos feligreses de la iglesia pasaban delante de ella, esquivaban a la pobre Magdalena, y las señoras corrían a un lado sus trajes de seda, sus mantos adornados con joyas, para que no los tocase y no fuesen contaminados por su roce.

…Fue entonces que apareció un marinero borracho que venía tambaleándose por la vereda de enfrente. En cuanto llegó a la altura de la pobre y abandonada muchacha, cruzó la calle hasta donde estaba parada, y, sacando algunos centavos de su bolsillo, él los depositó en su mano, acompañándolos con la siguiente exclamación: «¡Aquí, pobre maldita y abandonada, toma esto!» Un brillo celestial iluminó entonces la faz del ángel registrador que inmediatamente volcó en su tableta el acto de condolencia y caridad del marinero, y partió llevándolo como sacrificio a dios.

Una concreción, alguien podría decir, de la historia bíblica del juzgamiento de la mujer acusada de adulterio. Pero aún cuando así sea, con todo retrata con mano maestra el estado de nuestra sociedad cristiana.

Según la tradición, en la Víspera de Navidad los bueyes siempre pueden ser encontrados sobre sus rodillas, como estando en oración y devoción; y “había un famoso espino en el patio de la iglesia de la Abadía de Glastonbury que siempre brotaba en el día 24 y florecía en el día 25 de diciembre»; lo que, considerando que el día fue escogido por los padres de la iglesia al azar, y que el calendario se ha cambiado del antiguo al nuevo, ¡demuestra una perspicacia notable del animal y del vegetal! También hay una tradición de la iglesia, preservada hasta nosotros por Olaus, el arzobispo de Upsala, según la cual, en el festival de Navidad, «los hombres que viven en las localidades frías del norte, repentina y extrañamente se transforman en lobos; y que una multitud enorme de ellos se reúne en un lugar designado y se enfurecen ferozmente contra la humanidad, y que en esta época ella sufre más de sus ataques que de los lobos naturales.»3 Observado metafóricamente, esto parece ser, más que nunca, el caso de los hombres, y ahora particularmente de las naciones cristianas. No parece haber ninguna necesidad de esperar hasta la Víspera de Navidad para ver naciones enteras transformadas en «bestias salvajes»—especialmente en tiempos de guerra.

3 [Olaus Magnus, A Compendious History of the Goths, Swedes and Vandals, and other Northern Nations. Traducido del original en latín, Londres, 1653. —Compilador.]

LA PATENTE MASONICA

H.P. BLAVATSKY

Editorial

Nos complace poder presentar esta semana a los lectores de The Register, la siguiente carta altamente característica, preparada a propósito para nuestro periódico por Madame Helena P. Blavatsky, la autora de Isis sin velo. En esta carta, la dama defiende la validez de su diploma masónico, al cual se hizo referencia en nuestro número del 18 de enero. La causa inmediata de la carta de Madame B. fue la multiplicación de ataques contra su reclamo por tan distinguido honor, tanto antes como después de la publicación mencionada.

El campo está abierto para una réplica; y confiamos en que un campeón aparecerá para defender lo que ella tan vigorosa y bravamente atacó.

Para que el tema en controversia pueda ser percibido de un vistazo por aquellos que podrían no ser lectores regulares de nuestro periódico, de nuevo presentamos el texto de su diploma.

A la Gloria del Gran Arquitecto del Universo.
Antiguo y Primitivo Rito de Masonería, obtenido por medio del Estatuto del Soberano Santuario de América, del

Gran Concilio de la Gran Logia de Francia. Saludos en todos los puntos del Triángulo.

Respeto al Orden.
Paz, T olerancia, V erdad.
A todos los Ilustres e Iluminados Masones alrededor del mundo — unión, prosperidad, amistad, fraternidad.

Nosotros, el Tres veces Ilustre Soberano Gran Maestro General, y nosotros, los Soberanos Gran Conservadores, trigésimo tercer y último grado del Soberano Santuario de Inglaterra, Gales, etc., condecorados con la Gran Estrella de Sirius, etc., Gran Comandantes de las Tres Legiones de los Caballeros Masones, por virtud de la alta autoridad con la que estamos investidos, hemos declarado y proclamado, y por los presentes declaramos y proclamamos que nuestra ilustre e iluminada Hermana, H. P. Blavatsky, es Aprendiz, Compañera, Maestra Perfecta, Sublime Elegida Dama Escocesa, Gran Elegida, Chevalière de Rosa Cruz, Maestra Adonaita, Perfecta Venerable Maestra, y Princesa Coronada del Rito de Adopción.

Dado bajo nuestra potestad y bajo los sellos del Soberano Santuario para Inglaterra y Gales, en el Valle de Londres, a los 24 días del mes de noviembre, 1877, año de verdadera luz

000,000,000

JOHN YARKER, trigésimo tercer grado, Soberano Gran Maestro. M. CASPARI, trigésimo tercer grado, Gran Canciller. A.D. LOEWENSTARK, trigésimo tercer grado, Gran Secretario.

———————— Al Editor de “The Franklin Register.”

Me veo obligada a corregir ciertos errores en su muy halagadora editorial de “The Register” del 18 de enero. Usted dice que yo he tomado “los grados regulares de las Logias Masónicas”, y alcanzado elevada dignidad en la orden, y luego agrega:

Le ha sido conferido recientemente a Madame B. el diploma de trigésimo tercer Grado Masónico, del cuerpo Masónico más antiguo del mundo.

Si usted es tan amable de referirse a mi “Isis sin velo” (vol. ii. P. 394), me encontrará diciendo:

No estamos bajo promesa, obligación o juramento, y por consiguiente, no violamos ninguna confidencia,

— referencia hecha a la Masonería Occidental, a la crítica de la cuál el capítulo está dedicado, y en el que se da la completa garantía de que nunca he tomado “los grados regulares” en ninguna Logia Masónica Occidental. Por supuesto y por consiguiente, no habiendo tomado tales grados, no soy un Masón de trigésimo tercer grado. En una nota privada, también en su más reciente editorial, usted expone haber sido criticado enérgicamente por varios Masones, entre ellos uno que ha tomado treinta y tres grados —los que incluyen el de “Inefable”— por lo que usted dijo sobre mí. Mi experiencia masónica —si usted quiere, llámela membresía, en muchas Fraternidades Masónicas del Este y Hermandades Esotéricas— está confinada al Oriente. Pero, aún así, esto no impide que conozca, junto con todos los Masones Orientales, lo relacionado con la Masonería Occidental (incluyendo las innumerables patrañas que han sido impuestas sobre el Oficio durante la última mitad de siglo), ni, desde el recibo del diploma de manos de el “Soberano Gran Maestro”, del que usted publica el texto, el ser autorizada a llamarme un Masón. Sin asegurar nada, por consiguiente, en Masonería Occidental, que cuanto es expresado en el referido diploma, usted percibirá que sus mentores Masónicos deben transferir sus disputas a John Yarker, jun., P.M., P.Mk., M Pz., P.G.C., y M.W S.K.T. y R.C., K.T., P.K.H., y K.A.R.S., P.M.W., P.S.G.C. y P.S., Dai A.D., A. y Rito P., al hombre, en resumen, que es reconocido en Inglaterra y Gales y en todo el mundo, como un miembro del Instituto Arqueológico Masónico; como Miembro Honorario de la Unión Literaria de Londres; de la logia No 227 de Dublín; del Colegio Bristol de Rosacruces, Past Grand Mareschal del Templo; miembro del Gran Concilio Real de los Ancestrales Ritos, Cruz Roja de Constantina, Babilonia y Palestina, R. Gran Superintendente para Lancashire, Soberano Gran Conservador del Ancestral y Primitivo Rito de la Masonería, trigésimo tercer y último grado, etc, quien concedió la patente.

Su “Inefable” amigo debe haber dedicado sus percepciones espirituales a pequeños propósitos en la investigación y contemplación del “Inefable Nombre”, desde el cuarto hasta el décimo cuarto grado de esa dorada patraña, el Rito A. y A., si puede él decir que,

No hay autoridad de origen en los estatutos del Soberano Santuario de América, para conceder esta patente

Él vive en un auténtico Palacio de Cristal de vidrio Masónico, y debe vigilar las piedras que caen. El Hermano Yarker dice, en su Notes on the… Modern Rosicrucianism and the various Rites and Degrees (p. 149), que el

Gran Oriente, derivado de la Gran Logia de Inglaterra, en 1725, reconoce y opera con los siguientes Ritos, dando nombres de representantes con capítulos en América y en otros sitios: 1. Rito francés; 2. Rito de Heredom; 3. Rito A. y A.; 4. Rito de Kilwinning; 5. Rito filosófico; 6. Rite du Régime rectif; 7. Rito de Memphis; 8. Rito de Mizraim. Todos bajo un gran colegio de Ritos.

El Rito A. y P. fue originalmente estatuido en América, noviembre 9, 1856, con David McChellan como G. M. [véase la Enciclopedia Real Masónica de Kenneth Mackenzie, p. 43], y enteramente presentado en 1862, al Gran Oriente de Francia. En 1862, el Gran Oriente autorizó y selló la Patente Americana de Seymour como G. M., y fueron designados representantes mutuos, hasta 1866, cuando las relaciones de el G. O. con América fueron rotas, y el Soberano Santuario de América tomó su lugar, “en el seno” del Ancient Cernear Council, del “Rito Escocés”, de treinta y tres grados, como lo dice John Yarker en el trabajo acotado arriba. En 1872 un Soberano Santuario del Rito fue establecido en Inglaterra por el Gran Cuerpo Americano, con John Yarker como Gran Maestro. Hasta el presente la legalidad del Santuario de Seymour nunca ha sido puesta en duda por el Gran Oriente de Francia, y pueden encontrarse referencias de ello en los libros de Marconis de Nègre.

Suena grandioso, no cabe duda, ser un trigésimo segundo “gradista”, y un “Inefable”, por añadidura; pero lea lo que Robert B. Folger, M.D., Past Master trigésimo tercero, dice en su “Accepted Scottish Rife in Thirty-three Degrees:

Con respecto a los otros grados, … (con la excepción del trigésimo tercero, el cuál fue manufacturado en Charleston) todos estaban en posesión del G.O. antes, pero fue calificado… de obsoleto.

Y más adelante pregunta él:

¿Quiénes fueron las personas que formaron este Supremo Concilio del trigésimo tercer grado? ¿Y de dónde sacaron ese grado, o el poder para conferirlo?… Sus patentes nunca han sido mostradas, y nunca se ha dado ninguna evidencia de que obtuvieran el trigésimo tercer grado de una manera regular y legítima (p.p. 92, 95, 96).

Que el Rito Americano, a pesar de estar organizado de manera espuria, declina tener conocimiento de la Patente de un Soberano Santuario, debidamente reconocido por el Gran Oriente de Francia, en absoluto invalida mi reclamo de honores Masónicos. Así como los Protestantes pudieran negarse a llamar a los Dominicos, Cristianos, porque ellos —los Protestantes— se separaron de la Iglesia Católica y se establecieron por ellos mismos, así también los Masones A. y A. de América pudieran negar la validez de una Patente del cuerpo de un Rito Inglés A. y P. Aunque no tenga yo nada que ver con la Masonería moderna Americana, y no espero tener, aún, sentimientos altamente honrosos por la distinción conferida a mi persona por el Hermano Yarker, pretendo luchar por mis derechos jurados, y no reconocer otra autoridad que la de los altos Masones de Inglaterra, que estuvieron complacidos de enviarme este no solicitado e inesperado testimonial de su aprobación respecto a mis humildes labores.

Del mismo carácter de lo anterior es la rudeza ignorante de ciertos críticos que califican a Cagliostro como “impostor”, y a su deseo de injertar la Filosofía Oriental en la Masonería Occidental, una “charlatanería”. Sin esa unión, la Masonería Occidental es un cuerpo sin alma. Como observa Yarker en sus Notes on the Mysteries of Antiquity:

Como la fraternidad Masónica está ahora gobernada, la Nave se está volviendo un almacén de insignificantes emperadores Masónicos y otros charlatanes, quienes estafan a sus hermanos y se enriquecen a costillas de las pretensiones aristocráticas que ellos mismos han anexado a nuestras instituciones — ad captandum vulgus.

Respetuosamente,
H.P. Blavatsky
[De The Franklin Register, feb. 8, 1878]

LA PEDAGOGÍA WALDORF-STEINER Rudolf STEINER (1861-1925)

A continuación, un breve recordatorio del vínculo entre Rudolf Steiner y el movimiento teosófico, lanzado por Madame Blavatsky.

En 1902, en Londres, Rudolf Steinerse reunió con los líderes de la Sociedad Teosófica, incluida su presidenta Annie Besant. Participa en la fundación de la Sección Alemana de la Sociedad Teosófica, y se convierte en su Secretario General.

A partir de 1904, su actividad como conferenciante aumenta muy considerablemente, especialmente fuera de Berlín. Publica el librito Teosofía, y escribe numerosos artículos.

A finales de 1912, en desacuerdo con Annie Besant sobre diversos temas, se separó de la Sociedad Teosófica y fundó la Sociedad Antroposófica

ESCUELAS WALDORF

La pedagogía Steiner-Waldorf, a veces llamada simplemente pedagogía Steiner, o pedagogía Waldorf, es una corriente pedagógica que se asocia a su vez con la nueva educación. Se basa en los conceptos educativos de Rudolf Steiner. El movimiento educativo iniciado por Rudolf Steiner es conocido con el nombre de una marca de cigarrillos:  Waldorf. Rudolf Steiner recibió el impulso del asesor empresarial Emil Molt, director del «Waldorf-Astoria», quien se preocupaba mucho por la dignidad de los trabajadores y empleados de su empresa.

Esta empresa ofrecía cursos de formación para los trabajadores y tenía un periódico profesional de alto nivel. En la empresa existían guarderías y todo tipo de prestaciones sociales, lo que era muy raro en aquella época. Los trabajadores manifestaron su deseo de que la formación recibida por ellos, beneficiara también a sus propios hijos.

Y Emil Molt aprovechó esta oportunidad, y confió a Rudolf Steiner la tarea de fundar esta escuela profesional.

Tras el desastre y la caida del Imperio alemán,  se fundó, en 1919, la primera escuela Waldorf, que fue la fructífera semilla  de un movimiento educativo a nivel mundial.

Rudolf Steiner, primero como alumno de secundaria, y más tarde como estudiante universitario, había tenido muchas oportunidades de experimentar con la educación. Primero tuvo que ganarse su dinero de bolsillo, y más tarde tuvo que mantenerse con los ensayos y las clases particulares. Como profesor de la escuela de formación de trabajadores de Berlín, tuvo ocasión de dar clases regularmente a adultos, a lo largo de cinco años. En 1907 publicó un breve ensayo, «La educación del niño desde el punto de vista de la ciencia espiritual». Doce años más tarde, tuvo la oportunidad de convertir sus pensamientos e ideas en hechos. Una buena estrella  debió de proteger esta actividad, dada la desesperada situación de Alemania en aquella época y las dificultades inherentes a los primeros pasos de un movimiento de este tipo. De hecho, si miramos hoy hacia atrás, todavía nos sorprende el considerable número de valiosos pedagogos que, en muy poco tiempo, se apresuraron a participar en la plantilla de educadores de la primera escuela Waldorf. Personalidades como el Dr. Kolisko, el Dr. Stein, el Prof. von Baravalle, el Dr. Hahn, Maria Rôschl, Caroline von Heydebrand, el pintor Max Wolfhügel, el músico Paul Baumann y muchos otros, que más tarde crearon con su propio trabajo educativo la atmósfera única y llena de espíritu de la primera escuela Waldorf . En la obra antes mencionada, se puede leer: «La ciencia espiritual podrá dar orientaciones sobre todo, incluso sobre el tipo de alimento que necesita tal o cual persona. Lo que cuenta aquí es que hemos sido llamados a edificar, a construir un arte de la educación. Pues se trata de un aspecto realista de la vida y no de una teoría gris como la que podría aparecer todavía hoy tras los errores de muchos teósofos”.

Por ello, la Antroposofía está llamada a construir este arte de la educación. Rudolf Steiner

puso todo su corazón en la creación de esta escuela. De 1919 a 1924, dio no menos de quince ciclos de conferencias a profesores y educadores en Alemania, Inglaterra y Holanda. en las que expuso las ideas rectoras de su pedagogía, basada en sus concepciones antroposóficas. A finales de agosto de 1922, Rudolf Steiner fue llamado a Oxford e invitado a la Semana de la Educación inglesa para dar una conferencia sobre los Valores Espirituales en la Educación y la Vida social.

Encontró en Inglaterra lo que tan pocas veces había encontrado en su vida: una agradecida acogida por el público en general. El Manchester Guardian del 3 de agosto de 1922 informaba: «El punto central de toda la conferencia fue la personalidad y la enseñanza de Rudolf Steiner. Sus conferencias, por las que le estamos especialmente agradecidos, nos hicieron llegar de forma viva un ideal humanista de la educación. Nos habló de los profesores que, en comunidad, utilizan libremente, sin estar limitados por reglas o normas exteriores, un método de educación basado únicamente en su conocimiento preciso de la naturaleza humana. Nos habló de un tipo de conocimiento, que necesita el educador, conocimiento del ser humano y del universo, que es tanto científico, como artístico e intuitivo, que penetra profundamente en la vida interior”.

Veamos en un resumen muy breve, cuáles fueron los impulsos más importantes dados por Rudolf Steiner. La escuela Waldorf, ya que según este modelo se organizaron todas las escuelas que le siguieron, es al mismo tiempo una escuela popular y una escuela superior; está dividida en doce clases (hoy en día muchas de ellas tienen una decimotercera clase para la preparación para el bachillerato). No se trata de una escuela especial en la que se enseña antroposofía a los alumnos. El profesor que lo hiciera sería un mal educador. Pero a través de su trabajo personal y su vida en contacto con la antroposofía, se convierte, en cierto modo, en la imagen de la propia antroposofía La formación que se da a los niños es de caracter general. El adolescente debe recibir la ayuda que necesita para encontrarse a sí mismo, para que más tarde pueda decidir libremente su vida profesional o cultural en relación con lo que el mundo moderno le ofrece. Desde el primer momento, el principio de la educación mixta se estableció de forma natural, con niños y niñas que estudian juntos, y se estimulan consciente o inconscientemente según la polaridad de sus disposiciones. El «atraso«, tan temido en otros centros, no existe en una escuela Waldorf, ni tampoco la selección de los «líderes» más dotados que es tan común hoy en día. Las relaciones sociales resultan, de este modo, intensificadas. El alumno avanzado  ayuda al alumno menos dotado. Aprende de esta manera a utilizar sus capacidades sociales que, de otra manera, permanecerían inutilizadas

Para evitar un plan de estudios fragmentado y disperso, la enseñanza principal se imparte en períodos de dos horas diarias, sin interrupción durante varias semanas, y luego se cambia el tema principal. Después de las clases dedicadas al tema principal (historia, geografía, matemáticas o literatura) vienen las asignaturas que requieren un trabajo y una práctica permanentes (lenguas extranjeras, música y manualidades, gimnasia, euritmia). Desde el primero hasta el octavo año de escuela, los niños tienen el mismo profesor que les enseña la materia principal.

De este modo, el profesor adquiere, a lo largo de siete años de experiencia, un sutil conocimiento de la evolución de los adolescentes.

Los niños crecen juntos en una pequeña comunidad escolar. Del noveno al duodécimo curso, la enseñanza principal también la imparten profesores competentes. En esta etapa, los niños suelen dividirse según sus capacidades; orientándose unos hacia las ciencias, y otros hacia el trabajo práctico. En cuanto a los idiomas, la enseñanza del francés y del inglés comienza en el primer grado para introducir a los niños en el hábito de la lengua a través de la repetición natural, utilizando principalmente el oído, igual que han aprendido su lengua materna. Más adelante aprenderán las reglas gramaticales. El latín comienza en la 6ª clase como tercera lengua extranjera. Se presta especial atención a la pronunciación de cada niño. Se intenta crear una cierta relación interior del niño con la lengua. Todas las enseñanzas entre la 1ª y la 8ª clase deben estar impregnadas de un cierto carácter artístico. Se da cierto valor a la tendencia, a la destreza manual; hacer punto, tejer, trenzar, encuadernar, son actividades obligatorias para niños y niñas. La artesanía incluye la escultura, el trabajo de la madera, la carpintería, la ebanistería, la cantería, el trabajo de los metales, la piedra, la arcilla. También se enseña la pintura y, más tarde, el dibujo. Durante las horas reservadas a la música, los niños aprenden a tocar la flauta correctamente Todas las escuelas tienen coros y orquestas. La euritmia es esencial y obligatoria en todas las clases. La gimnasia y el deporte (atletismo ligero) se dan por sentados hoy en día.

La educación religiosa se imparte según los deseos de los padres, por representantes de la religión solicitada. Los alumnos que no participan en la educación religiosa reciben una educación cristiana gratuita. La amistad y la confianza entre los padres y los profesores son de gran importancia; reservándose tardes determinadas para reuniones entre padres y profesores. Las celebraciones del solsticio de verano y del Adviento, la realización de «Juegos de Navidad», y las celebraciones mensuales regulares son como velos protectores alrededor de las escuelas en las que viven la comunidad escolar, los padres, los profesores y los alumnos. Estas escuelas en desarrollo han pasado, por supuesto, por periodos de crisis. Las dificultades se deben principalmente a la falta de profesores que impartan asignaturas especiales a los cursos superiores y también al tamaño y al rápido aumento del número de escuelas. Se necesitan personalidades fuertes y altruistas para realizar esta labor, sin depender de una autoridad externa. Los jóvenes necesitan adquirir los conocimientos materiales y las habilidades necesarias para la vida profesional del siglo XXI, por lo que es necesario que las enseñanzas les hayan mostrado de forma perentoria, como el espíritu penetra la materia. Al mismo tiempo, hay que protegerles de los nefastos efectos de la época materialista.

A la muerte de Rudolf Steiner en 1925, habia dos escuelas en Alemania, una en Holanda y una en Inglaterra.  En 1917 existían oficialmente 1092 escuelas Waldorf, en el mundo, de ellas 924 en Europa y 15 en Francia.

La Realidad-Comentario a los nuevos asistentes

2020-06-01

Cuando digo “punto de vista” no me refiero a la “opinión” pues muchas veces lo utilizamos como sinónimo.
Me refiero a un “punto de observación”, a un “posicionamiento”, a una “postura”. El escenario puede ser físico, mental, emocional, etc.
Veamos un ejemplo: en un teatro no es lo mismo encontrarse sentado en la platea, en un palco o en el anfiteatro.
Lo que el espectador ve cambia de perspectiva en cada uno de los “puntos de observación”.
Otro ejemplo: veamos el escenario de la reencarnación.
Desde el punto de vista de un estudiante de teosofía sus conclusiones serán unas; desde el punto de vista de un escéptico sus conclusiones serán otras; desde el punto de vista de un negacionista sus conclusiones serán otras, etc.
Es interesante, pues, tener esto en cuenta cuando oigamos opiniones de terceros, ya que ellas (el efecto) son producto del punto de vista del observador (la causa).
Hasta aquí se ha hablado de nuestra participación “pasiva” digámoslo así. “Pasiva” porque nos hemos limitado a ser meros espectadores de los puntos de vista de terceros.
Ahora bien, como buscadores/investigadores, que debemos ser como estudiantes de teosofía, se nos aparece un nuevo reto.
Éste es el de que nosotros, de forma individual, observemos cualquier escenario desde puntos de vista distintos; los que seamos capaces de imaginar.
¿Y cómo se consigue?
Pues con la solución de siempre: con entrenamiento, con la práctica.
Ello tiene varias ventajas.
Solamente voy a citar una de ellas: nos ayuda sobremanera a aumentar nuestra capacidad de comprensión.
Los que juegan a los dardos lo saben muy bien: si intentas acertar el 10, mayor posibilidad tienes de acercarte.

En una ocasión le preguntaron a Rumi, maestro espiritual persa del S. XIII:
¿qué es la madurez espiritual?
Respondió con 12 citas; la tercera fue “es cuando entendemos que todos están acertados según su propia perspectiva”.

Como dijo otro sabio: “buscador, aquello que buscas … se encuentra en ti”. Bienvenidos al “Grupo de buscadores impenitentes”.

La realidad-Krishnamurti (El Libro de la Vida)

Comprender lo real

En realidad, esto no es complejo, aunque pueda resultar difícil. Vea, nosotros no comenzamos con lo real, con el hecho, con lo que estamos pensando, haciendo, deseando; partimos de suposiciones, o de ideales, que no son realidades, y as’ nos extraviamos. Para partir de hechos y no de suposiciones, necesitamos una profunda atención, y toda forma de pensar que no se origina en lo real es una distracción. Por eso es tan importante comprender qué está ocurriendo tanto dentro como alrededor de uno.

Si uno es cristiano, sus visiones siguen cierto patrón; si es hindú, budista, musulmán, siguen un patrón diferente. Uno ve a Cristo o a Krishna conforme a su condicionamiento; la educación que usted ha recibido, la cultura en que se ha desarrollado determinan sus visiones. ¿Cuál es la realidad, el hecho: la visión o la mente que se ha formado en cierto molde? Las visiones son la proyección de la tradición particular que ha venido a constituir el trasfondo de la mente. Este condicionamiento, no la visión que él proyecta, es la realidad, el hecho. Comprender el hecho es sencillo; pero se hace difícil debido a nuestros agrados y desagrados, a nuestra condena del hecho, a las opiniones o los juicios que tenemos acerca del hecho. Estar libres de estas diversas formas de evaluación es comprender lo real, lo que es.

La interpretación de los hechos impide el ver

Una mente que emite una opinión acerca de un hecho es una mente estrecha, limitada, destructiva […]. Usted puede interpretar el hecho de una manera, y yo puedo interpretarlo de otra. La interpretación del hecho es una calamidad que nos impide ver el hecho real y hacer algo al respecto. Cuando usted y yo discutimos nuestras opiniones acerca del hecho, nada hacemos en relación con el hecho; usted quizá pueda añadir más cosas al hecho, ver más matices, implicaciones, significados, y yo puedo ver menos significados en el hecho. Pero el hecho no puede ser interpretado; yo no puedo ofrecer una opinión acerca del hecho. Es así, y para una mente es muy difícil aceptar el hecho. Estamos siempre interpretándolo, dándole significados diferentes de acuerdo con nuestros prejuicios, condicionamientos, temores, nuestras esperanzas y demás. Si

usted y yo pudiéramos ver el hecho sin ofrecer una opinión, sin interpretarlo, sin asignarle un significado, entonces el hecho se volvería mucho más vital… no, no mas vital… el hecho está ahí, solo, nada más importa; entonces el hecho tiene su propia energía, y esa energía le impulsa a uno en la dirección correcta.

Hay tan sólo un hecho: la impermanencia

Estamos procurando descubrir si hay o no hay un estado permanente; no lo que nos gustaría que hubiera, sino el hecho real, la verdad en esta cuestión. Todo lo que nos concierne, tanto en lo interno como en lo externo -nuestras relaciones, nuestros pensamientos, nuestros sentimientos-, es impermanente, se halla en un estado de fluir constante. Dándose cuenta de esto, la mente anhela permanencia, un estado perpetuo de paz, de amor, de bondad, una seguridad que ni el tiempo ni los acontecimientos puedan destruir; en consecuencia, crea el alma, el arman, las visiones de un paraíso permanente. Pero esta permanencia nace de impermanencia; por lo tanto, lleva en sí las semillas de lo impermanente. Hay tan sólo un hecho: la impermanencia.

Anhelamos lo incognoscible

Usted quiere que le diga qué es la realidad. ¿Puede lo indescriptible ser expresado en palabras? ¿Puede usted medir algo inconmensurable? ¿Puede apresar el viento en su puño? Si puede, ¿es eso el viento? Si mide lo inconmensurable, ¿lo que usted mide es lo real? Si lo formula, ¿es lo real? Indudablemente no, porque en el momento en que describe algo que es indescriptible, ello cesa de ser lo real. Tan pronto traduce lo incognoscible a lo conocido, ello deja de ser lo incognoscible. Sin embargo, eso es lo que anhelamos. Todo el tiempo queremos conocer porque entonces pensamos que podríamos continuar, capturar la felicidad suprema, la permanencia. Queremos conocer a causa de que no somos felices, de que luchamos mezquinamente, de que estamos agotados, degradados. Sin embargo, en vez de darnos cuenta de ese simple hecho: de que estamos degradados, embotados, hastiados, confusos, queremos alejarnos de lo que es conocido e ir hacia lo desconocido, lo cual otra vez se convierte en lo conocido; por consiguiente, jamás podemos encontrar lo real.

¿Es el sufrimiento tan sólo una palabra o es una realidad?

¿Es el sufrimiento tan sólo una palabra o es una realidad? Si es una realidad y no simplemente una palabra, en ese caso ahora la palabra carece de significado; existe tan sólo el sentimiento de intenso dolor. ¿En relación con qué? En relación con una imagen, una experiencia, con algo que usted tiene o no tiene. Si lo tiene, lo llama placer, si no lo tiene, es dolor. Por lo tanto, el dolor está en relación con algo. Ese algo, ¿es mera verbalización, o es una realidad? Tal como el miedo, no puede existir por sí mismo, sino sólo en relación con algo: un individuo, un incidente, un sentimiento. Ahora bien, usted está plenamente alerta al sufrimiento. ¿Está ese sufrimiento separado de usted y, por lo tanto, usted es meramente el observador que percibe el sufrimiento, o ese sufrimiento es usted?

Usted y la nada son una sola cosa

Usted es nada. Puede tener su nombre y su título, su propiedad y su cuenta bancaria, puede tener poder y ser famoso; pero a pesar de todas esas salvaguardas, usted es nada. Quizás esté por completo inconsciente de esta vacuidad, de esta nada, o quizá no quiera tomar conciencia de ella; pero ella está ahí, haga usted lo que hiciere para evitarlo. Puede intentar escapar de maneras tortuosas, mediante la violencia personal o colectiva, el culto personal o colectivo, el conocimiento, las diversiones; pero ya sea que esté dormido o despierto, esa nada está siempre ahí. Usted puede descubrir su relación con esta nada y el miedo que la acompaña únicamente si está alerta, sin opción alguna, a los escapes. No tiene relación con ella como si usted fuera una entidad separada, individual; no es el observador que la observa; sin «usted», el pensador, el observador, ella no existe. Usted y la nada son una sola cosa, son un fenómeno conjunto, no dos procesos separados. Si usted, el pensador, siente miedo de la nada y la aborda como algo contrario que se opone a usted, entonces cualquier acción que pueda emprender a su respecto debe conducirle inevitablemente a la ilusión y a más conflicto y desdicha. Cuando descubre y experimenta que esa nada es usted, entonces el miedo -que existe sólo cuando el pensador esta separado de sus pensamientos y trata de establecer una relación con ellos- desaparece completamente.

LA TEOSOFÍA Y EL BUDDHISMO

H.P. BLAVATSKY

El Sr. Emile Burnotif, el bien conocido Sanskritista, acaba de publicar en la Revue de Deux Mondes (Vol. 88, 15 de julio, 1888) un artículo intitulado “El Buddhismo en Occidente ”, en el cual expone sus puntos de vista sobre la misión y el porvenir de
la Sociedad Teosófica. Esta tiene tan rara vez la suerte de recibir un tratamiento tan cortés y de consejos tan llenos de simpatía, y firmados por un nombre tan querido por todos aquellos que aman el Oriente, que creemos que nuestros lectores se verán complacidos por la exposición de estas críticas de un pensador serio y de estas palabras de aliento de un hombre de corazón.

Este artículo prueba que la Sociedad Teosófica finalmente ha tomado el lugar que le corresponde, en el pensamiento del Siglo XIX, y que ella va a entrar en una nueva era. El amerita por lo tanto el respeto y la atención de todos aquellos que han comprendido nuestra obra o que están dedicados a ella. El Sr. Burnouf estudia sucesivamente al Buddhismo, al Cristianismo y a la Sociedad Teosófica.

“…Tres religiones o asociaciones de hombres que tiene doctrinas idénticas, un mismo fin, y se remontan a una fuente común. Esta fuente, que es oriental, en tiempos pasados no era aceptada; en nuestros días ella ha sido plenamente puesta a la luz por las investigaciones de los sabios, particularmente de los sabios ingleses y por la publicación de textos originales.

Entre esos sagaces escrutadores, bastaría citar los nombres de Sayce, de Poole, de Beal, de Rhys –David, de Spence –Haray, de Bunsen: sería difícil agotar la lista ” [p. 341 ]
La primera parte del artículo está consagrada a la biografía del príncipe de Kapilavastu, a una breve exposición y, a un resumen histórico del Buddhismo hasta la era Cristiana. La vida de Sâkyamuni es demasiado conocida para que nosotros la reproduzcamos aquí; pero debemos señalar algunas palabras que prueban que Nirvâna no quiere decir aniquilación.

No discutiré aquí la naturaleza del nirvâna. Solamente diré que la idea de la nada es absolutamente extraña a la India, que el objeto de Buddha fue el de sustraer a la humanidad de las miserias de la vida terrestre y de sus retornos alternos; que finalmente él pasó su larga existencia luchando contra Mara y sus ángeles, que él mismo llama la Muerte y la armada de la muerte. Es cierto que la palabra nirvâna quiere decir extinción, por ejemplo el de una lámpara sobre la que se sopla; pero también quiere decir ausencia de viento (1) . Yo pienso por lo tanto que el nirvâna no es otra cosa que ese requies aterna, esa lux perpetua que los cristianos también piden para sus muertos. Es en este sentido que es entendido en el texto birmano publicado hace unos cuantos años en Rangún, en inglés, por el reverendo Bigandent [p. 343 ]

Pocas concepciones han sido tan mal comprendidas como la de Nirvâna, a excepción quizás de la divinidad. Entre los Judíos y otros Semitas, entre los antiguos Griegos y Romanos y aún entre los Brahmanes, el sacerdote es el intermediario entre el hombre y Dios.

… El transmite a Dios la ofrenda y la adoración del fiel; ; Dios otorga a cambio su gracia y su ayuda en la vida: en el día de la muerte, Dios recibe al fiel entre sus elegidos. Para que este intercambio sea posible, es necesario que Dios sea concebido como un ser individual, como una persona, en cierta medida como el rey, del universo, distribuyendo sus favores según su voluntad. y sin duda según. la justicia … Sin embargo nada de algo parecido existe en el Buddhismo. Como no hay Dios personal, no hay santo sacrificio, no hay intermediario … [P. 344 ]
…Ese Buddha no es alguien al que uno implora, él fue un hombre que llegó al grado supremo de la sabiduría y de la virtud … En cuanto a la naturaleza del principio absoluto de las cosas que las otras religiones denominan Dios, la metafísica buddhista lo concibe totalmente de otra manera y no lo hace un ser separado del universo … En segundo lugar Buddha abrió su iglesia a todos los hombres, sin distinción de origen, de casta, de color, de sexo: “Mi ley, decía él, es una ley de gracia para todos ”. Era la primera vez que aparecía en el mundo una religión universal. Hasta entonces, cada país había tenido la suya, de la cual los extranjeros estaban excluidos. Se puede sostener que, durante los primeros años de su predicación, el reformador no contemplaba la destrucción de las castas, ya que el admitía como derecho legítimo el poder real y no luchó para nada en contra de él. Pero la igualdad natural de los hombres fue una de las bases de su doctrina; los libros buddhistas están repletos de disertaciones, de narraciones y parábolas cuyo objetivo era el de demostrarla …

La consecuencia de esto era la libertad. Ningún miembro de la iglesia podía obligar a otro a permanecer en ella en contra de su voluntad … [P. P 345 –46 ] … No se nacía Buddhista, sino que se llegaba a serlo por una elección voluntaria y después de una especie de tiempo de prueba a la que todo pretendiente debía someterse. Siendo una vez miembros de la Asamblea, no se diferenciaban para nada de los demás hermanos; la única superioridad que podían lograr era la de la ciencia y la virtud … Este amor mutuo, esta fraternidad, se extendía a la mujeres y hacía de la Asamblea, una especie de familia … [P. 346 ]

Después de haber narrado los progresos del Buddhismo en el Sur y Norte de la India, entre los Mazdeos v los Judíos, el Sr. Burnouf señala que estos últimos tomaron del Buddhismo su idea del Mesías. La influencia Oriental ha estado claramente reconocida en la historia judía después del cautiverio; la doctrina de la reencarnación también viene de la India.

Se considera que los esenios forman la liga y punto de encuentro entre los rabinos, los gnósticos judíos, los platónicos o pitagóricos por un lado, y por el otro los parseos y el budismo … Ellos condenaban los sacrificios sangrientos, , como el Buddha y la Sinagoga, reemplazándolos por la meditación y el sacrificio de las pasiones … se abstenían de la carne y del vino … Practicaban la comunidad de bienes, , la limosna, el amor a la verdad, la pureza de las acciones, de las palabras y de los pensamientos … proclamaban la igualdad de los hombres, proscribían la esclavitud y reemplazaban la discordia por la caridad … los primeros cristianos eran esenios … [p. p 3. 52 –53 ]

Al comparar la vida de Jesús con la de Buddha, puede verse que sus biografías se dividen en dos partes, la leyenda ideal y los hechos reales. Ahora bien, la parte legendaria es idéntica en las dos. Desde el punto de vista teosófico, esto es fácil de explicar dado que esas leyendas están basadas en el ciclo de la iniciación. Finalmente el autor compara esta parte legendaria, con los rasgos correspondientes de otras religiones, como la historia védica de Visvakarman entre otras. Según él, fue solamente en el concilio de Nicea que el Cristianismo rompió oficialmente con el Buddhismo Eclesiástico; sin embargo él considera al Credo adoptado por el concilio, como el desarrollo de la fórmula: “El Buddha, la ley, la iglesia ” ( (Buddha, Dharma, Sangha) . Algunas páginas son consagradas a las ramificaciones de la secta de los Esenios, que no habían sido absorbidos completamente por la religión de Cristo. Tal es el caso de las sectas de los Mandeos, los Sabeanos o Maniqueos: finalmente los Albigences por un lado y por el otro los Paulicianos, cuya influencia sobre el protestantismo puede detectarse, representan los últimos vestigios de la influencia Buddhista en Occidente.

Los Maniqueos eran, en su origen Samanos o Zramanas , ascetas buddhistas, cuya presencia en Roma a mediados del siglo III, es mencionada por San Hipólito. El Sr. Burnouf explica su dualismo en relación a la doble naturaleza del hombre, el bien y el mal, siendo el mal Mara, el de la leyenda Buddhista. Muestra que los Maniqueos derivaron sus doctrinas del Buddhismo de manera más directa que los cristianos; como resultado surgió una lucha a muerte entre los dos, cuando la Iglesia cristiana se consolidó y pretendió poseer sola y exclusivamente la verdad. Esta idea contradice directamente las concepciones fundamentales del Buddhismo y aquellos que la profesaban. tendrían que ser enemigos despiadados de los Maniqueos. Es así como el espíritu judío de exclusión es el que arma el brazo secular de los Estados cristianos en contra de los Maniqueos. La persecución fue terrible “ellos fueron aniquilados a tal grado. que sus multitudes, en aquel tiempo inmensas, se disiparon como el humo ”. Los teósofos pueden entonces considerar las persecuciones eclesiásticas como una de las partes más nobles de su herencia. Ninguna sociedad ha sido más ferozmente calumniada y perseguida por el odium Theologicum , que la asociación teosófica y sus fundadores. desde que las iglesias cristianas fueron reducidas a no emplear otra arma que la lengua.

Habiendo seguido este excelso recorrido desde la India, a través de Palestina hasta Europa creemos que deberíamos citar completamente algunos párrafos que el Sr. Burnouf consagra a la Sociedad Teosófica:
El análisis nos muestra en nuestra sociedad contemporánea dos cosas esenciales: la idea de un Dios personal entre los creyentes, y entre los filósofos la desaparición casi completa de la caridad. El elemento judío ha retomado el control, y el elemento buddhistico del cristianismo se ha esfumado.

Es por lo tanto uno de los fenómenos más interesantes, si no es que el más inesperado de nuestros días, la tentativa hecha en este momento de suscitar y de constituir en el mundo, una nueva sociedad apoyada sobre los mismos fundamentos que el buddhismo. Aunque sólo esté en sus comienzos, su crecimiento es tan rápido que nuestros lectores estarán complacidos al dirigir su atención a este tema. Ella está aún en cierta medida en un estado de misión y su propagación se realiza sin ruido y sin violencia. Ella no tiene ni siquiera un nombre definitivo; sus miembros se agrupan bajo nombres orientales, Isis, Lotus, Sphinx, Lucifer. El nombre común que prevalece entre ellos por el momento es el de Sociedad Teosófica.

Esta sociedad es muy joven; sin embargo ella tiene ya una historia. Fue fundada en 1875, en Nueva York, por un muy pequeño grupo de personas, preocupadas por la rápida decadencia de las ideas morales en la época actual. Ese grupo se intitula: “Sociedad Teosófica aria de Nueva York ” el epíteto de aria indicando suficientemente que la Sociedad se separaba del mundo semítico, especialmente de los dogmas judíos; la parte judía del cristianismo debía ser reformada, ya fuese por una simple amputación, o como de hecho ha ocurrido, por la vía de la interpretación. En todo caso, uno de los principios de la Sociedad era la neutralidad en materia de sectas, y la libertad del esfuerzo personal hacia la ciencia y la virtud …

La sociedad no tiene ni dinero ni protectores: ella actúa con sus propios recursos eventuales. Ella no tiene nada de mundano. No tiene ningún espíritu de secta. No adula ningún tipo de interés. Ella se entrega a un ideal moral muy elevado, combatir el vicio y el egoísmo. Ella tiende a la unificación de las religiones, a las cuales considera idénticas en su origen filosófico: pero reconoce la supremacía de la verdad. La revista mensual Le Lotus , que ella publica en París, ha tomado por epígrafe el lema sânskrito de los maharajás de Benarés: Salyân nâsti paro dharma, no hay, tina religión más elevada que la verdad. Con esos principios y en los tiempos en los que nos encontramos, la sociedad casi no podía imponerse perores condiciones de existencia … Sin embargo, , ella ha progresado con una rapidez asombrosa … [P. P 366 –67 ]… En América, , la sociedad ha logrado una gran expansión durante estos últimos tiempos, sus ramas se han multiplicado y después se han federalizado en cierta forma alrededor de una de ellas, la rama de Cincinati.

Como el segundo objeto que se propone la Asociación es el estudio de las literaturas, de las religiones, de las ciencias arias y orientales, y como una parte de sus miembros se dedica a la interpretación de los antiguos dogmas místicos y de las leyes no explicadas de la naturaleza, se podría ver en ella una especie de academia hermética, bastante ajena a las cosas de la vida. Sin embargo, uno es traído rápidamente a la realidad por la naturaleza de las publicaciones que ella hace o que recomienda y por la declaración contenida en la revista Lucifer , publicada en Londres, y reproducida en Le Lotus del mes de enero pasado: “No es un Teósofo aquél que no practique el altruismo, (lo contrario al egoísmo) ; que no esté preparado a compartir su último bocado con uno más débil o más pobre que él; que descuide ayudar al hombre, su hermano, cualquiera que sea su raza, su nación o su creencia, en cualquier tiempo y en cualquier lugar que él lo vea sufriendo. y que preste oídos sordos al llanto de la miseria humana; y que finalmente escuche calumniar a un inocente, teósofo o no, sin tomar su defensa, como la haría para él mismo ”. Esta declaración no es cristiana, dado que no tiene en cuenta las creencias, que ella no hace proselitismo para ninguna comunión, y que de hecho los cristianos han empleado ordinariamente la calumnia en contra de sus adversarios, como por ejemplo en contra de los maniqueos, los protestantes y los judíos. Ella es aún menos musulmana o brahmánica –. Ella es puramente buddhistica: las publicaciones prácticas de la sociedad son. ya sean libros buddhisticos traducidos, o bien obras originales inspiradas por la enseñanza de Buddha. La Sociedad tiene por lo tanto un carácter buddhistico.

Ella se defiende un poco por miedo a tomar un color sectario y exclusivo. Sin embargo no tiene razón: el buddhismo verdadero y original no es una secta, es apenas una religión. Es más bien una reforma moral e intelectual, que no excluye ninguna creencia, pero que no adopta ninguna. Esto es lo que hace la Sociedad Teosófica … [P. P. 368 – 69 ]

Al hablar del Buddhismo, el Sr. Burnouf tiene constantemente a la vista al Buddhismo primitivo, esta magnífica eflorescencia de virtud, de pureza y amor de la cual el cisne de Kapilavastu arrojó las semilla sobre el suelo de la India, sobre ese punto nosotros estamos de acuerdo con él. El código de moral establecido por Buddha es el más grande tesoro que haya sido dado a la humanidad: ésta religión, o más bien esta filosofía se aproxima a la verdad o ciencia secreta, mucho más que ninguna otra forma o creencia exotérica. Nosotros no podemos proponer un ideal moral más elevado que esos nobles principios de fraternidad, de tolerancia de desprendimiento, y la moral buddhista representa poco más o menos exactamente la moral teosófica. En una palabra no nos podrían hacer un honor más grande al llamamos buddhistas, si no tuviésemos ya el honor de ser teósofos.

Pero la Sociedad Teosófica se defiende muy seriamente, y no solamente por la forma, de haber sido creada “para propagar los dogmas de Buda ”, Nuestra misión no es de propagar dogmas no más buddhistas que védicos o cristianos; nosotros somos independientes de toda fórmula, de todo ritual, de todo exoterismo. Ante las tentativas de invasión hechas por cristianos fervorosos pero cristianos, hemos podido parangonar los nobles principios de la ética buddhista. Los dirigentes de la Sociedad han podido declararse personalmente buddhistas, lo cual les ha sido bastante reprochado; uno de

ellos ha consagrado su vida a la regeneración de esa religión en su tierra de origen. Que le arrojen la primera piedra aquellos que no comprendan las necesidades de la India actual y no deseen el restablecimiento de esta antigua patria de virtudes. Pero eso no compromete al cuerpo Teosófico, como tal, frente al buddhismo eclesiástico, como tampoco el cristianismo de algunos de sus miembros no lo compromete respecto a ninguna iglesia cristiana. Precisamente porque el Buddhismo actual necesita ser regenerado, desembarazado de todas las supersticiones y de todas las restricciones que lo han invadido como plantas parásitas, cometeríamos un gran error al tratar de injertar un botón joven y sano sobre una rama que ha perdido su vitalidad, aunque esté quizás menos seca que las otras ramas. Es infinitamente más sabio ir de inmediato a las raíces, a las fuentes puras e inalterables de donde el mismo Buddhismo ha sacado su poderosa savia. Nosotros podemos iluminarnos directamente de la pura “Luz de Asia ”; ¿qué objeto tendría detenernos bajo su sombra deformada?A pesar del carácter sintético y teosófico del Buddhismo primitivo, el Buddhismo actual se ha convertido en una religión dogmática y se ha fragmentado en sectas numerosas y heterogéneas. La
historia de esa religión y de las otras está allí para prevenimos en contra de las disposiciones a medias. Vean la reforma parcial denominada Protestantismo: ¿Son los resultados lo suficientemente satisfactorios como para comprometemos en remiendos? La misma Arya Samaj no es después de todo que un esfuerzo nacional, mientras que la posición esencial de la Sociedad Teosófica es la de afirmar y mantener la verdad común a todas las religiones, la verdadera verdad, que no han podido ensuciar las invenciones, las pasiones, ni las necesidades de las épocas, y de invitar a ella a todos los hombres, sin distinción de sexo, de color o de posición, y además de creencia.

El Sr. Burnouf nos pone en guardia en contra de la indiferencia. ¿Y de dónde viene ésta?Primero que nada de la indolencia. ese azote de la humanidad, y después del desaliento. Y si el hombre está cansado de símbolos y ceremonias de las cuales el sacerdote nunca da la explicación, pero de las que saca muy buenos beneficios, no será substituyendo nuestras capillas por bonzerías que sacudiremos ese embotamiento. Ha llegado el momento en que todos los campanarios no tiene más que una tonada: están tocando al aburrimiento. Pretender reinstalar la religión de Buddha sobre la ruinas de la de Jesús, sería tanto como querer sostener al árbol muerto con un palo seco. Nuestro amigo nos advierte él mismo que la humanidad está cansada hasta de las palabras Dios y religión. Hacemos notar, a este propósito, que el término teosofía , el cual significa sabiduría divina , no implica necesariamente la creencia en un dios personal. Creemos que la doctrina de los teósofos ha sido suficientemente expuesta como para necesitar insistir en este tema. Ammonio Saccas, Plotino, Jámblico, Porfirio, Proclo eran teósofos; y si tan sólo fuese por respeto a esos nombres. nosotros podemos muy bien conservar ese título.

No, la Sangha de los Buddhistas no puede ser restablecida en nuestra civilización. En cuanto, al Buddha mismo, nosotros lo veneramos como al más grande sabio y, más grande benefactor de la humanidad, y nunca perdemos ninguna ocasión para reivindicar sus derechos a la admiración universal. Pero. ante la presencia de esta terrible ley, que hace siempre degenerar la admiración en adoración y a ésta en superstición. en presencia de esta cristalización desesperante que se opera en los cerebros dispuestos a la idolatría y, que excluye de ellos todo aquello que no sea el ídolo, ¿sería prudente exigir para el hermano mayor de Jesús el estrecho lugar en donde este último sufre un culto sacrílego? ¡Ay! ¡Será posible que haya hombres tan egoístas para sólo poder amar a un ser, tan serviles para sólo querer servir a un maestro a la vez!

Queda entonces Dharma : ya hemos dicho en qué alta estima tenemos a la moral buddhista. Pero la Teosofía se ocupa de algo más que de reglas de conducta: ella realiza el milagro, de poder reunir una moral pre –buddhista, con una metafísica pre –védica y, con una ciencia pre –hermética. El desarrollo teosófico hace entrar en juego a todos los principios del hombre, a sus facultades intelectuales así como a sus facultades espirituales, y, los dos últimos objetos de nuestro programa tienen más importancia de lo que El Sr. Burnouf parece concederles. Podemos asegurarle que si nuestra Sociedad recibiera la adhesión de muchos hombres de su valía, ella seria el canal de un torrente de ideas nuevas tomadas de fuentes antiguas: un torrente de innovaciones artísticas, económicas, literarias y científicas lo mismo que filosóficas, fecundo para el porvenir de manera diferente al primer Renacimiento. Allí habrá más de una coloración académica: la misma academia aprenderá el alfabeto que permite leer claramente, entre líneas, el sentido tan obscuro y frecuentemente tan insignificante en apariencia, de las escrituras antiguas. Esta clave está al alcance de aquellos que tienen el valor de levantar la mano para tomarla, y esta clave la poseía Buddha, ya que él era un adepto de alto rango. Es verdad que no existen misterios o esoterismo en las dos principales iglesias buddhistas, la del Sur y la del Norte. Los Buddhistas pueden muy bien contentarse con la letra muerta de las doctrinas de Siddhârtha Buddha, ya que hasta este día, afortunadamente no existe una más noble; no hay ninguna que pueda producir efectos más importantes, sobre la ética de las masas. Pero aquí está el error más grande de los orientalistas. Hay una doctrina del cuerpo exterior del Buddhismo eclesiástico. Este último, puro, casto e inmaculado como las nieves vírgenes de las cúspides de los Himalayas, está sin embargo igualmente tan frío y tan desolado en lo referente a la condición del hombre post mortem . El sistema secreto era enseñado sólo a los Arhats , generalmente en el subterráneo de Saptapama (Sattapani de Mahavamsa , conocido por Fa –hian bajo el nombre de gruta cheta cerca del monte Baibhâr en Pali Webhâra) , en Rajagriha, antigua capital de Magadha; era enseñado por el mismo señor Buddha, entre las horas de Dhyâna (contemplación mística) . Es de esta gruta, llamada en tiempos de Shâkyamuni, Saraswati o cueva de los bambúes, que los Arhats iniciados en la sabiduría secreta, llevaron consigo su instrucción y su ciencia más allá de los Himalayas, en donde la doctrina secreta es enseñada hasta la fecha. Si los Indos del Sur, los invasores de Ceilán no hubiesen “amontonado en pilas tan altas como la copa de los cocoteros ” las ollas de los buddhistas y no las hubiesen quemado, al igual que los Cristianos quemaron todos los archivos secretos de los Gnósticos y de los iniciados, los Orientalistas tendrían la prueba de esto, y no tendríamos necesidad de afirmar ahora ese hecho bien conocido. Los tres objetos del programa teosófico pueden resumirse en tres palabras: Amor, Ciencia, Virtud , cada una de las cuales es inseparable de las otras dos. Revestida con ésta triple armadura. la Sociedad Teosófica realizará el milagro que le pide el Sr. Burnouf y echará por tierra al dragón de la “lucha por la existencia ”. Ella lo hará, no negando la existencia de la ley, en cuestión. sino asignándole su lugar adecuado en el orden armónico del universo. develando su naturaleza y significado; mostrando que esta pseudo ley de vida es en realidad una ley de muerte, una ficción de las más peligrosas. en lo que respecta a la familia humana. Bajo tales premisas, la “conservación de sí ” es un suicidio lento y seguro, una política de mutuo homicidio. Por su aplicación Práctica, los hombres se hunden y retroceden de más en más hacia el grado animal de evolución. La lucha por la existencia, aún sobre las nociones de la economía política, que no se eleva por arriba del plano material, sólo se aplica al ser físico y para nada al ser moral. Ahora bien, es bastante creíble a primera vista, para aquél que ha penetrado un poco en la constitución de nuestro universo ilusorio en pares de contrarios, que, sí el egoísmo es la ley del extremo animal, el altruismo deba ser la ley del otro extremo; la fórmula del combate por la vida es cada vez menos cierta a medida que se suben los grados de la escala, esto es, a medida que uno se aproxima a la naturaleza espiritual: pero para aquellos que no han desarrollado las facultades de esta parte de su naturaleza, las leyes que la rigen deberán permanecer en un estado de convicción sentimental. La Teosofía nos indica la ruta a seguir para que ésta intuición se cambie en certeza; por ello. el progreso individual que ella pide a sus discípulos es la única salvaguarda en contra del peligro social del cual nos amenaza nuestro critico; para reformar la sociedad hay que comenzar reformándose a uno mismo. No es la política de la conservación de sí, ni los intereses de una u otra personalidad, bajo sus formas finita y física las que podrán conducirnos al fin deseado y resguardar a la Sociedad Teosofía en contra de los efectos del huracán social, no obstante que esta personalidad representará el ideal humano, y aunque ésta égida o protección fuese la del mismo Buddha en persona. La salvación está en el debilitamiento del sentido de separación entre las unidades que componen el todo social: por ello ese resultado sólo puede lograrse por medio de un procedimiento de iluminación interior. La violencia jamás asegurará el pan y, el confort para todos; y tampoco será por medio de una fría política de razonamiento diplomático que será conquistado el reino de paz y, de amor, de ayuda mutua y de caridad universal, la tierra prometida donde habrá “pan para todo el mundo ”. Cuando se comience a comprender que es precisamente el egoísmo personal y feroz, el gran resorte de la lucha por la existencia, que en el fondo es la única causa de la miseria humana. que una vez más es el egoísmo nacional esta vez y la vanidad de Estado lo que provoca a los gobiernos y, a los individuos ricos, a enterrar enormes capitales y, a hacerlos improductivos al erigir espléndidas iglesias, y entreteniendo a un montón de obispos perezosos, verdaderos parásitos de sus rebaños: sólo entonces la humanidad tratará de remediar el mal universal por medio de un cambio radical de política. Sólo las doctrinas teosóficas pueden realizar este cambio de manera pacífica. Es por la unión estrecha y fraternal de los Síes (o Seres) superiores de los hombres, por el crecimiento de la solidaridad del alma , por el desarrollo de ese sentimiento que nos hace sufrir al pensar en el sufrimiento del prójimo, que podrá ser inaugurado el reino de la igualdad y de la justicia para todos, y que se establecerá el culto del Amor, de la Ciencia y de la Virtud, ¡definido en este admirable axioma!: “No hay religión más elevada que la verdad ”.

NOTAS

1 El hecho que Nirvâna no quiere decir aniquilación ha estado afirmado y reportado en Isis sin Velo en donde la autora ha discutido el sentido etimológico dado por Max Müller y otros, y ha mostrado que “la extinción de una lámpara ” no implica ni siquiera la idea de que Nirvâna sea “la extinción de la consciencia ” (ver Vol. I. pp. 290. y Vol. II. pp. 1166 –17. 286. 320. 566. etc.)

LA ULTIMA CANCION DEL CISNE

H.P. BLAVATSKY

La Ultima Canción del Cisne

(The Last Song of the Swan, Lucifer 1890) [Artículo por H. P. Blavatsky]

   Veo, antes de mi raza, una era o algo por el estilo.
   Y se me envía a mostrar una senda entre las espinas
   Para que penetren mi carne.
   Bien, depositaré mis huesos
   En alguna anfractuosidad del sendero escabroso;
   La humanidad, en períodos mejores, se erguirá donde yo caí
   Y cantando, seguirá el viaje en grupos perfectos,
   Donde yo me había encaminado a solas [...]
   —Theodore Parker

¿De dónde procede la noción poética, sin embargo muy fantástica, aun en mito, según la

cual los cisnes cantan sus elegías fúnebres? Existe una leyenda nórdica al respecto; pero se remonta sólo al medioevo. La mayoría de nosotros ha estudiado la ornitología y, cuando éramos jóvenes, nos familiarizamos mucho con los cisnes de toda clase. En esos años inocentes, de luz solar perenne, existía una atracción misteriosa entre nuestra mano dañina y las plumas inmaculadas de la cola roma de este hermoso Rey acuático de voz telúrica. La mano que ofrecía, engañosamente, una o dos galletas, mientras la otra jalaba una pluma o más, a menudo recibía su castigo junto con nuestros oídos. Pocos ruidos pueden compararse, en cacofonía, al grito de esta ave, a pesar de que sea el cisne americano «silbador» o el «trompetista.» Los cisnes resoplan, traquetean, chillan y sisean; pero es cierto que no cantan, especialmente si tratan de picarte bajo la indignidad de un asalto injusto a sus colas. Pero escucha la leyenda: «Cuando el cisne sabe que la vida está por terminar, eleva su cabeza y, entonando un canto largo y melodioso, una trágica canción de muerte, la noble ave envía hacia el cielo una protesta melodiosa, un lamento que lleva al llanto a seres humanos y a animales, vibrando en los corazones de quienes lo oyen.»

Así es: «los que lo oyen.» ¿Quién ha oído, alguna vez, esa canción entonada por un cisne? No vacilamos en proclamar el significado de tal declaración, aun como licencia poética, una de las numerosas paradojas de nuestra incongruente era y mente humana. No tenemos objeciones serias que hacer, debido a nuestros pensamientos personales, contra Fenelon, el arzobispo y orador al cual se le tilda de «Cisne de Cambrai»; pero protestamos contra el mismo elogio dudoso endilgado a Shakespeare. No fue una actitud cuerda la de Ben Jonson de llamar: «dulce cisne de Avon» al más grande genio que Inglaterra tuvo. Y con respecto al apodo que se dio a Homero, llamándole: «el Cisne de Meandro»1, ésta es una calumnia póstuma, que la revista Lucifer no encuentra las palabras suficientemente fuertes para condenarla y denunciarla.

***

Apliquemos la idea ficticia a las cosas, más bien que a los seres humanos, recordando que el cisne, un símbolo del Brahm Supremo y uno de los avatares del Júpiter amoroso, era, también, una efigie simbólica de los ciclos; al menos, de las postrimerías de todo ciclo importante en la historia humana. Los lectores podrán pensar que es un emblema extraño y difícil de explicar. Sin embargo, tiene su razón de ser. Probablemente: todo esto fue sugerido por el hecho de que el

cisne ama nadar de forma circular e inclina su cuello largo y armonioso en un círculo, por eso no era, después de todo, un emblema equivocado. Sin embargo: la idea antigua era más gráfica, explícita y, ciertamente, más lógica que la más reciente, que hace de la garganta del cisne un instrumento de modulaciones musicales, convirtiéndole en un dulce cantante; además de ser un vidente.

La última canción del «Cisne Cíclico» actual nos presagia una señal malévola. Algunos le oyen chillar como una lechuza y graznar como el cuervo de Edgard A. Poe. La combinación de los números 8 y 9, acerca de la cual hablamos en el artículo de fondo del mes pasado,2 ya ha fructificado. Apenas acabamos de mencionar el pavor que los Césares y los Poderosos del mundo le tenían al número 8, que postula la igualdad de todos los seres humanos y de su combinación fatal con el 9, que representa la tierra bajo un principio maligno y este principio empezó a hacer estragos entre los pobres potentados y sus sujetos, la sección más influyente de la sociedad. Ultimamente, la influenza ha mostrado una predilección extraña y misteriosa por los componentes de las familias reales. Uno a uno, la influenza ha diezmado a sus miembros y la muerte los ha puesto en posición igualitaria a sus mozos y cocineras. Así pasa la gloria del mundo. La primera víctima fue la emperatriz Dowager de Alemania; luego la ex-emperatriz de Brasil, el Duque de Aosta, el Príncipe William de Hesse Philippstal, el Duque de Montpensier, el Príncipe de Swarzburg Rudolstadt, la esposa del Duque de Cambridge y un gran número de generales, embajadores, estadistas y sus suegras. ¿Dónde, cuándo y en cuál víctima detendrás tu camino implacable, oh influenza «inocente e inofensiva?»

Cada uno de estos cisnes reales y semi-reales ha cantado su última canción, yendo a «ese país» de donde todo «viajero retorna,» a pesar de que el versículo del aforismo diga lo contrario. Sí; ahora solucionarán el gran misterio por sí solos y la teosofía y su enseñanza adquirirá más partidarios y creyentes entre la realeza en el «cielo» que los que tiene entre esta casta en la tierra.

¿Qué es esta influenza a la cual le damos el nombre equivocado de «rusa,» la cual parece ser el chivo expiatorio, mientras dura, de los pecados de omisión y comisión de la facultad médica y sus doctores a la moda? Las autoridades médicas, de vez en cuando, han osado pronunciar algunas palabras rimbombantes, sin embargo nos dicen muy poco acerca de la verdadera índole de la influenza. Parece que han captado, aquí y allá, un indicio de un hilo patológico que señala, muy vagamente, causas bacteriológicas; sin embargo están tan distantes de la solución del misterio, como siempre lo han estado. Las lecciones prácticas que resultan de todos estos varios casos han sido numerosas; pero las deducciones entresacadas no parecen ser otro tanto copiosas o satisfactorias.

¿Qué es, en realidad, este monstruo desconocido que parece viajar con la rapidez de alguna noticia sensacional a la cual se le dio origen para deshonrar a una criatura humana; que es casi ubicua y que muestra una discriminación tan extraña al escoger sus víctimas? ¿Por qué ataca a los ricos y a los poderosos en proporción superior que a los pobres y a los insignificantes? ¿Es, en realidad, sólo un «microbio ágil» como quiere hacernos pensar Symes Thomson? ¿Es verdad que el bacilo de la influenza acaba de ser identificado en Viena por los doctores Jolles y Weichselbaum o es simplemente una trampa y una ilusión como muchas otras? ¿Quién sabe? Hasta la fecha, la cara de nuestra huésped importuna: la llamada «influenza rusa,» está velada, aunque su cuerpo resulta ser grave para muchos, especialmente para los viejos y los débiles y, casi invariablemente, es fatal para los inválidos. El doctor Zedekauer, una gran autoridad médica en las epidemias, acaba de afirmar que esta enfermedad ha sido siempre la precursora del cólera, por lo menos en San Petersburgo. Esto es, al menos, una declaración muy extraña. Lo que ahora se llama «influenza,» en el pasado se le conocía como gripe y, en Europa, como una epidemia, siglos antes de la primera aparición del cólera en las llamadas tierras civilizadas. La biografía y la historia de la influenza o la «gripe,» pueden resultar interesantes para algunos lectores; esto es lo que entresacamos de fuentes autorizadas.

** *

Su primera visita, según queda grabada en la ciencia médica, se remonta al año 1510 en la isla de Malta, en el Mediterráneo. En 1577, la joven influenza se convirtió en una terrible epidemia que viajó de Asia a Europa, desapareciendo en América. En 1580, una nueva epidemia de gripe visitó Europa, Asia y América, matando a los ancianos, los débiles y los inválidos. En Madrid la mortalidad fue enorme y sólo en Roma perecieron 9 mil personas. En 1590 la influenza apareció en Alemania y, de allí pasó, en 1593, a Francia y a Italia. En 1658-1663 visitó sólo Italia; en 1669, Holanda; en 1675, Alemania e Inglaterra; en 1691, Alemania y Hungría. En 1729 toda Europa sufrió muy terriblemente a causa del visitante «inocente.» Sólo en Londres 908 personas murieron en la primera semana, llegando a 60 mil enfermos y el 30 por ciento murió por el catarro o la influenza en Viena. En 1732 y 1733, en Europa, Asia y América, apareció una nueva epidemia de gripe. Fue casi universal en los años 1737 y 1743, cuando durante su primera semana, Londres perdió mil personas. En 1762 se desató en el ejército británico en Alemania. En 1775, diezmó a un sinnúmero de ganado y de animales domésticos. En 1782, en un solo día murieron 40 mil personas en San Petersburgo. En 1830, la influenza viajó por todo el mundo y, sólo esta vez, como primera pionera del cólera. Volvió entre 1833 y 37. En 1847 mató más personas en Londres que el cólera. En 1858 asumió un carácter epidémico, nuevamente, en Francia.

Leyendo el periódico de San Petersburgo: Novoyé Vremya, aprendemos que el doctor Hirsh muestra que de 1510 a 1850, se han desatado más de 300 grandes epidemias de gripe o influenza, tanto generales como locales, severas y débiles. Según los datos anteriores, como la influenza ha sido muy leve este año en San Petersburgo, es obvio que no se le puede llamar «rusa.» Lo que se sabe de sus características muestra, en cambio, que tiene una naturaleza cosmopolita muy imparcial. La rapidez tan extraordinaria con que actúa, le ganó el nombre, en Viena, de ataque fulminante del catarro. No tiene nada en común con la gripe ordinaria, tan fácilmente atrapada en un clima frío y húmedo. Además: no parece producir ninguna enfermedad particular que pueda localizarse; pero actúa, de forma fatal, en el sistema nervioso y, especialmente, en los pulmones. La mayoría de las muertes por influenza, se deben a la parálisis pulmonar.

** *

Todo esto es muy significativo: una enfermedad epidémica; pero no contagiosa que actúa por dondequiera, tanto en lugares limpios como sucios, en localidades sanitarias y no sanitarias; no les hace falta evidentemente, ningún centro de contagio del cual empezar. Una epidemia que se riega como una corriente de aire, abrazando países enteros y partes del mundo, atacando, al mismo tiempo, al marinero en medio del océano, al heredero al trono en su palacio, a los pobres hambrientos en los barrios de los desheredados, inmersos y embebidos en lo sucio y al aristocrático en su sanitario en las montañas, como Davos en Suiza,3 donde no se puede, por cierto, atribuir a una falta de arreglos sanitarios. Tal enfermedad no puede compararse con las epidemias de tipo común como el cólera, ni se le puede considerar como si los parásitos o los microbios microscópicos de una clase u otra fueran la causa. Para demostrar la falacia de tal idea, la querida influenza atacó de manera muy virulenta a Pasteur, el «matador de los microbios» y a su grupo de asistentes. ¿Acaso no parece que la causa que produce la influenza es más bien cósmica que bacteriana y que se debería buscar, más que en cualquier otro sitio, en estos cambios anormales en nuestra atmósfera, que han lanzado a las estaciones en el caos, desfasándolas en todo el globo en los últimos años?

¿No se afirma, por primera vez, que todas estas misteriosas epidemias, como la influenza actual, derivan de una exuberancia anormal del ozono en el aire? Muchos doctores y químicos de renombre concuerdan con los ocultistas en admitir que: este gas sin sabor, incoloro e inodoro que se le conoce como oxígeno, «el que sustenta la vida» de todo lo que vive y respira, a veces tiene dificultades familiares con sus colegas y hermanos, cuando trata de superarlos en volumen y peso, convirtiéndose en más pesado de lo debido. En síntesis: el oxígeno se vuelve ozono. Esto probablemente explicaría los síntomas preliminares de la influenza. El oxígeno, al descender y al derramarse sobre la tierra con rapidez extraordinaria, produce una combustión aun más grande, de aquí deriva la terrible temperatura en el cuerpo del paciente y la parálisis de los pulmones muy débiles. Acerca del ozono, la ciencia nos dice que: «La exuberancia del ozono bajo el estímulo poderoso de la electricidad en el aire produce, en las personas nerviosas, ese sentimiento inexplicable de miedo y depresión que ellas experimentan, muy a menudo, antes de una tormenta […] La cantidad de ozono en la atmósfera varía según la condición meteorológica bajo leyes hasta la fecha desconocidas para la ciencia.» Una cierta cantidad de ozono es necesaria, como sabiamente dicen, para motivos respiratorios y la circulación sanguínea. En cambio: «una dosis excesiva de ozono irrita los órganos de la respiración y un exceso del 1% de ozono en el aire mata a quien lo respira.» Esto es un caminar a lo largo de líneas muy ocultas. «El verdadero ozono es el Elixir de Vida,» dice La Doctrina Secreta, (Vol. I., pag. 144, segunda nota, v.o.) Que el lector compare lo que acabamos de escribir con lo que encontrará en La Doctrina Secreta acerca del oxígeno, considerado desde el punto de vista hermético y oculto (pag. 113-4, Vol. II., v.o.) y podrá entender mejor lo que algunos teósofos piensan de la influenza actual.

Como consecuencia: el corresponsal con inclinaciones místicas que escribió en el periódico Novoyé Vremya (N. 4931, 19 de Noviembre de 1889), dando buenos consejos sobre el tema de la influenza que acababa de aparecer, sabía lo que estaba diciendo. He aquí una recapitulación de su idea:

«[…] Es evidente que: las causas verdaderas de esta diseminación simultánea de la epidemia en todo el Imperio, bajo las condiciones meteorológicas y los cambios climáticos más variados, debe buscarse en otras áreas que en las condiciones higiénicas y sanitarias insatisfactorias […] La búsqueda de las causas que engendraron la enfermedad, produciendo su difusión, no corresponde sólo a los doctores; sino que sería el justo deber de los meteorólogos, los astrónomos, los físicos y los naturalistas en general, separados, oficial y sustancialmente, de los hombres de medicina.»

Esto desató una tempestad profesional. La modesta sugerencia fue prohibida y escarnecida y, una vez más, un país asiático, China, fue inmolado, como chivo expiatorio, al pecado de Fohat y a su progenie demasiado activa. Cuando la influenza y otros males relacionados, hayan diezmado a la realeza y a los regentes de esta esfera sublunar, quizá llegue el turno de los Didimos4 de la ciencia. Esto sería sólo un castigo justo por haber despreciado las ciencias «ocultas,» sacrificando la verdad a sus prejuicios personales.

** *

Mientras tanto: la última canción de muerte del Cisne cíclico ha empezado. Sólo unos pocos le ponen atención; pues la mayoría tiene oídos para no oír y ojos para quedarse ciegos. Sin embargo: los que la oyen la consideran una canción cíclica muy triste y muy distante de ser melodiosa. Ellos afirman que además de la influenza y otros males, la mitad de la población mundial está bajo la amenaza de una muerte violenta; esta vez merced al orgullo de los hombres de la ciencia exacta y el egoísmo de la especulación que todo lo quiere acaparar. Esto es lo que la nueva moda de «iluminación eléctrica» promete a cada ciudad grande, antes de que el ciclo moribundo se vuelva un cadáver. Estos son hechos y no las «especulaciones descabelladas de los teósofos ignorantes.» Ultimamente se reciben telegramas diarios que contienen advertencia de este tipo, acerca de los cables eléctricos en general y en particular en América:

Hoy se reporta que: en Newburgh, en el estado de Nueva York, ocurrió otro accidente fatal a causa del sistema de cables eléctricos suspendidos. Parece que un caballo, mientras se le guiaba a lo largo de su camino, tocó un poste de bronce con la nariz, cayendo fulminado en el suelo. Un hombre que se apresuró a ayudar al animal, al tocar la cabeza del caballo, murió inmediatamente y otro que trató de levantar al primer hombre, recibió una descarga terrible. La causa del accidente parece remontarse a un cable eléctrico que se había soltado, tocando una barra de hierro que se extendía del poste del edificio y, por ende: toda la fuerza de la electricidad pasaba del poste al suelo. El material aislante del cable se había saturado completamente con la lluvia.» (Morning Post, 21 de Enero.)

Esta es una perspectiva alegre y parece, en realidad, como si fuera una de las «últimas canciones del Cisne» de la civilización práctica. Sin embargo hay alivio en Gilead hasta en la última hora de nuestro siglo dispuesto a romper la cara y a patear la verdad. Unos clérigos intrépidos han reunido su valor y se han atrevido a expresar, públicamente, sus reales sentimientos, exteriorizando un profundo desdén por la «gran hipocresía de la ‘palabrería religiosa’ barata, muy vigente en la actualidad.»5 Ellos congregan diariamente nuevas fuerzas y, hasta la fecha, los periódicos fanáticamente conservadores no temen permitir a sus corresponsales y cuando la ocasión lo requiera, asestar un golpe a las caras de la Hipocresía y de la señora Grundy.6 Es cierto que el tópico que exteriorizó la verdad integral, aunque no bien acogida, en el Morning Post, se merecía ser enumerado entre tal excepción. Un corresponsal, el señor W. M. Hardinge, hablando de la Hermana Rosa Gertrude, que acaba de partir rumbo a la isla de Molokay de los leprosos, sugiere que:

«se debería agregar un retrato de esta señorita en nuestras galerías nacionales y Edward Clifford sería, seguramente, el artista adecuado. Yo contribuiría, voluntariamente, a que algún pintor hábil grabara, permanentemente, en cualquier modo, eso que encierra un alma tan santa. Una persona de este tipo, desgraciadamente demasiado rara en Inglaterra, debería ser más fructífera que los preceptos.»

Amen. Preceptos y sermones altisonantes en las iglesias a la moda, hay más de lo que las personas esperaban; mientras no hay traza del verdadero trabajo práctico diario como hacía Cristo, excepto cuando lleva al elogio y a la mención de los nombres de los presuntos filántropos en los periódicos. Además: este tema del Calvario voluntario escogido por la Hermana Rosa Gertrude es verdaderamente «demasiado raro» por dondequiera, no sólo en Inglaterra. La joven heroína, al igual que su noble antecesor, el Padre Damián,7 es una verdadera Teósofa en la vida y en la práctica diaria y el padre Damián es el más grande ideal de todo seguidor genuino de la religión-Sabiduría. Ante este trabajo de Teosofía práctica, la religión, el dogma, las diferencias teológicas y académicas y hasta el conocimiento esotérico mismo, son simples accesorios, detalles fortuitos. Todos estos deben dar prioridad y desaparecer ante el Altruismo (el verdadero altruismo de un Buddha y de un Cristo)8; así como las lenguas flameantes de las lámparas de gas en las calles palidecen y quedan eclipsadas ante el sol naciente. La Hermana Rosa Gertrude, no sólo es una gran heroína santa; sino también un misterio espiritual, un EGO insondable según las líneas puramente intelectuales y psíquicas. Es cierto, se oye de conventos enteros que se han dedicado al mismo trabajo voluntariamente en Molokai y lo creemos a la vez, aunque tal declaración se haga más para glorificar a Roma que al Cristo y a su trabajo. Pero aunque sea verdadero, esta entrega no es igual. Hemos conocido monjas que estaban dispuestas a caminar sobre el fuego para salirse de la vida conventual. Una de ellas confesó, en la angustia de un momento de desesperación, que la muerte era dulce y hasta la perspectiva de las torturas físicas en el infierno eran preferibles a la vida en el convento y a sus torturas morales. Para esta persona, la perspectiva de obtener algunos años de libertad y aire libre, consciente de que hubiera muerto por la lepra, no es un sacrificio, sino una elección entre el mal menor. Pero el caso de la Hermana Rosa Gertrude es muy diferente. Ella dejó una vida de libertad personal, un hogar sereno y una familia que la quería, todo lo que una joven considera importante en su vida a fin de efectuar, sin ostentación, un trabajo que requiere el más grande heroísmo, una tarea muy ímproba, mediante la cual no puede salvar de la muerte y del dolor a sus hermanos y hermanas; sino sólo aliviar y mitigar sus torturas morales y físicas. Ella no buscó ninguna notoriedad, evitando la admiración o hasta la ayuda pública. Simplemente cumplió al pie de la letra lo que su MAESTRO le pidió. Se preparó para dirigirse, sin que nadie lo supiera y sin recompensa en esta vida, hacia una muerte casi segura, antecedida por años de tortura física incesante a causa de la enfermedad más terrible que todas. Y lo hizo, no como los escribas y los fariseos que ejecutan sus deberes prescritos en la calle y en las sinagogas públicas; sino como lo ordenó el Maestro: a solas, en el cuarto privado de su vida interna, cara a cara sólo con el «Padre en secreto,» tratando de esconder el más grande y el más noble de los actos humanos; así como uno trata de ocultar un crimen.

Por lo tanto: tenemos razón en decir que: por lo menos en este siglo, la Hermana Rosa Gertrude es, así como lo era el Padre Damián antes que ella, un misterio espiritual. Es la manifestación rara de un «Ego Superior,» libre de los enlaces de todos los elementos del ego inferior. Pero estos elementos lo influencian sólo en lo referente a los errores de sus percepciones sensoriales terrestres, es decir: la forma religiosa; por ende: hacen transpirar un verdadero testigo de eso que es aun humano en su Personalidad, es decir: sus poderes razonadores. De aquí deriva el autosacrificio incesante y determinado de tales naturalezas hacia eso que parece deber religioso; mientras que es, en realidad, la esencia genuina y el ser de la Individualidad latente, la «compasión divina,» la cual «no es un atributo; sino la ley de las leyes, la Armonía eterna, el SER de Alaya» (La Voz del Silencio.) Es esta compasión, cristalizada en nuestro ser real, la que susurra, día y noche, a tales personas como el Padre Damián y la Hermana Rosa Gertrude, lo siguiente: «¿puede haber beatitud cuando la humanidad sufre? ¿Deberías ser salvado y oír a los demás llorar?» Sin embargo, una disciplina y una educación religiosa han obnubilado la «personalidad» a la presencia y a la naturaleza reales del SER SUPERIOR y, por lo tanto, no reconoce la voz de Este último, confundiéndola, en su ignorancia indefensa, con la Forma externa y extraña que le enseñaron a considerar como una Realidad divina. Esto induce a la personalidad a enviar al cielo y al exterior, en lugar del interior, los pensamientos y las oraciones, cuya realización se encuentra en su SER. Las hermosas palabras de Dante Rossetti con una aplicación más elevada, dicen:

[…] ¡Mira! Tu ley pasó
Para que mi amor sea manifestado Para servirte y honrarte;
Así lo hago y reboso de deleite, Aceptado por el servidor de tu regla.

¿Cómo es que la ceguera se ha arraigado tan profundamente en la naturaleza humana? La filosofía oriental nos contesta pronunciando dos palabras, entre muchas otras, muy significativas y muy mal entendidas por nuestra generación: Maya y Avidya o: «Ilusión» y eso que es, más bien, lo opuesto del conocimiento o su ausencia, en el sentido de la ciencia esotérica, y no la «ignorancia» como se traduce generalmente.

Para la mayoría de nuestros críticos superficiales, todo lo antes dicho parecerá, indudablemente, tan cierto como las palabras y las pláticas eruditas de Partington. Aquellos que creen que han solucionado todos los misterios de la naturaleza y quienes sostienen que sólo la ciencia oficial tiene el derecho de resolver, para la Humanidad, los problemas que se hallan escondidos en las anfractuosidades de la compleja constitución humana, jamás nos entenderán. E incapaces de penetrar nuestro verdadero sentido, al educarse en los patrones de la negación moderna, pueden esforzarse, como siempre lo hicieron, en alejar con sus trapos científicos para fregar, las aguas del gran océano del conocimiento oculto. Pero las olas de Gupta Vidya no han alcanzado estas orillas para formar nada más que un poco de fango y una seria comparación con ellos resultará ser tan desigual, así como la lucha de la Dama Partington con las aguas del océano Atlántico. Bueno, no importa, pues millares de teósofos nos entenderán fácilmente. Al fin y al cabo, el perro guardián apegado a la tierra y encadenado a la materia por el prejuicio y las ideas preconcebidas, puede ladrar y aullar al pájaro que emprende su vuelo más allá de la pesada neblina terrenal; sin embargo, nunca podrá detener su levantarse; ni nuestros cinco sentidos limitados y oficiales pueden impedir, a nuestras percepciones internas, buscar, descubrir y, a menudo, resolver los problemas escondidos más allá del alcance de los sentidos y que trascienden, también, los poderes discernidores de quienes niegan un sexto y un séptimo sentido en el ser humano.

El Ocultista y el Teósofo serios ven y reconocen los misterios psíquicos y espirituales y los secretos profundos de la naturaleza, tanto en toda partícula volátil del polvo como en las manifestaciones gigantescas de la naturaleza humana. Para él hay pruebas por dondequiera de la existencia de un Espíritu-Alma universal y el pequeño nido de un colibrí presenta tantos problemas como el huevo dorado de Brahmâ. Sí, él reconoce todo esto y, postrándose con profunda reverencia ante el misterio de su templo interno, repite las palabras de Víctor Hugo:

Lucifer, February 1890 Notas

El nido que el ave ha construido, Tan pequeño,
Es una cosa profunda.
El huevo tomado de la selva

Hará falta al equilibrio del mundo.

1 Río de Asia Menor que desemboca en el mar Egeo. (N.d.T.)

2 «¡1890!, el Mañana del Nuevo Año,» artículo aparecido en la revista Lucifer de Enero de 1890. Véase el folleto de H.P.B. titulado: «Símbolos y Prácticas Ocultas.»—Ed.

3 «El honorable Coronel Napier no podrá participar en el funeral de su padre, Lord Napier de Magdala, debido a un severo ataque de influenza en la ciudad suiza de Davos.» (The Morning Post, 21 de Enero de 1890.

4 O Santo Tomases en castellano (N.d.T.)

5 Reverendo Hugh B. Chapman, Vicario de San Lucas, Camberwell, en The Morning Post del 21 de Enero.

6 Lenguaje figurado que H.P.B. usa para indicar la opinión pública mediocre. (N.d.T.)

7 Véase: La Clave de la Teosofía, donde se presenta lo que los teósofos piensan del Padre Damián, que sacrificó su vida por cuidar a los leprosos en la isla de Molokai.

8 No me estoy refiriendo a las insensateces de los positivistas.

LA VOLUNTAD Y EL DESEO

H.P. BLAVATSKY

(Will and Desire, Lucifer, oct. 1887) H. P. Blavatsky

La voluntad es posesión exclusiva del hombre en este nuestro plano de conciencia. Lo divide del bruto en el que sólo está activo el deseo instintivo.

El deseo, en su aplicación más amplia, es la fuerza creativa en el Universo. En este sentido es indistinguible de la Voluntad: pero nosotros los hombres nunca conoceremos el deseo bajo esta forma mientras sólo permanezcamos como hombres. Por consiguiente, la Voluntad y el Deseo son considerados aquí como opuestos.

Es así como la Voluntad es la progenie de lo Divino. del Dios en el hombre, el Deseo es la fuerza motriz de la vida animal.

La mayoría de los hombres viven en y por el deseo, confundiéndolo con la voluntad. Pero aquél que quiera lograr la realización, deberá separar la voluntad del deseo, y hacer de su voluntad el gobernante, ya que el deseo es inestable y, siempre está cambiando mientras que la voluntad es firme y constante.

Tanto la voluntad como el deseo son creadores absolutos. que forman al hombre mismo y, las circunstancias que lo rodean. Pero la voluntad crea inteligentemente –mientras que el deseo ciega e inconscientemente. Por lo tanto, el hombre se hace a sí mismo a la imagen de sus deseos, a menos que se cree a sí mismo a la semejanza de lo Divino. a través de su voluntad, la hija de la luz.

Su tarea es doble: despertar la voluntad. reforzándola por el uso y la conquista, para hacerla regidora absoluta dentro del cuerpo: y en paralelo a esto, purificar el deseo. El conocimiento y la voluntad son las dos herramientas para el logro de esta purificación.

LAS ESCALAS DE LA CONCIENCIA

Pablo Sender

Bienvenidos. En esta charla vamos a explorar un aspecto de las enseñanzas de Blavatsly que no es demasiado conocido. Se basa en algunas enseñanzas que dio al Grupo Interno, que había formado cuando vivía en Londres con un grupo de personas que querían no sólo estudiar la Teosofía en profundidad, sino también practicarla. Y parte de estas enseñanzas fueron publicadas en el tercer volumen de La Doctrina Secreta [publicada] por Annie Besant, que en la edición de seis volúmenes está en el quinto. 

Y el tema es «las escalas de la conciencia». Blavatsky explica que hay siete escalas, o siete estadios, por los que tiene que pasar cualquier percepción que tengamos del mundo exterior. Las primeras cuatro escalas tienen que ver con la percepción física; tienen que ver con la percepción del cuerpo, de la conciencia de las células, etc. Pero lo que vamos a examinar más profundamente son las tres escalas superiores, que tienen que ver con los diferentes estados de conciencia mental: desde la mente inferior hasta la mente superior. 

Dice en estas Instrucciones que la quinta escala es la del «discernimiento manásico», y explica que es la «autopercepción del manas inferior». Este es el estado de conciencia en el que se encuentra la mayoría de la gente en este punto de la evolución: funcionando a través de la mente inferior, que está fuertemente influenciada por las emociones. El discernimiento que uno puede hacer a través de la mente inferior está condicionado: condicionado por los recuerdos, por las emociones, como he mencionado, condicionado por las experiencias pasadas, por los deseos, por la cantidad de conocimiento que tenemos. Y esa es la escala más baja dentro de este sistema que Blavatsky desarrolla, en cuanto a nuestra posibilidad de percepción mental.

Ella dice que hay una escala superior, que es lo que ella llama «percepción volitiva», la sexta escala. Y como ejemplo, da «la aceptación voluntaria de una idea. Uno puede considerar o ignorar el dolor físico». En esta sexta escala entra lo que podríamos llamar fuerza de voluntad, la posibilidad de elegir, de escoger. 

En la escala anterior, en la quinta, hay muy poca posibilidad de elección. Se reacciona mecánicamente a la vida -como ya he dicho-, impulsado por las emociones, los deseos y condicionado por los recuerdos, las experiencias, de las que no somos muy conscientes. Por lo tanto, una persona que funciona simplemente en la quinta escala tiene muy poca libertad de elección. Cuando la persona elige algo, esa elección está generalmente motivada por deseos o miedos, no por lo que la conciencia realmente cree que es mejor. Es en la sexta escala donde comienza esa posibilidad [de elección]. Como ella dice, «la aceptación voluntaria de una idea». 

En general, cuando se vive en la quinta escala se absorben las ideas de forma inconsciente. En la sexta escala existe la posibilidad de cuestionar; cuestionar las ideas con las que hemos sido educados, con las que hemos crecido, o cuestionar las ideas que hemos desarrollado en nuestro pasado y que cuando nos encontramos con nueva información o nuevas experiencias uno tiene la posibilidad, la libertad, de cuestionar el pasado y cambiar. Esto empieza a ser posible cuando la persona puede vivir en esta sexta escala de conciencia. 

También dice la aceptación voluntaria no sólo de una idea, sino incluso del dolor o las emociones. Creo que esto de «se puede considerar o ignorar el dolor físico» es simplemente un ejemplo. Cuando podemos actuar desde la sexta escala, uno tiene la posibilidad de decidir qué hacer con el dolor, por ejemplo, si es físico, si es emocional, si es mental. Uno tiene, como decía, cierta libertad para decir: «Dejo que este dolor me invalide, dejo que este dolor se interponga en mis actividades diarias -ya sean físicas, mentales o emocionales- o uno tiene la posibilidad de decir: «Sé que el dolor está ahí pero lo ignoro, porque tengo que hacer esto o aquello». 

La mayoría de las personas, en este momento de la evolución, viven más o menos alternativamente en estas dos escalas. La mayor parte del tiempo viven en la quinta escala, en la escala de la reacción mecánica, pero la vida nos obliga a entrenarnos, por así decirlo, para intentar relacionarnos con la vida desde la sexta escala. Cuando tenemos que obligarnos a hacer algo que no nos gusta, como una madre que tiene que levantarse a las dos de la mañana para dar de comer al bebé, lo que por supuesto hace con amor, pero tiene la posibilidad de imponerse ese sacrificio porque la situación y el amor llevan a esa persona a elevar su conciencia a la sexta escala, donde uno puede ignorar el cansancio físico para hacer algo que sabe que es mejor, que es necesario. Incluso nuestro trabajo puede llevarnos a esto. La vida en general nos entrena para tener que hacer cosas que no queremos hacer, y al tener que hacer cosas que no queremos hacer estamos desarrollando esa posibilidad de elección -de elegir, no en el sentido de lo que me gusta o no me gusta, porque en ese caso estamos simplemente siguiendo el deseo- eligiendo hacer lo que está en contra de mi deseo o de mi preferencia, porque ese deseo y esa preferencia no es realmente mi ser sino que es parte de nuestras tendencias físicas, emocionales, etc. 

Por supuesto, para la vida espiritual hace falta algo más que tener la capacidad de elegir hacer algo físico que no nos gusta porque las circunstancias nos obligan. Eso es [sólo] el comienzo, para empezar a desarrollar o actuar desde la sexta escala. A medida que crecemos en esta escala, entonces este tipo de libertad de elección empieza a ser más profunda, empieza a ser una libertad en la que uno elige la acción correcta desde un punto de vista espiritual, por ejemplo, aunque nuestros deseos traten de llevarnos en otra dirección. 

Y eventualmente, a medida que crecemos a través de esta sexta escala, hay una última escala dentro de la conciencia mental que comienza a estar disponible para nosotros (a medida que profundizamos nuestra actividad en la sexta escala). Y esta nueva escala, esta escala superior, que es la escala más alta -como decía- dentro de nuestra conciencia mental, Blavatsly la llamó «apercepción espiritual totalmente consciente». Y ella define la palabra «apercepción». Ella dice que significa la autopercepción; el observar, el percibir lo que está sucediendo con nosotros. 

En general, en la quinta escala hay básicamente percepción de lo externo, no tanto de lo interno. Si lo externo produce una reacción en nosotros, directamente reaccionamos así, sin siquiera darnos cuenta de que estamos reaccionando, y lo que está impulsando, digamos, esa reacción es el mundo externo. En la sexta escala empezamos a tener cierta conciencia del mundo interno, porque ahí es donde empezamos a ver que hay una elección entre hacer lo que las circunstancias externas nos impulsan a hacer, o hacer lo que nuestra conciencia, la voz de nuestra conciencia, por ejemplo, nos dice que es correcto hacer. Entonces empieza a haber un nivel de percepción interna, de autopercepción. En la séptima escala, la autopercepción es una de las características principales. Así que ella dice que eso es lo que significa «apercepción»: percepción de uno mismo. 

Blavatsky añade: «acción consciente» (porque ahora ya no estamos reaccionando mecánicamente, sino que hay plena conciencia de nuestra acción y de la motivación de la acción) y dice: «cuando la atención se fija en la percepción», en el sentido de que en lugar de estar completamente absorbidos por el mundo externo, ahora podemos prestar atención a cómo estamos percibiendo ese mundo externo, cuál es la respuesta interna que se produce en nosotros a través de esa percepción del mundo externo. Y, por lo tanto, existe la posibilidad de la acción consciente porque nuestra atención no está absorbida por el mundo externo, sino que se sitúa en cómo estamos percibiendo y respondiendo al mundo externo. 

Para simplificar, podríamos decir que la quinta escala es. . . . Ah, y antes de continuar Blavatsky dice (no te leí la segunda parte) Blavatsky dice que la séptima escala llega al manas superior autoconsciente. Entonces, ahora sí, para simplificar un poco estas tres escalas, podemos decir que la quinta escala es aquella en la que está funcionando lo que ella llama el «pensamiento sensorial»; un pensamiento que se basa en nuestros sentidos, en nuestro cuerpo, en las percepciones generadas o posibles a través del cerebro, y que es egocéntrico, que está más centrado en la persona, en la parte separada que en el todo. Y así es como funciona el manas inferior, la mente inferior.

La sexta escala, que es un tipo de voluntad mental (no la voluntad espiritual, la voluntad átmica como a veces se llama en la literatura teosófica; ésta es más bien una voluntad mental), y tiene que ver con lo que Blavatsky llama manas-antahkarana. Antahkarana es una palabra sánscrita que Blavatsky traduce como «puente»: el puente entre la mente superior y la inferior. Antahkarana es el aspecto de nosotros, de la mente inferior, que tiene la posibilidad de aspirar a lo superior, de elegir lo superior, o de intentar elegir. A veces no es lo suficientemente fuerte, y las emociones o los deseos pueden arrastrar a la personalidad a hacer algo, pero mientras exista la aspiración de hacer lo correcto, lo que está actuando allí es lo que Blavatsky llamó manas-antahkarana, este estado de la mente inferior. Sigue siendo parte de la mente inferior, pero es la mente inferior que aspira a lo superior, en lugar de lo que es la escala anterior, que es la mente inferior que está completamente identificada con la naturaleza inferior; con el cuerpo, los deseos, etc. 

Y ese estado, la sexta escala, el estado de manas-antahkarana, es como un puente, como decía, que lleva de la mente inferior a la mente superior (manas superior), que es la que está activa en la séptima escala, que es una escala de lo que podríamos llamar «percepción consciente».

Así que, para resumir, la quinta escala es la del pensamiento egocéntrico, la sexta es cuando hay aplicación de la voluntad mental para tratar de hacer lo correcto, y la séptima escala es la de la percepción consciente.

Si comparamos estas tres escalas, hay algunas características que son interesantes. En cierto modo, la quinta y la séptima escala tienen características similares, pero son diferentes. Podríamos decir que la quinta escala es la del egocentrismo, donde hay una identificación con la reacción. Si ocurre algo que nos produce ira, estamos completamente identificados con esa ira cuando estamos funcionando en la quinta escala. No hay posibilidad de cuestionar si la ira está justificada o no, si la ira debe ser expresada o no. En la quinta escala hay una completa identificación con la ira y nosotros somos simplemente el vehículo de expresión de esa ira. La característica de esta escala es lo que podríamos llamar una reacción mecánica. Ahora bien, cuando pasamos a la otra escala, la sexta, es la del autocontrol, donde esa voluntad de elegir abre la posibilidad de que empecemos a controlar nuestras reacciones. Y aquí hay una dualidad, porque ahora hay una conciencia plena de mi existencia y de la existencia de la reacción emocional (la ira, por ejemplo). 

Es en la sexta escala donde empiezo a ver la ira, no como lo que soy, sino como algo que me está sucediendo, y conservo la conciencia de que existo independientemente de la ira, aunque la ira me esté afectando. Pero el hecho de que surja la posibilidad de elegir si dejar que la ira se manifieste o no, implica una dualidad. Y, por supuesto, esto conlleva una lucha interior.

En la quinta escala, en el primer ejemplo, no hay lucha interna. Puede haber una lucha externa con el entorno tratando de que el entorno se ajuste a lo que yo quiero, pero no hay lucha interna, porque hay una completa identificación con cualquier estado interno que se produzca en respuesta al entorno. Es en la sexta escala donde comienza la lucha interna, porque existe esta dualidad entre yo y mis reacciones, y existe este intento de manejar las reacciones, de considerar la ira o de dejarla de lado. 

Y cuando pasamos a la autopercepción, a la séptima escala de la autopercepción, aquí hay un estado de unidad, aquí se trasciende la dualidad. Así que, en cierto sentido, este estado es similar a la quinta escala. El problema es que en la quinta escala no hay dualidad porque hay una identificación con lo que no somos. En la séptima escala, este estado de unidad viene de (como vamos a ver) haber trascendido la dualidad que hay en la sexta escala. El estado de autopercepción (como vamos a ver) es un estado en el que uno se eleva más allá de la dualidad de la mente inferior, y en el que existe la posibilidad de una acción espontánea, pero es una acción espontánea que proviene de la sabiduría, que es una de las características de la séptima escala.

Podríamos decir que la quinta escala también es espontánea: hay una reacción y la mente no se opone a esa reacción. En la sexta escala la mente se opone a la reacción, por lo que no hay acción espontánea. En la séptima escala la mente no se opone a la reacción porque la mente ha trascendido en este momento. Lo que está operando espontáneamente es una percepción [que está] más allá de la mente inferior. Así pues, tanto la quinta como la séptima son similares, pero hay una diferencia esencial: en la reacción mecánica, esa reacción mecánica se basa en la ignorancia (en no saber quiénes somos realmente), se basa en la identificación con la naturaleza inferior. La acción espontánea de la séptima escala se basa en la sabiduría, se basa en la identificación con nuestra naturaleza superior. 

Así que esto es un problema (esta semejanza externa de estas dos escalas) porque muchas veces en la espiritualidad popular se cree que la espontaneidad de la que estamos hablando, esta espontaneidad espiritual, equivale a dejarse llevar por las emociones, a «fluir con las emociones», o con «el niño interior», o simplemente, «no dejes que la mente interfiera, o que la mente juzgue, sólo actúa espontáneamente». Ahora bien, cuando esta acción espontánea se basa en la ignorancia, no es una acción espontánea, es una reacción, es una reacción que está asociada a la ignorancia. Es cierto que cuando la mente se involucra genera fricción, genera lucha interna. Pero la respuesta a eso, la respuesta a esa lucha interna -a la fricción que genera cuando la mente empieza a oponerse a las reacciones-, la respuesta a eso no es volver, volver a un estado anterior a la mente, volver a un estado de identificación con las reacciones. La respuesta es trascender el estado de dualidad, ir más allá de la mente -no ir delante de la mente, sino ir detrás de la acción de la mente- a este estado más espiritual en el que la acción espontánea que surge no es la acción de la emoción, la acción de una reacción, de un prejuicio; es la acción de la naturaleza superior en nosotros, y por lo tanto, esta acción espontánea es la acción correcta.

Así que aquí tenemos un pequeño diagrama que muestra cómo la reacción mecánica y la acción espontánea parecen estar en el mismo plano, en un plano de unidad, o de no-dualidad, un vamos a ver esto muchas veces, que tiene como una forma de U. Partimos de un estado de unidad y espontaneidad, pero que está asociado a la ignorancia; descendemos a un estado de dualidad, de fricción, de lucha interna, que es un estado en el que estamos pasando de la ignorancia a la sabiduría; para luego volver a ese estado de unidad, de espontaneidad, pero que ahora está asociado a la sabiduría, y no a la ignorancia como antes.

Así que vamos a ver un poco cómo pasar de la quinta a la sexta escala. Podemos traer aquí algunas ideas generales que son la base de este trabajo. La primera, por supuesto, es la aspiración al ideal de la acción correcta. La transición de la reacción automática a la percepción volitiva se basa en tratar de hacer lo correcto. Por supuesto, uno puede equivocarse sobre lo que es correcto. En la sexta escala todavía no hay necesariamente sabiduría. Hay una mezcla de sabiduría e ignorancia, por lo que uno puede pensar que lo correcto es «a» o «b», y al intentar hacer «a» o «b» está actuando desde la sexta escala. Si la acción es incorrecta, el karma nos ayudará a corregirla y a aprender. Si la acción es correcta, entonces va a haber karma que nos ayude a profundizar en esa sabiduría. Pero en ambas circunstancias estamos fortaleciendo el centro de conciencia, el centro de nuestra conciencia en la sexta escala. Pero claro, como decía, tiene que haber primero la aspiración de hacer lo correcto.

Tiene que haber, como decíamos, hasta cierto punto una conciencia de nuestro mundo interior. Si somos totalmente inconscientes de nuestras reacciones, no podemos aplicar nuestra voluntad para elegir cómo actuar. Por lo tanto, tiene que haber una cierta conciencia del mundo interior. Esta conciencia es mucho más completa en la séptima escala, pero en la sexta escala, o para pasar a la sexta escala, necesitamos cierta medida de conciencia interior. 

Luego, por supuesto, tiene que haber fuerza de voluntad. Estas transiciones se producen a lo largo de muchas vidas, lentamente. A medida que la conciencia comienza a habitar más y más en la sexta escala, se desarrolla más y más la fuerza de voluntad. Al principio, digamos, el 90% de las acciones ocurren en la quinta escala, y el 10% en la sexta. Y a medida que la evolución avanza, tal vez estemos al 50% y al 50%. Hasta que la mayor parte del tiempo (el 90% del tiempo) estamos actuando desde la sexta escala, y el 10% desde la quinta escala (sólo para dar un ejemplo). A medida que se realiza esta transición, la aspiración se hace más fuerte, la conciencia interior se hace más pronunciada, la fuerza de voluntad también se hace más poderosa. 

Así, una cita típica de esta sexta escala se encuentra en [el libro] La Voz del Silencio, que fue escrito por la Blavatsky, y que dice

«Lucha con tus pensamientos impuros antes de que te dominen. . . . Cuidado discípulo, no permitas que ni siquiera la sombra de ellos se acerque a ti. Porque crecerá, aumentará en magnitud y poder, y entonces esta cosa de las tinieblas absorberá tu ser antes de que te hayas dado cuenta de la presencia del negro y abominable monstruo». 

La Voz del Silencio tiene un vocabulario mítico y poético, pero aquí hay un principio psicológico muy importante. Para poder operar en la sexta escala hay que ser consciente de las reacciones al principio de la reacción, cuando se acerca «la sombra» (la sombra de la reacción, en esta sombra de la reacción, en este lenguaje mítico), porque cuando la reacción se desencadena y tomamos conciencia de la reacción en medio de la reacción, en ese momento nuestro ser está absorbido por la reacción. En ese momento ya estamos en la quinta escala con una reacción que es fuerte, y es muy difícil en ese momento pasar a la sexta escala. Hay que intentar hacerlo al principio, al comienzo de la reacción, cuando la reacción aún no es lo suficientemente fuerte. Entonces, en ese momento, uno puede liberar la reacción.

¿Cómo podemos trabajar con eso? Cuando notamos esta reacción, tratamos de cambiar el enfoque mental hacia la virtud opuesta. Si estamos a punto de enfadarnos, podemos leer algo sobre la paciencia, sobre la alegría, meditar en ello. Esto es lo ideal, sería lo ideal, porque no sólo estamos contrarrestando la ira, sino que estamos estimulando la virtud opuesta. Pero a veces esto no es fácil de hacer, no podemos hacerlo. Así que, al menos, lo que hay que intentar es no dejarse arrastrar por la reacción. Y uno puede distraer la mente hacia una actividad agradable. No es lo ideal, pero es mucho mejor que dejar que la reacción nos lleve, nos arrastre. Así que, si no se puede pensar en lo contrario, al menos se puede desviar la atención hacia algo que sea agradable, que atraiga a la mente, para dejar pasar la reacción. Una vez que la reacción pasa uno puede mirar y examinar por qué reaccionó, y tratar de aprender de ello. Pero en el momento, uno elige no tomar en consideración la reacción (para usar la frase de Blavatsky).Ahora, de la sexta a la séptima escala. La condición para pasar de la sexta a la séptima escala es aprender a permanecer consciente de la reacción, sin escapar, sin distraer la mente, ni pensar lo contrario, sino simplemente permanecer con la reacción, sin dejarse arrastrar por ella. Esta posibilidad aparece, como mencioné antes, cuando hemos transitado en la sexta escala a un nivel bastante profundo. Aparece la posibilidad de que ahora el 90% del tiempo operamos desde la sexta escala, pero a veces, el 10% del tiempo, podemos operar desde la séptima escala. Y con la práctica en la vida diaria, con el trabajo, vamos aumentando el número de veces que podemos operar desde la séptima escala. En Luz en el Camino se dice:

«Haber alcanzado el autoconocimiento es haberse retirado a la fortaleza interior desde la que se puede ver al Hombre personal con imparcialidad».

Así, la séptima escala está relacionada con un trabajo de autoobservación, de atención, que ha sido descrito con gran detalle por Krishnamurti, por ejemplo. La idea es tener la posibilidad de observar desde un punto de vista impersonal, sin reacciones, sin juicios. Hay una cita de Blavatsky que habla un poco de esto, dice

«En sus horas de meditación silenciosa, el estudiante encontrará que hay un espacio de silencio dentro de él donde puede refugiarse de los pensamientos y deseos, de la confusión de los sentidos y de las falsas ilusiones de la mente. . .»

Esta séptima escala es un estado de conciencia donde uno puede retirarse, pero no se retira para olvidar, para escapar de estos. Como ella misma afirma,

«Cuando la necesidad de silencio haya crecido lo suficiente, uno lo buscará [no sólo en las horas de meditación silenciosa sino] en medio de la lucha con el yo [inferior] [y uno aprende,] y lo encontrará. . . .»

. . . encontrará esta escala de conciencia, pero ella dice:

«Sólo que no debes desprenderte de tu yo exterior, ni de tu cuerpo; debes aprender a retirar esta fortaleza cuando la batalla se intensifique, pero sin perderla de vista». 

Entonces, aquí la idea es aprender a observar con esa observación silenciosa que describió Krishnamurti: observar la reacción interior. Y en esa observación, sin que uno aplique la voluntad de la mente para determinar hacer esto o aquello, el mero hecho de observar, de ser consciente de esta reacción desde este punto de vista de la no-dualidad, produce un efecto en nuestra naturaleza que pone orden espontáneamente. Todo lo que estamos haciendo es observar esto desde ese punto de vista de la conciencia de no-dualidad, y esa misma observación trae espontáneamente un estado de orden, del cual surge la acción correcta. Esto, por supuesto, es un tema bastante profundo. Lo he examinado con más detalle en mi libro «La Evolución de la Conciencia Superior», y aquellos que estén interesados en profundizar en esto pueden consultar el libro.

Muchas gracias y que disfruten de la Convención.

LAS IMPERFECCIONES DE LA CIENCIA

H.P. BLAVATSKY

(The Imperfections of Science, The Theosophist, feb. 1881) H. P. Blavatsky

El señor Robert Ward, discutiendo sobre las cuestiones del calor y de la luz en el número de noviembre de la revista «Joumal of Science», muestra cuán profundamente ignorante es la ciencia en lo tocante a uno de sus hechos más comunes en la naturaleza: el calor del sol. El dice:

«Muchos científicos se han dedicado a la investigación relativa al asunto de la temperatura solar. Newton, uno de los primeros investigadores del problema, trató de determinarla y después de él, todos los científicos que se han ocupado de la calorimetría han seguido su ejemplo. Cada uno de ellos ha creído haber tenido éxito, formulando sus resultados con gran confianza. Lo que sigue son los valores de las temperaturas que resultaron de estos estudios. Los enumeramos cronológicamente y en grados centígrados.

Newton, 1.669.300 grados; Pouillet, 1.461 grados; Zöllner, 102.200 grados; Secchi, 5.344.840 grados; Ericsson, 2.726.700 grados, Fizeu, 7.500; Waterstson 9.000.000 grados; Spoeren, 27.000 grados; Deville, 9.500 grados; Soret, 5.801.846 grados; Vicaire, 1398 grados; Violle, 1500 grados; Rossetti, 20.000 grados. La diferencia que se nota entre los valores oscila entre 1.400 grados hasta 9 millones. ¡No menos que 8.998.600 grados! Probablemente, en la ciencia no existe una contradicción más sorprendente de la que revelan estos guarismos.»

Además, desde el nacimiento de la ciencia de la geología, los científicos han aceptado la teoría de que el corazón de nuestro globo es aún una masa de materia fundida o fuego líquido y sólo una sutil corteza es fría y sólida. Al suponer que el diámetro de la tierra se aproxima a 9 mil millas, han estimado que la densidad de la corteza debe ser, relativamente al globo, como la película de una gigantesca burbuja de jabón que se extiende por todo el diámetro. Han supuesto que el presunto aumento de la temperatura en ciertas minas profundas mientras descendemos de la superficie, avala esta teoría. Sin embargo, la ciencia, mediante uno de sus portavoces, el señor Ward, rebate esto considerándola una teoría .falaz aunque no se tengan, todavía, datos suficientes. «Se afirma con confianza que la parte interna de la tierra está en una condición fundida y candente, irradiando su calor en el espacio, enfriándose. Uno de los resultados de la expedición «Challenger» y de otras exploraciones del lecho oceánico consiste en determinar que el agua más cerca al fondo es glacial. Al considerar que el océano cubre casi cuatro cuartos del globo, este hecho no ampara, ciertamente, la teoría del calor central acompañado por la radiación. Es verdad que el agua más fría, por lo general, se hunde hacia el fondo debido a su mayor peso, lo cual explica su frialdad. Al pasar a la teoría de la radiación echamos de ver que el agua del océano, a través de la cual el calor central debería escaparse, ha sido colocada sobre la sutil corteza terrestre por largas edades geológicas ¡y aun su temperatura es glacial! La experiencia nos dice que el calor no pudo haberse escapado a través del agua sin haberla calentado; ya que la capacidad del agua para asimilar el calor es mayor a la de cualquier otra substancia. Imaginar tal radiación y consecuente acumulación de calor en el océano, sin el resultado natural de un incremento considerable de la temperatura, sería como creer en una olla llena de agua sobre un fogón por horas sin que ésta hirviera. Por lo tanto, como se ha sugerido, no hay razón para creer que la tierra esté enfriándose y que nuestro destino, en concomitancia con todas las cosas vivientes, nos depare una extinción por congelamiento mientras el sol ingiere a la tierra.»

Entonces, preguntemos a nuestros jóvenes e inteligentes graduados de Bombay, Calcutta, Madras y Lahore, qué les parecen estos conceptos de la infalibilidad de esa ciencia moderna por cuyo bien están dispuestos a abandonar las enseñanzas de sus antepasados.

LAS REGLAS DEL CHELADO

H.P. BLAVATSKY

LAS REGLAS DEL CHELADO

Las reglas del chelado, o discipulado, existen en varios volúmenes Sánscritos y Tibetanos. En el Libro IV del Kiu-ti, en el capítulo sobre «Las Leyes de los Upasanas» (discípulos), las calificaciones esperadas en un «chela regular» son:

1) Perfecta salud física (esta regla se aplica sólo a los «chelas del templo», quienes deben ser perfectos).

2) Absoluta pureza física y mental.

3) Inegoísmo de propósito, caridad universal, y compasión por todos los seres animados.

4) Veracidad, e inmutable fe en las Leyes del Karma.

5) Coraje intrépido en el sostenimiento de la verdad, incluso frente al peligro de muerte.

6) Percepción intuitiva de uno mismo como siendo el vehículo del divino Atman manifestado (el Espíritu).

7) Calma indiferente frente a, pero justa apreciación de, todo aquello que constituye el mundo objetivo y transitorio.

8) El consentimiento de ambos padres y su permiso para convertirse en un Upasana (chela).

9) Celibato, y libertad de cualquier deber obligatorio.

Las dos últimas reglas son las más estrictamente cumplidas. Ningún hombre culpable de irreverencia a su padre o madre, o de injusto abandono de su esposa, puede nunca ser aceptado incluso como chela laico.

Collected Writings. Vol VIII- pág. 294

[Nota de los Editores: Es interesante conocer cuáles son las cualidades que tienen que ir naciendo en los aspirantes, de modo que este conocimiento sea nuestro norte y nos permita orientar la vida hacia la realización de dichas características. En cada individuo esas cualidades se desarrollarán progresivamente en su propio grado, de acuerdo a la madurez interna, pero esto tendrá lugar sólo en la medida en que se realice sinceramente un esfuerzo hacia ello, sin aplazarlo “para una futura existencia”].

Recogido de “Teosofía en Argentina” Nro. 37 – Octubre 2002 Digitalizado por Biblioteca Upasika – www.upasika.tk

LIBERACION Y PREOGRESO

H.P. BLAVATSKY

Liberación y Progreso

“Un neófito, para ser iniciado, no debe tener ningún afecto ni deseo que lo encadene al mundo.” (Bulwer Lytton en “Zanoni”)

Se ha dicho que el primer paso que debe dar un estudiante de (Ocultismo es renunciar a las “vanidades del mundo”.
Esto no significa, necesariamente, que deba romper sus lazos familiares, desatender sus medios de subsistencia, evitar la sociedad de los demás, convertirse en un misántropo y retirarse a una cueva en la selva para entretenerse allí con las morbosas fantasías de su imaginación y estar de continuo codiciando internamente los mismos objetos a los que ha pretendido renunciar y abandonar externamente.
El aspirante puede vivir en el mundo y, sin embargo, no ha de ser del mundo. Su cuerpo y su mente pueden estar más o menos ocupados en los asuntos de la vida cotidiana y él puede, al mismo tiempo, estar ejercitando sus facultades espirituales. Puede estar personalmente en el mundo y, no obstante, remontarse espiritualmente por encima de él. Todo ser humano posee, además de su cuerpo físico, dos juegos de facultades: intelectuales y espirituales. Los poderes de estas facultades están correlacionados y entretejidos. Si se usan solamente los poderes intelectuales en el plano físico para fines materiales, uno se vuelve más egoísta y materialista. Está concentrando sus poderes en un pequeño foco que representa su ‘personalidad’; y cuanto más los concentra, más reducido será ese foco. Entonces, esa persona se volverá mezquina y egoísta y perderá la visión de la unidad, de la cual será apenas una parte infinitesimal e insignificante.

Por otra parte, si intenta enviar prematuramente su espíritu a las regiones de lo desconocido, sin haber desarrollado y ensanchado suficientemente su intelecto para que actúe como una base firme sobre la cual apoyar su espiritualidad, vagará como una sombra a través de los campos de lo infinito. Quizás contemple cosas espirituales, pero no será capaz de entenderlas. Se convertirá en una persona, nada práctica, en un fanático supersticioso y en un soñador.
El crecimiento demasiado rápido en una sola dirección, con exclusión del crecimiento correspondiente en la otra, va en detrimento del verdadero progreso. Por tanto es necesario discernir adecuadamente los poderes, tanto intelectuales como espirituales, y desarrollarlos en la correcta proporción.
“Renunciar al mundo” no significa mirar con desdén los adelantos de la ciencia, ignorar las matemáticas o la filosofía, ni dejar de interesarse por el progreso humano evitando los deberes correspondientes a la esfera en que hemos nacido, o descuidar nuestro ambiente. Lo que significa es renunciar al egoísmo, a la egolatría, a lo que Edwin Arnold llama ‘el pecado del yo’ en su libro “La Luz de Asial”, donde dice: “EI pecado del yo que ve su preciado rostro reflejado en el universo como en un espejo y exclama: ¡Que el mundo entero se exalte y que todo perezca para que sólo yo sea eterno!”
La renuncia al egoísmo va necesariamente acompañada del crecimiento espiritual. Por tanto, uno de los primeros deberes que tiene que cumplir el estudiante de Teosofía práctica es despojar su mente de la idea de un yo personal, empezar a darle menos importancia a las cosas y a los sentimientos personales. Debe olvidarse de sí mismo. No debe ver su existencia como la de una entidad permanente que ni cambia ni puede cambiar, solitaria en medio de otras entidades también aisladas y que vive separada de ellas por una concha impermeable. El mismo debe considerarse como una parte integral de un poder infinito que abarca el universo y cuyas fuerzas están concentradas en el cuerpo que él está habitando temporalmente. En ese cuerpo confluyen continuamente, y también de él irradian incesantemente, los rayos de la esfera infinita de Luz, cuya circunferencia no está en ninguna parte y cuyo centro está por doquier.
Para acelerar esta idea examinaremos al hombre en sus tres aspectos, el físico, el intelectual y el espiritual.
1) Se ha demostrado, a menudo, que el cuerpo físico del hombre no tiene existencia individual real o permanente. Por tanto no podemos realmente ni verlo ni oirlo ni sentirlo. Lo que percibimos de él son los efectos que sus actividades producen; en otras palabras, percibimos las vibraciones o circunvaluciones de fuerzas que al actuar sobre nuestros sentidos producen ciertas impresiones mentales. Estas impresiones, al llegar a nuestro conocimiento intelectual, nos dan una conciencia .
Más aún, los constituyentes de este cuerpo físico temporal cambian continuamente por el proceso de ‘asimilación’ y ‘eliminación’. Los tejidos desaparecen, lenta o velozmente, según su naturaleza o sus afinidades; nuevos tejidos ocupan su lugar para ser reemplazados, a su vez, por otros. Y este proceso continúa mientras dura la vida. Tampoco tiene ninguna permanencia la forma del cuerpo físico. Este cambia de tamaño, forma y densidad al avanzar con la edad, desde la robusta salud de la infancia y de la juventud hasta la vigorosa constitución de la virilidad, o la gracia y la belleza de la femineidad. y sigue así, hasta que llegan las manifestaciones de la vejez y de la decrepitud, precursoras del declive, muerte y putrefacción .
2) ¿Existe alguna individualidad permanente en la Mente o Intelecto? ¿O bien no la hay, como sucede con el cuerpo físico? Para responder a esta pregunta investiguemos primero el significado de estos términos.
El Intelecto es un poder activo que trabaja con la Voluntad. Todas las impresiones del mundo externo que se reciben a través de los sentidos, son reunidos por el Intelecto como en un centro o foco común. Allí las retiene juntas la “Memoria”, para aplicarlas a cualquier propósito u objetivo.
Ahora bien, con el paso del tiempo también cambian las percepciones. Nuevas percepciones reemplazan a las antiguas. La voluntad va perdiendo su poder de mantenerlas unidas. Los recuerdos palidecen. y el Intelecto cambia su modo y forma
de acción . Ningún hombre en la madurez de su vida tiene las mismas opiniones que tuvo en su niñez; y lo que hoy le parece prudente, mañana le parecerá necio. Nuestras ideas de lo recto y lo torcido y nuestras opiniones religiosas o filosóficas, toman su tonalidad según los modos de pensar que prevalecen en el país donde vivimos y según las influencias que allí predominan .
De modo que el Intelecto nace, crece y se desarrolla en constante cambio. Y aunque este proceso de cambio puede dilatarse o extenderse indefinidamente, debe soportar un cambio similar al del cuerpo físico. Tampoco puede haber, pues, una individualidad permanente en la Mente.
3) Consideremos ahora los principios superiores del hombre: el alma y el espíritu. La mayoría de los seres humanos tiene el sexto principio (Buddhi o Intuición) en estado apenas embrionario. y muchos no tienen ni siquiera conciencia de que existe ese principio. Por tanto, no puede considerárseles como poseedores de individualidad mientras no lo desarrollen, acompañado de las partes superiores de la Mente o Manas, y lo unan con el séptimo principio, Atman, la vida Una, el espíritu universal único y eterno.

Este espíritu divino es una unidad y no puede dividírselo en partes para encasillarlo en las sucesivas ‘personalidades’ individuales. No se le puede atraer hacia ellas si no que ellas deben elevarse hacia él. y cuanto más se elevan ellas, más se amplían sus facultades intelectuales y espirituales. Cuanto más se amalgaman esas personalidades con ese principio divino, más se unifican con él, hasta que, finalmente, cada espíritu ‘individual’ abarca en su potencialidad el universo y queda contenido en el Todo, tal como el Todo queda contenido en él.

Si este modo de ver al hombre en sus tres aspectos es correcto, entonces vemos que la existencia y la actividad del ser humano no están en absoluto limitadas a los confines de su cuerpo material, sino que deben extenderse a través de todo el espacio. Al terminar su evolución cíclica, el hombre iluminará todo el espacio, tal como ahora él es iluminado por los rayos espirituales del universo, hasta una extensión proporcional a su capacidad para atraer y recibir esa Luz.

El hombre es un centro de fuerzas en el cual convergen los rayos del universo. En ese centro comienza la labor de la ilusión, y a ese centro queda confinada. Los efectos se toman equivocadamente por las causas, y las apariencias se toman por realidades. La mente se goza en deleites que son provocados por ciertas causas que producen alucinaciones, y alimentan deseos por cosas para las cuales no existe necesidad real. Tal como los rayos solares son reflejados desde la pulida superficie de un insignificante pedrusco, o desde la concha de una ostra, produciendo los múltiples tintes del arco iris que danzan y brillan en diversas tonalidades mientras están expuestos al sol, de la misma manera los rayos procedentes del mundo objetivo fluyen a través de nuestros sentidos, reflejan sus imágenes sobre el espejo de nuestra mente creando en ella fantasías y quimeras, ilusiones y deseos, y llenando la mente con los productos de su propia imaginación.

El primer deber de un verdadero teósofo es discernir entre lo que es real y lo que es irreal; distinguir entre lo verdadero y lo falso, por medio de la Luz divina del espíritu. Cumpliendo este deber descubre que el amor a sí mismo es ilusorio; que no existe un yo real y permanente, ni existencia individual alguna excepto aquélla que abarca en sí a toda la humanidad. y cuando el teósofo entienda plenamente esta idea de la unidad y esté dispuesto a dejar que muera y desaparezca su ‘personalidad’, entonces la Luz eterna de la conciencia espiritual habrá empezado a alborar en él y habrá comenzado su inmortalidad como forma integral e individual del espíritu universal.
El ‘Zanoni’ de Bulwer Lytton dice: «El primer requisito para la consumación de todo cuanto hay de grande y sublime es la clara percepción de la verdad.»
Los fragmentos de verdad que se han exhibido de diversas maneras en el curso de las edades, y de los cuales se encuentran indicios en las diversas escrituras sagradas, pero que más recientemente nos han sido explicados en su verdadero sentido esotérico y en un lenguaje teosófico mejor adaptado a nuestros tiempos y más comprensible para nosotros parecen mostrar que, a medida que el espíritu, en su progresión hacia abajo se hunde en la materia, la mónada espiritual universal queda diferenciada primero en el reino animal. Es decir, se desmenuza en diferentes rayos de diversas tonalidades o características que colorean las diferentes clases y especies colectivamente. Y más adelante, en una escala superior, da colorido separadamente a las ‘personalidades’, hasta que alcanza su más alto grado de aislamiento diferencial en el hombre.
Ahí, en el hombre, comienza a reascender. Pero ahora ya no es un rayo pasivo del espíritu universal, sino que está dotado de actividad positiva, y marcha acompañado por aquellas porciones de sus principios inferiores que la personalidad ha sido capaz de afinar y asimilar con el espíritu. El espíritu es el mismo en el arco descendente que en el ascendente y es siempre el mismo en cada ‘individuo’. Pero al ir ascendiendo, cada rayo suyo queda dotado con un tono diferente que le imparte la ‘personalidad’ de cada ‘individuo’ con las partes superiores del quinto principio, Manas. Cuanto más intelecto se haya evolucionado, más intelecto habrá para acompañar al espíritu en su vuelo ascendente, y para impartirle un tono o carácter más distintivo. Pero si el desenvolvimiento del intelecto se ha retardado, o bien si el intelecto que se ha desarrollado se ha aplicado a propósitos materiales o ‘personales’, menos intelecto habrá para combinarlo con el rayo espiritual, y el espíritu puro seguirá proporcionalmente carente de inteligencia y desprovisto de poder activo. Entonces se verá compelido a volver a la tierra para atraer hacia él una nueva combinación de Manas, pues no debe regresar a su estado original.
Cuanto más se desarrolla y se expande el intelecto, más queda establecido sobre una base firme el estado espiritual la conciencia espiritual, hasta que el espíritu, investido con los atributos divinos de Sabiduría y Amor, penetra en el océano infinito del universo y abarca en su potencialidad el Todo.
Comienza entonces a manifestarse un cambio muy importante en la mente del aspirante que ha alcanzado este grado de desarrollo. Ese cambio consiste en que ve su propia ‘personalidad’ como de poca importancia. Pero no es sólo su propia ‘personalidad’ la que ahora aparece ante él bajo esa luz sino también cualquier otra ‘personalidad’. A todas las ve proporcionalmente insignificantes y pequeñas. El hombre le parece tan sólo como la ‘centralización’ de una idea. La humanidad en general le parece como los granos de arena en las playas del océano infinito. Fortuna, amor, lujo, etc. asumen en su concepto la poca importancia de pompas de jabón, y no vacilan en renunciar a todas ellas como juguetes infantiles.
Pero a semejante renunciación no se la puede llamar sacrificio, pues los niños y las niñas no ‘sacrifican’ sus fusiles y sus muñecas sino que, simplemente, ya no los quieren más. Ellos buscan algo más útil, en proporción a lo expansión de su mente. Y a medida que el espíritu del hombre se expande, las cosas a su alrededor e incluso el planeta en que vive, le parecen pequeñas, como un paisaje en lontananza que se contempla desde una elevada cima. Al mismo tiempo, su concepción del infinito que le rodea se hace más grandiosa y asume una forma gigantesca.
El sentimiento producido por semejante expansión de la mente es verdadera contemplación, y en un grado potencializado se llama “éxtasis”. Esta expansión de nuestra conciencia ‘nos desliga de nuestro país y de nuestro hogar’, haciéndonos ciudadanos del universo; nos eleva desde los estrechos confines de lo que nos parecía real, al campo ilimitado de lo Ideal. y liberando al hombre de la cárcel de arcilla mortal, lo conduce al sublime esplendor de la Vida Eterna y Universal.
Pero ‘el espejo del alma no puede reflejar, simultáneamente, la tierra y el cielo; mientras la una se desvanece de la superficie, el otro se refleja en sus profundidades’. ¿Cómo puede lograrse esta gran renunciación al yo y esta expansión del espíritu?
Hay una palabra mágica que es la clave de todos los misterios, que abre los lugares donde están ocultos los tesoros espirituales, intelectuales y materiales, y con la cual obtenemos poderío sobre lo visible y lo invisible. Esa palabra es DETERMINACION. Si deseamos cumplir un gran objetivo debemos aprender a concentrar en él todos nuestros deseos.
Sea cual fuere el objetivo, bueno o malo, el efecto, es proporcional a la causa que lo genera.
El poder de la voluntad es infinito, pero sólo puede ponerse en acción por una determinación firme y resuelta y con fijeza de propósito. Una voluntad vacilante no consigue nada. Aquel a quien le tiembla el corazón con temor abyecto para abandonar sus viejos hábitos e inclinaciones, aquel que tiene miedo a luchar contra sus pasiones y dominarlas, aquel que es esclavo de su yo personal y se aferra con cobarde ansiedad a los hechizos de la vida, no puede lograr nada.
No son los vicios los que se adhieren al hombre, sino el hombre el que se aferra a ellos y teme soltarlos, ya sea porque sobreestima el valor y utilidad que tienen, o quizás porque se imagina que al soltarse de ellos su yo ilusorio puede ser precipitado a la infinita nada y hacerse añicos contra las rocas que en su fantasía ve abajo. Sólo aquél que está dispuesto a ver morir su ‘personalidad’ puede vivir, y sólo cuando los sentimientos y deseos personales que dan inertes, puede el hombre volverse inmortal. ¿Cómo puede ser capaz de dirigir a otros aquél que no tiene el poder de dirigirse a sí mismo? Un esclavo que quiera volverse amo debe antes liberarse. Y la libertad se adquiere solamente con determinación, con voluntad puesta en acción. El Adepto no es hechura de otros, sino que debe convertirse en Adepto por su propio esfuerzo. El que se hunde en las profundidades de la tierra pierde de vista el sol; el que se hunde en la materia no puede percibir el espíritu. El que está apegado a ideas y opiniones falsas no puede contemplar la verdad.

Las ideas y opiniones viejas van endureciéndose. Han crecido con nosotros, nos hemos apegado a ellas, y es tan doloroso verlas morir como perder un amigo o un pariente muy querido. Son a menudo como nuestros propios hijos. Las hemos engendrado o adoptado; las hemos criado, alimentado y enseñado; han sido nuestras compañeras de años, y nos parece cruel y sacrílego despedirlas. Claman por nuestra misericordia, y cuando las hemos despedido vuelven otra vez solicitando hospitalidad y reclaman derechos. Pero podremos desembarazarnos de ellas fácilmente si llamamos en nuestro auxilio a ese poderoso genio cuyo nombre es Determinación. Este genio pondrá en acción la Voluntad, y la Voluntad es un potente gigante libre de sentimentalismo, que una vez que entra en acción se vuelva irresistible.

Publicado en “The Theosophist” 1884 y digitalizado por Biblioteca Upasika, 2004.

www.upasika.tk

LIDERES MUNDIALES: QUE NIÑOS Y NIÑAS ACUDAN A LA ESCUELA

Líderes Mundiales: Que niños y niñas acudan a la escuela

LÍDERES MUNDIALES: QUE NIÑOS Y NIÑAS ACUDAN A LA ESCUELA

La activista por el clima Vanessa Nakate, la ganadora del premio Nobel de la Paz Malala Yousafzai y defensores y defensoras de los derechos humanos a nivel mundial acaban de hacer un llamamiento a nuestros mandatarios para que amplíen el derecho a la educación gratuita para todos los niños y niñas.

750.000

532.077

532.077 se han pronunciado para ampliar el derecho a la educación gratuita. Ayúdanos a llegar a 750.000

  • hace 16 minutos  عوض س. Siria
  • hace 20 minutos  Ирина Х. Rusia
  • hace 26 minutos  陳又瑜 Taiwán
  • hace 33 minutos  Sonia M. Trinidad y Tobago
  • hace 58 minutos  Silvano V. Italia

A los líderes mundiales:» 244 millones de niños y niñas no van a la escuela.

Es una cifra mayor que la de la población de Brasil, a la que se le está negando la oportunidad de aprender. Los niños y niñas de las familias que viven en la pobreza tienen menos posibilidades de acceder a una educación, y muchos de ellos sencillamente no pueden permitirse las tasas de matriculación.

¿Cómo podemos lograr el mundo que queremos, resolver la crisis climática y hacer justicia cuando 4 de cada 10 niños ni siquiera acaban la escuela secundaria?

No se puede.

Por eso, en tanto que galardonados con el premio Nobel de la Paz, relatores especiales de la ONU retirados y en activo, expertos en derechos de la infancia, ONGs, activistas por la educación y ciudadanos y ciudadanas de todo el mundo, nos dirigimos a ustedes con UNA GRAN IDEA:

Crear un nuevo tratado internacional que proteja el derecho de los niños y los jóvenes a acceder a una educación gratuita – desde preescolar hasta el final de secundaria.

Sabemos que puede funcionar. Después de la Segunda Guerra Mundial, los gobiernos se vieron en la obligación de garantizar una educación primaria gratuita – y, en la actualidad, más del 87% de los niños y las niñas terminan la escuela primaria. Ahora debemos hacer algo igual de transformador y asegurarnos de que TODOS los niños y niñas acudan a la escuela.

No se trata únicamente de un salvavidas para los niños. Es un salvavidas para la humanidad. La educación de las niñas es una de las soluciones más efectivas de las que disponemos para combatir el cambio climático.

Usemos ese salvavidas. ¡Ampliemos ya el derecho a la educación gratuita!

Con esperanza y determinación,»
Firmantes:

Vanessa Nakate, activista ugandesa por la justicia climática y fundadora del movimiento por el clima Rise Up 
Malala Yousafzai, activista por la educación y ganadora del premio Nobel de la Paz
Alexandra Geese, Miembro del Parlamento Europeo, Grupo de los Verdes/Alianza Libre Europea, Alemania
Angeline Murimirwa, directora ejecutiva – Africa, CAMFED
Bert Wander, director general en funciones, Avaaz
Carol Bellamy, ex-directora ejecutiva de UNICEF
Chernor Bah, co-fundador de A World At School y Purposeful; ex-jefe del grupo consejero de la juventud, Global Education First Initiative
Eider Gardiazábal Rubial, eurodiputada, S&D, España
Elina Pekkarinen, defensora de la juventud de Finlandia
Enayat Nasir, director gerente de Aid Afghanistan for Education
Jaap Doek, ex-presidente del Comité de los Derechos del Niño
Janna Jihad, joven activista palestina
Jayathma Wickramanayake, enviada para la juventud del secretario general de las Naciones Unidas
Jody Williams, ganadora del premio Nobel de la Paz
Jonás Fernández Álvarez, eurodiputado, S&D, España
Lothar Krappmann, ex-miembro del Comité de los Derechos del Niño
Malala Fund
Manal Moussane, representante juvenil de las Naciones Unidas sobre derechos humanos y seguridad
Moushira Khattab, miembro del Comité Africano de Expertos en Derechos y Bienestar de los Niños; ex-miembro del Comité de los Derechos del Niño
Nujeen Mustafa, escritora y defensora siria de los derechos de los discapacitados y los refugiados
Olivier De Schutter, relator especial de la ONU sobre pobreza extrema y derechos humanos
Pashtana Durrani, fundadora y directora ejecutiva de LEARN Afghanistan
Paulo Sérgio Pinheiro, ex-experto independiente del secretario general de la ONU para el Informe mundial sobre violencia contra los niños
Philip Alston, ex-relator especial de la ONU sobre pobreza extrema y derechos humanos
Rahmatullah Alizai, director ejecutivo de Social Association for Development of Afghanistan (SADA)
Rahmatullah Arman, presidente y fundador de Teach for Afghanistan
Rosa María Ortiz, ex-comisaria de derechos de la infancia, Comisión Interamericana de Derechos Humanos
Stefania Giannini, directora general adjunta de Educación de la UNESCO
Victor Negrescu, eurodiputado, S&D, Rumanía; vicepresidente del Comité de Cultura, Educación, Juventud, Medios y Deportes
Yasmine Sherif, directora de Education Cannot Wait

*244 millones de niños y niñas no van a la escuela, según un nuevo informe de la UNESCO publicado el 1 de septiembre de 2022.

Publicado: 29 agosto 2022

LOGIAS DE MAGIA

H.P. BLAVATSKY

MAHATMAS Y CHELAS

Publicado en “Lucifer” de Octubre 1888

“Cuando la ficción se manifiesta, agradando la vista, La humanidad creerá, porque ama la mentira; Sin embargo, si la Verdad se obscurece, frunciendo el entrecejo, Se debe recurrir a pruebas solemnes para trasmitirla.” Churchill.

Uno de nuestros amigos más estimados en la búsqueda oculta, somete la cuestión concerniente a la formación de «Logias» de la Sociedad Teosófica, para que operen a fin de desarrollar el adeptado. Durante el curso del movimiento teosófico se ha demostrado, no una vez, sino una plétora de veces, la imposibilidad práctica de forzar este proceso. Es duro contener la impaciencia natural de uno por descorrer el velo del Templo. Obtener el conocimiento divino, adoptando el método empleado en un examen clásico, saturándose de información, es lo ideal para el principiante común y corriente en el estudio oculto. Cuando los fundadores de la Sociedad Teosófica rechazaron fomentar tales esperanzas falsas, esto condujo a la formación de Fraternidades ficticias, como la llamada «Fraternidad de Luxor»; las cuales especulan sobre la credulidad humana. El siguiente manifiesto, que hace algunos años capturó a algunos de nuestros amigos y teósofos más sinceros, ha sido un anzuelo suculento para los simplones.
«Los estudiantes de la Ciencia Oculta, los buscadores de la verdad y los teósofos que pueden haberse sentido decepcionados en sus expectativas acerca de la Sabiduría Sublime, suministrada libre y gratuitamente por los Mahatmas hindúes, son invitados cordialmente a enviar sus nombres a […] Una vez se hayan considerado aptos, podrán ser admitidos, después de un breve período de prueba, como Miembros de una Fraternidad Oculta, la cual no se ufana por su conocimiento y logros, pero enseña gratuitamente» (entre 1 y 5 esterlinas por carta), «y sin reserva» (la parte más detestable del «Eulis» de P.B.Randolph), «todo lo que ella encuentra meritorio impartirles» (es decir: enseñanza con fines de lucro: el dinero va a los instructores y los extractosde Randolph y otros vendedores de «filtros amorosos» a los discípulos). (1)
Si lo que se rumora es verdadero, algunos de los distritos rurales ingleses, especialmente en Yorkshire, hormiguean de astrólogos y adivinos fraudulentos, los cuales pretenden ser teósofos para estafar mejor a la clase alta de clientes crédulos, en lugar de sus víctimas legítimas: las sirvientas y la juventud inexperta. Si siguiéramos la sugerencia de una carta a los Editores de esta revista, según la cual deberíamos formar «logias de magia», sin haber tomado las precauciones más rigurosas a fin de admitir sólo los mejores candidatos en calidad de socios, la vil explotación de los nombres y las cosas sagradas se centuplicaría. En esta coyuntura y antes de incluir la carta de nuestro amigo, la editora de la revista «Lucifer» quiere informar a sus compañeros que jamás, ni en la forma más remota, tuvo
algún nexo con la llamada «H (hermandad) H (hermética) de L (Luxor)» (H.H.L.) y cualquier información contraria es falsa y deshonesta. Existe un grupo secreto, cuyo diploma o Certificado de Membresía lo posee sólo el Coronel Olcott entre los hombres modernos de raza blanca, grupo al que la autora de «Isis sin Velo» llamó la «Hermandad Hermética de Luxor» por conveniencia, (2) sin embargo, los Iniciados lo conocen con otro nombre, así como el personaje con que el público está familiarizado bajo el pseudónimo de «Koot Hoomi», tiene un nombre totalmente diferente entre los que lo conocen. Si dijera el nombre verdadero de esa sociedad, dejaría atónitos a los estudiantes fálicos «eulianos» de la «Hermandad Hermética de Luxor». Jamás y bajo ninguna circunstancia, se revelan al profano los nombres auténticos de los Adeptos Maestros y de las Escuelas Ocultas. Asimismo, sólo los dos fundadores principales de la Sociedad Teosófica son los depositarios de los nombres de los personajes mencionados en conexión con la Teosofía moderna. Después de este preámbulo, pasemos a la carta de nuestro corresponsal que nos escribe lo siguiente:
Un amigo mío, un místico congénito, tuvo la intención de formar, con otros, una rama de la Sociedad Teosófica en la ciudad en que vive. La dilación que el proyecto tuvo me sorprendió; le escribí preguntándole el por qué de esto. Me contestó que había oído decir que la Sociedad Teosófica se limitaba a reunirse ya hablar sin hacer nada práctico. Siempre pensé que la Sociedad Teosófica debía tener Logias en las cuales se hacía algo práctico. Cagliostro entendió bien este anhelo humano por algo tangible, cuando instituyó el Rito Egipcio, poniéndolo en práctica en varias logias francmasonas. Este condado integra muchos lectores del «Lucifer». Quizá en sus páginas se encuentre una sugerencia para los estudiantes a fin de formar tales logias por sí solos y, uniendo sus voluntades, tratar de desarrollar ciertos poderes entre uno de ellos, para que luego se extiendan a todos. Estoy seguro que muchos afluirán a este tipo de Logias, creando un gran interés por la Teosofía. «A.»

Esta nota de nuestro venerable y erudito amigo, es ecoica de las voces del noventa y nueve por ciento de los miembros de la Sociedad Teosófica; sólo el uno por ciento tiene la idea exacta de la función y del propósito de nuestras Ramas. El error tajante que generalmente se comete, consiste en la concepción del adeptado y del camino que conduce ahí. Entre todas las empresas imaginables, la de tratar de hacerse un adepto es la más difícil. En lugar de realizarse dentro de algunos años o una vida, requiere la lucha incesante a lo largo de una serie de vidas, salvo en casos tan raros, que ni valdría la pena considerarlos como excepciones a la regla general. Por supuesto: los registros muestran que un número de los adeptos indos más respetados, se convirtieron en tales a pesar de haber nacido en las castas más ínfimas y, aparentemente, más improbables. Sin embargo: es consabido que su progreso ascendente se desarrolló a lo largo de muchas encarnaciones previas y, cuando nacieron por última vez, debían cumplir sólo con las pequeñeces de la evolución espiritual, antes de volverse grandes adeptos vivientes. Por supuesto, nadie puede decir si uno o todos los posibles miembros de la logia cagliostrana ideal del amigo de «A», ya puedan estar listos para el adeptado; sin embargo: la posibilidad no es suficientemente buena como para considerarla, ya que la civilización occidental parece desarrollar, más bien, guerreros que filósofos, militares carniceros que Sudas. El plano que «A» propone tiende más a desembocar en la mediumnidad, que en el adeptado. Es casi seguro que no hay un miembro de dicha logia que haya permanecido casto desde la adolescencia e inmune al uso de los intoxicantes. Por no hablar de la impermeabilidad del candidato a los efectos contaminantes de las influencias malas que fluyen del medio ambiente social. Entre los requisitos indispensables para el desarrollo psíquico, incluidos en los Manuales místicos de todos los sistemas religiosos orientales, se enumera un lugar, una dieta, una compañía y una mente puras.
¿Podría » A » garantizar todo esto? Es ciertamente deseable que existiera alguna escuela de instrucción para los miembros de la Sociedad Teosófica y si el trabajo y los deberes puramente exotéricos de los fundadores hubiesen sido menos absorbentes, es probable que la hubiéramos instituido hace mucho tiempo.

Sin embargo, no por instrucción práctica, como lo hizo Cagliostro; el cual precipitó sobre sí sufrimientos profundos, sin dejar una huella definida que invite a repetir su tentativa hoy en día. Una máxima oriental dice: «cuando el discípulo está listo, el maestro aparece.» Los Maestros no tienen que reclutar gente en logias especiales en vuestro condado, ni instruirlos mediante «sargentos místicos», el tiempo y el espacio no constituyen una barrera entre ellos y el aspirante. Donde el pensamiento puede pasar, ellos pueden llegar. ¿Por qué un cabalista erudito como «A» ha olvidado todo esto? Que él tenga presente que el adepto potencial puede existir en todos los vecindarios más sórdidos del mundo como en los más limpios y «cultos» y que algún pobre desamparado, quien mendiga su comida, puede ser una «alma más blanca» y más atractiva para el adepto, que el obispo común y corriente en su sotana o un ciudadano culto en su traje costoso.

Para la extensión del movimiento teosófico, un canal útil para irrigar los páramos del pensamiento contemporáneo con las aguas de la vida, se necesitan ramas por todas partes, no simples grupos de simpatizantes pasivos, como el ejército durmiente de los que van a las iglesias, cuyos ojos están cerrados mientras el «diablo» hace lo que quiere. No; éstos no son los que necesitamos; sino Ramas activas, alertas, dedicadas y altruistas, cuyos miembros no delatan constantemente su egoísmo preguntando: «¿Qué beneficio nos trae unirnos a la Sociedad Teosófica y cuánto podría dañarnos?», sino que se pregunten: «¿podemos hacer un bien sustancial a la humanidad, trabajando en esta buena causa con todos nuestros corazones, mentes y fuerza?» Si «A» persuadiera a sus amigos, que pretenden tener tendencias al ocultismo, a considerar la cuestión de este punto de vista, los beneficiaria mucho. La Sociedad Teosófica puede seguir su curso sin ellos; pero ellos no pueden permitirle que lo haga.
¿Es, además, beneficioso discutir la cuestión de si una Logia debe recibir, siquiera, la instrucción teórica, hasta que se pueda estar seguro de que todos los miembros acepten las enseñanzas como procedentes de la misma fuente? Una mente llena de ideas preconcebidas, prejuicios o sospechas, no puede absorber la verdad oculta. Es algo que se percibe mediante la intuición, más que por la razón; ya que su naturaleza es espiritual y no material.
La constitución de algunos es tal que no les permite adquirir el conocimiento ejerciendo las facultades espirituales; verbigracia: la gran mayoría de los físicos, los cuales son lentos, si es que no totalmente incapaces de captar las verdades últimas tras de los fenómenos de la existencia. En la Sociedad Teosófica se anidan muchos de éstos, los cuales integran el grupo de los descontentos. Muy pronto, estas personas se persuadieron que las enseñanzas sucesivas, procedentes de la misma fuente de las anteriores, eran falsas o habían sido tergiversadas por los chelas o por terceros. El resultado natural es la sospecha y el desacuerdo y, podríamos decir que, la atmósfera psíquica es perturbada, produciendo una reacción nociva hasta en los estudiantes más firmes. A veces, la vanidad ofusca lo que, al principio, era una fuerte intuición; en realidad: la mente se clausura ante la admisión de una nueva verdad y el estudiante que aspira, retrocede al punto de partida. Al haber llegado a alguna conclusión propia, sin haber estudiado el tema plenamente y antes de que la enseñanza haya sido impartida al estudiante en su totalidad, su tendencia, una vez probado su error, consiste en escuchar sólo la voz de su amor propio, aferrándose a sus conceptos ya sean correctos o equivocados. El Señor Buda, en particular, advirtió a sus oyentes, contra la tendencia de formar creencias basándose sobre la tradición o la autoridad y antes de haber profundizado en el tema.
He aquí un ejemplo: un corresponsal nos pregunta por qué no debería «ser libre de sospechar que algunas de las llamadas cartas ‘precipitadas’ son fraudulentas»; aval ando su posición de esta manera: mientras que algunas de ellas tienen el sello de autenticidad, (para él) innegable, otras, debido a su contenido y estilo, parecen imitaciones. Esto equivale a decir que él tiene una intuición espiritual tan exacta, que puede detectar la carta verdadera de la falsa, aunque jamás haya encontrado un Maestro, ni se le haya otorgado alguna clave para poner a prueba su presunta comunicación. La consecuencia inevitable de la aplicación de su juicio inexperto en estos casos, lo inducirá, muy probablemente, a declarar falso lo que es genuino y genuino lo que es falso. Entonces: ¿a qué criterio se puede recurrir para decidir entre una carta «precipitada» y otra que no lo es? ¿Quién puede decirlo, si no sus autores o los que ellos emplean como amanuenses (los chelas y los discípulos)? Desde luego, sólo una, de entre cien cartas «ocultas» es ológrafa del Maestro y éstas se envían bajo su nombre y directivas; ya que los Maestros no las necesitan, ni tienen el tiempo para escribirlas. Además: cuando un Maestro dice: «he escrito esa misiva»; significa, simplemente, que dictó cada palabra ahí contenida, imprimiéndola bajo su directa supervisión. Por lo general, su chela cercano o distante es el que escribe (o precipita) las cartas.
Los Maestros imprimen en su mente las ideas que desean expresar y, si es necesario, le ayudan en el proceso de precipitación o de impresión de imagen. La exactitud de la transmisión de las ideas y el modelo de escritura imitado dependen, enteramente, del estado de desarrollo del chela. El destinatario, no siendo un adepto, se queda en la disyuntiva de la incertidumbre: si una carta es falsa, quizá no todas los sean; ya que, con lo referente a las pruebas intrínsecas, todas proceden de la misma fuente y todas se entregan valiéndose de los mismos medios misteriosos. Sin embargo, existe otra condición implícita, aun peor. Considerando todo lo que el recibidor de cartas «ocultas» puede posiblemente saber y basándonos, simplemente, en la probabilidad y la honestidad, el corresponsal invisible dispuesto a tolerar una sola línea fraudulenta en su nombre, no le importaría si este engaño se repitiera ilimitadamente. Esto nos conduce a lo siguiente. Las llamadas cartas ocultas, avaladas por las mismas pruebas, deben ser consideradas: o todas auténticas o todas falsas. Si se pone en entredicho la procedencia de una, a todas se les debe tratar de la misma manera. Por lo tanto: las series de cartas en las obras «El Mundo Oculto», «El Budismo Esotérico», etc., etc., pueden ser fraudes, «engaños inteligentemente orquestados» y «falsificaciones» y no existe razón para que no lo sean. Así las tildó el ingenioso, sin embargo estúpido, agente de la Sociedad para la Búsqueda Psíquica, a fin de elevar, en la estima del público, la perspicacia «científica» y el criterio de sus «Jefes».
Por eso: un grupo de estudiantes afines a un estado mental tan impermeable y sin un guía del lado oculto que le abra los ojos a las trabas del estudio del esoterismo, no adelantarían ni un paso.
¿Dónde están esos guías, hasta ahora, en la Sociedad Teosófica?
«Ellos son líderes ciegos que guían a otros ciegos» y ambos caen en el abismo de la vanidad y de la arrogancia. La dificultad surge de la tendencia común a sacar conclusiones de premisas insuficientes ya jugar a ser el oráculo antes de haberse liberado de la Ignorancia, que es el anestésico psíquico más hipnótico.

NOTAS

1) Los documentos son visibles en la oficina de la revista «Lucifer»: un manuscrito secreto, (cuyo nombre del autor se ha omitido por consideraciones pasadas), del «Gran Maestro Provincial de la Sección Septentrional». Aquí el título de uno de estos documentos. «Una Breve Clave a los Misterios Eulianos»; es decir. magia negra Tántrica sobre bases fálicas. No, los miembros de esta Fraternidad Oculta «no se ufanan por su conocimiento o logros.» Son muy astutos; sin embargo, mientras menos hablemos de esto, tanto mejor será.

2) Véase la página 308 del segundo volumen de «Isis sin Velo» (versión inglesa original). Se puede agregar que la «Hermandad de Luxor» mencionada por Kenneth Mackenzie (véase su Enciclopedia Real Masónica) y cuyo centro está en América, no tenía ningún nexo con la Hermandad que nosotros citamos y conocimos, como se verificó después de la publicación de ‘»Isis sin Velo», en una carta que este difunto autor masónico escribió a un amigo en Nueva York. La Hermandad con la cual Mackenzie tuvo contactos, era una simple Sociedad Masónica que se fundaba en una base mucho más secreta y, según afirma en su carta: él había oído hablar, pero no conocía nada de nuestra Hermandad; la cual, teniendo una rama en Luxor (Egipto), nosotros la llamamos con ese nombre a propósito. Esto indujo a algunos intrigantes a suponer que existía una Logia regular de Adeptos con ese nombre, asegurando algunos amigos crédulos y ciertos teósofos, que la «Hermandad Hermética de Luxor» que ellos orquestaron, era idéntica a la original homóloga o una rama de ella, ¡que se suponía estar ubicada cerca de Lahore! Esta era una flagrante mentira.

Digitalizado por Biblioteca Upasika

www.upasika.tk

LOS ÁTOMOS DE VIDA, SU ORIGEN Y DESTINO

Puruker

El ocultismo no acepta nada inorgánico en el Kosmos.  La expresión empleada por la ciencia, «sustancia inorgánica», significa simplemente que la vida está latente o dormida en las moléculas de la llamada «materia inerte» es incognoscible.

LOS ÁTOMOS-DE VIDA, SU ORIGEN Y DESTINO

TODO ES VIDA, y cada átomo de polvo mineral es una VIDA, aunque más allá de nuestra comprensión y percepción, porque está fuera del alcance de las leyes conocidas por los que rechazan el Ocultismo.  «Los mismos átomos», dice Tyndall, «parecen instintivos con un deseo de vida».

LOS ÁTOMOS-DE VIDA, SU ORIGEN Y DESTINO

Los mismos Átomos de nuestro cuerpo son idénticamente los mismos que formaron nuestro último vehículo terrenal.  En la próxima encarnación, estos mismos Átomos harán el cuerpo que entonces tendremos; y esto se aplica no sólo a nuestro Cuerpo Físico, sino a todas las envolturas de la Conciencia de nuestra séptuple constitución.

LOS ÁTOMOS-DE VIDA, SU ORIGEN Y DESTINO

Cada una de estas envolturas está formada por Átomos de Vida, estos Jivas componen las huestes de entidades que componen el Hombre Completo a través del cual trabaja el Dios interior.

LOS ÁTOMOS-DE VIDA, SU ORIGEN Y DESTINO

Tales son entonces los Átomos de Vida.  Toda la Materia, toda Sustancia, está compuesta por Ellos y nada más.  Son las piedras del edificio del Universo.  Ellos son compuestos de Conciencia en el núcleo de cada Uno, manifestándose en sus dos formas de Energía y Voluntad, pues la Energía y la Voluntad son formas de Conciencia, de la Realidad última.

LOS ÁTOMOS-DE VIDA, SU ORIGEN Y DESTINO

Todo está compuesto de Átomos de Vida, desde lo Súper-Espiritual hasta lo infra material (siempre refiriéndose a las formas más densas y de más baja vibración).  Para aquellos que aceptan sin cuestionar la apariencia de las cosas, basándose únicamente en sus percepciones sensoriales externas, la (las formas de) Materia inanimada pueden parecer sin vida o, en el mejor de los casos, dormidas

LOS ÁTOMOS-DE VIDA, SU ORIGEN Y DESTINO

La constitución séptuple del hombre, incluyendo todos los órganos de su cuerpo, está compuesta de Átomos de Vida de diversos grados de evolución.

TODA LA NATURALEZA ES UN ANHELO DE SERVICIO

Sirve la nube.

Sirve el viento.

Sirve el surco.

Donde haya un árbol que plantar

plántalo tú.

Donde haya un esfuerzo que todos

esquivan

aceptalo tú.

Sé tú el que apartó la piedra

el camino,

el odio entre los corazones,

las dificultades del problema.

Hay la alegría de ser sano

y la de ser justo.

Pero hay, sobre todo, la hermosa,

la inmensa

alegría de servir.

Qué triste sería el mundo

si todo en él estuviera hecho,

si no hubiera un rosal que plantar,

una empresa que emprender…

No sólo se hace mérito con

los grandes trabajos,

hay pequeños servicios:

adornar la mesa,

ordenar unos libros…

El servir no es faena

de seres inferiores.

Dios, que da el fruto,

y la luz,

sirve,

y tiene los ojos

en nuestras manos

y nos pregunta cada día:

¿Serviste hoy?….

Gabriela Mistral

LOS MAHATMAS TEOSOFICOS

H.P. BLAVATSKY

(“The Theosophical Mahatmas”, Path, dic. 1886) [Artículo por H. P. Blavatsky]

Lamento, sincera y profundamente, lo que he leído en el editorial de la revista El Mundo Oculto, publicada en Rochester y editada por la señora J. Cables, la devota presidente de la Sociedad Teosófica de allá, quien ha publicado un artículo de fondo con la colaboración del señor W. T. Brown. De antemano debo decirles que, ya, nada me sorprende; pues, durante los años, me he acostumbrado a tales declaraciones. Quizá los repentinos sentimientos de hastío por parte de la señora Cables sean naturales, en cuanto, jamás se le dio la oportunidad que el señor Brown tuvo. Es innegable que muchos teósofos comparten el estado de ánimo de Cables cuando escribe que: «después de un gran anhelo por ser puesta en comunicación con los Mahatmas Teosóficos, me percaté de lo inútil que era esforzar la vista psíquica hacia los Himalayas.» Aun se debe dirimir la cuestión de: si estas quejas son justificadas y si la culpa reside en los «Mahatmas» o en los teósofos. Ha sido un caso en vilo por muchos años y ahora hay que solucionarlo; pues las dos quejas declaran que: «no necesitan perseguir a Místicos orientales que niegan su habilidad de ayudarnos.» La última frase en letras bastardillas necesita un serio escrutinio. Pido el privilegio de presentar algunas observaciones pertinentes al caso.

Comenzaré por decir que el tono de todo el artículo es el de un verdadero manifiesto. Si lo condensamos y lo depuramos de sus expresiones Bíblicas enfáticas, se reduce a esta paráfrasis: «Hemos tocado a su puerta y no nos han contestado; hemos rezado por nuestro pan y nos han negado hasta una piedra.» La acusación es muy seria; sin embargo, quiero demostrar que es injusta.

Creo que es mi deber contradecir la veracidad de esta declaración, explicando y la situación en su totalidad; ya que me siento culpable, habiendo sido la primera, en los Estados Unidos, en hacer pública la existencia de nuestros Maestros. Así, expuse los nombres sagrados de dos miembros de una Hermandad hasta entonces desconocida en Europa y en América (excepto a unos pocos místicos e Iniciados en todas las eras), sin embargo sagrada y reverenciada en oriente y, especialmente, en la India. Todo esto causó una especulación y una curiosidad vulgares que medraron alrededor de esos nombres benditos y culminaron con un rechazo público. Quizá esta explicación beneficie a algunos e interese a otros.

Además, no quiero que nadie piense que pongo bajo mi égida de defensora y paladina a aquellos que no necesitan ningún resguardo. Me propongo, simplemente, presentar algunos hechos, dejando que la situación se juzgue conforme a sus méritos. A nuestros hermanos y hermanas, según los cuales: «han vivido alimentándose de cáscaras, persiguiendo dioses extraños,» sin recibir admisión, les preguntaría si: «¿están seguros de haber tocado a la puerta justa?» «¿Están seguros de no haber perdido el camino, deteniéndose, a menudo, en su viaje, en puertas extrañas tras de las cuales acechan los enemigos más fieros de los que ustedes buscan?» Nuestros Maestros no son «un dios celoso»; son simplemente mortales santos, sin embargo más elevados que cualquiera en este mundo, desde el punto de vista moral, intelectual y espiritual. A pesar de lo sagrado y adelantado que estén en la ciencia de los Misterios, aun son hombres, miembros de una Hermandad y son los primeros, en ella, que se muestran leales a sus leyes y reglas venerables. Una de las primeras reglas de la Hermandad exige que las personas que emprenden su camino hacia Oriente, como candidatos a los favores y consideración de los custodios de esos Misterios, deben seguir el recto camino sin detenerse en ninguna via secundaria, buscando unirse a otros «Maestros» y preceptores, a menudo de la Ciencia del Lado Izquierdo. Además, deberían tener confianza y mostrar paciencia en conjunto con varias otras condiciones a llenar. Si alguien fracasa en todas, desde la primera hasta la última, ¿qué derecho tiene a quejarse sobre la responsabilidad de los Maestros para ayudarle?

Es verdad: «¡Los moradores del umbral anidan dentro nosotros!»

Una vez que un teósofo aspira a convertirse en un candidato para el estado de chela o para recibir favores de los Maestros, debe estar consciente de la promesa mutua que las dos partes han contraído y aceptado tácitamente, si no formalmente y que tal promesa es sagrada. Es un vínculo por un período de prueba de siete años. Si durante este lapso, a pesar de las numerosas limitaciones y errores humanos del candidato (exceptuando dos, que es inútil especificar en la prensa), él permanece, a través de todas las tentaciones, leal al Maestro escogido o a los Maestros (en el caso de candidatos laicos) y fiel a la Sociedad fundada siguiendo sus deseos y bajo sus órdenes, el teósofo será iniciado en * * * y, a partir de entonces, se le permitirá comunicarse con su gurú sin reserva. Todas sus limitaciones, excepto aquella especificada, pueden ser soslayadas, pertenecen a su Karma futuro; sin embargo se dejan, ahora, a la discreción y al juicio del Maestro, el único que tiene el poder de determinar si, aun durante estos largos siete años, el chela recibirá el favor de comunicaciones ocasionales con su gurú y procedentes de él, a pesar de sus errores y los deberes incumplidos del chela. El gurú, estando minuciosamente familiarizado con las causas y los motivos que indujeron al candidato a cometer pecados de omisión o comisión, es el único capaz de juzgar si el momento es oportuno o inoportuno para animarlo; ya que solo él tiene tal derecho, porque, también él está bajo la inexorable ley de Karma, a la cual nadie, desde el zulú salvaje, hasta el arcángel supremo, puede sustraerse y el gurú debe asumir la gran responsabilidad por las causas que creó.

Así: la condición principal y la única indispensable en el caso del candidato o chela en período de prueba, es simplemente: una lealtad diamantina al Maestro escogido y a sus propósitos. Esta es una condición imprescindible pues, como ya mencioné: no se basa en algún sentimiento de celos, sino en la relación magnética entre los dos, la cual, cada vez que se interrumpe, es doblemente difícil restablecerla. Además: no es justo que los Maestros esfuercen sus poderes por las personas acerca de las cuales pueden, nítidamente, prever su curso y deserción final. Sin embargo: ¿cuántos, entre aquellos que, esperando lo que yo llamaría «favores por anticipación,» al no recibirlos, se decepcionan y, en lugar de repetir humildemente mea culpa, acusan a los Maestros de ser egoístas e injustos? Ellos interrumpen, intencionalmente, el sutil canal de comunicación diez veces durante un año y sin embargo, ¡esperan que cada vez se les readmita, siempre, sobre las bases antiguas! Conozco a un teósofo, del cual no mencionaré su nombre, pero espero que pueda reconocerse a sí mismo, que es un caballero tranquilo, inteligente y joven, un místico congénito quien, en su entusiasmo e impaciencia imprudentes, cambió Maestros e ideas una media docena de veces en menos de tres años. Empezó por ofrecerse como chela en período de prueba, dando su voto y fue aceptado. Después de un año quiso casarse, a pesar de las varias pruebas corporales de la presencia de su Maestro y numerosos favores que se le otorgaron. Los proyectos matrimoniales no se llevaron a cabo y él buscó «Maestros» por otros lados, convirtiéndose en un Rosacruz entusiasta. Después volvió a la teosofía como místico cristiano; luego trató de atemperar sus austeridades con una mujer y, al final, abandonó la idea y se entregó al espiritismo. Ahora se postula nuevamente, «para que se le readmita como chela» (tengo su carta); pero dado que su Maestro permaneció en silencio, él lo abjuró para buscar, repitiendo las palabras del manifiesto susodicho: «su antiguo Maestro Esenio para poner a prueba los espíritus en su nombre.»

La escritora, hábil y respetada, de la revista El Mundo Oculto y su secretario tienen razón y han escogido el único sendero auténtico en que, con una dosis muy pequeña de fe ciega, están seguros de evitar todo engaño y decepción. Ellos dicen: «Para algunos de nosotros es un placer obedecer al llamado del ‘Hombre de Dolor’ que no rechazará a nadie sólo porque es indigno o no ha acumulado un cierto porcentaje de mérito personal.» ¿Cómo pueden saberlo?; a menos que acepten el dogma cínicamente terrible y nocivo de la Iglesia Protestante que enseña el perdón del crimen más cruento, siempre que el asesino crea, sinceramente, que la sangre de su «Redentor» lo salvará en la última hora. ¿Qué es esto, si no fe ciega y antifilosófica? El sentimentalismo no es filosofía y Buda dedicó toda su larga vida de autosacrificio para alejar, precisamente, a la gente de esa superstición que engendra el mal. ¿Por qué mencionar a Buda? Porque la doctrina de la salvación mediante el mérito personal y el olvido de uno mismo es la piedra angular de su enseñanza. El binomio: editora de «El Mundo Oculto» y su secretario, puede haber «perseguido dioses extraños«; sin embargo no eran nuestros Maestros. Ellos «Lo han negado tres veces» y ahora, «con los pies sangrientos y el ánimo postrado,» quieren «pedirle (a Jesús) que los tome otra vez bajo su ala.» Ciertamente, el «Maestro Nazareno» los complacerá hasta aquí. Sin embargo «se alimentarán de cáscaras» y de «fe ciega.» Pero, en lo referente a esto, ellos son sus mejores jueces y nadie debería inmiscuirse en sus creencias privadas en nuestra Sociedad y esperemos que, debido a su reciente decepción, no se conviertan, un día en nuestros peores enemigos.

Ahora bien, a estos teósofos que se sienten desencantados con la Sociedad Teosófica en general, les diremos que nadie, jamás, les hizo ninguna promesa imprudente; ni siquiera, la Sociedad y sus fundadores ofrecieron sus «Maestros» como premio para los que se comportan mejor. Durante años, a cada nuevo miembro se le ha dicho siempre que no se le promete nada; ya que todo depende sólo de su mérito personal. Al teósofo se le deja actuar según su libre albedrío. Cada vez que él se sienta descontento, puede siempre probar en algún otro sitio, a menos que haya ofrecido su ser a los Maestros con la determinación de ganarse sus favores. Me dirijo, especialmente a este individuo y le pregunto: «¿Has cumplido con tus obligaciones y promesas? ¿Tú, que estás dispuesto a culpar a la Sociedad y a los Maestros, que son la caridad, la tolerancia, la justicia y el amor universales encarnados, has, quizá, llevado la vida teosófica y has cumplido con las condiciones necesarias para el que se convierte en un candidato? Que se levante y proteste aquél que sienta, en su corazón y conciencia, que jamás ha fallado seriamente, que nunca ha dudado de la sabiduría de su Maestro, que nunca ha buscado otro Maestro o Maestros en su impaciencia por convertirse en un Ocultista con poderes y que jamás ha traicionado su deber teosófico en pensamiento o en acción. Puede protestar intrépidamente, no será castigado ni reprochado y ni siquiera excluido de la Sociedad Teosófica, la más amplia y liberal en sus ideas y la más católica de todas las Sociedades conocidas o por conocer. Temo que mi invitación se quedará sin respuesta. Durante los once años de existencia de la Sociedad Teosófica, de entre los 72 chelas regularmente aceptados en prueba y los centenares de candidatos laicos, sólo tres no han, hasta la fecha, fracasado y sólo uno tuvo éxito completo. Nadie obliga a nadie a entrar al estado de chela. No se profieren promesas, excepto aquella contraida entre el Maestro y el chela aspirante. Es muy cierto que muchos son los llamados pero pocos los escogidos o podríamos decir que son pocos los que tienen la paciencia de ir hasta el fin amargo, si es que podemos definir amargo, la simple perseverancia y el propósito bien enfocado.

¿Qué decir de la Sociedad Teosófica en general, fuera de la India? ¿Quién, entre los millares de miembros, lleva la vida teosófica? ¿Sólo porque uno es un vegetariano rígido, como lo son los elefantes y las vacas; un célibe, si bien en su juventud fue lo contrario; un estudiante del «Bhagavad-Gita» o de la «filosofía Yoga» integral, se debería considerar un teósofo según el corazón de los Maestros? Como no es el hábito lo que hace al monje, ni es el pelo largo y un aspecto soñador en el rostro, nada de esto es suficiente para hacer de uno un seguidor fiel de la Sabiduría divina. ¡Mirad alrededor y observad nuestra llamada Hermandad Universal! ¿Durante estos once años de prueba en América y en Europa, en qué se ha convertido esta Sociedad fundada para remediar los males evidentes del Cristianismo, eliminar el fanatismo y la intolerancia, la hipocresía y la superstición y cultivar el real amor universal que se extiende hasta todos los reinos? Sólo en un aspecto hemos tenido éxito para que se nos considere más elevados que nuestros hermanos cristianos, los cuales, según la expresión gráfica de Lawrence Oliphant: «se matan en el nombre de la Fraternidad, combatiendo como diablos por el amor de Dios.» El aspecto en cuestión es que: hemos eliminado todo dogma y ahora estamos tratando de desembarazarnos, justa y sabiamente, hasta del último vestigio de autoridad nominal. Sin embargo, bajo cualquier otro punto de vista, somos tan malos como los cristianos: ¡entre nosotros hay chisme, calumnia, impiedad, crítica, un incesante grito de guerra y un estruendo provocado por las censuras mutuas; ¡todo esto es motivo de orgullo para el infierno cristiano! ¿Podemos suponer que todo lo antedicho sea culpa de los Maestros, los cuales se niegan a ayudar a los que ayudan a otros en el camino a la salvación y a liberarse del egoísmo—a fuerza de patadas y escándalo? ¿Cómo podemos pensar que somos un ejemplo para el mundo y los compañeros dignos de los ascetas sagrados que habitan en la Cordillera nevada?

Algunas palabras antes de terminar. Se me preguntará: «¿Quién es usted para que nos critique? Usted que afirma estar en contacto con los Maestros, recibiendo favores diarios de Ellos ¿es quizá tan santa, pura y digna?» Les contestaré que no lo soy. Mi naturaleza es imperfecta y limitada, mis defectos son muchos y muy evidentes, motivo por el cual mi Karma es más pesado que el de cualquier otro teósofo. Así es y debe serlo; ya que, durante muchos años, me han puesto en la picota como blanco para mis enemigos y también para algunos amigos. Sin embargo, acepto la prueba felizmente. ¿Por qué? Porque a pesar de todas mis limitaciones, estoy bajo la égida del Maestro, debido simplemente a que: durante 35 años y más, desde 1851, período en que vi al Maestro física y personalmente por primera vez, jamás lo negué, ni dudé de Él, ni siquiera en el pensamiento. De mis labios no ha salido un reproche ni un suspiro contra Él y nunca han entrado en mi cerebro, ni por un instante, bajo las pruebas más duras. Desde el principio sabía lo que me esperaba; ya que se me comunicó y siempre lo he repetido a los demás: tan pronto como uno incursiona a lo largo del Sendero que conduce al Ashram de los Maestros benditos, los últimos y únicos custodios de la Sabiduría y la Verdad primordiales, su Karma, en lugar de distribuirse a lo largo de su vida, se precipita sobre el candidato en masa, aplastándolo con su peso. Aquél que cree en lo que profesa y en su Maestro, sobrellevará la prueba, saliendo victorioso de ella. Aquél que duda, el cobarde que teme recibir lo que debe y trata de sustraerse al cumplimiento de la justicia, fracasará. No escapará al Karma para nada, pero perderá sólo eso por lo cual ha arriesgado sus visitas prematuras. Esto es el motivo por el cual lo he sobrellevado todo, a pesar de que el Karma me haya azotado constantemente y sin piedad, usando a mis enemigos como armas inconscientes. Me he sentido segura de que el Maestro no permitiría que pereciera y que siempre aparecería en la última hora y así lo hizo. Me ha salvado tres veces de la muerte y, la última vez, casi contra mi voluntad. Entonces volví al frío mundo cruel, inducida por el amor hacia Él, quien me enseñó lo que sé y me moldeó en lo que soy. Por lo tanto: cumplo con su trabajo y voluntad; esto es lo que me ha dado la fuerza leonina para soportar las sacudidas mentales y físicas, una de las cuales hubiera sido suficiente para matar a cualquier teósofo que dudara de la protección poderosa. Mi único mérito y la causa de mi éxito en Ocultismo, es una devoción inquebrantable hacia Él, quien encarna el deber que se me ha delineado y una creencia en la Sabiduría colectiva, de esa grande y misteriosa, sin embargo real, Hermandad de santos. Ahora repetiré las palabras del Paragurú, el Maestro de mi Maestro, el cual las envió como mensaje para los que querían hacer de la Sociedad un «club de milagros» en lugar de una Hermandad de Paz, Amor y asistencia mutua: «Mejor perezca la Sociedad Teosófica y sus desgraciados fundadores,» yo agrego que perezcan sus doce años de trabajo y sus vidas, en lugar de ver lo que estoy presenciando hoy: teósofos que eclipsan los «círculos» políticos en su búsqueda por el poder personal y la autoridad; teósofos que critican y difaman los unos a los otros como lo harían dos sectas cristianas rivales; en fin: teósofos que rechazan llevar la vida teosófica y luego critican y denigran a los hombres más nobles y grandiosos, los cuales, vinculados por sus leyes sabias y venerables, basadas en la experiencia de la naturaleza humana que tiene miles de años, no quieren interferir con el Karma ni subordinarse a las veleidades de cualquier teósofo que los invoca, ya sea que lo merezca o no.

Si no se instrumentan, rápidamente, reformas radicales en nuestras Sociedades americanas y europeas, me temo que, en breve, sólo permanecerá un centro de Sociedades Teosóficas y de Teosofía en el mundo entero, es decir: en la India. Hacia este país dirijo todas las bendiciones de mi corazón. Todo mi amor y aspiraciones pertenecen a mis hermanos amados, los Hijos de la antigua Aryavarta, la Tierra Natal del Maestro.

Path, December, 1886

EnglishEspañol
Ir arriba