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Biblioteca Teosófica

Madame Blavatsky, acerca de «los Hermanos Himaláyicos»

H.P. BLAVATSKY

Madame Blavatsky, Acerca de «los Hermanos Himaláyicos «

Artículo enviado a la revista londinsense «Spiritualist» en Agosto 1882

Digitalizado por Biblioteca Upasika

www.upasika.tk

Caballero:
«Según la autoridad de un adepto (?) ellos, los teósofos y Madalne Blavatsky, son todos médiums bajo la influencia de espíritus inferiores.»
Esta es la frase que usted escribió en una reseña de la obra del señor Sinnett: «El Mundo Oculto», aparecida en la revista «Spiritualist» del 17 de Junio. A pesar de lo dudoso de la pertinencia de lo que dijo, no encontré, personalmente, mucho que objetar, especialmente cuando, en otra parte, me rinde el honor de expresar su convicción según la cual, (ya sea que me controlen espíritus buenos o malos), soy una «fuerte médium física» y este término excluye, al menos, la sospecha de que soy una embustera cualquiera. Por lo tanto: la presente no se dirige a Usted; sino a las afirmaciones de un pseudo «adepto». Antes de continuar, vale la pena presentar otro punto, de manera que se defina la situación lo más claro posible.
Como durante los últimos siete años he sido una de las personas más abusadas, me he acostumbrado a este tipo de tratamiento. Por lo tanto, ahora, ni siquiera tomaría una pluma para defender mi carácter. En realidad, no puedo hacer nada si las personas se olvidan que soy una mujer y, además, una anciana y si son tan incapaces de percibir que: si hubiese declarado ser algo especial en la creación, excepto una Teósofa y una de los fundadores de la Sociedad Teosófica, mi posición, material y social, recibiría mejor consideración en el mundo. Sin embargo, no obstante la persecución y la oposición encontradas, sigo siendo una Teósofa y lo declaro abiertamente, así no puedo ser la charlatana y la farsante que algunos piensan que soy, los insensatos no pueden discernir y los sabios no están dispuestos a captar lo incoherente de tal acusación y, usando las palabras de Shakespeare, diremos: «La demencia, en los dementes, no es tan evidente
Como lo es en los sabios, cuando la agudeza disminuye.»
Por lo tanto: no pido espacio en vuestras columnas para defenderme; pero sí para contestar a uno, cuyas declaraciones autoritarias, han volcado el sentido de la justicia en varios Teósofos en la India y, así, quiero resguardarlos porque se merecen todos los sentimientos de reverencia que mi naturaleza puede expresar .
Recientemente, un nuevo corresponsal se ha ganado un sitio prominente en vuestro periódico a pesar de que sea uno de estos individuos peligrosos y casi anónimos que se aprovechan de su privilegio literario, ocultando su verdadera personalidad tras de una o dos iniciales, evitando, entonces, asumir su responsabilidad. Se define un «adepto», lo cual es simple decirlo; pero ¿puede probarlo? En primer lugar: la actitud que los espiritistas y los escépticos en general asumen hacia un «adepto», a pesar de que venga del Tíbet, de la India o de Londres, es siempre la misma, Los escépticos seguirán llamándolo un impostor; mientras los espiritistas lo considerarán un médium o un prestidigitador, también cuando les probara sus poderes, Ahora bien: cuando vuestro «J.K.» declara, en la revista «Spiritualist» del 24 de Junio, que los «fenómenos concernientes al verdadero adeptado se encuentran en un plano totalmente distinto al del ‘Espiritismo»‘, arriesga, o mejor dicho, es cierto, que los escépticos y los espiritistas le echen en cara todos los mencionados reniegos. El podría ignorar tales epítetos si sólo probara lo que declara, esto es: los poderes que otorgan a una persona el título de un iniciado. Sin embargo, vuelvo a preguntar: ¿está listo a demostrar lo que afirma? En primer lugar: el lenguaje que emplea no es el de un verdadero adepto. Es totalmente dogmático, autoritario y pletórico de insultos contra los que aun no se ha probado que son peores o inferiores a él. Además: no logra convencer las mentes de los profanos ni de los que saben algo de los adeptos e iniciados, estando conscientes que quien les habla no es uno de estos grandes seres. Se define un adepto cuyo «Hierofante es un señor occidental»; pero, después, confiesa su completa ignorancia sobre la existencia de un grupo ¡que un verdadero adepto no puede desconocer! Uso el verbo «no puede» porque, en todo el globo, no existe ningún neófito aceptado que ignore la existencia de la Fraternidad Himaláyica, La autorización para recibir la última y suprema iniciación, la verdadera «palabra susurrada», puede proceder sólo de esas fraternidades en Egipto, en la India y en el Tíbet y «Koot Hoomi Lal Singh» pertenece a una de ellas. Es cierto que existen «adeptos» y adeptos, los cuales difieren entre ellos; así como hay adeptos en más de un arte y ciencia. Por ejemplo: en América conozco a un zapatero que se hace publicidad diciendo que «es un adepto en el gran arte de la producción de coturnos parisienses.» J.K. habla de Hermanos «en el plano del alma», de «la Cábala divina que culmina en Dios», de la «magia de los esclavos» y así sucesivamente. Esta fraseología me comprueba, de forma perentoria, que es simplemente uno de estos diletantes en el ocultismo occidental que, hace algunos años, estaban bien representados por los «egipcios y argelinos» nacidos en Francia, los cuales leían el Tarot y colocaban a sus visitantes dentro de círculos encantados con un Tetragrammaton inscrito en el centro. Con esto, no quiero decir que J .K. es uno de ellos, le pido que me entienda. Como no sé quién es y, además, se oculta tras sus dos iniciales, no seguiré su ejemplo grosero y no lo insultaré por todo esto. Pero quiero reiterar que: tristemente, su lenguaje lo delata. Si es un cabalista, él y su «Hierofante» son simplemente los discípulos autodidactas de los llamados Cabalistas «cristianos» medievales, de los adeptos que, como Agrippa, Khunrath, Paracelso, Vaughan, Robert Fludd y otros, revelaron su conocimiento al mundo sólo para ocultarlo mejor y jamás, en sus enseñanzas, dieron la clave para entenderlo. Con estilo engolado afirma su conocimiento y poder, juzgando a personas que desconoce y no puede saber nada acerca de ellas.
He aquí lo que escribe de los «Hermanos»: «Si son verdaderos adeptos, no han mostrado mucha sabiduría mundana; ya que la organización que debería difundir su doctrina es un fracaso completo, en cuanto los miembros de la Sociedad Teosófica desconocen y no practican ni los primeros principios psíquicos y físicos de la Teosofía y de la ciencia oculta auténticas.»
¿Cómo puede saberlo? ¿Acaso los Teósofos lo han tomado en su confianza? ¿Si sabe algo acerca de la Sociedad Teosófica Británica, qué puede saber de las de la India? Si pertenece a alguna de ellas, entonces es desleal a todo el grupo y es un traidor. En caso de que no pertenezca a ninguna ¿qué puede decir de sus miembros, dado que la Sociedad Teosófica en general y especialmente sus secciones esotéricas que integran sólo unos pocos «escogidos», son grupos secretos?
Mientras más leo con atención su artículo, más quiero reírme del tono dogmático que lo imbuye. Si fuese un espiritista, sospecharía una buena «tramoya» de John King, cuyas iniciales están representadas en J.K. Que este maravilloso Hermano del «Círculo Hermético Occidental en el plano del alma» aprenda algunos hechos acerca de los adeptos en general, antes de que se cubra aun más de ridículo.
(1) Ningún verdadero adepto, bajo ninguna circunstancia, revelará lo que él es al profano. Ni trataría con desaire a las personas que, ciertamente, no son más ridículas y, en muchos casos, más sabias que él. Aunque los teósofos fueran estas pobres criaturas descarriladas que él describe, un verdadero adepto los ayudaría en lugar de escarnecerlos.
(2) Jamás hubo un Iniciado auténtico que desconociera las secretas Fraternidades orientales. No es Eliphas Levi quien negaría su existencia; ya que la afirma. Aun P .B. Randolph, ese maravilloso, aunque errático genio americano y vidente semiiniciado, quien consiguió su conocimiento en el oriente, tuvo buenas razones para saber de la existencia actual de las Fraternidades, como sus escritos comprueban.
(3) Quien habla con énfasis de su sabiduría oculta y afirma practicar sus poderes en el nombre de algún profeta, deidad, o Avatar particular, es, en los mejores de los casos, un fanático místico. No puede ser un adepto en el sentido oriental, un Mahatma, porque el matiz de su religión dogmática particular afectará y empañará su juicio.
(4) La gran ciencia que el vulgo llama «magia» y sus adeptos orientales Gupta Vidya es universal, por lo tanto incluye a toda ciencia; ya que es el cenit del conocimiento, constituye la perfección de la filosofía y como ya se ha dicho, no puede circunscribirse a ninguna nación o localidad geográfica particular. Como la Verdad es una, también el método para alcanzar su máxima versación debe ser, necesariamente, uno. No puede fragmentarse porque, una vez fraccionada, cada parte, dejada a sus propios recursos, análogamente a los rayos solares, divergirá, en lugar de convergir hacia su centro, la meta ultérrima del conocimiento. Estas partes pueden volver a ser el Entero, sólo reuniéndolas, de otra manera, cada fragmento será sólo un fragmento.
Se debe recordar esta verdad, que podría definirse como matemáticas elementales para la infancia, a fin de refrescar la memoria de ciertos «adeptos» bien dispuestos a olvidar que la «Cábala Cristiana» es simplemente una fracción de la Ciencia Oculta Universal. Si creen que ya no tienen nada que aprender, mientras menos se dirijan a los » Adeptos Orientales» para información, mejor será para ambos. Existe sólo un camino real hacia la «Magia Divina», si uno lo descuida y lo abandona para dedicarse a una de las sendas que divergen de éste, se encontrará perdido en un laberinto interminable, como acontece al viajero que vaga a solas. Supongo que la Magia se remonta a milenios antes de la era cristiana; por lo tanto: ¿si así es, deberíamos pensar, como lo hacen nuestros amigos eruditos, los «Cabalistas Modernos», que era toda Magia Negra practicada por la «Vieja firma del Diablo y Co.?» Sin embargo, haciendo eco a toda persona que sabe de lo que está hablando, diré que no es así para nada y J.K. parece ignorar, completamente, hasta la enorme diferencia existente entre un Cabalista y un Ocultista. ¿Está o no está consciente de que la relación entre un Cabalista y un Ocultista es análoga a aquella entre una pequeña colina a los pies de los Himalayas y el monte Everest y que cuanto se conoce como Cábala hebraica de Simón Ben Jochai, es la versión desfigurada de su fuente primordial, el Gran «Libro Caldeo de los Números»? Además: ¿se ha percatado de que la Cábala, con su adaptación a la Dispensación Hebraica, su internacional Angelogía y Demonología entreveradas, sus Orfieles, Rafaeles y Tetragramas griegos, es una copia endeble de la Cábala.caldea? Entonces: la Cábala de los alquimistas cristianos y los rosacruces es, simplemente, la edición torturada de la hebraica.

Al centralizar el Poder Oculto y su curso de acción en algún Dios o Avatar nacional, que sea Jehová o Cristo, Brahma o Mahoma, el cabalista se aleja aun más de la Verdad axial una.
Sólo el Ocultista, el adepto Oriental es, merced a su Espíritu Divino, un Hombre Libre y omnipotente, conforme a como lo puede ser en la tierra. Se ha emancipado de todas las concepciones humanas y cuestiones secundarias, es uno con un Sabio Caldeo, un Mago Persa, un Teúrgo Griego, un Hermético Egipcio, un Rahat Budista y un Yogui Indo. Ha reunido en un fajo todas las fracciones separadas de la Verdad ampliamente dispersas en todas las naciones y en sus manos tiene la Verdad Única, una antorcha de luz que ningún viento puede torcer, apagar o hasta hacer temblar. Tampoco es Prometeo, quien robó
una porción del Fuego Sagrado, por lo cual fue encadenado en el monte Cáucaso mientras los buitres le devoraban los intestinos.

Ya que el Ocultista se ha asegurado el Dios dentro de él y no depende de la veleidad ni del capricho de las deidades del bien o del mal.
Es cierto: «Koot Hoomi» menciona al Buda. Pero no porque los hermanos lo consideran como Dios o «un Dios»; sino porque es el Patrón de los Ocultistas Tibetanos, el Iluminado y el adepto más grande de todos, cuyo Espíritu Divino o el «Yo-Dios», lo inició en los misterios del universo invisible. Entonces, cuando uno dice que imita «la vida de Cristo», de Buda, Zoroastro o de cualquier otro hombre en la tierra que alguna nación en particular lo escogió como su Dios y líder, muestra que es un fanático hasta en la Cábala, una fracción de la «Ciencia Universal» una, el Ocultismo, que es prehistórico y coetáneo con la inteligencia. El Sol brilla tanto para los profanos asiáticos como para los cristianos europeos y me agrada decir que su esplendor es más glorioso para los primeros.

Para concluir: es suficiente considerar esa frase, cuya paternidad es muy dudosa y es más apropiada a la pluma de un jesuita que a la de un cabalista; ya que facilita la suposición que los «Hermanos» son sólo una rama de la vieja y establecida firma del «Diablo y Co», para estar convencidos que J.K. no sabe nada, excepto un poco de «Abracadabra» entresacado de un antiguo manuscrito polvoriento del Cabalismo cristiano. Sus oraciones altisonantes, que quieren aparentar algo que él no es, pueden producir alguna sensación en el profano rudimentario o en un espiritista inocente.

Por supuesto, no es necesario ir al Tibet o a la India para encontrar algún conocimiento y poder: «los cuales están latentes en cada alma humana». Sin embargo: la obtención del conocimiento y del poder más elevados exigen, no sólo muchos años de estudio severísimo, iluminado por una inteligencia superior y una intrepidez que nada puede detener; sino también muchos años en retiro en una soledad relativa, asociándose sólo con estudiantes que siguen el mismo objetivo en una localidad donde la naturaleza conserva, como el neófito, una inmovilidad absoluta e initerrumpida, un verdadero silencio, donde el aire es libre de toda influencia mefítica por centenares de millas, la atmósfera y el magnetismo humanos son absolutamente puros y la sangre de los animales no es derramada. ¿Acaso estas condiciones son accesibles en Londres o hasta en las aldeas inglesas más remotas?

H.P. Blavatsky Bombay, 20 de Julio

MAGIA AFRICANA

H.P. BLAVATSKY

De: TAU -TRIADELTA (Helena Blavatsky)

Antes de que entremos en el tema del arte de lo oculto, tal como es practicado en la costa occidental del África, sería bueno, primero, aclarar el terreno analizando, por un momento, qué queremos significar con el muy abusado término de «magia».

Existen muchas definiciones para esta palabra, y, en tiempos pretéritos, simplemente se la empleó para designar cualquier cosa que “no fuese comprendida por el vulgo». Para nuestro propósito, será suficiente definirla como el conocimiento de determinadas leyes naturales que son no solamente desconocidas sino, también, absolutamente insospechadas para los científicos de Europa y América.

Es un hecho reconocido que ninguna ley de la naturaleza puede ser abrogada, ni siquiera por un breve momento. Así, pues, cuando lo tal nos parece ser el caso – por ejemplo, cuando una ley universalmente conocida, como lo es la de la atracción gravitacional, pareciera que puede ser aniquilada -, deberíamos reconocer el hecho de que podría haber otras leyes, hasta ahora desconocidas por la ciencia occidental, que tienen el poder de sobrepasar y detener, durante el tiempo que sea, la acción de la citada ley.

El conocimiento de estas leyes desconocidas es lo que entendemos con el término de ciencia oculta o magia. Y no hay ni ha habido en ningún período de la historia del mundo otra magia sino esta. Todos los así llamados «milagros» de los tiempos antiguos pueden ser y son reproducidos en nuestros días por los magos, cuando la ocasión lo requiere. Un acto de magia es un hecho puramente científico y no se lo debe confundir con ninguna clase de prestidigitación o fraude.

Hay muchas escuelas de magia, todas operando y conduciéndose por caminos completamente diferentes. Las principales de estas – en cuyas filosofías se han fundado todas las demás – son la hindú, la tibetana, la egipcia ( incluyendo la árabe ) y la obiyana(1) o vuduísta. Esta última es total y fundamentalmente opuesta a las otras tres por tener sus raíces y basamentos en la nigromancia o “magia negra”, en tanto que aquellas operan ya sea por medios conocidos por los expertos como “magia blanca” o, en otros casos, por la “manipulación psicológica” del espectador. Es decir, un nutrido grupo de ellos puede ser inducido para ver y sentir, todo el tiempo que sea, cualquier cosa hecha de acuerdo con la voluntad del operador que está en total posesión de sus facultades ordinarias. De este modo, es posible que una pareja de fakires ambulantes realicen su presentación en tu propia villa o en el jardín de tu bungalú, erigiendo un pequeño pabellón y pidiéndote que escojas cualquier animal que desees ver emergiendo desde ese lugar. Muchos animales diferentes son nombrados en ronda por los observadores y, en cada caso, el cuadrúpedo deseado, sea este un tigre o un terrier, sale de entre los telones y marcha lentamente hasta desaparecer por los inmediaciones de un rincón adyacente. Bien, esto se hace simplemente por “inducción psicológica”, tal como se hacen todos los otros grandes actos notables de la India: “el truco del canasto”, “el árbol de mango”, el lanzamiento de una cuerda al aire y la ascensión por ella, llevándosela para desaparecer en el lugar, y mil y un otros actos similares que son “familiares como las conversaciones hogareñas” para casi todos los anglo-indios.

La diferencia entre estas escuelas y la de Obeah(2) o vuduísta es muy grande, porque en aquellas lo que hay es un engaño o un deseo de realidad en la representación. El espectador realmente no ve lo que su imaginación ve: Su mente es simplemente impresionada por el operador y el efecto queda realizado. Pero en la magia africana, por el contrario, no habrá impresión: de hecho, el observador realmente ve lo que se está llevando a cabo. La fuerza empleada por los nigrománticos africanos no es la de la acción psicológica sino la de la demonosofía.

Los magos blancos han dominado y empleado, con frecuencia, a los espíritus inferiores, así como han invocado el auxilio de lo poderoso y benéfico para que cumplan sus propósitos. Esto, empero, es un asunto diferente por completo: Los espíritus que son por naturaleza maléficos, se convierten en esclavos del mago, quien los controla y los obliga a realizar sus planes benéficos. El nigromántico o devoto de la magia negra es, por su parte, esclavo del espíritu del mal al cual se ha entregado.

Mientras la filosofía del mago le demanda una vida de la más grande pureza y la práctica de toda virtud, mientras está obligado a someter por completo y tener perfecto control de todos sus deseos y apetitos mentales y físicos, y debe llegar a ser la inteligencia personificada, liberada absolutamente de toda pusilanimidad y debilidad humanas, el nigromántico está obligado a ultrajar y degradar la naturaleza humana en todas las maneras concebibles. El más pequeño de los crímenes a perpetrar, necesario para que él ( o ella ) obtenga el poder procurado, será la del mismo asesinato de la víctima humana, esencial para el sacrificio, de la que se haya provisto. La mente humana difícilmente puede darse cuenta de o imaginar, siquiera, la décima parte de los horrores y atrocidades que, de hecho, son realizados por las mujeres de Obeah(3).

Sin embargo, aunque el precio es espantoso, horripilante, innombrable, el poder es real. No hay posibilidad de engaño en torno a esto. En la costa occidental africana, cada uno de los reyezuelos tiene su «hacedor de lluvia». Está de moda entre los viajeros, y en los negocios de los misioneros, ridiculizar y negar los poderes de estas gentes. Pero los tienen y, en verdad, utilizan el poder para causar tormentas lluviosas, vientos y rayerías. Cuando uno considera que, independiente de lo ignorantes y salvajes que puedan ser, tienen, con todo, una ingente cantidad de inteligencia natural – y su gran ignorancia no les permite creer en nada que no pueda ser demostrado -, ningún «hacedor de lluvias» podría vivir un año a menos que dé reiteradas muestras de sus poderes cuando les son requeridos por el rey. El fracaso significaría, simplemente, la muerte. Y la hipótesis de que ellos únicamente realizan sus conjuraciones cuando el tiempo está a punto de cambiar, es sólo una invención de los misioneros. Los jefes nativos son capaces, como todos los salvajes, de detectar la cercanía de un cambio del tiempo muchas horas antes de que ocurra. ¿Será absolutamente cierto que ellos harían venir al «hacedor de lluvias» para darle, durante doce meses, el ganado que necesiten, además de las esposas y otros lujos, si hubiere el más leve indicio de una lluvia que está por caer?

Recuerdo bien mi primera experiencia con estos hechiceros. Durante semanas y semanas no había caído lluvia aunque era la temporada de los aguaceros. El millo fenecía por falta de agua, el ganado era sacrificado en todas partes; niños y mujeres habían muerto por montones, y entre los guerreros empezaba a suceder lo mismo, al estar convertidos en poco menos que esqueletos. Día tras día, el sol, a semejanza de un globo de brillante cobre, resplandecía intensamente – sin que interviniese ni una nube – sobre la reseca tierra, y toda la naturaleza iba languideciendo en aquel espantoso horno. Súbitamente, el rey ordenó que se batiesen los grandes tambores de guerra y todos los guerreros se reunieron rápidamente. Él les anunció la llegada de dos connotados hacedores de lluvia, quienes de inmediato deberían proceder con el fin de aliviar el sufrimiento prevaleciente. El más anciano de los dos era un desmirriado hombrecito patizambo de espesos rizos cortos que habrían sido blancos de no haber estado mezclados con grasa, mugre y plumas. El segundo no era sino un hermoso espécimen de la raza susu (4), pero de expresión muy siniestra. Un gran círculo de pequeños negros, que habían llegado – por no se sabía cuál razón – armados hasta los dientes, estando el rey en el centro y los hacedores de lluvia ante él, iniciaron sus encantamientos. El cenit y el horizonte eran ansiosamente examinados de vez en cuando, pero no había aparecido ningún vestigio de nubes. De repente, el hombre más anciano, convulsionado, aparentemente epiléptico, rodó por el suelo, y su compañero saltó a sus pies señalando con ambas manos el cobrizo cielo. Todos los ojos siguieron su gesto y miraron el punto hacia el cual sus manos señalaban, pero no había nada visible. Inmóvil como una pétrea estatua permaneció con la mirada pegada al cielo. En el término de un minuto, una obscura sombra era observable en el tinte cobrizo; en el siguiente minuto fue haciéndose más y más obscura, y en unos cuantos segundo más se convirtió en una nube negra que muy pronto se desplegó por los cielos. Súbitamente, se vio un vívido destello, y el diluvio que cayó desde la nube, la que ahora estaba cubriendo por completo las alturas, fue algo que no se olvidaría jamás. Durante dos días con sus noches estuvo derramándose aquel torrente y parecía que iba a arramblar todo lo que hubiese en tierra.

Luego de que el rey se despidiese de los hacedores de lluvia y que ellos pusiesen en resguardo el ganado y los regalos, entré a la choza donde estaban alojados y pasé la noche con ellos analizando el arte mágico. La choza era de aproximadamente catorce pies de diámetro, estaba fuertemente construida con postes clavados con firmeza en el suelo y tenía por techo una robusta cubierta cónica de paja. Finalmente, los persuadí de que me diesen uno o dos ejemplos de su conocimiento. Ellos empezaron a cantar o, mejor dicho, a murmurar una larga invocación. Después de unos cuantos minutos, el hombre más joven pareció elevarse por el aire a unos tres pies de la tierra, permaneciendo allí suspendido, más o menos flotando. En la choza había una luz brillante que salía del fogón que estaba en el centro, de modo que el más pequeño detalle podía observarse con claridad. Me levanté y fui a examinar al hombre que estaba en el aire y no cupo duda acerca de su levitación. Entonces él flotó acercándose a la pared y la atravesó para salir afuera. Eché a correr hacia la puerta de entrada que estaba al otro lado de la choza y lo busqué por el contorno. Vi una figura luminosa que semejaba a un hombre embadurnado con aceite fosforescente, y jubiloso busqué, de inmediato, refugio de los torrentes de lluvia. Cuando retorné a la choza, sólo se encontraba presente el anciano. Examiné con cuidado los maderos, pero no había ninguna abertura. El anciano continuó con su canto y al siguiente momento reapareció su compañero flotando en el aire. Él se sentó en el suelo y observé su negra piel reluciente por la lluvia. Los escasos andrajos que vestía estaban tan húmedos como si se hubiesen empapado en un río.

La siguiente proeza fue realizada por el anciano y consistió en muchas desapariciones y reapariciones instantáneas. El punto curioso en cuanto a esto es que las ropas del anciano llegaron a gotear por la humedad.

De seguido hubo una exhibición muy interesante. Por órdenes del anciano nos distribuimos alrededor del fuego en los tres puntos de un triángulo imaginario. Con ritmo y con sus cantos, los hombres movían las manos sobre el fuego cuando docenas de tic-polongas, la serpiente más mortífera del África, reptando con lentitud, comenzaron a salir desde las quemantes ascuas y se entrelazaron, alrededor del fuego, rodando en una loca danza sobre sus colas mientras siseaban sin cesar. A la orden de ellos todas saltaron hacia el fuego y desaparecieron. El hombre joven vino hacia mis inmediaciones y, arrodillándose, abrió su boca, desde la cual, rápidamente, salió la cabeza de una tic-polonga. Con prontitud la agarró y, desde la garganta, sacó una serpiente de unos tres pies de largo que, igualmente, fue lanzada hacia el fuego. En forma veloz y sucesiva retiró de su garganta siete serpientes y les dio a todas el mismo quemante fin.

Pero yo deseaba conocer lo que ellos podían realizar en la senda de la evocación de los espíritus. En esta ocasión, el encantamiento había demorado cerca de veinte minutos cuando, surgiendo lentamente del fuego, apareció una figura humana, un hombre de mucha edad, un hombre muy blanco, pero totalmente desnudo. Le hice muchas preguntas, pero se obstinó en no responder. Me levanté y caminé alrededor del fuegoy observé, especialmente, una lívida cicatriz en su espalda. Yo no podría dar una explicación satisfactoria de quién era, pero ellos parecieron muy asustados por su causa, y es que, en verdad – por los comentarios que se intercambiaron -, habían esperado ver a un hombre negro.

Tras la aparición de este hombre blanco, yo no podría persuadirlos de que esa noche intentasen alguna cosa más, aunque en la siguiente noche no tuve ninguna dificultad con ellos. Una proeza bastante impresionante que realizaron en la siguiente ocasión fue la antigua costumbre de los sacerdotes de Baal. Iniciando un lúgubre canto, ellos empezaron a circular lentamente alrededor del fuego ( que, se ha dicho, es una parte esencial del procedimiento ), manteniendo cierta cantidad de ritmo en sus movimientos y cadencias. De pronto, el movimiento se hizo más y más rápido hasta que se pusieron a girar alrededor como en los derviches danzantes. Hubo dos tipos diferentes de movimientos: Durante todo el tiempo que estuvieron girando alrededor del círculo, iban rotando

velozmente sobre sus propios ejes. Con la rapidez de sus evoluciones, sus voces se iban elevando más y más alto hasta que el griterío fue terrífico.Entonces, con un movimiento simultáneo, cada quien empezó a hacerse cortaduras en su cuerpo desnudo, sobre sus brazos, pecho y muslos, hasta convertirse en un río de sangre cubierto con heridas profundas. Luego, el anciano detuvo su errático curso, y sentándose en el suelo se quedó fijamente mirando, con aparente ansiedad, al más joven, quien continuó el frenético ejercicio hasta que su naturaleza quedó exhausta y no aguantó más, cayendo al suelo jadeante e impotente. El anciano tomó los cuchillos y untó las hojas con un poco de una maligna grasa maloliente de calabaza y de inmediato pasó por todo el cuerpo de aquél la hoja del cuchillo con la que se había hecho las heridas, y con las palmas de las manos embarradas de ungüento, concluyó la operación frotándole vigorosamente el cuerpo.

En unos cuantos minutos, el hombre joven se puso de pie, sin que en su piel de ébano hubiese ni la más leve señal de herida o cicatriz. Después, él habría de hacer los mismos oficios y con el mismo resultado en el anciano. Diez minutos más tarde, ambos estaban acostados en sus esteras en un dulce y apacible sueño. En esta representación hubo muchas invocaciones, gestos, el fuego circular y otras cosas que me satisficieron en alguna medida, en todos los eventos, de los procesos mágicos del África occidental que han sido manejados desde los tiempos cuando Baal era el dios verdadero y poderoso en la tierra.

Lucifer, noviembre, 1890

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Notas del traductor

(1)Se refiere al culto del dios serpiente Obeah, ampliamente extendido en las antiguas colonias del Imperio Británico en las Indias Occidentales. La verdad es que hay algunas diferencias de fondo y forma entre las prácticas vuduístas y el culto a Obeah.

(2)Obeeyah, en el original.

(3)Ídem a (2).

(4) , en el original. La escritura en inglés mejor admitida es susu, que se puede transcribir igual en castellano, para no confundirla con soosoo, nombre dado a un delfín del Ganges. Además, entre una y otra hay una ligera diferencia de pronunciación. Los susu son una etnia de poco menos de un millón de personas que vive, principalmente, entre Guinea, Sierra Leona y Sudán.

MAHATMAS Y CHELAS

H.P. BLAVATSKY

MAHATMAS Y CHELAS

Publicado en “The Theosophist” de 1884

Un mahatma es un personaje que mediante una preparación y educación especiales ha desarrollado aquellas facultades superiores y ha alcanzado aquel conocimiento espiritual que la humanidad común adquirirá después de pasar a través de innumerables series de reencarnaciones durante el proceso de evolución cósmica, siempre que, como es natural, no vaya durante ellas en contra de los fines de la Naturaleza y cause su propia aniquilación. Este proceso de autoevolución de los Mahâtmâs se extiende sobre un cierto número de “encarnaciones», aunque, comparativamente hablando, son muy pocas. Pero, ¿qué es lo que encarna? La Doctrina Secreta, hasta donde ha sido revelada, muestra que los tres primeros principios mueren más o menos con la llamada muerte física. El cuarto principio, junto con las partes inferiores del quinto donde residen las tendencias animales, tiene a Kâma-loka por morada, donde sufre la agonía de la desintegración en forma proporcional a la
intensidad de los deseos inferiores; mientras que es el Manas superior, el hombre puro, el que está asociado con los principios sexto y séptimo, quien entra en el Devachan para disfrutar ahí los efectos de su buen Karma, y reencarnar después en una individualidad superior. Ahora bien, una entidad que está pasando por la instrucción oculta en sus sucesivos nacimientos, en cada encarnación tiene gradualmente cada vez menos de ese Manas inferior, hasta que llega el momento en que todo su Manas, siendo de carácter totalmente elevado, está centrado en su individualidad superior, es entonces cuando puede decirse que tal persona se ha convertido en un Mahatma .En el momento de su muerte física perecen los cuatro principios inferiores sin ningún sufrimiento, pues estos son para él, de hecho, como un adorno superficial que se quita o se pone a voluntad. El verdadero Mahâtmâ no es entonces su cuerpo físico, sino ese Manas superior que está inseparablemente unido a Âtmâ y a su vehículo (el sexto principio),una unión efectuada por él en un período comparativamente muy corto, debido a que sigue el proceso de auto –evolución establecido por la Filosofía Oculta. Por eso, cuando la gente expresa el deseo de “ver a un Mahâtmâ”, realmente no parecen entender que es lo que piden.

¿Cómo pueden esperar ver con sus ojos físicos lo que trasciende a la vista?¿Es el cuerpo–una mera cáscara o máscara – lo que imploran ver y tras lo que van?? Y suponiendo que ven el cuerpo de un Mahâtmâ, ¿cómo pueden saber que tras esa máscara hay oculta una
entidad elevada?¿Bajo qué criterios van a juzgar si Mâyâ refleja ante ellos la imagen de un verdadero Mahâtmâ? ¿Y quién puede decir que lo físico no es Mâyâ? Las cosas elevadas pueden ser percibidas sólo mediante un sentido relacionado con esas cosas elevadas; por tanto quien desee ver a un verdadero Mahâtmâ deberá usar entonces su
vista intelectual. Deberá elevar su Manas de tal manera que su percepción sea clara y todas las neblinas creadas por Mâyâ sean dispersadas. Su visión será entonces brillante
y podrá ver a los Mahâtmâs dondequiera que esté; pues estando fusionados el sexto y el séptimo principio que son ubicuos y omnipresentes, puede decirse que los Mahâtmâs están en todas partes. Esto sería como encontrarnos en la cima de una montaña y tener a nuestra vista toda la llanura, y con todo, no estar enterados de cada árbol o lugar particular, ya que desde esa elevada posición todo lo que está debajo es casi idéntico, y así como nuestra atención puede ser atraída hacia algo que sobresale o desentona del entorno, de esta misma manera, aunque toda la humanidad está dentro de la vista mental de los Mahatmas, no se puede esperar de ellos que tomen nota especial de cada ser humano, a menos que éste atraiga su particular atención por sus actos especiales. Su preocupación esencial es el mayor bien para la humanidad en conjunto, pues ellos mismos se han identificado con esa Alma Universal que traspasa la Humanidad, y el que quiera atraer su atención debe hacerlo de esa manera, a través ,de esa Alma que se extiende por doquier.
Esta percepción del Manas puede ser denominada “fe”, que no debe ser confundida con “creencia ciega”. “Creencia ciega” es una expresión usada a menudo para indicar la creencia sin percepción o comprensión; mientras que la verdadera percepción de Manas es esa creencia inteligente, que es el verdadero significado de la palabra “fe ”.Esta creencia debe estar al mismo tiempo acompañada por el conocimiento, es decir, por la experiencia, pues “el verdadero conocimiento lleva consigo la fe”.La fe es la percepción del Manas (el quinto principio),mientras que el conocimiento, en el verdadero sentido de la palabra, es la capacidad del Intelecto, es decir, es percepción espiritual. En resumen, la individualidad superior del hombre, compuesta por su Manas superior, el sexto principio y el séptimo, debe trabajar como una unidad, y sólo entonces se puede obtener “la sabiduría divina ”,pues las cosas divinas sólo pueden ser percibidas mediante facultades divinas. Así, el deseo que debe mover a alguien a pedir ser aceptado como chela ,es el comprender las funciones de la Ley de Evolución Cósmica para poder trabajar en armonioso acuerdo con la Naturaleza, en vez de ir en contra de sus fines por ignorancia.


MANUSCRITO DEL PROGRAMA ORIGINAL DE LA SOCIEDAD

H.P. BLAVATSKY

A fin de no dejar lugar para equivocaciones, se le debe recordar a los miembros de la Sociedad Teosófica el origen de la Sociedad en 1875.Enviada a los Estados Unidos en 1873 con el propósito de organizar un grupo de trabajadores en el plano psíquico, dos años después, la escritura recibió órdenes de su Maestro e Instructor de formar el núcleo de una Sociedad regular cuyos objetos fueron enunciados de forma general de la siguiente manera:

1. Hermandad Universal;
2. No hacer distinción entre los miembros debido a razas, credos o posiciones sociales,
sino que cada miembro tendría que ser juzgado y tratado por sus propios méritos personales.

3. Estudiar las filosofías del Oriente especialmente las de la India, presentándolas gradualmente al público en varias obras que interpreten las religiones exotéricas a la luz
de las enseñanzas esotéricas.
4. Oponerse al dogmatismo materialista y teológico en toda forma posible, demostrando
la existencia de fuerzas ocultas desconocidas para la ciencia, en la naturaleza; y la
presencia de poderes psíquicos y espirituales en el hombre; tratando al mismo tiempo de ampliar los puntos de vista de los Espiritistas o Espiritualistas, demostrándoles que hay otros agentes, muchos otros, trabajando en la producción de fenómenos además de los “Espíritus ” de los muertos. La superstición tenía que ser desenmascarada y evitada;
y demostrar de la mejor manera posible, que hay fuerzas ocultas, benéficas y maléficas que siempre están alrededor de nosotros y que manifiestan su presencia de diferentes maneras. Tal era el programa en sus rasgos generales. No se les dijo a los dos Fundadores principales lo que tenían que hacer, o como tenían que lograr y alentar el crecimiento de la Sociedad y obtener los resultados deseados; ni tampoco se les dieron ningunas ideas definidas respecto a su organización externa, la cual fue dejada completamente en sus manos. Por lo tanto, ya que la abajo firmante no tenía capacidad para el trabajo mecánico de formación y administración de una Sociedad, la organización de esta última quedó en manos del Coronel H.S.Olcott, allí mismo elegido por los fundadores y miembros primitivos como Presidente de por vida .Pero si no se les dijo a los dos Fundadores lo que tenían que hacer claramente fueron instruidos acerca de lo que
nunca deberían hacer ,lo que tenían que evitar y lo que nunca debiera llegar a ser la Sociedad. Se mostraron como futuros contrastes de nuestra Sociedad a las organizaciones eclesiásticas y a las sectas Cristianas y Espiritualistas, o dicho de manera más clara:
(1)Los Fundadores tenían que ejercer toda su influencia para oponerse a cualquier
clase de egoísmo ,insistiendo en que hubiese sentimientos sinceros y fraternos entre
los Miembros por lo menos exteriormente; trabajando para lograr un espíritu de
unidad y armonía, no obstante la gran diversidad de credos; esperando y exigiendo de
los Asociados, una gran tolerancia mutua y caridad para con los defectos de los demás; ayuda mutua en la búsqueda de las verdades en todo campo moral y físico e incluso en la Vida diaria.
(2)Ellos tenían que oponerse de la manera más fuerte posible a cualquier cosa que se aproximara a fe dogmática y fanatismo ,contrarrestando desde el principio la creencia en la infalibilidad de los Maestros o incluso en la misma existencia de nuestros. Instructores invisibles. Por otro lado, ya que se pedía un gran respeto por los puntos de vista privados y credos de todo miembro, cualquier Asociado, que criticara la fe o creencia de otro Asociado, hiriendo sus sentimientos, o haciendo valer su opinión no solicitada de manera arrogante y reprensible, incurría en expulsión.(Aunque el consejo mutuo amistoso, era un deber, al menos que éste no se aceptara).Tenía que ser alentado el más grande espíritu de libre investigación sin ninguna traba.

“Primero la Teosofía y la organización después ” son desde luego palabras de oro.
Sin embargo,¿quién habría escuchado ahora algo acerca de la Teosofía, si no se hubiese organizado su Sociedad de acuerdo a su Espíritu y que un deseo por ella hubiese penetrado en todo el mundo?Y habrían sido alguna vez enseñadas y estudiadas la filosofía Vedanta y otras filosofías Indas en Inglaterra, fuera de los muros de Oxford y Cambridge, si no hubiese sido por esa organización que las pescó como perlas olvidadas en el Océano del Olvido y la Ignorancia, y las presentó ante el mundo profano? Y lo que es más, queridos Hermanos y críticos, habrían sido alguna vez conocidos los exponentes Indos de esa sublime filosofía fuera de los muros de Calcuta, si no hubiese sido por los Fundadores, que, obedientes a las Ordenes recibidas, forzaron ante los dos centros más civilizados y cultos de Europa, Londres y París, el reconocimiento de la admirable erudición y filosofía de esos exponentes. Verdaderamente es más fácil destruir que construir. Las palabras “antiteosófico ” y “antihermanable ”siempre están sonando en nuestros oídos; sin embargo, será difícil encontrar en abundancia, actos y palabras verdaderamente teosóficos entre aquellos que usan ese reproche con mayor frecuencia. No obstante lo insignificante y limitado del camino de las buenas acciones, éste siempre será Teosofía y siempre tendrá más peso que el discurso hueco y jactancioso, puesto que las teorías sin ninguna aplicación práctica son en el mejor de los casos meramente filosofía. La Teosofía es una Ciencia todo abarcante; y son muchos los caminos que conducen a ella, tan numerosos de hecho como lo son sus definiciones, las cuales comenzaron en lo sublime, durante los días de Ammonio Saccas, y terminaron en lo ridículo, con el Diccionario Webster. No hay razón para que nuestros críticos se otorguen el derecho de conocer sólo ellos, lo que es la teosofía y definirla. Han habido teósofos y Escuelas Teosóficas durante los últimos 2,000 años, desde Platón hasta los Alquimistas medievales, quienes, cabe suponer, conocieron el valor del término. Por lo tanto, cuando se nos dice que “la cuestión a ser considerada no es si la Sociedad Teosófica está haciendo el bien, sino si está haciendo esa clase de bien que amerita llevar el nombre de Teosofía ”,nosotros le damos la vuelta y preguntamos:“¿y quien va a ser el juez de esta cuestión debatida?” Hemos oído de uno de los más grandes Teósofos que jamás hayan vivido, asegurar a su audiencia que, cualquiera que diese un vaso de agua fría a un pequeño en su nombre (en el de la Teosofía),tendría una mayor recompensa que todos los Escribas eruditos y Fariseos.¡”Hay del mundo por las ofensas Nunca se hizo un artículo de fe la creencia en Maestros en la Sociedad Teosófica.
Pero para sus Fundadores, las ordenes recibidas por parte de Ellos cuando fue establecida, siempre han sido sagradas. Y esto es lo que uno de ellos escribió en una carta preservada hasta ahora:
En los Archivos de la Sociedad Teosófica en Adyar, India, existe un manuscrito de veinte y cuatro páginas en la escritura de H.P.B. firmado y datado por ella en Ostende, Bélgica,el 3 de Octubre de 1886. Este manuscrito es la contestación a un Memorandum escrito conjuntamente por Arthur Gebhard y Mohini Mohun Chatterji bajo el titulo de “Unas cuantas palabras sobre la Organización Teosófica ” con fecha 23 de septiembre de 1886 y el cual contiene un áspero criticismo acerca de la Sociedad Teosófica y de su Presidente Fundador el Coronel Henry S.Olcott. Nota de Boris de Zirkoff . Un Cristiano de pensamiento liberal, miembro de la S.T. que había objetado el estudio de las religiones Orientales y que dudaba que aún quedara espacio para una nueva Sociedad recibió una carta contestando a sus objeciones y preferencias por el Cristianismo, y cuyo contenido fue copiado para él; después de lo cual ya no negó más la conveniencia de una Sociedad como la de la Asociación Teosófica propuesta. Unos cuantos extractos de esta temprana carta mostrará claramente la naturaleza de la Sociedad contemplada en ese entonces y que solamente hemos tratado de seguir, y llevar a cabo de la mejor manera posible las intenciones de los verdaderos originadores de la Sociedad en esos días. Se le dijo al piadoso caballero que se decía ser un teósofo y tener derecho a juzgar a otras personas que:

“No tienes derecho a tal título. Tú sólo eres un filo teósofo; ya que alguien que haya alcanzado la plena comprensión del nombre y naturaleza de un teósofo no se pondría a jugar a ningún hombre o acción . ¿Afirmas que tu religión es la más elevada y es el último paso hacia la Sabiduría divina en esta tierra y que ella ha introducido en las arterias del antiguo mundo decadente nueva sangre y vida, y verdades que habían permanecido desconocidas para los paganos? Si en verdad fuera esto así, entonces

tu religión habría introducido las verdades más elevadas en todas las relaciones sociales, civiles e internacionales de la Cristiandad. En vez de esto, como cualquiera puede percibir, su vida social al igual que privada no está basada en una solidaridad moral común sino únicamente en una constante oposición mutua y en un equilibrio puramente mecánico de poderes e intereses individuales . Si fueras un Teósofo no deberías hacer lo que hacen aquel los que están a tu alrededor, que invocan a un Dios de Verdad y Amor y sirven a los obscuros Poderes de la Fuerza, la Avaricia y la Suerte. Nosotros miramos en medio de tu civilización Cristiana y vemos los mismos tristes signos de antaño: que las realidades de sus vidas diarias son diametralmente opuestas a sus ideales religiosos, pero ustedes no lo perciben; el pensamiento de que las mismísimas leyes que gobiernan tu ser ya sea en el campo de la política o de la economía social, choquen penosamente con los orígenes de tu religión no parece perturbarte en lo más mínimo. Pero si las naciones de Occidente están tan plenamente convencidas de que el ideal nunca puede llegar a ser práctico y que lo práctico nunca alcanzará lo ideal, entonces tienes que escoger, o bien tu religión es la que es impráctica y en ese caso no es nada mejor que un engaño vano y glorioso o quizás podría encontrar una aplicación práctica, pero son ustedes, los que no les importa aplicar su ética a su comportamiento diario en la vida … Por lo tanto,,antes de invitar a otras naciones a la mesa del banquete del Rey de la cual tus invitados se levantan más hambrientos que antes de sentarse, deberías, antes de traerlos a tu propia forma de pensar, investigar cual es la comida que ellos te ofrecen a ti . Bajo el dominio e influencia de los credos exotéricos, sombras grotescas y tortuosas, de las realidades teosóficas, siempre habrá la misma opresión del débil y del pobre y la misma lucha titánica entre los ricos y poderosos . Es sólo la filosofía divina. la fusión espiritual y psíquica del hombre con la naturaleza, la que, al revelar las verdades fundamentales que yacen escondidas bajo los objetos sensibles, y de percepción, puede promover un espíritu de unidad y armonía.[Aquí termina el pie de página de H.P.B.Ver la continuación de esta carta en la última parte de este artículo bajo el título:“Algunas Palabras para la Vida

La Teosofía enseña para empezar, el cultivo, la enseñanza y el refinamiento mutuo antes que el cultivo y la enseñanza de sí mismo .La unión hace la fuerza. Es reuniendo a muchos Teósofos con el mismo modo de pensar, en uno o más grupos y haciéndolos que se unan estrechamente por el mismo lazo magnético de unidad fraterna y simpatía. que pueden lograrse mejor los propósitos de desarrollo mutuo y progreso en el pensamiento Teosófico. El “Cultivo de Sí mismo ”,es para Hatha Yogis aislados, independientes de cualquier Sociedad y que tienen que evitar la asociación con seres humanos; y esto es un Egoísmo triplemente destilado .Ya que para que exista verdadero avance moral allí “donde dos o tres estén reunidos ” en nombre del ESPIRITU DE LA VERDAD allí ese Espíritu de la Teosofía estará entre ellos .El decir que la Teosofía no tiene necesidad de una Sociedad un vehículo y un centro para ella ,sería como afirmar que la Sabiduría de las Edades coleccionada en miles de volúmenes en el Museo Británico no tuviese necesidad ni del edificio que la contiene, ni de las obras en las que se encuentra .

La S.T. [Sociedad Teosófica ]no puede ser destruida como cuerpo .Esto no está en el poder de los Fundadores o de sus críticos; y ni amigos ni enemigo podrán causar la ruina de aquello que está condenado a existir ,no obstante las equivocaciones de sus jefes.

Aquello que fue generado a través de, y fundado por los “Maestros Superiores ” y bajo su autoridad, por no decir bajo su instrucción DEBE EXISTIR Y EXISTIRA.Cada uno de nosotros y todos, recibiremos su Karma por ello, pero el vehículo de la Teosofía se mantendrá indestructible y sin poder ser destruido ya sea por la mano de hombre o diablo .

Diaria escritas por un Maestro de Sabiduría ”.No sabemos cual de los Maestros haya escrito estas líneas,
las cuales son citadas por H.P.B.En este artículo N.del T.]

ALGUNAS PALABRAS PARA LA VIDA DIARIA (ESCRITAS POR UN MAESTRO DE SABIDURÍA)

Es sólo la filosofía divina, la fusión espiritual y psíquica del hombre con la naturaleza, la que, al revelar las verdades fundamentales que yacen escondidas bajo los objetos sensibles y de percepción, puede promover un espíritu de unidad y armonía a pesar de la gran diversidad de credos antagónicos. La Teosofía, por lo tanto, espera y exige de los Miembros de la Sociedad una gran tolerancia mutua y caridad para con los defectos de los demás, ayudándose mutuamente, de buena gana y sin quejarse, en la búsqueda de verdades en todo departamento de la naturaleza moral y físico .Y este modelo ético debe aplicarse resueltamente a la vida diaria.

La Teosofía no debe de representar meramente una colección de verdades morales, un manojo de éticas metafísicas, compendiado en disertaciones teóricas. La Teosofía debe hacerse práctica ;y tiene por tanto que desembarazarse de digresiones inútiles, en el sentido de discursos solemnes inconexos y oratoria sutil. Si cada Teósofo solo hiciese su deber, aquél que puede y debe hacer, muy pronto la suma de miseria humana, dentro y alrededor de las áreas de cada Rama de su Sociedad, se vería visiblemente disminuida. Olvídense de si mismos, al trabajar por los demás y la tarea se convertirá en fácil y ligera para ustedes .

No esperes con orgullo que tu trabajo sea apreciado y reconocido por los demás.
¿Qué objeto tiene que un miembro de la Sociedad Teosófica, con aspiración a llegar a ser un teósofo, le otorgue algún valor a la buena o mala opinión de los demás respecto a él y su trabajo, mientras que él sepa que éste es útil y benéfico para otra gente?
La alabanza humana y el entusiasmo son, en el mejor de los casos de corta vida ;ya que es seguro que estos serán seguidos por la risa del burlón y la condenación del mirón indiferente, que tendrán por lo general mayor preponderancia que la alabanza de admiración del amigo. No menosprecies la opinión del mundo, ni lo provoques innecesariamente a una crítica injusta. Permanece más bien tan indiferente al insulto como a la alabanza de aquellos que nunca pueden conocerte como realmente eres, y quienes deberán encontrarte por lo tanto, impasible ante ambos.
Siempre coloca la aprobación o condena de tu propio Ser o Sí Interior por arriba de la de las multitudes.
Aquellos de ustedes que quieran conocerse en el espíritu de verdad, aprendan a vivir solos aún en medio de grandes multitudes que a veces puedan circundarlos.
Busca comunión y comunicación solamente con el Dios dentro de tu propia alma; sólo presta atención a la alabanza o reproche de esa deidad que nunca puede ser separada de tu verdadero sí o ser, ya que ella es en verdad ese Dios mismo: llamado la CONCIENCIA SUPERIOR. Sin dilación pon en práctica tus buenas intenciones, sin dejar que una sola permanezca solamente como una intención, sin esperar mientras tanto, ninguna recompensa, ni siquiera el reconocimiento por el bien que hayas hecho. La recompensa y el reconocimiento están en tí mismo y son inseparables de ti, ya que es sólo tu Ser o Sí Interno el que puede apreciarlos en su verdadero grado y valor.
Dado que cada uno contiene dentro del recinto de su tabernáculo interior la Corte Suprema el fiscal, el defensor, el jurado y el juez cuya sentencia es la única inapelable;;ya que nadie puede conocerte mejor de lo que tu te conoces a ti mismo, una vez que has aprendido a juzgar a ese Ser o Sí, por la luz nunca titubeante de la divinidad interior tu Conciencia Superior. Deja entonces que las masas, que nunca pueden conocer tu verdadero ser, condenen tu ser exterior de acuerdo a sus propias falsas luces .
La mayoría del público Areópago está formada generalmente por jueces autonombrados que nunca han hecho una deidad permanente a ningún ídolo, salvo a sus propias personalidades sus síes o seres inferiores; ya que aquellos que en su ocupación diaria, tratan de seguir su luz interior nunca se les encontrará juzgando y mucho menos condenando a aquellos más débiles que ellos mismos ¿qué importa entonces que estos te condenen o te alaben, te humillen, o te exalten sobre un pináculo? Ellos nunca te comprenderán de una o de otra forma. Podrán convertirte en un ídolo, mientras te imaginen como un fiel espejo de ellos mismos sobre el pedestal o altar que ellos han erigido para ti,y mientras que los diviertas o los beneficies.
No puedes esperar ser para ellos más que un fetiche temporal, que sucede a otro fetiche recientemente derribado, y seguido a tu tumo por otro ídolo. Deja por lo tanto que aquellos que crearon ese ídolo lo destruyan cuando gusten, derribándolo con tan poco motivo como el que tuvieron para levantarlo. Tu sociedad occidental ya no puede vivir más, sin sus Califas de una hora. como tampoco puede adorar a uno por un período más largo: Y cada vez que rompe un ídolo y luego lo ensucia de lodo, no es al modelo, sino a la imagen desfigurada creada por su propia sucia fantasía y que ha dotado de sus propios vicios, lo que la Sociedad destrona y rompe.
La Teosofía sólo puede encontrar expresión objetiva en un código de vida todo abarcante, completamente impregnado del espíritu de tolerancia mutua. caridad,
y amor fraterno. Su Sociedad como cuerpo tiene una tarea frente a ella, la cual, al menos que sea llevada a cabo con la mayor discreción. hará que el mundo de los indiferentes y egoístas se alce en armas en contra de ella. La Teosofía tiene que combatir a la intolerancia, el prejuicio, la ignorancia y el egoísmo, escondidos bajo la capa de la hipocresía. Tiene que arrojar toda la luz que pueda desde la antorcha de la Verdad,
la cual ha sido confiada a sus siervos. Debe hacer esto sin miedo o vacilación, sin temer reprobación o condenación alguna. La Teosofía, a través de su portavoz, la Sociedad, tiene que decir la VERDAD encarándose con la MENTIRA; enfrentando al tigre en su guarida, sin pensar o temer malas consecuencias, despreciando la calumnia y las amenazas. Como una Asociación ,no sólo tiene el derecho, sino el deber de desenmascarar el vicio y hacer lo mejor posible para resarcir las injusticias, ya sea a través de la voz de sus conferenciantes elegidos o, por medio de la palabra impresa de sus revistas y publicaciones, haciendo sus acusaciones, sin embargo, lo más impersonal posible. Pero sus Asociados o Miembros, no tienen individualmente tales derechos. Sus seguidores primero que nada, tienen que poner el ejemplo de una moralidad firmemente delineada y firmemente aplicada. antes de que puedan obtener el derecho a señalar, aún en un espíritu de benevolencia, la ausencia de una unión, ética similar y sinceridad de propósito en otras asociaciones o individuos. Ningún Teósofo debe culpar a otro, ya sea dentro o fuera de la asociación; ni tampoco es lícito que arroje difamaciones sobre las acciones de otro o que lo censure, no sea que él mismo pierda el derecho a ser considerado como un Teósofo. Ya que, como tal, tiene que evitar estar viendo las imperfecciones de sus semejantes, y mejor centrar su atención sobre sus propios defectos, a fin de corregirlos y hacerse más sabio. Que no busque mostrar la disparidad entre lo que otro pretende ser y sus acciones, sino más bien, en el caso de un hermano, un vecino o simplemente de un semejante, que siempre esté ayudando a alguien más débil que él mismo, en el arduo camino de la vida.
El problema de la verdadera Teosofía y de su gran misión es, primero, el de lograr desarrollar concepciones claras e inequívocas de ideas éticas y de quehaceres, que satisfagan de la manera más plena y mejor los genuinos sentimientos altruistas de los hombres; y en segundo lugar, moldear estas concepciones para su adaptación a aquellas formas de vida diaria, que ofrezcan un campo en donde puedan ser aplicadas con mayor equidad.
Tal es el trabajo común antepuesto a todos aquellos que estén dispuestos a actuar
bajo estos principios. Es una tarea laboriosa, que requerirá de un esfuerzo tenaz y perseverante; pero que deberá conducir insensiblemente a progresar y a no dejar espacio para aspiraciones egoístas fuera de los límites trazados . No te entregues personalmente a una comparación no hermanable entre la tarea lograda por ti y el trabajo no hecho por tus semejantes o hermanos. En los campos de la Teosofía a nadie se le pide desyerbar un terreno más grande del que le permitan sus fuerzas y su capacidad .No sean muy severos respecto a los méritos y deméritos de uno que busque admisión entre sus filas ya que la verdad acerca del estado real del hombre interior solamente puede ser conocida por Karma, y sólo puede ser tratado con justicia por esa LEY que todo lo ve. Pero incluso la simple presencia entre ustedes de un individuo bien intencionado y simpatizante puede ayudarlos magnéticamente .

Ustedes son trabajadores voluntarios en el campo de la Verdad y como tales no deben poner obstáculos en el camino que conduce a ese campo.
Los grados de éxito o de fracaso son los puntos de referencia que los maestros tendrán que seguir, ya que estos grados llegarán a constituir las barreras que, colocadas por tus propias manos, se interpondrán entre tú y aquellos que has pedido que sean tus instructores. Lo más próximo que estés de la meta contemplada lo más corta será la distancia entre el estudiante y el Maestro.

MÁS ALLÁ DEL SUFRIMIENTO – Svitlana Gavrilenko

MÁS ALLÁ DEL SUFRIMIENTO

Svitlana Gavrilenko

Sec. Gral. ST y OTS en Ucrania

 Los esfuerzos de la Orden Teosófica de Servicio (OTS) reflejan la madurez espiritual, a lo largo y ancho del mundo, de la Sociedad Teosófica (ST) y la revolución altruista, del mismo modo que la dedicación inegoista y el servicio por el bien común son una buena medida de madurez espiritual, y de la cualificada disciplina o eficiencia de cada aspirante, incluidos todos los miembros de la Sociedad Teosófica.

 Ciertamente, no realizamos nuestro servicio solo como parte de las actividades de la OTS, y esto no debe de ser ignorado. Por ejemplo, concretamente en nuestro país, Ucrania, el voluntariado, asociado con la larga crisis militar y humanitaria, se ha extendido ampliamente. Sin embargo existe la tendencia a no presentar tales actividades de servicio voluntario de la ST, como  de la OTS.

Ahora me gustaría preguntar: ¿cuál es el sentido del sufrimiento? Según  Wikipedia  es un conjunto de sensaciones extremadamente desagradables, pesadas, o dolorosas experimentadas por un ser vivo, asociadas con el malestar, dolor, estrés físicos y emocionales. Otras definiciones lo describen como un dolor o tormento físico o mental; o el estado de sufrir dolor, angustia o aflicción, o pasar duras penalidades. 


Mrs. Svetlana Gavrylenko es la Secretaria Organizadora de la Sociedad Teosófica en Ucrania

El sufrimiento nos es familiar a todos. Y es muy improbable que nadie haya logrado librarse de él.  Muchos piensan que es como un laberinto sin fin. Cuando se sufre, uno se  esfuerza en liberarse de él. Sin embargo, a menudo, estos esfuerzos dan lugar a más sufrimiento para uno mismo y para otros. Estamos dando golpes de ciego, cuando situamos el lamento por el sufrimiento en circunstancias externas o en otras personas.

La Biblia retrotrae el sufrimiento al hecho de haber comido la manzana del bien y del mal, y la consiguiente expulsión de Adán y Eva del Paraíso. La primera incomodidad que sintieron fue su desnudez, que les hacía esconderse de Dios. Así que el sufrimiento es una herramienta de evolución, que nos permite prepararnos y entrenarnos, y conseguir experiencia sobre cómo superar una condición o situación desagradable.

¿Cuál es la naturaleza del sufrimiento? Si nos fijamos en los animales o en los hombres primitivos, vemos que sus principales fuentes de sufrimiento son la enfermedad, el trauma físico, o las amenazas a su vida. Esas condiciones generan dolor y miedo. Eran los factores dominantes del sufrimiento. Después de la individualización del hombre, en su proceso de desarrollo de la esfera psíquica de la vida, las experiencias mentales comenzaron a prevalecer sobre las físicas. Dentro del periodo de la historia conocida, vemos como, según las costumbres medievales, la pérdida del honor y la dignidad de una persona se convertían en una fuente de sufrimiento, tormento, y dolor. Nos son familiares las novelas románticas francesas que describían el sufrimiento debido al amor no correspondido, la infidelidad, o los celos. Los jóvenes de hoy consideran ridículas estas historias. Los tiempos han cambiado. Hoy podemos considerar que la pérdida del respeto por uno mismo, o el falso orgullo herido, son los factores dominantes del sufrimiento. El sufrimiento asociado con los llamados “tormentos de la creatividad” también está en  aumento.

Podemos ver que la progresiva evolución de la humanidad va asociada al cambio de los factores dominantes sobre la misma naturaleza del sufrimiento. ¿Existe un patrón consistente en esta evolución? ¿Podemos decir que el sufrimiento nos hace movernos en una dirección determinada?

Cuando supe que el tema de esta sesión era “Más allá del Sufrimiento”,  primero busqué el sentido de las palabras “Más allá”-“Beyond”.  La palabra “sufrimiento” me resultaba conocida.  Me gustaría agradecer al idioma inglés la gran variedad de matices de la palabra “Beyond”-Más allá-especialmente en el contexto de las palabras “más allá” -“Beyond”- del sufrimiento, como “más allá de“-“further away than”, “en la parte más lejana de”- “on the far side of”-, “más tarde que”- “later than”- y así sucesivamente.

Echemos un vistazo al concepto cristiano del sufrimiento. La doctrina de Cristo enseña que el sufrimiento acompaña  inevitablemente la vida humana, y qué es el resultado de los pecados. El sufrimiento es inevitable porque nuestros pecados no son solo una condición adquirida, sino también heredada, por los seres humanos. El cristianismo enseña que el sufrimiento purifica el alma, y lo considera una escalera para la elevación espiritual. También nos enseña a ser más misericordiosos con aquellos que sufren, y  nos impulsa a dar limosna al necesitado. Ofrece alivio a los individuos del sufrimiento y de los pecados, a través del arrepentimiento y el perdón. Estas recomendaciones tienen un poderoso potencial de transformación: pueden despertar la conciencia, el código moral interno de una persona y su latente divinidad interior.

 Ese es el camino para salir del sufrimiento, dónde se disuelve y desaparece. ¿Por qué los resultados conseguidos después de  2000 años son tan modestos? Porque, a pesar de la profunda verdad que está implícita en esta fórmula, la iglesia cristiana se enriquece vendiendo indulgencias. (Estas son otorgadas por el Papa, en perdón del castigo temporal en el purgatorio, debido todavía por los pecados, a pesar de la absolución. La venta descontrolada de indulgencias por los confesores fue un abuso muy  extendido durante la Alta Edad Media).

Volvámonos ahora hacia la tradición budista. Buda también nos enseñó que el sufrimiento es inevitable en nuestra vida.  Los deseos y pasiones, así como la ignorancia y la falta de conocimiento de la verdadera naturaleza de las cosas son las razones para el sufrimiento.  La compasión hacia las personas que sufren es un deber de todo verdadero seguidor de la doctrina de Buda. Con el fin de librarse del sufrimiento se recomienda deshacerse de los deseos y adquirir la habilidad para distinguir las diversas manifestaciones del mundo que nos rodea. Estás recomendaciones poseen también un  gran potencial para la transformación interna y nos inducen a establecer control sobre nuestra naturaleza inferior, para elevar la consciencia al nivel mental del observador, y  posicionarnos fuera y a distancia de las cosas que ocasionan el sufrimiento.

En la Voz del Silencio, Helena Petrovna Blavatsky (HPB) describe siete puertas, a través de las cuales debe pasar el viajero que tiene el coraje de seguir el camino espiritual,  Es justo el punto medio, la cuarta puerta, el desapego o vairägya la que abre el camino hacia la indiferencia al placer y al sufrimiento.  Ciertamente, en este fragmento se describe el camino interior, y la indiferencia se aplica, antes que nada, al sufrimiento personal del hombre. La cuestión es que con el fin de desarrollar la sabiduría para percibir diversas lecciones de la vida, y de comprender las relaciones causales, debemos apurar la copa del dolor, y alcanzar el límite del sufrimiento. Esta indiferencia es una consecuencia de la asimilación de la experiencia de la vida; así, que en este sentido, sería más apropiada la expresión “después del sufrimiento”-“after suffering”-.  Además, no debemos olvidar que este es solo el punto medio en el camino espiritual.

¿Qué nos aporta la superación del sufrimiento e ir más allá de los límites de este? Primero, compasión, misericordia, y simpatía.   El sufrimiento afina nuestra alma y abre nuestro corazón. Nos permite clarificar y pacificar nuestra naturaleza personal, para permitir las manifestaciones de las cualidades divinas, de los méritos y virtudes más elevados. Solo entonces podemos ayudar a otros a superarse, a elevarse sobre sí mismos. En el mundo de hoy, hay mucha gente dispuesta a demostrar su compasión hacia las necesidades de la humanidad y de los otros reinos de la Naturaleza. La gente se une para trabajar en común; la influencia de estas asociaciones va en aumento cada año. Es uno de los aspectos del proceso moderno de la globalización. Se dice que nuestro planeta es un valle de lágrimas, pero es también una forja de Bodhisattvas.

Por una parte, el sufrimiento puede entenderse como la manifestación de nuestra debilidad, falta de habilidad para controlarnos a nosotros mismos, para evaluar sobriamente las circunstancias, y nuestras propias capacidades para asumir las responsabilidades por nuestras acciones. Sucede con frecuencia que, una persona que sucumbe ante estas debilidades cae en la depresión y la apatía. Luego acusan al mundo entero y comienzan a beber, o a tomar drogas, porque son incapaces de enfrentarse consigo mismos. Esto significa la pérdida de control sobre  sí mismos, cuando con voluntariosos esfuerzos no pueden encontrar un camino a través del velo de sombríos pensamientos y sentimientos.

Nuestro espíritu, o Yo verdadero, o ätman, no tiene poder para influir en nuestra personalidad, o yo personal. Para ser más exactos, nuestra personalidad se vuelve no receptiva a nuestra propia naturaleza superior. Algunas veces una persona, de cortas miras, y deseosa de ayudar, empieza a consolar a un amigo que sufre, y asume para sí la responsabilidad de resolver el problema, que causa el sufrimiento.  Por ejemplo, ¿cuál es la reacción de los padres cuando sus hijos no saben anudarse los cordones de los zapatos? A menudo, cuando tienen prisa, los propios padres les atan los cordones de los zapatos, porque es más fácil para ellos. Entonces ellos ofrecen su ayuda, que solo consigue hacer al niño más débil y más dependiente de otros, y de las circunstancias.

En casos de fuertes explosiones emocionales, la mejor opción para el compasivo ayudador es esperar tranquila y amablemente, y luego  continuar con un análisis amigable. En el caso de  depresión crónica se recomienda llevar gradualmente al depresivo a la percepción positiva del mundo a través del diálogo usando la Belleza- bajo cualquier forma de las artes, tales como la música o poesía- o la Naturaleza.

Por otra parte el sufrimiento puede ser percibido como una manifestación de fortaleza de la persona. Es una especie de prueba de su virtud,  estabilidad, indestructibilidad, o firmeza. Superando el sufrimiento la gente se hace más humana, amorosa, y sabia. Dominan mejor sus debilidades y  fortalezas, y se convierten en dueños de su propia personalidad. Huelga decir que es posible, y necesario ayudarles en este esfuerzo.

¿Qué puede ser la compasión en esta circunstancia? Me gustaría referirme a los clásicos. La Biblia nos proporciona un ejemplo perfecto. Dios probó a Job asestándole un golpe terrible. Todos los hijos de Job murieron. Su cuerpo se cubrió de úlceras y se encontró sentado sobre una montaña de estiércol. Entonces llegaron sus amigos para consolarle. Se sentaron a una cierta distancia de él, y no le dijeron una sola palabra durante siete días. Fue una poderosa manifestación de compasión. En este caso podemos usar la frase: elevarse sobre el sufrimiento.  Muestran esta compasión los cirujanos, los psicólogos experimentados, los abogados. Con frecuencia esta estrategia se aplica por los guías espirituales a sus discípulos.

 Ahora me gustaría establecer la asociación entre lo que acabo de decir sobre el sufrimiento y la actividad de la Orden Teosófica de Servicio. La actividad caritativa es una necesidad interna para muchos de nosotros. Además, en una cierta etapa de la vida espiritual, la ayuda desinteresada, no egoísta, por  amor al bien común, se convierte en el estilo de vida natural, en el camino de menor resistencia. Está actividad es arte más que simple trabajo, o cumplimiento del deber. Debemos siempre enfocar nuestros esfuerzos en la eliminación de las causas del sufrimiento y no solo en el alivio de sus consecuencias. Las causas existen en la esfera de la percepción del mundo por parte de la persona. Debemos aprender cómo hacer  la caridad, tanto y a título individual como colectivo, no cediendo ante las flaquezas de una persona, ni fomentando su dependencia de otras personas o circunstancias.  Nuestra ayuda y participación debe orientarse a ayudar a encontrar el poder del amor por aquellos a quienes va destinado.  Las orientaciones prioritarias de la Caridad incluyen la alimentación y la educación, la ilustración, la implicación  pública en actividades conjuntas creativas o caritativas, etc.                    En resumen es necesario ante todo insistir en los siguientes  puntos:

  • Nuestro sufrimiento es inevitable; está asociado con la propia naturaleza de nuestro ser.  Es el camino por el que nuestra naturaleza personal reacciona al impacto del mundo que nos rodea, y asimila este mundo  y a sí mismo.
  • El sufrimiento desarrolla la esfera espiritual de  las personas, abriendo su corazón al amor, a la compasión y a la misericordia
  • Mostrar compasión hacia otra persona no es una tarea fácil y requiere experiencia, sabiduría, paciencia, e ingenio.

MORALIDAD Y PANTEÍSMO

H.P. BLAVATSKY

El punto de partida del sistema «panteísta» (usamos esta palabra por carencia de una mejor) de moralidad es una clara percepción de la unidad de la energía única operando en el Cosmos manifestado; y el gran resultado último que está luchando incesantemente por producir, es la afinidad del espíritu humano inmortal y sus poderes latentes con aquella energía y su capacidad para cooperar con la vida una en la consecución de su maravilloso objetivo (…) El principal obstáculo para la realización de esta unidad es el hábito innato del hombre de ponerse siempre a sí mismo en el centro del Universo. Cualquier cosa que un hombre pueda hacer, sentir o pensar, el irrefrenable «yo» será seguro la figura central. Tener en cuenta esto hasta en sus aspectos más sutiles, como se verá, es lo que previene a cada individuo de sentir que su propia esfera de existencia es sólo el punto exacto donde él está y no otro.
La realización de esta armonía es el aspecto práctico y objetivo del GRAN PROBLEMA. La práctica de la moralidad es el esfuerzo por descubrir esta esfera; y la moralidad misma es el hilo de Ariadna en el laberinto de Creta en el que el hombre se halla. Es de utilidad vana comprender intelectualmente la noción de ser la totalidad y Brahma (Dios), si esto no es realizado en los actos concretos de la vida. Usted no puede ser uno con TODO, a menos que todos sus actos, pensamientos y sentimientos sincronicen con la progresiva marcha de la naturaleza (…)
Hay una tendencia, en cada esfera de la naturaleza, de un acto a repetirse a sí mismo; de este modo, el karma adquirido en el último nacimiento precedente está siempre intentando forjar nuevos eslabones en la cadena y por medio de ello conducir a una existencia material continua; y esta tendencia sólo puede ser contrarrestada por la realización inegoísta de todos los deberes pertenecientes al ambiente en el cual una persona nace. (…)
La inactividad del cuerpo físico (sthula-sharira) no indica una condición de inactividad en los planos de acción astral o espiritual (…) lo que será fácilmente visto por cualquiera que examine la naturaleza de la dinámica oculta, en la que una cantidad dada de energía utilizada en el plano espiritual o en el astral es productora de muchos mayores resultados que la misma cantidad utilizada en el plano físico objetivo de la existencia (…) Similarmente los efectos últimos de energía espiritual son infinitamente más grandes que aquellos de energía intelectual.

Collected Writings. Vol. V, pp. 336-41

Publicado en “Teosofía en Argentina” No 36, Julio 2002 (El artículo no está completo)

NAMASTAE

H.P. BLAVATSKY

La fundación de este periódico se debe a causas que, habiendo sido enumeradas en el Prospecto, necesitan sólo ser ojeadas en su correlación. Estas causas son: La rápida expansión de la Sociedad Teosófica desde América hacia varios países europeos y asiáticos; la creciente dificultad y costo de mantener correspondencia por carta con miembros tan ampliamente diseminados; la necesidad de un órgano por medio del cual los escolares nativos del Este puedan comunicar su aprendizaje al mundo occidental, y, especialmente, a través del cual la sublimidad de las religiones Aria, Buddhista, Parsi y otras pueda ser expuesta por sus propios sacerdotes o sabios, los únicos intérpretes cualificados; y finalmente, a la necesidad de un contenedor para los hechos — en especial los relacionados con Ocultismo— recopilados por los Miembros de la Sociedad de entre las distintas naciones. En otro sitio hemos explicado con claridad la naturaleza de la Teosofía y la plataforma de la Sociedad; sólo nos resta decir unas palabras respecto a la política de nuestro periódico.

Ha sido expuesto que los miembros individuales de nuestra Sociedad tienen sus propias y privadas opiniones sobre asuntos tanto de naturaleza religiosa como de cualquier otra índole. Ellos son protegidos en el disfrute y expresión de las mismas; y, como individuos, tienen equitativo derecho a manifestarlas en el TEÓSOFO, amparadas bajo sus propias firmas. Unos de nosotros preferimos ser conocidos como ario samajistas, otros como buddhistas, algunos más como idolatores, y otros como algo más. Lo que cada quién es, se revelará en sus colaboraciones firmadas. Pero ni a arios y buddhistas, ni a otros representantes de una religión en particular, ya sean editores o colaboradores, puede permitírseles, bajo las reglas de la Sociedad, usar estas columnas editoriales exclusivamente en el interés de la misma, o comprometer, sin reservas, el periódico a su propaganda. Está estipulado que una estricta imparcialidad debe ser observada en las opiniones editoriales, siendo que el periódico representa el todo de la Sociedad Teosófica, o Hermandad Universal, y no una sección en particular. Puesto que en ningún sentido la Sociedad es una iglesia o una secta, nuestra intención es dar la misma cordial bienvenida a colaboraciones de una clase de religionistas como a aquellas de otra, insistiendo, sólo, en que la cortesía de lenguaje hacia los oponentes debe privar. Y la política de la Sociedad es también la total promesa y garantía de que no habrá supresión, de hecho o por modificación, en los escritos, para servir a fines de cualquier iglesia establecida o detractora de ningún país.

Los artículos y correspondencia acerca de cualquiera de los tópicos incluidos en el plan de la Teosofía, son bienvenidos; y aunque, claro, preferimos que sean en inglés, aun si son enviados en hindi, marathi, bengalí o gujrati; o en francés, italiano, español o ruso, serán cuidadosamente traducidos y editados para su publicación. Donde se haga necesaria la impresión de nombres y palabras en hebreo, griego y otros caracteres (excepto sánscrito y las lenguas vernáculas indias) diferentes del tipo romano, los autores amablemente escribirán también sus equivalentes fonéticos en inglés, dado que los recursos de nuestra oficina de impresión no parecen ser extraordinarios en este aspecto. Los manuscritos deben ser legibles, escritos a una sola cara, y los autores deben siempre guardar copias en sus hogares, ya que no asumiremos responsabilidad alguna por la pérdida de los mismos, como tampoco nos obligamos a devolver los artículos rechazados. No serán aceptadas declaraciones de hecho de partes desconocidas sin la debida autenticación.

i N de T.: Acompañado con un saludo de manos juntas, como en actitud de oración, “¡Namastae!” significa: “¡Saludo al dios en ti!”.

Se desea que nuestra revista especializada sea leída con el mismo interés tanto por aquellos que no son filósofos profundos como por quienes lo son. Algunos se regocijarán al seguir a los sabios o panditas por los laberintos de los pormenores metafísicos y de la traducción de manuscritos antiguos, y otros, al ser instruidos por medio de leyendas y cuentos de significados místicos. Nuestras páginas serán como las muchas viandas en un festín en el que cada apetito puede ser satisfecho y ninguno es dejado ir con hambre. Los quereres prácticos de la vida son para muchos lectores más urgentes que los espirituales, y sin el propósito de descuidarlos, nuestras páginas simplemente los mostrarán.

Una palabra más en el umbral antes de decir a nuestros huéspedes que entren. El primer número del TEÓSOFO fue puesto en circulación bajo dificultades mecánicas que no se hubieran encontrado en Nueva York o en Londres, y de las cuales esperamos escapar en futuros números. Por ejemplo: tratamos primero de obtener el excelente diseño del Sr. Edgard Wimbridge para la portada, grabado en madera, pero no fue posible conseguir madera del tamaño adecuando para componer el bloque, ni grapa para sujetarlo; tampoco había un grabador competente que le hiciera justicia al material. En litografía tampoco tuvimos mejor éxito; no había un operario de prensa en quien pudiera confiarse para imprimir trabajo artístico a color, y el propietario de una de las mejores oficinas de empleo en la India nos aconsejó enviar la orden a Londres. Como último recurso, determinamos imprimir el diseño en relieve y luego registrar los mercados de metal de Bombay y Calcuta en busca de rollos de lámina metálica. Habiendo, al final, asegurado una vieja pieza, el artista fue forzado a inventar un enteramente novedoso proceso para grabar en ella y para ejecutar el trabajo por sí mismo. Mencionamos estos hechos con la esperanza de que nuestros hermanos jóvenes desempleados indios puedan recordar el viejo adagio: “Donde hay voluntad, existe la manera”, y apliquen la lección a su propio caso. Y ahora, amigos y enemigos, todos — ¡Namastae!

NOCIONES ERRÓNEAS ACERCA DE “LA DOCTRINA SECRETA”

H.P. BLAVATSKY

ET NUNC ERUDIMINI (1)

Creo muy conveniente en estos momentos, en que no pocos neoteósofos pretenden poner en tela de juicio, discutir y enmendar la obra magna de H. P. Blavatsky, La Doctrina Secreta, piedra angular de las doctrinas teosóficas, publicar la siguiente correspondencia, no conocida en España, respecto a esa obra magistral, escrita por su inspirada autora en el año 1890. J. X. H.

Desde la publicación de La Doctrina Secreta, algunos estudiantes de Teosofía (fuera del círculo interno de las Ciencias Ocultas) se han quejado de que las enseñanzas contenidas en la obra no les satisfacían. Uno de ellos, mencionando la extensa y acerba crítica de aquélla, hecha por un antiguo y aunque insignificante, brutal enemigo, la emprende contra mí por dar lugar –dice – a semejante crítica, ya que no tengo suficientemente en cuenta la ciencia y el pensamiento modernos (!) . Otro se lamenta de que no son completas mis explicaciones; así, dice:

“Durante los diez últimos años he sido lector asiduo de la literatura teosófica. He leído y releído La Doctrina Secreta; he comparado y cotejado pasajes, y nada es tan desesperante, en el momento en que algunas de las más sabias explicaciones acerca de ciertos puntos ocultos comienzan a aclararse, como verse uno confundido por una cita relativa a alguna filosofía o religión exotérica que viene a cortar el hilo de las ideas, dejando la explicación sin acabar… Podemos comprender algunas partes, pero no podemos formarnos una idea concisa, particularmente acerca de las enseñanzas relativas a Parabrahman (lo Absoluto), al 1 o y 2 o Logos, , al Espíritu, la Materia, Fohat, etc. ”

Este es el resultado directo y natural del muy erróneo concepto que consiste en creer que en la obra que he titulado La Doctrina Secreta me haya propuesto coincidir con la ciencia moderna o explicar puntos ocultos. Me ocupaba –y aún sigo ocupándome –en los hechos más que en las hipótesis científicas. Mi principal y único objeto fue el de hacer resaltar el hecho de que los principios básicos y fundamentales de toda religión o filosofía exotérica, antigua o moderna, no eran, desde el primero hasta el último, sino ecos de la Religión de la Sabiduría primitiva. Intenté demostrar que el ÁRBOL DEL CONOCIMIENTO, como la Verdad misma, es Uno , y que aun cuando difiera el follaje en forma y color, el tronco, así como sus ramas principales, pertenecen todavía a ese mismo Árbol antiguo, a cuya sombra ha crecido y se ha desarrollado la Filosofía (ahora esotérica) religiosa de las Razas que precedieron en la Tierra a nuestra Humanidad presente.

Creo haber logrado mi objeto, hasta donde era posible, en los dos primeros tomos de La Doctrina Secreta. No era la Filosofía Oculta de las Doctrinas, Esotéricas la que me propuse explicar al mundo en general (porque, en ese caso, la calificación de Secreta la hubiese convertido en el secreto de Polichinela, un secreto a voces como los apartes de las escenas teatrales) sino simplemente revelar aquello que podía ser revelado y compararlo con las creencias y dogmas de las naciones presentes y pasadas, señalando así su origen y poniendo de manifiesto hasta qué punto habían degenerado. Si mi obra, en esta época de afirmaciones materialistas y de iconoclastia universal, es demasiado prematura para las masas profanas, tanto peor para esas masas. Mas no era demasiado prematura para los estudiantes de Teosofía, atentos y celosos, sino quizá para aquellos que creían que un tratado acerca de correspondencias tan intrincadas como las que existen entre las religiones y filosofías del pasado, casi olvidado, y las de la edad presente, podía resultar una cosa tan sencilla como tomar un billete de ferrocarril a precio reducido. Hasta un solo sistema de Filosofia, bien sea de Kant o de Herbert Spencer, de Spinoza o de Hartmann, requiere algo más que un estudio de varios años. ¿No es lógico, pues, que una obra que compara varias docenas de filosofías y más de media docena de religiones mundiales, una obra que ha de poner al descubierto las raíces de aquellas con las mayores precauciones, ya que sólo puede sugerir, insinuar algunas veces ideas referentes a las Secretas Doctrinas, no pueda ser comprendida en una primera lectura, ni siquiera después de varias, como no elabore el lector para su propio uso, un sistema de estudio?

Que esto puede hacerse, y se está haciendo, queda demostrado por los Dos
Estudiantes de la E. S. (2).
Están sintetizando ahora La Doctrina Secreta, y de la manera más clara y comprensible lo llevan a cabo en esta revista. Como los demás, tampoco comprendieron esa obra inmediatamente después de haberla leído. Pero con el mayor celo emprendieron su trabajo. Hicieron un índice para su uso particular, clasificando las materias en dos partes: la exotérica y la esotérica; y habiendo terminado esa labor preliminar, ofrecen ahora a los lectores en general la primera parte, conservando la última para su propia instrucción y beneficio. ¿Por qué no habría de hacer lo mismo todo teósofo animado de buen deseo?
Existen distintos medios de adquirir el conocimiento:
(a) Aceptar ciegamente los preceptos de la Iglesia o de la ciencia moderna.
(b) Rechazar ambas y proponerse hallar uno mismo la Verdad.
El primer método es fácil y conduce a la respetabilidad social y a la alabanza de los hombres; el otro es difícil y exige un amor a la Verdad poco común, una indiferencia completa respecto a todo beneficio personal y una inquebrantable perseverancia. Así
era antiguamente, así es hoy día, salvo quizá, que ese amor a la Verdad ha sido más raro en nuestra época que lo era en días pasados. En verdad, la repugnancia del orientalista moderno a pensar por sí mismo es ahora tan grande como las exigencias y críticas del occidental respecto a los pensamientos de los demás.
Pretende aquél para su Sendero todo el confort moderno; exige aceras asfaltadas, tren rápido y telégrafos, y hasta telescopios con que contemplar, cómodamente tendido, el trabajo de los demás y, mientras les critica, hallar un trabajo fácil; en estas condiciones, dispuesto está a hacer papel de ocultista y de estudiante aficionado a la Teosofía.
Muy distinto es el verdadero Sendero que conduce al Conocimiento Esotérico.
Obstruida está su entrada por infinidad de plantas espinosas, frutos de la negligencia y de la omisión; los disfraces de la Verdad, que tantos siglos de existencia cuentan, entorpecen el camino, obscurecido por el orgulloso desdén de la propia presunción y por todas las verdades alteradas y desviadas de su origen. Sólo penetrar en el umbral de este Sendero exige una incesante labor de años, no compensada muchas veces, y cuando ha logrado franquear la entrada, el abrumado peregrino ha de caminar con esfuerzo, porque la estrecha senda conduce a las cimas de montes inviolables, inmensurados e ignorados, salvo de aquellos que alcanzaron ya las nebulosas cumbres. Así ha de ascender, paso a paso, teniendo que conquistar cada palmo de terreno por sus propios esfuerzos; avanza guiado por extraños linderos, cuya naturaleza sólo puede reconocer descifrando en su camino las inscripciones medio borradas por los siglos, porque ¡ay de aquél, si en vez de estudiarlas se detiene, declarando a aquéllas indescifrables! La Doctrina del Ojo es maya; sólo la del Corazón puede hacer de aquél un elegido.
¿Ha de extrañar pues que tan pocos alcancen la meta? ¿Que sean tantos los llamados y tan pocos los elegidos?
¿Acaso no vemos explicado el motivo en tres líneas de la página 46 de La Voz del Silencio? Dicen éstas que “Mientras los primeros repiten orgullosos: “¡Ved!, ¡yo sé!”, los últimos, aquellos que humildemente han atesorado, confiesan en voz baja: “¡Así he oído!”, y, por lo tanto, se convierten en los únicos elegidos ”.

NOTAS

(1) Abreviatura de una expresión bíblica: “Et nunc reges, intelligite; erudi mini qui judicatis terram ”. (Ahora pues, ¡oh reyes!, obrad prudentemente; dejáos persuadir, rectores todos de la tierra) (Salmos II, 10) .

(2) Esoteric School ”. (Escuela Esotérica) .

Nuestros Tres Objetivos

H.P. BLAVATSKY

(Our Three Objects, Lucifer, sept. 1889) [Artículo por H. P. Blavatsky]

Todas las obras del corazón humano que miramos con orgullo o maravilla, son ejemplos de la fuerza irresistible de la Perseverancia, gracias a la cual la cantera produce la pirámide y los canales unen a países distantes […] Las operaciones, cuya actividad continúa incesantemente, superan, en el tiempo, las dificultades más grandes, así, la sutil fuerza de los seres humanos nivela las montañas y circunscribe los océanos.

—Johnson

Así es y siempre deberá ser, mis queridos chicos. Si el Angel Gabriel descendiera del cielo encabezando un exitoso embate contra los privilegios más abominables e ilegítimos bajo el cual el pobre mundo gime, ciertamente perdería su carácter por muchos años, probablemente por siglos, no sólo entre los privilegiados, sino también entre la masa respetable de gente que había emancipado.

—Hughes

Post nubila Phoebus. Después de las nubes brilla el sol. Con esta nota inspiradora la revista Lucifer inaugura su quinto volumen. La editora, habiendo cumplido con su parte en la batalla de las personalidades que se ha librado a lo largo de todo el tomo anterior, siente haberse ganado el derecho a un período de paz que ha determinado gozar a toda costa, instada por un sentimiento de desdén hacia la estrecha mentalidad, la ignorancia y el fanatismo de sus adversarios y la fatiga debida a estas inanidades tediosas. Por lo tanto, de aquí en adelante, tratará con desdén las representaciones erróneas y denigratorias de las cuales parece ser víctima crónica, controlando, en la medida de su capacidad, su indignación y su temperamento que no es muy plácido.

El comienzo de un volumen es el momento más tempestivo por la retrospección a la cual invitamos, ahora, la atención al lector.

Si el público en general tiene una idea vaga de la teosofía, como se columbra una figura nebulosa en el polvo de una batalla, al menos los miembros de la Sociedad Teosófica deberían tener presente lo que ella hace en consonancia con las líneas de sus objetivos declarados. Se teme que hayan soslayado esto en el estruendo de la discusión sensacional de sus principios y las calumnias endilgadas a sus oficiales. Mientras entre el segmento secularista, cristiano y espiritista con ópticas mentales más estrechas, se libra una competencia en la tentativa de inundar con improperios a uno de los líderes de la Teosofía, mermando sus declaraciones en público, la Sociedad Teosófica procede con dignidad hacia la meta que se había fijado desde el principio.

Silenciosa, pero irresistiblemente, está ampliando su círculo de utilidad y muchas naciones están aquilatando su nombre. Mientras sus detractores porfían por su innoble trabajo, la Sociedad Teosófica está creando los hechos para sus futuros historiógrafos. Su archivo permanente no

contará con folletos polémicos o artículos de periódicos sensacionalistas, sino con la realización visible de su esquema original para constituir un núcleo de hermandad universal, reavivando la literatura y las filosofías orientales y coadyuvando el estudio de los problemas ocultos en la ciencia física y psicológica. La Sociedad tiene apenas 14 años ¡y cuántas cosas no ha logrado ya! ¡Y cuántas realizaciones implican un trabajo de máxima calidad! Nuestros oponentes no estarán dispuestos a rendirnos justicia; sin embargo, después, llegará el momento de nuestra vindicación. Entre tanto, que se transcriban los hechos escuetos sin adornarlos, ni exagerarlos. La siguiente es su enumeración bajo el título adecuado.

I- La Hermandad

En Febrero 1879, fecha en la cual llegamos a la India, entre las razas y las sectas de la península no existía ninguna unidad, ningún sentido de interés público común, ninguna propensión a encontrar la relación mutua entre las diversas sectas del antiguo hinduismo o aquella entre ellos y los credos del Islam, del Jainismo, del Buddhismo y del Zoroastrismo. Desde hace alguna época remota, ningún intercambio religioso tuvo lugar entre los hindúes brahmánicos de la India y sus parientes, los modernos buddhistas cingaleses. Además, estos últimos, fieles a su alcurnia hindú arcaica, aún se aferran a la casta, no obstante la letra y el espíritu de su religión buddhista, por lo tanto, entre las diferentes castas cingaleses reinaba una completa desunión, no se efectuaban matrimonios entre otros miembros, no existía ningún espíritu de homogeneidad patriótica; sino un rencor sectario y de casta. Entre las naciones cingaleses y buddhistas del norte, nunca existió alguna reciprocidad internacional en las vertientes sociales o religiosas. Cada una ignoraba y era indiferente acerca de las ideas, los deseos y las aspiraciones de los otros. Al fin y al cabo, la completa ausencia de simpatía concerniente a las cuestiones religiosas y filosóficas entre las razas asiáticas, europeas y americanas, era endémica. Las faenas de los orientalistas, desde Sir William Jones y Burnouf, hasta el profesor Max Müller, habían provocado, entre los eruditos, un interés filosófico que, sin embargo, no repercutió en las masas. Además, si a lo anterior le agregamos que el gas venenoso de la ciencia occidental oficial estaba asfixiando mortalmente a todas las religiones orientales, sin excepción, por conducto de los entes educativos de administraciones europeas y misioneros propagandistas y que además, los nativos graduados y los estudiantes universitarios oriundos de la India, de Ceilán y del Japón se habían, ampliamente, convertido en agnósticos y detractores de las antiguas religiones, se comprenderá cuán difícil debe haber sido efectuar un poco de sincretismo en este caos, hacer germinar un sentimiento de tolerancia si no es que de amistad; y desterrar estos odios, sospechas protervas, malos sentimientos y mutua ignorancia.

Diez años han transcurrido ¿y qué vemos? Al pasar revista de los puntos consecutivamente, discernimos que la unidad y la hermandad han reemplazado la antigua desunión en toda la India, donde han surgido 125 sucursales de la Sociedad Teosófica, cada una, un núcleo de nuestra idea de fraternidad, un centro de unidad religiosa y social. Entre sus miembros se enumeran representantes de todas las mejores castas y sectas hindúes; además, la mayoría pertenece a esa clase de sabios y filósofos por herencia: los Brahamanes, cuya perversión al cristianismo ha sido la lucha fútil de esa alta clase de misiones de Oxford y Cambridge, las cuales se han autoelegido para llevar a cabo esta desesperada tarea. El presidente de nuestra Sociedad, Coronel Olcott, aceptando las invitaciones sometidas, ha surcado todo el territorio indo diversas veces, divulgando los temas teosóficos entre masas extensas y sembrando la semilla de la cual, con el tiempo, se cosechará la siembra completa de nuestro evangelio de fraternidad y de interdependencia. Varias son las formas que avalan el crecimiento de este sentimiento de amistad. Primero: la reunión sin precedentes de razas, castas y sectas en las convenciones anuales de la Sociedad Teosófica. Segundo: el rápido desarrollo de una literatura teosófica que aboga por nuestros conceptos altruísticos, la inauguración de varios periódicos y

revistas en distintos idiomas y la célebre cesación de diatribas sectarias. Tercero: el nacimiento súbito y el incremento fenoménicamente rápido del movimiento patriótico cuyo epicentro es la organización del Congreso Nacional Indo. Algunos de nuestros miembros anglo-indos e hindú, idearon este significativo ente político siguiendo el modelo y las líneas de la Sociedad Teosófica y, desde el principio, lo han dirigido nuestros colegas, algunas de las personas más influyentes del imperio indo. Al mismo tiempo, entre el Congreso y su cuerpo natal: la Sociedad Teosófica, no existe algún tipo de conexión, exceptuando aquella debida a las personalidades de los individuos. Muy probablemente, jamás hubiera nacido si el Coronel Olcott, siguiendo el deseo de muchos, hubiese cedido a la tentación de entregarse a las sendas laterales de la hermandad humana: la política y la reforma social. Hemos despertado y azuzado la sangre aria de los hindúes y esta nueva vida ha permitido la realización del Congreso. Todo lo anterior es simple historia y no puede impugnarse.

En la vertiente de Ceilán, observad los milagros que la Sociedad Teosófica ha realizado, según evidencian las nutridas pláticas, los reportes y otros documentos oficiales que desde entonces se han notado entre nuestros lectores y público en general. Las personas pertenecientes a las castas se afilian, el hastío sectario ha sido casi anonadado. En la isla se han formado 16 Sucursales de la Sociedad y podríamos decir que casi la entera comunidad cingalés se dirige hacia nosotros para recibir consejos, ejemplos y guía. Una junta buddhista está rumbo a la India con el Coronel Olcott a fin de plantar un coco, antiguo símbolo de cariño y buena voluntad, en el patio del Templo hindú en Tinnevelly, mientras los nobles kandyanos, que hasta la fecha han mantenido una distancia de desaire hacia las personas campestres con un desdén que provenía de sus tradiciones feudales, están convirtiéndose en Presidentes de nuestras Sucursales y hasta viajan como conferencistas buddhistas.

Ceilán fue el epicentro de donde la religión de Gautama se irradió en Camboya, Siam y Burma. Entonces, ¿qué sería más apropiado que un mensaje de Hermandad nacido en esta Tierra Sagrada y enviado hacia el Japón? En la presente coyuntura, es superfluo reiterar la historia de como este mensaje fue aceptado, como nuestro Presidente lo presentó y cuáles magníficos resultados aportó; ya que todo el mundo occidental lo sabe muy bien. Basta decir que se destaca como uno de los eventos históricos más significativos y es prueba suficiente, irrefutable y terminante, de la realidad viviente de nuestro esquema a fin de engendrar un sentimiento de Hermandad Universal entre toda la gente, las razas, los grupos humanos, las castas y los colores.

La creación de la «Bandera Buddhista» como símbolo convencional religioso ajeno a toda cuestión sectaria, es emblemático del buen sentido práctico, ejemplificado en nuestra manera de dirigir las cosas. Hasta la fecha, los buddhistas no tenían ningún símbolo de este género como la cruz lo es para los cristianos y por consecuencia, carecían de ese signo esencial, de su interrelación común que es el punto de cristalización, por así decirlo, de la fuerza fraterna que la Sociedad Teosófica trata de evocar. En efecto, la bandera buddhista llena este vacío. Su medida sigue las proporciones de los emblemas nacionales en lo que atañe a la longitud y a la anchura. Está compuesta por seis barras verticales cuyos colores tienen el siguiente orden: azul zafiro, amarillo dorado, carmesí, blanco, grana y una barra que combina todos los otros colores. La anterior, no es una selección arbitraria de matices, sino la traslación, para este actual propósito, de las tintas descritas en las antiguas obras Palis y Sánscritas, según se ven en la psicoesfera o aura alrededor de Buddha y en la ilustración convencional de vibraciones cromáticas que aureolan sus imágenes en Ceilán y en otros países. Desde el punto de vista esotérico, su combinación es muy sugestiva. La nueva bandera fue izada en nuestra sede en Colombo, siendo luego, adoptada y aclamada por toda Ceilán. Además, cuando el coronel Olcott la presentó en Japón, se extendió a lo largo del imperio durante el breve período de su reciente visita.

La calumnia no puede aniquilar ni mermar el más pequeño de los hechos, los cuales han escurrido por la neblina del odio actual para brillar en la luz del sol que ilumina todos los eventos para la vista del historiador.

II- La Filosofía Oriental, la Literatura, etc.

Aquellos que no conocen la India ni a los hindúes, no pueden formular una concepción del sentimiento que imperaba, cuando llegamos hace diez años, entre los hindúes de la generación más joven, compuesta por universitarios y estudiantes, hacia su religión ancestral. Los catedráticos europeos que enseñaban en estas sedes del saber, habían inoculado, en las escuelas y en las universidades hindúes, la actitud mental materialista y agnóstica hacia la religión en lo abstracto que prevalecía en los centros didácticos europeos. Los libros de texto alimentaban este espíritu, mientras la clase educada hindú era profundamente escéptica en las cuestiones religiosas y seguía los ritos y las observancias del culto nacional sólo por consideraciones de necesidad social. En lo que atañe a las escuelas y a los colegios misioneros, su fin consistía simplemente en infundir la duda y el prejuicio contra el hinduismo y todas las demás religiones, sin despertar el mínimo interés hacia el cristianismo y obtener conversos. El remedio a todo ésto era, obviamente, embestir el baluarte del escepticismo, del conocimiento superficial de la ciencia y probar la base científica de la religión en general y del hinduismo en particular. Desde el principio, emprendimos esta tarea siguiéndola hasta alcanzar la victoria, resultado que salta a la vista de todo viajero que investiga en el estado actual de la opinión inda. El cambio ha sido notado por los señores Richard Temple, Edwin Arnold, Caine, M.P., la señora Jersey, Monier Williams, el Primado de la India, los obispos y arzobispos de todas las Presidencias, los rectores y los profesores de la cornucopia de autores y editores indos, congresos de pandits sanscritistas; además se ha admitido, en términos de apoteósica gratitud, en una constelación de discursos leídos al coronel Olcott durante sus prolongados viajes. Sin exagerar y sin arriesgar a contradecirnos, se puede afirmar que el trabajo de la Sociedad Teosófica en la India ha infundido una vida nueva y vigorosa en la filosofía hindú, ha resucitado la religión hindú, ha reconquistado la lealtad de la clase con doctorado hacia las creencias ancestrales, ha despertado un entusiasmo por la literatura sánscrita que es patente en la republicación de antiguas enciclopedias, escrituras y comentarios, la fundación de muchas escuelas sánscritas, el patrocinio del sánscrito por los príncipes oriundos y en muchas otras formas. Además, la Sociedad Teosófica, por medio de sus varios centros literarios y corporativos, ha diseminado en todo el mundo un conocimiento y un interés por la filosofía aria.

La repercusión de este trabajo se constata en la demanda popular de literatura teosófica, de novelas y relatos de revistas que encierran ideas orientales. Otro efecto trascendente es la modificación aportada por la filosofía oriental en las concepciones de los espiritistas que ya tuvo un buen inicio con respecto a la fuente de algunas inteligencias tras de los fenómenos de los mediums. Otro más es la adhesión de Annie Besant, perteneciente al partido Secularista, debido al estudio de la Doctrina Esotérica. Este evento está imbuído de consecuencias muy importantes cuya repercusión se sentirá en nuestra Sociedad, en el Secularismo y en el público en general. Los lectores se están familiarizando con nombres sánscritos que previamente jamás se oyeron en el occidente y hoy, obras como el «Bhagavad-Gita,» se encuentran en librerías europeas, americanas, y australasiáticas.

Ceilán ha presenciado un renacimiento del buddhismo, una amplia circulación de libros religiosos, la traducción del «Catecismo Buddhista» en muchos idiomas orientales, occidentales y septentrionales, la fundación de las Escuelas Secundarias Teosóficas en Colombo, Kandy y Ratnapura, la apertura de casi cincuenta escuelas para niños buddhistas bajo la supervisión de nuestra Sociedad, la concesión de una Fiesta Buddhista nacional por el Gobierno y de otros

privilegios importantes, la fundación de una revista semi-semanal buddhista vernacular, en Colombo y una en inglés, ambas compuestas, impresas y publicadas, desde la oficina de imprenta de la Sociedad Teosófica. Ceilán nos ha visto también traer de Japón siete sacerdotes buddhistas inteligentes para que aprendan Pali bajo el venerado Alto Sacerdote Sumangala y puedan exponer a sus conciudadanos el canon Buddhista como existe en la iglesia del Sur 25 siglos después del nirvana de Buddha.

Por lo tanto, no se puede poner en entredicho ni negar que, durante sus 14 años, la Sociedad Teosófica ha logrado realizar más allá de toda expectación, los primeros dos de los tres objetivos declarados. Ha probado que la raza, el credo, el color y las antiguas antipatías no son obstáculos inamovibles para la diseminación de la idea del altruismo y de hermandad humana. Tal vez, sean sueños quiméricos para los teóricos que consideran al hombre como un simple problema físico, haciendo caso omiso del ser interno, más grande y superior.

III- Ocultismo

Aunque sólo una minoría de nuestros miembros sea proclive al misticismo, en realidad, la clave de todos nuestros éxitos como acabamos de enumerarlos, consiste en reconocer el hecho del Ser Superior, incoloro, cosmopolita, asectario, asexuado, espiritual y altruista; y la realización de nuestro trabajo considerando esta base. Para el secularista, el agnóstico y lo pseudo-científico, estos resultados hubieran sido inasequibles, mejor dicho, impensables. Las sociedades pacifistas son utópicas ya que ningún tipo de argumentación basada en consideraciones exotéricas de morales o conveniencias sociales, pueden despolarizar los corazones de los caudillos de las naciones, de la guerra y de los esquemas de conquista egoístas.

Las diferencias sociales, el resultado de las evoluciones físicas y del medio ambiente material, engendran los odios raciales y las inquinas sociales y sectarias, las cuales son inexpugnables si las embestimos desde el exterior. Sin embargo, como la naturaleza humana es siempre idéntica, todos los seres humanos están sujetos, de la misma forma, a influencias cuyo epicentro es el «corazón» humano, despertando, entonces, la intuición humana. Además, como existe una única Verdad Absoluta, el alma y la vida de todos los credos humanos, es posible efectuar una alianza recíproca a fin de buscar y diseminar esta Verdad básica. Sabemos que un término omnímodo para esa Verdad Eterna es la «Doctrina Secreta.» La hemos profesado logrando una audiencia y, hasta cierto punto, hemos demolido las antiguas barreras, hemos formado nuestro núcleo fraterno y, al avivar la literatura aria, hemos facilitado la divulgación de sus preciosas enseñanzas religiosas, filosóficas y científicas entre las naciones más distantes.

Si no hemos abierto escuelas regulares de adeptado en la Sociedad Teosófica, hemos, al menos, presentado un cierto acopio de pruebas según las cuales los adeptos existen y el adeptado es una necesidad lógica en el orden natural del desarrollo humano. Por lo tanto, hemos secundado al occidente a columbrar un ideal de las potencialidades humanas más digno que el que poseía antes. El estudio de la psicología oriental ha proporcionado al occidente una clave para ciertos misterios que anteriormente nos dejaban estupefactos. Basta mencionar los sectores del mesmerismo, del hipnotismo y de las presuntas relaciones póstumas de la entidad desencarnada con los vivos. Además, ha facilitado una teoría de la naturaleza y de las relaciones entre la Fuerza y la Materia cuya verificación práctica es posible, para todos los que quieran aprender y seguir con esmero los métodos experimentales de las escuelas orientales de ciencia oculta. Nuestra experiencia nos induce a decir que esta ciencia y su filosofía complementaria, irradian luz en algunos de los problemas más profundos de la naturaleza humana. En el campo científico colma la «laguna infranqueable,» en la filosofía hace posible la formulación de una teoría coherente acerca del origen y destino de los globos celestiales y su progenie de reinos y

variados planos. Donde el señor Crookes se detiene en su búsqueda para los meta-elementos no sabiendo como interceptar los átomos que faltan en su hipotética serie septenaria, la Filosofía Advaita entra en juego con su perfecta teoría evolutiva de la materia diferenciada desde la indiferenciada, Prakriti de Mulaprakriti, la «raíz sin raíz.»

Con la actual publicación de La Clave de la Teosofía, una nueva obra que explica, de manera clara y sucinta, eso en lo que nuestra Teosofía Esotérica cree, descree y rechaza positivamente, se eliminarán todos los pretextos para lanzarnos acusaciones fantásticas. Ahora bien, los «corresponsales» de algunas revistas semanales etre las cuales el órgano de los espiritistas y aquellos que afligen periódicos respetables denunciando los presuntos «dogmas de los Teósofos,» cuya existencia se anidaba sólo en la mente de nuestros detractores, deberán probar lo que nos atribuyen valiéndose del capítulo y del versículo de nuestras publicaciones teosóficas y especialmente de La Clave de la Teosofía en que aparece.

No pueden atrincherarse más tras de la ignorancia y si persisten delatando, deberán hacerlo basándose en la autoridad del contenido de nuestros libros; ya que a cada uno se le ofrece una simple oportunidad de aprender nuestra filosofía.

Para terminar, en estos catorce años de vida, la Sociedad Teosófica ha hecho más para familiarizar a los pensadores occidentales con el gran pensamiento y descubrimiento ario, que cualquier otro ente en los últimos diecinueve siglos. No es pronosticable lo que podrá efectuar en el futuro, sin embargo, la experiencia justifica la esperanza que pueda ser mucho, ampliando su campo ya extenso de útil actividad.

PECADO CONTRA LA VIDA

H.P. BLAVATSKY

Artículo aparecido en “Lucifer”, Noviembre 1887

Un artículo aparecido recientemente en un peri6dico declaraba que cierta dama americana de gran fortuna, residente en Londres, había concebido el extraño deseo de poseer un abrigo confeccionado con las cálidas y suaves plumas del pecho del Ave del Paraíso. Se requerían quinientos pechos para este propósito y, continuaba la historia, se habían enviado a Nueva Guinea a dos hábiles cazadores para matar a las pobres víctimas cuyo sacrificio era necesario para satisfacer este salvaje capricho.

Nos alegra saber que la veracidad del hecho ha sido negada por el «Mundo», aparentemente de muy buena fuente. Pero, por poco que la dama en cuestión sea merecedora del reproche que la calumnia desató sobre ella, vale la pena analizar el sentimiento que pueda haber despertado en una sociedad donde -si bien los abrigos de Aves del Paraíso son raros- la mayoría de los mujeres que se visten lujosamente se adornan de un modo u otro, a expensas de los pájaros.

El principio involucrado en un sombrero adornado con las plumas de un solo pajarito, asesinado con este propósito, es el mismo que el que se haría grotescamente manifiesto en una indumentaria que requiriera el sacrificio de quinientas.
Demasiada gente rica en esta edad insaciable se olvida que el mayor privilegio de aquellos que poseen los medios es el poder de aliviar el sufrimiento.

Demasiados, también, olvidan que la compasión de aquellos que rigen el mundo animado debe extenderse más allá de los límites de su propio reino; y así, tenemos el penoso espectáculo del «deporte» asociado todavía en países civilizados con propósitos que ya no deberían producir placer a hombres que se han elevado por encima de la vida primitiva de cazadores y pescadores. ¿Cómo es posible descender del orgulloso estado de la humanidad en busca de una gratificación innoble? Es malo matar cualquier criatura senciente por los salvajes placeres de la caza. Es malo, tal vez peor, causar su destrucción para beneficiarse fríamente con su sacrificio. Y es malo malgastar el dinero, en este difícil mundo de necesidades y privaciones, para permitirse costosos gustos persanales. Pero la cima de todo la que es reprensible en estos hechos dañinos se alcanza, seguramente, cuando las mujeres -que deberían, en virtud de su sexo, ayudar a suavizar las ferocidades de la vida- llegan a causar el daño mayor y pecan contra todo un catálogo de deberes humanos utilizando la crueldad por los caprichos de una moda infame.

Digitalizado por Biblioteca Upasika

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POR QUE NO VUELVO A LA INDIA

H.P. BLAVATSKY

(Why I Do Not Return to India, The Theosophist, enero1922) [Artículo por H. P. Blavatsky]

A MIS HERMANOS DE ARYAVARTA,
En Abril de 1890, habían transcurrido ya 5 años desde que dejé la India.

Varias veces, desde mi partida, los hermanos hindúes me han mostrado gran cortesía. Especialmente este año (1890) cuando, casi moribunda por la enfermedad, recibí cartas de simpatía procedentes de diversas sucursales indas, asegurándonos que no habían olvidado a aquella a quien amaba a la India y a los hindúes más que a su propio país.

Por lo tanto, es mi deber explicar por qué no vuelvo a la India y mi actitud tocante al nuevo curso en la historia de la Sociedad Teosófica, que me ve formalmente colocada a la cabeza del Movimiento Teosófico en Europa. Por supuesto, el hecho de que no retorne a la India no se debe exclusivamente a mi salud precaria. Aquellos que me rescataron de la muerte en Adyar y dos veces desde entonces, podrían mantenerme fácilmente en vida allá como aquí. Existe una razón mucho más seria. Aquí se me ha trazado una línea de conducta y entre los ingleses y los americanos he encontrado lo que busqué tan infructuosamente en la India.

Durante los últimos tres años, en Europa y en América he encontrado una constelación de hombres y mujeres que tienen la intrepidez de exteriorizar su convicción sobre la real existencia de los Maestros y están trabajando para la Teosofía siguiendo Sus líneas y guía impartidas por medio de mi humilde ser.

Por el contrario, desde mi salida de la India, el verdadero espíritu de devoción hacia los Maestros y la osadía de proclamarlo ha ido diluyéndose constantemente. La misma Adyar es teatro de un creciente número de fricciones y conflictos personales. Entre los miembros trabajadores, varios han mostrado, hacia mi persona, una aversión innecesaria y totalmente inmerecida que casi desemboca en odio. Durante estos últimos años, parece que en Adyar esté aconteciendo algo extraño y misterioso. Tan pronto como un europeo muy inclinado a la teosofía, devoto a la Causa y un amigo personal mío o del Presidente, entra en la sede central, de súbito se convierte en enemigo personal de uno de nosotros y lo que es peor, culmina injuriando y abandonando la Causa.

Que quede bien claro que no estoy acusando a nadie. Al estar familiarizada con la actividad de las fuerzas del Kali Yuga ocupadas en obstaculizar y arruinar el Movimiento Teosófico, no considero, a aquellos que se han convertido en mis enemigos, sin que yo tuviese la culpa, como lo haría si la situación hubiese sido diferente.

Uno de los factores principales en el redespertar de Aryavarta, que ha constituido parte del trabajo de la Sociedad Teosófica, era el ideal de los Maestros. Sin embargo, una gran idea errónea traslució acerca de Ellos como resultado de una carencia de discernimiento, discreción, discriminación y debido a las libertades tomadas con Sus nombres y Personalidades. Estaba vinculada por el juramento y la promesa más solemne de jamás revelar la verdad íntegra a nadie,

exceptuando a los que Ellos seleccionaron y llamaron, véase el caso de Damodar. Todo lo que se me concedió revelar entonces era la existencia, en algún sitio, de estos grandes seres, algunos de los cuales eran hindúes, estaban versados, como nadie más, en la Gupta Vidya completa o sabiduría antigua y habían adquirido todos los Siddhis, no conforme a su representación en la tradición y en las partes «veladas» de las antiguas escrituras, sino como son en realidad en la naturaleza. Además, se me permitió decir que yo era una Chela de uno de Ellos. Sin embargo, muy pronto, en la fantasía de algunos hindúes, afloraron los desatinos más heteróclitos y ridículos acerca de los Maestros. Se les nominaba «Mahatmas,» aún, algunos amigos excesivamente entusiastas, los minimizaron con sus extrañas imágenes fantasiosas, mientras nuestros contrincantes, describiendo un Mahatma como un Jivanmukta completo, insinuaban que, como tal, no podía mantener ningún tipo de comunicación con las personas vivas y, como estamos viviendo en el Kali Yuga, era imposible que en dicha edad existiera algún Mahatma.

No obstante estos primeros conceptos erróneos, la idea de los Maestros y la creencia en Ellos ya ha fructificado positivamente en la India. Su deseo principal consistía en preservar el verdadero espíritu religioso y filosófico de la India de antaño; defender la Sabiduría Antigua contenida en sus Darshanas y Upanishads contra las acometidas sistemáticas de los misioneros y, por fin, volver a despertar el espíritu ético y patriótico latente en la juventud, cuya educación académica lo había casi disuelto. Gran parte de esto se ha realizado mediante y a través de la Sociedad Teosófica, a pesar de todos sus errores e imperfecciones.

Si no fuese por la Teosofía, ¿Tukaran Tatya estaría efectuando su trabajo incomparable, que nadie, en la India, jamás pensó en hacerlo antes de él? Sin la Sociedad Teosófica, ¿hubiera la India pensado alguna vez en arrancar, de las manos de los orientalistas eruditos mas no espirituales, el deber de avivar, traducir y editar los Libros Sagrados de oriente, popularizándolos y vendiéndolos a precios más módicos y, al mismo tiempo, en una forma mucho más correcta de la implementada hasta entonces en Oxford? Si nuestro devoto y respetado hermano Tukaram Tatya no se hubiese unido a la Sociedad Teosófica ¿hubiera jamás pensado en emprender su actual tarea? Sin la Sociedad Teosófica, vuestro Congreso político ¿se hubiera convertido, siquiera, en una posibilidad? La cosa más trascendente es que, al menos uno de ustedes ha recabado pleno beneficio de la Sociedad Teosófica, la cual, si hubiese dado a la India sólo este Adepto futuro (Damodar), quien ahora tiene el prospecto de llegar un día a ser Mahatma, a pesar del Kali Yuga, sólo ésto avalaría que no se fundó en Nueva York, trasladándola a la India, en vano. Por remate, si alguien, entre los centenares de millones de indos, puede demostrar tangiblemente que la Teosofía, la Sociedad Teosófica o aún mi humilde ser, han sido los vehículos para la perpetración del daño más leve hacia el país o hacia cualquier hindú y que los Fundadores son reos de enseñar doctrinas deletéreas o de ofrecer sugerencias negativas, sólo entonces se me podrá imputar, como un crimen, el hecho de haber presentado el ideal de los Maestros y fundado la Sociedad Teosófica.

Ay, mis inolvidables y buenos Hermanos hindúes, el mero nombre de los sagrados Maestros, que en un tiempo se les invocaba con oraciones para Sus bendiciones de un extremo a otro de la India, ha efectuado un cambio poderoso para el mejoramiento de vuestra tierra. Vosotros no debéis nada al Coronel Olcott ni a mí; sino a estos nombres que, sólo hace algunos años, eran palabras comunes en vuestras bocas.

Por lo tanto, mientras permanecí en Adyar, las cosas fluyeron de manera suficientemente tranquila; ya que la presencia de un Maestro o del otro estaba constante entre nosotros y sus espíritus siempre protegieron a la Sociedad Teosófica contra el daño real. En 1884, el Coronel Olcott y yo partimos rumbo a Europa y mientras estábamos ausentes, el «rayo» «Padres- Coulomb» se abatió sobre la Sociedad. Volví en Noviembre y una peligrosa enfermedad me

embargó. En este período y durante la estancia del Coronel Olcott en Burma, nuestros enemigos plantaron las semillas de todas las contiendas futuras y, permítaseme decirlo, la desintegración de la Sociedad Teosófica. La prueba suficiente que avala la protección de que gozaba la Sociedad Teosófica es que no capituló a pesar de la conspiración Patterson-Coulomb-Hodgson y la actitud abúlica de los Teósofos principales. Los pusilánimes, sacudidos en su creencia, empezaron a preguntar: «¿Por qué, si los Maestros son Mahatmas genuinos, han permitido que estas cosas acontecieran o por qué no han usado sus poderes para destruir este complot o aquella conspiración o aún a este hombre o aquella mujer?» Sin embargo, se había explicado un sinnúmero de veces que ningún Adepto del Camino Derecho interferiría con el justo operar del Karma. Ni siquiera el Yogi más grande puede desviar el progreso de Karma o detener los resultados naturales de las acciones, más que por un breve período. Aún en este caso, tales resultados volverán a afirmarse después con una fuerza decuplicada; ya que ésta es la ley oculta de Karma y de las Nidanas.

Al mismo tiempo, ni siquiera los fenómenos más grandiosos podrán ayudar al verdadero adelanto espiritual. Cada uno de nosotros debe ganarse su Moksha o Nirvana por medio de méritos personales y no porque un Guru o un Deva secunda a ocultar nuestras limitaciones. No hay ningún mérito en haber sido creado un Deva inmaculado o en ser un Dios, sin embargo, el individuo que ha llegado a ser como un Dios, una Deidad, median esfuerzos personales, columbra la dicha eterna de Moksha. Es la misión de Karma castigar a los culpables y no es el deber de ningún Maestro. Sin embargo, aquellos que ponen en práctica las enseñanzas de los Mahatmas y viven la vida que los Maestros mismos mejor ejemplifican, nunca son abandonados por Ellos y siempre encontrarán Su benéfica ayuda a cada instante que la necesiten, ya sea obvia o invisiblemente. Por supuesto, lo anterior lo endilgamos a las personas que no han aún perdido su fe en los Maestros, mientras a aquellos que jamás creyeron en Ellos o han cesado de hacerlo, se les concede su opinión. Nadie, excepto ellos mismos, quizá un día sean los perdedores en esta vertiente.

En lo que concierne a mí, ¿quién puede acusarme de haber actuado como una embustera? ¿haber extorsionado un centavo de alguna alma viviente? ¿haber jamás pedido o aceptado dinero, no obstante se me hayan ofrecido pingües sumas? Aquellos que, a pesar de los hechos, han decidido pensar lo contrario, deberán explicar lo que aún mis detractores, los Padres de la iglesia y la Sociedad para la Búsqueda Psíquica, no han, hasta la fecha, podido elucidar: el móvil de tal fraude. Deberán explicar por qué, en lugar de tomar y hacer dinero, entregué a la Sociedad Teosófica todo lo que gané escribiendo para los periódicos; por qué, al mismo tiempo, casi me maté trabajando incesantemente año tras año, hasta que mi salud se depauperó y si no fuese por la ayuda repetida de mi Maestro, hubiese muerto hace muchos años a causa de los efectos de este arduo trabajo voluntario. Y si la teoría absurda de la espía rusa, aún encuentra crédito en algunas cabezas idiotas, al menos ha desaparecido de los cerebros oficiales de los anglo-indos desde hace mucho tiempo.

Por lo tanto digo, si en aquel momento crítico los miembros de la Sociedad Teosófica y especialmente sus guías hindúes y europeos en Adyar, hubiesen permanecido compactos como un sólo hombre, firmes en su convicción en la realidad y en el poder de los Maestros, la Teosofía pudiera haber salido más triunfante que nunca y ninguno de sus temores se habría realizado a pesar de las sutiles trampas legales que me tendieron y de los errores que yo, su humilde representante, pude haber cometido en juzgar la conducta ejecutiva en el asunto.

Sin embargo, la lealtad y la osadía de las autoridades de Adyar y de los pocos europeos que confiaban en los Maestros, no eran proporcionales a la prueba cuando ésta surgió. A pesar de mis protestas se me trasladó de la sede con premura. No obstante mi estado agonizante debido a la

grave enfermedad, me opuse y habría luchado por la Teosofía en la India hasta mi último aliento si hubiese encontrado un apoyo leal. Pero algunos temían los embrollos legales, otros al gobierno, mientras mis amigos creían en las amenazas de los doctores según los cuales podía morir si me quedaba en la India. Así, se me envió a Europa para recuperar mi fuerza, prometiéndome un rápido retorno a mi amada Aryavarta.

Ahora bien, partí e inmediatamente empezaron las tramas y los rumores. Ya durante mi estancia en Nápoles supe que se me tachaba de orquestar la creación de una «Sociedad rival» en Europa para «aniquilar Adyar.» Esto me provocó risa. Después cundió el rumor de que los Maestros me habían abandonado, los había traicionado y había hecho esto o aquello. Nada estribaba en la más mínima verdad y todo era infundado. Luego se me acusó de ser, en la mejor hipótesis, una médium alucinada quien había confundido los «fantasmas» por Maestros vivientes, mientras otros declaraban que la verdadera H. P. Blavatsky había muerto a causa de su desatinado uso de Kundalini y, desde entonces, un Chela Dugpa se había apoderado de su forma convirtiéndose en la H.P.B. actual. Otros más me consideraban una bruja, una maga quien, por motivos propios, desempeñaba el papel de filántropa y amante de la India mientras, en realidad, provocaba la destrucción de todos aquellos que tenían la desdicha de ser psicologizados por mí. Por supuesto, los poderes psicológicos que mis amigos me achacaban, si bien un hecho o «fenómenos,» no se podían soslayar en cuanto su grandiosidad era tal que eran suficientes para convertirme en el Adepto más significativo, independientemente de cualquier Maestro o Mahatma. En breve, hasta 1886, fecha de la publicación del reporte de la Sociedad por la Búsqueda Psíquica y del reventar de esta burbuja de jabón sobre nuestras cabezas, se sucedieron una larga serie de falsas acusaciones y cada misiva llevaba algo nuevo. No mencionaré a nadie y no tiene importancia quien dijo algo y quien lo repitió. Una cosa es cierta, exceptuando al Coronel Olcott, todos parecieron desterrar a los Maestros de sus pensamientos, alejando Su espíritu de Adyar. Cada incoherencia imaginable se relacionó con estos nombres sagrados, considerándome la única responsable de todo evento desagradable que aconteció y de todo error cometido. En una carta de Damodar, él me informaba que en Adyar, cada día que pasaba, la influencia de los Maestros se atenuaba más y más, se representaban como seres inferiores a «Yogis de segunda categoría,» mientras otros negaban su existencia rotundamente y aquellos que creían en Ellos permaneciéndoles fieles, temían hasta pronunciar Sus nombres. Al final me instó, enfáticamente, a retornar diciendo que los Maestros vigilarían para que esto no repercutiera negativamente en mi salud. Escribí al Coronel Olcott implorándole que me dejara volver, prometiéndole que, si fuese necesario, viviría en Pondicherry en caso de que no se deseara mi presencia en Adyar. Entonces, recibí la respuesta ridícula según la cual, tan pronto como retornara, me enviarían a las Islas Andaman como espía rusa, cosa que, después, el Coronel Olcott descubrió ser completamente falsa. La celeridad con la cual se aferró un pretexto tan fútil para impedirme volver a Adyar muestra, explícitamente, la ingratitud de aquellos en favor de los cuales había dado mi vida y mi salud. Además, según entiendo, el Presidente, inducido por el Concilio Ejecutivo, bajo el pretexto totalmente absurdo de que en caso de mi muerte, mis herederos podrían reclamar una porción de la propiedad de Adyar, me envió un papel legal para que lo firmara en virtud del cual renunciaba, formalmente, a todo derecho concerniente a la sede, hasta vivir allí sin el permiso del concilio. Todo esto, a pesar de que gasté una pingüe cantidad de mi dinero y entregué mi porción de las ganancias de la revista Theosophist para la adquisición de la casa y de sus muebles. Sin embargo, firmé la renunciación sin una palabra de protesta. Al ver que mi presencia era inoportuna, me quedé en Europa a pesar de mi ardiente deseo de volver a la India. ¿Cuál otro sentimiento podría tener si no aquel de que todo mi trabajo había sido recompensado con ingratitud, cuándo las personas que me eran hostiles elaboraron las excusas y las respuestas más triviales a mis deseos más impelentes de retornar?

El resultado de todo esto es muy patente. Ustedes conocen muy bien la situación en la India para que me explaye en los pormenores. En pocas palabras, desde mi partida, la actividad del movimiento allí no sólo ha decaído paulatinamente, sino que aquellos hacia los cuales sentía un cariño muy profundo, considerándolos como haría una madre con sus hijos, se enemistaron conmigo. Mientras en el occidente, tan pronto como acepté la invitación de llegar a Londres, encontré gente que creía en la verdad de la gran Causa por la cual luché y en mi buena fe, no obstante el reporte de la Sociedad para la Búsqueda Psíquica y las sospechas e hipótesis descabelladas imperantes por todos lados.

Actuando bajo las órdenes del maestro, empecé un nuevo movimiento en occidente siguiendo las líneas originales. Fundé la revista Lucifer y la Logia que lleva mi nombre. Al reconocer el espléndido trabajo que el Coronel Olcott y otros habían efectuado en Adyar para la realización del segundo de los tres objetivos de la Sociedad Teosófica: la promoción y el estudio de la literatura oriental, tomé la determinación de actualizar aquí los otros dos. Todos saben con cual éxito se alcanzó esto. Pedimos dos veces que el Coronel Olcott viniese y después me enteré que algunos querían que volviera a la India. Sin embargo, la invitación llegó demasiado tarde. Mi doctor no lo permitiría y si quiero permanecer fiel a mi promesa y juramento, no podría vivir en la sede central de la cual se han desterrado, virtualmente, a los Maestros y a Su espíritu. La presencia de Sus retratos no ayudará, Ellos son letra muerta. La verdad es que jamás podré volver a la India en ninguna otra capacidad que no sea como Su fiel emisaria. ¿Cuál razón existe para que viva en Adyar cuando, a menos que Ellos aparezcan en el Concilio personalmente (que por supuesto no lo harán ahora, nunca), es probable que no se acepte ninguna sugerencia impartida por mi a lo largo de líneas ocultas, se duda el hecho de mi relación con los Maestros, mientras algunos la niegan rotundamente y además no tengo ningún derecho a entrar en la sede central?

El hecho es que, en mi posición, las medidas a medias son peores que la nada. Las personas deben, o creerme por completo o descreer honestamente en mí. A nadie, a ningún teósofo se le coacciona a creer, en cuanto, es peor que inútil que la gente me pida ayuda si no creen en mí. Aquí, en Europa y en América, existen muchos cuya devoción hacia la teosofía jamás vaciló, contribuyendo entonces, a la extraordinaria divulgación de la Teosofía y de la Sociedad Teosófica en el occidente durante los últimos tres años. El motivo de esto es que la devoción de un número siempre creciente de miembros para la Causa y sus Guías me ahució, permitiéndome establecer una Sección Esotérica en la cual puedo enseñar algo de lo que aprendí a los que confían en mí, corroborando esta confianza trabajando de manera desinteresada en favor de la Teosofía y de la Sociedad Teosófica. Entonces, con respecto al futuro, es mi intención dedicar mi vida y energía a la Sección Esotérica, enseñando a aquellos quienes confían en mí. Es fútil emplear el poco tiempo que tengo para sincerarme frente a gente insegura sobre la existencia real de los Maestros sólo porque, el comprenderme erróneamente les induce a pensar que tienen el derecho de sospechar de mí.

A fin de obviar cualquier concepto erróneo quiero decir, de inmediato, que la única razón por la cual acepté la dirección exotérica de la vertiente europea, fue por rescatar a aquellos para los cuales la Teosofía es muy importante y trabajan para ella y la Sociedad Teosófica, de las rémoras interpuestas por las personas que, no sólo se desinteresan de la Teosofía según la presentaron los Maestros, sino que están obrando contra ambos, tratando de conminar y contrastar la influencia del buen trabajo efectuado, negando abiertamente la existencia de los Maestros, declarando una hostilidad encarnizada hacia mí y uniéndose a los enemigos más desesperados de la Sociedad Teosófica.

Vuelvo a repetir que las medidas a medias ya no son posibles. O he pregonado la verdad acerca de los Maestros como la conozco y he enseñado lo que Ellos me impartieron o he inventado ambos: los Mahatmas y la Filosofía Esotérica. Entre los esoteristas existen algunos según los cuales: si la última hipótesis fuera verdadera, entonces yo misma debería ser un «Maestro.» Sin embargo, no existe alternativa a esta disyuntiva.

Por lo tanto, la única exigencia que la India puede impetrarme sería válida proporcionalmente a la actividad de los miembros de allá para la Teosofía y su lealtad hacia los Maestros. Vosotros, no deberíais necesitar mi presencia entre vuestros rangos como los hermanos americanos no la necesitan entre los suyos, para que se os convenza de la verdad acerca de la Teosofía. Una convicción que desaparece tan pronto como alguna personalidad particular se ausenta no es una verdadera convicción. Además, sabed que cualquier prueba y enseñanza ulteriores puedo darla sólo a la Sección Esotérica por la siguiente razón: sus miembros son los únicos sobre los cuales tengo el derecho de expulsarlos si muestran una explícita deslealtad a su promesa (no hacia mí, H.P.B., sino hacia su Ser Superior y el aspecto Mahátmico de los Maestros), un privilegio inejecutable con los miembros de la Sociedad Teosófica general, sin embargo es el único medio para cortar una rama podrida del tronco sano del Arbol, salvándolo entonces de la infección. Puedo interesarme sólo de aquellos que permanecen firmes y no vacilan frente a ninguna calumnia, escarnio, sospecha o crítica, no importando su fuente de procedencia.

Por lo tanto, que quede bien claro que el resto de mi vida lo voy a dedicar sólo a aquellos que creen en los Maestros y están dispuestos a trabajar para la Teosofía según Ellos la comprenden y para la Sociedad Teosófica siguiendo las líneas sobre las cuales los Maestros la establecieron originalmente.

Entonces, si mis hermanos hindúes, realmente desean con ahínco efectuar la regeneración de la India, retrotrayéndola a los días cuando los Maestros, en la edad de la gloria antigua de este país, vinieron libremente entre la población, guiándola e impartiéndole la enseñanza, deberán apartar todo miedo y hesitación y voltear una nueva página en la historia del Movimiento Teosófico. Ya sea que me encuentre en la India o no, que se reunan intrépidamente alrededor del Presidente Fundador y de los pocos verdaderos teósofos que siempre han permanecido leales y que desafíen a todos los detractores y revoltosos ambiciosos ya sea dentro o fuera de la Sociedad Teosófica.

Escrita en Abril de 1890

Radha Burnier – J. Krishnamurti

J. Krishnamurti

Radha Burnier

La conexión entre J. Krishnamurti (Krishnaji como se le conocía cariñosamente) y la Sociedad Teosófica se rompió, no porque él se fuese–como creen muchos miembros–sino porque la gente no estaba preparada para escuchar un profundo mensaje expuesto en términos, que no estaban acostumbrados a oír. No es la primera vez que esto sucede. Los judíos no escucharon a Jesús cuando vino a enseñar. La mayoría de los hindús no respondieron durante mucho tiempo, a lo que Buda tenía que decirles. La mayoría de la gente prefiere volver a sus ideas acostumbradas, a sus hábitos, a sus cómodas teorías e ideas, incluso cuando son sacudidos por ellas, pues el cambio radical es difícil e «incómodo». Pero todo lo profundo es radical. La Verdad no puede contemporizar ni alcanzar compromisos, y a nosotros nos gustan los términos medios y tener lo mejor de ambos mundos. En las Cartas de los Mahatmas  se deja muy claro que, quienquiera que se tome en serio el Sendero, debe abandonar todos sus acostumbrados modos de pensar y formas de actuar. Así que los miembros de la Sociedad Teosófica debieran haber estado preparados para escuchar un mensaje nuevo. Pero cuando Krishnaji comenzó a hablar de manera radical, hubo muchos que no pudieron soportarlo.

El propio hecho de que él se negara toda autoridad a si mismo fue radical. Aquellos que esperaban que el «Instructor del Mundo» se manifestase a través de Krishnamurti, tenían in mente,  como él mismo declaró en 1927, una  imagen de lo que debería decirse y de cuál sería la función de Krishnamurti. Una imagen es una forma estática, material, proyectada por la mente, y Krishnamurti señaló que, en tanto que la imagen fuera estática, la gente se sentiría feliz y satisfecha. Cuando la imagen resultó viva, quedaron perturbados. Obviamente, es mucho más cómodo tratar con algo que solo habla o actúa, como la gente quiere. A una imagen se la puede hacer jugar un papel satisfactorio. Se esperaba del «Instructor del Mundo» que contara a la gente lo que tenían que creer, que definiera la «verdad» y el papel que sus seguidores deberían desempeñar. A muchos les hubiera gustado un papel importante para sí mismos, como seguidores e intérpretes. Pero cuando comenzó la enseñanza y Krishnaji negó su propia autoridad, repudió todo seguimiento, rechazó cualquier interpretación, desinfló el  sentir del ego de algunos futuros seguidores y desanimó a otros.                                               Krishnaji dejó claro a partir de 1927, que no iba a decir lo que había descubierto. En aquellos días, la gente preguntaba: ¿Qué es lo Amado de lo que habla? Y él contestaba: «Voy a ser intencionadamente vago, porque, aunque podría definirlo muy fácilmente, no es mi intención el hacerlo. Una vez que se define una cosa, está muerta». La gente habría reverenciado maravillosas descripciones de lo Amado, o cualquier cosa que les revelara. En su Diario y Cuaderno de Notas, hay indicios de un algo inmenso, innombrable, que él llamaba, a veces, el/lo «otro», porque no tenía nada que ver con “lo esto” de nuestro mundo. Los Upanishads, también, hacen referencia a «Aquello», que ni la mente, ni las palabras, ni los pensamientos pueden alcanzar. Lo que se escucha con los oídos–palabras recordadas y repetidas–forma parte todo ello del cerebro material. La memoria pertenece a la región del no más/ya no. Pero la gente disfruta con las descripciones y se apegan a las definiciones y etiquetas. Les habría gustado que él se hubiera etiquetado a sí mismo. Si se hubiera etiquetado, automáticamente hubiera habido «discípulos», «apóstoles» o cualquier otra cosa, que hubieran imaginado. Pero él decía: «Cuando comenzaba a pensar, quería descubrir, qué se entendía por el Instructor del Mundo… y qué se entendía por su manifestación en el mundo». Quizás la manifestación no era aquello sobre lo que hablaba la gente, sino algo que no puede expresarse en palabras. Quienquiera que quiera encontrar la verdad, tiene que aprender a pensar y descubrir por sí mismo, y no aceptar descripciones, definiciones, palabras de otras personas.

Krisnaji dio una ligera indicación de lo que era su Amado: «Mi Amado son  los cielos abiertos, la flor,  todos los seres humanos». En su vida esta fue la verdad. Esta no era solamente una gran afirmación; la suya fue una vida en la que en ningún momento mostró ningún pensamiento de que alguna cosa fuera más importante que otra; ningún sentimiento de que unos fueran superiores a otros. Decía que su costumbre era escuchar siempre a todos. «Deseaba aprender del jardinero, del Paria (intocable), de mi vecino, de mi amigo, de todo lo que pudiera enseñar, con el fin de llegar a ser uno con el/lo Amado». Al final, escuchaba cuidadosamente a todo el mundo, con atención y con afecto, sin distinción de superior o inferior. Respondía, con lo que a otros podría parecer como una generosidad poco práctica. Contemplando y escuchando al científico, al intelectual, al político, a todo el mundo, llegaba a ver en el corazón de las cosas, como deja claro la lectura de sus Comentarios sobre el vivir  y otros escritos. Tenía una enorme, tal vez ilimitada, capacidad de afecto. La gente usa la palabra «amor» con muy poco sentido. El amor ordinario da cabida a los celos, al apego, mezquindad, etc. Pero su amor era profundo, desbordante, atento, compasivo, absolutamente distinto del de los otros.            Muchos de los que le escucharon a lo largo de los años percibían el extraordinario poder edificante, que emanaba de él en sus charlas, exposiciones y conversaciones particulares. A la mayoría de la gente le gustaría tener influencia y usarla, mientras que él, frecuentemente, prevenía: «No os dejéis influenciar por mí». Bajo su influjo, la gente creía haber entendido, pero a menudo era algo pasajero. Cuando alguien entiende de verdad, por su propia escucha, aprendizaje y observación, entonces reproduce una luz permanente, y esto es lo que cada uno tiene que hallar.

Así, desde el primer momento, cuando comenzó su trabajo, dejó claro que no iba a intentar  convencer ni persuadir a nadie. Todo lo que hacía era intentar despertar la percepción y el deseo de buscar la verdad sin aferrarse a ninguna autoridad, repitiendo asertos, o citando libros, ni siquiera de él mismo. Cuando hay verdadero deseo de buscar la verdad, cada persona se vuelve libre. Cuando existe una autoridad, es que existe miedo. La autoridad es desestabilizante, crea inseguridad, fanatismo, dogmatismo.

Fue como  una flor que esparce su fragancia alrededor, sin preocuparse de quien pasa, o de lo que este pensará. Esta es la quintaesencia de la acción sin buscar resultados, que refiere el Baghavad Gita. Innumerables personas han hablado de ello, rememorado palabras e ideas en grandes libros, pero la verdad se halla muy lejos de sus vidas. Cuando alguien conoce la verdad, puede, o no, hablar de ella; pero su vida estará llena de belleza y fragancia. Krishnaji decía, que cuando no hay apego, la frontera entre la vida y la muerte es muy fina/delgada. Mostró la vida y la muerte bajo una luz diferente. La muerte del cuerpo se considera generalmente una tragedia, algo sobre lo que hablar durante mucho tiempo. La distancia física se considera, también, «separación». Krishnaji decía que cuando estaba lejos, no echaba de menos a nadie. Puede haber estado todo el tiempo cerca de todo el mundo, porque era alguien con la inmensidad y la atemporalidad de la vida toda.

Algunos preguntan: ¿No eran abstrusas sus enseñanzas, alejadas de la vida del hombre ordinario? Y era todo lo contrario. Su enseñanza era profunda, pero no abstrusa; se ocupaba de las vidas de la gente normal, pues arrojaba luz sobre el problema del ego, que es el único problema que existe, y que produce miedo, ansia de poder, frustración, esperanza, apego, deseo de continuidad. O sea que era un mensaje para la vida cotidiana de todo hombre, mujer y niño, pero era también un mensaje, que puede transportarnos más allá de la vida cotidiana, al mismísimo corazón de la existencia, su verdad, su belleza y su paz.

Cualquier amor, cualquier afecto, que tiene un motivo, que tiene un propósito, no es amor en absoluto; solamente amamos cuando no tenemos ningún motivo.

                J. Krishnamurti

The Theosophist, February 2018

RECOMPENSA Y CASTIGO-Jiddu KRISHNAMURTI (1895-1986)

Una educación correcta debe tener en cuenta esta condición fundamental. Cuando el educador haya comprendido esto, su objeto principal, aunque tenga varias materias que enseñar, será la revolución radical de la psique, en el tú y en el yo. Aquí es donde entra en juego la importancia de la cooperación entre las dos personas que estudian, aprenden y actúan juntas. No se trata del espíritu de equipo o de familia, ni de la identificación con un grupo o una nación. Es una indagación libre sobre nosotros mismos, sin barreras entre el que conoce y el que no conoce.

Esta es la barrera más destructiva, especialmente en el campo del autoconocimiento. No hay líder, ni falta de líder.  Cuando esto se capta plenamente -y en un sentimiento de afecto- entonces la comunicación entre el profesor y el alumno será fácil, clara, y no se quedará sólo en el plano verbal. El afecto no tiene limitaciones, nunca es tortuoso. Es simple y directo.

Dicho esto, y si ambos lo han estudiado,¿cuál es entonces la calidad de tu mente y de tu corazón? ¿Existe algún cambio que no sea provocado por la influencia, o simplemente por la estimulación, que puede dar la ilusión de cambio? La estimulación es como una droga; su efecto desaparece, y se acaba volviendo al punto de partida. Cualquier forma de presión o influencia actúa de la misma manera.

Si actúas en estas condiciones, no estás realmente estudiando y aprendiendo sobre ti mismo. Toda acción basada en la recompensa y el castigo, la influencia o la presión, conduce inevitablemente al conflicto.

Esto es así, pero pocas personas ven la verdad de ello, por lo que se rinden, o dicen que es imposible en la práctica, o que todo es idealista, que es un concepto utópico. Pero no lo es. Es eminentemente práctico y realizable. Así que no hay que dejarse desanimar por los tradicionalistas, los conservadores o los que se aferran a la ilusión de que el cambio sólo puede venir de fuera.

Cuando se estudia y se aprende sobre uno mismo, hay una fuerza extraordinaria de claridad, que puede resistir todas las tonterías del orden establecido. Esta fuerza no es una forma de resistencia, obstinación o voluntad egocéntrica, sino un esfuerzo diligente, desde fuera y desde dentro. Es la fuerza del afecto y la inteligencia.

Para estudiar, aprender y actuar, debe haber cooperación entre el profesor y el alumno. Ambos están involucrados. El profesor puede tener muchos conocimientos, pero si la cualidad del afecto está ausente de su enseñanza, al transmitirla al alumno, éste no podrá aprender. y

La enseñanza se convierte en una lucha entre los dos.

Nos preocupamos no solo sólo por el conocimiento de las cosas de este mundo, sino también por el estudio de uno mismo en el que se aprende

y se actua.

En este estudio, tanto el profesor como el alumno están involucrados, y  no se plantea ninguna cuestión de autoridad.

En el estudio de uno mismo, el profesor no sólo debe preocupase de sí mismo, sino también del alumno. En esta interacción, y en las reacciones a la misma, uno comienza a descubrir su propia naturaleza, pensamientos, deseos, apegos, identificaciones, etc. Cada uno actúa como un espejo para el otro, cada uno observa y ve en este espejo exactamente lo que es, porque, como ya hemos dicho, la comprensión psicológica de uno mismo es mucho más importante, que la acumulación de hechos en forma de conocimientos, destinados a hacernos competentes en la acción. Lo que está dentro siempre tiene prioridad sobre lo que está fuera. Esto debe ser claramente entendido por el profesor y por el alumno.

Lo externo nunca ha cambiado al hombre;

las actividades externas, la revolución física, el dominio físico del entorno no han cambiado  al ser humano, ni sus prejuicios y supersticiones; en el fondo, los seres humanos han permanecido igual durante millones de años.

Al cooperar, al trabajar juntos, el profesor y el alumno deben tener una relación esencialmente basada en el afecto. La mayoría de las personas cooperan cuando construyen, juegan o investigan científicamente, o cuando trabajan juntas por un ideal, una creencia, o para promover algúna idea en beneficio personal o colectivo; o cooperan en torno a una autoridad religiosa o política.

RESPUESTA A ALGUNAS PREGUNTAS CIENTIFICAS

H.P. BLAVATSKY

(Some Scientific Questions Answered, The Theosophist, oct. 1883) H.P. Blavatsky

[Recientemente, el editor recibió una carta de uno de nuestros miembros más eminentes de Australasia, sometiendo algunas preguntas científicas tan importantes que, con su permiso, las copiamos para el beneficio de nuestros lectores. El escritor es un Chela que tiene una cierta familiaridad con la terminología de la ciencia occidental. Si no nos equivocamos, esta es la primera vez que se ha explicado, de manera así sucinta, sin embargo clara, la razón fundamental del control que un Adepto Ocultista ejerce sobre las relaciones de los átomos y de los fenómenos del «pasaje de la materia a través de la materia.» Editor de la revista Theosophist.]

RESPUESTAS A LAS PREGUNTAS DEL PROF (. . .)

(1) Empezaremos considerando el fenómeno de «ósmosis» (extracción, Ed.) mediante el cual se puede extraer la nota que Usted escribió en un sobre sellado y cosido con un hilo, sustituyéndola con la respuesta sin que se rompa el sigilo ni el hilo. Es una de esas pruebas completas de la familiaridad superior y el control que nuestros Adeptos orientales tienen sobre las relaciones atómicas si los comparamos con los modernos científicos occidentales. Era el mismo poder que se empleó en la formación de la carta en el aire de su aposento en (…), en el caso de muchas otras misivas nacidas en el aire, de las lluvias de rosas, del anillo de oro que afloró del corazón de una rosa musgosa mientras (…) la tenía en sus manos, de un zafiro que se duplicó, recientemente, para una señora conspicua de acá y de otros ejemplos. La solución es localizable en el hecho de que la «atracción de la cohesión» es una manifestación de la Fuerza Divina Universal que el mismo poder Divino, ubicado en la mónada humana, puede interrumpir y reanudar en lo que concierne a cualquier grupo dado de átomos en relación con la substancia. Atma, el principio espiritual eterno en el ser humano, tiene la misma calidad de poder sobre la fuerza bruta como la tiene el Principio Universal del cual es una parte. El Adeptado es simplemente la culminación de la auto-evolución espiritual y los poderes del espíritu se desarrollan sucesiva y proporcionalmente con el progreso ascendente, moral y espiritual, del aspirante. Como Usted notará, esto implica colocar nuestra moderna Teoría de la Evolución sobre una base verdaderamente noble, proporcionándole el carácter de una filosofía espiritual elevada en lugar de una materialista y envilecedora. Siempre me sentí seguro de la acogedora aprobación de los científicos occidentales más intuitivos, una vez que lleguen a asumir esta posición con respecto a nuestra Ciencia Ariana Arhat.

No le resultará muy difícil trazar la línea de demarcación entre el «Espectro» y el «Adepto.» El segundo es un hombre viviente y a menudo adecuado para representar el ideal más grandioso de la perfectibilidad humana. El espectro es simplemente un acopio no disuelto de átomos que se asociaron, recientemente, en una persona viva, como sus vestiduras corporales inferiores o mejor dicho, más toscas y más materiales, cuya circunscripción durante la vida consistía en el vehículo más externo, el cuerpo, mientras que, después de la muerte, se liberaban permaneciendo un poco de tiempo en los estratos astrales (etéricos o Akásicos) más cercanos a la haz de la tierra. La ley de las afinidades magneto-vitales explica la atracción de estos «cascarones» hacia lugares y personas. Y si usted pudiese postular una escala de gravedad específica psíquica, podría percatarse de cómo la densidad mayor de un «alma», gravada por la materia de sentimientos degradados (o aún no espirituales pero no animales), tendería a impedir su ascenso hacia el claro reino de la existencia espiritual. Aunque esté consciente de la imperfección de mi explicación científica, percibo que su capacidad superior de comprender las leyes naturales, cuando se le proporciona un asomo, llenará la laguna.

Tenga presente que ningún Adepto puede desintegrar y reformar ningún organismo superior al estado vegetal. En el animal, el Manas Universal ha empezado a diferenciarse en entidades individuales, mientras en el ser humano ha completado este proceso. Mas en el caso del reino vegetal, es todavía un espíritu universal no diferenciado que anima la mesa completa de átomos que han adelantado más allá del estado mineral inerte y están preparándose a diferenciarse. Hasta en el reino mineral existe movimiento, aún siendo, más bien, el imperceptible arrullo de esa Vida de vida, en lugar de su manifestación activa en la producción de la forma, una ramificación de la cual alcanza su cenit, como usted supondrá, no en el estado del ser humano físico, sino en un nivel superior, llegando a ser uno de los Dhyan Chohans o Espíritus Planetarios, los cuales, en un tiempo, fueron seres humanos que han recorrido la escala evolutiva pero sin haberse aún reunido o absorbido con Parabrahma, el Principio Universal.

Antes de terminar, algunas palabras sobre el «pasaje de la materia a través de la materia.» La materia puede definirse como Akasa (Eter) condensado y, al atomizarse, se diferencia, como las partículas de agua se diferencian del vapor supercalentado una vez que se condensan. Si restablecemos la materia diferenciada al estado anterior, aquel de la materia no diferenciada, resulta fácil ver como puede pasar a través de los intersticios de una substancia en el estado diferenciado, al igual que concebimos sin problemas el transitar de la electricidad y de otras fuerzas a través de sus conductores. El profundo arte debe poder interrumpir, a voluntad, y reanudar las relaciones atómicas en una substancia dada, o sea: halar los átomos muy distante haciéndolos invisibles, manteniéndolos, aún, polarizados en suspenso o dentro del radio atractivo, de manera que se pueda inducirlos a precipitarse, nuevamente, en sus afinidades cohesivas anteriores, recomponiendo la substancia. Como hemos tenido millares de pruebas de que nuestro)s Adeptos Ocultistas poseen este conocimiento y poder, ¿quién puede amonestarnos por considerar a estos Adeptos como los maestros adecuados, en el campo científico, del más inteligente de nuestras modernas autoridades? Como observé anteriormente, el propósito de esta Filosofía de los Sabios Arianos consiste en permitir a la humanidad renovar la moral, despertar la naturaleza espiritual del ser humano y erigir parámetros de felicidad superiores y mejores que aquellos vigentes en el sistema empleado para gobernarnos.

REVISTA SOPHIA

Gracias al ofrecimiento de Ángeles Torra, la Orden Teosófica de Servicio (OTS) podrá disponer de un espacio en cada edición de la Revista SOPHIA. Por este medio podremos comunicarnos e intercambiar opiniones y pareceres y también tratar de ayudar a que la OTS sea un ente verdaderamente activo en nuestro país.

Todos los países del mundo tienen sus características peculiares y sus carencias, sobre todo en aspectos sociales, que a pesar del aspecto kármico de la cuestión, lógicamente han de ser solventadas en el plano físico por parte de aquellos que sienten la necesidad interna de servir a sus semejantes. Nuestro país no es una excepción y por tanto precisa de ciertas ayudas, algunas muy locales, que según he oído comentar pueden prestar o prestan ciertas ONG, lo que es cierto pero nunca con la impronta y las características e intenciones propias de los miembros de la ST, es decir, teniendo en cuenta lo constante de la evolución en la Tierra y el amor que debemos tener hacia nuestros hermanos, incluyendo los inferiores, los animales. La intención, que tanto cuenta en los asuntos espirituales que hemos de poner en nuestros actos los miembros de la ST, es casi única, me atrevo a decir.

En el próximo número de Sophia pienso haceros conocer cuál fue la gestación y las razones para la creación de la OTS allá en 1908 como inicio de un mayor y mejor conocimiento de la OTS. Sirvan pues, estas líneas como presentación y saludo inicial a todos los lectores de SOPHIA con la esperanza de que el futuro de ellas sea fructífero y útil a todos.

Un saludo de corazón a corazón,

REVISTA SOPHIA, MARZO-APRIL 2017

En esta ocasión deseo informar acerca del emblema de la OTS según la opinión del hermano R.M. Toddywalla de la OTS de Colaba, Mumbai (Bombay) India que en el año 2007 editó e hizo público el escrito que he traducido y que hoy ofrezco a los lectores de la Revista. Dice así;

El cuadrado exterior del emblema de la Orden Teosófica de Servicio nos recuerda acerca de lo razonable y correcto de nuestros actos en todo lo que aquí nos concierne y especialmente con los marginados.

El loto en las cuatro esquinas refuerza el mensaje de que estas flores que se enraízan en el lodo y la suciedad, retienen su pureza, y también nosotros individualmente podemos llevar una vida de nobleza a pesar de estar rodeados por el fango del mundo egoísta.

En el corazón del emblema aparece la rosa que simboliza perfección que es el fin último de toda la creación.

Hay una fotografía de Sir Thomas More, el célebre dirigente inglés y conocido por Tomás Moro, posiblemente iniciado, en la que aparece con una sortija que tiene el emblema de la OTS y uno puede preguntarse si Annie Besant no conocía esa fotografía cuando aprobó el referido emblema. No es incorrecto tratar de averiguar lo que hay detrás de situaciones como la que acabo de mencionar.

SALVARSE UNO MISMO O SALVAR A LA HUMANIDAD – H.P. Blavatsky – C.W. Tomo XI (El Faro de lo Desconocido)


Las siguientes frases de H.P. Blavatsky son una Enseñanza en la que coinciden todos los verdaderos Espiritualistas, y tan real y útil fue en el momento de publicarla (1889), como hoy en día:
«…la Sabiduría Oriental nos enseña que el Yogui Hindú, que se aísla en una espesura impenetrable, análogamente al ermitaño Cristiano, que suele retirarse en el desierto, como en la antigüedad, son simplemente unos versados egoístas. El yogui actúa con la única idea de encontrar un refugio para resguardarse de la reencarnación, en la esencia Única y Nirvánica, mientras el ermitaño cristiano actúa con el propósito de salvar su alma –ambos piensan sólo en sí mismos. Su motivo es plenamente personal; porque aun suponiendo que alcancen su fin: ¿Acaso no son como soldados cobardes que desertan de su ejército en el momento de la acción, para salvaguardarse de las balas? El yogui y el «santo» que se aíslan no ayudan a nadie, excepto a sí mismos; al contrario, ambos muestran ser profundamente indiferentes al destino de la humanidad, abandonándola y dejándola. El Monte Athos, (NOTA: Una conocida comunidad monástica situada en la península del mismo nombre, es la más oriental de los tres promontorios que se extienden, como las puntas de un tridente, desde la costa de Macedonia hacia el sur, hacia el Mar Egeo. También es llamado Hagion Orors. El pico se eleva como una pirámide, con una empinada cumbre de mármol blanco, de una altura de 6350 pies.–El Compilador. FINAL NOTA) quizá contiene unos pocos fanáticos sinceros; aun ellos, sin saberlo, han dejado el único camino que conduce a la verdad –el sendero del Calvario, a lo largo del cual cada uno lleva, voluntariamente, la cruz de la humanidad. En realidad es un nido del egoísmo más burdo y la observación de Adams alude a esta clase de lugares: «Hay criaturas que parecen haber huido del resto de la humanidad por el único placer de encontrarse con el Diablo téte-á-téte».
Gautama, el Buda, se quedó en soledad sólo el lapso necesario para llegar a la verdad, después del cual se consagró a divulgarla, limosneando su pan y viviendo para la humanidad. Jesús se retiró al desierto sólo cuarenta días y murió por esta misma humanidad. Apolonio de Tyana, Plotino y Jámblico, al vivir existencias de singular abstinencia, casi ascética, vivieron en el mundo y para el mundo. Los más grandes ascetas y santos de nuestros días no son los que se retiran en lugares inaccesibles, sino los que pasan su vida viajando, de lugar en lugar, haciendo el bien y tratando de elevar a la humanidad; aunque pueden evitar Europa y estos países civilizados donde la población se ve y se oye sólo a sí misma, países divididos entre dos facciones –las de Caín y Abel.
Aquellos que consideran el alma humana como una emanación de la Deidad, como una partícula o rayo del alma universal y ABSOLUTA, entienden la parábola de los talentos mejor que los Cristianos. Quien esconde en la tierra el talento que su «Señor» le entregó, lo perderá, así como el asceta que piensa «salvar su alma» en la soledad egoísta. «El servidor bueno y fiel» que duplica su capital, cosechando para quien no había sembrado porque no tenía los medios para hacerlo y siega para los pobres que no diseminaron el grano, actúa como un verdadero altruista. Recibirá su recompensa justamente porque ha trabajado para otro, sin pensar en la remuneración o el reconocimiento. Este hombre es el Teósofo altruista; mientras el otro es un egoísta y un cobarde».
H.P. Blavatsky – C.W. Tomo XI (El Faro de lo Desconocido)

Se cumplen 147 años de la fundación de la SOCIEDAD TEOSÓFICA.

https://drive.google.com/file/d/1Be40PAGTjSxLeHTQwi2fWhJ_KaH8b8Y6/view?usp=sharing

Lo celebramos compartiendo estas palabras de  Radha Burnier:

«La Teosofía es sabiduría que no es mero conocimiento; es la clase de conocimiento que encuentra expresión en la recta acción. la acción incluye no sólo la acción física, sino los pensamientos, los sentimientos y,  en realidad, todo movimiento de conciencia en el interior de cada persona, Por lo tanto, el descubrimiento dela sabiduría no es otra cosa que la propia regeneración».

A 147 años de la fundación de la Sociedad Teosófica y en su mes aniversario, recordamos palabras del Presidente Fundador, Henry Steel Olcott en su primera alocución:

”….simplemente somos investigadores, de propósito honesto y mente imparcial, que estudiamos todo, probamos todo y sostenemos lo bueno… investigamos, inquirimos, no rechazamos nada sin razón, no aceptamos nada sin prueba: somos estudiantes no maestros.”

SOBRE CICLOS COSMICOS, MANVANTARAS Y RONDAS

H.P. BLAVATSKY

Blavatsky, Helena – Sobre ciclos manvantaras y rondas

[El original de este ensayo inconcluso, de los manuscritos de H.P.B, se encuentra en los Archivos Adyar. Algunas de sus páginas se han extraviado, y algunas de las oraciones están incompletas. No hay una pista definitiva que pudiera ayudar a determinar la fecha en la que fue escrito, excepto por el hecho de que un pie de página menciona la sexta y séptima ediciones de Isis sin velo. Este original contiene relaciones numéricas e información no mencionadas por H.P.B. en ningún otro de sus escritos. Contiene importantes claves que algunos estudiantes podrán ser capaces de aplicar a varios problemas cosmológicos que aparezcan en sus estudios individuales. El punto más digno de atención en conexión con este original es que está escrito en dos diferentes manuscritos, uno de los cuales es más largo y más completo que el otro. Fue publicado originalmente en The Theosophist, Vol. LXXIX, Marzo, 1958, pp. 367-72.-El recopilador].

Desde que el período de existencia de nuestra Cadena Planetaria (i.e., de Siete Rondas) es de 4.320.000.000 años y que estamos ahora en la 4a Ronda; y desde que estamos en el período anual Terrestre 1.955.884.685 años desde el comienzo de la Evolución Cósmica del Planeta A; por tanto, en punto de tiempo, alcanzaremos el punto medio, o justamente 3 1⁄2 Rondas en 204.115.315 años, aunque en punto de espacio virtualmente lo hemos alcanzado estando en el planeta D y en nuestra 5a raza.

De conformidad con esto:

Desde que se dice que un Día de Brahma (representando o cubriendo la totalidad de las Siete Rondas) —es igual a 14 manvantaras más un Satya Yuga; o 4.320.000.000; pero como el Kali Yuga cubre sólo 4 Yugas, considerando que son 7—y por tanto la suma correcta…(1)

El trabajo astrológico establece que: —

3. “El número de años que transcurrió desde el comienzo de Vaisvasvata Manvantara—es igual a 18.618.725 años”.

La Doctrina Secreta nos dice que: —

El número de años pasados, desde el Dhyan Chohan, conocidos en India como Manu Vaivasvata, inauguraron el Manvantara humano en nuestro planeta D, en la Ronda presente—es igual a 18.618.725 años. (2)

Para propósitos de comparación y para, al mismo tiempo, hacer más claras algunas de las expresiones Sánscritas, ahora citaremos de Isis sin velo lo que se dice allí de los Kalpas Hindúes.

“Los Vrihaspatis, o los períodos llamados yugas, y Kalpas, son vivos problemas para resolver. Los ciclos de cronología Satya-Yuga y el Buddhi (3) podrían hacer una horrible oposición matemática al conjunto de cifras. El Maha-Kalpa incluye un número de períodos incontables, lejos….. (4)

Los trabajos exotéricos Brahmánicos dan 4.320.000.000 años como la duración de un gran Kalpa, un “Día de Brama”. Esto incluye todas las siete “Rondas” de nuestra cadena planetaria, i.e., el período de la existencia humana sobre diferentes planetas en diferentes Rondas juntas, que son llamadas “Oscuraciones” o el período de descanso para la humanidad entre dos planetas, en su travesía del uno al otro, después que su siete Razas han evolucionado sobre aquel planeta. También, incluye el período de Sandhi (ocaso) que es igual a un Satya Yuga. Si tomamos la figura de arriba, como nuestra base, de acuerdo a ciertas series matemáticas, explicadas más adelante, obtenemos los siguientes resultados:

Primera Ronda 154.285.714

Segunda Ronda 308.571.428

Tercera Ronda 462.857.142

Cuarta

Ronda 617.142.856

Quinta

Ronda 771.428.570

Sexta Ronda 925.714.284

Séptima Ronda

1.079.999.998 4.319.999.992 (5)

Años

Tenemos así 617.142.856 años como el período de nuestra Cuarta Ronda. Y como la “Noche de Brahma” o el período de Descanso, es siempre igual al “Día de Brama” o el período de actividad en cada planeta, —el período de actividad en esta 4a Ronda es igual a—308.571.428 años. Por lo tanto, excede el período de duración dado por nuestro Manvantara (308.448.000 años) en los cálculos Brahmánicos, sólo por 123.428 años; y esto podría ser sacado si al hacer este cálculo substraemos de él la coincidencia del período de Kalpa con su equivalente de un Satya Yuga y que los Brahmanes por propósitos de secreto esotérico han agregado al “Día de Brahma”…
… la misma progresión aritmética, como la de arriba y explicada (6) más adelante, lo siguiente e la duración de la humanidad sobre cada Planeta en nuestra cuarta Ronda, durante el período de su actividad:

Años
Planeta A Planeta B Planeta C Planeta D Planeta E Planeta F Planeta G

11.020.408 22.040.816 33.061.224 44.081.632 55.102.040 66.122.448 77.142.856 308.571.414 (7)

Ahora, se verá que 44.081.632 años es el Período Humano de Actividad de nuestro Planeta en esta Ronda. Aplicando a este período, la misma proporción que arriba, explicada más adelante, obtenemos los siguientes resultados: —

DURACIÓN DE CADA RAZA EN NUESTRA RONDA SOBRE NUESTRO PLANETA

Primera Raza Segunda Raza Tercera Raza Cuarta Raza Quinta Raza Sexta Raza Séptima Raza
Años 1.574.344 3.148.688 4.723.032 6.297.376 7.871.720 9.446.064 11.020.408 44.081.632

El lector observará que en los cálculos de arriba hemos dado la clave para el entendimiento de estos diferentes períodos. Hasta ahora, los trabajos exotéricos sólo dan el período del día de Brahma, sin dar ninguno de los otros períodos que puedan ayudar al descubrimiento del secreto, o dar aquella misma clave que puede dar los resultados ahora mostrados arriba. Pero si tenemos el período del Día de Brahma y si conocemos que hay siete rondas, que cada ronda cubre siete planetas, que el período de descanso de un planeta en cada ronda es igual a aquel de su actividad, y si a todo este conocimiento aplicamos la clave de las series de progresión aritmética del septenario, entonces obtenemos los números como se dieron arriba. Hay un levantamiento gradual de uno a siete. La duración de la existencia de la humanidad durante las Siete Rondas es 1:2:3:4:5:6:7. En cada Ronda, la duración de la existencia de la humanidad, sobre los siete planetas de nuestra cadena es 1:2:3:4:5:6:7. El período de existencia humana en siete razas, sobre un planeta, es otra vez 1:2:3:4:5:6:7. Ahora, como en el planeta evolucionan las 7 razas en sucesión, antes de que la humanidad pueda pasar al próximo planeta, el intervalo entre la desaparición de la humanidad de un planeta y su reaparición en el próximo, es igual a su existencia sobre el planeta que acaba de dejar. Tomando entonces 4320 millones como el día de Brahma, y calculando de acuerdo a las explicaciones arriba, llegaras a los resultados dados arriba. Es digno de atención que en los trabajos exotéricos Hindúes, el período del Manvantara (Una Ronda) es dado en 308 millones, por hablar en números enteros. Ahora, dos razones pueden ser asignadas para la adopción de aquel curso. En primer lugar, la duración de la 4a Ronda de acuerdo a los cálculos de arriba es 617 millones otra vez, para usar una figura entera. Ahora, ya hemos establecido que el período de actividad de la cadena planetaria en una ronda es igual a su período de descanso durante la misma ronda, mientras la humanidad descansa en su paso de planeta a planeta. Así, divide el período de al 4a Ronda en dos partes iguales; y tienes 308 millones y pico como el período Manvantárico de nuestra Ronda. Así, el período de nuestra Ronda pudo haber sido tomado, en primera instancia, como el período Manvantárico. La segunda razón puede ser esta. Nuestro planeta estando exactamente en la mitad del período y nosotros estando en el medio de las siete rondas, el período de nuestra ronda pudo haber sido tomado para denotar el período Manvantárico promedio, así, al mismo tiempo, dando una clave en una forma velada al misterio de la progresión geométrica. Ya hemos establecido que las figuras de arriba son exactas, si los cálculos exotéricos de los Brahmanes del día de Brahma son correctos. Pero, otra vez, podemos establecer aquí que la figura no es dada correctamente en números exotéricos. Podemos agregar, sin embargo, que las explicaciones dadas por nosotros sobre las progresiones, etc., son hechos y pueden ser fielmente utilizadas cuando cualquiera de las figuras, descritas arriba, son correctamente conocidas—al calcular todos los descansos de las figuras. Y hemos explicado estos procesos porque sabemos que ninguno de los números exactos será dado jamás, ya que ellos pertenecen a los Misterios de las Iniciaciones y a los Secretos de la oculta influencia de los Números.

NOTAS

  1. (1)  El original se encuentra incompleto en este punto. (Nota del compilador)
  2. (2)  Ver más adelante las series de Manus citadas de Theosophist, Julio de 1883. [Ver S.D. II, p. 69]
  3. (3)  Aprovechamos esta oportunidad para corregir los muchos errores tipográficos encontrados en Isis. Habiendo sido estereotipados sobre planchas, todas las ediciones sexta y séptima de la obra fueron reproducidas con su primitiva errata.
  4. (4)  [Es evidente que una página o más del original están extraviadas en este punto. La oración en Isis sin velo, Vol. I, pp. 31-32, finaliza con las palabras: “… de regreso a las edades antediluvianas”. Es interesante notar que H.P.B alteró “Budístico” por “Buddi”. —El recopilador].
  5. (5)  Será obvio que para tener números enteros, hemos, en nuestros cálculos, omitido fracciones. Así, en el “Día de Brahma” completo, hemos dejado fuera un período de ocho años. Debería notarse también que en el período de cada “Ronda” en la tabla de arriba significa el período de Actividad planetaria y el Descanso interplanetario.
  6. (6)  [El original está dañado en este punto, y el significado complete de la oración se ha perdido. —El recopilador].
  7. (7)  Por motivo de tener números enteros, somos obligados otra vez a dejar de lado fracciones y por ello hay una diferencia insignificante. Esta figura cuando es doblada, dará 28 años menos que el período de la 4a Ronda mencionado arriba. Aquí en el período de actividad tenemos una diferencia de sólo catorce años.

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