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Biblioteca Teosófica
Teosofía y educación-Mme. H.P.BLAVATSKY (1831-1891)
Extractos de su libro “La clave de la teosofía”.
Londres 1889
TEÓSOF@-
¿Cuál es el verdadero objetivo de la educación moderna? ¿Es para cultivar y desarrollar el espíritu, para enseñar a los desheredados y desafortunados a soportar la carga de la vida con fortaleza, para fortalecer la voluntad, para inculcarles el amor al prójimo y los sentimientos de lealtad, y de esta manera moldear y preparar el carácter para la vida práctica? No en vano, tal objetivo es indiscutiblemente el de toda educación real. Nadie dirá lo contrario. Todos los grandes educadores lo admiten, y hablan ampliamente de ello. Pero, ¿cuales son los resultados prácticos? Pregunten a los jóvenes, a los adolescentes, e incluso a los profesores de las nuevas generaciones; todos responden de forma unánime: «la preocupación de la educación moderna es aprobar los exámenes». Su efecto no es inducir una emulación adecuada, sino que genera celos, envidia, odio -o poco menos- entre los jóvenes, llevándoles así a una vida de egoísmo feroz, a la lucha por honores y retribuciones, en lugar de despertar en ellos sentimientos de benevolencia.
PREGUNTA – Debo admitir que en este aspecto tiene usted razón.
TEÓSOF@ – ¿Y qué son los exámenes, verdadero terror de la juventud moderna? Nada más que un método para calificar y catalogar los resultados de su educación escolar. En otras palabras, son la aplicación práctica del método científico moderno al genus homo, desde el punto de vista del intelecto, únicamente. Ahora bien, la «ciencia» afirma que el intelecto es el resultado de interacciones mecánicas en la materia cerebral. Por lo tanto, es lógico que la educación moderna sea casi totalmente mecánica; una especie de máquina automática para fabricar intelecto por toneladas. No hace falta tener mucha experiencia en estos exámenes para ver que la educación que promueven es simplemente el entrenamiento de la memoria física. Tarde o temprano todas las escuelas caerán a este nivel. Es obvio que cualquier estímulo real y valioso de la facultad de pensar y razonar, seguirá siendo sencillamente imposible, de modo que todo deberá ser evaluado por los resultados obtenidos mediante exámenes competitivos. Una vez más, la educación escolar es de suma importancia para la formación del carácter, especialmente en lo que respecta a las cualidades morales del niño. Es decir, todo el sistema de la educación moderna se basa en premisas supuestamente científicas como «la lucha por la existencia», y «la supervivencia del más apto/fuerte». Desde la primera juventud, todo hombre está tan imbuido de estos axiomas, tanto por la experiencia y el ejemplo práctico, como por la enseñanza directa, que finalmente resulta imposible extirpar de su pensamiento la idea de que el «yo» -el yo inferior, personal y animal- es lo esencial, y la meta de toda su vida. Esta es la fuente principal de toda la miseria/pobreza, el crimen, y el cruel egoísmo, que aflora más tarde, y cuya existencia usted conoce, igual que yo. Como se ha dicho tantas veces, el egoísmo es el azote de la humanidad, la prolífica causa de todos los males, de todos los crimenes que asolan la existencia. Y es en las escuelas, donde comienza precisamente a estimularse este egoísmo.
PREGUNTA – Todo eso está muy bien, ateniendonos a generalidades, pero me gustaría conocer algunos hechos, con alguna idea de las soluciones que propone.
TEOSOF@ – ¡De acuerdo! Trataré de satisfacerle. Las escuelas se agrupan en tres categorías: escuelas primarias, gubernamentales; escuelas medias; y grandes escuelas de enseñanza secundaria, de pago, con una amplia gama de asignaturas, que van desde el comercio más común, hasta las humanidades clásicas, y con todo tipo de combinaciones y permutaciones posibles. La educación empresarial práctica desarrolla el enfoque moderno, mientras que la educación clásica, según la tradición ortodoxa, extiende su pesada respetabilidad solo a las escuelas normales de las instituciones gubernamentales. En estas instituciones vemos claramente que el lado científico y comercial, práctico, está reemplazando a la anticuada ortodoxia clásica. De hecho, no hay que ir muy lejos para descubrir la razón, porque ahora esta rama de la formación pública tiene como única preocupación los francos y los céntimos: el summum bonum del siglo XIX. De este modo, todas las energías generadas por las moléculas cerebrales de quienes se benefician de ello, se concentran en un solo punto. Los jóvenes, así instruídos, forman una especie de ejército organizado, al que pertenece una élite intelectual, “educada” y formada en la especulación, entrenada para dominar la innumerable cohorte de masas ignorantes e ingenuas, para ser vampirizados, explotados y despreciados por sus hermanos, más fuertes intelectualmente.
Este tipo de formación no sólo es antiteosófica, es también ANTI-CRISTIANA. Resultado: la consecuencia inmediata de este sistema de educación es el acaparamiento del mercado por parte de máquinas de hacer dinero, hombres egoístas y desalmados – animales – que han sido cuidadosamente entrenados para vivir como animales depredadores de sus semejantes, aprovechandose de la ignorancia de sus hermanos más débiles!
PREGUNTA – Lo que dice aquí, ¿no podría aplicarse también a nuestras grandes universidades privadas?
TEOSOF@ – No exactamente, por cierto. Pues aunque la instrucción que allí se da, es diferente en su forma, es la misma en su espíritu, antiteosófica y anticristiana, aunque Eton y Harrow produzcan científicos, clérigos o teólogos.
PREGUNTA – ¿No quiere decir también que Eton y Harrow son escuelas de espíritu «comercial»?
TEOSOF@- No. En verdad, el sistema clásico de enseñanza es, por encima de todo, respetable, y, actualmente, produce algún bien. Sigue siendo el sistema preferido de nuestros grandes colegios, donde se puede recibir una educación social además de una cultura intelectual. Es de suma importancia que, los hijos menos dotados de padres aristocráticos y con fortuna, sean admitidos en estas escuelas para que puedan mezclarse con el resto de la juventud de las clases «nobles» y adineradas. Desgraciadamente, hay una gran competencia, incluso para entrar, porque la gente con dinero es cada vez más numerosa, y muchos jóvenes pobres, pero inteligentes, intentan matricularse en estos colegios como becarios, para luego llegar, del mismo modo, a las Universidades.
PREGUNTA – En estas condiciones, los «torpes/rezagados» con fortuna tienen que trabajar más que sus compañeros pobres.
TEÓSoF@ – En efecto. Pero, curiosamente, los partidarios de la religión de la «supervivencia del más apto» no actúan aquí de acuerdo con sus creencias, pues tratan que los no aptos por nacimiento pasen por delante de los alumnos dotados. Para ello, con generosos sobornos, contratan a los mejores profesores, apartándolos de los alumnos dotados naturalmente, para que, a base de machaconería, logren que sus vástagos no aptos adquieran los conocimientos, que les darán acceso a profesiones que ocuparán inútilmente.
PREGUNTA – ¿Y a qué atribuye esto?
TEÓSOF@ – A lo pernicioso de un sistema de producción por encargo, prescindiendo de las inclinaciones naturales, o del talento de la juventud. El candidato pobre al paraíso del conocimiento programado pasa, casi sin transición, del jardín de infancia a la ingrata rutina diaria de una escuela preparatoria para hijos de buena familia. Allí, los obreros de esta fábrica materio-intelectual caen sobre él, para atiborrarlo de los rudimentos de la morfología latina, francesa y griega, de fechas y de tablas, de modo que, si queda en él, una gota de genio natural, se apresuran a exprimírselo, haciéndolo pasar por el molino de lo que Carlyle llamó tan acertadamente «los vocablos/términos/palabras muertos».
PREGUNTA – Pero, a fin de cuentas, se le enseña, sin duda, algo más que “palabras muertas”; y mucho de lo que aprende podría lleverle en directo a la Teosofía, e incluso a la Sociedad Teosófica.
TEÓSOF@ – No tanto. En Historia, por ejemplo, solo adquirirá un conocimiento suficiente de su propio pais, y se encontrará
encerrado en una armadura de acero, hecha de prejuicios, contra todos los demás pueblos, e inmerso en la pestilente cloaca de los anales históricos, dominados por los odios nacionales, y la sed de sangre. Esto, seguramente, no es lo que usted podría llamar Teosofía.
PREGUNTA – ¿Qué tiene que objetar contra la educación moderna?
TEÓSOF@ – Añada a eso la sombra de conjubto seleccionado de supuestos hechos bíblicos–del que se ha eliminado todo rastro del intelecto. A lo sumo se trata de un simple ejercicio de memoria, donde el «¿Por qué?” del maestro, se ha convertido en un ¿Por qué? de las circunstancias, y no de las razones.
PREGUNTA – Muy bien. Pero la he oído felicitarse por el número creciente de ateos y agnósticos. De modo que, incluso las personas formadas en un sistema que usted denigra tan sinceramente están aprendiendo a pensar y razonar por sí mismas.
TEÓSOF@ – Sí, pero esto es más bien el resultado de una sana reacción contra el sistema, que del propio sistema. Preferimos tener agnósticos, e incluso auténticos ateos, en nuestra Sociedad, que fanáticos de cualquier religión. La mente del agnóstico está siempre abierta a la verdad que, por el contrario, ciega al fanático, como la luz del sol deslumbra al búho. Los mejores de nuestros miembros, los más sinceros, los más filántropos, y los que aman la verdad por encima de todo, han sido, o son, agnósticos y ateos, personas que no creen en un Dios personal. Pero no hay jóvenes que sean libre pensadores, capaces de pensar libremente; y, por lo general, la primera educación que reciben los marca con una impronta que deja sus mentes estrechas y distorsionadas. Un sistema de educación, para ser sano y saludable, debe desarrollar una mente muy vigorosa y liberal, estrictamente entrenada para pensar de forma lógica y precisa, sin ninguna fe ciega. Pero, ¿cómo pueden esperarse buenos resultados de un sistema, que pervierte la facultad de razonamiento de nuestros hijos, enseñándoles, los domingos, que deben creer en los milagros de la Biblia, y, los demás días de la semana, que cualquier milagro es científicamente imposible?
PREGUNTA – Pero entonces, ¿qué propone hacer?
TEÓSOF@ – Si tuviéramos el dinero necesario, fundaríamos escuelas, que no produjeran graduados, sabiendo leer y escribir, pero condenados a morir de hambre. Lo que debemos enseñar a los niños, sobre todo, es la confianza en sí mismos, el amor a todos los hombres, el altruismo, la caridad mutua; y sobre todo, debemos acostumbrarles a pensar y razonar por sí mismos. Reduciríamos a un mínimo estricto todo el trabajo de memoria puramente mecánico, y dedicaríamos el tiempo a desarrollar, y cultivar las facultades de nuestros alumnos, sus sentidos internos, y sus capacidades latentes. Nos esforzaríamos por atender a cada niño individualmente, por educarlo de manera que se promueva el desarrollo más equilibrado y armonioso de todas sus facultades, para que sus aptitudes particulares alcancen su pleno desarrollo natural. Nuestro objetivo sería crear hombres y mujeres libres, intelectualmente libres, moralmente libres, sin prejuicios de ningún tipo, y, sobre todo, libres de egoísmo. Y esto, creemos, podría lograrse en gran medida, si no totalmente, por medio de una buena y auténtica educación teosófica.
Un verdadero teósofo debe practicar un elevado ideal moral,
Esforzarse para llevar a cabo su Unidad con toda la humanidad,
Y trabajar sin descanso por los demás.
H. P. BLAVATSKY
Tetragrammaton
H.P. BLAVATSKY
Publicado originalmente en “The Theosophist” de Noviembre 1887
Sugeriría a todos en general, que tomaran en seria consideración las metas verdaderas y genuinas del conocimiento; que no lo busquen por placer, satisfacción, desdén hacia otros, lucro, fama, honor, promoción o metas análogamente adulteradas e inferiores; sino por mérito y por los frutos de la vida, así que puedan regular y perfeccionar el conocimiento en la caridad. Bacon
En este artículo no me propongo enseñar a los Brahminos eruditos los misterios de su filosofía religiosa; sino que trataré algunos tópicos extraídos de la Cábala Universal. Los Brahminos, una vez entablados argumentos polémicos, son un adversario difícil. Si uno tiene una cabeza, en lugar de una enciclopedia pletórica de citas, cifras, números y versos esparcidos a lo largo de un océano de páginas, tales polémicas serán más dañinas que lltiles. Cada contrincante se encontrará con el mismo número de adherentes a sus conceptos que tenía al principio; ya que ninguno de los dos convencerá a un solo hombre del partido opuesto.
Repitiendo las palabras de Sir T. Browne: «no envidio a nadie que sepa más que yo, sin embargo siento lástima por los que saben menos», trataré cuestiones con las cuales estoy profundamente familiarizada y para avalarlas mencionaré autoridades fidedignas. Habiendo estudiado la Cábala durante casi 40 años, se me puede permitir que considere el Zohar como un terreno legítimo sobre el cual erguirme. Lo siguiente no será una discusión, sino simplemente algunas declaraciones de hechos. A fin de oponer nuestra doctrina septenaria, los contrincantes han presentado cuatro nombres y cuatro enseñanzas de la Cábala.
1. Se nos dice que el Tetragrammaton «se interpone a la unión final con el Logos»; porque su «constitución» mística: «según la representa el Tetragrama sagrado, carece de una base septenaria.»
2. «Según una de las direcciones más antiguas de la arcaica religión-Sabiduría: el macrocosmos (1) debería interpretarse de conformidad con el plan revelado por Malkuth.»
3. (a) «Shekinah es un poder andrógino» y (b) «debería aceptarse como un guía en la interpretación de la constitución del microcosmos.»
4. «La forma masculina (de Shekinah) es la imagen del hombre visto en el misterioso trono en la visión de Ezequiel.» (2)
Temo que ninguna de las declaraciones anteriores sea correcta, sintiéndome obligada a decir que cada una de ellas es completamente errónea. La autoridad de la cual me valdré para demostrar esto, son los tres libros principales del Zohar: «El Libro del Misterio Escondido» y las dos «Asambleas» la «Mayor» y la «Menor». También, recurriré a la Cábala de Knorr von Rosenroth, (3) el «Sepher Jetzirah» con sus comentarios yel «Asch Metzareth», el cual porta en sí una clave del simbolismo cabalístico, todos complementados con varios códices.
Un axioma, cuyo eco resuena desde la antigüedad más arcaica, nos enseña que el primer paso hacia el conocimiento es: saber y confesar que somos ignorantes. Debo haber dado este paso porque estoy plenamente consciente de mi supina ignorancia en muchas cosas y confieso que es muy poco lo que conozco; sin embargo, lo que sé, lo sé de verdad. Quizá, si fuese más sabia, debería contentarme con conocer lo poco que sé, porque:
«Si la ignorancia es la maldición de Dios», según Shakespeare, demasiado «conocimiento, cuando la sabiduría es muy débil para guiarlo, es como un caballo terco que desensilla al caballero [. . .]»
En este caso particular, no tengo miedo a que se me desensille.
Me atrevo a decir que es casi imposible, teniendo a mi alcance el Zohar y sus 170 pasajes de referencias y varios centenares de comentarios y escolios sólo sobre el verdadero sentido del Tetragrammaton. Sin embargo, como no hay «individuo que lo sepa todo,» errar es humano. Además: dado que nadie, según lo que sé, ha alcanzado, entre nosotros, la posición gloriosa de un Buda omnisciente o de un Sankaracharya, me parece justo comparar nuestras notas y develar lo que es legítimo develar.
Por lo tanto, trataré de mostrar la verdadera naturaleza del «Tetragrammaton», enseñando que sus cuatro letras son un simple glifo, una máscara para ocultar, metafísicamente, su conexión y relación con los mundos superiores e inferiores. No expresaré nada de mis especulaciones o conocimiento, siendo mi propiedad personal, el fruto de mis estudios, con el cual el público no tiene nada que ver. Me limitaré a mostrar lo que el Tetragrammaton es, según el Zohar y según me explicó un rabino judío iniciado en Palestina y hecho muy claro a cada Cabalista adelantado.
1. En la Cábala, al Tetragrammaton se le llama con varios nombres. Es IHVH, el Microprosopus, para distinguirlo de AHIH, el Macroprosopus. Es la Cara Menor, un reflejo (empañado por la materia o Malkuth, su esposa, la madre tierra), de la Cara «Más Amplia» o mejor dicho «Ilimitada». Por lo tanto, es la antítesis del Macroprosopus. Sin embargo: ¿quién o qué es el Macroprosopus mismo?
2. No es «Ain-Soph», lo Inexistente o el No-Ser, así como no es el Tetragrammaton; ya que ambos AHIH y IHVH son glifos de la existencia, símbolos de la vida terrenal- andrógina y también masculina y femenina. Por lo tanto, ambos están mezclados con Malkuth, H-eva, «la madre de todo lo viviente» y , en nuestras percepciones espirituales, no puede confundirse con EHEIEH, la Esencia Absoluta una o «Seidad», según algunos, aunque los Rabinos se han prodigado mucho para que el velo recaiga sobre su dios exotérico. Son reflejos de Ain-Soph, el Parabrahmam hebraico; ya que Ain-Soph es negativo, mientras AHIH y IHVH son la vida positiva y efectiva, por lo tanto, son Maya o Ilusión. Una clara prueba de esto se encuentra en su presencia dual en la cruz, el símbolo fálico más antiguo, como muestra la pag. 31 del libro «La Cábala Develada.» (4)
3. En la Cábala hay dos «‘Tetragrammaton» o mejor dicho: el Tetragrammaton es dual y, podríamos decir, que es hasta triple, cuádruple y septenario. Llega a ser nueve y trece sólo hacia el final, cuando el «trece» o la Unidad destroza al septenario simbolizado por los «Siete Inferiores», cuyos siete son «los siete reyes de Edom» (cuando se alude a las razas); mientras son los siete «Sephiroth inferiores» cuando se hace referencia a los principios humanos. El primer Tetragrammaton es el uno eternamente oculto: el Padre; él mismo una emanación de la luz eterna y, por lo tanto, no es Ain-Soph. No es la Tetraktis cuadrisílaba, sino sólo el Cuadrado, por así decirlo, en una superficie llana. Es la figura geométrica ideal, formada por cuatro líneas imaginarias, el símbolo abstracto de una idea abstracta o cuatro líneas «matemáticas» que circunscriben un espacio «matemático» que «equivale a nada que encierra a nada»; según nos dice el Doctor Pratt, hablando del triángulo en su libro: «Nuevos Aspectos de la Vida». Un Fantasma velado con cuatro alientos. Esto es todo, en lo que concierne al «Padre», Macroprosopus- Tetragrammaton. Consideremos el próximo.
4. Microprosopus-Tetragrammaton, el «Hijo» o el «Logos», es el triángulo en un cuadrado; el cubo septenario o, según lo muestra R. Skinner, una vez que el cubo con seis caras se desdobla sobre una superficie llana, se convierte en la cruz dividida en siete, cuando el andrógino se separa en sexos opuestos. (5)
Según un comentario de «La Doctrina Secreta»:
«El círculo emana una luz que se convierte, en nuestra visión, en cuadrangular; desdoblándose y llegando a ser, luego, siete.»
En este caso, el círculo es la primera sephira, «kether» o la corona, el Risha Havurah o la «cabeza blanca» y el «cráneo superior.» [En el mundo fenoménico no es ilimitada, sino temporal]. Emana los dos Sephiroth inferiores (Chokmah y Binah, que son «Padre- Madre), formando así el triángulo, la trinidad primera o superior del Arbol Sephirothal. Este es el uno o la mónada pitagórica. Sin embargo, emanó de los Siete Elohim, masculinos y femeninos, denominados el «Padre-Madre Superior». Estos son, también, los reflejos del Espíritu Santo Femenino. acerca del cual el «Sepher Jezirah» dice: «Uno es Ella, el Elohim de la vida» (6) Estos números (7) de la Cábala judía aun distan mucho del Ain Soph, el Todo; ya que, en realidad, son simplemente números y glifos secretos. Microprosopus es el cuarto.
Que se consulte la Lámina IV de «La Cábala Develada», dibujada por Mathers. Que se hojee las «Formas Simbólicas Deificadas», colocadas en sus relaciones con los cuatro mundos cabalísticos y se constatará que el «Tetragrammaton» o Microprosopus, la «Cara Menor», es la cuarta. Para una explicación más clara, he copiado una pequeña porción del diagrama.
Las cuatro letras del Tetragrammaton
I Yod
H el He Supremo V Vau
H el He Inferior
Los Sephiroth Macroprosopus
El Padre
La Madre Suprema Macroprosopus
La Esposa del Tetragrammaton o Malkuth
Los Cuatro Mundos
Atziloth Mundo Arquetípico
Briah Mundo Creador Yetzirah Mundo Formador Asiah Mundo Material
Por lo tanto, se deduce que el tetragrama no es el Macroprosopus o Kether, la corona de los números y, siendo la cabeza blanca o el cero (0), la cifra, (8) no es Ain-Soph, sino sólo su reflejo universal o luz. Es simplemente el Espacio, lo ilimitado y lo inescrutable, el terreno supremo en el cual se agazapan las ideas arquetípicas o las formas del todo y de donde nace la Raíz del Kosmos, el Arbol universal de la Vida en el mundo creador. El tronco de este «árbol» son «el padre y la madre, el segundo y el tercer Sephiroth o Chokmah y Binah», respectivamente: Jehová y «Jehová-Elohim.» (9)
5. «El Padre-Madre» pertenece al mundo creador porque ellos son los que crean: son el material bisexual, la esencia de la cual el «Hijo», (el universo) es formado. Este hijo es Microprosopus o Tetragrammaton. ¿Por qué es el símbolo cuadrisílabo? ¿De dónde procede el aspecto sagrado de esta Tetraktis? ¿Es el nombre inefable o, de alguna manera, está relacionado con el nombre impronunciable? No vacilo en contestar de forma negativa. Es simplemente un velo, un símbolo para mejor ocultar la constitución septenaria del ser humano, su origen y los varios misterios relacionados con el Microprosopus. Su nombre, el Tetragrama, está compuesto por cuatro letras, sin embargo: ¿cuál es su sentido esotérico secreto?
Un cabalista no vacilará en contestar: «léanlo numéricamente, calculen las cifras y los números; y lo sabrán.»
Ahora bien: «Tetragrammaton» es Padre-Madre y el «Hijo» en uno. Es Jehová, cuyo nombre se escribe IHYH y cuyas letras, leídas simbólicamente, según el método revelado durante la Cuarta iniciación, (10) tendrán una interpretación doble. Consta de dos letras masculinas (I y Y) y dos caracteres femeninos (dos H, he) o la H «superior» e «inferior». La primera es la «madre suprema» o «el Jehová femenino representado por Binah»; la otra es la «H inferior» o el décimo Sephiroth, Malkuth, la base de la materia. En la prensa es imposible revelar la primera interpretación, cuando se escribe AHIH, sólo se puede decir que, exotéricamente, está relacionado con el «Yo soy El que soy» y con Eheieh «la Seidad Absoluta o Sat.»
Tiene doce claves de lecturas distintas y cada frase es simbolizada por un signo zodiacal. Todas estas transposiciones se refieren al misterio del ser o de la existencia como concepción abstracta.
Sin embargo, IHYH, el Tetragrammaton del mundoformador y el esposo de la «Esposa», cuyo reino es Asiah o materia, aunque su explicación sea simple, es más difícil transcribirlo, no por su aspecto sagrado, sino por su indecencia. Para un simbolismo claro de las cuatro letras I, H, Y, H, consulten la página 10 del libro «La Fuente de las Medidas» del señor R. Skinner (versión inglesa). Los hindúes lo ven diariamente en su Linghas y Yonis. Es Jehová-Tzabaoth, el Elohim Septenario ocultado en el Santo de los Santos, el Argha o el Arca de Noé.
Por lo tanto, (véase la Lámina K en «La Cábala Develada»), es el Séptimo Sephiroth entre el septenario «superior»; así como Malkuth es el séptimo de entre el Sephiroth «inferior».
Microprosopus es la tercera letra V (Vau) y se le llama tetragrama, sólo porque es una de las cuatro letras que abarca a todos los nueve Sephiroth, pero no a Sephira. Es el septenario secreto que hasta la fecha ha permanecido oculto y ahora se ha develado cabalmente. A Netzach, el séptimo Sephiroth, cuyo nombre exotérico es: «firmeza y victoria»; mientras el esotérico es algo más, se le llama con su nombre Divino, Jehová Tzabaoth, en los diagramas que presentan las relaciones de los Sephiroth con los diez nombres divinos, los diez arcángeles, sus diez órdenes, los planetas, los demonios y los diez archidiablos.
Agregaremos que este Jehová Tzabaoth corresponde con Haniel (la vida física humana), el Elohim andrógino, con Yenus-Lucifer, Baal y, finalmente, con la letra Vau o Microprosopus, el Logos. Todos estos pertenecen al mundoformador.
Todos son septenarios y están asociados con la formación polifacética y la Materia, su «esposa», la cual es la «madre inferior», Aima, «la mujer con niño» del capítulo doce de la Revelación, perseguida por el gran Dragón (de la sabiduría).
¿Quién es el Dragón? ¿Es el diablo Satán, según nos enseña a creer la iglesia? Ciertamente no. Es el Dragón de la Sabiduría Esotérica el cual se opone al niño nacido de la «mujer» (el universo); ya que este niño es su humanidad y, por ende, la ignorancia y la ilusión. Sin embargo, Miguel y sus ángeles o Jehová Tzabaoth (la «Hueste»), que rechazaron crear, análogamente a los siete hijos de Brahma, nacidos de la mente y desapegados, porque aspiran encarnarse como seres humanos para llegar a ser superiores a los dioses, luchan contra el Dragón, lo conquistan y el niño de materia nace. Así, el «Dragón» de la sabiduría esotérica ¡recae en la oscuridad! (11)
Por lo tanto, aunque no tengo la más mínima objeción a que algún místico quiera unirse con el Logos llamado «Tetragrammaton» o Microprosopus, personalmente prefiero, sobre principios generales, una unión con Macroprosopus, por lo menos en este ciclo de encarnación. Después de que, con el auxilio del «Número Perfecto», espero ver la luz suprema reducir en cenizas no sólo a mis «siete inferiores» (12) (el Microprosopus), sino también a la apariencia de los trece en la unidad que «libran guerra contra los siete» y, junto con ellos, al cuadrado Macroprosópico. Como la letra Yod, en el sendero de la novena Sephira, tiene un significado claramente fálico, no quiero unirme con el septenario inferior, ni con el Jehová de siete letras, prefiriendo enfocar mi fe en «Ain Soph» puro y simple; de otra manera: ¿por qué dejar el seno de la iglesia ortodoxa? Más valdría unirnos con el «Ejército de la Salvación» y cantar: «Sangre, sangre» todo el día. El «Logos» que nosotros reconocemos, no es el Tetragrammaton, sino la Corona, Kether, que no tiene ningún nexo con el plano material, ni con el Macro o el Microprosopus; pero está relacionado sólo con el mundo pro-arquetípico. En efecto, según se dice:
«Mediante gematria, AHIH equivale a IHV sin la H, el símbolo de Malkuth, la Esposa
[. . . ] Ese tema de los cuatro Querubines está íntimamente relacionado con las letras del Tetragrammaton [ . . . ] Por lo tanto, Ellos representan los poderes de las letras del Tetragrammaton en el plano material [ . . . ] Los Querubines son las formas vivientes de las letras, cuyos símbolos zodiacales son Tauro, Leo, Acuario y Escorpión.» (Pag. 31, 32 y 33 de la Introducción a «La Cábala Develada»).
También se conoce lo que el simbolismo de estos cuatro animales representa, a su vez, «en el plano material.»
Tauro, a pesar de que se le llame el Toro de Siva, el Toro Apis egipcio, el «Toro» zoroastriano que Ahriman mató, es siempre un símbolo de la semilla de la vida, de la fuerza tanto generadora como destructora, mientras el Escorpión es el símbolo del pecado (en sentido sexual), del mal y de la muerte espiritual y es el cuarto número de Tetragrammaton o Malkuth.
«El misterio del ser terrenal y mortal está encerrado en el misterio del hombre supremo e inmortal [ . . . ]» El Tetragrammaton se encuentra en la forma corporal. «La cabeza es la (letra Yod), los brazos y las espaldas son como la H (suprema), el cuerpo es V y las piernas son representadas por el H (he) final.» («Cábala Develada» pag. 34).
En la «Escala del número Siete», el nombre de Dios es representado por siete letras. La escala es septenaria, a pesar de como uno la considere, desde el primer mundo original arquetípico, hasta el séptimo transitorio.
El «Arbol de la Vida» tiene siete ramas y siete frutas. En el «Libro del Misterio Oculto», Brashith, el mundo inicial del Génesis, es Sera sheth, «El creó los seis». De estos dependen todas las cosas que están abajo, (v. 10) todas las cosas son sintetizadas por Malkuth, el Séptimo, Microprosopus.
«Microprosopus es formado por seis Sephiroth, tres masculinos y tres femeninos.» (V. 67). A las extremidades del Tetragrammaton se les llaman los seis miembros de Microprosopus y 6 es el valor numérico de V (Vau), su letra.
Cuando ellos (los miembros) tocan la tierra, se convíerten en siete («Cábala Develada», pag. 32 verso 9 del Comentario XXII en «El Libro de los Números).
Todo «El Libro del Misterio Oculto» está pletórico de frases así. «El Microprosopus es séxtuplo [ . . . ]»; ya que lo componen seis Sephiroth que son llamados, con Malkuth, los siete inferiores. Estos miembros emanan de los primeros seis mundos (creativos) pronunciados. «Su séptimo principio es representado por el décimo Sephiroth [ . . . ] que es Eva en el sistema exotérico o la madre inferior [ . . . ]» Por eso, a la séptima semana, se le llama Milenio, Sabbath y también el séptimo reino.» («Libro del Misterio Oculto»). Los Cabalistas siempre diferenciaron, no sólo entre Ain-Soph, lo anumérico y lo Inconcebible, sino también, entre Microprosopus y el Tetragrammaton inferior, el «Hijo» y por lo tanto el Logos; ya que, en «La Asamblea Sagrada Mayor» se lee:
«(83) En lo concerniente a esto, los hijos de Israel quisieron conocer en sus mentes, así como está escrito» (Exodo XVII. 7). ¿Está el Tetragrammaton entre nosotros o el uno negativamente existente?» Aquí distinguieron entre el Microprosopus, al cual se le llama Tetragrammaton y el Macroprosopus, que es denominado «Ain, la existencia negativa» (pag. 121). Sin embargo, el «Yod del antiguo es escondido y oculto.» (73. Introducción).
(V. 1152) Hemos aprendido que había diez (compañeros, Sephiroth), quienes entraron en Sod (misterios de la creación) y que sólo siete salieron.
(V. 1158. ) Cuando el Rabino Shimeón reveló el Arcano, los presentes eran sólo esos (compañeros).
(V. 1159) El Rabino Shimeón los llamó los siete ojos del Tetragrammaton, así como está escrito, Zacarías, III., 9: «Estos son los siete ojos del Tetragrammaton.»
En la Biblia, la traducción de Tetragrammaton es: «El Señor»; hecho que muestra claramente que los cristianos han aceptado como su «Señor Dios», una cuarta emanación Sephirotal y la letra masculina «yau.»
¿Es acaso éste, el «Logos» al que todo iniciado debiera tratar de reunirse, como resultado último de sus esfuerzos? Más valdría que permaneciera en su cuerpo mortal septenario mientras que pueda.
Con respecto a los otros «obstáculos», han sido, también, declarados erróneamente. La «Imagen del hombre en el Trono» en Ezequiel, corresponde, en el esoterismo, con el mundo arquetípico, el mundo de Atziloth y no con Schekinah en Malkuth y Asiah, en el plano material; como le resultará evidente a cualquier persona que analice la visión cabalísticamente. En primer lugar, hay cuatro claras divisiones del simbolismo de la visión: la forma del hombre, el trono sobre el cual está sentado, el firmamento sobre las cabezas de las criaturas vivientes y las «criaturas vivientes» mismas, con su ophanim o ruedas. Estos corresponden, nuevamente, con los cuatro mundos Cabalísticos o planos mismos: Atziloth, el Arquetípico, la figura nebulosa del ser humano; Briah, el Creativo, el trono; Jetzirah, el Formativo, el firmamento; Asiah, el Material, las criaturas vivientes. Nuevamente, estos corresponden con las cuatro letras del tetragrama, así: el punto más elevado de Yod en IHVH, corresponde con la «imagen del hombre», la H (He) con el trono, la V (Vau) con el firmamento y la H final con las criaturas, (véase Lámina IX de «La Cábala Develada.)
La «figura del hombre» no es la «forma masculina de Shekinah.» Shekinah no «es un poder andrógino» (13) y, si algo debe ser, es asexual o femenino. Es la luz primordial que emana del Ain-Soph eternamente oculto. En el mundo arquetípico es Sephira, en el material y formativo se convierte en Shekinah, la vida y la luz latentes de este mundo inferior de materia, el «velo de Ain-Soph» y la «divina presencia» en el sendero de Malkuth, desde el mundo material a los mundos superiores. Es el Buddhi del cuerpo físico, el alma o chispa que arde en la vasija y después que ésta se ha quebrado, se funde en el séptimo (según el esquema teosófico) y en el primero o Macroprosopo, cabalísticamente; ya que es el primer rayo de lo escondido. (14)
El versículo 31 de «El Libro del Misterio Oculto», el (Sephra Dzeniuotha), expresa el plano revelado por Malkuth en el modo siguiente:
«El Arbol que es mitigado, reside en los cascarones. (Quiere decir que el Sendero hacia el Reino o Shekinah, que es el Arbol del Conocimiento del Bien y del Mal, que existe, en sí, desde el juicio es mitigado por el esposo mediante el flujo de la misericordia, porque el Reino domina sobre todas las cosas y sus pies descienden en la muerte). En sus ramas (los mundos inferiores), se alojan los pájaros que construyen sus nidos (las almas y los ángeles tienen su residencia). Abajo del Arbol, esos animales que tienen el poder, buscan la sombra (es decir los cascarones, Klipoth, ‘porque a éste toda bestia selvática se dirige.’ Salmo civ. 20).»
«Este es el árbol que consta de dos caminos hacia la misma meta (el bien y el mal, porque es el Arbol del Conocimiento del Bien y del Mal). A su alrededor tiene siete columnas (los siete palacios), los cuatro esplendores (los cuatro animales), lo circunvalan (en cuatro ruedas) en sus cuatro lados (según la descripción del carro de Yechesgiel (Ezequiel).»
Este árbol tiene siete ramas (15) y, en cada cual, hay cuatro hojas y cuatro frutos. Además, se constata una analogía evidente entre los versos citados del «Sephra Dzenioutha» y el primero y cuarto capítulo del Apocalipsis; ya que las siete iglesias «de Asia» son idénticas con los «siete palacios» en Asiah o el lugar material septenario. En el primer capítulo, las siete estrellas situadas aliado derecho de la «figura», no son estas siete iglesias, sino sus siete claves y la palabra con doble sentido (andrógino) que sale de su boca es Yod de IHVH. Esta «figura» es el septenario «Tetragrammaton» la V (Vau). (16)
Esta figura es algo completamente diferente de la que encontramos en el trono en la visión de Ezequiel; ya que la figura en el primer Capítulo del Apocalipsis se halla en los planos de Jetzirah (el mundo de la formación, el medio ambiente de los ángeles que no quisieron crear), mientras la figura de Ezequiel, se encuentra en el plano de Atziloth y, en el cuarto capítulo del Apocalipsis, se describe como: «el que estaba sentado en el trono.»
Para que seamos dos personas a compartir el peso de lo susodicho, me he dirigido a Macgregor Mathers (uno de los Cabalistas ingleses más eruditos, aunque yo no avenga con todos sus conceptos; sin embargo, en esta cuestión, estamos en perfecto acuerdo). Nuestro hermano ha dado su gentil aquiescencia, expresando por escrito su opinión y aquí es como él distribuye el Arbol Sephirothal.
BINAH GEBURAH
HOD
KETHER
TIPHERETH YESOD MALKUTH
CHOKMAH CHESED
NETZACH
Aquí, la figura en el trono en la visión de Ezequiel se refiere a Kether; el trono a Chokhmah ya Binah, el mundo de Briah, cuyo nombre alternativo es Korsia, el trono. El firmamento es Microprosopo, constituido por los seis Sephiroth: Chesed, Geburah, Tiphereth, Netzach, Hod y Yesod. Ahora bien. Yesod es el sendero para entrar en Malkuth o el mundo material creado; Shekinah es la Presencia en Malkuth, la Presencia
Real; ya que Shekinah es femenina y no andrógina. El sello del Macrocosmos es la estrella con seis puntas, (17)
el emblema del Microprosopo, el Tetragrammaton, el Vau de IHVH, el cual se encuentra entre los siete portadores de luz de Malkuth, que son, nada más, que los siete últimos Sephiroth o los seis Sephiroth que componen a Microprosopo, agregando Malkuth como séptimo. (18)
Creo que nada podría estar más claro. A pesar de las especulaciones y las interpretaciones trascendentales y metafísicas que, obviamente, pueden satisfacerse con la Tetraktis en el plano del mundo Arquetipo, pero, una vez que descendemos en el mundo del Astral y del fenoménicamente oculto, no podemos tener menos que siete principios sobre los cuales basamos. He estudiado la Cábala bajo dos Rabinos eruditos, uno de los cuales era un iniciado y, en esta cuestión, no había ninguna diferencia entre las dos enseñanzas (la esotérica oriental y la occidental).
Obviamente: es consabido que cualquier individuo, dotado con una dosis moderada de perspicacia, si ha estudiado los tres métodos de interpretación cabalística, especialmente el Notarikon, puede hacer lo que quiera con las palabras y las letras hebraicas sin puntos. Sin embargo, las explicaciones que expongo no necesitan ningún Notarikon, sino simplemente un conocimiento de la séptima clave esotérica. Con los puntos Masoréticos se puede transformar el Jehová Tzabaoth astral y hasta el Jehová-Elohim, en el «Uno viviente» y en el Dios más elevado, el «Dios de los dioses», aunque es simplemente uno de los dioses formativos y generativos. Una buena ilustración de la mencionada deshonestidad se encuentra en la traducción de Mather de la «Cábala Develada» por Knorr von Rosenroth. El nos presenta seis ejemplares de las varias interpretaciones, sólo de la primera palabra en el Génesis (B’rashith). Según las reglas de Notarikon, a la frase de apertura: «B’rashith Bara Elohimeth hashamayim v’eth h’aret», o «Al principio Dios hizo el cielo y la tierra», se le puede atribuir cualquier significado; ya que, a la primera palabra, B’rashith, se le obliga emitir seís enseñanzas dogmáticas de la iglesia latina.
El antedicho Cabalista, Salomón Meir Ben Moisés, un converso al Catolicismo Romano en 1665, asumiendo el nombre de Prosper Rugere, nos muestra que logró probar, basándose estrictamente en el Notarikon, que esa palabra (B’rashith) revelaba seis sentidos cristianos, el primero de los cuales fue:
«El sol, el espíritu, el padre, su trinidad, la unidad perfecta». El tercero: «Adorarás a mi primogénito, mi primero, cuyo nombre es Jesús». El quinto: «Escogeré una Virgen digna de dar a luz a Jesús y la llamarás bendita.» El sexto se encuentra en la nota al
pie de la página (19). Los otros dos son repeticiones.
La misma flexibilidad interpretativa y significativa es ubicable en los textos esotéricos de las naciones. Como cada símbolo y glifo tiene siete claves, se deduce que un grupo puede estar usando una clave en un tema y luego acusar a un tercer estudiante, que se vale de otra, de mal interpretarlo todo, intencionalmente.
Sin embargo yo no me comporto así. En cuestiones esotéricas, prefiero buscar una conciliación que disputar sobre los errores cometidos, ya sean reales o imaginarios; porque el verdadero Ocultista y Teósofo debería amar más la Causa y el triunfo de la verdad que algún éxito insignificante sobre los rivales.
Ningún ocultista sincero puede divulgar el significado de todos los «Siete Misterios de la Sabiduría», aunque esté familiarizado con cada uno de ellos, lo cual sería verdaderamente maravilloso; ya que sólo los «Maestros de Sabiduría» conocen profundamente estos «Siete Misterios» en su totalidad y jamás se involucrarían en discusiones polémicas en los periódicos o las revistas. Entonces: ¿de qué sirve, perder el tiempo y la energía, tratando de probar que una cara del diamante resplandece más que su hermana, en vez de unir todas las fuerzas para enfocar la atención del profano en el brillo de la joya misma? Nosotros, estudiantes de la ciencia sagrada, deberíamos ayudamos los unos a los otros, fomentar la búsqueda y beneficiamos de nuestro conocimiento mutuo, en lugar de criticarlo inútilmente para satisfacer el orgullo personal. Este es mi punto de vista; porque, de otra manera, nuestros enemigos, que empezaron por llamamos embusteros, valiéndose sólo de sus ideas preconcebidas, sectarias y materialistas, estarían justificados al reiterar sus acusaciones, basándose en las invectivas recíprocas.
El materialismo está levantando su horrible cabeza más alto que nunca.
«El Conocimiento», uno de los periódicos científicos de Londres, nos da un preludio de lo que aguarda al ocultista. En su reseña sobre «La Cábala Develada», proclama, en términos enfáticos: «las extraordinarias quimeras intelectuales de los comentadores hebraicos sobre sus escrituras.» Bajo el peso de su desdén materialista, el periódico «El Conocimiento», aplasta la idea del «Ensayo sobre la Cábala» del Doctor Ginsburg, según el cual: «el Omnipotente enseñó los misterios del ser a un grupo de ángeles seleccionados, ¡formando una escuela teosófica en el Paraíso!» y termina con un tremendo punto, escarneciendo la admiración entre paréntesis (!) Esto se encuentra en la página 259 del periódico «El Conocimiento», Septiembre 1887. En la página 245, Edward Clodd nos presenta, en lugar de las enseñanzas de los «ángeles Teosóficos», las de los Darwinistas de la escuela de Haeckel. Este campeón anticabalista, al haber sondeado «un vasto campo» en el Kosmos, «cuyos límites se diluyen en lo ilimitado por todos lados», termina sus «quimeras» con esta conclusión desconcertante:
Empezamos con la nebulosa primordial y acabamos con las formas más elevadas de conciencia; es demostrado que la historia de la creación es un archivo ininterrumpido de la evolución del gas, en el genio (!!!)
Esto demuestra cómo nos consideran los científicos modernos y lo mucho que necesitamos todas nuestras fuerzas para circunscribir los ataques de los materialistas. Unas pocas palabras y terminamos. Se me pregunta, repetidamente, que muestre el libro, la página y el verso de donde entresaco la información para la doctrina esotérica del «Septenario.» Esto equivale a decir a una persona que se encuentra en el medio del desierto, que pruebe que el agua está llena de microorganismos, cuando no tiene a su alcance el microscopio. Los que me reclaman estas evidencias saben, mejor que todos, que aparte de los pocos lugares donde los manuscritos secretos son almacenados durante las eras, ninguna doctrina esotérica jamás fue escrita y claramente explicada, si No, desde hace mucho tiempo, hubiera perdido este nombre. Aun en el Occidente existe algo que es la Cábala “no escrita”, como también hay la escrita. Muchas cosas han sido dilucidadas oralmente, como siempre aconteció. Sin embargo, esparcidos en las escrituras exotéricas, se encuentran numerosos indicios y alusiones y la clasificación depende, obviamente, de la escuela que la interpreta y, aun más, de la intuición y concepción personales. La cuestión no es si en los rayos prismáticos hay tres, cinco o siete colores; ya que todos saben que en la naturaleza existe sólo el blanco incoloro. Aunque la ciencia discierne claramente siete rayos prismáticos; así como hay siete notas: aún se oye a grandes científicos que insisten diciendo que son sólo cuatro o cinco, hasta que se descubre que son daltónicos.
NOTAS
(1) Así es. Malkuth es el décimo Sephiroth, pero, en virtud de «Esposa del Microprosopus» o Tetragrammaton, que es séxtuple, Malkuth, o el miembro material, es el séptimo. Es la cuarta letra de IHVH o He, mientras, como mostraremos, el Logos o hijo, es sólo la letra V (Vau).
(2) Véase la revista «Theosophist» de Agosto de 1887, pag. 700 y 705.
(3) Ahora traducida por S. Liddell Macgregor Mathers, Miembro de la Sociedad Teosófica. Véase su «Cábala Develada.»
(4) Es tan antigua y tan fálica que, dejando a un lado la cruz ansata egipcia, podemos decir que los discos de terracota llamados fusaioles que Schliemann encontró profusamente bajo las ruinas de la antigua Troya, tienen, casi todos, estas dos formas:
la Svástica inda y la Cruz, siendo ésta, la Svástica o el «Martillo de Thor», desprovista de sus cuatro ángulos adicionales. No es necesario explicar que los orientalistas, incapaces de transcender el plano material, tienen razón en decir que han descubierto una de las claves secretas (pero sólo de las religiones exotéricas), cuando afirman que el origen de la cruz es el arani y el pramantha, el palo y el vaso perforado que los antiguos Brahmines usaban para prender al fuego. El nombre de Prometeo, que roba el fuego sagrado de la (pro)creación, para entregarlo a la humanidad, tiene su origen innegable en Pramantha. El dios Agni era el fuego celestial sólo mientras que se quedaba oculto en su estuche. Tan pronto como el cisne Matare, el ser Rig Védico aéreo, lo obliga a salir de ahí para el beneficio del Bhrigus que consume, se convierte en el fuego terrenal, el de la procreación y, por ende, fálico.
Según se nos dice, las palabras matha y pramantha tienen el prefijo pra que agrega la idea de robar o sustraer con la fuerza al concepto contenido en la raíz matha del verbo mathami o manthnami: «producir mediante fricción.» Así, (desde un punto de vista) Prometeo, al robar el fuego celestial, para degradarlo en la tierra, no sólo prende la chispa de la vida en el ser de arcilla; sino que le imparte los misterios de la creación, que, desde Kriyasakti, cae en la acción egoísta de la procreación. [Véase el texto arriba.] (5) Su línea vertical contiene cuatro, mientras la horizontal tres. Véase la revista «Theosophist», Abril 1887.
(6) Véase «La Cábala Develada», Introducción pag. 21-22. (Versión Inglesa)
(7) Sephira quiere decir un número. Es Uno y, por lo tanto, singular, mientras Sephiroth es una palabra plural y ambas han transferido sus nombres a nuestras «cifras» y son sólo los mjmeros de las jerarquías creadoras de los Dhyan Chohans. Cuando los Elohim dicen «Hagamos al hombre», deben trabajar del primero al séptimo, cada uno de los cuales dota el ser humano con su característica y principio.
(8) Los judíos no tenían una palabra para designar el cero, de aquí el simbolismo de una cabeza o de un círculo.
(9) El estudiante debe tener presente que Jehová, como nombre, es siempre masculino y femenino o andrógino. Está compuesto por dos palabras. Jah y Hová o «Ja eve». Sólo Jah es masculino y activo.
Entonces, mientras el segundo Sephiroth, Chokhma, la «Sabiduría», es masculino y representa Ab, «Padre»; Binah, la «Inteligencia», es femenina, pasiva y representa Ama, la «Madre», el gran abismo cuyo nombre es «Jehová». Sin embargo, al nombre masculino lo simboliza sólo una letra: Yod, cuyo sentido es enteramente fálico.
(10) Según la tradición, los últimos iniciados en los siete misterios del Microprosopus y del supremo Tett (el número 9 y la letra t.) el misterio de las dos Aima (las dos madres o la primera y la segunda H de la palabra IHVH), eran los tres Rabinos: Schimeón, Abba y Eleazar, los cuales, en los Misterios o Sod, representaban Kether, Chokhma y Binah. (Véase el «Zohar, la Sagrada Asamblea Menor».) Después de su muerte, se perdió el conocimiento de las cinco iniciaciones superiores.
(11) La clave que abre este misterio es la séptima, la cual se relaciona con la séptima trompeta del séptimo ángel, después de cuyo sonido telúrico, San Juan ve la mujer y la «Guerra en el Cielo.» (Véase el «Apocalipsis», cap. XI versículo 15 y cap. XII y traten de comprender.)
La alegoría de la «Guerra en el Cielo» tiene otros seis sentidos, sin embargo, éste se encuentra en el plano más material y explica el principio septenario. La «mujer», siendo el universo, es coronada por 12 estrellas y revestida por el sol y la luna (dos veces siete). El Dragón tiene siete cabezas, siete coronas y diez cuernos, otro simbolismo oculto y es uno de los siete Logoi. Quizá, los que han reparado en el extraño comportamiento de Narada, puedan entender la analogía. En realidad, es un Prajapat y un gran Rishi Védico que, sin embargo, está constantemente interfiriendo con la procreación fisica humana. Induce, por dos veces, a los millares de hijos de Daksha a quedarse célibes y Yoguis, por eso se le condena a encarnarse, a nacer en un útero.
Aquellos que saben algo sobre los números y los ciclos, entenderán mejor el sentido de esta alegoría.
(12) Libro del Misterio Oculto, V. 27.
(13) He consultado nuestro hermano Liddel Macgregor Mathers por si algún Cabalista justifica la idea que Shekinah es «un poder andrógino». El dijo que no: «es asexual y es la presencia divina.» (Véase su obra sobre la Cábala, pag. 55, la nota entre los versos 32 y 33.)
(14) Ni siquiera Shekinah es un Sephiroth; ya que procede y está latente en el décimo, Malkuth y es destruida con éste. (Véase pag. 22, «El Libro del Misterio Oculto»). Quizá el error surgió por ser Adonai y el Querubín angélico, el nombre divino de Shekinah. Sin embargo, ningún Cabalista divulgará en la prensa la clave de esto.
(15) Véase las estampas del relato babilonio de la creación (por G. Smith, «El Relato Caldeo del Génesis») del Arbol Sagrado, con una figura en ambos lados y una serpiente en el trasfondo. Esta estampa se entresacó de un cilindro babilónico anterior y representa dicho árbol con sus siete ramas.
(16) O Vau, cuyo número es seis y cuyo simbolismo es un gancho o un garfio, fálico. (17) Es cierto que es el sello del Macrocosmos; pero se convierte en el del
Microcosmos cuando se inscribe en éste la estrella con cinco puntas, la cual es, en realidad, el signo adecuado del Macroprosopo. Es el Shatkon Chakra (la rueda de Vishnu) y el Panchakon (Pentagrama).
Llamamos a la estrella con seis puntas el sello del Macroprosopo sólo cuando el hexagrama está inscrito en un círculo y no de otra forma. Sin embargo, esto no afecta a la cuestión. La Cábala de Knorr Von Rosenroth está plagada de errores y otras versiones aun más, especialmente las traducciones latinas, hechas por cristianos propensos a sacar, consciente o inconscientemente, un sentido profético y cristiano del Zohar.
(18) Acerca de Malkuth, el «Sephira Dzenioutha» dice: «Shekinah (o presencia real), que está abajo de éste, es un Sendero hacia el reino, es decir, Malkuth, la décima y última Sephira.» (I., c. 32)
(19) En el Notarikon: «Cada letra de una palabra se considera como la inicial o la abreviación de otra, así que, desde las letras de una palabra, se puede formar una frase.» Por lo tanto, usando las letras de esta palabra B’rashith» también yo podría construir, fácilmente, la siguiente frase: «¡Cuidado ! Pronto en Teosofia surgirán contiendas» y luego ofrecerla como una revelación y una advertencia divina, tomando como mi autoridad el «Libro de Dios.» Tal interpretación será tan verdadera y más explícita que la sexta versión de Prosper Rugere: ya que tradujo B’rashith como: «Beaugoh ratzephim Asattar Shegopi Jeshuah Thakelo» cuyo significado en castellano es «Yo (Dios), me esconderé en la hostia porque ustedes comerán a Jesús, mi cuerpo». Así, otro judío se ha convertido al Catolicismo Romano.
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THE ÂRYA SAMÂJ
H. P. Blavatsky
THE ÂRYA SAMÂJ
ALIANZA DE LA TEOSOFIA CON UNA SOCIEDAD VEDICA EN EL LEJANO ORIENTE2
MADAME BLAVATSKY NARRA LA HISTOIA DE LA BRAHMO-SAMAJ Y LA ÂRYA-SAMÂJ.—EL CONFLICTO DE FE EN LA INDIA.—POR QUE LOS TEOSOFOS RECIBEN AHORA SUS INSTRUCCIONES DE UNA SOCIEDAD SECRETA HINDU.
LA Cristiandad envía sus misioneros a los Dominios Paganos a expensas de millones drenados de los bolsillos de gente supuestamente pía y respetada en el atrio. Miles de personas sin casa ni dinero, tanto hombres mayores como mujeres y niños, pasan hambre por falta de recursos, por la causa de la conversión de al menos un “pagano”. Todo el dinero disponible para la caridad es absorbido por estos cabecillas insensibles, agentes de viaje de la Iglesia Cristiana. ¿Cuál es el resultado? Visite las celdas de prisión de los llamados países cristianos, atestadas de delincuentes, quienes han sido empujados a la felonía por el penoso sendero del hambre, y usted tendrá la respuesta.
Lea en los periódicos los numerosos relatos de ejecuciones, y encontrará lo que la Cristiandad moderna ofrece, quizás no intencionalmente pero no por ello menos cierto, como premio por el asesinato y otros odiosos crímenes. ¿Está alguien dispuesto a negar esta aserción? Recuerde que, mientras que muchos respetables incrédulos mueren en su casa con la reconfortable convicción de sus parientes próximos, y buenos amigos en general, de que está en camino del infierno, el flagrante criminal tiene simplemente que creer que en su undécima hora la sangre del Salvador puede y va a salvarlo, al recibir la garantía de su consejero espiritual de que al pasar a la eternidad se asamblea o Reunión de los Arios; ver el Glosario Teosófico (N. del T.).
Este artículo fue escrito por H.P.B. para el New York Echo, del 2 de junio de 1878, como aparece en la entrada de esa fecha en los Diarios del Cor. Olcott. El Echo fue una publicación de corta vida iniciada por Charles Sotheran, uno de los fundadores originales de la S.T., y sus archivos parecen no ser accesibles a pesar de la extensa búsqueda. Los Diarios del Cor. Olcott también mencionan el hecho de que la primera edición de este periódico es del 3 de mayo de 1878, o al menos fue recibido por él en esa fecha. La fecha real de la aparición impresa del presente artículo no está definitiva establecida, aunque debe de haber sido durante junio de 1878. Su texto está copiado del recorte pegado en el Scrapbook (Álbum de Recortes) de H.P.B., Vol. VIII, pp. 143-44, ahora en los Archivos de Adyar Archives.—Compilador.
encontrará en el seno de Cristo, en el cielo, y tocando el arpa tradicional. ¿Por qué entonces debería negarse cualquier cristiano el placer y los beneficios de robar, o incluso de asesinar a su vecino rico? Y semejante doctrina está divulgándose entre los paganos a un millonario costo anual.
Pero, en su sabiduría eterna, la Naturaleza provee antídotos para la moral así como contra los venenos minerales y vegetales. Hay personas que no satisfechas con predicar discursos grandilocuentes, actúan. Si libros tales como el Anacalypsis de Higgins, y el extraordinario trabajo de un anónimo autor inglés –un obispo, según se dice- titulado Religión Sobrenatural3, no logran despertar ecos sensibles entre las masas ignorantes, otros medios sí pueden hacerlo, y se acude a recursos más eficaces que producirán frutos en el futuro, si han sido previstos por el aplastante brazo del despotismo eclesiástico y monárquico. Aquellos para quienes no alcancen las pruebas escritas de carácter falaz de la autoridad bíblica, pueden no obstante ser salvados por la palabra hablada. Y esta tarea de diseminación de la verdad entre las clases más ignorantes está siendo ardientemente llevada adelante por un ejército de devotos estudiantes y maestros, simultáneamente en la India y en América.
Mucho se ha hablado de la Sociedad Teosófica últimamente; muchos rumores sin fundamento han circulado sobre ella, y sus miembros están comprometidos por un voto de secreto, de modo que no pueden, aunque quisieran, proclamar la verdad acerca de todo ello, así que ahora el público estará satisfecho al conocer, al menos, sobre una parte de su trabajo. Está ahora en asociación con la Arya Samâj de la India, su representante occidental, y, por así decirlo, bajo la orden de sus jefes. Una sociedad más joven que la Brâhmo Samâj, fue instituida para salvar a los hindúes de las idolatrías exóticas, el Brâhmanismo y los misioneros cristianos.
El movimiento puramente teístico conectado con la Brâhmo Samâj tuvo su origen en la misma idea. Se inició en los comienzos del presente siglo, pero de forma espasmódica y con interrupciones, y sólo tomó forma concreta bajo la dirección de Baboo Keshub Chunder Sen en 1858. Rammohun Roy, quien puede ser tenido por una combinación de Fenelón y Thomas Peine del Hindostán, fue su padre, habiendo organizado su primera iglesia poco tiempo antes de su muerte en 1833. Uno de los más grandes y más agudos escritores polémicos que nuestro siglo ha producido, sus obras deberían ser traducidas y difundidas en todos los países civilizados. A su muerte, el trabajo de la Brâhmo Samâj se interrumpió. Como la Srta. Collet dice, en su Libro Anual de la Brâhmo de 1878, fue recién en octubre de 1839 cuando Debendra Nath Tagore fundó la Tattvabodhini Sabhâ (o Sociedad para el Conocimiento de la Verdad), que duró veinte años, e hizo mucho para despertar las energías y dar forma a los principios de la joven iglesia de la Brâhmo Samâj. Aunque siendo, como es ahora, una religión exotérica o abierta, en sus comienzos debió haberse conducido por los principios de las sociedades secretas, como nos informa Keshub Chunder Sen, residente de Calcuta y alumno del Colegio Presidencia, que mucho tiempo antes había desertado de la iglesia Brâhmánica Ortodoxa y
Walter Richard Cassels, 1826 1907. Vide Vol. VI, pp. 430-31
estaba buscando una religión puramente teísta, “nunca había oído hablar de la Brâhmo Samâj antes de 1858” (ver The Theistic Annual4, 1878, p. 45).
Desde entonces la Brâhmo Samâj, a la que se uniera oportunamente, ha florecido y se ha vuelto más popular en nuestros días. Ahora nos encontramos con Samâjes establecidas en muchas provincias y ciudades. Por lo menos, nosotros nos enteramos de esto en mayo de 1877, cincuenta Samâjes han notificado su adhesión a la Sociedad y ocho de ellas han designado a sus representantes. Los misioneros nativos de la religión teísta se oponen a los misioneros cristianos y los brâhmanes ortodoxos, y el trabajo continúa vivamente. Hasta aquí lo relativo al movimiento Brâhmo.
Y ahora, con respecto a la Ârya Samâj, el The Indian Tribune5 utiliza el siguiente lenguaje refiriéndose a su fundador:
El primer cuarto del siglo XVI fue, como ninguna otra, una era de reformas en Europa como la que estamos viviendo en este momento en la India. De en medio de su propios “benedictinos”, Swamî Dyanand Saraswati se ha elevado; a diferencia de otros reformadores, no desea instalar una nueva religión diferente de la suya propia, pero les pide a sus compatriotas que se remonten a la pureza prístina y al teísmo de su religión védica. Después de predicar su punto de vista en Bombay, Poona, Calcuta y las Provincias del Noroeste, arribó al Punjab el último año, y es aquí donde ha encontrado el terreno más fecundo.
Fue en la tierra de los cinco ríos, sobre los bancos del Indo, que los Vedas fueron compilados por vez primera. Fue el Punjab quien dio a luz un Nanak. Y es el Punjab quien está haciendo semejantes esfuerzos para reavivar el estudio védico y sus doctrinas. Y dondequiera que Swamî Dyananda va, su físico espléndido, su porte varonil, su elocuencia y su lógica incisiva derriban toda oposición. Las gentes se ponen de pie y dicen: No permaneceremos por más tiempo en este estado, ya hemos tenido suficiente de un sacerdocio astuto y de una idolatría desmoralizadora, y no lo toleraremos por más tiempo, limpiaremos la fealdad acumulada a lo largo de las eras e intentaremos brillar en adelante con el fulgor original y resplandeciente de nuestros antepasados Ârios.
El Swamî es un Compañero de Honor sumamente elevado de la Sociedad Teosófica, muestra un interés profundo por sus procedimientos y The Indian Spectator6 de Bombay, del 14 de abril de 1878, lo corroboró al afirmar que el trabajo del Pundit Dyanand “posee una íntima relación con el trabajo de la Sociedad Teosófica”.
Mientras que los miembros de la Brâhmo Samâj pueden ser llamados los luteranos protestantes del Brâhmanismo ortodoxo, los discípulos del Swamî Dyanand, deben ser comparados con esos sabios místicos, los gnósticos, que tenían la llave de aquellas primeras escrituras sobre las que después se elaboraron los Evangelios Cristianos y la diversa literatura patrística. Así como las antedichas sectas precristianas entendieron el verdadero significado esotérico de la alegoría del Chrestos, que es ahora materializada en el Jesús de carne, del mismo modo a los discípulos del sabio y santo Swamî se les
El Anuario Teístico. (N. del T.)
Un periódico hindú.
El Espectador Hindú, otro periódico de la India enseña a discriminar entre la forma escrita y el espíritu de la palabra predicada en los Vedas. Y este es el principal punto de diferencia entre la Arya Samâj y la Brâhmo Samâj la que, según parecería, cree en un Dios personal y repudia a los Vedas, mientras que los Aryans ven un principio eterno, una causa impersonal en el gran “Alma del Universo” en lugar de un ser personal, y aceptan los Vedas como suprema autoridad, aunque no de origen divino. Pero nosotros podemos citar para dilucidar mejor el asunto lo que el Presidente de la Arya Samâj de Bombay, también un Compañero de la Sociedad Teosófica, Sr. H. Hurrychund Chintamon, dice en una reciente carta a nuestra Sociedad:
El Pundit Dyanand sostiene que si, lo que ahora es universalmente admitido, los Vedas son los libros más viejos de la antigüedad, si contienen la verdad y nada más que la verdad sin mutilaciones, y nada nuevo puede encontrarse en otras obras posteriores, ¿por qué no deberíamos aceptar a los Vedas como una guía para la humanidad?… Un libro revelado o una revelación se entiende que significa una de dos cosas, a saber, (1) un libro ya escrito por alguna mano invisible y lanzado al mundo; o (2) una obra escrita por uno o más hombres en el estado más elevado de lucidez mental, adquirido por meditación profunda sobre los problemas de quién es el hombre, de dónde vino, a dónde debe ir, y por qué medios puede liberarse de los engañosos errores y sufrimientos mundanos. La última hipótesis puede considerarse como la más racional y correcta.
Nuestro hermano Hurrychund describe aquí a esos hombres a quienes nosotros conocemos como Adeptos. Él agrega:
Los antiguos habitantes de un lugar cercano al Tibet, y lindante con un lago llamado Mansovara7, fueron llamados primero Deveneggury (Devanâgarî) o pueblo divino. Sus caracteres escritos también fueron llamado Deveneggury o letras Balbadha. Una parte de ellos emigró al norte y se estableció allí, extendiéndose más tarde hacia el sur, mientras que otros fueron al oeste. Todos estos emigrados se designaron así mismos Arios, u hombres nobles, puros y buenos, al tiempo que consideraban esto un puro obsequio hecho a la humanidad por el “Puro Solo”. Estas elevadas almas fueron los autores de los Vedas.
¿Qué más razonable que la pretensión de que tales escrituras, emanadas de semejantes autores, deben contener, para aquellos que son capaces de penetrar el significado que yace semi-oculto bajo la letra muerta, toda la sabiduría que les es permitido adquirir a los hombres en la tierra? Los jefes de la Arya Samâj descreen de los “milagros”, la superstición vergonzante y toda violación a la ley natural, y enseñan las más puras formas de la Filosofía Védica. Tales son los aliados de la Sociedad Teosófica. Ellos nos han dicho: “Permítannos trabajar juntos por el bien de la humanidad”; y nosotros aceptamos.
H.P. BLAVATSKY
Actualmente Mânasa-sarovara.—Compilador.]
TIENEN ALMA LOS ANIMALES?
H.P. BLAVATSKY
“Continuamente empapada de sangre toda la Tierra, es sólo un inmenso altar sobre el cual todo cuanto vive
tiene que ser inmolado sin cesar ”. Compte Joseph de Maistre. (Soirées, I, II, 35)
I
Son muchas las anticuadas supersticiones religiosas del Oriente de las que con frecuencia se burlan las naciones occidentales en su ignorancia; pero ninguna causa tanta risa, y es tan despreciada en la práctica, como el gran respeto que los orientales sienten hacia la vida animal. Los comedores de carne no pueden simpatizar con los que se abstienen por completo de ella. Los europeos somos bárbaros civilizados, con sólo unos pocos millares de años entre nosotros y nuestros antepasados habitantes de las cavernas, que chupaban la sangre y el tuétano sin cocer. Por lo tanto, es natural que los que tan poca importancia dan a la vida humana en sus frecuentes y a menudo inicuas guerras, desprecien por completo las agonías mortales de la creación bruta, y sacrifiquen diariamente millones de vidas inocentes e inofensivas; y si bien somos demasiado epicúreos para devorar tajadas de tigre o chuletas de cocodrilo, no han de faltarnos ni tiernos corderos ni faisanes de plumaje dorado. Todo esto es solamente lo que corresponde a nuestra época de cañones Krupp y de vivisecciones científicas. Y no es cosa que deba causar gran maravilla el que el duro europeo se burle del dulce indo, el cual se estremece ante la mera idea de matar una vaca, o que se niegue a simpatizar con el budista y el jaina en su respeto por la vida de todas las criaturas sensibles, desde el elefante al mosquito.
Pero, si el comer carne se ha convertido en una necesidad vital, o sea la defensa del tirano entre las naciones occidentales; si es necesario que en cada ciudad, pueblo y aldea del mundo civilizado, una multitud de víctimas sea diariamente sacrificada en templos dedicados a la deidad denunciada por San Pablo y adorada por hombres cuyo Dios es su vientre; si todo esto y mucho más no puede ser evitado en nuestra Edad de Hierro,¿Quién puede presentar la misma excusa en favor del sacrificio de animales por deporte? La pesca y la caza, las más fascinantes de todas las diversiones de la vida civilizada, son, ciertamente, las más censurables desde el punto de vista de la Filosofía Oculta; las más pecaminosas a los ojos de los fieles pertenecientes a aquellos sistemas religiosos que son producto directo de la Doctrina Esotérica: el brahmanismo y el budismo ¿Está acaso fuera de toda razón el que los seguidores de estas dos religiones, las más antiguas que hoy existen, consideren al mundo animal, desde el enorme cuadrúpedo hasta el insecto infinitamente pequeño, como hermanos más jóvenes por ridícula que la idea parezca a un europeo? Este punto será considerado debidamente más adelante.
Sin embargo, por exagerada que la cosa pueda parecer, cierto es que pocos de nosotros somos capaces de representarnos, sin estremecernos, las escenas que tienen lugar todas las mañanas a primera hora en los innumerables mataderos del mundo que llaman civilizado y aun aquellas que tienen lugar durante la época de la caza. No ha despertado todavía el primer rayo de sol a la naturaleza dormida, cuando en todas partes se preparan miríadas de hecatombes para saludar al astro del día. Jamás regocijó al Moloch pagano el grito de agonía de sus víctimas tanto como el lastimero gemido que en todos los países cristianos suena a manera de prolongado himno de sufrimiento a través de la Naturaleza entera, todos los días desde la mañana hasta la tarde. En la antigua Esparta, de cuyos austeros ciudadanos ninguno era por cierto insensible a los delicados sentimientos del corazón humano, un muchacho, convicto de atormentar a un animal por diversión, fue condenado a muerte, por ser su naturaleza demasiado vil para que se le permitiese la vida. Mas en la civilización europea, que progresa rápidamente en todo, salvo en virtudes cristianas, la fuerza es hoy día sinónimo del derecho. La costumbre, por completo inútil y cruel, de cazar por mera diversión aves y animales de todas especies, en ninguna parte es llevada a efecto con más fervor que en la protestante Inglaterra, en donde las misericordiosas enseñanzas de Cristo han ablandado escasamente los corazones humanos más de lo que lo estaban en los días de Nemrod, el poderoso cazador del Señor. La Ética Cristiana se halla tan trastornada, en razón de la propia conveniencia, por silogismos paradójicos como la de los paganos. A la que escribe estas líneas le dijo un día un cazador que desde el momento en que “ni un gorrión cae al suelo sin la voluntad del Padre, el que mata por diversión un centenar de gorriones, cumple cien veces la voluntad de su Padre ”(!).
Desdichada y dura es la suerte de los pobres animales, convertida en fatalidad implacable por la mano del hombre. El Alma racional del ser humano parece nacida para convertirse en asesina del alma irracional del animal; en el pleno sentido de la palabra, desde el momento en que la doctrina Cristiana enseña que el alma de los animales muere con su cuerpo, ¿No tiene acaso la leyenda de Caín y Abel una doble significación? Contémplese aquella otra desgracia de nuestra época culta: las científicas casas de matanza, llamadas salas de vivisección. Éntrese en París en alguna de ellas y véase a Paul Bert, o a algún otro de esos hombres, tan justamente llamados los sabios carniceros del Instituto, ocupados en su horrible obra. Sólo tengo que traducir la enérgica descripción de un testigo ocular, de uno que ha estudiado por completo el modus operandi de aquellos ejecutores, un autor francés bien conocido: “La vivisección –dice– es una especialidad en la cual la tortura, científicamente economizada por nuestros académicos carniceros, es aplicada durante días, semanas y hasta meses enteros a las fibras de una misma víctima. Se emplean todas y cada una de las variedades de armas; se verifican análisis ante un auditorio sin piedad; se divide el trabajo todas las mañanas entre diez aprendices a la vez, de los cuales uno trabaja en el ojo, otro en la pierna, el tercero en el cerebro, un cuarto sobre el tuétano; sus manos inexpertas han logrado, sin embargo, hacia la noche, después de un día de duro trabajo, poner al descubierto la totalidad de la carroña viviente que se les ha ordenado cincelar; la cual, por la tarde, es cuidadosamente guardada en la cueva, con objeto de que a las primeras horas de la mañana siguiente pueda trabajarse de nuevo sobre ella, con tal que le haya quedado a la víctima tan sólo un soplo de sensibilidad y de vida. Sabemos que los comisionados de la ley Grammont han tratado de rebelarse contra esta abominación; pero París se ha mostrado más inexorable que Londres y Glasgow”.
Y sin embargo estos caballeros se jactan del gran objeto que se proponen, y de los grandes secretos descubiertos por ellos. “¡Horror y embustes! –exclama el mismo autor– En materia de secretos, excepto unas pocas localizaciones de facultades y de movimientos cerebrales, sólo conocemos un secreto que de derecho les pertenezca: el secreto de la tortura prolongada, al lado de la cual la terrible ley de autofagia, los horrores de las guerras, las alegres matanzas de la caza y los sufrimientos del animal bajo el cuchillo del carnicero, vienen a ser nada ¡Gloria a nuestros hombres de ciencia! Ellos han sobrepujado a todas las anteriores formas de tortura, y son ahora y seguirán siendo de un modo absoluto e incontestable, los reyes de la angustia artificial y de la desesperación ”
La razón invocada para despedazar, matar y hasta para torturar legalmente a los animales, como se hace en la vivisección, es un versículo o dos de la Biblia; y su mal digerida significación, desfigurada por el llamado escolasticismo, representado por Tomás de Aquino. Hasta el mismo De Mirville, el ardiente defensor de los derechos de la iglesia, llama a semejantes textos: “Bíblicas tolerancias, arrancadas por fuerza a Dios, después del Diluvio, como muchas otras, y basadas en la decadencia de nuestra fuerza ”. Sea como quiera, semejantes textos se encuentran grandemente contradichos por otros en la misma Biblia. El comedor de carne, el cazador y hasta el vivisector, si es que entre estos últimos hay quien crea en una creación especial y en la Biblia, citan generalmente para su justificación aquel versículo del Génesis, en el cual Dios da al dual Adán “dominio sobre peces, aves, ganados y sobre todas las cosas vivientes que se mueven sobre la Tierra” (Cap. I, v.28); de aquí, según lo entienden los cristianos, el poder de vida y muerte sobre todos los animales en el globo. A esto, los brahmanes y budistas, mucho más filosóficos, pueden contestar: “No es así. La evolución comienza a formar humanidades futuras en el seno de los planos inferiores de la existencia. Por lo tanto, matando a un animal, aunque sea un insecto, detenemos el progreso de una entidad hacia su meta final en la Naturaleza: el HOMBRE ”.Y el que esté versado en la Filosofía Oculta dirá Amén. Añadiendo a esto, que no solamente se retarda la evolución de aquella entidad, sino que además se detiene la de la próxima y más perfecta raza humana que debe surgir en lo futuro. ¿Quién de los dos contrarios tiene razón? ¿Cuál de ellos es más lógico? La contestación depende principalmente, por supuesto, de las creencias personales del tercero, escogido para decidir la cuestión. Si cree en una así llamada, creación especial, entonces, en contestación a la franca pregunta de “¿Por qué debe el homicidio ser considerado como el crimen más horrible contra Dios y la Naturaleza, y el asesinato de millones de criaturas vivientes mirado meramente como una diversión?” responderá: “Porque el hombre es creado conforme a la propia imagen de Dios, y mira hacia arriba, hacia su Creador, y al lugar de su nacimiento: el cielo (os homini sublime dedit). Al paso que la mirada del animal está fija en el lugar de su nacimiento, hacia abajo, en la Tierra”.
Porque Dios ha dicho: “Produzca la Tierra las criaturas vivientes según su naturaleza, ganado y cosas que se arrastran, y bestias de la Tierra, según su naturaleza ”.(Génesis, I, 24 ).Y además, porque el hombre se halla dotado de un Alma inmortal, y el mudo bruto no goza de inmortalidad alguna, ni siquiera de una corta supervivencia después de la muerte.
Ahora bien, a esto podría contestar cualquiera que raciocine sin sofismas, que si la Biblia es para nosotros la autoridad en esta materia, no hay razón alguna para que se asigne al hombre como lugar de nacimiento el cielo y no se haga así con la última de las cosas que se arrastran; pues, por el contrario, encontramos en el Génesis que si Dios creó “al hombre ” y “le ” bendijo (Cap. I, v.27 –28), también creó “grandes ballenas”, y “las bendijo”, (21–22). Además,“el Señor Dios formó al hombre del polvo de la tierra ” (11, 7), y el polvo es con toda seguridad, tierra pulverizada. Salomón, el rey y orador, es indudablemente una autoridad, y por todo el mundo es cosa corriente, que fue el más sabio de todos los sabios bíblicos; el cual sienta una serie de verdades en el Eclesiastés (Cap. III) que deberían haber zanjado de una vez todas las disputas acerca del asunto. “Los hijos de los hombres … con hacer ver que son parecidos a las bestias ” (v.18)… “pues como el hombre muere, así mueren ellas (las bestias)… y el hombre, después del pecado, no tiene ninguna exención sobre la bestia ” (v.19)… “y todo va a parar a un mismo lugar … y en tierra igualmente o polvo vuelven a parar ” (v.20)… “¿Quién ha visto si el alma de los hijos de Adán sube hacia arriba y el alma de los brutos cae hacia abajo? (v .21) ¡En verdad, quién es el que sabe! De todos modos, no es la ciencia ni “escuela teológica alguna”.
Si el objeto de estas líneas fuera predicar vegetarianismo, apoyándose en la autoridad de la Biblia o de los Vedas, sería el hacerlo una tarea muy fácil. Porque es completamente cierto que Dios dio al dual Adán, “el macho–hembra” del Cap. I del Génesis (el cual tiene muy poco que ver con nuestro débil antecesor del Cap. II), “dominio sobre toda cosa viviente”; sin embargo, en ninguna parte encontramos que el Señor Dios haya mandado a aquel Adán ni al otro devorar a la creación animal o destruirla por pasatiempo. Todo lo contrario: porque indicando el reino vegetal y el “fruto de un árbol produciendo semilla”, Dios dice muy claramente: “a vosotros (hombres) aquello servirá para alimento” (I,29).
Tan viva era la percepción de esta verdad entre los cristianos primitivos, que durante los primeros siglos, jamás tocaban la carne. En Octavio, Tertuliano escribe a Minucio Félix: “A nosotros no se nos permite ni presenciar, ni aun siquiera oír el relato de un homicidio; nosotros, los cristianos, que rehusamos probar platos en los cuales pueda haber sido mezclada sangre animal”.
Pero no se trata de predicar vegetarianismo, sino de defender simplemente los derechos animales, intentando demostrar la falacia de despreciar estos derechos fundándose en la autoridad bíblica. Además, el discutir con aquellos que razonan apoyándose en interpretaciones erróneas sería por completo inútil. El que desecha la doctrina de la evolución encontrará siempre su camino lleno de dificultades; por lo tanto, jamás querrá admitir que está mucho más conforme con los hechos y con la lógica el considerar al hombre físico como el reconocido modelo de los animales, y al Ego espiritual que le anima como un principio intermedio entre el alma del animal y la Divinidad. En vano sería decirle que a menos de que acepte no sólo los versos citados para su justificación, sino también la Biblia entera, explicada a la luz de la Filosofía Esotérica –la cual reconcilia todas las contradicciones y absurdos aparentes de aquélla– jamás obtendrá la clave de la Verdad; pues no querrá creer en ella. Sin embargo, la Biblia toda rebosa caridad para con los hombres y compasión y amor hacia los animales.
El texto original hebreo del capítulo XXIV del Levítico está lleno de ello. Los versículos 17 y 18,según están traducidos en la Biblia, dicen: “Y el que mate un animal ha de restituirlo, animal por animal”; el original dice: “vida por vida”, o más bien “alma por alma”, nephesh tachat nephesh 2. Y si el rigor de la ley no llegaba hasta el punto de matar, como en Esparta, el alma de un hombre, por el alma de un animal, sin embargo, se imponía al culpable un severo castigo.
Pero esto no era todo. En el Éxodo (Cap. XX,10 y Cap. XXIII, 12 y siguientes), el reposo durante el día del sábado se extendía al ganado y a todo otro animal:“El séptimo día es el sábado … no harás ningún trabajo, ni tú ni tu ganado; y el año sabático dejarás al campo descansar y permanecer tranquilo … para que tu buey y tu asno puedan reposar ”3 –Mandato– que, si algo significa, demuestra que hasta la creación bruta no estaba excluida por los antiguos hebreos de una participación en el culto de su deidad, y que era colocada en muchas ocasiones a la par del hombre mismo. La cuestión depende por completo de la idea errónea de que Alma –nephesh– es enteramente distinta de Espíritu –ruach–. Y sin embargo, claramente sentado está que Dios sopló en las narices (del hombre)el aliento de Vida, y el hombre vino a ser un Alma viviente –nephesh– ni más ni menos que un animal, porque el alma de un animal es también llamada nephesh. El Alma se convierte en Espíritu por desenvolvimiento, siendo ambos los peldaños inferior y superior de una misma escala, cuya base es el ALMA UNIVERSAL o Espíritu.
Esta afirmación sorprenderá a las buenas gentes que, aun queriendo mucho a sus gatos y perros, están todavía demasiado apegados a las enseñanzas de sus respectivas iglesias, para que puedan admitir semejante herejía. “¡El alma irracional de un perro o de una rana, divina e inmortal como lo son nuestras almas!”, exclamarán a buen seguro. Pero así son. Y no es la humilde escritora del presente artículo quien lo dice; es uno que para todo buen cristiano debe ser una autoridad; es aquel rey de predicadores , es San Pablo.
Nuestros adversarios, que con tanta indignación se niegan a oír los argumentos de la ciencia moderna o de la esotérica, quizás prestarán un oído más benévolo a lo que su propio santo y apóstol dice sobre la materia. Y la verdadera interpretación de sus palabras será dada también no por un teósofo, ni por enemigo alguno, sino por un cristiano tan bueno y piadoso como cualquiera; en una palabra, por otro santo, Juan Crisóstomo, el que explicó y comentó las epístolas paulinas, y el que es tenido en la mayor reverencia por los teólogos de ambas iglesias, la Católica Romana y la Protestante. Los cristianos han visto ya que la ciencia experimental no está de su parte; pueden todavía recibir una sorpresa mucho más desagradable al encontrarse con que ningún indo podría abogar con más ardor en pro de la vida animal de lo que lo hacía San Pablo al escribir a los Romanos. Los indos, a decir verdad, piden compasión para el mundo de los brutos, únicamente por razón de la doctrina de la trasmigración, y por consiguiente, por la identidad del principio o elemento que a ambos, al hombre y al bruto, anima. San Pablo va más allá: muestra al animal “esperando y viviendo en la expectación de la misma liberación de los lazos de la corrupción”, corno cualquier buen cristiano. Las expresiones precisas del gran apóstol y filósofo serán citadas más adelante en el presente trabajo, y se demostrará su verdadero sentido.
El hecho de que tantos intérpretes, Padres de la Iglesia y escolásticos hayan procurado eludir la verdadera significación de las palabras de San Pablo, no prueba nada en contra de su sentido íntimo, sino más bien contra la sinceridad de los teólogos, cuya inconsecuencia será demostrada con tal motivo; a pesar de lo cual, habrá quien defienda sus proposiciones, por erróneas que sean, hasta el último extremo. Otros, reconociendo su equivocación primera, ofrecerán al pobre animal, corno Cornelio Lápide, categoría de honorable. Especulando, al tratar de la parte consignada por la Naturaleza a la creación bruta en el gran drama de la vida, dice: “El objeto de todas las criaturas es el servicio del hombre”. De aquí, juntamente con él (su dueño), están esperando su renovación: cum homine renovationem suam expectant 4. El servir al hombre no puede, seguramente, significar el ser atormentados, muertos, inútilmente cazados y maltratados; al paso, es casi innecesario explicar la palabra renovación.
Comprenden por ella los cristianos la renovación de los cuerpos después de la segunda venida de Cristo y la limitan al hombre con exclusión de los animales. Los estudiantes de la Doctrina Secreta la explican por la sucesiva renovación y perfección de formas en la escala de la existencia objetiva y subjetiva; y durante una larga serie de transformaciones evolutivas del animal al hombre y hacia arriba …
Esto será por supuesto rechazado con indignación por los cristianos. Se nos dirá que no es así como la Biblia les ha sido explicada, y que no puede tener semejante significado. Es inútil insistir acerca de lo mismo. Muchas y tristes en sus resultados han sido las erróneas interpretaciones de lo que la gente ha tenido a bien llamar la “Palabra de Dios”. La sentencia: “Maldito sea Canaán: un siervo de siervos será para sus hermanos” (Génesis, IX, 25) ha dado origen a siglos de miseria e inmerecida angustia para los infelices esclavos negros. El clero de los Estados Unidos fue su más violento enemigo cuando surgió la cuestión antiesclavista, oponiéndose con la Biblia en la mano. Y sin embargo está demostrado que la esclavitud ha sido la causa de la decadencia natural de todos los países. Y la misma orgullosa Roma cayó, como Geyer justamente observa, porque “en el antiguo mundo la mayoría de los hombres eran esclavos”. Pero tan terriblemente imbuidos han estado en todo tiempo los mejores y más inteligentes cristianos de estas erróneas interpretaciones de la Biblia, que hasta uno de sus más grandes poetas, al tiempo que defendía el derecho del hombre a la libertad, no concede participación alguna en la misma al pobre animal. “Dios nos dio sólo a nosotros, sobre el animal, pez y ave, dominio absoluto. Aquel derecho lo poseemos nosotros por su donación. Pero al hombre de el hombre no hizo señor. Título tal para sí mismo reservado, al humano dejó libre del humano.” dice Milton.
Pero como sucede en el caso del crimen, el error debe aparecer, y la incongruencia debe inevitablemente mostrarse siempre que se sostienen conclusiones erróneas, ya en contra, ya en favor de una cuestión preconcebida. Los adversarios del filozoísmo oriental ofrecen así a sus críticos un arma formidable para destruir sus más hábiles argumentos, gracias a tal incongruencia entre premisas y conclusiones, entre los hechos presupuestos y las deducciones sacadas de los mismos.
El objeto de este ensayo es lanzar un rayo de luz sobre este asunto tan serio como interesante. Los escritores católico–romanos, al sostener la legitimidad de las muchas resurrecciones milagrosas de animales verificadas por sus santos, han hecho de ellas materia de interminables debates. El “alma de los animales” es, en opinión de Bossuet, “la más difícil y la más importante de todas las cuestiones filosóficas”.
Puesta en parangón con la doctrina de la iglesia de que los animales, aunque sin carecer de alma, no la tienen permanente o inmortal, y que el principio que les anima muere con el cuerpo, se hace interesante el averiguar cómo los escolásticos y teólogos de la Iglesia reconcilian esta afirmación con aquella otra de que los animales pueden ser y han sido con frecuencia milagrosamente resucitados.
Haciendo ver la inconsecuencia de las interpretaciones escolásticas y teológicas de la Biblia, me propongo en este ensayo, que es sólo una ligera tentativa, –Pues otra cosa exigiría algunos volúmenes– el convencer a las gentes de la gran criminalidad del hecho de arrebatar la vida a los animales, especialmente en la caza y la vivisección. Y de todos modos, mi objeto es hacer ver que, por absurda que sea la noción de que así el hombre como el bruto pueden ser resucitados después de que el principio de vida se ha escapado del cuerpo para siempre, semejantes resurrecciones, si fuesen ciertas, no serían mas imposibles en el caso de una bestia que en el de un hombre; porque o bien ambos están dotados por la Naturaleza de lo que en términos generales se llama alma, o bien ni uno ni otro poseen semejante cosa.
II
“¡Qué quimera es el hombre! ¡Qué confuso caos, qué materia de contradicción! ¡Juez declarado de todas las cosas y sin embargo un débil gusano de la tierra! ¡El principal depositario y guardián de la Verdad y sin embargo un mero conjunto de incertidumbres! ¡La gloria y el escándalo del Universo!”. Pascal.
Veamos ahora cuáles son las opiniones de la iglesia Cristiana respecto a la naturaleza del alma del animal; cómo reconcilia la discrepancia entre la resurrección de un animal y la suposición de que el alma muere con él, y a este propósito daremos noticia de algunos milagros relacionados con animales. Antes de dar el golpe final y decisivo a la doctrina egoísta, que llega al último extremo con las crueles y despiadadas prácticas usadas con los pobres animales, debe enterarse el lector de las primeras dudas de los mismos Padres de la iglesia, por lo que se refiere a la debida interpretación de las palabras de San Pablo, relativas a esta cuestión.
Es divertido observar cómo el Karma de los dos defensores más infatigables de la iglesia Latina, Mrs. Des Mousseaux y De Mirville, en cuyas obras se encuentran los pocos milagros aquí citados, les ha conducido a proporcionar las armas empleadas en la actualidad en contra de sus propias opiniones, muy sinceras, pero también muy erróneas.5. Como el gran combate del porvenir debe librarse entre los creacionistas de una parte, o sea los cristianos y todos los que sostengan una creación especial y un dios personal, y los evolucionistas de otra, o sea, los brahmanistas, budistas, librepensadores, y, por fin, los más de los hombres de ciencia, será conveniente hacer una recapitulación de sus posiciones respectivas.
- El mundo cristiano supone tener derecho sobre la vida animal, fundándose: (a) en los textos bíblicos anteriormente citados, y en las últimas interpretaciones escolásticas; (b) en la ausencia de todo lo que se parezca a un alma divina o humana en los animales. El hombre sobrevive a la muerte, el bruto, no.
- Los evolucionistas orientales, fundando sus deducciones en sus grandes sistemas filosóficos, sostienen que es un atentado contra la obra de la Naturaleza y el progreso el matar a cualquier ser viviente, por las razones indicadas en las páginas precedentes.
- Los evolucionistas occidentales, armados de los últimos descubrimientos científicos, no oyen ni a cristianos ni a paganos. Algunos hombres de ciencia creen en la evolución, otros no. Unos y otros convienen, sin embargo, en un punto, a saber: que las investigaciones físicas y exactas no dan motivo alguno para presumir que el hombre esté dotado de un Alma inmortal y divina más que un perro.
Así es que, mientras los evolucionistas asiáticos se conducen respecto de los animales de una manera consecuente con sus opiniones científicas y religiosas, ni la iglesia ni la escuela científica materialista son lógicas en la aplicación práctica de sus teorías respectivas. La primera, enseñando que cada una de las cosas vivientes es creada sola y especialmente por Dios, como puede serlo cualquier niño, y que se encuentra desde el nacimiento hasta la muerte bajo el ojo vigilante de una sabia y bondadosa Providencia, concede a la creación inferior solamente un alma temporal. La segunda, considerando tanto al hombre como al animal como producción inanimada de algunas, hasta ahora no descubiertas, fuerzas de la Naturaleza, establece, sin embargo, un abismo entre ambos.
Un hombre de ciencia, el más determinado materialista, aquel que con la mayor sangre fría procede a ejecutar la vivisección de un animal, se estremecerá ante el pensamiento de mutilar, y no digamos nada de atormentar hasta la muerte, a un semejante suyo. Y tampoco se encuentra entre estos grandes materialistas ninguno que, mostrándose consecuente y lógico consigo mismo, se haya dedicado a definir el verdadero estado moral del animal en esta tierra, y los derechos del hombre sobre él.
Citaremos algunos ejemplos para probar los cargos hechos. Dirigiéndonos a inteligencias serias y cultas, debe suponerse que las opiniones de las distintas autoridades aquí aludidas, no son extrañas al lector. Bastará, por lo tanto, hacer breve resumen de algunas de las conclusiones a que han llegado, empezando por los eclesiásticos.
Como ya se ha dicho, la Iglesia exige que se crea en los milagros hechos por sus grandes santos. Entre los distintos prodigios verificados escogeremos ahora solamente los que de un modo directo se relacionan con nuestro asunto, a saber: las milagrosas resurrecciones de animales. Ahora bien; el que concede al hombre un Alma inmortal independiente del cuerpo que anima, puede fácilmente creer que por medio de algún milagro divino, puede el alma ser vuelta a llamar y obligada a entrar de nuevo en el tabernáculo que aparentemente abandonara para siempre. Pero ¿Cómo podrá aceptar la misma posibilidad en el caso de un animal, desde el momento en que su fe le enseña que el animal no tiene alma ninguna independiente, desde el momento en que le dice que es aniquilada con el cuerpo? Porque durante algunos centenares de años, desde Tomás de Aquino, la iglesia ha enseñado autoritariamente que el alma del bruto muere con su organismo ¿Qué es, pues, lo que es atraído de nuevo a la arcilla para reanimarla? En este punto entra el escolasticismo, y tomando en sus manos la dificultad, reconcilia lo irreconciliable.
Comienza sentando como premisa, que los milagros de la resurrección de animales son innumerables, y también probados y auténticos como “la resurrección de Nuestro Señor Jesucristo” 6. Los bolandistas citan un sinnúmero de ejemplos.
Y el Padre Burigny, un hagiógrafo del siglo XVII, observa placenteramente, con referencia a las avutardas resucitadas por St. Remi: “Se me puede decir, sin duda alguna, que soy un ganso por dar crédito a tales ‘cuentos azules’.Contestaré al que se burle diciendo que, si niega este punto, debe también borrar de la vida de San Isidoro de España la afirmación de que resucitó al caballo de su amo; de la biografía de San Nicolás de Tolentino, que devolvió la vida a una perdiz, en lugar de comérsela; de la de San Francisco, que arrebató a los carbones ardientes de un horno, por los cuales se hallaba rodeado, el cuerpo de un cordero, que resucitó inmediatamente; y que hizo también nadar en su salsa a peces cocidos, a los cuales resucitó, etc., etc. Sobretodo, el escéptico tendrá que recusar a más de 100.000 testigos de vista –entre los cuales, por lo menos, hay que considerar a unos pocos con sentido común– por ser unos embusteros o por haber sido engañados”.
Una autoridad mucho mayor que la del Padre Burigny, a saber, el Papa Benedicto XIV, corrobora y afirma la evidencia anterior. Además, los nombres de los testigos presenciales de las resurrecciones de San Silvestre, San Francisco de Paula, Severino de Cracovia y de otros muchos, están todos mencionados por los bolandistas.“El (Benedicto XIV) añade únicamente –dice el Cardenal de Ventura que le cita– que como quiera que sea, para que la resurrección merezca el nombre de tal, requiere la idéntica y numérica reproducción de la forma” 7, tanto como la del material de la criatura muerta y que como aquella forma (o alma) del bruto es siempre aniquilada con su cuerpo, según la doctrina de Sto. Tomás, Dios, en cada uno de semejantes casos, se ve obligado a crear, con motivo del milagro, una nueva forma para el animal resucitado. De lo que se deduce que el bruto resucitado no era completamente idéntico a lo que había sido antes de su muerte (nonidem omnino esse) 8.
Ahora bien: esto presenta un aspecto tan terrible como una de las Mayas de la Magia. Como quiera que sea, aunque la dificultad no se explica en absoluto, se saca en claro lo siguiente: el principio que ha animado al animal durante su vida, y que es llamado alma, se ha disipado después de la muerte del cuerpo; y Dios entonces, con ocasión de un milagro, crea otra alma, una especie de alma informal, como el Papa y el Cardenal nos dicen: un alma que, además es distinta de la del hombre, la cual es una entidad independiente, etérea y eterna.
Además de la objeción natural que surge contra el nombre de milagro aplicado a semejante procedimiento puesto en práctica por un santo (pues es simplemente Dios quien detrás de aquél crea, para su glorificación, un alma enteramente nueva, lo mismo que hace con un nuevo cuerpo) la totalidad de la doctrina tomística es completamente refutable. Porque, como Descartes observa con mucha razón: “Si el alma del animal es tan distinta (por su inmaterialidad) de su cuerpo, será apenas posible dejar de reconocerla como un principio espiritual, y por tanto, un principio inteligente”.
No es necesario recordar al lector que Descartes consideraba al animal viviente sólo como un autómata. “Un reloj bien construido, con su cuerda”, según Malebranche. Por lo tanto, el que acepte la teoría cartesiana cerca del animal tiene que admitir al mismo tiempo las opiniones de los materialistas modernos. Porque, desde el momento en que un autómata es capaz de sentimientos tales como el amor, la gratitud, etc., y está dotado sin ningún género de duda de memoria, todos estos atributos deben ser –como el materialismo enseña– propiedades de la materia. Pero si el animal es un autómata, ¿Por qué no lo es el hombre? Las ciencias exactas, la anatomía, la fisiología, etc., etc., no encuentran la menor diferencia entre los cuerpos de ambos y ¿Quién sabe –pregunta Salomón con justicia– si el Espíritu del hombre ha ido hacia arriba algo más de lo que ha ido el del animal? Así pues, encontramos al metafísico Descartes tan inconsecuente como cualquiera.
Pero, ¿Qué dice Sto. Tomás a todo esto? Concediendo un alma (ánima) al bruto, y declarándola inmaterial, le niega al mismo tiempo la calificación de espiritual. Porque, dice: “En tal caso implicaría inteligencia, una virtud y una operación especial que está reservada únicamente para el Alma humana”. Mas, como en el IV Concilio de Letrán se decidió que Dios ha creado dos substancias distintas, la corpórea (mundanam) y la espiritual (spiritualem) y que lo que es incorpóreo debe ser necesariamente espiritual, Sto. Tomás tuvo que recurrir a una especie de arreglo que únicamente puede librarse de ser llamado subterfugio por ser un santo el que lo emplea. Y así dice: “Esta alma del bruto no es ni Espíritu, ni cuerpo: es de una naturaleza media” 9. Es ésta una aserción muy desdichada, puesto que, en otra parte, Sto. Tomás, dice: “que todas las almas, hasta las de las plantas, tienen la forma substancial de sus cuerpos”. Y si esto es cierto, en cuanto a las plantas, ¿Por qué no lo es en lo referente a los animales? No están constituidos ciertamente ni por “Espíritu”, ni por pura materia, sino por aquella esencia a la cual llama Sto. Tomás “una naturaleza media”. Pero,¿Por qué una vez en el camino recto se niega la supervivencia, aun prescindiendo de la inmortalidad? La contradicción es tan flagrante que De Mirville, desesperado, exclamaba: “¡Aquí nos encontramos en presencia de tres substancias en lugar de dos, según decretó el Concilio Lateratiense!”, y procede en seguida a contradecir, en todo lo que Se atreve, al Angélico Doctor.
El gran Bossuet, en su Traité de la Connaissance de Dieu et de soi même, analiza el sistema de Descartes y lo compara con el de Sto. Tomás. Nadie puede criticarle por preferir a Descartes en materia de lógica. El encuentra que la “invención cartesiana de un autómata salva mejor la dificultad que la de Sto. Tomás”, aceptada por completo por la Iglesia Católica; por lo cual, el Padre Ventura se siente indignado contra Bossuet por “aceptar un error tan miserable y pueril”. Y aunque concediendo a los animales un alma con todas sus cualidades de afección y sentido, fiel a su maestro Sto. Tomás, les niega también inteligencia y poderes de raciocinio.“Bossuet –dice – es culpable en el más alto grado, desde el momento en que él mismo dijo: Yo preveo que se está preparando una gran guerra contra la iglesia bajo el nombre de Filosofía Cartesiana”. Tiene razón en esto el Padre Ventura, porque de la materia sensible del cerebro del animal procede, de un modo completamente natural la materia pensante de Locke, y de ésta última todas las escuelas materialistas de nuestro siglo. Pero en lo que él fracasa es en sostener la doctrina de Sto. Tomás, la cual se encuentra llena de errores y de contradicciones evidentes. Porque si el alma del animal es, como enseña la iglesia Romana, un principio informal e inmaterial, entonces es evidente que, siendo independiente del organismo físico, no puede morir con el animal, ni más ni menos de lo que sucede al hombre. Si convenimos en que subsiste y sobrevive, ¿En qué aspecto difiere del Alma humana? Pero también es eterna, si admitimos la autoridad de Sto. Tomás en algún asunto, aunque en otro lugar se contradiga. “El Alma del hombre es inmortal, y el alma del animal perece.” (Summa, vol. V, pág. 164). Dice esto después de haber preguntado en el vol. II de la misma obra (pág. 256): “¿Existen algunos seres que vuelvan a la nada?”, y de haberse contestado a sí mismo: “No; porque en el Eclesiastés se dice (III, 14): “Todo lo que Dios ha hecho, existirá por siempre ”. “En Dios no existe variabilidad ninguna” (Santiago, I, 17). Por lo tanto –continúa Sto. Tomás– ni en el orden natural de las cosas, ni por medio de milagros, existe criatura alguna que vuelva a la nada (que sea aniquilada): nada existe en la criatura que sea aniquilado, porque lo que manifiesta con el mayor resplandor la bondad divina es la perpetua conservación de las criaturas” 10. Esta sentencia está comentada y confirmada en la anotación, por el Abate Drioux, su traductor. “No, –observa– nada es aniquilado; este es un principio que se ha convertido para la ciencia moderna en una especie de axioma”.
Y si es así, ¿Por qué ha de haber una excepción a esta regla invariable de la Naturaleza, reconocida por la ciencia y la teología, sólo para el alma de los animales? Y esto aun en el caso de que no tenga ninguna inteligencia, suposición que todo pensador imparcial evitará siempre hacer de buenas a primeras.
Veamos ahora, pasando de la filosofía escolástica a las ciencias naturales, cuáles son las objeciones del naturalista a que el animal posea un alma inteligente y, por lo tanto, independiente del mismo. “Cualquier cosa que piense, que comprenda, que obre, es algo celestial y divino; y teniendo esto en cuenta, debe necesariamente deducirse que es eterno”. Esto escribió Cicerón hace cerca de dos mil años. Nosotros debemos comprender bien a Mr. Huxley cuando contradice la conclusión de que Santo Tomás de Aquino, el rey de los metafísicos, creyó firmemente en los milagros de resurrección verificados por San Patricio 11. En realidad, cuando pretensiones tan tremendas como las que los dichos milagros suponen, son dadas a luz e impuestas por la Iglesia a la creencia de los fieles, los teólogos deberían por lo menos tener más cuidado de que sus autoridades más elevadas no estuvieran en contradicción unas con otras, demostrando así ignorancia acerca de cuestiones que, sin embargo, han sido convertidas en doctrinas.
El animal, pues, se encuentra limitado en su progreso e inmortalidad, porque es un autómata. Según Descartes, no tiene inteligencia ninguna, en lo que estaba de acuerdo con el escolasticismo de la Edad Media: no tiene más que instintos, que significan impulsos involuntarios, según afirman los materialistas y niega la iglesia.
Federico y Jorge Cuvier han discutido ampliamente, como quiera que sea, acerca de la inteligencia y del instinto de los animales 12. Sus ideas sobre el asunto han sido reunidas y publicadas por F. Conveur, el sabio Secretario de la Academia de Ciencias. He aquí lo que Federico Cuvier, Director durante treinta años del Departamento Zoológico y del Museo de Historia Natural en el Jardín des Plantes de París, escribe acerca de la cuestión: “Descartes estaba equivocado»: el error general consiste en que nunca se ha hecho la suficiente distinción entre la inteligencia y el instinto. El mismo Buffon cayó en esta omisión, y debido a ello, todo es contradictorio e n su filosofía zoológica. Reconociendo en el animal una sensibilidad superior a la nuestra, así como la conciencia de su existencia real, le niega al mismo tiempo entendimiento, reflexión y memoria, y por consiguiente, toda posibilidad de tener pensamientos.” (Buffon. Discurso acerca de la naturaleza de los Animales, VII, pág. 57).
Pero como era difícil detenerse aquí, admitió que el animal posee una especie de memoria activa, extensiva y más fiel que nuestra memoria humana. (Id., id., pág. 77). También, después de haberle negado todo grado de inteligencia, admite sin embargo que el animal consulta a sus amos, interrogándoles, y comprendiendo perfectamente las señales de su voluntad. (Id. id., vol. X, Historia del Perro, pág.2). Difícilmente podrá esperarse de un gran hombre de ciencia una serie más magnífica de afirmaciones contradictorias. El ilustre Cuvier tiene razón, por lo tanto, al observar a su vez que “este nuevo mecanismo de Buffon es menos inteligible todavía que el autómata de Descartes” 13. Según observa el crítico, la línea de demarcación debe trazarse entre el instinto y la inteligencia. La construcción de colmenas por las abejas y la construcción de diques por los castores, en el terreno seco las primeras, y en la corriente de las aguas los segundos, son actos y efectos del instinto, por siempre inmutables y jamás modificados; mientras que los actos de la inteligencia deben buscarse en acciones evidentemente pensadas por el animal, en las que entra en juego, no el instinto, sino la razón, evocada por la educación y por el proceso de desarrollo que la hace susceptible de perfección y desenvolvimiento. El hombre está dotado de razón, el niño, de instinto, y el animal joven da más señales que el niño de poseer ambas cosas.
A decir verdad, todos los que discuten este problema saben tan bien como nosotros que así es. Si los materialistas se niegan a confesarlo, es por orgullo. Negando el alma, tanto al hombre como al animal, no quieren admitir que este último se halle dotado de inteligencia como ellos mismos, aunque en un grado infinitamente menor. A su vez, el clérigo, el naturalista que siente inclinaciones religiosas y el moderno metafísico, se resisten a confesar que así el hombre como el animal estén dotados de alma y de facultades que, aunque no sean iguales en desarrollo y en perfección, sean por lo menos lo mismo en nombre y en esencia. Todos ellos saben, o deben saber, que el instinto y la inteligencia son dos facultades del todo opuestas en su naturaleza, dos enemigos siempre enfrente uno de otro y en conflicto constante. Y si no quieren admitir dos almas o principios, tienen que reconocer, de todos modos, la presencia en el alma de dos potencias, cada una de las cuales tiene un lugar diferente en el cerebro –y por cierto bien conocido por ellos– desde el momento en que pueden aislarlas alternativamente, y destruirlas temporalmente, según el órgano o porción de órganos que atormenten en sus terribles vivisecciones. Es más que humano orgullo lo que hizo decir a Pope: “Pregunta con qué objeto los cuerpos celestes brillan y para quién sirve la Tierra. El orgullo contesta: ¡Es para mí.
Para mí la Naturaleza bondadosa despierta su ingénito poder, hace brotar todas las hierbas y despliega todas las flores. Para mí producen las minas tesoros a millares. Para mí de mil fuentes brota la salud. Muévense los mares para transportarme, y los soles brillan para darme luz. La Tierra es mi trono; mi dosel los cielos!”. El mismo orgullo inconsciente hizo pronunciar a Buffon sus paradójicas observaciones referentes a la diferencia entre el hombre y el animal. “La diferencia consiste en la ausencia de reflexión, porque el animal –dice– no siente lo que siente el hombre” ¿Cómo lo sabe Buffon? “El no piensa lo que piensa”, añade, después de haber dicho al auditorio que el animal recuerda y con frecuencia delibera, compara y escoge 14 ¿Quién ha pretendido jamás que una vaca o un perro pudiesen ser ideólogos? Pero el animal puede pensar, y saber que piensa; y tanto más vivamente, cuanto que no puede hablar y expresar sus pensamientos. Pero ¿Cómo pueden saberlo Buffon ni otro cualquiera? Sea de esto lo que fuere, una cosa está demostrada sin embargo por las observaciones exactas de los naturalistas; y es que el animal se halla dotado de inteligencia. Establecido esto, no tenemos más que repetir la definición que de la inteligencia da Tomás de Aquino: “la prerrogativa del Alma inmortal del hombre”, y ver si lo mismo corresponde al animal.
Pero podemos demostrar a la verdadera filosofía cristiana que el cristianismo primitivo no predicó jamás tan atroces doctrinas, las cuales fueron causa de que se apartaran tantos hombres de los mejores Y de más elevada inteligencia, de las enseñanzas de Cristo y de sus discípulos.
III
“¡Oh, Filosofía.Tú, guía de la vida y descubridora de la virtud!”. Cicerón.
“La filosofía es una modesta profesión; toda ella es realidad y franqueza. Yo aborrezco la solemnidad y las pretensiones, que sólo orgullo contienen en el fondo.”. Plinio.
Según las enseñanzas teológicas, el destino del hombre, ya sea brutal y parecido a una bestia, ya sea un santo, es la inmortalidad ¿Y cuál es el destino futuro de las innumerables huestes del reino animal? Varios escritores católico–romanos, el Cardenal Ventura, el Conde de Maistre y otros muchos, nos dicen que “el alma animal es una fuerza”. “Bien establecido está que el alma del animal –dice su eco– fue producida por la tierra, pues esto es bíblico. Todas las almas vivientes y movientes (nephesh , o principio de vida) proceden de la Tierra; pero compréndaseme bien: no solamente del polvo, del cual sus cuerpos, lo mismo que los nuestros, fueron hechos, sino además del poder y potencia de la Tierra, o sea de su fuerza inmaterial. Pues todas las fuerzas … las del mar, las del aire, etc.,etc.,son aquellas Potestades Elementarias (principautés élementaires) de las cuales hemos hablado en otra parte” 15. Lo que el Marqués de Mirville entiende por la expresión subrayada, es que cada Elemento en la Naturaleza, es un dominio lleno de sus respectivos e invisibles espíritus, y gobernado por ellos. Los kabalistas occidentales y los rosacruces los han llamado sílfides, ondinas, salamandras y gnomos; los místicos cristianos, como de Mirville, les dan nombres hebreos, clasificándolos entre las varias especies de demonios al mando de Satán. Con el permiso de Dios, por supuesto. 19.
También se rebela contra la decisión de Sto. Tomás, el cual enseña que el alma animal es destruida con el cuerpo. “Es una fuerza –dice– lo que se nos pide que aniquilemos: la fuerza más substancial de la Tierra, llamada alma animal” 16. La cual, según el Rvdo. Padre Ventura, es “el alma más respetable después de la del hombre.”. La había llamado justamente una fuerza inmaterial, y ahora él mismo dice “que es la cosa más substancial de la Tierra” 17. ¿Pero qué es esta fuerza? Jorge Cuvier y Flourens, el académico, nos dicen su secreto: “La forma o la fuerza de los cuerpos (téngase presente que forma significa alma en este caso) –escribe el primero– es para ellos más especial que la materia, desde el momento en que ésta (sin ser destruida en su esencia) cambia constantemente, mientras que la forma prevalece eternamente”. A esto observa Flourens: “en todo lo que tiene vida, la forma es más persistente que la materia; porque lo que constituye el SER del cuerpo viviente, es identidad y parecido, es su forma” 18. “Ser –como a su vez observa De Mirville– principio magistral, pacto filosófico de nuestra inmortalidad” 19. Debe inferirse que quiere indicarse bajo este término engañador el alma humana y animal. Yo sospecho que es más bien lo que nosotros llamamos la VIDA UNA.
Como quiera que sea, la filosofía, así la profana como la religiosa, corrobora esta afirmación, o sea que las dos almas, tanto del hombre como del animal, son idénticas. Leibnitz, el filósofo amado de Bossuet, parece dar crédito a la Resurrección Animal, hasta cierto punto. Siendo para él la muerte “simplemente una ocultación de la personalidad ”, la compara a la conservación de las ideas durante el sueño, o a la mariposa dentro de su crisálida. “Para él –dice De Mirville– la resurrección. 20. es una ley general de la Naturaleza, llegando a ser un gran milagro cuando es verificada por un taumaturgo, sólo por razón de su carácter prematuro, de las circunstancias que la rodean y de la manera corno aquél la lleva a cabo”. En esto, Leibnitz es un verdadero ocultista, sin sospecharlo. El desarrollo y florecimiento de una planta en cinco minutos, en lugar de varias semanas, y la germinación forzada y crecimiento de las plantas, animales y hombres, son hechos conservados en los anales de los ocultistas. Son milagros únicamente en apariencia: las fuerzas productoras naturales obran con una intensidad mil veces mayor, por virtud de condiciones excitadas con arreglo a leyes ocultas, conocidas del iniciado. El rápido y anormal crecimiento se efectúa por las fuerzas de la Naturaleza, ya ciegas, ya adscritas a inteligencias menores, sujetas al poder oculto del hombre y dirigidas para que operen colectivamente en el desenvolvimiento de lo que se quiere hacer surgir del seno de sus elementos caóticos.
Pero ¿Por qué llamar al uno un milagro divino, y al otro un subterfugio satánico, o sencillamente una treta fraudulenta?. Sin embargo, como verdadero filósofo, Leibnitz se ve obligado, en esta peligrosa cuestión de la resurrección de los muertos, a incluir en ella a todo el reino animal en su gran síntesis. Y a decir: “Creo que las almas de los animales son imperecederas … y considero que nada hay más a propósito para demostrar nuestra naturaleza inmortal”21. Apoyando a Leibnitz, Dean, el Vicario de Middleton, publicó en 1748 dos pequeños volúmenes acerca de este asunto. Para resumir sus ideas, dice que “las Santas Escrituras indican en varios párrafos que los animales vivirán en una vida futura. Esta doctrina ha sido sostenida por varios Padres de la Iglesia. Enseñándonos la razón que los animales tienen un alma, nos dice al mismo tiempo que deben existir en algún estado futuro. En ninguna parte se encuentra sostenido el sistema de los que creen que Dios aniquila el alma del animal, y no tiene ningún fundamento sólido en si mismo”, etc. 22. Muchos de los hombres de ciencia del siglo pasado defendieron la hipótesis de Dean, declarándola en extremo probable, especialmente uno de ellos, el sabio teólogo protestante Charles Bonnet, de Ginebra. Ahora bien, este teólogo fue autor de una obra en extremo curiosa llamada por él Palingenesia 23, o el Nuevo Nacimiento, que tiene lugar, como procura demostrar, gracias a un germen invisible que existe en todo hombre. Y lo mismo que Leibnitz, no puede comprender por qué los animales han de excluirse de un sistema que con tal exclusión no sería una unidad, puesto que sistema significa una colección de leyes 24. “Los animales –escribe– son libros admirables en que el Creador ha reunido los más sorprendentes rasgos de su Soberana inteligencia. El anatómico tiene que estudiarlos con respeto, y aun el menos dotado del sentimiento delicado y razonador que caracteriza al hombre moral, jamás pensará, al hojear estas páginas, que está manejando fragmentos de pizarra o rompiendo guijarros. Jamás olvidará que todo cuanto vive y siente merece su compasión y piedad. Los hombres correrían el riesgo de comprometer sus sentimientos éticos, si se familiarizasen con los sufrimientos y con la sangre de los animales. Es esto una verdad tan evidente, que los gobiernos no deberían nunca perderla de vista. En cuanto a la hipótesis del automatismo, me sentiría inclinado a considerarla como una herejía filosófica, muy peligrosa para la sociedad, si no violase tan fuertemente el buen sentido y los sentimientos, hasta el punto de ser inofensiva, porque nunca será generalmente aceptada.
Por lo que hace al destino del animal, si mi hipótesis es justa, la Providencia le reserva las más grandes compensaciones en estados futuros …25. Y para mí, su resurrección es la consecuencia de aquella alma o forma que necesariamente nos vemos obligados a concederles, porque siendo el alma una substancia simple, ni puede ser dividida, ni descompuesta, ni tampoco aniquilada. No puede eludirse esta deducción sin caer en el automatismo de Descartes; y entonces, del automatismo animal, forzosamente llegaríamos muy pronto al automatismo del hombre.” La escuela moderna de biólogos ha llegado a la teoría del hombre autómata; pero sus discípulos pueden ser abandonados a sus propios medios y conclusiones. Ahora solamente trato de la prueba final y absoluta de que los más filosóficos intérpretes de la Biblia –por desprovistos que hayan podido estar de más clara percepción respecto de otras cuestiones– no han negado jamás,,con la autoridad de aquel libro, un alma inmortal a los animales, para lo cual no han encontrado en dicho libro –y por lo que hace al Antiguo Testamento– más fundamento que para afirmar la existencia de un alma semejante en el hombre.
No hay más que leer ciertos versículos de Job y del Eclesiastés (III, 17 y sig., 22) para llegar a esta conclusión. La verdad del caso es que ni una sola palabra referente al estado futuro de unos y otros se encuentra allí. Pero si sólo se encuentra en el Antiguo Testamento una evidencia negativa, en lo que al alma inmortal de los animales se refiere, en el Nuevo se halla tan claramente afirmada como la del hombre mismo. Vamos a dar ahora la prueba definitiva en beneficio de los que se burlan del filozoísmo indo, de los que afirman su derecho a matar animales a su placer y capricho, de los que les niegan un alma inmortal. Al final del primer capítulo sobre este asunto, se hizo mención de San Pablo, como defensor de la inmortalidad de toda la creación animal. Afortunadamente, no es esta afirmación de aquellas que puedan ser menospreciadas por los cristianos como interpretaciones blasfemas y heréticas de la Santa Escritura, hechas por un grupo de ateos y librepensadores. De desear seria que todas las palabras profundamente sabias del Apóstol Pablo, que ante todo fue un iniciado, fuesen tan claramente comprendidas como los párrafos que se refieren a los animales. Porque entonces, como se hará ver, la indestructibilidad de la materia enseñada por la ciencia materialista, la Ley de la Evolución Eterna, tan agriamente negada por la iglesia, la omnipresencia de la VIDA UNA, o la unidad del ELEMENTO UNO, y su presencia en te da la extensión de la Naturaleza, según las enseñanzas de la Filosofía Esotérica y el sentido secreto de las observaciones de San Pablo a los Romanos (VIII, 18–23), quedaría demostrado, sin dudas ni cavilaciones, que son una misma cosa. Pues a decir verdad, ¿Qué otra cosa podía querer decir aquel gran personaje histórico, tan evidentemente imbuido por la filosofía neoplatónica de Alejandría, con las siguientes frases que transcribo con comentarios hechos a la luz del Ocultismo, para dar una idea más clara de mi tesis? El Apóstol sienta sus premisas diciendo (Romanos, VIII, 16, 17) que: “El mismo Espíritu (Paramâtmâ) da testimonio con nuestro Espíritu (Âtman) de que nosotros somos hijos de Dios” y “como tales hijos, sus herederos”, herederos, por supuesto, de la eternidad e indestructibilidad de la eterna o divina Esencia en nosotros. Después, nos dice que: “Los sufrimientos de los tiempos presentes no son dignos de compararse con la Gloria que ha de ser revelada” (v. 18). La Gloria, sostenemos nosotros, no es la Nueva Jerusalén, la simbólica representación del porvenir de las revelaciones kabalísticas de San Juan, sino los períodos Devachánicos y las series de nacimientos en las razas sucesivas, donde, después de cada nueva encarnación, nos hemos de encontrar nosotros mismos más elevados, tanto física como espiritualmente, y cuando por fin, todos nos hayamos convertido verdaderamente en Hijos de Dios al tiempo de la última Resurrección, ya la llamen las gentes Cristiana, ya Nirvánica, ya Parabráhmica, pues todas ellas son una y la misma. Porque a decir verdad: “La más ardiente expectación de la criatura es aguardar la manifestación de los Hilos de Dios” (v. 19). Por criatura, se quiere dar a entender aquí el animal, como se demostrará más adelante con la autoridad de San Juan Crisóstomo. Pero, ¿Quiénes son los Hijos de Dios, cuya manifestación anhela la creación entera? ¿Son los “Hijos de Dios” con quienes “Satán vino también” (véase Job I, 6), o los Siete Ángeles de la Revelación? ¿Se refieren a los cristianos únicamente o a los Hijos de Dios sobre toda la Tierra? 26. Tal manifestación está prometida al final de cada Manvantara 27 o periodo del mundo, por las escrituras de todas las grandes religiones; y excepto en la interpretación esotérica de todas ellas, en ninguna parte se encuentra con tanta claridad como en los Vedas. Pues en ellos se dice que al fin de cada Manvantara sobreviene el Pralaya o la destrucción del mundo, de los cuales uno sólo es conocido y esperado por los cristianos, y allí quedarán los Sishtas o restos, siete Rishis y un guerrero, y todas las semillas para la próxima “oleada humana de la siguiente Ronda” 28. Pero la cuestión que por el momento nos interesa no es determinar qué teoría es más correcta, si la hindú o la cristiana, sino demostrar que los brahmanes, al enseñar que las semillas de todas las criaturas son conservadas, a pesar de la destrucción total, periódica y temporal de todas las cosas visibles, juntamente con los Hijos de Dios o los Rishis que deben manifestarse a la humanidad futura, no dicen ni más ni menos de lo que San Pablo predicaba. Tanto éste como aquellos comprenden toda la vida animal en la esperanza de un nuevo nacimiento y en la renovación en un estado más perfecto, cuando todas las criaturas que ahora esperan gocen de la manifestación de los Hijos de Dios. Porque como San Pablo dice: “La misma (ipsa) criatura también debe ser libertada de la servidumbre de la corrupción”, lo que equivale a decir que el germen del alma animal indestructible, que no logra el Devachán mientras permanece en su estado elementario o animal, ingresará en una forma superior y seguirá adelante, juntamente con el hombre, debiendo progresar en estados y formas cada vez más elevados hasta el fin, “en la gloriosa libertad de los Hijos de Dios” (v. 21). Y esta gloriosa libertad únicamente puede ser alcanzada por medio de la evolución o progreso kármico de todas las criaturas. El animal mudo que ha evolucionado de la planta semi–sensible, se transforma por grados en hombre, Espíritu, Dios, y sucesivamente ad infinitum–. Pues dice San Pablo: “Nosotros sabemos (“nosotros’” los Iniciados), que toda la creación (omnis creatura o criatura en la Vulgata), gime y sufre los dolores del parto hasta ahora”29 (v. 22).
Esto es decir claramente que el hombre y el animal sufren igualmente en la Tierra, en sus esfuerzos de evolución hacia la meta conforme a la ley kármica. Hasta ahora, significa hasta la Quinta Raza. Para declararlo mejor, el gran Iniciado cristiano, se explica diciendo: “No sólo ellos (los animales), sino también nosotros que gozamos de los primeros frutos del Espíritu, gemimos en nuestro íntimo ser, mientras esperamos la adopción, esto es: redimirnos de nuestro cuerpo.” (ver. 23).
Sí; nosotros los hombres, gozamos ya de los “primeros frutos del Espíritu”, o sea de la luz directa, de Parabrahman, que es nuestro Âtma o séptimo principio, lo cual debemos a la perfección de nuestro quinto principio (Manas), el cual está mucho menos desarrollado en los animales. Como compensación, sin embargo, su karma es mucho menos pesado que el nuestro. Pero ésta no es una razón para que no hayan de alcanzar también en su día aquella perfección que da al hombre plenamente desenvuelto la forma de un Dhyân Chohan.
Nada puede ser más claro, aun para un critico profano, no iniciado, que estas palabras del gran Apóstol, ya las interpretemos a la luz de la Filosofía Esotérica, ya a la del escolasticismo de la Edad Media. No sólo al hombre, sino a todas las criaturas vivientes cabe la esperanza de la redención, por la supervivencia de la Entidad Espiritual, libertada de la servidumbre de la corrupción o de la serie de las formas temporales dentro de la materia. Mas no hay que esperar que el compañero de los animales, proverbialmente injusto aun para con sus semejantes, consienta fácilmente en compartir sus aspiraciones con su ganado y sus aves domésticas. El famoso comentador de la Biblia, Cornelio Lápide, fue el primero que hizo la advertencia y acusó a sus predecesores por la consciente y deliberada intención de hacer todo cuando podían para evitar la aplicación de la palabra creatura a las criaturas inferiores de este mundo. Sabemos por él que San Gregorio Nacianceno, Orígenes y San Cirilo (el cual, probablemente se negó a ver una criatura humana en Hypatia y se condujo con ella como si hubiese sido un animal salvaje) insistieron en que la palabra creatura de los versículos antes citados, fue aplicada por el Apóstol simplemente a los Ángeles. Pero, como observa Cornello, el cual apela a Santo Tomás en corroboración de su tesis,“esta opinión es torcida y violenta en demasía (distorta et violenta); está además anulada por el hecho de que los Ángeles, como tales, están libres de los lazos de la corrupción” ¡No es tampoco más feliz la indicación de San Agustín, que presenta la extraña hipótesis de que las criaturas a que se refiere San Pablo, eran los infieles y herejes de todos los tiempos! Cornelio contradice al venerable padre de la iglesia con la misma frialdad con que se puso frente a los otros santos predecesores suyos.“Pues, –dice– en el texto citado, las criaturas de que habla el Apóstol, son evidentemente criaturas distintas del hombre, no sólo ellas, sino también nosotros mismos; y, además, lo que quiere significarse no es la liberación del pecado, sino de la muerte futura”30. Pero hasta el valiente Cornelio se acobarda al fin ante la general oposición, y decide que por la palabra criaturas, San Pablo pudo haber significado, conforme San Ambrosio, San Hilario y otros han pretendido, los elementos(!!), o sea, el Sol, la Luna, las Estrellas, la Tierra, etc. Desgraciadamente para los santos especuladores y escolásticos, y afortunadamente para los animales, si es que estos han de sacar alguna vez provecho de las polémicas, se encuentran aquellos dominados por una autoridad todavía mayor. Es ésta San Juan Crisóstomo, mencionado ya, a quien la Iglesia Católica Romana, según el testimonio del obispo Proclo, un tiempo secretario suyo, tiene en la mayor veneración. De hecho fue San Juan Crisóstomo, –si se nos permite aplicar a un Santo el término profano de nuestros días– el médium del Apóstol de los Gentiles. En sus Comentarios de las Epístolas de San Pablo, se considera a San Juan como directamente inspirado por el mismo Apóstol; en otras palabras, como habiendo escrito sus comentarios bajo el dictado de San Pablo. He aquí lo que leemos en estos comentarios acerca del capitulo III de la Epístola a los Romanos: “Debemos gemir siempre por la dilación impuesta a nuestra emigración (muerte); porque si, como dice el Apóstol, la criatura privada de razón (mente, no ánima, “Alma ”) y de palabra (nam si haec creatura mente et verbo carens), gime y espera, ¡cuánta mayor será la vergüenza de que dejemos nosotros de hacer lo mismo!”31 .
Desgraciadamente dejamos de hacerlo, y nos apartamos con gloria del deseo de emigrar a países desconocidos. Si las gentes estudiasen las Escrituras de todas las naciones e interpretasen su significación a la luz de la Filosofía Esotérica, nadie dejaría de sentirse, si no ansioso de morir, por lo menos indiferente a la muerte. Entonces emplearíamos con provecho el tiempo que pasamos en esta Tierra, preparándonos tranquilamente en cada nacimiento, por la acumulación de buen Karma, para el próximo.
Pero el hombre es un sofista por naturaleza. Y hasta después de leer esta opinión de San Juan Crisóstomo (opinión que resuelve para siempre la cuestión del alma inmortal de los animales, o por lo menos así debería hacerlo para todo cristiano), tenemos el temor de que la lección no sea de provecho alguno para los pobres animales. En verdad, el casuista sutil, condenado por su propia boca, puede decirnos que, sea cual fuese la naturaleza del alma de los animales, todavía se les hace un favor, y se cumple una acción meritoria matando a la pobre criatura, pues se pone termino a sus gemidos por la tardanza impuesta a su emigración a la Gloria Eterna.
No es la escritora de estas líneas tan inocente que vaya a creer que todo un Museo Británico, lleno de obras contra la alimentación carnívora, produciría el efecto de detener a las naciones civilizadas en la construcción de mataderos, o les haría renunciar a sus bistecs y pavos de Navidad. Pero si estas humildes líneas pueden hacer comprender a unos cuantos lectores el verdadero valor de las nobles palabras de San Pablo, y con ello dirigir seriamente sus pensamientos hacia todos los horrores de la vivisección, entonces la escritora se daría por contenta. Porque, ciertamente, cuando el mundo se sienta convencido –y no podrá evitarse que llegue algún día a tal convicción– de que los animales son criaturas tan eternas como nosotros mismos, la vivisección y otras torturas permanentes, diariamente infligidas a los pobres animales, obligarán a todos los gobiernos, después de dar lugar por parte de la sociedad en general, a una explosión de condenas y amenazas, a poner fin a estas prácticas bárbaras y vergonzosas.
Notas
1 E. de Mirville. De la Resurrection et du Miracle.
2 Compárese también la diferencia entre la traducción de los mismos versículos en la Vulgata ,y en los textos de Lutero y de Witte.
3 Éxodo ,XX,11-12.
4 Commen. Apocal., cap. V, 137.
5 Es justo declarar aquí que De Mirville es el primero en reconocer el error de la Iglesia en este particular, y defender la vida animal, hasta el punto en que se atreve a hacerlo.
6 De Beatificatione, etc., por el Papa Benedicto XIV.
7 En la filosofía escolástica, la palabra norma se aplica al principio inmaterial que informa o anima al cuerpo. 8 De Beatificatione ,etc.,I,IV,cap.XI,art.6.
9 Citado por el Cardenal de Ventura en su Philosophie Crétienne, vol. II, pág.~86.Véase también De Mirville, Resurrections Animales.
10 Sto. Tomás. Summa .Edición Drioux, en 8 vol.
11 San Patricio, como se ha pretendido, convirtió al Cristianismo a la más diabólica región del globo, a Irlanda, ignorante en todo menos en Magia, haciéndola la Isla de los Santos, resucitando “a setenta hombres muertos años antes ” .Suscitavit sexaginta mortuos (Lectio I. II. del Breviario Romano,1520).En el manuscrito en que nos ocupamos está la famosa confesión de aquel santo que se conserva en la Catedral de Salisbury (Descript.Hibern., I. II. C. I.). Escribe San Patricio en una carta autógrafa:“A mí, el último de los hombres y el más grande de los pecadores, ha concedido Dios, sin embargo, contra las prácticas mágicas de este bárbaro pueblo, el don de milagros, tal como no le fue dado al más grande de nuestros Apóstoles, desde el momento en que El (Dios) a permitido que entre otras cosas, como la resurrección de animales y seres que se arrastran, resucitase yo cuerpos muertos reducidos a cenizas hacia muchos años ” . A decir verdad, ante semejante prodigio, la resurrección de Lázaro parece un incidente muy insignificante.
12 Más recientemente, el doctor Romanis y el doctor Butler han arrojado gran luz sobre el asunto.
13 Cuvier. Biographie Universelle. (Art. sobre la vida de Buffon) 14 Discurso sobre la Naturaleza de los Animales.
15 Cosmolatrie .Cap. XII. Esprits: 2 m. mcm.
16 Cosmolatrie .Cap. XII. Esprits: 2 m. mcm.
17 Idem, pág.158.
18 Longevidad :págs.49 y 52.
19 Resurrecciones, pág. 621.
20 Los ocultistas la llaman Transformación durante una serie de vidas, y a la Resurrección final, Nirvánica. 21 Leibnitz. Opera Philos, etc.
22 Véase vol. XXIX de la Bibliothéque des Sciences, primer trimestre del año 1768.
23 De dos palabras griegas: nacer y renacer otra vez.
24 Véase Palingenesia, vol. II. También … Resurrections , de Mirville.
25 También nosotros creemos en estados futuros para el animal, desde el más elevado, hasta los infusorios –pero en una serie de renacimientos, cada uno de ellos en una forma más elevada hasta el hombre, y después más alta– En resumen, nosotros creemos en la Evolución , en el más completo sentido de la palabra. Véase Isis sin Velo, vol. I.
27 Lo que en realidad se quiso significar por los “Hijos de Dios ” en la antigüedad, está ahora plenamente demostrado en la DOCTRINA SECRETA, en su primera parte (sobre el Período Arcaico).
28 Esta es la versión ortodoxa hindú y la esotérica. En su Bangalore Picture “¿Qué es la Religión Inda?”, Dewan-Bahadoor-Raghunath-Rao de Madrás , dice: “Al final de cada Manvantara tiene lugar la aniquilación del mundo; pero un guerrero, siete Rishis y las semillas, son salvados de la destrucción. A ellos, Dios –o Bramâ– comunica la Ley, estatuto o los Vedas … Tan pronto como comienza el Manvantara , estas leyes son promulgadas y son obligatorias hasta el final de aquel Manvantara .Estas ocho personas son llamadas Shistas o restos, porque sólo ellos quedan después de la destrucción de todos los otros. Sus actos y preceptos son, por lo tanto, conocidos como Shistacas .También se les designa con el nombre de Sadâchâra, porque tales actos y preceptos son únicamente lo que siempre ha existido ”. Esta es la versión ortodoxa. La secreta habla de siete Iniciados que, habiendo obtenido la condición de Dhyân Chohans hacia el final de la Séptima Raza en esta Tierra, se quedan en ella durante su obscuración con el germen de todos los animales, plantas v minerales que no hayan tenido tiempo de evolucionar, hasta convertirse en hombre, para conseguirlo en la próxima Ronda o período del inundo. Véase A.P. Sinnet, Buddhismo Esotérico, Cap. VII, anotaciones, págs.150,152. 29 … ingemiseil et parturit usque adhuc en la traducción original latina.
30 Cornelio, edic. Pelagand. I. IX, pág. 114
31 Homilía XIV, sobre la Epístola a los Romanos.
TRANSMIGRACION
AMADO NERVO
Tras los Pasos de un Chela Indo – DAMODAR K. MAVALANKAR
DAMODAR K. MAVALANKAR, Tras los Pasos de un Chela Indo
CONTEMPLACIÓN I [Contemplation, The Theosophist, Vol. V, febrero 1884, págs. 112-114]
Un malentendido GENERAL de este término parece prevalecer. La idea popular parece ser la de encerrarse durante media hora—o, a lo sumo dos horas— en una habitación privada, y mirarse pasivamente la nariz, una mancha en la pared, o, tal vez, un cristal.
Esto se supone que es la verdadera forma de contemplación determinada por el Raja Yoga.
Falta reconocer que el verdadero Ocultismo requiere que los desarrollos “físico, mental, moral y espiritual” corran en líneas paralelas.
Si la concepción sobre el caso fuera ampliada a todas estas líneas, no habría sido tan urgentemente sentida la necesidad del artículo presente. Este artículo está destinado especialmente para aquellos que parece no han logrado captar el verdadero significado de Dhyana y que por sus erróneas prácticas han traído, dolor y miseria sobre sí mismos.
Algunos casos útiles pueden mencionarse aquí, como una advertencia a nuestros estudiantes más celosos.
En Bareilly el escritor conoció a cierto Teósofo de Farrukhabad, quién narró sus experiencias y derramó amargas lágrimas de arrepentimiento por sus locuras pasadas — como él las llamó. Al parecer el caballero, por su cuenta, después de haber leído la Bhagavad Gita hace aproximadamente quince o veinte años, y sin haber comprendido el sentido esotérico de la Contemplación, en él ordenado, emprendió sin embargo la práctica y la continuó durante varios años. La experiencia inicial fue la de una sensación placentera, pero a la vez encontró que iba perdiendo el autocontrol en forma gradual; hasta que después de unos años descubrió, para su gran asombro y pena, que él ya no era su propio maestro. Sintió que su corazón se iba comprimiendo, como si se hubiera colocado una carga sobre él. No tenía control sobre sus sensaciones; de hecho, la comunicación entre el cerebro y el corazón parecía haberse interrumpido. Cuando la situación empeoró, con disgusto suspendió su “contemplación”. Esto ocurrió hace no menos de siete años; y aunque desde entonces él no se haya sentido peor, sin embargo, nunca pudo recuperar su original estado normal y saludable de la mente y el cuerpo.
Otro caso fue objeto de observación del escritor en Jubbulpore (Actualmente Jabalpur. N. de T.). El caballero en cuestión, después de leer a Patañjali y otros trabajos por el estilo, comenzó a ejercitarse en postura para la “contemplación”. Después de un corto tiempo empezó a tener visiones anormales y a oír campanillas musicales, pero ni sobre estos fenómenos ni sobre sus propias sensaciones podía ejercer algún control. No podía producir estos resultados a voluntad, ni podía detenerlos cuando estaban ocurriendo. Podrían citarse numerosos ejemplos como éstos. Mientras escribe estas líneas, el escritor tiene en su mesa dos cartas sobre este asunto, una de Moradabad y otra de Trichinopoly. (Actualmente Tiruchirappalli. N. del T.) En resumen, todo ese daño, se debe a una falta de comprensión del significado de Contemplación como se prescribe a los estudiantes de todas las escuelas de Filosofía Oculta.
Con miras a proporcionar una vislumbre de la Realidad a través del denso velo que envuelve los misterios de esta Ciencia de las Ciencias, fue escrito un artículo, “El Elixir de Vida”. Desafortunadamente en muchos casos, la semilla parece haber caído sobre tierra estéril. Algunos de sus lectores sólo se hacen eco de la siguiente cláusula en dicho artículo: Razonando de lo conocido a lo desconocido, debe la meditación ser practicada y sostenida. Pero, ¡por desgracia! sus prejuicios les han impedido comprender lo que se entiende por Meditación. Se olvidan de que “es el anhelo inefable del Hombre Interior ‘salir hacia lo infinito’, que en los tiempos antiguos era el verdadero significado de la adoración” — como muestra la siguiente frase: “Mucha luz será arrojada sobre este tema si el lector vuelve a leer el fragmento precedente en el mismo artículo, y detenidamente examina los párrafos siguientes en la página 141 de The Theosophist de marzo de 1882 (volumen III, N.º 6)”
— Así, pues, hemos llegado al punto en el que hemos determinado —literalmente, no metafóricamente— romper la cáscara externa conocida como la envoltura mortal, o cuerpo, y salir de este, vestido con la próxima cáscara. Esta ‘próxima cáscara’ no es una forma espiritual, sino sólo una forma más etérea. Habiéndola adaptado por un largo entrenamiento y preparación para una vida en esta atmósfera, al tiempo que hemos hecho morir gradualmente la cáscara más externa por medio de cierto proceso… tenemos que prepararnos para esta transformación fisiológica. ¿Cómo vamos a hacerlo? En primer lugar, tenemos el presente cuerpo, visible, material con el que tratamos — el hombre, así llamado, aunque, de hecho, solo sea su cáscara exterior. Tengamos en cuenta que la ciencia nos enseña que cada siete años aproximadamente cambiamos la piel tan eficazmente como cualquier serpiente; y esto ocurre tan gradual e imperceptiblemente que, de no ser porque la ciencia después de años de estudio y observación constante nos confirmó este proceso, nadie habría tenido ni la más leve sospecha del hecho… De ahí que, si un hombre es parcialmente despellejado vivo, puede sobrevivir a veces y cubrirse de una nueva piel — del mismo modo con respecto a nuestro cuerpo astral-kámico, vital (Prana)… pueden acostumbrarse sus partículas a los cambios atmosféricos. Todo el secreto está en tener éxito en el desarrollo de esto, y en la separación del cuerpo astral-kámico del visible o físico; y mientras sus átomos, generalmente invisibles, se van convirtiendo en una masa compacta para gradualmente deshacerse de las viejas partículas de nuestra estructura visible de modo de hacerlas morir y desaparecer, antes de que el nuevo juego de partículas haya tenido tiempo para desarrollarse y reemplazar al viejo juego… No podemos decir más.
Una correcta comprensión del proceso científico anterior dará una pista para el sentido esotérico de la Meditación o Contemplación. La ciencia nos enseña que el hombre cambia su cuerpo físico continuamente, y este cambio es tan gradual que es casi imperceptible. ¿Por qué entonces debería ser diferente el caso en relación al hombre interno? Éste último también está constantemente desarrollándose y cambiando átomos en todo momento. Y la atracción de estos nuevos juegos de átomos depende de la Ley de Afinidad — siendo los deseos del hombre los que atraen a sus cuerpos constituyentes aquellas partículas en relación con ellos, o mejor dicho dándoles a las partículas su propia tendencia y coloración. Ya que la ciencia muestra que el pensamiento es dinámico, y que la fuerza del pensamiento desarrollada por la acción nerviosa expandiéndose hacia el exterior, debe afectar las relaciones moleculares del hombre físico. Los hombres internos, por muy sublimados que puedan ser sus organismos, están aún compuestos por partículas reales, no hipotéticas, y están aún sujetos a la Ley que indica que una “acción” tiene la tendencia a repetirse; una tendencia de establecer una acción análoga en la “cáscara” más densa con la que ellos están en contacto y dentro de la cual están ocultos. (El Elixir de Vida.)
¿Qué es aquello que el aspirante del Yoga Vidya se esfuerza en lograr, si no es ganar Mukti por medio de su gradual transferencia desde su cuerpo más denso al próximo cuerpo más etéreo, hasta que, luego de que todos los velos de Maya han sido sucesivamente removidos, su Atma se haga uno con Paramatma?
¿Supone él que este gran resultado podrá ser logrado con dos o cuatro horas de contemplación? ¿Durante las restantes veinte o veintidós horas en que el devoto no se encierra en su cuarto para la meditación, se detiene el proceso de la emisión de átomos y su reemplazo por otros? Si no es así, entonces ¿cómo pretende atraer durante todo este tiempo sólo aquellos átomos adecuados para su finalidad?
A partir de las observaciones anteriores, es evidente que, así como el cuerpo físico requiere de una atención incesante para prevenir la entrada de una enfermedad, así también el hombre interno necesita una constante vigilancia, de modo que ningún pensamiento consciente o inconsciente pueda atraer átomos incompatibles con su progreso. Este es el verdadero sentido de la Contemplación. El factor principal en la dirección del pensamiento es la Voluntad. Sin eso, todo lo demás es inútil. Y, para que sea eficiente para el propósito, debe ser, no sólo una resolución pasajera del momento, un único intenso deseo de corta duración, sino un esfuerzo decidido y continuo, tanto como pueda ser continuado y concentrado sin un solo momento de descuido. El estudiante haría bien en tomar nota del texto realzado en la cita anterior.
Debería también tener indeleblemente impreso en su mente que: De nada sirve ayunar mientras uno requiera comida… El objeto esencial es deshacerse del deseo interno; imitar el verdadero objeto sin tenerlo es cínica hipocresía e inútil esclavitud. Sin darse cuenta de la trascendencia de este hecho tan importante, cualquiera que de pronto encuentra motivos de discrepancia con cualquier miembro de su familia, o que está herido en su vanidad, o por una ráfaga sentimental del momento, o por un deseo egoísta de utilizar el Poder Divino para propósitos deshonestos, se lanza arrebatadamente a querer lograr la Contemplación, y se destroza a sí mismo en pedazos contra la roca que divide lo conocido de lo desconocido. Revolcándose en el cieno del exoterismo, él no sabe lo que es vivir en el mundo y aun no ser del mundo; en otras palabras, protegerse a sí mismo de sí mismo es un axioma incomprensible para casi todo profano. El hindú debería comprenderlo al menos recordando la vida de Janaka, quién, aunque un monarca reinante, vivía además como un Rajarshi, y se dice que ha alcanzado el Nirvana. Al enterarse de su gran fama, algunos intolerantes sectarios fueron a su Corte para probar su poder Yoga. Tan pronto como ellos entraron en la sala de la Corte, habiendo el rey leído su pensamiento —un poder que todo chela alcanza en cierta etapa— dio instrucciones secretas a sus oficiales de preparar una calle específica de la ciudad, flanqueada a ambos lados por bailarinas a quienes se les ordenó cantar las canciones más lascivas. Tenía entonces Janaka algunas ghara (vasijas) llenas de agua hasta rebosar de modo que el menor movimiento, con mucha probabilidad, podía derramar su contenido. A estos sabihondos, cada uno con un ghara lleno sobre su cabeza, se les ordenó pasar a lo largo de la calle, rodeados por soldados con espadas desenvainadas para ser usadas contra ellos, si dejaban derramarse, aunque no fuera más que una gota de agua. Habiendo estos pobres individuos regresado al palacio después de haber pasado la prueba exitosamente, les preguntó el Rey-Adepto con qué se habían encontrado en la calle a través de lo cual se los hizo pasar. Con gran indignación respondieron que la amenaza de ser cortados en pedazos había trabajado tanto sobre sus mentes, que no pensaron en otra cosa que no fuera el agua sobre sus cabezas, y la intensidad de su atención no les permitió tomar conocimiento de lo que estaba sucediendo alrededor de ellos. Entonces Janaka les dijo que sobre el mismo principio podían ellos entender fácilmente que, aunque aparentemente ocupado con el manejo de los asuntos de su Estado, él podía al mismo tiempo ser un Ocultista. Él también, mientras estaba en el mundo, no era del mundo. En otras palabras, sus aspiraciones internas lo habían conducido continuamente a la meta en la cual todo su ser interno estaba concentrado. El Raja Yoga no alienta parafernalias ni requiere de posturas físicas. Sólo trata del hombre interno cuya esfera se encuentra en el mundo del pensamiento. Tener ante uno el ideal más elevado y esforzarse sin cesar para elevarse hasta este, es la única Concentración verdadera reconocida por la Filosofía Esotérica que trata del mundo interno de los noúmenos, no con la cáscara externa de los fenómenos.
El primer requisito para el Raja Yoga es profunda pureza de corazón. Bien podría decir el estudiante de Ocultismo, con Zoroastro, que pureza de pensamiento, pureza de palabra, y pureza de acción, son los elementos esenciales de quien se elevaría por encima del nivel ordinario para unirse a los “Dioses”.
Cultivar el sentimiento de la filantropía desinteresada es el camino que debe ser atravesado para alcanzar este propósito. Porque es sólo este sentimiento el que conducirá hacia el Amor Universal, cuya realización constituye el progreso hacia la liberación de las cadenas forjadas por Maya alrededor del Ego.
Ningún estudiante alcanzará esto inmediatamente, pero como nuestro VENERABLE Mahatma dice en El Mundo Oculto:— A mayor progreso hacia la liberación, menos necesidad habrá de todo eso, hasta que, para coronarlo todo, los sentimientos humanos y puramente personales e individuales —los lazos de la sangre y de la amistad, el patriotismo y la predilección por una raza determinada— desaparecerán todos para fundirse en un Sentimiento Universal, el único sentimiento verdadero y santo, el único desinteresado y Eterno, el Amor, un Inmenso Amor por la Humanidad como un todo. En resumen, el individuo se funde con el TODO.
Desde luego, la contemplación como suele entenderse no deja de tener sus ventajas menores. Desarrolla un conjunto de facultades físicas, así como la gimnasia desarrolla los músculos. Para propósitos de mesmerismo físico, es suficientemente bueno, pero de ninguna manera puede ayudar al desarrollo de las facultades psicológicas como el lector atento percibirá. Al mismo tiempo, aún para propósitos comunes, la práctica nunca será del todo prudente. Si, como algunos suponen, tienen que ser completamente pasivos y perderse a sí mismos en el objeto frente a ellos, deben recordar que, por estimular así la pasividad, en realidad, permiten que se desarrollen en ellos facultades mediumnísticas. Como fue repetidamente afirmado, el Adepto y el médium son los dos Polos: mientras el primero intensamente activo y por lo tanto capaz de controlar las fuerzas elementales, el segundo es sumamente pasivo, e incurre así en el riesgo de caer preso del capricho y la malicia de embriones dañinos de seres humanos, y de Elementarios.
CONTEMPLACIÓN II [Contemplation, The Theosophist, Vol. V, Abril 1884, págs. 170-171] [Comentario de un “M.S.T.”]
En el artículo sobre el tema arriba mencionado, en The Theosophist de febrero ocurre lo siguiente:
1. Sin darse cuenta de la trascendencia de este hecho tan importante, cualquiera que de pronto encuentra motivos de discrepancia con cualquier miembro de su familia, o que está herido en su vanidad, o por una ráfaga sentimental del momento, o por un deseo egoísta de utilizar el poder divino para propósitos deshonestos, se lanza arrebatadamente a querer lograr la contemplación, y se destroza a sí mismo en pedazos contra la roca que divide lo conocido de lo desconocido. No puedo entender cómo un hombre común, que tiene, por un lado, los defectos antes mencionados en su naturaleza (que por lo general trata de controlar, aunque a veces con éxito cuestionable), y que, por otro lado, trata también de practicar contemplación, como se explica en el artículo, corre el peligro de dañarse. ¿Cuáles son los peligros? ¿Pueden ser nombrados, y las causas particulares que dan lugar a ellos?
2. Tener ante uno el ideal más elevado y esforzarse sin cesar para elevarse hasta este, es la única concentración verdadera reconocida por la Filosofía Esotérica. Este pasaje es demasiado erudito para un hombre común. ¿Puede dar un ejemplo de “el ideal más elevado”? ¿Cómo debe el hombre mundano esforzarse para alcanzar ese ideal? Suponga que un hombre común de mundo se levanta en las tranquilas horas de la mañana después de un descanso moderado, ¿qué debe él hacer?, ¿con qué tipo de ideas debe él llenar su mente?, ¿cómo debe sentarse?, ¿cómo debe él llevar a cabo la contemplación, a fin de mantenerse al margen de todos los bancos de arena y rocas en el mar del Ocultismo? El mayor objetivo del hombre en cuestión es lograr espiritualizarse a sí mismo tanto como sea posible de forma segura, de modo que, si eventualmente no puede ser aceptado como un chela, en esta vida, pueda tener al menos la seguridad de llevar la vida de un asceta en el siguiente nacimiento.
[Contestación de Dāmodar]
Nota.
Lamento que todo el artículo haya sido mal comprendido. Todo lo que quería decir es que el alejamiento temporal, de la familia o de los amigos, no constituye una condición esencial para el avance en el Ocultismo. Esto debería ser claro para quien sopesa cuidadosamente mi ilustración sobre Janaka. Aunque estando en el mundo, no ser del mundo. Al no darse cuenta del significado de esta importante enseñanza, muchas personas se apresuran a partir de un sentimental rechazo a lo terrenal, surgido probablemente de ciertas decepciones mundanas, y comienzan a practicar lo que ellos consideran ser una verdadera forma de contemplación. El hecho mismo de que el motivo que los lleva a ocuparse de esta práctica, es como lo describe mi corresponsal, este hecho en sí mismo es una indicación suficiente de que el candidato no conoce la “contemplación” de un Raja Yogui. Así será imposible, dada la naturaleza de las cosas, que pueda seguir el método correcto; y la práctica física, que él necesariamente emprende, lo conduce a los resultados desastrosos advertidos en el artículo. Cualquier lector, que tiene la intuición suficiente para ser un estudiante práctico del Ocultismo, verá inmediatamente que trabajar en dirección hacia la perfección es el ideal más elevado que un hombre puede tener ante él. Ese no es el trabajo de un día ni de unos pocos años. “El Adepto llega a ser, él NO es HECHO”, es una enseñanza de la que el estudiante debe primero darse cuenta. El aspirante trabaja hacia su objetivo a través de una serie de vidas. El Coronel Olcott dice en su Catecismo Buddhista: “…Incontables generaciones son necesarias para desarrollar al hombre en un Buddha, y la férrea voluntad para convertirse en uno corre a lo largo de todos los nacimientos sucesivos”. Esa “férrea voluntad” para llegar a ser perfecto debe operar incesantemente, sin un sólo momento de relajación, como será evidente para aquel que lea detenidamente el artículo como un todo. Cuando se dijo claramente que durante el tiempo en que esta contemplación no es practicada, es decir, no se está ejerciendo esa férrea voluntad, el proceso de emisión y atracción de átomos no se detiene, y que los deseos, instintivos o de otra naturaleza, deben ser regulados de modo de atraer sólo aquellos átomos que puedan ser adecuados para su progreso; no puedo entender a mi corresponsal cuando me pregunta qué es lo que debe hacer a una hora particular por la mañana. Él debería cultivar sólo aquellos pensamientos que no son incompatibles con el ideal más elevado hacia el cual tiene que trabajar. Por perfección, lo que debería ser su ideal más elevado (debo añadir), quiero decir aquella Divina Naturaleza Humana que la Filosofía Oculta considera que alcanzará la séptima raza de la séptima Ronda. Esto, como todo principiante sabe, depende en gran medida de cultivar el sentimiento de Amor Universal, y por lo tanto un ferviente deseo de hacer un trabajo filantrópico práctico es el primer requisito. Incluso este estado, confieso, no es la perfección absoluta; pero aquel límite máximo de perfección Espiritual última está más allá de nuestra comprensión en el presente. Aquella condición sólo puede concebirse intelectualmente como un ideal práctico por aquellos Hombres Divinos, Dhyan-Chohan. Para estar identificados con EL TODO, debemos vivir en y sentir a través del ÉL. ¿Cómo puede conseguirse esto sin la comprensión del sentimiento de Amor Universal? Por supuesto el Adeptado no está dentro del fácil alcance de todos. Por otra parte, el Ocultismo no acuerda ningún lugar o localidad desagradable para aquellos que no siguen sus dogmas. Este sólo reconoce una evolución cada vez más y más elevado acorde con la cadena de causación obrando bajo el impulso de la Ley Inmutable de la Naturaleza. El artículo sobre “Estudio Oculto” en el último número da la necesaria explicación sobre este punto. Es doloroso para mí encontrar que precisamente la misma cosa que intenté señalar en aquel artículo como perjudicial en sus resultados, es nuevamente postulada como un atributo deseable o unido con la verdadera Contemplación. Le pediría a mi corresponsal que lea nuevamente el mismo artículo, con estos comentarios adicionales, antes de pensar en la necesidad de alguna postura peculiar o particular para el propósito de la Contemplación. Yo, al menos, soy incapaz de indicar alguna postura específica para el tipo de Contemplación incesante que recomiendo.
CONTEMPLACIÓN III [Contemplation, The Theosophist, Vol. V, agosto 1884, págs. 267-268]
A pesar del artículo sobre este tema en The Theosophist de febrero, muchos de sus lectores aún parecen imaginar que la “Contemplación” es una forma peculiar de mirar fijamente penetrantemente algo, cuyo proceso, cuando sea experimentado una cierta cantidad de horas cada día, dará poderes psicológicos. Este malentendido se debe aparentemente al hecho de que se ha perdido de vista el principal punto discutido. En lugar de darse cuenta de que hay solo una idea principal que se quiere transmitir con dicho artículo, argumentando esa idea a través de muchas de sus fases, parece imaginarse que casi cada frase expresa una idea completamente distinta. Sería entonces interesante o provechoso volver al asunto y exponer la misma idea desde otro punto de vista y, de ser posible, bajo una luz más clara. Primeramente, debe tenerse en mente que el escritor del artículo no quiso, en absoluto, significar que la palabra “contemplación” implica el acto de mirar fijamente. Si se hubiera usado esta última expresión, entonces sí sería esa la idea. “El Diccionario Imperial de la Lengua Inglesa” (1883), define la palabra contemplación de este modo:
(1) El acto de la mente de considerar con atención; meditación; estudio; atención continua de la mente sobre un tema particular. Específicamente.
(2) Meditación Sagrada; atención a las cosas sagradas. El Diccionario de Webster revisado da también el mismo significado. Así, encontramos que la Contemplación es “la atención continua de la mente en un tema en particular”, y, en lo religioso, es “la atención a las cosas sagradas”. Es por lo tanto difícil imaginar cómo la idea de mirar fijamente o penetrantemente ha llegado a asociarse con la palabra contemplación, a menos que ello se deba al hecho de que generalmente así ocurre, cuando alguien está profundamente absorto en el pensamiento, aparentemente parece estar mirando fijamente o penetrantemente algo en el espacio vacío. Pero este mirar fijo es el efecto del acto de la Contemplación. Y, como sucede por lo general, también en este caso el efecto parece confundirse con la causa. ¡Dado que la actitud de mirar fijamente sigue al acto de la Contemplación, se asume inmediatamente que mirar fijamente es la causa que produce la contemplación! Teniendo esto bien presente, veamos ahora qué tipo de Contemplación (o meditación) recomienda “El Elixir de Vida” para los aspirantes al conocimiento oculto. Dice así:
Razonando de lo conocido a lo desconocido, debe la meditación ser practicada y estimulada. Es decir, la meditación de un chela debe estar constituida por “el razonamiento de lo conocido a lo desconocido”. Lo “conocido” es el mundo fenomenal, cognoscible por medio de nuestros cinco sentidos. Y todo lo que vemos en este mundo manifestado son los efectos, cuyas causas han de buscarse en lo noumenal, lo inmanifestado, el “mundo desconocido”; esto debe llevarse a cabo por medio de la meditación, es decir, por una atención continua sobre el asunto.
El Ocultismo no depende de un solo método, sino que emplea ambos, el deductivo y el inductivo. El estudiante debe aprender primero los axiomas generales. Por el momento, él, por supuesto, tendrá que tomarlos como hipótesis, si así prefiere él llamarlos. O como “El Elixir de Vida” lo expresa: Todo lo que tenemos que decir es que si Ud. está ansioso de beber del “Elixir de Vida” y vivir cerca del millar de años, Ud. debe tomar nuestra palabra sobre esta cuestión al presente, y proceder sobre la hipótesis. Ya que la Ciencia Esotérica no da ni la más mínima esperanza posible de que el fin deseado sea jamás alcanzado de cualquier otra manera; mientras que la ciencia moderna, o la llamada ciencia exacta se ríe de ello. Estos axiomas han sido suficientemente delineados en los artículos sobre “El Elixir de Vida” y varios otros que tratan sobre Ocultismo, en los diferentes números de The Theosophist. Lo que el estudiante tiene que hacer en principio es comprender estos axiomas, y, empleando el método deductivo, proceder de Universales a particulares. Él tiene que razonar entonces de “lo conocido a lo desconocido”, y ver si el método inductivo de proceder de lo particular a lo Universal es compatible con esos axiomas. Este proceso constituye la etapa primaria de la verdadera Contemplación. Primero el estudiante debe aprehender el tema intelectualmente antes de que pueda esperar alcanzar sus aspiraciones. Cuando esto se logra, entonces viene la próxima etapa de la meditación, que es “el anhelo inefable del Hombre Interno de ‘ir hacia lo infinito’”. Antes de que un anhelo de esta naturaleza pueda ser dirigido adecuadamente, la meta a alcanzar, debe determinarse en las etapas previas. La etapa superior, de hecho, consiste en comprobar en forma práctica lo que los primeros pasos han colocado en nuestra comprensión.
En resumen, la Contemplación, en su sentido verdadero, es reconocer la verdad del refrán de Eliphas Levi: Creer sin saber es debilidad; creer, porque uno sabe, es Poder. O, en otras palabras, ver que “el conocimiento es Poder”.
“El Elixir de Vida” no sólo da los pasos preliminares en la escala de la Contemplación, sino que también le dice al lector cómo alcanzar las más altas concepciones. Remonta, mediante el proceso de la Contemplación por así decirlo, la relación del hombre, “lo conocido”, lo manifestado, el fenómeno, con “lo desconocido”, lo Inmanifestado, el Noúmeno. Le muestra al estudiante qué ideal debería contemplar y cómo elevarse hacia este. Coloca frente a él la naturaleza de las capacidades internas del hombre y cómo desarrollarlas. Para un lector superficial, esto puede verse, quizás, como la cumbre del egoísmo. La Reflexión o Contemplación, sin embargo, resultará ser lo contrario. Ya que esta enseña al estudiante que para comprender lo nouménico, debe identificarse a sí mismo con la Naturaleza, en vez de considerarse como un ser aislado, debe aprender a considerarse como una parte del Todo integral puesto que, en el Mundo Inmanifestado, puede percibirse claramente que todo es controlado por la “Ley de Afinidad”, la atracción de uno hacia el otro. Allí, todo es Amor Infinito, entendido en su verdadero sentido. Sería oportuno ahora recapitular lo que ya se ha dicho. Lo primero que hay que hacer es estudiar los axiomas del Ocultismo y trabajar sobre ellos por los métodos deductivo e inductivo, que es la verdadera Contemplación. Para dirigir esto hacia un propósito útil, lo que es teóricamente entendido debe ser comprendido en forma práctica. Es de esperar que esta explicación pueda hacer más claro el significado del primer artículo sobre este asunto.
UN CASO DE OBSESIÓN
H.P. BLAVATSKY
Recibimos la carta de un médico inglés en la que nos detalla los pormenores del sufrimiento de un paciente víctima de una posesión. Extraemos algunos párrafos: “Me tomo la libertad de dirigirme a usted por la causa de la humanidad, con la intención de despertar su interés y obtener toda la ayuda que pueda proporcionar en un caso de “control”. Usted comprenderá que este caballero, por haber asistido a unas pocas sesiones con el propósito de presenciar “materializaciones”, está siendo un médium contra su deseo.
Desde entonces ha estado más o menos sujeto a una serie de persecuciones por parte del espíritu “controlador” y, a pesar de todos sus esfuerzos por alejar la influencia, ha llegado a sufrir de muchísimas maneras y bajo circunstancias sumamente molestas y agraviantes, penosas y vergonzosas, especialmente al haber sido forzados sus pensamientos hada canales prohibidos sin causa externa presente, anulando las funciones corporales, incluso motivado a morder su lengua y carrillos mientras come, etc., y estando sujeto a todo tipo de nimias irritaciones que sirven como medio para que el “control ” (desconocido) sostenga y establezca el contacto. Los detalles en sus rasgos distintivos son tales que no se los puedo relatar; pero si usted conociera algún medio para desviar la influencia, y si de alguna manera fuese necesario ser más explícito en mi descripción, le enviaría toda la información que poseo”.
En la India se conoce tan poco la última y asombrosa fase de los fenómenos mediumnísticos occidentales, –“la materialización”–, que se hacen necesarias unas palabras explicativas para comprender este caso. Brevemente diremos entonces, que durante varios años se han visto en presencia de ciertos médiums en América y Europa, –frecuentemente bajo buenas condiciones de prueba–, apariciones de muertos que desde todos los puntos de vista parecen seres humanos vivos. Estos caminan, escriben mensajes a los amigos presentes y ausentes, hablan de forma audible en las lenguas que les eran familiares cuando estaban vivos, aun cuando el médium prueba desconocerlas, y visten las ropas que llevaban cuando estaban vivos. Es cierto que han sido detectados muchos casos de personificación fraudulenta de los muertos; algunas veces presuntos médiums han engañado a los crédulos durante años; y otros, verdaderos médiums cuyos poderes psíquicos al parecer han sido probados fuera de toda duda,“fueron atrapados” posteriormente haciendo trucos en alguna mala hora subyugados bien por el amor al dinero o la notoriedad. Sin embargo, aun teniendo todo esto en cuenta, hay un residuo de casos reales de materialización, y casos en que los retratos de personas muertas se hacen visibles, tangibles o audibles. Estos fenómenos maravillosos han sido considerados de diversos modos por los investigadores. La mayoría de los espiritistas han visto en ellos las pruebas más preciosas de la supervivencia del alma; mientras que los esoteristas, conocedores de las opiniones de los antiguos teurgistas, y de los aún más antiguos filósofos arios, los han considerado, a lo más, como erróneos engaños de los sentidos, cargados de peligro para las naturalezas físicas y morales tanto del médium, como del espectador, sobre todo si resulta ser susceptible a ciertas influencias psíquicas. Estos estudiantes del Ocultismo se han dado cuenta que a través de las materializaciones han arruinado los médiums demasiadas veces su salud, agotando sus facultades y hundiéndose moralmente. Los esoteristas han advertido al público aficionado al espiritismo, una y otra vez, que el mediumnismo es un don sumamente peligroso y sólo tolerable bajo grandes precauciones. Y por esto han recibido muchos improperios y pocos agradecimientos. Con todo, debe cumplirse el propio deber a toda costa, y el caso que tenemos ahora ante nosotros proporciona un texto valioso para dar, una vez más, un consejo amistoso.
No necesitamos detenernos a discutir la cuestión de, si las llamadas formas materializadas arriba descritas son o no son las de los difuntos a los que se parecen. Esto puede reservarse hasta que se entiendan mejor los últimos hechos de la ciencia psíquica oriental. Ni tampoco necesitamos discutir la existencia de auténticas materializaciones. Las experiencias londinenses de William Crookes, miembro de la Royal Society y las americanas del Coronel Olcott, ambas tan conocidas y de carácter tan convincente, nos dan una base real suficiente para sostenerlo. Asumimos la realidad de las materializaciones y tomamos el ejemplo citado por el médico inglés como un caso a diagnosticar.
El paciente es calificado como “estando bajo control” desde que concurrió a “círculos” donde se realizaban materializaciones, y como habiéndose convertido en el esclavo-enlace de algún poder maligno que, a pesar de su resistencia, le fuerza a decir y hacer cosas penosas e incluso repugnantes.¿Por qué sucede esto? ¿Cómo puede obligarse a un hombre a actuar contra su voluntad? ¿Qué es la obsesión? Son tres breves cuestiones, pero sumamente difíciles de explicar para un público no iniciado. Sólo aquel que ha sondeado las profundidades de la filosofía hindú puede comprender bien las leyes de la obsesión. La única pista que posee Occidente del secreto está en esa ciencia sumamente benéfica: el Magnetismo o Mesmerismo. Este enseña la existencia de un fluido vital dentro y alrededor del ser humano, el hecho de las diferentes polaridades humanas, y la posibilidad de que una persona pueda proyectar este fluido o esta fuerza a voluntad hacia y sobre otra persona diferentemente polarizada. La teoría del Barón Reichenbach sobre la fuerza ódica u odílica nos muestra la existencia del mismo fluido en los reinos mineral y vegetal así como animal. Y, para completar la cadena de evidencias, el descubrimiento de la facultad psicométrica 1 en el hombre, realizado por Buchanan, nos permite probar que el hombre ejerce una influencia sutil sobre la casa e incluso la localidad en que vive, sobre el papel en que escribe, sobre la ropa que viste, sobre la porción de Éter Universal (el Akása 2 ario) en que existe, sobre todo objeto con el que entra en contacto, y ésta es una influencia permanente, perceptible incluso desde la más remota Antigüedad, tiempos en los que el hombre conocía y usaba esta influencia. En una palabra, podemos decir que los descubrimientos de la ciencia occidental confirman plenamente las sugerencias lanzadas por los sabios griegos y las teorías más definidas de ciertos filósofos hindúes.
Hindúes y budistas coinciden en creer que son materiales los pensamientos y los actos, que estos sobreviven, que los deseos malos y buenos de un hombre lo envuelven en un mundo de su propia creación, que estos deseos y pensamientos toman formas que se hacen reales para él después de la muerte, y que no puede alcanzarse el Moksha (según los hindúes), y el Nirvana (según los budistas), hasta que el alma desencarnada haya pasado completamente a través de este mundo de sombras de los pensamientos obsesivos y se haya despojado hasta de su última mancha terrenal. El avance de los descubrimientos occidentales en esta dirección ha sido y debe ser muy gradual. Desde los fenómenos de la materia burda hasta los de la más sublimada, y desde allí hasta los misterios del espíritu, va el duro y áspero sendero al que nos obligan los “preceptos” de Aristóteles. La ciencia occidental descubrió primero que el aliento expirado está cargado de ácido carbónico y que este, en exceso, es fatal para la vida humana; luego, que ciertas enfermedades peligrosas pasan de una persona a otra por medio de los esporos lanzados al aire por el cuerpo enfermo; luego, que el hombre proyecta sobre cualquier cuerpo y cualquier cosa que encuentre un aura magnética, muy peculiar de él; y finalmente se postula ahora la perturbación física que se da en el Éter durante el proceso de la evolución del pensamiento. Otro paso adelante será el darse cuenta del mágico poder creativo de la mente humana, y del hecho de que las “infecciones” morales son tan transmisibles como las físicas. Se comprenderá entonces que la “influencia” de malas compañías implicará un magnetismo personal degradante, siendo más sutil que las impresiones que se transmiten al ojo o al oído por la vista o por la audición de una compañía viciosa. Estas últimas impresiones se pueden repeler evitando resueltamente ver u oír lo que es malo; pero lo primero envuelve al hombre sensitivo y penetra su mismo ser, si no se detiene donde el veneno moral está flotando en el aire. Las obras, El Magnetismo Animal de Gregory, Investigaciones de Reichenbach, y El Alma de las Cosas de Deton explican al investigador occidental con toda claridad gran parte de esto, aunque ninguno de los autores relaciona su rama favorita de la ciencia con el tronco paterno de todas ellas: la Psicología Hindú.
Volviendo al caso presente, vemos a un hombre altamente susceptible a las impresiones magnéticas, ignorante de la naturaleza de las “materializaciones” –y por ello, incapaz de protegerse a sí mismo contra las malas influencias–, llevado a relacionarse con círculos promiscuos, donde el médium impresionable ha sido largo tiempo núcleo inconsciente del magnetismo negativo, encontrándose saturado por las emanaciones de los supervivientes pensamientos y deseos de aquellos que están vivos y muertos. Como clara exposición de este tema de las almas atadas a la tierra o Pisâchas 3, remitimos al lector a un interesante artículo del Juez Gadgil de Baroda, titulado Ideas Hindúes acerca de las Comunicaciones con los Muertos.
“Se considera –dice el autor– que al encontrarse el alma en este estado, privada de los medios de disfrute de los placeres sensuales a través de su propio cuerpo físico, se encuentra perpetuamente atormentada por el hambre, el apetito y por otros deseos corporales, y sólo puede obtener placer experimentando por medio de otro, entrando en los cuerpos físicos de los demás, o absorbiendo las esencias más sutiles de las libaciones y oblaciones ofrecidas en su propio provecho”.
¿Qué hay de sorprendente en el hecho de que un hombre de temperamento susceptible y polarizado negativamente, absorba el insidioso veneno tan rápidamente como la cal viva la humedad, hasta que se satura de él cuando es llevado repentinamente dentro de la corriente de emanaciones sucias de alguna persona viciosa, quizás viva aún, o quizás muerta? De este modo absorberá un cuerpo sensible el virus de la viruela, del cólera o del tifus, y bastará traer esto a la memoria para apreciar la analogía que la Ciencia Oculta afirma como cierta.
Cerca de la superficie de la Tierra pende sobre nosotros, por usar un símil adecuado, una vaporosa niebla moral, compuesta de las exhalaciones no dispersas de los vicios y las pasiones humanas. Esta niebla penetra a los “sensibles ” hasta el mismo centro de su alma; su yo psíquico la absorbe como la esponja absorbe el agua, o como la leche fresca a los
tóxicos en el cuerpo. Entumece su sentido moral, llama a la actividad a sus instintos más bajos, subyuga sus buenos propósitos. Así cómo los vapores de una bodega de vino atolondran el cerebro, o la humedad sofocante de una mina ahoga la respiración, de esta misma manera lleva la pesada nube de influencias morales al “sensitivo” más allá de los límites del autocontrol y éste se convierte en “obseso”, como nuestro paciente inglés.
¿Qué remedio debemos aconsejar contra ello? ¿No lo indica nuestro mismo diagnóstico? El sensitivo debe destruir su susceptibilidad; debe cambiar la polaridad negativa en positiva; debe tornarse activo en vez de pasivo. Podrá ser ayudado por un magnetizador que comprenda la naturaleza de la obsesión, y que sea moralmente puro y físicamente sano; deberá ser un magnetizador poderoso, un hombre de imponente fuerza de voluntad. Pero la lucha por la libertad tendrá que ser librada, después de todo, por el paciente mismo. Su poder de voluntad deberá imponerse. Tendrá que expulsar el veneno de sí, centímetro a centímetro deberá ganar el terreno perdido. Debe darse cuenta que se trata de una cuestión de vida o muerte, de salvación o ruina, y que tendrá que afanarse por la victoria como alguien que hace un último y heroico esfuerzo salvar su vida. Su dieta deberá ser lo más simple; no deberá comer alimento animal, ni usar ningún estimulante; deberá alejarse de las compañías en que exista la más mínima posibilidad de que provoquen pensamientos impuros. Deberá estar solo lo menos posible, pero sus compañías deberán ser cuidadosamente elegidas. Tendrá que hacer ejercicio y estar mucho tiempo al aire libre; usar fuego de leña y no de carbón. Deberá afrontar cualquier indicio de que aún está obrando la mala influencia en él como un desafío, para controlar sus pensamientos e impulsarle a meditar sobre temas elevados, puros y espirituales, bajo cualquier circunstancia y con la determinación de sufrir cualquier cosa antes que rendirse. Si este hombre puede infundirse de tal espíritu, y si su médico puede asegurarle la benevolente ayuda de un fuerte y sano magnetizador de carácter puro, podrá ser salvado. Un caso similar a éste, sólo que el paciente era una señora, llegó a nuestro conocimiento en América; se dio el mismo consejo arriba mencionado y seguido por la enferma fue expulsado el “demonio” obsesivo, que se ha mantenido fuera desde entonces.
NOTAS
1 Habilidad que tiene el hombre cuando entra en contacto con un objeto para descubrir características de ese objeto o de una persona conectada con el objeto.
2 Ver Glosario Teosófico.
3 Ver Glosario Teosófico.
UNA EDUCACION TOTAL- Las escuelas deben cultivar la totalidad del ser humano
Jiddu KRISHNAMURTI ( 1895- 1986)
1 de septiembre de 1978
La sociedad, nuestra cultura, exige que el estudiante se oriente de tal manera que pueda asegurarse en su futuro un trabajo y una seguridad material. Esta ha sido la exigencia constante de todas las sociedades, la carrera primero, y todo lo demás después, es decir, el dinero primero, y las complejidades de nuestra vida cotidiana después.
Estamos tratando de revertir esta situación. Estamos tratando de invertir este proceso. Intentamos invertir este proceso, porque el dinero, por sí solo, no puede hacer feliz al hombre. Cuando el dinero se convierte en la preocupación dominante de la vida, crea un desequilibrio en nuestra actividad diaria. Así que me gustaría pedir a todos los educadores, que entiendan realmente esto y vean la importancia que tiene. Si el educador comprende su importancia, y le ha dado el lugar que le corresponde en su propia vida, entonces puede ayudar al estudiante, que se ve obligado por sus padres, y por la sociedad, a considerar la carrera como lo más importante.
Por eso quiero insistir en este punto y asegurarme de que en todo momento hay una forma de vida en estas escuelas que cultiva al ser humano en su totalidad.
Nuestra educación consiste, en gran medida, en adquirir conocimientos, lo que nos hace cada vez más mecánicos; nuestra mente se atasca en la rutina, ya sea adquiriendo conocimientos científicos, filosóficos, religiosos, comerciales o tecnológicos.
Nuestro estilo de vida, en casa y fuera de ella, y nuestra especialización en una determinada profesión, hacen que nuestra mente sea cada vez más estrecha, limitada e incompleta. Todo esto lleva a una forma de vida mecánica, a una estandarización de las mentes, y así, poco a poco, el Estado, incluso un Estado democrático, nos dicta lo que debemos ser. Por supuesto, muchas personas reflexivas son conscientes de ello, pero, desgraciadamente, parecen aceptarlo, y vivir con ello. Por lo tanto, se ha convertido en un peligro para la libertad.
La libertad es un tema muy complejo, y para entender su complejidad es necesario desarrollar la mente y el espíritu. Naturalmente, cada persona dará una definición diferente de lo que entiende por desarrollo del espíritu humano; una definición diferente, dependiendo de su cultura, su educación, su experiencia, sus supersticiones religiosas. En otras palabras, sus condicionamientos.
No se trata de opiniones o prejuicios, sino de intentar comprender, más allá de las palabras, las implicaciones y consecuencias de la realización del espíritu. Esta plenitud es el cultivo, y el pleno desarrollo de nuestra mente, corazón y bienestar físico, lo que significa vivir en completa armonía, en la que no hay oposición, ni contradicción entre estos elementos.
La mente sólo puede florecer cuando existe una percepción clara, objetiva, impersonal y sin restricciones. No se trata de qué pensar, sino de cómo pensar con claridad.
Durante siglos, la propaganda, la publicidad, y todos los medios, nos han inducido a saber «qué pensar».
En general, la educación moderna consiste en esto, y no en examinar toda la actividad completa del pensamiento.
El florecimiento espiritual requiere libertad, pues, como las plantas, necesita la libertad para poder crecer.
En cada comunicacion, a lo largo del año, trataremos del despertar del corazón, que no es ni sentimental, ni romántico, ni imaginario, sino que depende de la bondad, que nace del afecto y del amor; trataremos de la educación del cuerpo, de la dieta correcta, y de los ejercicios adecuados, que nos darán una profunda sensibilidad. Cuando estos tres elementos, mente, corazón y cuerpo, están en completa armonía, entonces la realización, el florecimiento, se produce de forma natural, fácil y perfecta.
Esta es nuestra tarea y responsabilidad como educadores, resultando de ello que, la enseñanza es la más noble de las profesiónes.
La educación auténtica consiste en enseñar a pensar, y no, en qué pensar.
Con nuestro agradecimiento, y el beneplácito des Cahiers sur Education et Transmission des Savoirs, OST, France.
Una Observación Sobre la «Memoria»
H.P. BLAVATSKY
(A Note on “Memory”, Lucifer, October 1891) [Artículo por H. P. Blavatsky]
Ningún evento, ninguna manifestación, a pesar de lo rápido o lento que sea, jamás puede borrarse del archivo Skándico de la vida de un ser humano. No existe la más diminuta sensación, la acción más superficial, el impulso, el pensamiento y la impresión que pueda desaparecer del Universo o en éste. Podemos pensar que nuestra memoria no la ha grabado y nuestra conciencia no la ha percibido, sin embargo se inscribirá en las tablillas de la luz astral. La memoria personal es una ficción del fisiólogo. En nuestro cerebro hay células que reciben y transmiten sensaciones e impresiones y, una vez llevado a cabo tal proceso, su misión ha sido realizada. Estas células del presunto «órgano de la memoria,» son los receptores y los transmisores de todas las imágenes e impresiones del pasado, pero no son sus conservadores. Bajo varias condiciones y estímulos pueden recibir de nuevo e instantáneamente, el reflejo de estas imágenes astrales, que llamamos memoria, recuerdo y remembranza, sin embargo no pueden preservarlas. Cuando decimos que uno ha perdido su memoria o que ésta se ha debilitado, es simplemente una manera de hablar. Sólo nuestras células de la memoria están sujetas a la debilidad o a la destrucción. El vidrio de la ventana nos permite ver el sol, la luna, las estrellas y todos los objetos externos claramente, pero si lo rajamos, todas las imágenes serán distorsionadas. Si lo rompemos, sustituyéndolo con una tabla de madera o si bajamos las cortinas, las imágenes permanecerán fuera del alcance de nuestra vista. Pero, ¿podríamos decir, que todas las imágenes: el sol, la luna y las estrellas han desaparecido a causa de esto cuando, al reparar la ventana con un nuevo vidrio, serán reflejadas nuevamente en el cuarto? Existen casos de demencia que han durado por meses y años y se enumeran también ejemplos de largos días de fiebre durante los cuales todo lo que se hizo y se dijo fue inconscientemente. Sin embargo, cuando el paciente se recupera, ocasionalmente recuerda sus palabras y sus acciones completas. El pensamiento inconsciente es un fenómeno, en este plano, que envuelve sólo a la mente personal. Pero la Memoria Universal conserva todo movimiento, la ola y el sentimiento más diminuto que ondula la superficie de la naturaleza diferenciada del ser humano o del Universo.
UNA PUBLICACION POSTUMA
H.P. BLAVATSKY
Editado originalmente en “The Theosophist” de Julio 1881
Nos llena de ilusión poder presentar a nuestros lectores, el primero de una serie de escritos inéditos del difunto Eliphas Levi (Abate Louis Constant), uno de los grandes maestros occidentales de las ciencias ocultas de nuestro siglo.
Era un ex sacerdote católico que las autoridades eclesiásticas romanas expulsaron, porque no toleran ninguna creencia en Dios, en el Diablo o en la Ciencia que trascienda el angosto círculo de su dogma circunscrito y que maldicen toda alma aplastadora de credo, la cual logra cortar este lazo mental. «Al aumentar el conocimiento, la fe disminuye proporcionalmente, motivo por el cual, los que saben más, siempre creen menos», dijo Carlyle. Eliphas Levi tenía un vasto conocimiento, más amplio que los pocos privilegiados, hasta entre los místicos más grandes de la Europa moderna; por eso la multitud ignorante lo detractó. Fue el autor de estas palabras ominosas: «El descubrimiento de los grandes secretos de la verdadera religión y de la ciencia primitiva de los magos, que revelan al mundo la unidad del dogma universal, aniquilará el fanatismo, explicando y mostrando la razón científica de cada milagro»; así, este párrafo, selló su destino. El fanatismo religioso lo persiguió por no creer en el milagro «divino»; el materialismo empedernido por usar la palabra «milagro» y «prodigio» y la ciencia dogmática por tratar de explicar lo que ésta aun no podía aclarar y en que, entonces, no creía. El autor de «El Dogma y el Ritual de la Alta Magia», «La Ciencia de los Espíritus» y «La Clave de los Grandes Misterios», murió en la indigencia, análogamente a sus famosos antecesores en las artes ocultas: Cornelio Agripa, Paracelso y muchos más. De entre todas las partes del mundo, Europa es la que lapida sus verdaderos profetas de forma más cruel, mientras los falsos la cabestrean de manera más exitosa.
Europa está dispuesta a postrarse frente a cada ídolo, siempre que alabe sus hipótesis preconcebidas favoritas, enfatizando y proclamando, sonoramente, su inteligencia superior. La Europa cristiana es capaz de creer en los milagros divinos y demoniacos y en la infalibilidad de un libro, que ella misma condenó, pletórico de leyendas antiguas y desacreditadas. La Europa espiritista caerá en arrobamiento ante un Eidolon (fantasma humano) de un médium, cuando no es una sábana o una máscara torpe, permaneciendo firmemente convencida de la realidad de la aparición de los espectros y los espiritus de los muertos. La Europa científica escarnecerá a los cristianos y a los espiritistas, destruyendo todo. sin edificar nada, limitándose a preparar arsenales de materIales con los cuales no sabe, en la mayoría de los casos, qué hacer con ellos y cuya naturaleza interna es aun un misterio para ella. Entonces, estas tres Europas, que sólo concuerdan en estar en desacuerdo, combinarán sus esfuerzos para degradar una ciencia venerable y la antigua sabiduría, la única ciencia capaz de hacer la religión científica y la ciencia religiosa y disipar, de la Inteligencia humana, las densas telarañas de la Altivez y la Superstición.
El siguiente artículo nos lo facilitó un miembro estimado de la Sociedad Teosófica y discípulo de Eliphas Levi; el cual, habiendo perdido un amigo querido que se había suicidado, quiso que el gran maestro de la ciencia oculta expusiera sus ideas sobre el estado del alma del felo-de-se (suicida). El cumplió con el pedido y, con el cortés permiso de su discípulo, nos preparamos a traducir ya publicar el manuscrito. Estamos siempre dispuestos a dar una respetuosa atención a la enseñanza de un Cabalista tan erudito, aunque, personalmente, distamos mucho de concordar con todas sus opiniones: ya que, habiendo sido un sacerdote, jamás pudo liberarse, hasta su llltimo día, de ciertas ideas teológicas preconcebidas. Análogamente a Agripa y, hasta cierto punto, a Paracelso, el Abate Constant puede definirse un Cabalista bíblico o cristiano, aunque, desde su punto de vista, Cristo era más un ideal que un Hombre-Dios vivo o un personaje histórico. Si Moisés y el Cristo verdaderamente existieron, según él eran iniciados humanos en los misterios arcanos. Jesús era el tipo de la humanidad regenerada, el principio divino que se manifiesta bajo una forma humana sólo para probar la divinidad del género humano.
Eliphas Levi critica enfáticamente el misticismo de la iglesia oficial, que trata de absorber lo humano en la naturaleza divina de Cristo, por lo tanto, Levi es, más que todo, un Cabalista Judío. Aunque estuviéramos dispuestos a alterar o a rectificar las enseñanzas de este gran maestro de Ocultismo, sería sumamente injusto hacerlo ahora; ya que, no estando más con nosotros, no podría defenderse ni explicar su posición. Dejamos la ínfima tarea de patear a los muertos y a los leones murientes, a los burros, que son los difamadores voluntarios de todas las reputaciones atacadas. Por lo tanto, aunque no concordemos con todos sus puntos de vista, damos nuestra aquiescencia al veredicto del mundo letrado, según el cual Eliphas Levi era uno de los escritores más hábiles, eruditos e interesantes, sobre estos temas tan recónditos.
EL ESTADO DESPUES DE LA MUERTE DE UN SUICIDA
POR ELIPHAS LEVI (EXTRACTO DE UNA CARTA INEDITA)
Entre las acciones pecaminosas, la muerte voluntaria es la más irredimible; siendo, también, el crimen inexcusable, debido al esfuerzo meticuloso que se necesita para cumplirlo. El suicidio es el resultado de la debilidad que, al mismo tiempo, exige una gran fuerza mental. Puede ser inspirado por la devoción y también por el egoísmo; pero, a menudo, procede de la ignorancia. Si los seres humanos supieran qué clase de solidaridad los vincula mutuamente; ya que viven en los demás, así como los otros, viven en ellos, se regocijarían, en lugar de quejarse, en descubrir que en su vida se les depara una cantidad doble de sufrimiento; porque, conscientes de la ley inmutable del equilibrio y de la armonía universales, se percatarían de la cantidad doble de felicidad que, también, les corresponde. Por lo tanto, estarían menos dispuestos a renunciar al precio del trabajo, bajo el pretexto que es demasiado duro. Siento sincera lástima por su desdichado amigo, aunque estas palabras aliviadoras deberían dirigirse a él ya todos los suicidas: «Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen.»
Se me pregunta qué se puede hacer para auxiliar a esta alma doliente. Es cierto que jamás le aconsejaré a usted, acudir a la iglesia para su consuelo, la cual, si bien no prohibe la esperanza, considera al suicida como uno eternamente despojado de la comunión de los santos y sus leyes rigurosas la obligan a condenarlo para siempre. Usted puede ayudar al pobre desertor de la vida «rezando»; pero esta oración debe ser de acción y no de palabras. Averigue si dejó algo en vilo o si pudiera haber hecho más bien en la vida de lo que hizo y trate de cumplir estas acciones por él y en su nombre. (1) Entregue limosnas en su nombre, sin embargo, hágalo de forma inteligente y delicada; ya que éstas fructifican sólo si usted ayuda a los minusválidos y a los ancianos, los que no pueden trabajar. Además, el dinero dedicado a la caridad debería servir como estímulo para el trabajo sin que favorezca la desidia. Si esta alma desgraciada le mueve tanto a compasión y siente una gran simpatía por ella, este sentimiento procede de lo alto y usted se convertirá en la providencia y la luz de esa alma. Podríamos decir que subsistirá de su vida intelectual y moral recibiendo, en la gran oscuridad en la cual se precipitó por su acción, ninguna otra luz que no sea el reflejo de los buenos pensamientos de usted en favor de ella.
Sin embargo, sepa que, al establecer entre su persona y el espíritu sufrido, un vínculo de unión tan especial, se expone al riesgo de sentir el reflejo de un dolor análogo. Puede ser que experimente una gran tristeza; las dudas le asaltarán, haciéndole sentir un gran desaliento. Ese pobre ser que usted adoptó, puede, quizá, causarle la misma agonía que, el niño que está por nacer, hace experimentar a su madre. Este símil es tan exacto, que nuestros antecesores en la sagrada Ciencia (el Ocultismo), han dado el nombre de Embrionamiento a esa filiación de almas dolientes. En mi trabajo: «La Ciencia de los Espíritus» toco este tema; pero, ya que la cuestión le concierne a usted personalmente, trataré de aclarar la idea.
El suicida puede compararse a un loco que, a fin de evitar la labor, corta sus manos y pies, forzando los demás a cumplir con el trabajo para él. Se ha despojado de sus miembros físicos antes de que sus órganos espirituales fueran formados. En tal estado, la vida se le hace imposible; pero lo que es aun más imposible es el aniquilarse prematuramente. Si es tan afortunado de encontrar una persona suficientemente devota que le ofrezca un refugio, él vivirá a través y mediante la vida de ella, no como los vampiros, sino conforme a los embriones, los cuales se alimentan de la sustancia materna sin disminuirla; ya que la naturaleza abastece lo consumido y da mucho a los que gastan una gran cantidad. El niño, en su estado prenatal, está consciente de su existencia y ya manifiesta su voluntad moviéndose de manera independiente sin la dirección de la voluntad de la madre, causándole, hasta, dolor.
El niño no se percata de los pensamientos de la madre y ella desconce los sueños de su prole. Ella está consciente de dos existencias, pero no de dos almas distintas en su interno; ya que son una, en su sentimiento de amor y, el nacimiento del infante, no separa a las almas como acontece con los dos cuerpos; sino que sólo les da, si puedo usar la expresión, una nueva polarización (como los dos extremos de un imán). Lo mismo acontece con la muerte, que es nuestro segundo renacimiento.
La muerte no separa; sino sólo polariza las dos almas cuyo apego terrenal mutuo era sincero. Las almas que se han desenmarañado de sus cadenas terrestres, elevan nuestra alma hacia ellas; en cambio, nuestras almas pueden atraerlas hacia abajo, (2) donde estamos nosotros, mediante un poder parecido al de un imán.
Sin embargo, las almas pecadoras sufren dos clases de torturas. Una: es el resultado de su imperfecto desenredo de los lazos terrenales, que las tienen encadenadas a nuestro planeta; la otra: es la carencia de un «imán celestial» (3), que le corresponde a esas almas que, en un momento de desesperación, han violentamente cercenado la cadena de la vida y, con ello, de su equilibrio. Como consecuencia, deben permanecer en un estado de absoluta impotencia hasta que una generosa alma encarnada quiera, voluntariamente, compartir su magnetismo y su vida; ayudándoles, en el tiempo, a entrar de nuevo en la corriente de la vida universal, proveyéndoles la polarización necesaria.
Usted sabe lo que esa palabra quiere decir, la tomé prestada de la astronomía y de la ciencia física. Las estrellas tienen polos opuestos y análogos, los cuales determinan la posición de su eje, lo mismo acontece con ímanes naturales y artificiales. La ley de polarización es universal y gobierna tanto el mundo de los espíritus como el de los cuerpos físicos.
NOTAS
(1) La teoría cabalista es la siguiente: un ser humano tiene a su disposición un cierto número de años, días y horas para vivir en la tierra y ni un minuto más del período que el hado le otorga. En cualquier momento en que el Ego se libere, consciente e intencionalmente de su cuerpo, antes de la hora establecida, deberá aun vivir como alma doliente desencamada. El Ego o el alma individual sensible, no puede deshacerse de la atracción terrenal, por eso debe vegetar y sufrir en la tierra, todos los tormentos del infierno mítico. Se convierte en un Espíritu Elementario y cuando suene la hora para la liberación, el alma, no habiendo aprendido nada y habiendo perdido, durante su tortura mental, el recuerdo de lo poco que sabía en la tierra, es violentamente catapultada fuera de la atmósfera terrenal y vaga a la deriva, víctima de la corriente ciega que la obliga en alguna nueva reencarnación que el alma es incapaz de seleccionar, mientras que, si la situación hubiese sido distinta, hubiera podido escoger con la ayuda de sus acciones buenas [ . . . ]
(2) Sería un error extrapolar, de lo antedicho, que Eliphas Levi creía en el llamado Espiritismo. El se burló de la teoría espiritualística y espiritista del retorno en la tierra, en una forma objetiva o materializada, de las almas desencarnadas o espírítus. El enseñó la doctrina cabalística de la intercomunicación subjetiva entre los espíritus encamados y desencarnados y la mutua influencia que estas almas ejercen; por lo tanto, él limita tal influencia a efectos puramente psicológicos y morales, cuya duración es proporcional al período en que el alma pura dormita en su estado transitorio en e1 éter o al que el alma pecaminosa (Espíritu Elementario) está vinculada en las regiones terrenales.
(3) En este caso, imán celestial indica esas «alas» espirituales, (la ausencia de acciones y pensamientos pecaminosos que se supone posean un peso material), la cual es la única capaz de llevar el Alma desencarnada a regiones superiores o mejor dicho, más puras.
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UNA REFLEXIÓN DE ACTUALIDAD – J. Krishnamurti
“Uno debe preguntarse ¿por qué existe, esta división —el ruso, el estadounidense, el británico, el francés, el alemán, y así sucesivamente— por qué existe esta división entre humano y humano, entre raza y raza, cultura y cultura, una serie de ideologías contra otra? ¿Por qué? ¿Por qué existe esta separación? La humanidad ha dividido la Tierra como tuya y mía — ¿por qué? ¿Es acaso que tratamos de encontrar seguridad, autoprotección, en un grupo particular o en una creencia, una fe en particular? Pues las religiones también han dividido a la humanidad, enfrentando a una persona contra otra — los hindúes, los musulmanes, los cristianos, los judíos, y así sucesivamente. El nacionalismo, con su desafortunado patriotismo, es realmente una forma glorificada, una forma ennoblecedora, del tribalismo… Este terrible deseo de identificarse con un grupo, con una bandera, con un ritual religioso, y así sucesivamente, nos da la sensación de que tenemos raíces, que no somos vagabundos sin hogar. Hay el deseo, el impulso, de encontrar nuestras raíces…
Esta es nuestra Tierra, no tuya ni mía ni suya. Estamos destinados a vivir en ella, ayudándonos mutuamente, no destruyéndonos unos a otros. Esto no es un absurdo romántico sino un hecho real. Pero la humanidad ha dividido la Tierra, esperando encontrar felicidad, seguridad, un sentido de confort duradero. Hasta que ocurra un cambio radical y eliminemos todas las nacionalidades, todas las ideologías, todas las divisiones religiosas, y establezcamos una relación global —psicológicamente primero, internamente antes de organizar lo externo— seguiremos teniendo guerras. Si dañas a otros, si matas a otros, ya sea por ira o mediante asesinatos organizados que se llaman guerra, tú, que eres el resto de la humanidad, no un ser humano separado luchando contra el resto de la humanidad, te estás destruyendo a ti mismo”.
J. Krishnamurti
Verdad sin camino
J.KRISHNAMURTI
Yo sostengo que la Verdad es un país sin caminos y no podéis acerca
ros a ella por ningún sendero, cualquiera que sea, por ninguna religión
por ninguna secta. Este es mi punto de vista, que mantengo de manera
absoluta
e incondicional. La Verdad. como carece de limites. como es
incondicionada, inasequible por ningun camino, cualquiera que sea, 16
puede ser organizada. No deberían, pues, formarse organizaciones para
llevar o incitar a los hombres a seguir un sendero particular. Si desde el
principio entendeis esto, veréis hasta que punto es imposible organizal
una creencia. Una creencia es una cuestión puramente individual y nc
podeis ni debéis organizarla. Si lo hacéis, resulta algo muerto, cristali
zado; se convierte en un credo, en una secta, en una religión
, que has
que imponer a los demas. Esto es lo que todo el mundo trata de hacer
La Verdad se estrecha asi v se transforma en un juguete para los debi
les, para aquellos cuyo descontento sólo es momentáneo. La Verdad no
puede rebajarse; es el individuo quien tiene que hacer el esfuerzo para
ascender hasta ella. No podéis traer al valle la cumbre de la montana
Si queréis alcanzar la cumbre teneis que pasar por el valle, trepar por
las escarpas hacia la Verdad; ella no puede rebajarse u organizarse para
vosotros. El interés por las ideas se mantiene principalmente por la:
organizaciones, pero las organizaciones sólo
despiertan un interes
externo. El interés que no nace del amor a la Verdad misma, sino que
se despierta por una organización, no vale nada. La organizacior
convierte en un armazon,
dentro de la cual los miembros se ajustar
convenientemente. Ya no se esfueran en buscar la Verdad o la cumbre
de la montana, sino más bien se labran un nicho a proposito para ellos.
en el que se
colocan o se hacen colocar, pensando que de este modo
la organización los conducirá a la Verdad.
J. Krishnamurti. Disolucón de la Orden de la Estrella.
Mayo-Junio 2019
105
VIVIENDO LA TEOSOFÍA MEDIANTE EL SERVICIO PLENO DE COMPASIÓN
VIVIENDO LA TEOSOFÍA MEDIANTE EL SERVICIO PLENO DE COMPASIÓN
NANCY SECREST
Viviendo la Teosofía mediante el Servicio Pleno de Compasión – Nancy Secrest
Nancy Secrest
Vivir la Teosofía requiere que cada día vivamos la Unidad de toda vida– Primer Objeto de la Sociedad Teosófica– mediante la acción compasiva y el servicio altruista.
En un artículo titulado «Reflexión», escrito por David Brooks, actual Secretario Nacional de la Sociedad Teosófica en América, dice que: “En sus escritos, HP Blavatsky, insistía repetidamente en la importancia de la Fraternidad como un principio guía: “solo mediante la Fraternidad, de modo que todos los hombres y mujeres se sientan herman@s y todos practiquen en su vida diaria la verdadera fraternidad y hermandad, es como la solidaridad humana real… pueda llegar a alcanzarse» (La Clave de la Teosofía). Por muy eruditos o instruidos, que podamos llegar a ser en la metafísica de la Teosofía, no podemos olvidar que la verdadera medida de un estudiante de Teosofía se basa no en una actitud intelectual orgullosa y centrada en uno mismo, sino en un corazón abierto y amoroso”.
El Primer Objeto de la Sociedad habla de la actualización de la Fraternidad Universal, pero significa bastante más que eso. Según la Teosofía, la Fraternidad Universal no es meramente un elevado y exaltado ideal, sino que es eternamente un hecho de la Naturaleza por la unidad y divinidad de toda vida. Muchas religiones y filosofías hablan de fraternidad y de ayudar a aquellos menos afortunados que nosotros, pero el significado teosófico habla de la Unidad de toda vida, no solo en un sentido metafórico, sino como una Unidad real. Me gusta pensar en esto, como si cada uno de nosotros fuera una gota en el oceano. Una vez que una gota entra en el océano, se funde con todas las demás gotas en el sentido auténtico de Unidad..
Joy Mills, una prominente instructora Teosófica, conferenciante, y escritora, decía que el foco de nuestra existencia como seres humanos es la autorrealización. Aprender quiénes somos, quiénes realmente somos. Esto es lo que se supone que estamos haciendo aquí. Esto decía, es el punto central de las cartas de los Mahatmas. Blavatsky insistió también en este punto en sus escritos, llamándolo despliegue o desarrollo espiritual. Enseñaba que la autorresponsabilidad, ética y altruismo eran esenciales para el verdadero desarrollo o evolución espiritual
A medida que progresamos por el sendero de la autorrealización, o desarrollo espiritual, despertamos o nos hacemos consciente, de nuestra Naturaleza Buddhica. (Para quiénes son nuevos en la Teosofía, baste con decir que, la naturaleza Buddhica está más allá de los pensamientos, incluso de los del nivel conceptual. Es la sede de la intuición y de todo lo que es universalmente compasivo y noble en nosotros). Con este despertar de la consciencia, la compasión, basada en un sentido de responsabilidad por todos los seres, se convierte en una fuerza impulsora en nuestras vidas, y actuamos cómo actuaría un Bodhisattva, por el bien de todos. «En Teosofía, el término Bodhisattva se emplea para designar un individuo, que ha alcanzado la iluminación y está libre de la rueda de renacimientos, pero elige seguir reencarnando para el bien de todos». (Enciclopedia Teosófica, p.110, TPH, The Philippines, 2006) .En otras palabras, un Bodhisattva sacrifica su propio premio de paso al Nirvana, para ayudar a otros seres sintientes, hasta que todos alcancen la iluminación.
Podemos no ser Bodhisattvas. Pero¿estás familiarizado con la expresión” lo vas a repetir hasta que lo consigas»?. Lo que esto significa es que cada uno de nosotros puede trabajar como si fuéra un Bodhisattva. Todos podemos ayudarnos unos a otros, y a la humanidad en general, desde este mismo instante.
Blavatsky decía, “Quien no practica el altruismo: quien no está preparado para compartir su último bocado con una persona más pobre o más débil que él; el que desprecia o renuncia a ayudar a su hermano, de cualquier raza, nación o credo y dónde y cuándo le encuentre sufriendo, quien hace oídos sordos al grito del sufrimiento humano; el que escucha la calumnia de una persona inocente, sea o no, un hermano en la Teosofía, y no interviene en su defensa, como lo haría por sí mismo, no es un estudiante de Teosofía «. (Lucifer,Vol I,p.169)
Posteriormente, estas palabras, de Annie Besant, unieron el altruismo de Blavatsky, ya un elevado ideal, con el sentido de Unidad, al que se alude en el Primer Objeto de la Sociedad Teosófica, al decir, «El hombre espiritual debe llevar una vida más elevada, que la vida de altruismo. Debe llevar la vida de autoidentificación con todo lo que vive y se mueve. No hay «otro» en este mundo; todos nosotros somos uno. Cada uno constituye una forma separada, pero el Espíritu Uno mueve y vive en todos».
Hemos afirmado qué es nuestra búsqueda de la autorrealización, lo que toca nuestra naturaleza Buddhica y despierta nuestro sentido de compasión.
Así que, ¿Qué es compasión?
Aunque expuesto bajo diversas formas, diversos puntos de vista científicos, psicológicos, y budistas están de acuerdo que la compasión, dicho simplemente, es la respuesta al sufrimiento de los demás, que motiva un deseo de ayudar.
La compasión no es lo mismo que la empatía o el altruismo, aunque los conceptos están relacionados. La empatía hace referencia a nuestra capacidad para comprender y sentir las emociones de otra persona. La compasión surge, cuando esos sentimientos y pensamientos, incluyen el deseo de ayudar. Altruismo, digamos es a menudo una conducta no egoísta, pero no siempre impulsada por los sentimientos de compasión. Los científicos han comenzado a mapear las bases de la compasión. Está investigación ha mostrado que cuando sentimos compasión, el ritmo de nuestro corazón se reduce, segregamos la” hormona de la unión”, oxitocina, y se activan regiones del cerebro, vinculadas a la empatía, disposición a ayudar y se despiertan sentimientos de placer, lo que a menudo resulta en nuestro deseo de aproximarnos, y cuidar o ayudar a otras personas.
Según el punto de vista Budista, la verdadera compasión se basa necesariamente en dar ánimo a los otros. La compasión es la mente motivada por animar a otros seres vivos y desear liberarles de sus sufrimientos.
Ya hemos hablado antes del sendero del Bodhisattva. Quizás no estemos ahí todavía, pero, la mayoría de nosotros, ya sentimos algún grado de compasión, aunque esté polarizado y limitado. Sentimos compasión por el sufrimiento de nuestra familia y nuestros amigos, pero nos es más difícil sentir simpatía para la gente, que nos resulta desagradable o extraña. Podemos sentir compasión por aquellos que están experimentando un gran sufrimiento, pero no por aquellos que disfrutan de buenas condiciones y, especialmente, tampoco por aquellos que podrían tratar de dañarnos a nosotros o a otros. Si queremos realizar genuinamente nuestro potencial para alcanzar la iluminación plena, necesitamos desarrollar la compasión universal, que abarca a todos los seres, sean seres queridos, familia, amigos, extraños o alguien que se dedique a causar daño. La compasión universal procede del nivel Buddhico de nuestro ser y puede cultivarse mediante la meditación.
Otra forma de decir esto es: “Compasión es ver a cada uno como es, y amarlo en cualquier caso». (www.ehkhealing.com)
La compasión comprende todas las mejores cualidades de los seres humanos, cómo compartir, estar dispuesto a dar confort, simpatía, interés y ayuda– todo son manifestaciones de la compasión. También hay que hacer notar que, en la compasión en la persona compasiva, el cuidado y el amor hacia otros tiene sus orígenes en el cuidado y el amor hacia uno mismo. Podemos entender mejor a otros, cuando realmente nos entendemos a nosotros mismos. Sabremos qué es lo mejor para otros, cuando sepamos qué es lo mejor para nosotros mismos. Podremos sentir por otros, cuando sintamos por nosotros mismos. Por tanto, nuestro propio desarrollo espiritual se abre de forma natural hacia el bienestar de los demás, y viceversa
La compasión es la esencia misma de la vida espiritual, y la práctica principal de aquellos que han dedicado sus vidas para alcanzar la iluminación. En el libro, Etapas de la Meditación, el Dalai Lama dice que, «la compasión es esencial en el estado inicial, en el intermedio, y en el estado final final del desarrollo espiritual”. La cuestión que se nos plantea, es ¿”cómo debemos meditar en ello”? Y la respuesta es la siguiente,”debe comenzar el proceso intentando desarrollar amor bondadoso hacia los seres que están sufriendo”.
Amor bondadoso es incondicional, amor inclusivo, un amor con sabiduría. No depende de que uno lo merezca o no. No está restringido a aquellas personas que amamos. Se extiende más allá de lo personal para incluir a todos los seres vivos. No alberga ninguna expectativa de retorno o recompensa. Es el amor ideal, puro, universal, que cada uno de nosotros puede potencialmente desarrollar.
Hemos dicho que la compasión genera en nosotros el deseo de ayudar a otros. Para decirlo de otro modo, la compasión genera el deseo de prestar servicio, de ser útil a los seres que sufren.
¿Qué es el servicio?
HPB decía que, “La Teosofía enseña que el altruismo, el servicio no egoista a la humanidad, vivir únicamente para ayudar y beneficiar a otros, para perseguir el ideal del Bodhisattva, son todos ellos tan importantes para la evolución y desarrollo espiritual, como la meditación y la aspiración a niveles superiores de desarrollo interior en nuestra búsqueda para alcanzar la Unión con nuestro Ser Superior, que es la Vida Una, Divina e Infinita.
Hace algunos años, me entrevistaban sobre el tema del servicio, y, en concreto, me preguntaron: “si alguien le pregunta sobre cómo prestar servicio, ¿qué destacarías?”. “Les diría que crecieran allí donde se encuentran.» En otras palabras, ver dónde estás en la vida y dar prioridad a cualquier cosa, que sea necesaria en su entorno inmediato. No necesitamos hacer grandes cosas para prestar servicio. El servicio a la propia familia es tan importante como el servicio a la nación. También es importante cuidarse de uno mismo en la medida de lo posible, de modo que uno se conserve en buenas condiciones para poder servir a los demás. En el librito “A los Pies del Maestro” se nos dice que cuidemos de nuestro cuerpo, para mantenerlo limpio y hermoso, como si fuera el caballo sobre el que cabalgáramos. Y como nos dicen en las líneas aéreas, “Pónganse las máscaras de oxígeno, en primer lugar, antes de ayudar a otros a hacer lo».
No lleva mucho esfuerzo ser útil/servicial con los demás, a menudo una simple sonrisa puede ser una gran ayuda. Es principalmente una cuestión de actitud, de estar alerta y consciente de la gente o situaciones a nuestro alrededor, en las que podamos ayudar y usar nuestro discernimiento para saber dónde y cómo podemos ser más útiles. También necesitamos conocer y respetar nuestros propios límites. Obviamente,uno no da todo su dinero a la caridad y deja que sus propios hijos pasen hambre, o se mete en situaciones peligrosas que no es capaz de manejar, ni física, ni mental, ni emocionalmente.
La Orden Teosófica de Servicio (OTS), o Voluntariado Teosófico, es un servicio u organización caritativa. Fue fundada por Annie Besant, la segunda presidente de la Sociedad Teosófica en 1908, para poner en práctica el Primer Objeto de la Sociedad Teosófica (ST). Propugna la aplicación a la vida práctica de los principios teosóficos, y es una manera de demostrar y practicar la
Unidad de toda vida. Dar nuestro tiempo, talento, energía, dinero, defensa, y soporte moral a aquellos que lo necesitan. se basa en la compasión y en la aceptación de nuestra responsabilidad hacia aquellos con los que somos Uno. Nuestro eslogan OTS, «una unión de los que aman, al servicio de todo lo que sufre», nos recuerda nuestro compromiso con la Unidad de Toda Vida. Nuestras actividades son muchas y diversas. Incluyen apoyar la educación, la curación, esfuerzos por la paz en el mundo, el bienestar de los animales, y el apoyo emergencias catastróficas. En los últimos siete años, nuestro enfoque internacional ha estado principalmente orientado, a problemas relacionados con la mujer, y la OTS en la India está orientada principalmente a estos temas. En paralelo con este servicio estamos también centrados en promover una educación para los niños, basada en la Teosofía y en recaudar fondos para nuestras escuelas en Filipinas Pakistán y la India.
Nuestro presidente, Tim Boyd, dijo en una ocasión, “la OTS está motivada por el sentido de que todos somos participes de la Vida Una. El sufrimiento y la superación del sufrimiento no están aislados ni son una cuestión regional. Todos los compartimos.”
A medida que pasan los años, me doy cuenta, cada vez más, de que el equilibrio es la clave para el desarrollo espiritual. La triada Teosófica de estudio, meditación, y servicio es un ejemplo de ello. El estudio utiliza nuestra capacidad para razonar y pensar lógicamente. La meditación nos ayuda a conectar con nuestro Yo Superior, lo divino dentro de nosotros, y nos da un respiro frente a un mundo frenético. El Servicio es entonces el fulcrum– el punto de equilibrio. El Servicio es esa parte de la triada, que nos permite demostrar lo divino en el mundo. Mediante el servicio no egoísta, ayudamos a paliar el sufrimiento de la humanidad. Llamamos la atención sobre los males del mundo, y lideramos con el ejemplo, en el esfuerzo para aliviar el sufrimiento y corregir los errores. En el proceso, nos ayudamos a nosotros mismos. Crecemos espiritualmente, a medida que nos hacemos más y más abiertos a ver la unidad de vida allá donde miremos. Así que trabajemos todos y cada uno de nosotros como si fuéramos Bodhisattvas. Todos podemos ayudarnos unos a otros, y a la humanidad en su conjunto, desde este mismo instante. Según el punto de vista budista , la verdadera compasión se basa necesariamente en dar ánimo a los otros cuando la compasión es la mente motivada por animar a otros seres vivos y desearte liberales de sus sufrimientos ..
Vivir la teosofía a través del servicio compasivo
Nancy Secrest
Vivir la Teosofía requiere que pasemos cada día reconociendo la Unidad de toda la vida, inherente al Primer Objeto de la Sociedad Teosófica, a través de la acción compasiva y el servicio desinteresado.
En un artículo titulado «Reflexión» escrito por David Bruce, el actual Secretario Nacional de la Sociedad Teosófica en América, dice que «En sus escritos, H. P. Blavatsky enfatizó repetidamente la importancia de la hermandad como principio rector: ‘Sólo si todos los hombres se convierten en hermanos y todas las mujeres en hermanas, y si todos practican en su vida diaria [negrita y cursiva añadidas] la verdadera hermandad y la verdadera fraternidad, podrá alcanzarse la verdadera solidaridad humana…’ (La Clave de la Teosofía). Por muy eruditos que seamos en la metafísica de la Teosofía, no olvidemos que la verdadera medida de un teósofo no reside en un intelecto orgulloso y egocéntrico, sino en un corazón abierto y amoroso».
El Primer Objetivo de la Sociedad habla de la actualización de la Fraternidad Universal, pero significa aún más que esto. Según la Teosofía, la Fraternidad Universal no es meramente un ideal elevado y sublime, sino que es eternamente un hecho en la Naturaleza debido a la unicidad y divinidad de toda la vida. Muchas religiones y filosofías hablan de la hermandad y de ayudar a los menos afortunados que nosotros, pero el significado teosófico habla de la Unidad de toda la vida, no sólo en un sentido metafórico sino en la Unidad real. Me gusta pensar que cada uno de nosotros es una gota en el océano. Una vez que la gota entra en el océano, se mezcla con todas las demás gotas en el verdadero sentido de la Unidad.
Joy Mills, una prominente maestra teosófica, oradora y escritora, dijo que el foco de nuestra existencia como seres humanos es la autorrealización. Aprender quiénes somos, quiénes somos realmente. Eso es lo que debemos hacer aquí. Esto, dijo, es el punto central de las Cartas de los Mahatmas. Blavatsky también lo señaló en sus escritos, llamándolo desenvolvimiento espiritual. Ella enseñó que la autorresponsabilidad, la ética y el altruismo son esenciales para el verdadero desarrollo espiritual.
A medida que progresamos en el camino de la autorrealización, o del desarrollo espiritual, acabamos despertando, o tomando conciencia, de nuestra naturaleza de Buda. (Si eres nuevo en la Teosofía, basta con decir que la naturaleza buddhi está más allá del pensamiento, incluso en el nivel conceptual. Es la sede de la intuición y de todo lo que es universalmente compasivo y noble dentro de nosotros). Con este despertar o conciencia, la compasión basada en un sentido de responsabilidad por todos los seres se convierte en una fuerza motriz en nuestras vidas, y actuamos como actúa un bodhisattva, por el bien de todos. «En Teosofía el término [bodhisattva] se utiliza para denotar a un individuo que ha alcanzado la iluminación y puede pasar más allá de la ‘rueda del renacimiento’, pero elige reencarnarse por el bien de todos». (Enciclopedia Teosófica, p. 110, TPH, Filipinas, 2006) En otras palabras, un bodhisattva sacrifica su recompensa de transición al Nirvana para ayudar a otros seres sintientes hasta que todos alcancen la iluminación.
Puede que no seamos bodhisattvas. Pero, ¿estás familiarizado con el término «finge hasta que lo consigas»? Lo que significa es que todos nosotros podemos trabajar como si fuéramos bodhisattvas. Todos nosotros podemos ayudarnos unos a otros y a la humanidad en general en este momento.
Blavatsky dijo que, «Aquel que no practica el altruismo: aquel que no está preparado para compartir su último bocado con uno más débil o más pobre que él; aquel que descuida ayudar a su hermano hombre, de cualquier raza, nación o credo, cuando y dondequiera que encuentre sufrimiento, y que hace oídos sordos al grito de la miseria humana; aquel que oye calumniar a una persona inocente, sea un hermano teósofo o no, y no emprende su defensa como emprendería la suya propia – no es teósofo». (Lucifer, Vol. I, p 169)
Más tarde estas palabras, de Annie Besant, unieron el altruismo de Blavatsky, que ya era un ideal elevado, con el sentido de Unidad al que se alude en el Primer Objeto de la Sociedad al decir. «El hombre espiritual debe llevar una vida más elevada que la del altruismo. Debe llevar la vida de la autoidentificación con todo lo que vive y se mueve. No hay «otros» en este mundo; todos somos uno. Cada uno es una forma separada, pero un solo Espíritu se mueve y vive en todos».
Hemos dicho que es nuestra búsqueda de la autorrealización la que toca la naturaleza de Buddhi dentro de nosotros y enciende nuestro sentido de la compasión.
Entonces, ¿qué es la compasión?
Aunque se ha expresado de diferentes maneras, varios puntos de vista, científicos, psicológicos y budistas, coinciden en que la compasión, en pocas palabras, es la respuesta al sufrimiento de los demás que motiva el deseo de ayudar.
La compasión no es lo mismo que la empatía o el altruismo, aunque los conceptos están relacionados. La empatía se refiere a nuestra capacidad de adoptar la perspectiva y sentir las emociones de otra persona. La compasión es cuando esos sentimientos y pensamientos incluyen el deseo de ayudar. El altruismo es un comportamiento bondadoso y desinteresado que a menudo, aunque no siempre, está motivado por sentimientos de compasión. Los científicos han empezado a trazar la base biológica de la compasión. Esta investigación ha demostrado que cuando sentimos compasión, nuestro ritmo cardíaco se ralentiza, segregamos la «hormona del vínculo», la oxitocina, y se iluminan regiones del cerebro vinculadas a la empatía, el cuidado y los sentimientos de placer, lo que a menudo da lugar a que queramos acercarnos y cuidar de otras personas.
Según el punto de vista budista, la verdadera compasión se basa necesariamente en el aprecio por los demás. La compasión es una mente motivada por el aprecio a otros seres vivos y que desea liberarlos de su sufrimiento.
Antes hemos hablado del camino del Bodhisattva. Puede que aún no estemos ahí, pero la mayoría de nosotros ya tenemos algún grado de compasión, aunque sea parcial y limitada. Sentimos compasión por el sufrimiento de nuestros familiares y amigos, pero nos resulta más difícil sentir simpatía por las personas que nos resultan desagradables o por los desconocidos. Podemos sentir compasión por los que sufren mucho, pero no por los que disfrutan de buenas condiciones y, sobre todo, por los que pueden estar intentando hacernos daño a nosotros o a los demás. Si realmente queremos realizar nuestro potencial alcanzando la iluminación plena, necesitamos desarrollar una compasión universal que abarque a todos los seres, ya sean seres queridos, familiares, amigos, extraños o alguien que se dedique a una actividad dañina. La compasión universal se encuentra en el nivel búdico de nuestro ser y puede cultivarse a través de la meditación.
Otra forma de decir esto es: «La compasión es ver a alguien tal como es y amarlo de todos modos». (www.ehkhealing.com)
La compasión comprende todas las mejores cualidades de los seres humanos, como el compartir, la disposición a dar consuelo, la simpatía, la preocupación y el cuidado: todas son manifestaciones de la compasión. También te darás cuenta de que en la persona compasiva, el cuidado y el amor hacia los demás tiene su origen en el cuidado y el amor hacia uno mismo. Podemos comprender mejor a los demás cuando nos comprendemos realmente a nosotros mismos. Sabremos lo que es mejor para los demás cuando sepamos lo que es mejor para nosotros mismos. Podemos sentir por los demás cuando sentimos por nosotros mismos. Por lo tanto, el propio desarrollo espiritual florece de forma natural en la preocupación por el bienestar de los demás, y viceversa.
La compasión es la esencia misma de la vida espiritual y la principal práctica de quienes han dedicado su vida a alcanzar la iluminación. En el libro Etapas de la Meditación, el Dalai Lama afirma que «la compasión es esencial en el estado inicial, en el estado intermedio y en el estado final del desarrollo espiritual». Y se pregunta: «¿Cómo debemos meditar en ella?». La respuesta es: «Debes comenzar el proceso intentando desarrollar la bondad amorosa hacia los seres que están en la miseria».
La bondad amorosa es un amor incondicional e inclusivo, un amor con sabiduría. No depende de si uno lo «merece» o no. No se limita a los que amamos. Se extiende desde lo personal hasta incluir a todos los seres vivos. No alberga expectativas de retorno. Es el amor ideal, puro y universal que todos tienen en potencia.
Hemos dicho que la compasión genera en nosotros el deseo de ayudar a los demás. Para decirlo de otra manera, la compasión genera el deseo de estar al servicio de los seres que sufren.
¿Qué hay del servicio?
HPB dijo que: «La Teosofía enseña que el altruismo, el servicio desinteresado a la humanidad, el vivir únicamente para ayudar y beneficiar a los demás, y la búsqueda del ideal del Bodhisattva, son todos tan importantes para nuestra evolución y desarrollo espiritual como la meditación y la aspiración a niveles más altos de desenvolvimiento interior en nuestra búsqueda para alcanzar la Unión con nuestro Ser Superior, que es UNA Vida Divina Infinita».
Hace unos años me entrevistaron sobre la cuestión del servicio y me preguntaron «si alguien te preguntara cómo servir, ¿qué destacarías?». Respondí que les diría que «crezcan donde están plantados». En otras palabras, miren dónde están en la vida y atiendan primero lo que se necesita en su círculo inmediato. No tenemos que hacer grandes cosas para servir. El servicio a la familia es tan importante como el servicio a la nación. También es importante cuidar de uno mismo, en la medida de lo posible, para estar lo suficientemente en forma como para servir a los demás. En el librito A los pies del Maestro se nos dice que cuidemos nuestro cuerpo, que lo mantengamos limpio y sano, ya que es «el caballo sobre el que cabalgamos». Y, como nos dicen las compañías aéreas, «ponte primero tu propia máscara de oxígeno, antes de ayudar a los demás».
No hace falta mucho esfuerzo para estar al servicio de los demás, a menudo una simple sonrisa puede ser de gran beneficio. Es sobre todo una cuestión de actitud, de estar atentos y conscientes de las personas o situaciones a las que o sobre las que podemos ser de ayuda, y de utilizar nuestro discernimiento para saber cuándo y cómo se puede lograr mejor. También debemos conocer y respetar nuestros propios límites. Obviamente, uno no da todo su dinero a la caridad y deja que sus propios hijos se mueran de hambre, o se mete en situaciones peligrosas que no es capaz de manejar ni física, ni mental ni emocionalmente.
La Orden Teosófica de Servicio (OTS) es una organización de servicio o caritativa. Fue fundada por Annie Besant, la segunda presidenta de la Sociedad Teosófica, en 1908 como una forma de poner en acción el primer objetivo de la Sociedad Teosófica (ST). Fomenta la aplicación práctica de los principios teosóficos y es una forma de demostrar y practicar la unidad de toda la vida. La entrega de nuestro tiempo, talentos, energía, dinero, defensa y apoyo moral a los necesitados se basa en la compasión y en la aceptación de nuestra responsabilidad hacia aquellos con los que somos Uno. Nuestro lema de la OTS, «una unión de los que aman al servicio de todo lo que sufre», nos recuerda nuestro compromiso con la Unidad de toda la vida. Nuestras actividades son muchas y variadas. Incluyen el apoyo a la educación, la curación, los esfuerzos por la paz en el mundo, el bienestar de los animales y la ayuda de emergencia. Durante los últimos años, nuestro principal enfoque internacional ha sido la problemática de la mujer, y la OTS de la India ha convertido recientemente la problemática de la mujer en su principal área de servicio. Mientras este esfuerzo continúa, también nos centramos actualmente en proporcionar una educación de base teosófica para los niños y en la recaudación de fondos para nuestras escuelas en Filipinas, Pakistán y la India.
Nuestro presidente, Tim Boyd, dijo una vez: «La OTS está motivada por el sentido de que todos somos participantes en la Vida Única. El sufrimiento y la superación del sufrimiento no están aislados ni son regionales. Todos lo compartimos».
Cuanto más viejo me hago, más me doy cuenta de que el equilibrio es la clave del crecimiento espiritual. La tríada teosófica de estudio, meditación y servicio lo ejemplifica. El estudio utiliza nuestra capacidad de razonar y pensar lógicamente. La meditación nos ayuda a acceder a nuestro Yo Superior, a lo divino interior, y nos da un respiro del agitado mundo actual. El servicio es el punto de apoyo, el punto de equilibrio. El servicio es la parte de la tríada que nos permite demostrar lo divino en el mundo. A través del servicio desinteresado ayudamos a curar a la humanidad que sufre. Llamamos la atención sobre los males del mundo y predicamos con el ejemplo en el esfuerzo por aliviar el sufrimiento y corregir los errores. En el proceso, nos ayudamos a nosotros mismos. Crecemos espiritualmente a medida que nos abrimos más y más a ver la unidad de la vida dondequiera que miremos. Así que trabajemos cada uno de nosotros como si fuéramos bodhisattvas. Todos podemos ayudarnos entre nosotros y a la humanidad en general en este momento.
