SOCIEDAD
Quienes nos rodean a diario son nuestro campo inmediato de entrenamiento espiritual. Son una excelente oportunidad para que pongamos a prueba y controlemos nuestros pensamientos, nuestras palabras y nuestras acciones.
Los requisitos de este entrenamiento espiritual, según H.P. Blavatsky, son en primer lugar, el olvido del yo personal y en segundo lugar, sincero altruismo.
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