El conocimiento asume la autoridad
No hay movimiento del aprender cuando existe la adquisición de conocimientos; ambas cosas son
incompatibles, contradictorias. El movimiento del aprender implica un estado en el que la mente carece de
experiencia previa almacenada como conocimiento. El conocimiento es algo adquirido, mientras que el aprender es
un movimiento constante que no constituye un proceso aditivo o adquisitivo; por lo tanto, el movimiento del
aprender implica un estado en el que la mente no ejerce autoridad alguna. Todo conocimiento asume la autoridad,
y una mente atrincherada en la autoridad del conocimiento no puede aprender. La mente puede aprender sólo
cuando ha creado por completo el proceso aditivo.
A la mayoría de nosotros le resulta más bien difícil diferenciar entre aprender y adquirir conocimientos. Por
medio de la experiencia, de la lectura, de lo que escucha, la mente acumula conocimiento; es un proceso
adquisitivo, un proceso de sumar a lo que ya conocemos, y desde ese trasfondo de conocimiento funcionamos.
Ahora bien, lo que por lo general llamamos aprender, es este mismo proceso de adquirir información nueva y
agregarla al depósito de conocimientos que ya poseemos […]. Pero yo estoy hablando de algo por completo
diferente. Por aprender, no entiendo agregar a lo que uno ya conoce. Podemos aprender sólo cuando la mente no
está atada al pasado como conocimiento, es decir, cuando vemos algo nuevo y no lo traducimos a los términos de
lo conocido.
La mente que está aprendiendo es una mente en estado de inocencia, mientras que la mente que tan sólo
adquiere conocimientos es vieja, está estancada, corrompida por el pasado. Una mente en estado de inocencia
percibe instantáneamente, está aprendiendo todo el tiempo, sin acumular, y sólo una mente así es madura.
