“UNA UNIÓN DE LOS QUE AMAN, AL SERVICIO DE LOS QUE SUFREN”.

Comunicación de la OTS de Italia al Congreso Internacional de Singapur en Agosto de 2018

Desde el último congreso en Wheaton (Illinois), EEUU, en 2013,  la Orden Teosófica de Servicio (OTS), en Italia, ha continuado apoyando una serie de  proyectos e implicándose en otros nuevos

Antes de comenzar la presentación, me gustaría subrayar que nuestros esfuerzos no  consisten sólo en recaudar fondos  para apoyarlos. Por el contrario, todos trabajamos juntos y llevamos a cabo acciones concretas para PONER EN PRÁCTICA  el espíritu Teosófico. Construimos una red de corazones, apelando a la definición/descripción de Annie Besant:

“Una unión de los que aman, al servicio de los que sufren”.

 Hace mucho tiempo que venimos trabajando en los proyectos que siguen, y hemos tenido la oportunidad de visitar algunos de ellos durante las Convenciones de Adyar. :

  • Centro de bienestar/apoyo social.
  • Escuela Olcott.
  • Little Flower Convent (Convento de la Pequeña Flor)–un convento  fundado en 1926 para ayudar a niños sordos y ciegos,  que actualmente atiende a unos 800 niños. Hay  también una escuela primaria y otra de secundaria, oficialmente reconocidas, en el convento.
  •  Casa para niños en Muttom. Establecida inicialmente para las víctimas infantiles del tsunami de 2004, ahora ayuda a los niños necesitados en el sur de Tamíl Nadu.
  • Golden Link College.
  • Escuelas Qandeel. En colaboración con nuestros herman@s de Paquistán y Australia. Escuelas de alfabetización, enfocadas particularmente  hacia las niñas, que sufren duramente la discriminación por sexo
  • En 2015 un fuerte terremoto devastó Nepal, y  contribuimos a la financiación de los trabajos de reconstrucción del orfanato Rokpa,  en Katmandú, al que estamos vinculados en base de una profunda amistad.
  • En 2016 y 2017 el centro de Italia fue asolado por varios terremotos. Entonces contribuimos a financiar la recuperación del negocio de una pequeña granja lechera de ovejas.  Queremos dar aquí las gracias de corazón a nuestros herman@s franceses y americanos por sus donativos/donaciones.
  • Desde 2016 hemos estado apoyando un pequeño grupo de gentes de Roma/Sinti y en particular a sus hijos. El pasado invierno llevamos a Santa Claus a sus campamentos con regalos para ellos, y  fue muy emotivo presenciar la alegría de los niños, cuando, por primera vez, vieron a Santa Claus.

Un tema de reflexión nos lo ofrecen las palabras de Gino Strada, el Dr. Italiano fundador de las emergencias/urgencias NGO:

“Los derechos humanos deben ser disfrutados por todos los seres humanos, por todos y cada uno de ellos. De otro modo, podrían ser considerados, también, como privilegios”.

  • PAZ

¡Oramos y luchamos para lograr la paz en el mundo!

En marzo  2011 estalló un conflicto armado en Siria contra el telón de fondo de la “Primavera Árabe”, y pronto se convirtió en una feroz  guerra civil que todavía continúa  hoy día.

Durante cinco años la OTS de Italia se ha implicado en  aliviar el sufrimiento de la gente desgarrada por la guerra. Lo que estamos haciendo es solo una gota, pero la suma de muchas gotas crea un océano. Llevamos a cabo nuestro trabajo en el campo de refugiados de Bab al Salam en Siria, cerca de la frontera turca. Esta aproximadamente a unos 20 kilómetros de la ciudad de Kilis y a 40 kilómetros de Alepo.

Actualmente hay unos 20.000 refugiados, la mitad de ellos niños. En los peores momentos el número llegó a alcanzar los 70.000.

 No hay árboles, y, por lo tanto, no hay sombras para protegerse del sol, así que los niños  sufren quemaduras solares.

Tampoco hay donde guarecerse de la lluvia o de la nieve. Los niños caen enfermos de neumonía y disentería, y al mismo tiempo existe el riesgo de contagio para los bebés recién nacidos.

No existe saneamiento y el número de ratas está creciendo a gran velocidad. Las palabras no pueden describir el nivel de sufrimiento.

En 2013, comenzamos a trabajar con otras asociaciones que  operaban también en el área, recogiendo cosas como ropa, alimentos, productos de higiene personal, medicinas, materiales educativos y juguetes.

En la Navidad de 2014, lanzamos una campaña de recaudación de fondos para comprar mantas para los niños en el campo de refugiados.

Unas cuantas hermanas en hicieron  con mucho amor “ositos de peluche”, que se vendieron como regalos para los hijos y nietos de la gente. El dinero, que los compradores entregaron generosamente a cambio de los ositos, se empleó en comprar 200 mantas  (son muy grandes así que cada una puede cubrir a tres o cuatro niños).

A resultas de la guerra en Siria, millones de personas han tenido que huir. La ruta más usada era viajar a las islas griegas, en una lancha o en un bote de goma, y luego, atravesar a pie los Balcanes, con la esperanza de alcanzar las fronteras de los países del Norte de Europa.

Era un viaje muy duro, que hacían no sólo los jóvenes, sino también los niños, las personas mayores y los discapacitados. Sólo se tenía lo que se llevaba puesto y poco más.

La OTS, Italia, aportó calzado, productos de higiene personal y tiendas de campaña, que se entregaron a los migrantes en la estación de Belgrado en Serbia.

En el invierno las condiciones se hicieron extremadamente duras. No había protección contra el frío y la gente iba con zapatos destrozados o con sandalias de verano. Era una auténtica tragedia humanitaria, y esa ruta de migración ahora está esencialmente cerrada por estrictos controles en las fronteras de un cierto número de países.

El invierno es un periodo muy duro en el campo de refugiados de Bab al Salam, especialmente cuando hay tormentas. La nieve puede tener un impacto catastrófico, tanto por las temperaturas extremadamente bajas, como por el hecho de que las tiendas colapsan bajo su peso. ¡Y se necesitan grandes cantidades de leña y troncos para las estufas!

Por otra parte, el tiempo caluroso trae sus propios problemas. Pequeños insectos, frecuentes en Oriente Medio, producen una enfermedad  llamada leishmaniosis, a la que los niños son particularmente susceptibles. Desgraciadamente la guerra destruyó los sistemas de salud, y acabó con los esfuerzos para evitar esta enfermedad mediante el uso de pesticidas y control de los casos sospechosos. Además, las precarias condiciones de higiene, en que viven los niños y la malnutrición, que ha debilitado su sistema inmune, significan que la enfermedad ahora está más extendida. Si no se toman las medidas adecuadas, puede llegar a deteriorar gravemente la salud y conducir incluso a la muerte.

Con el fin de  proporcionar  algún alivio, asumimos cubrir los costes de una pequeña clínica, que ofrecía tratamiento totalmente gratuito para la leishmaniosis. Estaba dirigida por el Doctor Radwansituata, y situada en Huratain, al norte de Alepo. Desgraciadamente, la clínica ya no está operativa, porque fue totalmente destruida por un bombardeo.

El proyecto “Pane della Speranza” (Pan de la Esperanza) está ubicado  cerca de Alepo en Siria. Cada día se distribuye pan  para mantener a las familias en serias dificultades, especialmente viudas con niños pequeños. A estas familias se les entrega una tarjeta, que les permite obtener un suministro diario de dos kilos de pan. (Valor 1,00 €). Hemos recibido para este proyecto  los generosos donativos de nuestros herman@s australianos, así que aprovechamos esta oportunidad para mostrarles nuestro más profundo agradecimiento. Nos estamos planteando  proponer un proyecto para comprar un horno de pan para donarlo a los cabezas  de varias familias. Esto les permitiría no sólo hacer pan para sus familias, sino también venderlo o  usarlo para trueque con otras personas.

Las Naciones Unidas estiman que los refugiados tienden a permanecer en estas condiciones tan precarias de vida, durante unos diecisiete años. En consecuencia, no se las puede considerar como situaciones transitorias. Nos gustaría dedicar más tiempo a proyectos de esta naturaleza, porque trabajar es el primer paso para poder reclamar un lugar en la sociedad, permitiendo así a la gente comenzar a vivir, más bien que sólo a sobrevivir.

Las autoridades turcas han prohibido ahora,  a nuevos refugiados, entrar en el campo Bab al Salam. A lo largo de los años, muchos refugiados dejaron el campo y se instalaron en la vecina  ciudad de Kilis, cuya población se triplicó en muy poco tiempo. Aproximadamente unos 40.000 sirios viven en los suburbios de esta ciudad en condiciones pésimas/ínfimas, en lugares tales como garajes, locales vacíos, o bien cualquier otro lugar en el que puedan cobijarse. Vimos situaciones indescriptibles cuando la visitamos en marzo 2018. En los meses más fríos ayudamos a 30 de las familias más pobres, frecuentemente viudas solas o personas con niños discapacitados, proporcionándoles carbón para sus estufas.

Esto sucede en la parte antigua de Kilis, en la que viven los refugiados sirios. La ciudad se encontró de pronto en el foco internacional y recibió fondos para hacer frente a sus necesidades. Desgraciadamente, utilizó este dinero para expandirse, construyendo edificios en la zona moderna y  atractiva con amplias avenidas y servicios. Los refugiados fueron confinados en la parte antigua, donde viven en edificios decrépitos, frecuentemente oscuros y húmedos, donde no hay parques ni jardines para los niños, muchos de los cuales tampoco van a la escuela porque no tienen documentos que los  identifiquen. El número de puntos de control que tuvimos que atravesar, nos confirmó lo próximas que estábamos a la zona de conflicto. Muy pocos niños se veían jugando en la calle y la mayoría de las mujeres usaban niqabs.

Durante nuestra estancia fuimos acogidas por una pequeña unidad preescolar, que está financiada por una asociación con la que hemos  trabajado durante muchos años.

Los niños pequeños en ella son todos de padres sirios y era muy fácil conseguir su atención y hacer que sonrieran.

Conseguimos visitar a las 30 familias, les llevamos fruta, verduras y juguetes, lo que contribuyó a la alegrar algunas de estas visitas.

Todas las familias se alegraron mucho de vernos,  comprobar que no están solos y que nos preocupamos por ayudarles. Esto les permitió sentirse un poco menos asustados y angustiados ante su futuro.

Había gran cantidad de niños, muchos de ellos solos con sus abuelos o con un padre  mutilado. Una familia estaba constituida sólo por mujeres, la abuela, la madre y las tías. Algunos de los niños sonreían, pero otros no lograban hacerlo.

Además estaban los niños especiales, con discapacidades.

Finalmente tuvimos el placer de encontrarnos con el Dr. Allí  Nasser, un cirujano que era un destacado médico en Alepo, antes de la guerra. Tiene 43 años y cinco  hijas, fue un refugiado en el campo de Bab al Salam, y decidió hacer un buen uso de su experiencia médica. Cuando se dio cuenta de que, los niños y sus madres eran los que tenían las mayores necesidades, propuso crear una pequeña clínica pediátrica en un contenedor en el propio campo. No hace falta decir que esta idea tuvo una  acogida entusiasta y recibió ayuda de varias asociaciones.

La clínica creció y ahora consta de dos contenedores, así como de un generador para mantener la temperatura a un nivel adecuado, en cualquier estación del año.

Desafortunadamente, el dinero se agotó y la clínica estuvo a punto de tener que cerrar. La OTS italiana siempre contribuyó al trabajo del Dr. Allí a lo largo de los años y no se iba a quedar cruzada de brazos ante esta situación. Los niños pequeños solo tienen nada al Dr. Allí para protegerles, así que decidimos financiar el funcionamiento de la clínica para el año siguiente, julio de 2018 hasta junio de 2019.

 Damos las gracias a todos nuestros herman@s por su confianza en nosotros, su apoyo y su gran generosidad, pues nada de esto hubiera sido posible sin ellos.

Aquí  tienen ustedes nuestro bazar de caridad, en el que vendemos objetos hechos con amor.  También recaudamos dinero para proyectos organizando cenas de caridad. En la revista italiana de Teosofía, siempre hay una sección para informar a los lectores sobre la OTS y sus actividades.

 

 

 

 

“UNA UNIÓN DE LOS QUE AMAN, AL SERVICIO DE LOS QUE SUFREN”.

 

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