Suelo entrar en las habitaciones y presentarme como voluntario.
“Cuenteme!” me dijo Luis, paciente y recluso. Ejemm…(que queria decir estoy en un apuro). Bueno, la verdad es que no vengo con la idea de contar sinó más bien.. No terminé la frase, y tal vez fue mejor así, que Luis preguntó, “¿Y usted porque viene aquí? Ejemm.. (nuevamente me vino una tos que quería decir, tierra tragame).
En un inmenso instante fueron apareciendo en la mente, una tras otra, posibles respuestas: la primera que apareció fue el Evangelista Mateo 25: 35-36, “Estuve preso y viniste a verme”. No, no lo veo muy apropiado. Tal vez Annie Besant cuando en la “La vida Teosófica” dice: “La vida teosófica ha de ser una vida de servicio. A menos que sirvamos nosotros no tenemos derecho a vivir. Vivimos por el constante sacrificio de otras vidas en todas partes y debemos corresponder…”, me parece que tampoco sirve. A ver, Alice A. Bailey en “Sirviendo a la humanidad”: “Servicio es una urgencia del alma… que pone énfasis en el contacto de almas…” No, demasiado… A ver, Djwhal Khul: “El verdadero servicio es el espontáneo flujo de un corazón amoroso y una mente inteligente, es el efecto del Ser del hombre, lo que verdaderamente es…” No, no la veo adecuada… , tal vez Thich Nhat Hanh: “Hay dolor y sufrimiento en los demás, ellos deben tener la oportunidad de expresarse… escucho para que esta persona sufra menos…” Sí, parece que Thich Nhat Hanh, pero creo que no…
Ya está, explicaré un poco como vivo y siento el dia que voy a venir al Hospital:
“Es un dia especial desde la mañana, intentando que todo se desarrolle como si andara de puntillas, para no molestarme a mí mismo. Luego el sentimiento tan especial al andar por el parque hacia el autobús, y en éste, procuro estar tanbien muy conmigo mismo, preparandome para los posibles encuentros que mantendré con vosotros, y también con los funcionarios, pues con estos ya se ha ido creando un afecto…” Aunque me identificaba con la narración, sentía como que no se correspondía con la pregunta. En una pequeña pausa, Luis, no sé si intuyendo mi insatisfacción empezó a contar, a contar su historia, su verdad, su dolor, sus miedos, ilusiones, dudas, sus constataciones…
Se acordaba de la sonrisa que le surgió a él cuando el policía lo encontró en el parque y le comunicó que quedaba detenido pues estaba en ‘busca y captura’. Una sonrisa que expresaba el final de tanto dolor y lucha huyendo de no se sabe que cosa… También de su afán por integrarse en la prisión, trabajando todo lo que podía, haciendo los cursos de reinserción… Del futuro que planeaba, en el que tenía muy claro quién estaría y quien no….
Todo el relato que surgía iba a un espacio imaginario, pero casi real, que habia surgido entre nosotros y nos unía, en el que todo cabía y era compartido, nada era despreciado y todo aprovechado, pues aquella ‘sinfonía’ tenia todos los colores, los suyos que tanbien son los nuestros…
Inmenso respeto, quietud, silencio, por aquel trozo de vida que aparecia volcada en ese espacio compartido… Delante de tanta autenticidad, sólo estar, ser, silencio…
Entonces, después de una intensa pausa, con la misma autenticidad dijo: “Tu me tienes que decir algo”. Nuevamente, en un inmenso instante, aun vacío y que debía llenarse, apareció el pensamiento de que nada de lo que dijese estaría a la altura de las circunstancias…
No recuerdo lo que dije, pero sí del gozo que estaba experimentando al ir viendo pequeños detalles en Luis que decían que algo especial estaba ocurriendo y que de alguna manera se iba respondiendo a sus dudas y a sus preguntas no formuladas. Sus gestos indicaban que las palabras entraban en su campo de comprensión e iban sugiriendo hacia donde nos debíamos encaminar…
Al finalizar se percibia que en ese ‘espacio compartido’ estaba rebosando un mutuo afecto y agradecimiento y que me hizo expresar sin ninguna duda: “Ahora, con toda seguridad puedo responder a tu pregunta inicial, y es que lo que me impulsa a venir aquí es poder vivir situaciones parecidas a lo que nos ha sucedido a nosotros, momentos en las que el tiempo desaparece.”
JAUME CASAS
