TALLER MAS VIDA

La visita a internos de centros de prisiones como actividad de servicio. Reflexiones

Inicio de la actividad

Se comparten estas breves reflexiones de un lado para dar a conocer esta actividad de servicio entre los hermanos que la desconozcan y, eventualmente, para estimular a que se realicen esta u otras actividades como camino de servicio para el alivio de las necesidades de todo orden y tipo de nuestros hermanos.

La actividad de visitas a centros de prisiones es algo más frecuente de lo que conocemos, y en particular el de la meditación en las cárceles, existiendo muchas organizaciones tanto en España como en todo el mundo, con larga y amplia experiencia en el tiempo y gran capacitación. En nuestra ST han sido diversas las experiencias llevadas a cabo por distintos miembros, a quienes desde aquí se invita a que nos hagan partícipes de sus experiencias. Todos quienes de una u otra manera han tenido la oportunidad de involucrarse en ella se sienten privilegiados y agradecidos.

La que ahora se comenta dio comienzo en julio de 2019 y se mantuvo hasta marzo de 2020, en que fue suspendida con motivo de la pandemia del Covid 19. En la Rama Fraternidad de Sevilla, su Presidente Lola Rumi nos sugirió a sus miembros la posibilidad de realizar esta actividad. Tres de ellos accedimos a ello, y aunque estas reflexiones las realizo a título individual, debo reiterar que estaré eternamente agradecido a Lola y a su bendita sugerencia, así como a la Rama.

Para poder prestar cualquier actividad de voluntariado se exige por el Centro Penitenciario la cumplimentación de unos formularios en que se explique la naturaleza de la actividad a realizar, qué organización en su caso la organiza, así como las personas que la desarrollarán. Tras diversos trámites y si se goza del visto bueno del Centro, se concede lo que se denomina una “orden” u autorización con carácter temporal, en la que se indica días y horarios de acceso al centro, el módulo en donde se hayan de impartir los talleres y los materiales que puedan utilizarse en la realización de los mismos.

Nuestro Proyecto lo denominamos “Taller Más Vida”.

Este primer encuentro o etapa, se realizó en el Centro Sevilla 1, y el taller de meditación tuvo lugar en el Módulo de Respeto número 55. Señalar que los módulos de respeto son aquellos en los que los internos se comprometen a respetar determinadas líneas de conducta que permiten una mejor y armoniosa relación entre internos y funcionarios y entre los mismos internos. Es en estos módulos de respeto donde se realizan los talleres de todo tipo.

De esta primera etapa, de la que escribiré en otro momento, destacaré que un interno me hablaba de otra voluntaria de otra Asociación y que a ella le hablaba de mí. Esto hizo que final y causalmente Rocío y yo entráramos en contacto y que, una vez levantadas las restricciones a las actividades de voluntariado en las cárceles, iniciáramos una segunda etapa, de la que ahora contaré. Me parece imprescindible hacer una pequeña semblanza de Rocío, hermana que lleva realizando esta actividad por más de veinte años, tanto en cárceles de mujeres como de hombres. Ella desde su concepción cristiana y mística de la espiritualidad se da por entero a los internos, les abraza, consuela, conforta e ilumina. De ella aprendo a diario. Con ella y con su Asociación “Fundación Padre Garralda, Horizontes Abiertos” hemos reiniciado nuestra segunda etapa. A modo testimonial e ilustrativo, se acompaña el documento que presentamos ante el Centro para la aprobación de nuestro taller.

Actividad a realizar: Proyecto Más Vida.

La presente actividad es presentada por la Fundación Padre Garralda-Horizontes Abiertos dentro del acuerdo de colaboración de ambas entidades para desarrollar talleres dentro del Centro Penitenciario. Será impartida en estrecha colaboración entre dos voluntarios de la Fundación con experiencia previa en el trabajo en el entorno penitenciario.

Abiertos conjuntamente y en régimen de recíproca colaboración por los siguientes voluntarios:

Rocío García Carranza: Voluntaria de la Fundación Padre Garralda-Horizontes Abiertos, con experiencia en diversos talleres a lo largo de más de 20 años en el C.P de Alcalá de Guadaira, Unidad de Madres y el CIS. Actualmente es además voluntaria de la Pastoral Penitenciaria en Sevilla1.

Jesús Iglesias Redondo, miembro de la Sociedad Teosófica Española, adscrito a la Rama Alaya de Sevilla (Rincón de Kiko – Calle San José 21, 41004. Impartió ya este mismo taller en el módulo 55 de cumplimiento de Sevilla1 hasta que tuvo de suspenderse por la pandemia.

Propuesta de taller:

Título: Más vida: Acompañamiento y enseñanza de técnicas de meditación.

Impartido: Fundación Padre Garralda – Horizontes Abiertos. Voluntarios: Jesús Iglesias y Rocío García-Carranza

Destinatarios: Todos internos interesados en conocer y practicar los beneficios que la meditación puede incorporar a su vida y su estancia en prisión.

Lugar: Módulo de respeto que nos indique el equipo técnico del C. P. Horario: Viernes de 17 a 18.30

Materiales: No sería necesarios materiales. Si fuera necesario se solicitaría su autorización con anticipación.

Importancia de la meditación

En el marco de las enseñanzas de todas las tradiciones filosóficas, religiosas y espirituales se han prodigado a lo largo del tiempo innumerables técnicas de meditación, habiéndose experimentado y desarrollado con gran éxito en muchos países y multitud de ámbitos sociales. Estas técnicas, igualmente, se han implementado en el seno de centros penitenciarios de todo el mundo.

Basta hacer una sencilla búsqueda en internet, para ver que las técnicas de meditación se han llevado a los centros penitenciarios por todo el mundo.

  • http://www.prison.dhamma.org/spanish/spindiaprison.html
  •  http://comomeditar.org/meditacion-en-carceles/
  •  http://www.meditacioncristiana.net/node/946
  •  https://www.budismo-valencia.com/budismo/meditacion-prision
  •  https://www.lagranepoca.com/news/vida/salud/31985-meditacion-un- sendero-de-libertad-en-las-prisiones-suecas.html
  •  https://extension.uned.es/actividad/idactividad/14146
    En algunos casos como en Cataluña se han realizado investigaciones que han dado lugar a trabajos como el que puede obtenerse del siguiente enlace https://ddd.uab.cat/pub/worpap/2015/165882/prayogcenpencat_a2015_cas.pdf Estimamos que éstas son sólo unas pocas referencias pero, sobre todo, sabemos por propia experiencia que la meditación es una actividad sumamente beneficiosa para quien la practica de forma regular y seria. Los beneficios son de todo orden, tanto fisiológicos, psicológicos y eventualmente espirituales.

Un interesante artículo publicado en la revista Scientific American escrito por Matthieu Ricard, un monje budista y biólogo celular, Antoine Lutz, líder en el estudio de la neurobiología de la meditación y Richard J.Davidson, pionero en el estudio de la ciencia de la meditación, afirma que a través de la meditación tenemos el poder de cambiar nuestra mente.

Este estudio se llevó a cabo durante casi 15 años por la Universidad de Wisconsin, en colaboración con otras 19 universidades, en más de 100 monasterios budistas. Y en él se compararon escáneres de cerebros con decenas de miles de horas de práctica de meditación, obteniendo conclusiones muy interesantes.

Según los resultados, meditar genera que:

  •  Los niveles de ansiedad y depresión bajen.
  •  Se activan algunas zonas del cerebro, en concreto las asociadas a los sentimientos de empatía, compasión y amor altruista.
  •  Se reduce el volumen de la amígdala, la región del cerebro involucrada en el proceso del miedo.
  • Tiene efectos positivos sobre la molécula telomerasa, la encargada de alargar los segmentos de ADN en los extremos de los cromosomas; es la enzima que facilita la inmortalidad de las células en la mayoría de los procesos cancerígenos. Meditar:
  •  Ayuda a descansar y relajar nuestra mente.
  •  Reduce la presión sanguínea.
  •  Mejora la memoria
  •  Mejora la estabilidad emocional.
  •  Ayuda a tomar mayor consciencia personal.
  •  Facilita y mejora la calidad del sueño.
  •  Mejora la salud en general.
  •  Relaja la tensión muscular.
  •  Mejora la concentración.
  •  Contribuye a mejorar el estado anímico.
  •  Nos ayuda a desarrollar la empatía y a ser más altruistas Experiencia previa del taller de meditación en el S1 anterior a la pandemia Entre los meses de julio de 2019 y marzo de 2020, el Taller Más Vida se vino realizando en el Módulo 55 de Cumplimiento, todos los viernes, por la tarde, en horarios de 17:00 a 18:30, aproximadamente. El Taller se inició con una primera charla a todos los internos del Módulo 55, en el que se expuso la idea y objetivo del Taller: Ofrecer a los internos el conocimiento teórico y práctico de la meditación como medio de autoconocimiento y de obtención de beneficios físicos, emocionales y mentales.

Tras la primera toma de contacto en la que se invitó a todos a participar libremente, las siguientes reuniones tuvieron una asistencia más o menos regular de un grupo de internos.

Cada sesión se iniciaba con charlas sobre la temática de la meditación, directamente relacionadas con la auto observación de los procesos que todos vivimos, tanto en los aspectos físicos como emocionales y mentales, y finalizaba con una práctica meditativa.

Una de las finalidades prácticas en la que procuramos hacer hincapié es la de favorecer una toma de conciencia que nos permita dar respuestas conscientes en cada situación frente a las reacciones mecánicas a las que todos nos vemos sometidos, que son un círculo vicioso y que no nos permiten mejorar nuestra conducta, nuestro comportamiento y nuestra capacidad de elegir de manera más libre.

El Taller, en suma, estuvo dirigido directamente a proporcionar recursos para que los internos se comprendieran mejor a sí mismos y entendieran y aceptaran mejor su situación personal, mejorando notablemente su autoestima y valoración como personas y seres humanos.

La meditación es un recurso muy valioso que también nos enseña a comprender las distintas posibilidades de elegir que tenemos frente a cada acto o situación de vida, y entre estas posibilidades siempre está la de ir mejorando y ser nuestra mejor versión de nosotros mismos.

En estos talleres no hay utopía y sí mucha humanidad y acercamiento. No se requiere de haber practicado o conocido previamente la meditación o el yoga. Es suficiente tener una disposición abierta y querer comprender, lo que está al alcance de la mayoría de las personas, cuando esta posibilidad se les ofrece.

Los resultados del taller a lo largo de los meses en que duró, hasta su conclusión por motivos de la pandemia, fueron altamente satisfactorios. Numerosos internos nos comunicaron su agradecimiento por haber compartido el taller y por la tranquilidad interior que consiguieron. Nos explicaron que habían encontrado razones y motivaciones para tratar de entender los sucesos y situaciones en los que se habían visto involucrados, y para poder enfrentar la vida diaria con mayor libertad y autodominio.

La experiencia vivida con los internos, justifican por sí mismos, la voluntad y el deseo de que el Taller vuelva a impartirse, si las Autoridades dieren su consentimiento y aprobación al mismo.

Sobre la Sociedad Teosófica

La Sociedad Teosófica, fundada en 1875, es una organización mundial cuyo objetivo fundamental es la Fraternidad Universal basada en la comprensión de que la Vida y todas sus formas diversas, humanas o no, es Una e indivisible.

En España figura inscrita en el Registro Nacional de Asociaciones Grupo 1, Sección 1, número nacional 17.476, con sede en Av. Vall d ́Or no 85, 08197 Valldoreix (Barcelona).

Qué es la Teosofía

La Teosofía es la sabiduría subyacente en todas las religiones cuando son despojadas de exageraciones y supersticiones. Ofrece una filosofía que vuelve la vida inteligible y demuestra que la justicia y el amor guían el cosmos.

Los principios básicos de la Teosofía pueden resumirse como sigue:

1 -Toda la existencia es una unidad. Todas las unidades aparentemente separadas son partes de un Todo único.

2 -Toda la existencia está gobernada por leyes invariables. Estas leyes se aplican tanto a la parte visible como a la invisible de la Naturaleza, al Universo y al Hombre.

3 -La evolución es un hecho en la naturaleza. Por medio de la interrelación entre espíritu y materia, entre vida y forma, las infinitas posibilidades del ser emergen gradualmente de su estado de latencia al de expresión activa.

4 -El hombre es una fase en el proceso evolucionario. La fase humana se diferencia de las anteriores principalmente en el hecho de la auto-consciencia, que le otorga únicamente al hombre responsabilidad por sus acciones y el poder de dirigir el curso de su evolución futura.

5- Cada vida humana, desde el nacimiento hasta la muerte, es parte de un esquema total de evolución individual. Este esquema está determinado por ciertas leyes que operan constantemente. Las más relevantes para comprender las condiciones de la vida diaria son:

  •  La ley del ritmo, que hace que la vida y la muerte se sigan una a la otra como el despertar sigue al dormir en el ciclo diario.
  •  La ley de acción o Karma, que relaciona cada suceso con aquellos que le precedieron y con aquellos que le siguen, puesto que las causas están relacionadas con sus efectos. 6 El individuo, como parte de la Existencia Una y dotado de auto-consciencia, tiene el poder de liberarse a sí mismo de todas las limitaciones de una existencia meramente humana y conocer por propia experiencia el hecho de su identidad con Dios. 7 El camino del conocimiento de nuestra propia Divinidad es en sí mismo una consecuencia del cumplimiento de la ley natural. Este camino puede ser encontrado y seguido por aquellos que están dispuestos a estudiar las leyes de la naturaleza y a adaptar sus vidas a aquellas condiciones que hacen posible el descubrimiento de la Verdad.

Este cuerpo de enseñanzas, conocido como Teosofía, no se expone como un credo a ser aceptado en base a autoridad alguna. Es una exposición de los hechos de la existencia tal como han sido descubiertos y comprobados por incontables generaciones de estudiantes. Estas doctrinas se exponen delante del investigador como hipótesis, hasta que él desarrolle en sí mismo el poder de investigar su veracidad y de unirse a las filas de los Conocedores.

Reflexiones sobre los encuentros de meditación

Viernes 18 de febrero: Esta primera sesión del taller contó con la presencia de diez internos. El clima de atención fue realmente sobresaliente. Básicamente consistió en una charla sobre el propósito de la meditación como instrumento de conocimiento de nosotros mismos, y que tiene efectos muy beneficiosos en todos los órdenes, desde el meramente físico al psicológico y eventualmente en el espiritual. Explicamos que se trata de una toma de conciencia, de un mirar en profundidad y perspectiva, para ver más allá de lo aparente y conectar con la naturaleza más profunda de nosotros mismos. Se plantea todo como una mera hipótesis de trabajo que nos permita a cada uno verificar la bondad de la meditación y hacer de la atención una herramienta importante para lograr ser la mejor versión de nosotros mismos en nuestro cotidiano actuar.

Tras la charla, realizamos un ejercicio de centramiento, como herramienta o técnica clave en la comprensión de nosotros mismos y del proceso de la toma de conciencia de nuestra identidad más profunda. El ejercicio tuvo unos efectos muy tranquilizadores y suscitó el agradecimiento de los internos.

Viernes 25 de febrero: En esta segunda sesión también contamos con la presencia de diez internos, de los cuales ocho habían asistido a la primera sesión. En esta segunda reunión se ha iniciado ya una comunicación y diálogo más activos. Muchos de los internos se manifestaban y preguntaban, al tiempo que mostraban sus inquietudes. A diferencia de la primera sesión no llegamos a realizar el ejercicio de centramiento porque la charla estuvo muy animada y literalmente se nos pasó el tiempo volando.

La impresión es muy buena. Los internos han mostrado un interés y atención dignos de remarcar. Nos han acogido con los brazos abiertos y han estado en todo momento muy expectantes. Entre ellos varios nos han manifestado que conocen y practican meditación y oración.

La idea es seguir explicando la meditación y sin perder esta perspectiva o la finalidad implícita de la misma, que cada día nos ofrezca su particular necesidad. Se trata en última instancia de tener un acercamiento lo más estrecho y profundo posible para ofrecer espacios de tranquilidad, de reflexión, de paz y de búsqueda interior.

Viernes 4 de marzo: Tercera visita a los hermanos internos. Están presentes nueve de ellos, de los cuales siete ya asistieron anteriormente, y uno ha abandonado el módulo por acceder al tercer grado. Seguramente algunos dejarán de asistir, pero otros los reemplazarán. De momento parece que hay un núcleo muy sólido e interesado. La sesión se inició con un silencio; pretendíamos simplemente que hubiera un recogimiento previo que nos facilitara el abordar la reunión de manera más apta, distendida,

Preparando un espacio de acogida. Nos sorprendió que este silencio se extendió por más de quince minutos, sin que nadie pestañeara. Resultó muy sobrecogedor percibir tanta atención, tanto anhelo, tanta necesidad.

Seguidamente comenzamos con una charla, siempre con la finalidad de intentar lograr una perspectiva que nos permita ser observadores imparciales de cuanto vivimos, sin pretensiones de nada más que de tratar de ver, de mirar sin sentimientos de culpabilidad o de dolor que nos limiten. Se trata de ir ganando en profundidad para poder conectar con nuestros mejores atributos y valores.

Los minutos pasaron volando y nos dimos cuenta de que ya no quedaba tiempo para hacer el ejercicio de centramiento, de meditación. Sin embargo, en un último cambio de impresiones los internos nos mostraron su agradecimiento a nuestra presencia de manera muy sentida, muy real. Nos conmovió cuando uno de ellos nos dijo “por favor no dejéis de venir”. Esas palabras dan respuesta al valor de cada encuentro, de cada aproximación en un intento de que todos estemos más próximos unos a otros. Invocación y evocación se hacen uno, es un “pedid y se os dará” del que todos formamos misteriosamente parte, y del que la gracia nos ha proveído para que la unidad exista, más allá de cada uno de nosotros.

Viernes 11 de marzo: Cuarta reunión de hermanos. Hoy hemos compartido sesión con siete internos. Vengo observando a Rocío cómo se desenvuelve entre los internos, cómo los acoge y recoge en sí. Muchos años de amor y de servicio desinteresados constituyen para mí un ejemplo extraordinario y un estímulo para seguir aprendiendo. La he visto acercarse a ellos antes y después de cada sesión. Quizás miméticamente estoy haciendo lo mismo, y resulta que en unos minutos previos o posteriores a cada sesión tenemos la oportunidad espléndida de intercambiar con los hermanos confidencias y anhelos que resultan muy reveladores. Hay mucho sufrimiento, pero también muchas experiencias que revelan tesoros que a los sentidos ordinarios se escapan, no así al corazón.

Empezamos por un silencio. Creo que es muy positivo y el mejor medio de prepararnos para el encuentro, para bucear en nosotros. Ha habido mucha participación y muchas preguntas complejas y difíciles de responder se pusieron sobre la mesa. La guerra en Ucrania suscitó muchas preguntas que apuntan a cuestiones que, como el bien y el mal, forman parte de nuestro mundo y de cada uno de nosotros, sin que tengamos respuestas con las que poder congraciar sufrimiento con esperanzas de entender el porqué de nuestra condición y naturaleza. Uno de los hermanos con rotunda lucidez nos invitó a todos a volver a ir a lo esencial, al centramiento, a no dejarnos someter por la toxicidad que la repetición sobre las noticias de la guerra acarrea. Muchos comentaron que estas noticias les hacen sentirse impotentes para ayudar y que añaden una carga enorme de estrés y de ansiedad a sus vidas.

También hemos sido testigos de varios testimonios que, sin ser solicitados, surgen espontáneamente de los hermanos. Además del valor terapéutico que comportan, nos proporcionan muchas pistas para atender a los sucesos de nuestras vidas y poder entender en perspectiva. Buscamos aproximarnos a la perspectiva del alma, que de modo compasivo se acerca, mira, comprende y no juzga. Es de valor y así se está apreciando. Se ha sugerido la posibilidad de que los hermanos compartan sus experiencias y testimonios de vida por escrito. Muchos tienen tanto que ofrecer que nos sentimos llamados a hacerles esa petición. Estaremos expectantes.

Por último, es de resaltar el valor de algunos abrazos que al final de la sesión y de manera espontánea se producen. Hoy me conmovió uno en particular. Algunos abrazos perdurarán en mi mente de por vida, y aquí encontramos una riqueza extraordinaria que es una combinación de impulso lúcido y razón amorosa para seguir esta comunión que a todos nos enriquece.

Hemos empezado a llevar una hoja registro de los hermanos que acuden al taller para que desde la Fundación se pueda hacer valer ante el Centro a efectos de beneficios penitenciarios.

Viernes 18 de marzo: Quinta visita a los hermanos internos. Hoy han estado presentes ocho, seis de los cuales son asiduos. Alguno de los habituales no ha podido acudir por razones de estudio. Hoy nos acompañaba un hermano por vez primera; no ha dicho palabra en una hora y media de reunión, pero su silencio invitaba al acercamiento a la comprensión de cuánto podía acontecer en su interior. Ha seguido muy atentamente toda la sesión casi con reverencia. Hemos iniciado el taller con unos minutos de silencio, como forma de disponernos a mirar en profundidad, a permitir que la Vida nos hable y capacitarnos para estar atentos a ello y poder entender sus mensajes. Hemos compartido reflexiones y hemos dialogado. La participación se hace más fluida cada sesión. Las necesidades de los hermanos en forma de preguntas o inquietudes marcan el camino a seguir. Hoy el tiempo ha sido el tema central de nuestras reflexiones. La experiencia del tiempo, para quien no desea estar en un entorno y su salida del mismo está condicionada por el tiempo, ha de ser una de las más traumáticas y complicadas de asumir. Hemos considerado cómo el tiempo vuela o no pasa en función del agrado (atracción) o desagrado (repulsión) con que estamos inmersos en cada situación de vida. El planteamiento a considerar es valorar la hipótesis de si cuando vivimos muy atentos la percepción del tiempo varía; asimismo si cuando miramos la realidad desde el silencio de nuestra personalidad (silencio de nuestros modos de ser y comportarnos, silencio de nuestros hábitos, silencio de nuestros patrones de conducta, silencios de nuestros juicios y prejuicios) y miramos desde nuestra condición más elevada (desde la belleza, la verdad, la bondad, los valores superiores que todos llevamos dentro) las circunstancias adquieren otra dimensión que no se vive condicionada, ni dependiente de nada. La experiencia del alma nos libera, es decir el intento de vivir como almas, desde esa conciencia de lo más noble que tenemos y que nos une a todo cuanto existe en la vida. Esa es parte de la apuesta, del reto, de la propuesta de un mirar sin exigencias, sin juicios o valores previos. A cada instante, a cada momento le damos su mayor valor, desde la aceptación de lo que acontece en cada momento y desde la respuesta más lúcida, amorosa y plena de sentido que seamos capaces. Hoy terminamos con el ejercicio de centramiento. Como en días anteriores se respira un clima de atención y agradecimiento por parte de todos los presentes.

Viernes 25 de marzo:

Sexto encuentro con los hermanos internos. Creo que a partir de ahora dejaré de referirme a los hermanos como “internos”. Son estos apellidos los que nos confunden y separan. Nueve hermanos nos han acompañado, han venido a nosotros al tiempo que nosotros nos hemos acercado a ellos para transformarnos por unos minutos en una sola Presencia. Hoy se han unido tres hermanos por vez primera, acaban de ingresar en prisión. Nuevas caras, nuevas experiencias a compartir. Iniciamos con un silencio. Estamos incorporando este recogimiento como parte de nuestra práctica y

Todos la asumen y la hacen suya. Me permito sin que se den cuenta abrir los ojos para contemplarles, y ciertamente me allegan sentimientos de cercanía y de ternura, su grado de recogimiento es extraordinario. Cuando vienen nuevos hermanos por vez primera hacemos una breve semblanza de lo que pretenden ser nuestros encuentros, les damos una pincelada del propósito y les hacemos ver que el cuadro lo habremos de pintar entre todos, cada uno con su tono, con su especial color. La meditación, cualquier intento de mirar la verdad escondida, nos revela la falacia de la separación, siempre urdida en los mimbres de la memoria. Cuando silenciamos la memoria, los adjetivos y los juicios se diluyen en el propósito amoroso la Vida, revelador de la unidad, de la sacralidad del territorio que pisamos. Compartimos todos los mismos amores y desamores, los mismos deseos y anhelos. Hay muchas clases de muros, de fronteras, de barreras, de confinamientos, y lo extraordinario es que la Vida nos provee a todos nosotros de la oportunidad de elevarnos por encima de nuestras cárceles mentales, quizás las más difíciles de derribar por lo sutil de las cadenas que las conforman. Hemos dialogado sobre temas diversos, siempre conectados con nuestra humanidad, con lo que estamos viviendo tanto colectiva como individualmente. Hemos tratado de bucear y de invitarnos a buscar en nuestro interior razones para la esperanza. Hemos señalado la conciencia del alma como el arma que habrá de eliminar el resto de armas y propiciar que los deseos de los corazones se transformen en latidos convincentes, latidos de verdad que nos pongan a salvo de nuestras oscuridades como seres humanos. Un hermano ha puesto el broche final con una reflexión que era un sentir profundo, nos ha dicho “yo tengo confianza”; su confianza irradiaba confianza. Vienen a mi memoria las palabras “Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío”, creo que son al tiempo agradecimiento y reconocimiento, una oración que se eleva como súplica para ser latido de su bendito Corazón. Al final de la sesión han vuelto a producirse los agradecimientos y los abrazos. Rocío y yo nos sentimos privilegiados. Cuando un hermano te dice que “Dios te bendiga”, están presentes La Bendición, el hermano que se hace Dios bendiciendo, y nosotros receptáculos de la bendición; así es el regalo de Dios: participamos de Dios, del Hermano y de la Bendición misma. Sabemos que Cristo no falta nunca a nuestro taller, siempre hay una silla vacía para Él; confiamos en Él, Él nunca defrauda.

Viernes 1 de abril:

Nuevo encuentro con los hermanos. Nos hemos reunido con seis de ellos. Necesitamos mirar con los ojos del alma, lo que nos permitirá reconocer a Dios en todas las cosas, personas, situaciones. Este pensamiento nos lleva cada día a nuestro encuentro. Tenemos que aprender a escuchar a nuestros hermanos, a mirar desde el silencio para permitir que ellos crezcan mientras nosotros nos hacemos pequeños. Hoy hemos comenzado con el silencio habitual, hemos charlado y hemos realizado nuestra práctica meditativa. Se ha generado el espacio para un compartir cada vez más espontáneo y profundo. Debemos cuidarlo mucho y propiciar cuanto más sea posible la participación de todos. Al finalizar la reunión uno de los hermanos compartió varias reflexiones y su agradecimiento. Nos animó a proseguir porque, según nos confesaba, muchos de los hermanos están deseando la llegada del viernes para reencontrarnos en nuestro taller.

Viernes 8 de abril:

Encuentro con el espíritu de Maixabel. Diez hermanos nos han dado el privilegio hoy de acompañarles. Hemos participado de una experiencia que me atrevería a calificar de sobresaliente. Rocío nos ha regalado su vivencia en días pasados al compartir el encuentro que Maixabel Lasa mantuvo en el S1 con un grupo de autoridades y de internos. Tras la proyección de la película Maixabel de Iciar Bollaín, tuvo lugar un coloquio que sirvió para profundizar en lo que yo llamo la sagrada experiencia de la transformación interior completa. Rocío expuso admirablemente el hilo argumental de la película y nos acercó al alma de la misma y a la de sus protagonistas de carne y hueso. Hemos podido profundizar e investigar en todo el proceso de redención personal que es posible en el ser humano y en particular del protagonizado por estos valientes seres que se enfrentaron a sus fantasmas y aceptaron participar en el proceso de la justicia restaurativa. Somos deudores agradecidos de este ejemplo admirable para todos nosotros. El Dr. Carl Jung afirmó en una ocasión que el objetivo no es la perfección sino la plenitud. Nadie pretende ser perfecto, pero ante nuestros ojos aparece con todo su fulgor la prueba de un mundo mucho más pleno que permanece silente ante nuestros ojos del alma, invitándonos a traspasar el umbral de lo humano y allegarnos a ese otro reino también nuestro, el de una Justicia Verdadera y sin complejos. Esta plenitud es posible y surge del corazón y mente unificados que, silenciando todo juicio y prejuicio, y más allá de toda sentencia, dan paso a la renovada oportunidad. Nos preguntamos en voz alta ¿Quién podría resistir el Juicio de la Verdad? Sólo en la nueva oportunidad habrá posibilidad de redención, sencillamente porque la Vida nos provee de infinitas oportunidades. Craso error será negar lo que la Vida misma nos regala. No necesitamos ser perfectos, sino dar el máximo de nuestra capacidad, cada cual la suya. Las opiniones compartidas han sido de muy variado matiz y calado, pero todas ellas plenas de sentido. Los testimonios de algunos hermanos que sufrieron en sus carnes el miedo y el sufrimiento de este horror que hoy hemos evocado nos han puesto los pelos de punta. No podemos, por último, sino hacer nuestra la petición desesperada de un hermano que clamaba por su segunda oportunidad, y preguntaba porque a él nuestras leyes se la niegan. Hasta tanto pueda ser respondida esta pregunta, en nuestros corazones nosotros no se la negamos.

Viernes 22 de abril:

«Sentirnos como en Casa». Tras una semana de ausencia retomamos nuestros encuentros. Ocho son los hermanos que hoy nos regalan su atención. Hemos realizado nuestro pequeño espacio de silencio para comenzar, tratando de comprender el porqué es tan importante el disponer nuestras mentes y corazones a un estado de quietud y abrirnos desde el mismo a un espacio sagrado. Hoy hemos comenzado con una práctica muy sencilla. Se propone una pregunta y se anota en nuestro cuaderno del taller. Durante la semana reflexionaremos sobre esta pregunta intentando profundizar y sentir. En el siguiente taller se compartirá sobre lo investigado durante estos días atrás. Así, la pregunta de esta semana, ha sido la siguiente. ¿Cómo me siento en casa? Hemos reflexionado sobre cómo nos sentimos cuando estamos en nuestra casa. La casa es un hogar, una morada donde nos sentimos seguros, a refugio de todo y de todos. Es un espacio privado, muy sagrado aunque nunca utilicemos esta palabra o se nos pueda pasar desapercibido. Pero nuestra mirada ha de conducirnos a otra morada. El evangelio de S. Juan nos dice que “En la casa de mi Padre hay muchas moradas”. Nosotros como peregrinos, como hijos pródigos que experimentamos hemos de mirar con los ojos del corazón para encontrar esa otra Morada del Padre que está siempre presente, aunque no la percibamos. Hemos reflexionado y propuesto ideas sobre la posibilidad de sentirnos como en Casa, como en la Casa del Padre cuando hacemos recogimiento, oración, meditación, y también y esto es lo más relevante cuando estamos conviviendo y compartiendo nuestras vidas, no importa en qué circunstancias, si favorables o desfavorables. Se ha propuesto que cuando nos recojamos en oración o meditación simplemente nos abramos a Dios, al Padre y descansemos en Él, que sintamos la paz, la tranquilidad, la sanación, la libertad primera y última que preside nuestras vidas. Los momentos de centramiento o de oración han de

Ser sencillamente como un “sentirse en Casa”, han de proporcionarnos y por tanto debemos sentir, lo que se sentiría si estuviéramos verdaderamente en “Casa”, en la Casa del Padre. Este estado de conciencia nos permite vivir desde nuestra condición de hijos del Padre, por tanto de Hermanos, vivir y sentir que hay una Vida Una que todo lo preside y que cuando estamos en sintonía con ella todo se hace fluido, sencillo, armonioso. Hemos terminado con el ejercicio de centramiento, y nos hemos sentido todos como en Casa. Realmente estamos muy contentos de poder compartir y experimentar todos unidos las mejores posibilidades que el corazón nos tiene preparadas.

Viernes 29 de abril.

Hemos compartido con cuatro hermanos. Un caso de covid ha hecho que algunos no se sintieran confortables en la idea de estar en una sala pequeña. No importa, lo esencial es saber que todos estamos presentes en la misma intención, en el mismo caminar.

En el taller del viernes 22 , nos invitamos a reflexionar durante la semana sobre una pregunta ¿Cómo me siento en casa?. La idea es explorar el sentir en todas sus dimensiones y profundidades, sentir la casa u hogar donde vivimos o nos hemos criado, pero también tratar de intuir cómo es la Casa o Morada del Padre, en la que cada uno tenemos una estancia y a la que nos dirigimos. Hemos tenido la oportunidad de compartir reflexiones sobre este particular, constatando que la metáfora que empleamos es muy útil y que de una u otra forma estamos todos en la labor de observar nuestra morada, de limpiarla, embellecerla y dignificarla. Hay cosas que sobran y otras que faltan. El tránsito es el paso que cada día nos ofrece para atender esta invitación y cada vez mirar más con los ojos de la atención profunda, con los ojos del alma que perciben lo interno.

Para esta semana hemos propuesto investigar sobre otra pregunta. La pregunta de cada semana está ligada a la de la anterior y a la de la siguiente, formando parte de un hilo que si lo seguimos puede conducirnos a una mayor comprensión y profundidad de nuestras realidades. En esta semana investigaremos sobre esta idea ¿Qué cosas han hecho de mí lo que soy? Es decir, qué factores educativos, sociales, culturales, religiosos, de todo orden han influenciado o favorecido el que yo sea hoy en día lo que soy, con mis modos y maneras, con mi forma de sentir, de creer, de conducirme.

Vamos a investigar y a seguir mirando sin juicio ni prejuicio.

Hoy hemos compartido la idea de que los momentos de meditación, de oración, de recogimiento no han de ir acompañados de ninguna pretensión. Simplemente hay que gozar de ese «estar en casa», sabiendo que estamos recogidos en los brazos de la Vida que nos sustenta y cuida. Baste con sentir la paz, la serenidad… lo demás se nos dará por añadidura.

El taller sigue una dinámica que está siendo muy apreciada por los internos. Hoy nos han preguntado que hasta qué fecha dura y nos han insistido en que por favor sigamos con el taller.

Viernes13 de mayo.

Nos reunimos siete hermanos. La semana pasada no pudimos tener nuestra reunión y todos la hemos echado en falta. El grupo está muy cohesionado e interesado. Hoy ha venido un hermano nuevo al que le habían invitado los propios asistentes al taller. Esperan este momento como si fuera algo especial. Sin embargo, les insisto en que cada momento es especial, cada momento es sagrado.

Hoy hemos seguido con la línea de trabajo iniciada hace varias semanas. Hemos reflexionado sobre la pregunta que quedó en el aire para investigar y profundizar: ¿Qué cosas han hecho de mí lo que soy?

Hemos reflexionado sobre todo aquello que ha influido en nuestras vidas y que, aparentemente, hubiera determinado que seamos de un modo o manera en particular, que asociamos a un nombre y apellidos, los de cada uno. Cuando profundizamos en esta idea nos apercibimos de que cada uno se ha visto influenciado por particulares circunstancias, personas, familia, educación, cultura, religión, etc y que cada uno es o más bien se ha conformado de un modo, pero que lo que nos es común a todos es la conciencia de identidad que está detrás de cada modo. Esta conciencia, nuestra alma, puede tomar razón de la unidad, porque ella es unidad, puede hacerse presente en nuestra conciencia, porque ella es la Conciencia que hemos de permitir que se haga presente en nosotros, de manera que tomemos conciencia de que somos SER, no ningún modo de ser, y que en función del momento podemos adoptar la respuesta que el propio momento merezca.

La pregunta que hoy hemos dejado en nuestras mentes y corazones para reflexión durante esta semana es ¿qué cosas me despistan en el camino hacia la Casa del Padre?

Estamos retornando como hijos pródigos, y cada paso, aunque todavía no seamos conscientes de ello, es una Morada del Padre si sabemos mirarla desde Sus ojos, que son los nuestros porque ÉL se ha regalado y hecho vida en nosotros.

¿Qué cosas nos despistan?

¿Qué cosas me siguen haciendo pensar que yo soy yo y mis apellidos y no el alma que sustenta mi vida?

Hoy hemos hecho el silencio y el ejercicio de centramiento y ha sido muy gratificante. El resultado se traduce en abrazos al final de cada encuentro con el renovado compromiso y esperanza de un nuevo y más estrecho abrazo.

Viernes 20 de mayo:

Proseguimos nuestra andadura, lentamente, sin prisas, aprendiendo a prestar atención al presente que acontece a cada instante. Cada instante es merecedor de lo mejor. Nuestra particular presencia en cualquier lugar está presidida por los hilos invisibles con que la Vida nos conecta. Aprender a ver este misterio con ojos sencillos, sin más razones que la del amor es paso necesario. Hoy fueron cuatro hermanos los que asistieron. Algunos ya no vienen, pero siguen estando presentes en cada uno de los que permanecemos. Otros están ocupados en el estudio y les animamos a que hagan de ello tarea principal. Los que estamos, siempre estamos acompañados por el Señor del Amor, que tiene un asiento reservado en nuestra habitación y en nuestros corazones. Hoy hemos mirado a esa Vida Una que todo lo preside y hemos tratado de mirar cómo esa Vida es pura evolución, cómo es extraordinariamente compleja y armónica a un tiempo, cómo está todo ordenado por Leyes cuya comprensión se nos escapa, pero que forman parte de nuestro propio ser y que en su despertar todo propicia la comprensión. Hemos mirado y puesto el énfasis en la necesidad de la comprensión, como única vía para poder trascender lo que nos despista en nuestro trayecto hacia la

Casa del Padre. Continuando con este hilo invisible que nos conecta y nos redirige hacia nuestra esencia, hemos propuesto una nueva frase, que será motivo de nuestras reflexiones y atenciones para esta semana. ¿Qué cosas nos acercan a la Casa del Padre? Esto complementa nuestra atención, por cuanto que hay cosas que nos despistan y alejan y otras que nos acercan. Sin embargo, la atención a todo ello, a cada tipo de manifestación es lo que nos dará la pauta y apertura a esa comprensión profunda que buscamos. La atención es llave maestra porque conecta con la intención Divina presente en nuestras menores intenciones, por inconscientes o conscientes que sean por grandes o pequeñas que parezcan a nuestras explicaciones. Mirar con los ojos del alma es prestar atención y vivir desde la atención, esto es unidos a la Vida y vivir la vida conscientemente.

Viernes 27 de mayo:

Hoy fueron ocho hermanos los que nos han acompañado en nuestro taller. Continuamos en nuestra intención de aprender a mirar más allá de lo aparente, con los ojos del alma, para poder ver también en alma en los demás y en cuanto nos circunda. Tratamos de dar al taller una dimensión práctica, y en nuestra pregunta semanal nos hemos propuesto investigar la siguiente ¿Cuándo me doy cuenta del Observador que soy en las circunstancias de la vida diaria? Ha sido interesante escuchar las reflexiones sobre las preguntas propuestas para días pasados. Es interesante el ejercicio que hacen los asistentes al taller para volcar en papel las reflexiones, sus interiorizaciones sobre esta dimensión más profunda a la que nos queremos acercar valiéndonos de la parábola del Hijo pródigo. Cada uno da cuenta de su particular herramienta y hemos podido comprobar cómo la atención refuerza los valores internos para tomar conciencia profunda de nuestras realidades particulares y para relacionarnos de manera más completa y armónica con nuestros compañeros de viaje.

La idea de esta semana es observar, pararnos antes de actuar, antes de reaccionar, para poder elegir la mejor respuesta que cada situación nos plantee. Se trata de que podemos tomar conciencia de nosotros mismos y elegir y actuar sabiamente, no mecánicamente. El enfoque y la visión que vamos teniendo es la de que poco a poco se va advirtiendo cómo todo está íntimamente conectado y relacionado. Sólo hay Una Vida, que se expresa y manifiesta en infinitas vidas, todas dotadas de la misma esencia. Esta es la experiencia que nos proponemos investigar en el laboratorio de nuestra propia vida particular. Como reseña final, cabe indicar que el nivel de atención sigue siendo extraordinario.

Viernes 3 de junio:

Nuestro encuentro en el camino nos ha citado hoy con ocho peregrinos. La parábola del hijo pródigo, o la metáfora del camino son perfectas para nuestro mirar hacia dentro y hacia fuera, para percibir lo invisible, aunque presente en el camino. Hemos conversado sobre el Camino de Santiago. Rocío nos ha transmitido muchas de sus experiencias en su transitar por ese maravilloso sendero, abierto a todos y que también tres de los internos lo habían vivido. La mochila ha de ir bien ligera, ligera de todo aquello que llevamos por si…, por si algo sucede, por si…, en definitiva, ligera de todos los miedos que nos hacen ser tan previsores que nos desconectan de la confianza en la Vida. Ha de ir llena de hermanos, porque los hermanos no pesan en el corazón. Caminar a Santiago es caminar a la Casa del Padre, es caminar al Corazón. Compartir esas experiencias nos hace partícipes a todos de las infinitas posibilidades del viaje. Todas nos conducen a la Casa del Padre, a nuestra morada en su sagrado territorio El Camino de Santiago bien podría representar la voluntad del hijo de volver al Padre. Esta voluntad es compartida a nivel individual y colectivo y de ella participan los caminos, los senderos, las montañas y lo valles, también aquellas zonas que a nuestra vista no parecen hermosas. Hay una magia, que no es tal, que es la energía de Dios, que como Amor nos acerca a unos y otros. Hemos podido recibir los testimonios de algún hermano que ha plasmado en muy bellas notas lo que representa para él situarse en la posición del observador y desde allí, desde su alma nos ha explicado las certezas de una visión interior que se fortalece y agranda, que le permite una toma de conciencia profunda que es reconciliación y confianza en los pasos que hayan de presentarse. Algunos internos nos comentan cómo durante la semana descubren tesoros en el otro. Estamos tan cerrados a nuestra divinidad, a la posibilidad siquiera de considerarnos a nosotros y al otro como emanación divina que nos sorprende cuando alguien atestigua la belleza y la grandez del otro. En nuestro caminar la siguiente pregunta que nos invitamos a tener en mente durante la semana es: ¿Dónde está Dios en mi vida? Qué gran pregunta y qué gran reto, advertir que Dios no es ajeno a nada de cuanto sucede dentro y fuera de nosotros. Seguimos muy contentos del abrazo que significa cada jornada del taller y por ello nos sentimos privilegiados y agradecidos.

Viernes 10 de junio:

De nuevo otro encuentro. Las semanas pasan volando y entre tanto estamos animados a mirar lo que sucede entre medias. Hemos podido compartir diversas experiencias que son propuestas del taller, en particular pararnos a mirar, respirar, y no reaccionar. Un hermano nos ha compartido cómo a lo largo de la semana ha podido percatarse de sus emociones y cómo iban a dispararse. Sin embargo, ha adoptado la posición neutra del observador que silenciosamente contempla. Su relato ha sido un testimonio de que esta experiencia es posible. Desde su posición de observador se ha sentido en paz, sereno, capaz de ofrecer una respuesta a la situación completamente armónica y lejos de la reacción automática que prometía conflicto. Toda la sesión la hemos dedicada a examinar cómo tenemos la facultad de la atención y con ella podemos mirar sin juicios ni prejuicios, sin una memoria que nos condicione. La observación ha de abarcar distintos campos de conciencia en los que nos desenvolvemos, el instintivo, el emocional y el mental. La integración de estos tipos de conciencia que funcionan autónomamente unos de otros, nos ofrece un punto de equilibrio desde el que sintonizar con lo que llamamos espiritual, con los valores abstractos de la belleza, la verdad, la bondad, la libertad, la justicia. Este silencio de lo inferior, de nuestras reacciones instintivas frente a los estímulos exteriores, nos abre la puerta a una intuición donde la verdad es una realidad directa, sin razonamientos mentales que la sofoquen. El propósito es mirar desde el alma y ver la realidad de Dios en todo cuanto nos circunda. Resaltamos la gran oportunidad que nos ofrece este mirar detenidamente, que nos regala un acercamiento distinto a las personas y situaciones. Testimonio de ello ha sido un acto de corazón de uno de nuestros compañeros que se ha levantado y dirigido a otro hermano, le ha abrazado y se han reconciliado de sus distintas maneras de entender un problema. En el abrazo, desde el alma, desde el observador silencioso, pudieron encontrarse en un lugar común que había paz, serenidad y la oportunidad de relacionarse de manera armónica. Ha sido un testimonio muy valiente, espontáneo y sobrecogedor. Toda una experiencia a guardar en nuestros corazones. Ante la pregunta de la semana, decidimos alargarla una semana más, para darle más oportunidad.

Viernes 17 de junio:

De nuevo ha pasado una semana. Nos reencontramos para seguir aprendiendo, para seguir intentando profundizar y ver con los ojos internos, los del alma. La sesión ha sido hoy más participativa, cada uno ha compartido su visión de manera más espontánea. Es algo muy importante y que esperamos lograr en mayor grado.

Nuestra visión, la del momento particular es siempre limitada pero nuestra Visión, la de lo universal es siempre ilimitada. Hemos reflexionado sobre cómo cambiamos la perspectiva en función de donde percibimos, desde la visión de nuestra conciencia personal o desde la Visión de nuestra conciencia de Almas. Hemos ejemplificado nuestra visión más superficial, la de la personalidad, que estaría situada en un espacio imaginario delante, y nos permite ver lo limitado, mientras que nuestra Visión más profunda, la del Alma, estaría situada imaginariamente detrás, y nos permite ver en perspectiva. Pero ambas, la visión de delante y la de detrás están en nosotros, hay una unidad. Basta que con la atención nos situáramos en un plano más profundo para que en nosotros se produjera una respuesta y no una reacción. La personalidad reacciona automáticamente, el alma responde conscientemente. Siguiendo el hilo de las preguntas y respuestas que nos acercan a la conciencia del camino a la Casa del Padre, varios internos nos han leído sus reflexiones. Estaban cargadas de verdad, de sinceridad y de Alma, en una palabra. En ellas no había muros ni fronteras, había libertad completa, renovación interior. Creer en la reinserción es una forma de plantear una necesidad. Creer en el Alma es permitir que la Vida se exprese cada vez en mayores profundidades. Hoy hemos asistido a momentos de una gran verdad y sintonía con nuestras almas. Este trabajo de mirar en profundidad y con los ojos del Alma tiene todo el sentido del mundo, porque aprender a reconocer el camino espiritual requiere vivirlo en el paso cotidiano de cada día. Estamos en ello y muy agradecidos por poder hacer el camino juntos y unidos en el mismo propósito.

Viernes 24 de junio:

Hemos compartido con siete hermanos. Cuando hablamos de internos no es lo mismo que cuando hablamos de hermanos. Interno es la palabra de la que se sirve mi mente para nombrar clasificando y estableciendo determinada categoría. Nada hay de imperfecto en ello. Si hablamos de hermanos estoy permitiendo que mi mirada, mi conciencia, instalada en los ojos del alma vean otra realidad siempre presente pero oculta a los sentidos ordinarios. Ha habido momentos de una atención extraordinaria, quizás porque en el lenguaje del corazón, esto es en el lenguaje del alma se percibe la unidad y desaparece la forma, lo superfluo, se instala el silencio y el Silencio es el Señor del presente. La atención nos conecta y nos hace partícipes de una nueva visión. La síntesis del taller la hemos palpado hoy en la afirmación de que sólo hay una Vida. La Vida Una que se expresa multiplicándose, pero siempre como Voluntad, Amor e Inteligencia. Estos atributos son los del Alma y hemos de poder lograr vivirlos en cada vez mayor y más plena expresión. Cuando son vividos en mayúscula es el Alma la que se manifiesta. Cuando son experimentados en minúsculas es nuestra personalidad la que se manifiesta como voluntad, amor e inteligencia limitados, en un continuo ejercitarse para poder experimentar la posterior conexión con el Alma. La personalidad ha de arrodillarse humildemente ante el Alma, y convertirse en su instrumento, en su fiel servidor. Si a través de la sola y continuada práctica del centramiento (o de otras prácticas de silencio, oración o meditación) nos situáramos y reconociéramos como el testigo que observa lo que hace, lo que piensa, lo que siente, y si comprendiéramos que en esta traslación que hacemos de un plano anterior a otro plano posterior (a unos centímetros detrás de la columna vertebral) y sintiéramos los focos de Voluntad, de Amor y de Inteligencia, operaría en nosotros la transformación definitiva. El reconocimiento de este mundo profundo y elevado, de este plano de conciencia nos otorga la visión de nuevos reinos y posibilidades. Cada día hemos practicado este situarse detrás (contando hasta diez antes de reaccionar y permitiéndonos dar una respuesta con sentido, con amor y lúcida). Hemos reflexionado sobre la idea de que no hay un delante y un detrás, no hay un interior y un exterior, sino que son partes de una unidad dinámica y compleja, pero una unidad al fin.

A lo largo del taller hemos podido observar que los beneficios son muy variados y amplios. En algunos casos son de orden más psicológico lográndose sobre todo calma y paz, un bienestar muy apreciado por todos. En otros casos ha habido un beneficio más profundo, llegando a la reflexión y visión de otras realidades emocionales y mentales que son un bálsamo para el día a día, y para el vivirlos más atentamente, sin querer escapar de nuestra situación. También ha habido casos de estrechamiento y aproximación entre internos, suscitándose amistades y relaciones con un fundamento en lo espiritual; se reconocen ya no tanto como internos sino como compañeros de un viaje en el que la fraternidad tiene cabida. Esto va tomando cuerpo y se traduce también en un compartir entre ellos las reflexiones del taller a lo largo de la semana. Varios hermanos están escribiendo sus reflexiones en torno de todo lo que compartimos en el taller y nos las están haciendo llegar. Ojalá que entre todos podamos sacar provecho de este compartir. Todos hemos podido saborear (contemplar) instantes que se nos han revelado como muy sagrados. Todo un privilegio para todos y cada uno de nosotros.

Viernes 1 de julio:

Hoy reiniciamos nuestro querido taller. Se nos regala la oportunidad de seguir siendo conscientes de estos encuentros tan enriquecedores para todos nosotros. Hemos vivido una sesión fantástica con seis hermanos. El nivel de atención es tan grande que se generan estados cercanos a la contemplación, donde uno pierde su conciencia de ser “yo fulanito de tal” y forma parte de una unidad donde la mente ya no está, donde el corazón rebosa de lucidez y de serenidad. Ya no importa tanto lo que se diga, sino que es el alma de cada uno, en perfecta sintonía con las de los demás, la que participa de una comunión, de un encuentro sin palabras cada vez más cercano, más próximo a la “Palabra”. Este compartir que nace de un silencio nos hace prójimos a cada uno, y ello nos recuerda las palabras de Cristo: “Ama a tu prójimo como a ti mismo”. Hoy ha habido una participación de todos mucho más fluida, que es lo deseable. Cada uno no sólo ha preguntado, sino que también ha compartido reflexiones. También es de resaltar que hay alegría, que nos reímos y nos sentimos, por unos instantes, en un mundo que es un estado de conciencia de nuestra propia creación. Este sentir desde la alegría nos unifica más allá de la noción del tiempo lineal que nos ata y nos tiene a todos presos. En la cárcel pesa sobremanera que un día sea igual al siguiente, y al siguiente, y al siguiente… Una pregunta nos obligaba a tener que centrarnos en una cuestión vital: ¿Hay una segunda oportunidad? Nuestras respuestas pueden ser variadas, según quién pregunte y quién responda. Cuando nuestra personalidad con sus miedos y su memoria pregunta, la respuesta es muy parca, muy poco gratificante, llena de dudas y ninguna seguridad. Cuando nuestra alma contesta, todo se convierte en oportunidad. Hoy lo hemos querido enfatizar: Ahora, decíamos, aquí reunidos en este taller estamos gozando de una excelente oportunidad. Cuando termine el taller y vayamos a cenar, la Vida nos regala otra excelente oportunidad. Cuando nos acostemos, la Vida nos acoge en sus sueños y disfrutamos de otra magnífica oportunidad. Cada acto, cada instante, cada momento es una sagrada oportunidad de sentir la respiración de la Vida en nosotros, una Vida que es el aliento de la Naturaleza, que se perpetúa en un sinfín de modos y maneras, y que siempre permanece, no importa lo transitorio de las formas y de cada situación. El taller nos invita a comprender que no es que tengamos un alma, sino que somos un Alma en un cuerpo, y que este mirar y sentir con los ojos del alma, que este experimentar nuestra condición divina hace que el mundo y su percepción de él se transformen y podamos saber que al igual que aquí, en nuestro cotidiano vivir, existen vivencias que son un auténtico purgatorio o un infierno, también hay vivencias que nos hacen partícipes de un Cielo al que no hay que esperar. Podemos hacer que esta mejor versión de nosotros mismos se expresa aquí, entre nuestros prójimos, irradiando.

La luz, el amor y la fortaleza que están implícitas en el respirar de la Vida en nosotros. Cada respiración puede ser un simple acto físico del que no nos apercibamos o la conciencia de la Vida en nosotros, conciencia que nos unifica con la Vida y que en armonía con ella podemos sabernos Hijos de la Vida Una, partícipes del Regalo de la Existencia.

Viernes 15 de julio:

Hoy, si nos permitimos la metáfora, hemos vivido la experiencia de la “Almendra”, una experiencia de unidad a través de un texto de uno de los hermanos, cuyo título era “Todo por una almendra”. Se trataba del relato de una historia personal de amor que transcurría desde el enamoramiento a primera vista de dos adolescentes hasta el compartir veinticinco años de matrimonio y cuatro hijos. Como tantas historias terminó en ruptura matrimonial, pero no en ruptura. Nuestra capacidad de respuesta es total y los modos de responder también variados, desde la agresividad y el conflicto hasta el afecto y la armonía. En esta historia sus protagonistas eligieron un compartir en el tiempo y también a la postre una distancia, pero vivida desde el respeto y la libertad, por tanto, desde la comprensión y el amor. Hemos podido reflexionar cómo cada uno de nosotros es un universo completo, en el que conviven y coexisten infinitas experiencias de relación a través de las emociones y de las creencias y que, con la evolución, devienen en un Sentir y en un Saber. Nuestro viaje de la consciencia individual a la Conciencia Absoluta está jalonado de infinitos instantes que se ofrecen como la semilla del almendro, de una almendra que en sus entrañas lleva escrito el destino de un compartir que teñirá los campos de blanco manto, de una belleza incomparable salvo con la Belleza misma. Hemos reflexionado cómo cada día nos regala esa oportunidad en forma de semilla, también de libro sobre el que escribir páginas en blanco con infinitas letras, palabras y senderos. La novela de nuestra vida ha de ser concebida desde la inmensidad del tiempo, sabiendo que la circunstancia presente, por dura o compleja que resulte, es tan sólo una letra de nuestra particular historia interminable. Hemos reflexionado cómo este compartir de pequeños universos nos conforma en galaxias maravillosas. Y cada mundo es igual de sagrado, cada paraje también, cada oportunidad la misma Vida que se ofrece en infinitas semillas de potenciales creaciones. La clave bien podría estar en una mirada desalojada de toda pretensión y deseo, de una mirada que siendo apertura y aceptación del presente termina por conjugar un tiempo sin tiempo, una realidad que se hermana con lo Real. Hoy hemos querido volver a significar que en nosotros está toda la potencialidad y la capacidad de ver y de actuar siendo conscientes de que en nuestras manos está la pluma con que cantar las bellezas de Dios. Hoy hemos vivido una experiencia de sagrada comunión. Casi por no existir no existía ni el sofocante calor que en estas fechas nos confronta y nos exige otros modos de relación con la Naturaleza. También hemos podido hoy recoger sus testimonios de sufrimiento, de una condena sumada a otra condena, de unas condiciones de calor extremo que han de vivir irremisiblemente, de horas seguidas de horas y más horas en las que no hay consuelo posible ni remedio, salvo seguir padeciendo. Nos cabe la esperanza de que, aunque no conozcamos las respuestas, quizás podamos formular con miradas más profundas las preguntas que algún día casarán en una visión, a nuestros nuevos ojos, perfecta. Entre tanto, trataremos de buscar la perfección y sacralidad que esconde el momento en el que se nos ofrece la almendra que, como metáfora de Vida, que se regala a Sí misma para seguir viviendo, porque “nada permanece sino la Vida”, no importa en qué formas esta se goce y manifieste.

Viernes 5 de agosto:

No tenemos un guión. Esto pareciera ser una falta de previsión, pero quizás no lo sea. La sesión ha tenido lugar de forma espontánea con comentarios a una película muy conocida en cuyo final un personaje le pregunta al protagonista después de muy azarosas peripecias ¿Y ahora cómo vas a vivir? Y la respuesta fue “día a día”. Esta frase es algo que los internos me comentan que es algo que hay que asumir, que sólo se puede vivir el aquí y el ahora. Hemos reflexionado sobre esta frase y nos hemos preguntado ¿qué podría significar vivir el aquí y el ahora? Para mejor comprender este aquí y ahora, hay que preguntarse ¿quién es el que vive el aquí y el ahora?, y también qué es este aquí y qué es este ahora? En todo el proceso de nuestras meditaciones, hemos de ir tomando clara conciencia de que no hacemos otra cosa que intentar descubrir quién o Quien es el que vive, el que observa y finalmente qué dimensiones o profundidades son percibidas por el perceptor. Una de las aseveraciones a las que más fácilmente se llega cuando la vida nos detiene y nos hace conscientes de que no somos libres, de que en una u otra manera estamos prisioneros y condicionados, es que básica y fundamentalmente todo aquello en que pusimos nuestras esperanzas y expectativas es hoy y deja de ser mañana. Lo transitivo y contingente son atributos de lo aparente, de una vida cuya conciencia está asentada en la periferia de nuestros mundos. En la superficie todo muda, todo cambia, nada permanece. Y tampoco nuestra felicidad puede asentarse en la conquista de lo que, por definición, es inestable. Esta reflexión, cuando se asume y forma parte de nuestra visión, permite el ahondar, el profundizar y, en la línea del trabajo de meditación, de oración, de contemplación, descubrir que hay un Yo que trasciende el yo personal al que todos estamos habituados y con el que nos identificamos. El centramiento en nuestro Yo, nos permite tomar conciencia de que todo cuanto acontece responde a determinadas causas y leyes, y que desde la conciencia de Realidad del Yo todo adquiere una dimensión y comprensión renovadas. Se percibe y se sabe, más allá de todo razonamiento, que el Yo es algo permanente, inexpugnable, eterno, también indescriptible, pero no por ello no dejan de estar presentes sus atributos. Se siente la fortaleza, el amor, la inteligencia, la serenidad y la paz, y todo encaja en una certidumbre de que este Yo es algo incardinado en lo Eterno de lo que participa. En un momento dado se suscitó la pregunta ¿y cuál sería la recomendación para llegar a esta plenitud? Aunque las respuestas puedan ser variadas, nos atrevemos a sugerir que la clave está en la atención, en un mirar que permite, desde el silencio de todo cuanto conforma al yo personal, un descubrir que el Presente que acontece a cada instante es lo único que merece ser atendido con todas nuestras capacidades, con toda nuestra mente y con todo nuestro corazón. Esta atención al presente nos enlaza con el Presente, es decir con la Presencia de la Vida. Este Presente es el ahora. El ahora no es un tiempo psicológico. En este ahora no hay pasado ni memoria que nos lastre ni condiciones. No hay juicio. En este ahora no hay deseo ni temor. En este ahora no hay proyección al futuro, a un futuro al que escapamos huyendo de un presente al que no queremos atender porque queremos que sea de un tenor diferente. El aceptar el Presente es piedra angular del trabajo de transformación, del viaje de la conciencia del yo al YO eterno. En Dios, en la Naturaleza no hay un tiempo o un no tiempo, simplemente conviven múltiples estados de conciencia por lo que no hay que despreciar el tiempo lineal, sino que amarlo. Amarlo como si fuera en único tiempo porque nace y renace del no tiempo. Cada pequeña cosa es el fruto de un instante, que tiene su amparo en lo Eterno. Cada pequeña cosa es la puerta de entrada al universo Entero. Cada pequeña cosa es la puerta de entrada a lo Eterno. Quizás nuestra única tarea, como sugería la Madre Teresa, sea la de hacer las pequeñas cosas con todo el amor del que seamos capaces. Podremos vivir el día a día, de instante en instante en la medida de que tomemos conciencia de esta realidad mayor que nos trasciende, pero que también nos abraza y nutre. Esto no es un reto aunque somos libres de así encararlo; es más bien un mirar sencillo que conecta con la Vida y que se explica así misma en lo cotidiano, en lo sencillo y particular, pero también en lo complejo y universal. ¿Quizás no tengamos un guión, pero por qué no acercarnos a esa Realidad que nos ofrece como regalo el qué hacer y el que vivir cada día, simplemente con una reverente y amorosa e inteligente atención al día a día?

Viernes 12 de agosto:

Sigue haciendo un calor sofocante. En un centro de esta naturaleza este calor es una pena añadida a otra pena. Para su infortunio una avería les ha privado de la única posibilidad de entretenimiento de que disponían en estas fechas y la piscina no funciona. Me comentan los hermanos que esta, la nuestra, es la única actividad con que cuentan en este mes de agosto, y que el resto han sido suspendidas hasta septiembre. A pesar de todo, hoy nos hemos reído y reído y reído. El ser humano es capaz de adaptarse y sacar lo mejor de sí para sobreponerse a las circunstancias. Las bromas hicieron acto de presencia y nos dio a todos un ataque de risa y no había manera de iniciar la sesión. Si a veces iniciamos con un silencio, hoy las risas fueron el modo de bendecir y compartir. Hoy por primera vez se ha pronunciado la palabra teosofía. Las explicaciones siempre son sencillas, porque no hay otra manera mejor que despistar a esa mente que todo lo analiza, y permitir que las certezas del corazón afloren en un sencillo acto de reconocimiento de lo que a todos nos es propio: la belleza, la verdad y la bondad. Las reflexiones que comparto desde una perspectiva teosófica nunca están aderezadas de nombres sánscritos, más bien de miradas abiertas que, como hipótesis, nos permiten que los silencios y el corazón de cada uno se pronuncie en un acto que es una comunión con la Vida. Este sentido de unidad siempre está presente, como siempre lo está el énfasis en que todos entendamos que cuanto vivimos tiene un sentido, y que con nuestras meditaciones vamos a entenderlo. La aceptación del vivir de cada uno cada día y cada instante es imposible si no se hace con perspectiva, con la que es patrimonio del alma. Vamos señalando como podemos afrontar cada acto como personalidades o bien como almas. La atención siempre aparece y nos recuerda que es la llave de la consciencia. Nos hemos despedido por dos semanas en las que estaremos ausentes, pero muy presentes, allá donde no hay ni tiempo ni espacio y ellos y nosotros somos siempre más libres. Nunca estarán solos, el Cristo camina silente entre ellos y nos invita a todos a seguir en cada vez más perfecta comunión de hermanos.

Viernes 2 de septiembre:

El calor ha remitido y cuando nos encontramos con nuestros hermanos (hoy han asistido seis de ellos) esta pena adicional parece que ha desaparecido. De hecho, aunque un hermano nos ha obsequiado con una botella de agua fría, apenas hemos tenido necesidad de hacer uso de ella. Sin embargo, sí hemos podido degustar un agua más viva y abundante, a la que el Cristo se refería, cuando hemos vuelvo a reunirnos en su nombre porque, lo que hacemos, intuimos que es parte del mensaje de Amor que nos transmitió: “Que nos amáramos como Él nos amó”. Al menos en el intento nos movemos y actuamos. Hoy hemos hablado de la Ley del Corazón, del Lenguaje del Corazón, que no estando referido a términos sensibleros o poéticos sí están conectados con la enseñanza oculta de que todos formamos parte de la Vida Una y que Ésta se haya asentada en este centro, en este principio que llamamos Bhúdico o Crístico. Hemos recalcado la idea de que cuando nos centramos estamos haciendo residir nuestra conciencia en este principio crístico o dimensión humana. El Corazón hemos reflexionado nos permite la conexión interna y traer a la expresión el sagrado e inefable lenguaje de lo superior, aunque nuestra mente concreta no sepa dar mayor razón de ello y apenas siquiera explicarlo. Es precisamente el silencio, entendido como el silencio de nuestro instinto, de nuestras emociones y deseos, y de nuestras creencias – de nuestra mente-, lo que posibilita que el centro del Corazón se revele y se haga presente, como Centro de percepción de lo superior y Centro rector de nuestro sentir, pensar y actuar. Hemos hablado de que “el Amor es la ausencia del yo”, otra forma de entender que cuando hacemos silencio de nuestra personalidad se manifiesta el Alma, el Corazón, con su Voluntad, Amor e Inteligencia superiores. El ejercicio de centramiento, que no sólo ha de ser una técnica meditativa sino una actitud vital meditativa, nos hace estar en nuestro centro en contraposición con los estados propios del devenir de la personalidad que describen frases tales como “estoy descentrado”…, o “estaba fuera de sí”… Para seguir con nuestras dinámicas de trabajar a lo largo de toda la semana y poner en común los días de reunión, Rocío ha propuesto la siguiente frase: ¿Qué aprendo de mi en cada situación? Ello está conectado con esa sagrada y tradicional máxima: “Conócete a ti mismo y conocerás a Dios y al universo”, inscrita en el frontispicio del templo de Apolo en Delfos. Ya Platón dio mayor difusión a esta frase de alto valor ético y reflexivo a través de sus diálogos, recordándonos la importancia de mirar hacia dentro antes de tomar cualquier decisión, antes de dar cualquier paso. Este mirar hacia dentro nos capacita para ser nosotros mismos, y eventual y en su momento para silenciando nuestros modos de ser, encarnar los valores inmortales del SER que, como belleza, verdad, bondad, justicia, libertad, residen en nuestro Corazón y que son al tiempo el legado de los dioses y el baluarte y fundamentos de nuestras humanas conquistas. Estamos aprendiendo a situarnos en una zona de la conciencia a la que llamamos el alma y mirar desde ella, a sentirnos uno, y quizás sea esta la razón del porqué nuestros hermanos nos insisten al término de cada reunión en darnos las gracias por nuestro compartir, pidiendo que por favor no dejemos de hacerlo. Hoy uno de ellos nos dijo: “Rezo para que tengáis la gracia y podáis seguir compartiéndola con nosotros”. Todavía no nos hemos hecho conscientes de que la Gracia es común a todos, y que cuando cualquiera damos algo de nosotros lo inevitable es la correspondencia con un “gracias”, que no es sino el reconocimiento más o menos consciente de que participamos de esa Gracia Una o la Vida Una.

Viernes 9 de septiembre:

Hoy la sesión nos trajo un regalo. Así lo anticipó Rocío y como si de niños chicos se tratara se iluminaron rostros y sonrisas que nos pedían que sin más dilación les explicáramos de qué se trataba. En realidad, el regalo es la Vida misma, pero antes de que podamos apreciarla en toda profundad debemos estar atentos a esos otros pequeños regalos del día a día, no tanto por su aparente gran o pequeña importancia sino por lo que de cierto significan. Hacía unas semanas que quien escribe había participado en la Escuela de Verano de la ST y tenido la oportunidad de aprender en sus talleres. En uno de ellos se nos regalaron unas pequeñas tarjetas, hechas por manos de ángeles, con preciosas frases de distintos autores que invitaban a mirar y comprender el regalo de la Vida, la unidad de la Vida y la belleza de sus manifestaciones. Así las pequeñas tarjetas de vivos colores y con preciosos motivos adornaban estas frases, verdaderos pensamientos semilla para la meditación. Habíamos fotocopiado e impreso a color 24 de estas tarjetas que repartimos entre los hermanos. La idea como siempre es la de facilitarles motivos para la reflexión profunda, para intentar ver un poco más allá de lo aparente. Aceptaron el regalo con una gran sonrisa y como siempre con mucho agradecimiento. Hoy también tuvimos la oportunidad de recibir a otro hermano recién ingresado. Son los participantes en el taller quienes cuando alguien nuevo aparece en sus vidas le toman de la mano y le atraen al taller. Uno de ellos afirmó con cierta pena que todos deberían asistir al taller. En esta ocasión hemos tomado razón de que tras de aquella figura humana llena de tristeza se albergaba todo un universo en plena expresión y aprendizaje. Se trata de una persona con grandes dotes de artista. Por eso las reflexionen hoy tomaron forma de marco en el que poder pintar entre todos la belleza, la verdad y la bondad que nuestros sentidos poseen y también merecen. Entre todos estamos dando pinceladas de distintos tonos y matices, y entre todos vamos comprendiendo que cada trazo es camino, y que no debemos quedarnos confinados en el sentir de un pequeño instante. Queremos enseñar y aprender juntos que es la suma de los pequeños instantes, cada uno un regalo de por sí, los que hacen unidos el verdadero Regalo de la Vida. Esta mirada en perspectiva, desde el Alma, permite avizorar una fuente donde los bienes inmortales son nuestros e imperecederos. Seguiremos trabajando poco a poco aprendiendo a ir a la Fuente de donde todo Amor surge, donde toda Energía nos nutre y donde la Luz predica la unidad de todas las pinceladas de la vida en una imagen limpia, sencilla y serena para los ojos del Alma.

Viernes 16 de septiembre:

Volvemos a reunirnos. La semana ha pasado volando, lo comentamos. La percepción del tiempo es singularmente relativa en función de dónde tengamos situados nuestro foco de conciencia y si el tipo de conciencia que está funcionando en nosotros es más periférica (la conciencia del deseo y de la mente) o más central (la conciencia del amor). Hemos repasado alguna de las citas (o voces del universo) que las tarjetas nos regalaron la semana pasada. Hemos podido observar que en todas las tarjetas está presente la Unidad de la Vida y se nos invita a un modo de mirar y vivir que es pura oración contemplativa.

“Hasta que el hombre no amplíe el círculo de su compasión a todas las cosas vivas no hallará la paz” – Albert Schweitezer.

“Si de verdad quiero hacer realidad la unidad de todas las cosas, tengo que vivir de tal modo que esté constantemente afirmando dicha unidad, con mi amabilidad hacia todos los seres, con compasión, con amor” J.Donald Walters.

¡Ah, estos días de montaña, amplios, llenos de calma, ilimitados… Días a cuya luz todo aparece igualmente divino, como si se abrieran miles de ventanas para mostrarnos a Dios!. John Muir

Son sólo algunas de las citas u oraciones que el viento nos regala, un viento que podría más bien ser llamado el aliento de lo divino, que sopla donde quiere y que, si estamos receptivos a ello, puede ser comprendido como la misma fuente de la Vida de la que procede. Seguimos insistiendo en nuestra doble condición humana y divina. Seguimos haciendo ver que es posible vivir en los mundos de la personalidad donde todo es conflicto, dolor y búsqueda estéril de una felicidad que nos propia de ese mundo, o vivir en los mundos del alma, que son “centro, morada y reino de Dios”, en palabras de Miguel de Molinos. Este centrarnos en el alma es verdadera garantía de felicidad, de la tan ansiada libertad por todo los seres, cada uno preso de sus propias cadenas y prisiones. Es nuestra tarea la de liberarnos de nuestras fronteras y de todo cuanto confronta la paz de un yugo que es suave y ligero, no sólo porque es promesa de Cristo, sino porque como él es camino, verdad y vida.

Viernes 23 de septiembre

La ocasión nos reúne con nueve internos y con el Cristo interno que nunca falta a nuestras reuniones. Por eso, quizás hoy hemos hablado sobre la doctrina del corazón. De manera muy fluida surgen las palabras y es porque la atención con que nos reunimos y nos esperan cada viernes hacen del momento algo muy singular. Un hermano había comentado que estaba leyendo un libro interesantísimo y que ya había varios compañeros a la cola esperando su lectura. Este libro no era otro que “La Teosofía en el Siglo XXI” de Carlos Pérez. Comentaba que había muchas cosas del libro que se parecían a muchas de las reflexiones que venimos compartiendo desde hace meses. Le hice ver que el libro, igual que otros de temática espiritual y de distintas tradiciones, se los habíamos llevado nosotros, y que la idea era que los compartieran en la medida que les pareciera oportuno. Motu propio han elegido a un coordinador de la biblioteca, que se encargará de organizar una sección de libros de espiritualidad, religiones, psicología etc. Cuando la apertura existe, la verdad, les explicaba, aparece en sus múltiples formas, esta vez como libros, pero lo más importante es que ellos comprendieran que la Verdad ya se asienta en el Corazón de cada uno de nosotros, y que como dijera el Buda y otros insignes maestros no creamos en algo porque otros lo crean, o porque se nos digan que ha sido inspirado por ángeles, o porque pertenezca a libros considerados sagrados, sino que lo creamos después de someterlo al dictamen de la razón y a la voz de la conciencia. Reflexiono con ellos para que, al menos como hipótesis de trabajo, consideren si cualquier verdad que se les presente, no importa cómo ni a través de quién, encuentra en su corazón algún asentimiento, algún viso de certeza, aunque no sepamos explicarlo con nuestra mente. Les hacemos el planteamiento de que la Verdad ya es parte de nosotros como lo es la propia Vida. La Verdad nos habla de la Vida, y siendo nosotros parte inseparable de la Vida, la Verdad se revela a sí misma en un movimiento eterno que me gusta llamar la oración del universo. Hemos hablado de que tenemos ante nosotros un sagrado deber, que no es otro que el de tomar conciencia del presente que acontece a cada instante. Ello es y significa un gran acto de amor que se sustenta en un complejo equilibrio. Previamente habremos vivido las innumerables vicisitudes y experiencias de la vida siguiendo la línea de menor resistencia, viviendo en la inercia que el mundo que nos rodea proporciona. Pero esta inercia ha de traducirse, por el amor y la razón, en movimiento y el movimiento tornará, con el tiempo, en el sagrado equilibrio. Mientras tanto podemos amar intensamente el presente que acontece a cada instante. Esta frase la aceptan con esperanza y con luz en los ojos. Y mientras les observo me digo a mí mismo cuán difícil es esta tarea, no sólo para ellos sino para todos los que padecemos nuestros particulares tipos de prisiones.

Viernes 30 de septiembre

Nos reunimos hoy con nueve hermanos. Dos asisten hoy por vez primera, y como si fuera el primer día iniciamos nuestra charla como si fuera el primer día de todos. Siempre estamos en el primer paso, o quizás sea en el único paso que nos capacita para el siguiente. No tenemos ninguna prisa; no buscamos ningún resultado. La Vida ya nos provee de cuanto necesitamos en nuestro momento presente. Nuestro momento presente es siempre el paso a dar, sabiendo que no se trata de llegar a ningún sitio, porque el Amor está en todo y Es todos los pasos de cualquier camino. El Amor es el camino, pero también el caminante y el acto de caminar. A la pregunta de sobre qué íbamos a conversar hoy surgió de la espontaneidad que habláramos de la experiencia que nos había llevado a estas reuniones. Inevitablemente había que partir desde el principio, pero siempre planteándolo todo desde el terreno de la hipótesis, sin querer dar nada por absoluto o por cierto. La hipótesis nos sugería que miráramos los pasos dados atrás en el tiempo; nos sugería que, para salir de lo recurrente y mecánico de nuestra vida, habría que suspender el juicio y la creencia, y aventurarnos a intuir que existen otros pasos que dar, otros territorios de la conciencia por explorar. Este impulso natural de ir más allá es el impulso del alma, de nuestra naturaleza superior que sabiéndose “Hijo pródigo” ansía por regresar junto al “Padre”. Esta verdad como la Verdad de que todo está ya en nuestro corazón nos invita a mirar en profundidad y trocar lo inconsciente en consciente. En este hacer consciente nuestro caminar, el propio impulso natural nos provee de la lucidez para ver el paso en el presente y el presente en el paso. La toma de conciencia nos dinamiza para un paso más y con ello para la expansión de la propia conciencia hasta nuevos límites y territorios donde el conflicto se torna en armonía, donde la belleza de lo particular nos muestra la Belleza de la Vida, donde lo pequeño contiene la Vida del Todo y donde el Todo se percibe ahora en lo pequeño. En nuestro viaje de la conciencia este mirar es esencial. Es la meditación misma, es la actitud meditativa la que se sintoniza con la Vida, y el libro de la Vida se hace inteligible a nuestros sorprendidos ojos. Lo que antes no se percibía ahora es claridad y luz, es sentido de vida. Todo adquiere nueva dimensión y la fortaleza para amando el vislumbre convertirlo en la luz de cada día. Así que hoy como ayer la Luz está presente y en nosotros se despierta la comprensión de que cada paso, ayer como hoy, es sagrado y bien merece ser andado el camino.

Viernes 14 de octubre

Hoy ha sido un día especial. En realidad, cada día es singular y único, pero poder percibirlo cuesta mucho, a veces resulta aparentemente imposible. Para amar hay que estar dispuesto a darlo todo. Pero darlo todo implica no quedarse nada para uno mismo. La lección siempre tiene ciertos aditamentos con que aderezar la receta: atención, disponibilidad y adaptabilidad. Quizás sean necesarias otras muchas cosas, pero si no hay atención no podremos percibir más allá de nuestros sentidos ordinarios, no podremos captar el espíritu de la Vida. Si no hay disponibilidad careceremos de la humildad para saber que no somos nosotros quienes hacemos, para entender que nuestras pequeñas formas son sólo un instrumento al servicio de la Vida mayor. Si no hay adaptabilidad no será posible la acción acorde a la necesidad del momento, la necesidad del hermano. Para amarlo todo no podemos tener nada. Esta gran paradoja es la que nos invita la Vida a que escudriñemos. Cuando creemos tener algo, ese algo es acaba configurándose como un mundo de espejismos al que nos agarramos para sentirnos seguros y, curiosamente, es esa falsa seguridad la que nos impide el movimiento continuo. Amar nos ha de llevar a comprender este movimiento de la oración universal que todo lo envuelve y ordena. El Dios, la Naturaleza, el Cosmos, el Universo, la Nada quien en su sagrada Ley todo lo contempla, todo lo realiza. Cuando descansamos en Dios, el esfuerzo deviene inútil, todo es pura armonía, todo responde a la naturaleza de su propio Ser y creación. Quisiéramos comprender la perfección de todo, pero sólo resulta accesible a través de la perfección de lo pequeño. Lo pequeño se muestra ante nosotros como la única realidad y presente que acontece y al que hay que prestarle verdadera atención. Atender se torna en Amar, y Amar es atender a Dios en lo pequeño. Lo pequeño no demanda el conocimiento de lo universal, tan sólo requiera la sabiduría de un corazón sencillo que se entrega a lo pequeño como lo único que existe, sabiendo que uno no es nada, que uno no ha de controlar ni cambiar nada. Hoy ha sido un día especial porque la Verdad se ha hecho presente tal como Ella quiso manifestarse y no como nuestra idea pudiera haber configurado las cosas. Ojalá que siempre podamos ver más allá de nuestros sentidos, que el silencio nos regale sus dádivas cuando el Universo así lo decida, y entre tanto bendigamos lo mucho en lo poco.

Viernes 21 de octubre

Se cumplen nueve meses de nuestra presencia en el centro y de la actividad del taller de meditación. Quizás convendría preguntarse si tras este tiempo de gestación algo ha sido dado a luz. Quizás no sea tan importante la respuesta como el hecho de la sola presencia, como el hecho de permanecer disponibles y atentos a lo que esa Presencia mayor nos regale a todos, a ellos y a nosotros, a todos en definitiva porque la Presencia, a través de nuestra presencia, disuelve nuestras pequeñas identidades en la Identidad Una del Amor. A lo largo de este tiempo hemos visto como ciertas cosas van cambiando y otras son aparentemente las mismas. Rocío me dijo en cierta ocasión: El año tiene 365 días; en la cárcel los 365 días son iguales y el mismo. Hemos tenido la oportunidad de conocer a muchos hermanos, unos vienen al taller y dejan de venir por distintas circunstancias, algunos porque por fin terminan su reclusión. A lo largo del tiempo unos hermanos invitan a otros sin que por nuestra parte fuera necesaria ninguna invitación más. Hemos podido observar que cuando se encuentran mal dejan de asistir y cuando lo comentamos con ellos les hacemos ver que lo importante no es que puedan o no atender o entender sino el mero hecho de estar allí todos juntos unidos, sin más. No decimos nada nuevo, porque nada nuevo hay que decir que no esté en nuestros corazones, en el de cada uno de nosotros. Tratamos de compartir que el Corazón es ya el asiento de la verdad, de la belleza, de la bondad, y que es allí donde cada uno ha de centrarse y desde donde ha de mirar y encontrar o más bien redescubrir. Pocas son las ideas que hay que presentar, no importa sin con iguales o parecidas o distintas palabras, ejemplos, analogías, ejercicios, prácticas, pero lo que no ha de faltar nunca es el acercamiento, el amor que da testimonio de lo esencial: de la Vida Una que a todos nos anima y de la que formamos parte inseparable. Por eso trataremos de seguir intuyendo cualquier modo que nos lleve a la esencia, a nuestro común origen y que nos explique nuestro común peregrinar por cuantos caminos o senderos se presenten ante nuestros pies. Aquí, donde el tiempo parece que no pase nos parece esencial hacer ver que todo forma parte de la evolución. Que la evolución de la que todo participa es movimiento. Es gratificante ver cómo ciertas reflexiones nacidas de los más profundo de su necesidad están llenas de sabiduría. Todo pasa, todo pasa, todo pasa, nos dicen. Queremos que este pasar sea lo más consciente posible, lo más pleno, lo más sereno posible, y que esta serenidad partícipe de la luz nos enseñe a todos a crear mejores condiciones de vida. Vivir desde el Alma y como Almas es nuestro reto, el de “ellos” y el “nuestro”, sabiendo que sólo el amor nos libera. Seguiremos con nuestra presencia abiertos a la Presencia, al regalo de su Presente.

Viernes 4 de noviembre. 

En ocasiones nuestra presencia no es posible y transcurren dos semanas entre encuentro y encuentro. Se nos antoja que es mucho tiempo. Un voluntario, cuya actividad se prolongaba en el tiempo por más de treinta años visitando cárceles y atendiendo a sus internos, me confesó su creencia de que somos como pequeñas plantas, que han de ser atendidas y regadas, cuidadas y alimentadas cada día, al menos cada semana, en este caso. La presencia cuando participa de la naturalidad y sinceridad de lo interno escapa al tiempo. Esto en cierta forma nos consuela, porque crea lazos o más bien habría que decir que los saca a la luz, los alumbra. Nuestras separaciones son más fruto de una visión corta, miope, inexperta que fruto de la Realidad que Es. Todo acercamiento entre personas no es, en última instancia, sino el diálogo de la Vida consigo misma. Todos formamos parte de esa Vida Una y este es el descubrimiento a realizar. Realizado el descubrimiento se produce la Realización. En este acercamiento, hoy hemos hablado del silencio, porque un retiro de silencio había sido la causa de nuestra ausencia la semana anterior. Explicar lo que es el silencio, lo que el silencio es para cada uno de nosotros es tarea imposible, porque el silencio no es una idea, ni una creencia; es por el contrario una experiencia y, como tal, ha de ser experimentado. Todo acercamiento mediante el estudio encaminada a la comprensión de nuestra naturaleza, expande nuestra conciencia y nos acerca al silencio. Todo acercamiento mediante la oración contemplativa o la meditación, sin otra pretensión que la de abrirse al Ser que somos, nos sumerge en la profundidad de la Realidad que somos. La vida espiritual está llena de paradojas. La mente no comprende lo que en el Corazón es luz. Cuando la voz del Corazón se expresa lo hace como luz silente que no precisa de palabras ni de signos externos. Esta luz bien puede ser denominada como silencio, pero hay mucho más porque hay muchos grados de percepción de la luz y del silencio. No hay muchos silencios, pero sí muchos estados de conciencia desde donde se percibe o no el silencio. Entre nuestras primeras conclusiones cuando nos aproximamos a la vida espiritual es que nos sobra de todo, y que sólo en la ausencia de todo lo que es ruido, lo que es superfluo, se abren nuevos campos de cognición y percepción. Es entonces cuando descubrimos una nueva sintonía que es común a todo cuanto existe, porque es la propia comunión del universo consigo mismo. Hoy hemos hecho un silencio al comienzo y al final de nuestro encuentro. El grado de profundidad alcanzado no puedo explicarlo, tan sólo decir que han sobrado palabras finales que se tornaron en tantos abrazos como hermanos allí estuvimos compartiendo el regalo del Silencio.

Viernes 11 de noviembre. 

Hoy ha sido un día memorable, inscrito ya en la memoria de lo eterno, sin tiempo. Hoy hemos aprendido todos juntos a ser algo más libres y agradecidos. Las palabras no bastarán para expresar la libertad sentida, pero en cada una de sus letras y entre el silencio que a cada una alumbra reside el Amor que las inspira. Un mismo Amor que a todos nos abraza, unifica, relaciona y se goza en el juego de la Vida. Uno de los hermanos salía hoy de la prisión, pero su libertad interior había sido ya anuncio durante su internamiento entre estos muros de su verdadera condición. El testimonio de sus hermanos ha sido un testimonio pleno de autenticidad y de un sentir profundo alumbrado desde mucho más allá de las lágrimas y de los abrazos. Estas lágrimas y abrazos han sido sólo la muestra o el modo en que resonaron nuestros corazones. Un sentir profundo que es amor incondicional. Esto es libertad. La que este hermano nos ha sabido enseñar durante su internamiento. La disponibilidad, la sonrisa, la apertura a la necesidad del compañero, su presencia serena y atenta en nuestros encuentros. El agradecimiento de sus propios compañeros ha sido el mejor de los posibles regalos, porque ha sido el reconocimiento de la visión lúcida de una esperanza que todo lo hace posible y realizable, aún entre muros no deseados. Nuestra conversión no es sólo posible sino una evidencia. Todo y mucho más ha sido lo compartido, el fruto de una experiencia que nos demuestra que somos más allá de lo aparente, de lo que nosotros y los demás podamos pensar de nosotros mismos y de los demás. Somos Amor y Luz para aquellos con quienes la Vida nos ha alineado. En nuestro viaje de la conciencia surfeamos las olas de la paradoja de la vida y arribamos a las playas donde la libertad y el amor no encuentran fronteras. En este espacio sin tiempo podemos darle sentido a un tiempo psicológico que no alcanzamos a aceptar. En este tiempo sin espacio hemos aprendido lo unidos que estamos, porque no hay muros que separen la conciencia del Ser que es Amor y Luz. Un Amor y una Luz que se expresan como Atención sagrada al pequeño instante que surge ante nosotros, como la ola que no hay que rechazar porque es la que nos aproxima al destino, a un Origen que se sabe también Camino, a un Camino que es el Destino Eterno sin tiempo. Hoy y mañana y a cada instante cuando evoquemos el rostro del hermano, su sonrisa y ojos azules, cuando evoquemos al hermano que ya no está entre muros, nos sabremos todos libres en la Conciencia que traspasa nuestras propias fronteras. Ahí donde todo es Libertad, ahí nos encontramos. La dicha quiso regalarnos también el instante cuando nuestro hermano se abrazaba a su familia en los aledaños donde la espera se disuelve en un abrazo inenarrable. Cinco seres se fundieron en este abrazo en el que ya no podíamos distinguir una figura de la otra porque sólo había el Alma Una de todos ellos, la ternura de una madre que nunca estuvo separada de su hijo, los corazones de su hijo y de su hija que siempre fueron sustento, la alegría incontenida de su hermano, que nos hizo también sentirnos a todos Hermanos Uno. Gracias Hermano.

Viernes 18 de noviembre. Al llegar hoy al centro los hermanos estaban disfrutando de una merienda que, una vez al año, les ofrece la pastoral penitenciaria. Tuve la oportunidad de compartir con ellos la merienda y de conocer a tres de sus voluntarios, todos ellos jubilados, que realizan allí distintas actividades, algunos con más de veinte años de experiencia. Son muchas las personas que donan parte de su tiempo y de sus vidas, y de las que todos podemos aprender mucho. Estas personas, sin duda, y desde su servicio constituyen sus pequeños núcleos de fraternidad. Veinte años de dedicación desinteresada son la muestra de que hay un alma a la que no le están vedados ningún espacio o lugar, y que son testimonio de una fraternidad que existe, que es real, aunque muchos estemos empezando a descubrirla y otros no la perciban o incluso la nieguen. También tuve la ocasión de compartir con un hermano que no suele participar del taller de meditación. Su testimonio de vida, relatado en apenas quince minutos me pareció que, en cierta forma, era el de la humanidad en su conjunto, el del ser humano que transita por territorios de luz y de sombras, de éxitos y fracasos. Relataba que, aun sin tener estudios, pudo hace carrera para auxiliar a su madre viuda y con muchos hijos y carente de recursos. Me contó como casi sin darse cuenta cayó en la adicción del alcohol y sufrió un auténtico infierno del que no sabía salir. Gracias a 5 años de terapia consiguió rehabilitarse y dedicarse al voluntariado en muchas actividades relacionadas con la ayuda a la superación de adicciones; pudo reconciliarse con su familia a la que no abrazaba hacía años. Fatalmente por causa que no comentó ni jamás preguntamos, había ingresado en prisión. Entre sus prácticas habituales estaban la de ser muy disciplinado y la de hacer mandalas, a través de los cuales comentaba, una vez terminados, le hablaban de su mundo emocional y de cómo superar sus dificultades. Había aprendido por si mismo cómo sólo desde el nivel mental era posible sanar los niveles emocionales. Le pedí que a modo de mandala escribiera su relato. Quizás lo haga. Entre tanto seguiremos haciendo silencio y escuchando a la Vida muy atentamente, a todas las voces que Ella nos regala.

Viernes 25 de noviembre. 

Hoy empezaremos por el final. Tras nuestro encuentro quedó en el aire, a modo de síntesis, la siguiente reflexión: “Menos mente, más Corazón”. Escribimos mente con minúsculas y Corazón con mayúsculas. Nuestro mundo mental cuando no está iluminado por la Luz del Corazón se convierte en un círculo vicioso de palabras, de ruidos, de condicionantes, de limitaciones. Esto no lo advierte la mente concreta, pues ella sólo responde a su propia naturaleza y finalidad. Es un instrumento, pero ella no lo sabe, ha de aprenderlo, pero mientras lo hace o no, ella se cree soberana, rey y dominadora de su mundo. El sufrimiento lo concibe como cosa ajena, pues es su capacidad de escapar de la culpa la misma que la de la supervivencia de quién no entiende que es eterna y que nada permanece sino la Vida. La expectación que se genera en nuestros encuentros llega a una atención serena, que es madre del silencio y que en el silencio es Vida. Tenemos que aprender a mirar esa expectación, esa serenidad, ese silencio, esa Vida, porque nada hay que no sea la misma y única Vida. Vida que es inefable, eterna, sin límites. Esta conciencia de Verdad, de Libertad cuando se vislumbra aunque sea mínimamente en un centro de reclusión adquiere una importancia extrema, porque es autogeneradora de todas nuestras potencias, de nuestra Energía, de nuestro Amor y de nuestra Inteligencia. Si por un instante nos damos cuenta de que nuestras personalidades han quedado diluidas en esta armonía del encuentro, no importa el contenido de las palabras, entonces la Vida se abre paso entre nuestra torturada mente, y la consuela, la ilumina, le otorga una dimensión nueva porque haciéndose niña encuentra su casa en lo divino, más allá de sus ruidos, condicionantes y limitaciones. Sí, hay que empezar siempre por el final que es el principio, porque no hay otro paso: Un solo Corazón y muchos latidos. Que nuestra percepción del latido da la Vida nos haga reposar en el abrazo del Corazón Uno, y con Él ser dueños de la bendición Universal que se goza en todas sus creaciones.

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